Disclaimer: Twilight y sus personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo sólo juego con ellos.

Mocking the bounds

Capítulo 8

─ Así que… Jasper─ inició Julia, que era su madre, mientras lo contemplaba en la sala. Julia y Peter, su padre, estaban sentados en sus respectivos sofás. Julia descansaba sus manos en su regazo y Peter colocaba sus codos en sus rodillas. Jasper ya no se sentía incómodo ante tanto escrutinio, había logrado acostumbrarse en diecisiete largos años.

─ ¿Sí, má? ─ preguntó. Peter le entrecerró los ojos cuando su celular sonó con un nuevo mensaje. Dios, Jasper quería abrirlo y salir corriendo de ahí. Seguramente era Emmett o Edward con algún plan para el sábado en la noche.

Prefería pasar su sábado por la noche con sus amigos que siendo evaluado por sus padres… como siempre.

─ ¿Cómo estás? ─ preguntó alegre Julia. Le sonrió y Jasper le devolvió la sonrisa, titubeante.

─ Bien… muy bien, má… ¿ustedes? ─ un nuevo zumbido hizo que pegara un ligero saltito y los ojos de Peter se convirtieron en rendijas.

─ ¡Excelente! ─ su madre respondió alzando los brazos y con más volumen del necesario. Ella iba a decir algo más cuando el teléfono de Jasper comenzó a vibrar como loco recibiendo un montón de mensajes.

Carajo.

Peter habló finalmente.

─ ¿Hay alguna razón, Jasper, para que tu teléfono móvil vibre con tanto ímpetu? ─ Peter era extraño para cualquier persona que lo viera, parte de esa rareza, se notaba en su vocabulario; pero si realmente conocías a Peter, sabrías que padecía Síndrome de Asperger.

─ No, pá… bueno, seguro mis amigos me están esperando.

─ ¿En dónde te están esperando? ─ preguntó. Julia los miró con una sonrisa maternal.

─ No lo sé…─ Jasper tomó su teléfono y abrió el mensaje.

─ Déjame verlo─ antes de que Jasper pudiera reaccionar, Peter le había quitado el teléfono de las manos. Peter frunció el ceño─ No entiendo…─ se rascó la barbilla. Jasper miró a sus padres, nervioso─ es un mensaje de Edward, dice: "Tienes que venir ahora, así te contaré los detalles de cómo Jessica quiere sentarse en mi rostro"─ Jasper ahogó una risa y Julia jadeó, llevándose una mano a la boca.

─ Mhh... ─ Peter seguía pensativo─ si Jessica quiere sentarse sobre el rostro de Edward… no, eso cortaría el suministro de oxígeno… ¡Jasper! Es mejor que vayas ahora antes de que le pase algo malo a Edward… ¡Andando! ─ Peter pegó un brinco y le devolvió el teléfono, lo arrastró hasta la puerta y sin que Jasper lo hubiera notado, su madre ya estaba ahí sosteniendo un sueter para él.

Jasper salió de la casa rápidamente, sin tener tiempo suficiente para pensar en todo.

─ ¡Con cuidado! ─ Julia lo despidió con un gesto de mano. Peter seguía pensativo.

─ Mierda─ resopló el rubio y entró a su auto.

.

.

.

─ Mi padre leyó tu mensaje por error y me envió aquí rápidamente para salvarte de cualquier interrupción al suministro de oxígeno─ fue lo primero que Jasper le dijo a Edward cuando el cobrizo abrió la puerta.

Soltó una risa.

─ Tu padre es tan genial

─ Cállate─ murmuró el rubio y se dirigió a la cocina─ tengo hambre… veamos lo que Mamá Esme cocinó para mí─ y sin más, abrió la nevera─ bueno, vine aquí para saber de Jessica.

Edward se rió y se pasó una mano por el cabello.

─ Me envió un mensaje, casi rogando para que me acostara con ella… no lo dijo así pero ese es el punto, hay un par de fotos adjuntas─ comentó condescendiente mientras deslizaba su dedo índice por la pantalla de su iPhone.

─ Uuhh, eso de las fotos me atrae… ¿puedo verlas?

─ ¡Hola! ─ Bella entró en la cocina y se sentó en el taburete, junto a Jasper. Estaba usando una camisa de Edward. Mientras Bella picoteaba la comida que Jasper había sacado de la nevera, el rubio los miró a los dos. Le dirigió una mirada a Edward y le alzó la ceja. Edward fingió que no lo vio.

─ Iré a ver si tu ropa está seca─ comentó y Bella asintió silenciosamente, el cobrizo estaba a punto de salir de la cocina cuando Jasper lo detuvo con un grito.

─ ¡Las fotos!

Edward resopló y le pasó el teléfono.

─ Ahí están… asegúrate de eliminarlas.

─ Mejor las conservo yo─ Jasper dijo sonriente. Edward rodó los ojos y se fue de ahí.

─ Hola, Bellita─ Jasper la saludó, picarón.

─ Hola─ ella le respondió. Jasper sonrió.

─ ¿Puedo saber por qué estás usando esto? ─ jaló su playera.

