Disclaimer: Twilight y sus personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo sólo juego con ellos.
Mocking the bounds
Capítulo 11
─ ¡Edward! ─ Alice saltó junto a Bella y se apresuró a la puerta. Bella vaciló entre acercarse o quedarse plantada en donde estaba. Decidió avanzar. Dolería de la misma forma si Edward la ignoraba ahí o cerca de él.
─… creí que no vendrías─ la castaña escuchó que Alice le decía a Edward─ ¿qué los hizo cambiar de opinión?
─ Esme dijo que ella se encargaría de Carlisle, así que supongo que es cosa de mamás
─ Genial─ Alice le sonrió─ y…─ lo evaluó con la mirada─ ¿dónde está tu disfraz?
─ No tuve tiempo de conseguir uno, Alice─ él rodó los ojos─… no como ustedes─ las miró y su mirada se detuvo en Bella. De los pies a la cabeza, de la cabeza a los pies. A Bella le dieron escalofríos─ se ven bien─ murmuró, entonces la miró a los ojos y Bella pudo sostenerle la mirada por un segundo, luego la desvió a Alice cuando ésta habló.
─ Ah, ya lo sabía, gracias… vayamos adentro─ lo tomó de la mano y lo internó en la multitud. Edward miró de nueva cuenta a Bella y le hizo una señal con la cabeza para que los siguiera. Sin vacilar, Bella se les unió.
¿Qué era todo eso? Según lo que recordaba, Edward estaba enojado con ella el día anterior y ahora parecía como si lo hubiera olvidado.
Que lo olvide, que lo olvide, pensó.
Entonces Alice los dejó solos cuando se perdió en el grupo de gente que bailaba.
─ Hola─ Bella lo saludó con voz queda, probando el terreno.
Edward sólo asintió con la cabeza y le dio un trago a su bebida. ¿De dónde había salido eso?
─ ¿Cómo estás? ¿Cómo estuvo lo de ayer?
─ Bien─ él respondió─ Carlisle estaba encabronado y me castigó… Esme se encargó de romper las reglas─ medio sonrió pero la sonrisa no le llegó a los ojos.
─ Oh…─ no sabía que más decir. El silencio se apoderó del ambiente y Bella bajó la mirada a sus manos, contemplando el vaso rojo, como si fuera lo más interesante del mundo. Podía sentir la mirada de Edward en ella y sentía que si lo miraba de vuelta, tendría que hablar sobre algo.
─ Quiero disculparme…─ comenzó y alzó la mirada. Edward le estaba viendo el escote y no pudo evitar sentir una pizca de vanidad, pero al mismo tiempo Edward la miró a la cara. Se acercó un poco más─ por lo de Mike, no significa nada…
─ Nosotros… Ayer dijiste que creías que teníamos algo… ¿es cierto? Si es que en realidad tenemos algo… ¿significa algo? ─ la interrumpió.
─ Oh…─ boqueó desorientada─ creí que teníamos algo… ya sabes, nadie se besa y se enrolla con sus amigos…─ y otra vez Rosalie en los pensamientos del cobrizo. Desvió la mirada y Bella se acercó más─ y creí que… creí que significaba algo es sólo que…─ meneó la cabeza─ no sé por qué hice lo que hice
─ Te gusta la atención. Aunque no entiendo por qué lo hiciste en realidad, se supone que tenemos algo…
─ Tú dijiste ayer que sólo éramos amigos, que no teníamos nada…
─ ¡Mentí! ¡Claro que algo está pasando aquí, no me jodas!
─ Podemos ir a… podemos ir arriba, por favor─ Bella murmuró y miró a su alrededor, donde algunos habían desviado la mirada hacia ellos.
Edward no dijo nada, sólo caminó rumbo a las escaleras y Bella lo siguió. En el pasillo, se encontraron a Alice, que cargaba una manta.
─ ¿A dónde van? ¡No me importa! ─ alzó su mano libre─ sólo no… no tengan sexo en mi cama─ y siguió caminando.
Edward cerró la puerta de la habitación de Alice a sus espaldas cuando llegaron. Bella se sentó en la cama.
─ ¿Algo cómo qué? ─ Bella murmuró y Edward fue a sentarse junto a ella.
─ Algo, Bella, no lo sé… es sólo que… me gustas, me gustas demasiado─ suspiró y se encorvó, apoyando los codos en sus rodillas y mirando el piso.
Bella jadeó.
