Disclaimer: Twilight y sus personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo sólo juego con ellos.
Mocking the bounds
Capítulo 9
Edward se estaba acercando demasiado. Edward se estaba acercando demasiado y no sabía cómo detenerlo. Eso era peligroso, era peligroso estar a su lado y estar en la base en la que estaban. Era peligroso como Bella deseaba estar ya a su lado para oler su aroma a ropa limpia y a perfume y a Edward. Lo estaba dejando entrar y ella se había prometido evitar ese tipo de cosas a toda costa.
Iba a estar JPTLV como en nivel 30 si ignoraba las alertas, como luces rojas, en su cabeza; pero parecía que no había escapatoria, no había remedio para la memoria. El rostro de Edward era como una melodía que no dejaba su cabeza. Se estaba metiendo en su corteza cerebral y no sabía cómo detenerlo.
─ ¿En qué estás pensando? ─ Rose la sacó de sus pensamientos, se encontró con su mirada penetrante.
─ En nada…─ desvió su atención hacia el vestido que estaba en sus manos─ me fui a mi mundo por un momento.
─ Oh, bueno─ Rose se encogió de hombros─ ¿entonces te gusta este? ─ preguntó acariciando la tela del vestido.
─ Sí, me encanta. Ahora sólo esperemos a Alice─ suspiró.
─ Sipi─ Rose sonrió y siguió viendo la ropa.
Habían decidido-Rose y Alice, principalmente- ir a PA para comprar ropa. Bella sólo se les unió por falta de que hacer.
─ A esta hora Edward ya está solo en su casa… deberíamos pasar por ahí─ opinó Alice cuando salieron de la tienda, cargando las bolsas.
─ Si, genial─ dijo Rosalie abriendo el maletero de su coche. Bella quiso gritar de emoción pero se mordió la lengua y luego se golpeó mentalmente por permitirse sentir tanto. Quería bloquearlo, debía bloquearlo.
Cuando estaban por llegar a Forks, Edward llamó a Bella. El corazón quiso salírsele del pecho y respondió demasiado rápido, a decir verdad.
─ Hola─ luchó contra la sonrisa estúpida que estaba por posarse en su rostro. Miró por la ventanilla.
─ Hola, Chica Bike… ven a mi casa. Emmett y Jasper ya están aquí. Haremos una borrachera.
─ Alice ya había tenido esa idea. Vamos en camino
─ Genial… oye, ¿crees que podremos escaparnos un momento de ellos? Para ya sabes…
Bella se mordió la mejilla y restregó sus muslos.
─ ¿Para qué? ─ murmuró recostándose en el respaldo.
─ Quiero hacer algo por ti esta vez. Además, ya pasó tiempo desde que Charlie casi nos atrapa en tu habitación.
Bella se rió ligeramente.
─ De acuerdo… ya veremos.
─ Genial, las esperamos aquí.
─ Sí, adiós─ y colgó. Dejó escapar una bocanada de aire y miró a Alice y a Rosalie, que se reían de ella.
─ ¿Qué? ─ preguntó molesta. Aumentaron sus risas.
─ ¿Qué tanto te dijo Romeo al teléfono, eh? Estás un poco sonrojada─ inició Rosalie mirándola sobre su hombro.
─ Oh, cierra la boca, idiota.
.
.
.
─ No estoy dispuesta a emborracharme como ustedes, idiotas─ Rosalie les hizo mala cara cuando Emmett le sirvió más vodka del estante de Carlisle.
─ ¿Y? Sólo es un poco y ya─ Edward dijo y la miró antes de rodar los ojos.
─ De acuerdo─ Rosalie se puso de pie y aceptó unirse a la ronda de shots.
Para cuando ya era de noche, el teléfono de Bella comenzó a sonar con una llamada de Charlie. Uh uh.
Bella se alejó del ruido rápidamente encerrándose en el armario debajo de las escaleras y contestó lo más pronto posible.
─ Hola, pá
─ Hey, Bella… ¿dónde estás? He estado llamándote a casa pero nadie responde.
─ Oh, lo siento, Charlie. Estoy en casa de Alice─ mintió─ decidimos venir aquí después de llegar de Port Angeles… volveré en un rato más, lo prometo.
─ Puedes dormir ahí si quieres o si ella puede llevarte a casa.
─ Sí, le preguntaré y te enviaré un mensaje ¿de acuerdo?