─ Oh, el idiota de Edward me tiró refresco encima, así que lo obligué a que lavara mi ropa─ se encogió de hombros.

─ Oh… ¿segura que sólo es eso?

Bella rodó los ojos y lo miró.

─ Sí, sólo es eso, no cogimos si es lo que quieres saber.

─ Oh

─ Tus cosas siguen mojadas. Tendrás que esperar─ Edward anunció al entrar.

─ Buena colección, Edward─ Jasper deslizó el teléfono por la encimera y Edward lo atrapó.

─ ¿Se sienten con ganas de ver una película? ─ preguntó─ haré palomitas y serviré frituras. Vayan a la sala.

Antes de salir de la cocina, Jasper colocó en el microondas la comida y luego salieron.

─ ¿Colección de qué, eh? ─ preguntó Bella mientras seleccionaba la película en Netflix.

─ Eh… de nada─ Jasper comentó distraído y Bella lo miró feo─ De nada, en verdad… sólo tonterías, fotos tontas─ dijo y le sonrió.

Cuando Edward fue a la sala, olvidó la comida de Jasper, así que Bella se ofreció. Ahí sobre la encimera, estaba el teléfono de Edward y Bella se sabía perfectamente la clave.

Echó un vistazo y una bola de plomo se le instaló en el estómago. Sí, linda colección. Una Jessica Stanley desnuda le devolvía la sonrisa desde la pantalla. Apretó los puños y creyó que iba a romper el teléfono. Los mensajes le devolvieron la esperanza y la calmaron un poco. Edward si había respondido ese mensaje pero muy acertadamente, en la opinión de Bella: "No creo que esto funcione. Estoy en otro negocio, Jessica"

Bella como que medio sonrió y se sintió mejor al ver que la conversación con Tanya terminaba con Edward rechazándola y no habían hablado en semanas.

Entonces volvió a la sala y le sonrió a Edward.

─ Olvidaste esto─ le tendió el teléfono y Jasper fingió no haber visto eso. Fijó sus azules ojos en la pantalla.

.

.

.

Bella se removió en la cama y se pasó una mano por la cara. Abrió los ojos lentamente y enfocó la vista. Se giró sobre ella misma y vio el apacible rostro de Alice junto a ella.

Resultó que al final, todos llegaron a casa de Edward y todo se convirtió en una pijamada. Edward les dejó la cama a las chicas y ellos durmieron en el piso, en sacos de dormir.

Rosalie salió del baño y le sonrió.

─ Hey

─ ¿Qué hora es? ─ Bella preguntó y miró a su alrededor. Ellos seguían dormidos.

─ Son las 12. Me estoy muriendo de hambre… ¿crees que esté bien despertarlos?

─ Yo creo que sí─ Bella se bajó de un salto y caminó hacia donde ellos estaban tirados. Colocó las rodillas en el piso y acercó un mechón de su cabello a la nariz de Edward. Rose ya estaba despertando a Alice. Justamente cuando Bella estaba a punto de hacerle cosquillas al cobrizo, él atrapó su mano.

─ Ni… se te ocurra.

Bella soltó un chillido y cayó sobre su trasero. Emmett y Jasper se removieron.

─ ¡Emmett! ¡Jasper! ¡Arriba! ─ Rosalie los pateó.

─ Son un dolor en el culo… además de robarse mi cama, me despiertan─ masculló Edward mientras abría el cierre del saco y salía de ahí arrastrándose sobre su trasero.

─ Pues tenemos hambre─ dijo Bella

─ Pues yo no sé cocinar─ dijo él y le revolvió el cabello antes de caminar rumbo al baño.

─ Espero que la comida ya esté lista─ Emmett dijo con voz pastosa, apenas entendible.

─ ¡Claro que no! Cocinaremos todos─ y entonces Bella se preguntó cómo es que Alice tenía tanta pila recién acaba de levantar.

─ Esa parte no me gusta─ dijo Jasper.

Ellas rodaron los ojos.

Finalmente lograron bajar todos y se dirigieron a la gran cocina. Ni Esme ni Carlisle estaban y Edward no se molestó en buscarlos.

─ ¿Se sienten con ganas de huevos? ¿O panqueques? ─ Bella abrió el refrigerador. Al final, todos resolvieron comer ambas cosas.

Mientras cocinaban y hacían desastres, Bella recordó algo.

─ ¿Qué día es hoy?

─ 28 de septiembre… ¿por qué? ─ Alice respondió mientras preparaba un batido de fresa.

─ Oh, maldición─ espetó y corrió hacia la habitación de Edward.

─ ¿Qué mosco le picó? ¿Creen que esté retrasada? Sabríamos quién es el padre─ Emmett codeó a Edward en las costillas.

─ Cállate, idiota.

El resto se rió.

Bella tenía diez llamadas perdidas de Renée. Maldición.

Arrojó el teléfono a la cama de Edward y se pasó las manos por el cabello. Hoy era 28 de septiembre. Renée volvía el 28 de septiembre a Phoenix. A estas horas, Renée ya la había buscado por toda la casa y claramente ya le había llamado para saber en dónde estaba. Su teléfono vibró y después de pegar un salto, lo tomó.