─ ¿Es… es eso lo que intentabas decirme ayer? En la oficina del director
Edward la miró por un momento.
─ No, no era eso.
─ ¿Qué era, entonces?
─ Olvídalo, no lo sé…─ suspiró─ ¿qué es lo que crees que tenemos?
─ Creí que éramos más que amigos, algo como exclusivos… que estúpida─ soltó una risa seca. Edward se envaró y la miró.
─ Bella…─ la llamó. Ella alzó la mirada y entreabrió los labios, buscando aire porque Edward parecía acapararlo todo… tan atractivo, tan grande, tan… tan Edward─ Bella… tal vez estoy demasiado ocupado siendo tuyo como para fijarme en alguien más─ tomó su rostro entre sus manos y se acercó, apoyando la frente contra la de ella─ Si quieres que lo seamos sólo… sólo tienes que decirlo.
─ ¿Decir qué? ─ Edward cerró los ojos.
─ Lo que quieras─ meneó la cabeza. Bella cerró los ojos y tomó el cabello de la nuca de Edward entre sus manos.
─ Sólo soy tuya, Edward. Te lo prometo.
Y la besó.
La besó como si ella ya supiera que la quería, la besó como si finalmente hubiera encontrado la palabra que terminaba su canción… la canción de Bella.
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─ ¿Quieres bajar? ─ Edward preguntó en un murmullo sin dejar de acariciar el brazo de Bella.
─ Dime una cosa antes─ Bella se alejó de él y lo miró de frente.
─ ¿Cuál? ─ Edward medio sonrió y su frente se arrugó con una mueca de ternura.
─ ¿Qué escondes en ese cuaderno? ─ le dio una sonrisa tímida. Edward soltó una risa por lo bajo.
─ ¿Es eso? ─ meneó la cabeza─ nada, son sólo canciones.
─ Oh, ¿vas a mostrarme una? Por favor, quiero ver una.
─ Tal vez luego… ahora vayamos abajo.
─ Seguro─ Bella tomó la mano que le tendía y salieron de la habitación.
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─ ¡Esto está genial! ─ Alice entró a la cocina, en donde el resto estaba. Alice se veía contenta, satisfecha con su esfuerzo.
─ Sí, también lo que estará genial será limpiar el vómito antes de que tus padres lleguen─ masculló Rosalie mientras comía una galleta de hueso─ me siento perra con esto─ arrojó la galleta y cayó en la bebida de Jessica.
─ Por eso vas a ayudarme, Rosie─ le dijo Alice─ y no deberías de sentirte así─ Rose sonrió y se acarició el cabello─… porque lo eres─ Alice dijo por lo bajo, pero la rubia no lo escuchó.
Y de repente, todo el mundo en la cocina se quedó callado mientras miraban hacia la puerta. Mike estaba entrando. Tenía el labio abierto y un cardenal en la nariz, un poco hinchada.
La gente miró alternadamente entre él, Edward y Bella. Jessica se acercó titubeante a él.
Emmett comenzó una conversación con ellos y de a poco, las personas fueron recobrando el hilo de sus charlas pero seguían atentos a lo que sucedía.
Mike se acercó a tomar una bebida y un sujeto que estaba ahí, lo empujó con el propósito de que se estampara contra Edward. Todos volvieron a callarse, atentos a lo que iba a suceder.
Mike lo ignoró y se sirvió algo de ponche con vodka. Jessica se acercó a él y se le colgó del brazo. Edward hizo una mueca, él odiaba que se le colgaran.
Al ver que nadie había tirado el primer puñetazo, todos parecieron perder el interés, pero ni Edward ni Bella lo hicieron, sabían que algo iba a pasar… y pasó. Mike y Jessica se besaron, se estaban besando como si quisieran que todos los vieran, como si se quisieran.
Bella esperaba sentir un golpe en el estómago, como los que sentía cuando Edward se salía de contexto, pero no lo hizo. No sintió nada.
Y de nueva cuenta, algunos miraron, esperando la reacción de Bella o algo parecido. Se llevaron una decepción cuando la vieron reírse de los chistes de Emmett y dándole la espalda al espectáculo de los que se estaban tragando la cara.
Edward enroscó su brazo en la cintura de Bella y Bella sentía que se desvanecía, le temblaron las rodillas y el corazón le palpitó en la garganta. Sentir su brazo fuerte y firme, su mano en su cintura, cálida, segura, la hizo querer recargarse en él pero sabía que estaba haciendo un paso en falso, no estaba segura si Edward permitiría eso… y al juzgar por las miradas de Alice y Rosalie, no era lo más genial.