─ De acuerdo. Compórtate y sé responsable.
─ "Responsable" es mi segundo nombre, papá─ Bella rodó los ojos─ ten una buena noche en la Comisaría, jefe.
Charlie se rió levemente.
─ Sí. Descansa, hija─ entonces colgó, Bella sonrió triunfante y abrió la puerta del armario pero se encontró con un amplio y fuerte pecho.
─ Hey, me asustaste─ le sonrió a Edward mientras guardaba su teléfono en el bolsillo de sus shorts.
─ Lo siento. Ellos quieren ver una película, están preparando la comida… y me preguntaba si tú querías ir a mi habitación.
─ ¿No puedes esperar, cierto? ─ sonrió burlona y sintió un nudo en la garganta cuando las alarmas en su cabeza sonaron pero decidió hacerle caso, sólo por esta vez, al suave y cálido aleteo en su pecho.
─ Supongo que no─ le dio una sonrisa lobuna y se inclinó para besar levemente sus labios, se envaró y la vio directamente a los ojos. El verde esmeralda con motas doradas hizo que a Bella se le atorara la respiración y se quedara cimbrada en el suelo─ ¿entonces…?
─ ¡Edward! ─ Emmett lo llamó desde la cocina─ ¿podemos comernos esto?
─ Maldición─ el cobrizo resopló y caminó hacia allá, con Bella pisándole los talones y riéndose detrás de él.
─ ¿Podemos comérnoslo o son tus víveres? ─ preguntó Alice mientras observaba la lasaña.
─ Si, caliéntalo, Rubia─ dijo Edward─ supongo que puedo sobrevivir de sopas instantáneas─ bromeó y se sentó en un taburete. Jasper estaba jugando en su teléfono mientras comía cacahuates. Bella se acercó a Rosalie para ayudarla con la comida.
─ ¿Qué película veremos? Podemos ver Orgullo y Prejuicio─ opinó Alice.
─ ¡Si, por favor! ─ Bella sonrió.
─ ¡No jodas! No quiero ver mierdas románticas─ dijo Jasper─ mejor veamos algo de acción.
─ Claro, machote─ Rosalie rodó los ojos y le puso la espátula caliente en la oreja.
─ ¡Perra! ─ Jasper saltó, refregándose la quemadura.
Al final decidieron ver Transformers, una de tantas películas, Alice no estaba nada contenta con la elección pero fue rotundamente ignorada. Se perdió la mayor parte de la película porque estaba concentrada viendo el tazón de palomitas para decidir cuál tomar o viendo, discretamente, a Jasper. Jasper la descubrió. Cuando ella no lo miraba, él la miraba… y así, sucesivamente. Nadie más se dio cuenta de eso.
Por otro lado, Edward no podía esperar a que la película terminara porque tal vez, y sólo tal vez, eso significaba que Bella y él finalmente podrían escabullirse a su habitación a terminar lo que no habían terminado por culpa del Shit Swan.
Por cierto, eso lo estaba volviendo loco. Bella Swan se estaba metiendo con su corteza cerebral y no dejaba su mente en ningún momento. ¿Eso significaba algo? ¿Significaba que era su mejor amiga o significaba que le gustaba tanto meterle mano? O tal vez significaba algo más… la sola idea de "algo más" le revolvía el estómago y lo hacía querer arrojarse desde los acantilados de La Push… aunque sabía nadar, así que mejor respiraría bajo el agua.
Bella se estaba acercando demasiado y eso no podía pasar. No podía pasar porque Edward era nuevo en esto y además, ¿qué diablos era el amor?, no sabía lo que era. ¿Mantener promesas y preocuparse por el otro? Las únicas promesas y preocupaciones eran dirigidas a sus amigos. Edward no sabía que era una promesa realmente porque siempre, las personas, terminan rompiéndolas; parte de esa creencia y de esa armadura en su corazón era por culpa de Carlisle y Esme. Ellos no eran muy amorosos con él y tampoco cuidadosos… tal vez ni siquiera sabían qué era eso, esas palabras no existían en su vocabulario.
Así que nop… no, de ninguna manera. Edward no servía para eso.
.
.
.
─ ¿Te molesta si me quedo a dormir? ─ Bella le preguntó en un susurro al oído. Edward se sacudió de emoción. Tooooda la noche.
─ Para nada─ respondió─ hay espacio suficiente.