─ ¿Hola? ─ saludó.

─ ¡Bella! ¿En dónde estás? ─ una gritona Renée la saludó desde el otro lado.

─ Hola, mamá. Un gusto hablar contigo de nuevo… después de todos estos meses─ digo desanimada.

─ ¿En dónde estás? ─ la ignoró y Bella rodó los ojos.

─ En Forks. Decidí venir a vivir con mi papá.

─ Oh, ¿por qué? ─ Renée estaba claramente sorprendida, no se esperaba eso. Su respiración se volvió pesada.

─ Porque si, quise venir aquí. Phoenix ya no me gustaba─ estar contigo, exactamente quiso añadir.

─ Pero… ¿y la escuela? ¿Y yo?

─ Estoy viviendo en Forks, Renée. Eso incluye… bueno, pues todo. ¿Qué sobre ti?

─ Te fuiste… no te despediste… estoy sola

Bella cerró los ojos fuertemente y apretó el teléfono contra su oído.

─ Tú hiciste lo mismo un montón de veces.

─ Pero…─ inició su madre.

─ Tengo que irme, no voy a volver contigo… aunque me lo pidas. Eras todo lo que yo quería… pero no así, no de esa forma.

─ Bella, sé que me equivoqué pero si tan sólo me dieras otra oportunidad. Es la última vez, te lo prometo, no volveré a hacerlo… a lastimarte.

─ No─ cortó de tajo─ no quiero volver contigo. Me encanta vivir con mi papá, así estoy bien.

─ Sólo… regresa.

─ No… lo único que tú tuviste que hacer fue quedarte… Adiós, Renée─ cortó y soltó el teléfono como si quemara.

Lamentablemente, Renée la había tenido en la palma de su mano, debió haberse quedado. Bella seguiría queriéndola si tan sólo Renée no la hubiera dejado sola, ahí parada en el frío. Bella le había pedido un montón de veces lo que ahora Renée, supuestamente, quería darle y todas esas veces Renée le decía que estaba loca, que era una exagerada, que estaba equivocada.

No. Bella no estaba loca, ni era una exagerada, ni estaba equivocada; Bella sólo quería un poco de atención, Bella sólo quería un poco de cariño. Se pasó noches enteras pensando en qué había hecho mal, se pasó noches enteras peleando contra las lágrimas cuando sin haberse dado cuenta le había creído a Renée que esa sería la última vez, ¿la última vez de qué?

Bueno, esta era la última vez que Bella le pedía atención, que Bella le pedía que la pusiera en su lista de prioridades, ya había tenido suficiente de estar mendigando amor; de pedir amor que, claramente, no era para ella; había sido suficiente.

Renée siempre había tenido la mejor disculpa, el mejor pretexto pero Bella estuvo ahí para verla irse y volver a lo que era antes, todas las veces; y todas esas veces, Bella lloró y quiso matarse por haber sido tan estúpida.

Y, lamentablemente, a pesar de todo, a Bella le seguía doliendo, por eso no pudo evitar que las lágrimas se salieran de sus ojos. Enojada, se limpió las mejillas y entró al baño. Mientras se lavaba el rostro, las palabras de Renée se le atravesaron en la mente, como cuchillas: "Es la última vez, lo prometo, no te volveré a hacer daño" Al carajo con el daño, al carajo con todo.

Cerró la llave de un golpe y se limpió la cara. Inhaló profundo y salió de ahí con una sonrisa, rumbo a la cocina, en donde se escuchaban las risas del resto. Si tan sólo todo fuera tan fácil, pensó.

Lo que fue infinitamente fácil fue la sonrisa que le salió del alma cuando Edward le pasó el primer panqueque. Un panqueque de mierda, pero se lo había dado Edward y Edward lo había hecho específicamente para ella. Renée nunca le había hecho un panqueque.

.

.

.

─ Entonces, Robert Hooke describió a las células que vio en un trozo de caucho como un panal de abejas. Bueno, no lo haremos con caucho, utilizaremos cáscaras de cebolla y las teñiremos. Cuando esté al microscopio podrán ver claramente ese panal de abejas y dentro de cada celda, un pequeño punto, ¿qué creen que sea el punto? ─ el Sr. Molina preguntó entusiasmado, nadie contestó─ eh… bueno, el pequeño punto es el núcleo de la célula…

Bella puso en mudo la clase de Biología y miró a Edward. Edward estaba muy entretenido escribiendo en su cuaderno, Bella ni siquiera supo cuándo Edward lo había tomado. Le pasó el cuaderno.

"Quiero ir a tu casa" había escrito Edward.

"¿Y?"

Edward rodó los ojos cuando leyó, Bella ocultó una risa.

"¿Cómo que "y"? Iré hoy, después del entrenamiento"

Le pasó otra vez el cuaderno y Bella miró detenidamente a Edward antes de bajar la vista.

"Tengo ensayo y tengo que trabajar"

Edward volvió a rodar los ojos

─ ¡Bien! Comencemos. Ajusten sus microscopios─ aplaudió el Sr. Molina.

"¿Y? Iré por la noche, cuando salgas de trabajar, esclava"

Bella le dio un golpe en la nuca y le ordenó que ajustara el microscopio.