Ellas no despegaban la vista del brazo de Edward y las ganas de recargarse de Bella estaban aumentando.
─ Vamos a bailar─ dijo Alice y Bella pegó un salto, agradeciendo el momento.
─ Sí, andando─ Jasper aceptó y siguió a Alice. Emmett rodó los ojos.
Bella dio un traspié cuando Edward la empujó ligeramente y acercó su boca a su oído.
─ Te ves hermosa, por cierto─ murmuró.
Entonces Bella sintió que se desmoronaba, justo ahí, en sus brazos.
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─ Rosalie necesito que me ayudes con el vómito─ Alice protestó cuando miró dentro del jarrón de su madre. Hizo una mueca de disgusto.
─ ¿Y Bella? Que te ayude ella─ la rubia miró alrededor de la sala y siguió echando vasos rojos dentro de la bolsa de basura.
─ Se está ocupando del baño… Huele a gasolinera─ respondió Alice.
─ Ah, qué mal.
Fulminó a la rubia con la mirada pero ésta la ignoró.
─ Genial, Ali. La cocina está impecable─ Jasper entró a la sala, cargando una bolsa de basura.
─ Gracias, Jazz… ¿puedes… ayudarme con el vómito?
Jasper arrugó la nariz y miró a Rosalie.
─ Creí que Rose iba a ayudarte.
─ Creíste mal, rubio─ Rose pasó de largo a su lado y salió de la casa, con la basura a cuestas.
Al final, Jasper fue quien la ayudó con el vómito y cuando Alice se fue de ahí. Edward se rió de él.
─ Qué alentador. ¿Ahora tienes que limpiar vómitos para salir con ella? Bastante romántico.
─ Cállate, estúpido─ y le embadurnó con vómito la camiseta. Edward pegó un salto.
La fiesta había terminado a la una de la madrugada y tuvieron que quedarse para ayudarle a Alice a limpiar. Igual, todos iban a dormir ahí.
Cuando la casa estuvo justo como los Sres. Brandon la habían dejado, subieron a la habitación de Alice; pero Bella se quedó en la cocina, bebiendo algo de agua. Edward se colocó detrás de ella y le envolvió la cintura con los brazos. Le dio un beso con la boca abierta al costado del cuello. Bella se estremeció ligeramente y se giró para encararlo.
─ ¿Quieres dormir o quieres salir a dar una vuelta? ─ le preguntó él. Bella sonrió levemente.
─ Una vuelta suena bien.
─ Bien.
Entonces salieron por la puerta trasera y se introdujeron en el bosque.
─ Te ves pensativa─ Edward comentó.
La luna estaba sobre ellos, las nubes se veían espesas, aunque al parecer el satélite estaba intacto. Las luciérnagas estaban siendo ruidosas y se escuchaban los sonidos peculiares de las aves nocturnas. Un poco más lejos, se escuchaba el arroyo que pasaba junto a la casa de Edward.
─ No, es sólo que… ¿estás bien con todo esto? Con lo que pasó, quiero decir─ ella respondió.
─ Si… quiero decir… ya te perdoné. No fue para tanto─ dijo─ es sólo que Mike… me saca de mis casillas─ dijo─ siempre lo ha hecho. No es nada por ti.
─ Oh, vaya… ¿entonces eso quiere decir que no importa nada más?
Entonces, Edward alargó la mano y la enredó con la de ella.
─ Sólo tú y yo, nena, es siempre sólo tú y yo.
Bella lo miró a la cara y quedó descolocada al ver la luz de la Luna reflejada en su rostro, era tan hermoso que dolía verlo. Bella podía ver bien que se estaba muriendo por él.
Caminaron en silencio un rato más, hasta que llegaron al arroyo. El agua se veía cristalina con ayuda de la luz de la noche.
─ ¿Quieres entrar? ─ Edward se veía tan entusiasmado que Bella no pudo decirle que no.
─ Claro.
Luego se deshicieron de sus pijamas, dejándolas en un montón sobre una roca y con ropa interior se lanzaron con un clavado. La frialdad del agua les pegó por cada centímetro de piel, el interior del arroyo estaba negro como boca de lobo y al salir a la superficie les castañetearon los dientes.