─ De acuerdo─ Bella le sonrió y devolvió la mirada al televisor.
Eso estaba bien. Además, estaba solo. Bella era buena compañía. ¡Jesucristo, si!
─ Creo que Rosalie ya se quedó dormida─ susurró Jasper cuando la película terminó y encendieron las luces.
Alice se puso de pie y se estiró, haciendo gruñidos y se rió levemente.
─ Rosalie apenas durmió anoche porque estaba viendo algo de Victoria's Secret─ informó y recogió los tazones sucios.
─ Que diva─ murmuró Emmett sin dejar de verla.
─ Creo que será mejor que se quede esta noche… pueden quedarse, idiotas─ dijo Edward yéndose a la cocina.
─ ¡Geniaaaal! ─ Jasper canturreó y se mudaron a la cocina. Bella se quedó sentada ahí, haciéndole compañía a una Rosalie que seguramente despertaría con dolor en el cuello si nadie le hacia el favor de moverla. Tecleó rápidamente un mensaje para Charlie y terminó de beberse su trago de vodka.
─ Me he ofrecido para llevar a Rose a la habitación de invitados─ anunció Emmett entrando a la sala y tomó a Rosalie en sus brazos. Rosalie no se inmutó… era probable que ya estuviera muerta.
Edward envió a todos a la habitación de invitados y él subió a su habitación, con Bella detrás de él. La tomó de la mano y entraron juntos.
─ Al fin, Chica Bike.
─ Al fin, Cullen─ Bella se rió ligeramente y se quitó los tenis con ayuda de sus propios pies.
Edward se acercó y después de verla a los ojos, con lo cual Bella se sintió morir, la besó. La besó y Bella sintió algo en el pecho que no podía describir, como lava expandiéndose por todo su cuerpo. Edward la sujetó por la cintura y la alzó, Bella envolviendo sus blancas y suaves piernas alrededor de sus escurridas caderas. Cayeron suavemente en la cama y después de abandonarse en sus labios, Bella comenzó a acariciarle la espalda, el pecho, el cuello… le jaloneó el cabello levemente y Edward gimió contra sus labios, mordiendo la rosada piel de su labio inferior.
Ignorando de nueva cuenta las alarmas que prendían como luces intermitentes en su cabeza, Bella dejó que Edward se aproximara a su cuello y lo besara. Le permitió desabrochar sus shorts y que los fuera bajando lentamente. El ritmo que Edward había marcado con su pelvis se detuvo abruptamente y Bella lo extrañó al instante pero rápidamente fue sustituido por los largos dedos de Edward acariciando en su centro, apenas rozando. Bella ahogó un chillido mordiéndole el hombre y Edward amasó suavemente su clítoris, dejando que Bella se retorciera debajo de él y Edward ahogándose con el olor a frutas de Bella.
─ Edward…─ murmuró ella con voz ronca y sin que él le contestara se aproximó a desabrochar sus pantalones pero, para su sorpresa, ya estaban desabrochados así que acarició sobre la tela del bóxer el miembro de Edward, haciendo que él ahogara un gemido.
─ Bella, por favor tócame─ le susurró al oído y mientras Bella enroscaba los dedos de sus pies por el placer que se estaba expandiendo desde su centro, lo obedeció. Empezó lento, de arriba abajo y con ayuda de sus pulgares le bajó los pantalones junto con la ropa interior, creando un bulto en las rodillas de Edward.
Bella echó la cabeza hacia atrás, haciendo que sus prominentes pechos quedaran frente al rostro de Edward y dándole la oportunidad de besarlos sobre la tela de la blusa. Edward se estaba muriendo por verlos, por tocarlos y por besarlos pero, al parecer, tenía que esperar y no sabía cuánto tiempo iba a tomar.
─ Gaahh…─ Bella gimió bajito, entre dientes y luego se mordió el labio inferior. Su boca haciendo un puchero, su ceño fruncido, sus ojos fuertemente cerrados, sus mejillas sonrojadas, sus sienes perladas de sudor, los dedos de sus pies enroscados y sus puños capturando la colcha… Edward se deleitó con la vista al verla venirse.
Bella había dejado de acariciarlo cuando sintió que estaba pronta a terminar pero aun con las oleadas de placer chisporroteando por sus extremidades alcanzó el miembro de Edward y reanudó sus caricias.