Efectivamente, Edward fue por la noche. Charlie tenía turno de noche, así que pudo entrar por la puerta principal pero no se escapó de esconder su bicicleta entre los árboles del bosque que colindaba con la casa de Bella.

─ ¡Hola, Chica Bike! ─ Edward entró saludando y mirando alrededor.

─ Hola─ le sonrió─ estoy en mi habitación, andando─ Bella subió las escaleras y Edward se apresuró a seguirla. El trasero de Bella a unos cuantos centímetros de su cara mientras subían, la gloria.

Bella estaba escuchando música y había un libro sobre su desordenada cama.

─ ¿Qué estás leyendo? ─ Edward se tiró ahí y tomó el volumen entre sus manos─ Orgullo y Prejuicio─ rodó los ojos─ a ti como que te gustan los clásicos, ¿no?

Bella sonrió y se tiró de panza a su lado, apoyándose en sus codos.

─ Algo así.

Entonces, sin pensarlo más, se acercó y dejó un pequeño beso sobre los labios de él. Edward se quedó aturdido por un momento.

─ ¡Hey! ¿Qué fue eso? ─ preguntó pero una sonrisa se instaló en sus labios. Bella se encogió de hombros.

─ No lo sé… sólo quise hacerlo.

Entonces Edward cortó la distancia y la besó. Colocó su mano en su nuca, envolviéndola con su largo cabello y Bella se acercó aún más. Unos segundos más y se alejaron. Bella soltó un resuello y Edward aprovechó para recargar su frente contra la de ella, con los ojos cerrados, habló:

─ ¿Qué significa esto? ─ preguntó en un susurró. Bella se relamió los labios, probando el sabor de Edward.

─ No lo sé─ abrió los ojos y contempló el rostro de Edward, sus largas pestañas revolotearon cuando abrió los ojos. Se miraron directamente durante unos segundos.

─ Bella… no sé qué está pasando

─ Ni yo.

─ ¿Y está bien eso? ─ Edward dejó de sujetarle la nuca y le acarició el cuello. Bella ahogó el gritito que estuvo a punto de salir cuando un escalofrío le recorrió la espalda. Un nudo se instaló en su estómago y se dispersó hasta su pecho.

─ Yo creo que si…─ logró pronunciar.

─ Bien─ Edward respondió al tiempo que disfrutaba de la placentera sensación que se extendió en su pecho. Se acercó y dejó un ligero beso sobre la nariz de Bella. Bella cerró los ojos y no los abrió ni cuando Edward se alejó.

─ ¿Puedo preguntarte algo?

─ Sí─ Edward respondió sin pensar, Bella abrió los ojos cuando la caricia en su cuello reinició.

─ El día que fuimos a tu casa, el viernes antes de mi cumpleaños, Carlisle…

─ No… Bella, no te metas ahí─ se alejó abruptamente y comenzó a acariciar concienzudamente la portada del libro entre sus manos.

─ Pero… sé que tal vez no te guste hablar de eso…─ lo ignoró─ dijiste que siempre hacía eso, que te jodía y me dijiste que jamás serías como él… ¿por qué? ─ Bella se apoyó con sus brazos y se sentó sobre sus piernas. Detuvo la mano de Edward, entonces Edward la miró.

─ Porque no quiero ser así─ cortó.

─ ¿Así cómo? Quiero saber. Se supone que somos amigos… puedes confiar en mí. Soy tu mejor amiga.

Edward meneó la cabeza.

─ No eres mi mejor amiga… nunca lo fuiste.

─ Oh─ ella respondió mientras todo el aire se escapaba de sus pulmones.

─ Ese puesto es de Alice… tú eres algo más, Bella… siempre fuiste algo más.

─ ¿Algo más? ─ frunció el ceño. Edward medio sonrió y miró sus pies.

─ Sí, Bella…creí que te lo había dejado claro. Tú eres simplemente la chica. No sé qué significa.

─ ¿Es eso una treta para acostarte conmigo?

Edward resopló con una risa.

─ Sorprendentemente no

─ Oh… entonces… ¿Carlisle?

─ No lo dejarás, ¿cierto?

─ No

Edward suspiró y hundió los hombros.

─ Carlisle es un cabrón. Es todo. Es… es un maldito hijo de perra.

─ Pero… es tu padre─ entonces Bella entendió la posición tan hipócrita que había adoptado, si le preguntaran por Renée, esa sería su respuesta.

─ Lo sé y esa es la peor parte. No puedo deshacerme de él, es… para siempre. No es como alguien que te jode y le partes la madre y ya… es completamente diferente.

─ Pero… no entiendo.

Edward suspiró y se puso de pie.

─ Las personas no suelen entender las cosas. Toda mi vida, todo lo que ves… es una pantalla, una cortina de humo. No le desearía a nadie que estuviera en mi lugar, no quieres ser como yo, no quieres ver las cosas que he visto o sentido. Es cansado… jodidamente cansado.

─ Entonces… tu relación con Carlisle… es de mierda.

─ Lo más triste es que no sé si hay una relación. Sólo un padre irresponsable que rompe todas las promesas… estoy acostumbrado.