─ ¿Cómo está todo con Carlisle? ─ Bella preguntó mientras movía los brazos y hacía pequeñas olas.
─ No lo sé. Supongo que jodido, como siempre─ él respondió─ es sólo que…─ suspiró─ me tiene harto.
─ No puede ser tan malo─ Bella entrecerró los ojos─ no lo creo. Mírate─ levantó una mano, señalándolo, haciendo un chapoteo─ tienes una casa hermosa y grande, un auto costoso, amigos, eres guapo, tienes dinero… tienes la vida resuelta. Tienes una vida perfecta.
Edward meneó la cabeza.
─ Claro─ dijo sarcásticamente─ por supuesto que eres materialista.
─ Claro que no… sólo intentaba hacerte sentir mejor.
─ Pues apestas en eso─ entonces volvió a zambullirse. Bella lo siguió después de unos segundos.
─ ¿Puedes decirme en qué apesto, exactamente? ─ cuando volvieron a la superficie, Bella se acercó y le colocó los brazos alrededor del cuello. Edward sostuvo su cintura con sus grandes y firmes manos.
─ En intentar hacer sentir bien a las personas.
─ Oh, ¿enserio?
─ Seh─ Edward ladeó la cabeza y sonrió. Una sonrisa que hizo que a Bella se le estrujara el corazón.
─ Veamos si después de esto sigo apestando─ ella finalizó antes de acercar su rostro al de él y besarlo.
Apresó el labio inferior de Edward, el más grueso, entre los suyos y lo saboreó. Edward acercó su cuerpo al de ella. Las curvas embonaron perfectamente y una sensación de cosquilleo le recorrió la espina dorsal. La abrazó más fuerte, enterrando las yemas de sus dedos en la espalda de Bella y Bella supo que los abrazos habían tomado un significado diferente y ahora sabía qué era un verdadero abrazo y también sabía cómo era que le gustaban, a partir de ahora.
Edward se apresuró a saborear también los labios de ella y después de unos segundos de amasarlos y saborearlos, Bella se alejó lentamente. Edward recargó su frente contra la de ella y sonrió ladinamente.
─ Definitivamente sigues apestando.
Bella frunció levemente el ceño.
─ ¿Ah, sí? ─ retó con una sonrisa suave bailando en sus mallugados labios.
Y lo besó.
Ésta vez, Edward deslizó su mano hacia abajo, debajo de la ropa interior de Bella.
Un jadeo se escapó de entre sus labios entreabiertos.
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Una luz cegadora atravesó los párpados cerrados de Bella y arrugó los ojos. Luego los abrió lentamente, sin dejar de entornarlos. Lo primero que vio fue un enorme árbol y el cielo. Se irguió lentamente y miró a su alrededor.
Edward estaba tirado a su lado y había utilizado su brazo como almohada, él seguía dormido. Bella se levantó y estiró las piernas. Se habían quedado dormidos, habían salido del arroyo y después de deshacerse de su ropa interior, se vistieron con los pijamas y se tiraron a contemplar el firmamento mientras hablaban de cualquier cosa… cualquier cosa menos de Carlisle, había advertido Edward.
La ropa interior ya estaba seca pero estaba heladísima. Bella se alejó un poco de ahí y se vistió. Aun no estaba lista para que Edward la viera completamente desnuda. Cuando volvió, le arrojó sus bóxeres a la cara y le dio una patada en las piernas.
─ Despierta, Bella Durmiente. Tenemos que volver─ siguió pateándolo hasta que Edward abrió los ojos y se los cubrió con una mano.
─ ¿Qué carajos? ─ entornando los ojos también, miró a su alrededor─ ¿en qué momento nos quedamos dormidos? ─ se sentó y la ropa interior le cayó en el regazo. La miró y luego miró a Bella.
─ No lo sé─ ella se encogió de hombros─ supongo que es tarde. Andando.
─ ¿Me das tiempo de ponerme los calzones, por favor?
─ Como sea─ le dio una última patada y fue a sentarse sobre una roca.
Cuando Edward tuvo los calzones bien puestos, se dirigieron de vuelta a la casa de Alice.
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Edward no entendía lo que estaba sucediendo. Sí, ya había aclarado las cosas con Bella y había aceptado sus disculpas. Había dado vuelta a la página pero… ¿Bella lo había hecho?