Unos bombeos más, unos besos más y Edward estaba gruñendo su nombre entre dientes mientras la vena en su frente se saltaba y sus mejillas se sonrojaban y los dedos de sus pies se enroscaban.
Cayó a su lado, jadeante y la miró. Bella miraba el techo, parpadeando lentamente, con la respiración levemente entrecortada, los labios entreabiertos, con sudor en su frente y con la suave luz que entraba por su ventanal cayendo sobre su piel y sobre su cabello.
El descubrimiento fue tan fuerte que lo tomó desprevenido e hizo que sintiera que un bloque de plomo le caía sobre todo el cuerpo, aplastándolo contra la cama. Su respiración se hizo más errática pero no dejó de mirarla, los labios de Bella se curvaron en una suave y pequeña sonrisa y entonces lo miró, girando su rostro.
Edward se quedó congelado y por uno segundos no fue capaz de devolverle la sonrisa pero luego lo hizo. Unos segundos así mientras la sonrisa se les borraba de la boca y Edward supo que estaba completamente jodido, movió lentamente el brazo y con el dorso de su dedo índice acarició la pierna desnuda de Bella, Bella cerró lentamente los ojos disfrutando de la sensación hormigueante en todo su cuerpo. Cuando Edward alejó su brazo, Bella se aproximó y tomó la mano de Edward, la enganchó con la suya y Edward se sintió morir.
─ El amor no es algo que tienes que merecer─ murmuró Edward mientras la veía a los ojos.
Bella frunció levemente el ceño y supo que había hablado de más.
─ ¿Por qué dices eso? ─ preguntó en un susurro, sin soltar su mano.
─ No lo sé…─ Edward se encogió de hombros─ por las cosas que pasan, supongo─ dijo sin creer que eso tuviera algún sentido.
─ De acuerdo─ Bella murmuró y desvió la mirada─ creo que tenemos que limpiar el desastre
─ Sí, creo que sí─ él aceptó y Bella se puso de pie, y así de fácil se rompió el hechizo.
.
.
.
─ Hey… tengo que hablar con ustedes dos… cuando todo el mundo se vaya, ¿de acuerdo? ─ fue lo primero que Edward les dijo a Emmett y a Jasper cuando los vio a la mañana siguiente.
─ Oh oh, creo que es algo serio─ murmuró Emmett
─ Ehh… algo así─ respondió Edward y se giró sobre sus talones para entrar a la cocina, en donde el resto estaba comiendo.
.
.
.
─ Ahora si… tengo que irme─ Bella le dijo a Edward cuando Alice y Rosalie subieron al auto─ supongo que nos veremos luego
─ Sí… puedes venir cuando quieras… ya sabes…─ se encogió de hombros y en lugar de mirarla a los ojos, le miró la frente.
─ De acuerdo─ Bella le sonrió─ ya me voy. Nos vemos─ se giró y subió al carro junto con las chicas. Edward se despidió de ellas con un gesto de mano y cuando el auto desapareció en la calle, se giró y corrió a entrar a la casa.
─ ¿Qué es eso tan importante que tienes que decir? ─ dijo Jasper desde su lugar en el sillón, dejó la revista que hojeaba a un lado.
─ Estoy jodido─ respondió Edward.
─ Bueno, al menos ya lo sabe─ Emmett se rió entre dientes─ ¿por qué?
─ No sé qué me está pasando… creo que estoy enfermo─ se dejó caer junto a Jasper y ellos fruncieron el ceño.
─ ¿Por qué crees eso? ¿Le dijiste a Carlisle? ─ dijo Emmett
─ No… olvídate de eso─ dijo Edward─ no sé qué me está pasando con Bella
─ ¡Oooohhhh! ─ Jasper canturreó y aplaudió─ suéltalo, amigo. Traeré las cervezas─ se puso de pie y corrió a la cocina.
─ ¡Eres un idiota! ─ le gritó Edward.
─ ¡El idiota que te dirá la respuesta de tu padecimiento! ─ el rubio le dijo de vuelta.
─ Madre Santa─ Emmett meneó la cabeza y Edward tragó en seco.
─ De acuerdo─ dijo Jasper entrando, cargando tres cervezas─ ya dilo
Les pasó las cervezas y Edward le dio un trago antes de hablar.
─ Era eso… no sé qué me está pasando con Bella
─ ¿Qué quieres decir con eso? Eso no dice nada─ dijo Emmett rodando los ojos.