Bella se quedó callada un momento, asimilando todo lo que Edward había dicho. Se sintió como si hubiera sido expulsada por un torbellino, cayendo de bruces sin nada para cubrirse. Dios, lo entendía, entendía a Edward… y eso estaba jodido.

─ No sé qué quieres que diga.

─ No quiero que digas nada.

─ Te entiendo─ soltó de pronto. Edward la miró por un momento y se sentó junto a ella. Bella se miró las manos.

─ Escapé de Phoenix.

Edward medio sonrió.

─ Tú tuviste una escapatoria.

─ No les importa, ¿verdad? Les importa una mierda que llores por ellos y frente a ellos

─ Sí─ Edward lanzó una risa oscura─ y aunque les dejaras una nota de suicidio seguirían preguntándose el por qué.

─ Ellos no quieren joderte─ la boca de Bella se curvó hacia abajo, en un gesto permanente de tristeza.

─ Pero lo hacen

─ Pero lo hacen─ aceptó. Suspiró y un silencio melancólico se cernió sobre ellos.

─ Bella…─ inició Edward y lo miró─ ¿qué está pasando con nosotros? En serio… me siento JPTLV

Bella se rió, los hombros le temblaron.

─ ¿Crees que yo no me siento así? No sé qué está pasando… ni cuánto va a durar.

Silencio.

─ Quiero besarte─ Edward susurró y Bella lo miró embelesada.

─ Ajá─ fue todo lo que pudo pronunciar. Edward deslizó la mano sobre la cama y el libro cayó a sus pies.

─ Tiraste mi libro─ Bella apretó los labios.

─ Lo sé─ entonces, Edward se acercó y tomó su cabeza entre sus grandes manos, estampó sus labios sobre los de Bella y Bella emitió un gruñido.

Sin perder más tiempo, Bella se irguió sobre sus rodillas y jaloneó el cabello de Edward. Edward dejó escapar un gemido y la sujetó contra él envolviéndola con sus brazos. Los prominentes pechos de Bella le acariciaban las clavículas a Edward, entonces él le mordisqueó el labio inferior y Bella jaló un poco más fuerte su cabello.

Cualquier cosa que estuviera pasando entre ellos parecía incrementarse mientras se besaban. Edward Cullen se encontraba maravillado por lo que estaba pasando, jamás habían llegado a tanto y Bella se estaba cuestionando si esto estaba bien. La poca cordura que estaba en su cerebro se fue cuando Edward bajó sus manazas y tocó con sus delgados dedos la piel de su cintura, que la blusa dejaba al descubierto. Entonces, Edward se atrevió a dar un paso más, se impulsó con sus fuertes piernas y la recostó sobre la mullida superficie de la cama, cerniéndose sobre ella. Las manos de Bella por todos lados, Edward se aventuró a tocar su pierna desnuda y Bella encarceló su cintura con ellas. Entonces dejó sus labios libres y se dirigió a su cuello… Bella siempre oliendo a frutas y a dulce, el aroma le nubló la razón y se encontró restregando su pelvis contra ella. Bella gimió y le mordió el hombro. ¿Quién iba a decir que Bella Swan podía ser una mordelona, eh?

Y de repente, sin previo aviso, sin ni siquiera haber sentido antes algo… sintió la pequeña mano de Bella tocando su miembro, de arriba hacia abajo. Se le atoró la respiración en la garganta y enterró el rostro en la almohada de Bella… el olor a frutas era más fuerte ahí y se perdió entre el aroma y las caricias de Bella, luego los labios de ella le estaban atacando el cuello.

─ Bella…─ logró llamarla con voz ronca.

Mientras Bella lo acariciaba no dejaba de restregar su pelvis contra sus caderas y Bella le estaba correspondiendo los movimientos. Entonces, zambutió la mano debajo de la blusa y le apretó el pecho. Bella dejó escapar un gemido y Edward dirigió la misma mano hacia su entrepierna. Mientras se apoyaba con su otro brazo para no aplastarla logró desabrochar sus shorts, no sin esfuerzo y mientras se venía en la mano de Bella y en sus pantalones comenzó a trazar círculos entre los pliegues de Bella. Bella no se lo impidió y se retorció debajo de él, enroscando los dedos de los pies cuando después de algunos embistes y caricias más, logró correrse. Edward se dejó caer a su lado, haciendo que la cama se sacudiera.

Ninguno de los dos probaron los residuos de su excitación, ella rápidamente tomó la caja de pañuelos y se limpiaron las manos en completo silencio.

─ Eso fue…─ comenzó Edward.

─ Eso fue genial…─ Bella resopló─ pero…

─ Sí, ya sé…─ Edward alzó una mano para hacerla callar─ no lo arruines aún─ pidió con la respiración todavía entrecortada. Bella asintió con su cabeza, con un montón de preguntas dentro.

.

.

.

El martes por la mañana, cuando Bella despertó, quitó la alarma y sin fijarse tiró el teléfono al piso, vibró contra la madera del suelo avisando una notificación. Medio gruñó y se estiró para cogerlo, antes de que el sonido despertara a Charlie. Lo miró con ojos entornados, evitando la luz del aparato y pudo ver que era un mensaje. Un mensaje de Edward… Oh oh.

¿Paso por ti?

Maldición. Quería que eso pasara, lo quería desesperadamente pero tenía miedo de la mirada que le daría Edward o del… o del incómodo silencio que se iba a formar. Incómodo silencio como el de ayer por la noche… después del éxtasis casi post coital, específicamente segundos antes de que Bella pegara un salto y mientras se acomodaba sus ropas, le pedía que se fuera. Edward la miró desorientado desde su cama y en ese mismo momento Bella quiso saltarle encima de nueva cuenta… pero no podía… no debía hacerlo si quería salvarse el pellejo; el corazón, popularmente conocido como pellejo.

No lo sé… Charlie está en casa─ respondió, deseando que eso fuera suficiente para detener a Edward, pero al mismo tiempo, deseando que no fuera así.

Podrías esperar afuera si no quieres que toque la bocina, pero ¿tú quieres que pase por ti?

No sabía exactamente la respuesta. Cerró fuertemente los ojos y tecleó sin pensar más.

De acuerdo. Esperaré afuera.

DIOS.

─ ¡Maldición! ─ resopló y se levantó rápidamente, arrojando el teléfono en la cama sin ni siquiera preocuparse en dónde exactamente había caído.

Alistándose como una tromba, sin olvidarse de sus ojos ribeteados de negro, logró terminar en el momento en que vio por la ventana de su habitación al Volvo entrando en la calle.

Bajó las escaleras y abrió la puerta antes de que Edward pudiera estacionar.

─ Hola─ saludó con un resoplido y cerró la puerta del auto.

─ Hola, Bella─ Edward sonrió. Edward estaba radiante con sus pantalones ajustados y su playera de Led Zeppelin y su chaqueta de mezclilla y su maldito olor a ropa limpia y a perfume.

Bella se mareó y prefirió colocarse el cinturón de seguridad antes de mirarlo a la cara.

─ ¿Cómo dormiste? ─ preguntó él y Bella rodó los ojos antes de mirarlo con frustración. Edward le dio otra sonrisa.

─ ¿Me estás preguntando que cómo dormí? ¿En serio?

Edward bufó, la sonrisa no se le borraba de los labios… al menos no era una sonrisa petulante, si no, Bella ya le hubiera tirado los dientes. Había sido buena en kickboxing.

─ Si, ¿qué tiene de malo?

Bella lo miró con ojos entrecerrados.

─ Lo que tengas que decir… ya dilo.

A Edward se le borró la sonrisa.

─ Fuck you, my dear─ dijo fingiendo un estúpido y caliente acento británico.

─ Bien, al menos ya dijiste algo coherente.

─ Eso no era lo que tenía que decir─ contestó rodando los ojos─ ¿qué pasó anoche, eh?

Bella se atragantó y soltó una risa leve para aligerar el ambiente.

─ Pues nos metimos mano…─ se rió más fuerte. Esto se estaba poniendo algo hilarante─ creí que ya habías tenido la clase de educación sexual

─ Cállate… me refería a… lo que significa

Bella se quedó callada y no contestó en el resto del camino. Edward apretó el volante entre sus manos.

Lo carcomían las ansias de saber qué era lo que estaba pasando en la cabeza de Bella. Eso, para él, significaba que se estaba cociendo algo y sabía que, aunque hiciera lo mismo que había hecho con Jessica y Tanya, Bella no era otra chica de a ratos. Él mismo había dicho que Bella era la chica… ¿entonces qué mierdas era esto?

Llegaron a la escuela y antes de que Edward pudiera hacer otro movimiento, Bella se giró a verlo y Edward la correspondió.

─ Te quiero lo suficientemente cerca para que eso vuelva a pasar. No quiero cagarla contigo porque… porque eres importante─ una sensación hormigueante le recorrió el cuerpo entero a Edward mientras escuchaba las palabras que salían de la boca de ella─ …porque eres mi amigo.

Entonces el globo se desinfló en el estómago de Edward. No sabía qué había pasado ahí pero algo debió de haber estado sintiendo algo para que eso último lo golpeara como una bola de demolición.

─ Sé que soy tu amigo…─ inició aunque le doliera─ por eso quiero saber qué significa esto. Claramente quiero que vuelva a pasar, no quiero que esto se sobreentienda porque no quiero que se arruine.

─ Bien… entonces está bien si vuelve a pasar─ sentenció Bella y miró hacia el frente, cruzándose de brazos.

─ Sí, yo creo que está magnifico si vuelve a suceder─ finalizó Edward.

─ ¡Perfecto! ¿Vamos a clase?

─ Sí, andando

.

.

.

─…Y un poco de ensalada para cuidar la línea─ señaló Amanda, la madre de Alice, mientras les servía en un plato.

─ Gracias, má─ mencionó Alice sonriente.

─ Esto sabe delicioso, Amanda─ dijo Rose con la boca llena. Bella se rió.

─ Se ve bien─ se encogió de hombros antes de tomar el tenedor─ gracias, Sra. Brandon.