─ Es que… me siento extraño con ella, desde hace tiempo ninguno de los dos sabe qué está pasando… y ayer… ¡Dios! ─ exclamó y se pasó una mano por la cara
─ ¡¿Qué?! ─ exigieron.
─ Ayer estábamos en mi habitación y…
─ Ya se acostaron─ dijo Emmett dando por sentado.
─ ¡No! Eso sería algo bueno de toda esta situación de mierda─ dijo Edward─… y estábamos ahí tirados en la cama y me sentí… no sé… me sentí mal por un momento, como si algo me hubiera aplastado y después… me sentí… bien, supongo… Ugh, sonará jodidamente cursi pero puedo jurar que sentí esas jodidas mariposas en el estómago.
─ ¡Oh por Dios! ─ Emmett se llevó una mano al pecho y Edward rodó los ojos. Jasper se mantenía callado y bebió de su cerveza con gesto pensativo.
─ En verdad, no lo entiendo…─ bufó Edward, con la botella de cerveza a pocos centímetros de sus labios antes de beber.
─ No quiero ser un aguafiestas ni un cursi ni nada pero… creo que te gusta Bella, no sé si sea tan fuerte como para afirmar que estás enamorado de ella pero si te gusta, es malditamente obvio, pinche madre─ dijo Jasper.
─ Concuerdo contigo─ lo señaló Emmett y Edward se sintió morir.
─ Esas son mierdas, no creo que…
─ Edward…─ lo interrumpió Jasper─ desde el primer momento te gustó… físicamente, quiero decir pero ahora que son amigos y que dices eso, es obvio que te gusta, deja de ser un machote y acéptalo, idiota.
─ Es que… no sé… me da miedo. Justamente lo que no quería que pasará─ murmuró.
─ Dios, suenas como si tu perro se hubiera muerto y no como si hubieras descubierto que te gusta una chica… estás en serios problemas, amigo─ dijo Emmett.
Y Edward sabía que así era, y no porque sonara como si su maldito perro hubiera muerto, sino que estaba enamorado… Dios, hasta pensarlo se sentía mal… eso significaba dejar caer las paredes que había edificado perfectamente en su corazón… se sentía mal pero… pero al mismo tiempo se sentía correcto.
Finalmente, Emmett y Jasper se fueron y Edward se quedó solo, subió a su habitación y se sentó en la cama… Enamorado, ¿enamorado? Nunca creyó que eso pudiera pasarle, no a él, sabía que existía el amor, aunque él no hubiera estado mucho en contacto con él pero siempre creyó que el amor lo saltaría y que Cupido lo ignoraría para siempre… Enamorado… Enamorado de Bella Swan… ¿Qué tan mal se escuchaba eso?
Tomó su guitarra y rasgó las cuerdas… no recordaba una canción de amor. Las letras de amor habían salido volando por la ventana.
Se pasó una mano por el rostro y suspiró.
─ Estás jodido─ se dijo a sí mismo.
.
.
.
─ ¡Adiós! ─ Alice y Rose agitaron las manos en un gesto de despedida, después de corresponderles con una sonrisa, Bella se apresuró a subir los escalones del porche para entrar a su casa.
Charlie no se veía por ningún lado y después de echarle un vistazo a su habitación, se dio cuenta de que él estaba dormido así que en total silencio entró a la habitación de ella y se tiró en la cama.
Había algo que no había dejado su cabeza desde ayer por la noche y cuando despertó esta mañana. ¿Qué había pasado por la noche? Cuando envolvió su mano con la de Edward y Edward dijo eso ¿Qué significado tenía? Se pasó una mano por la cara, completamente confundida y con un montón de preguntas y pocas respuestas.
Necesitaba una guía de cómo lidiar con cosas como esas. Jamás un momento con Edward se había sentido tan serio, tan lleno de preguntas y expectativas, jamás un momento con Edward había comprometido tanto al futuro cercano. Definitivamente, esa había sido una fuerte y, al parecer, seria declaración. ¿Amor? ¿Algo que no tienes que merecer? De alguna manera, sin que ella se diera cuenta, esa simple frase le había calado en el fondo del pecho… toda la vida había estado pensando que tenía que ganar algún tipo de mérito para poder merecer ese amor que tanto ansiaba y ahora… ahora parecía que eso no era verdad.