─ Llámame Amanda, querida. Me haces sentir vieja─ le sonrió y le besó el tope de la cabeza antes de irse a la cocina. Renée nunca había hecho eso y como que eso le produjo algo en el pecho, algo doloroso y algo dulce a la vez.

─ Tu madre es genial, Alice─ dijo Bella antes de meterse un trozo de espinaca a la boca.

Alice sonrió.

─ Sí, la amo… mi papá también es maravilloso─ suspiró.

─ Creo que Alice es la que tiene los mejores padres de todos nosotros. Llegamos tarde a la repartición─ murmuró Rosalie y se rieron.

─ Charlie es bueno… Renée es la que apesta.

─ Bueno William es un hijo de perra y mi mamá es… creo que ella es buena─ dijo Rosalie─ pero no hablemos de eso… creo que Bella tiene algo que decir.

─ Rose, shh…─ Bella miró hacia la puerta de la cocina─ aquí no.

─ ¡Oohh, es sobre Edward! ─ Alice aplaudió─ pues terminen de comer rápido

.

.

.

─ ¿Cómo? ¿Qué? ─ Alice se atragantó con su propia saliva mientras miraba a Bella con los ojos saliéndose de sus órbitas. Rosalie la miraba, pero estaba callada.

─ Oh, vaya…─ boqueó finalmente la rubia.

─ No sé cómo pasó, cómo llegamos a eso, sólo sé que pasó…

─ ¿Y qué sentiste? No me refiero a exactamente eso pero ¿qué sentiste? ─ preguntó Alice.

─ ¡FUE JODIDAMENTE BUENO! ─ Bella atrapó el cojín entre sus manos y hundió la cara ahí. Alice le acarició la cabeza mientras se reía. Rosalie ya no dijo nada más y sólo se quedó ahí sentada.

─ ¿Rose qué piensas? ─ preguntó Bella después de que ella y Alice dejaron de reírse.

─ Pienso que… wow, Bella. No me lo esperaba

─ ¡Ni yo!

Otra ronda de risas se alzó.

Rosalie estaba analizando lo que sentía. ¿En verdad se había sentido mal? ¿En verdad aún no lograba superar esos besos? ¿O en verdad le daba igual? Decidió que le daba igual y se rió junto con ellas.

─ ¿Es cierto que los dedos de Edward son buenos? Escuche rumores…─ inició Alice.

─ Son geniales… Edward es genial. Sus dedos están muy, muy bien… tiene dedos de pianista─ finalizó Bella y se lanzaron a gritar.

.

.

.

─ Edward… Edward…─ Esme lo sacudió por el hombro, Edward la miró finalmente─ ¿me estás escuchando?

─ No, lo siento. Estoy tratando de terminar con esta canción…─ golpeó el cuaderno frente a él con el lápiz. Esme sonrió y le acercó un plato lleno de macarrones con queso.

─ Bueno, si las ideas no llegan, ¿no crees necesitar un descanso? Ahora, escucha lo que tengo que decirte.

─ Lo siento, Esme─ dijo mientras revolvía los macarrones con el tenedor.

─ No te preocupes… ahora, estaba diciéndote que tu papá y yo tenemos pensado salir de la ciudad a mitad de mes…

Edward dejó de escuchar en ese momento. Se iban a ir, ellos dos, lo iban a dejar solo… ya estaba planeando las borracheras y el sexo en la cama de Carlisle. Puto.

─… ¿qué dices?

─ Ehh… si, yo sí─ cabeceó y pinchó un macarrón.

─ ¡Genial! ─ Esme aplaudió y tomó el teléfono de la cocina─ entonces reservaré el hotel… planeamos volver el 25

¿Qué? Se había perdido de toda la conversación pero parecía que se iban a ir dos semanas, dos semanas para él solo. Ge-nial. Simplemente genial.

─ ¿Seguro que no tienes problema? Puedo llamar a la tía Sara para que esté contigo aquí todo ese tiempo.

─ ¿¡Qué!? ¡No! Estoy bien así, en serio… ustedes vayan a divertirse; además, creo que la tía Sara me va a obligar a hornear con ella. Gracias pero no.

Esme se rió entre dientes.

─ De acuerdo. Sé que te sabrás cuidar─ y con eso salió de la cocina.

─ Genial─ Edward sonrió y con un ánimo renovado terminó de comerse sus macarrones con queso.

.

.

.

─ ¿Sabes… sabes que me dijo… Esme ayer…por…oh Dios…por la tarde? Oh, Bella… sigue haciendo eso.

─ Mhmm… ¿qué? ─ Bella soltó la pregunta en un balbuceo mientras se perdía en la mirada verde de Edward y no dejaba de mover su mano.

─ Que… ugh…─ Edward echó la cabeza hacia atrás y apretó la mandíbula. Bella no pudo resistirse y lo besó justo ahí, saboreando la incipiente barba y la forma en que el hueso seguía moviéndose─ que ella y… joder…Carlisle se van a ir… aaahhhh─ terminó con un prolongado gemido que salió entre sus dientes apretados. Bella movió su mano lentamente y no dejó de besarle el cuello.