Si había pensado que Edward se estaba acercando demasiado, nada la había preparado para este momento. Todo indicaba que Edward había estado incluso más cerca de lo que ella había pensado. Estaba claro cómo Bella iba a reaccionar y estaba segura que ella no sentía nada más allá de la amistad por Edward pero… pero es algo bien conocido que las mentiras más grandes son las que nos decimos a nosotros mismos.
.
.
.
Bella suspiró y miró a otro lado, tamborileó los dedos sobre la barra mientras descansaba su cabeza en su mano, acunando su mejilla. Mascó el chicle y lanzó una bomba que se reventó cuando Alice se aclaró la garganta.
─ ¡De acuerdo! ─ dijo entusiasmada y miró la libreta en donde escribía─ veamos… ¿crees que sea mejor la mermelada o el tamarindo? Para rellenar los dedos escalofriantes─ agitó los dedos murmurando con voz tenebrosa. Bella medio sonrió.
─ Yo opino que el tamarindo, puedo hacer un pastel… podemos usar jalea de fresa en el interior para simular la sangre
─ ¡Eres genial, Bella! ─ chilló Alice y se apresuró a anotar en su cuaderno. Bella se rió y se inclinó para ver los apuntes, reposando su brazo junto al otro, dejando de acunarse la mejilla─ es obvio que esta será la mejor fiesta de Halloween de la historia.
Alice había llegado a Paper Towns a visitarla para comunicarle sobre sus planes de hacer una fiesta en su casa e invitar a todo Forks High. Alice haría aperitivos con forma de dedos huesudos, colmillos, sangre, sesos… ya se lo podía imaginar. Ya le había dicho que junto con Rose la iban a ayudar a organizarla.
─ Tengo que apurarme a correr la voz… ¿estaría bien dar invitaciones?
─ Supongo que si─ Bella rodó los ojos ─ ¿de qué otra forma piensas invitar a las personas?
─ Uff… entonces tendrán que ser un montón… ¿cuántos estudiantes hay en Forks High? ─ lanzó la pregunta al aire y Bella desvió la vista cuando escuchó la campana de la puerta avisando un nuevo cliente. Oh oh.
Edward había entrado al establecimiento y se dirigía hacia ellas… por la manera en que la miraba Bella supo que estaba aquí por algo más que un simple frapuccino.
─ Hola, idiotas─ las saludó y golpeó levemente a Alice en la cabeza─ ¿qué están haciendo?
─ Yo trabajando, Alice organizando una fiesta
─ ¿Trabajando? No te veo hacer nada pero como sea─ murmuró Alice y Bella la miró feo.
─ Eso es porque me tienes atorada aquí… ¿ya viste esas mesas? Están completamente sucias… si Riley ve eso…
La puerta de la oficina de su jefe se abrió y Bella pegó un salto, tomando el trapo que estaba debajo de la barra.
─ ¿Ya los atiendes? ─ le preguntó mientras ella rodeaba la barra para salir.
─ No, aun no nos hemos decidido─ murmuró Edward cortésmente.
─ Oh, de acuerdo… Bella cuando tu turno termine quiero verte─ y con eso volvió a entrar a su cueva.
─ Creo que te van a despedir─ dijo Angela saliendo de la cocina y acercándose a Alice y a Edward.
─ Cállate─ Bella respondió y le mostró el dedo medio.
Era una tarde tranquila y los únicos clientes que había era una pareja de adolescentes, seguramente de primer año y un anciano que leía el periódico mientras comía su tarta de nuez. Alice había llegado exactamente en el momento en que el montón de clientes se había ido.
Después de limpiar, volvió a su lugar y escuchó como Alice redactaba oralmente el contenido de la invitación, se apoyó en la barra y cuando Angela se fue para cobrarle la cuenta al anciano, Edward alargó el brazo y con su dedo índice acarició lentamente el dorso de la mano de Bella.
─ Déjame ver eso─ dijo Bella alejando su mano y tomando el cuaderno, en un intento desesperado de alejarse de Edward. Él recogió su mano formando un puño, desvió la mirada y no pudo evitar el dolor en su pecho, suave pero certero, como el aleteo de una mariposa antes de morir.
Sí, supo que enamorarse de Bella Swan había sido un error.
…
¿Qué les pareció? A mí me pareció corto pero con cosas jugosas… tengo que ser honesta. Gracias por su apoyo. Me gustaría saber sus opiniones… nos leemos en el siguiente.