─ ¿A dónde se van a ir? ─ preguntó en un susurro, contra su piel.

─ No lo sé… a mediados de mes y lo que resta─ respondió él con su voz ronca. Finalmente, Bella dejó de mover su mano y se estiró para tomar un pañuelo de su mesita de noche.

─ Eso suena bien─ dijo alegre mientras se limpiaba las manos. Edward medio se incorporó para alcanzar otro pañuelo.

─ Jodidamente bien… creo que nos vamos a terminar esta caja antes de lo planeado

─ Pues a mí no me molesta─ dijo Bella y arrojó el pañuelo al piso.

─ A mí tampoco─ Edward le sonrió y después de hacer lo mismo que Bella con el pañuelo, la tomó de las piernas y la jaló más cerca─ ahora, nena, súbete esa falda porque quiero hacerte sentir bien.

Bella soltó una risita y se acercó para besarlo en los labios. Un beso prolongado que les arrancó un gemido y Edward rebuscó entre la tela de las braguitas de ella para enterrar un dedo en su interior.

─ Aahh─ Bella soltó un chllido, Edward se alejó sonriente.

─ ¡Shh! ─ colocó su dedo índice sobre los labios de Bella, para acallarla. Bella medio sonrió y enterró su rostro en el cuello de Edward.

Bella estaba increíblemente cerca, se puso irremediablemente duro mientras sentía su centro y su humedad entre sus dedos y ahora, cometió el error, de mirar hacia abajo. Además de su erección, se encontró con los muslos cremosos de Bella y cayó en la cuenta que sólo un movimiento más y podría embestirla. Jesús. Cerró los ojos fuertemente y dejó caer la cabeza en el pecho de Bella, lo besó sobre la ropa y Bella se apretó deliciosamente alrededor de sus dedos. Le jaloneó el cabello mientras se venía en su mano y le mordió la oreja. Maldición. Necesitaba follarla ahora, eso o al menos, Bella iba a tener que ocuparse otra vez de él. Todo era mejor cuando lo hacían a la par, mierda.

─ Parece que es mejor cuando lo hacemos al mismo tiempo─ Bella le leyó la mente, Edward la miró y ella miraba su miembro, se relamió los labios y Edward se sintió morir. Un escalofrío le recorrió la espalda.

Bella se quedó ahí, pensativo, viendo su erección y eso lo estaba poniendo incómodo y jodidamente caliente. No podía concentrarse en bajarla porque Bella lo desconcentraba. Bella medio sonrió, el tipo de sonrisa que promete algo. Otro escalofrío.

─ Nunca he hecho esto…─ Bella tomó el miembro con sus dos manos─ sé que lo han hecho por ti… sólo detenme cuando sea un asco…─ entonces Bella se impulsó hacia atrás y cuando la miró a los ojos supo exactamente lo que iba a hacer. Jesucristo. Edward apuñó las colchas antes de que siquiera comenzara.

Bella se inclinó y le dio una ligera lamida. A Bella le estaban temblando las piernas, sentía un nudo de nervios en el estómago y un calor en su vientre bajo. La cabeza le estaba dando vueltas pero estaba segura de lo que quería hacer.

No había sido la mejor mamada del mundo pero aun así lo había hecho correrse. Irguió la cabeza y miró a Bella que se estaba limpiando las comisuras de la boca con el dorso de la mano.

─ Fue un asco, admítelo─ inició ella, burlona.

─ No tengo mucha experiencia en eso pero funcionó─ Edward se sinceró y tomó otro pañuelo.

─ Pero fue un asco

─ No lo sé, Bella─ se encogió de hombros.

─ ¡¿Bella?! ─ un grito proveniente del piso de abajo, los hizo dar un respingo.

─ Mierda─ Bella pegó un salto y mientras se acomodaba la ropa, abrió la puerta. Edward ya se estaba apurando en subir los pantalones─ ¡En un momento bajo, Charlie! ─ y cerró la puerta de un golpe.

─ Tengo que irme─ Edward se estaba poniendo los Converse mientras saltaba en un pie.

─ Sí…─ Bella recogió los pañuelos al mismo tiempo que se quitaba las bragas por debajo de la falda.

Unos segundos más y estuvieron presentables.

─ De acuerdo…─ dijo Edward y dio un paso al frente para estrecharla en sus brazos─ gracias, B

─ ¿Por qué? ─ preguntó confundida regresándole el abrazo.

─ Ya sabes por qué.

─ Uh, creí que no nos íbamos a poner sentimentales─ dijo cuando se alejaron.

─ Sí, como sea─ Edward se tragó las ganas de darle un beso en la frente, se agachó y recogió las bragas de Bella, haciéndolas bola en su mano y se giró para salir por la ventana.

─ Te veo mañana en la escuela─ se despidió Bella.

─ Sí, nos vemos. No te voy a regresar esto─ le mostró la ropa interior.

─ Lo sé.

Entonces Edward saltó.

...

Espero que sepan perdonarme por la demora y también espero que les haya gustado. Gracias por sus comentarios, los espero con ansias. Nos leemos en el siguiente.

¡Felices fiestas, bendiciones para todas sus familias! Gracias por todo.