Edward estaba decidido a seguir como antes pero, ¿qué era todo eso que Bella estaba haciendo? Actuaba diferente a antes, actuaba embelesada, actuaba cariñosa, sin importar si era bien recibida o no, actuaba como si quisiera demostrarle que en realidad tenía que hacer algo para decirle que ese "te lo prometo" era verdad. Actuaba como si… actuaba como si se estuviera enamorando. Actuaba como si… como si ya estuviera enamorada.
Y no saber si era cierto… maldición, no saberlo le estaba carcomiendo la mente y las jodidas mariposas parecían haber aumentado la velocidad de sus aleteos por segundo.
Quería preguntarlo, ansiaba hacerlo pero si su respuesta era negativa iba a quedar como idiota y el corazón se le iba a romper, aún más de lo que ya se le había roto y entonces se delataría, confesaría la verdad sin ni siquiera pensarlo y luego de eso todo se arruinaría.
Diablos, definitivamente sería mejor quedarse con la duda y no iba a hacer lo que le había dicho Esme. No le diría a Bella nada, no ahora, no era el momento.
─ Tengo una resaca de los mil infiernos… podría vomitar en el cactus de la mamá de Alice─ Bella gimió mientras arrastraba los pies por el camino de entrada a la casa de Alice.
─ Eso sería gracioso, así podemos decirle a Emmett que intente limpiarlo.
─ ¿Entonces lo hago? ─ miró a Edward con los ojos entornados.
─ Seh─ él asintió con la cabeza pero fue un mal movimiento porque sintió que el cerebro casi se le salía por la nariz. Se sostuvo la cabeza con ambas manos y apretó los ojos. Maldición, sentía un taladro adentro y luego… escuchar las arcadas de Bella… le revolvió la panza y sintió la bilis en la garganta y luego en la boca… lo devolvió todo, ahí, vomitó en sus propios pies y en el porche de Alice.
─ Ugh, maldición─ Bella masculló cuando se alejó del cactus. Apoyó las manos a lado de sus rodillas y ahí, en cuclillas miró a Edward, que tenía sus manos apoyadas en las rodillas y luego miró el piso y se rió.
─ Tienes vómito en tus maravillosos Converse─ señaló lo obvio.
─ Cállate─ Edward respondió con voz ronca, señalándola con el índice. Bella volvió a reírse y con dificultad se puso de pie.
Antes de entrar a la casa, Edward tuvo que sacarse los tenis y dejarlos ahí.
Era temprano, todos seguían dormidos y entonces el celular de Edward timbró. Introdujo la mano en su bolsillo y miró la pantalla. Carlisle.
─ Maldición─ masculló y respondió─ ¿Hola?
─ Quiero que vengas a la casa en este mismo instante─ la voz de Carlisle atravesó la bocina y a pesar de que no estaba gritando, era fría y dura. Edward rodó los ojos y Bella lo miró con los ojos bien abiertos, era obvio que había escuchado… se podría escuchar hasta la planta alta, seguro.
─ Dame algo de tiempo, estoy…
─ ¡Con una chingada, Edward! Dije que ahora
Bella envolvió sus brazos alrededor de la cintura de Edward y él le acarició el cabello.
─ De acuerdo pero voy a tardar en…
─ Sal ahora de ahí y si tardas más de lo normal… Olvídate de todo lo que tienes.
Entonces colgó.
Edward se quedó pasmado, sostenía el teléfono aun contra su oído cuando Bella se alejó un poco, sin dejar de rodearlo con sus delgados brazos. Luego de un momento, Edward reaccionó, la cordura lo llenó de nuevo y desenredó los brazos de Bella.
─ Sube por tus cosas. Nos vamos.
─ Pero Carlisle quiere que vayas directo a casa.
─ No importa… Te llevo a casa. Andando.
Bella asintió y subió las escaleras corriendo. Edward se dirigió a la cocina y después de buscar en el botiquín de Alice, tomó algunas aspirinas y apartó algunas para Bella.
Edward condujo hasta la casa de ella y derrapó en el pavimento, Bella salió apresurada del carro y antes de cerrar la puerta, se giró.
─ Te llamaré─ prometió.
Edward meneó la cabeza.
─ Yo lo haré, cuando pueda hacerlo. Seguramente estaré castigado… me quitara todo. Yo te llamaré─ prometió apresuradamente.
─ Quería estar contigo─ Bella cerró fuertemente los ojos y lo miró. A pesar de las circunstancias, Edward no pudo evitar que su corazón se acelerara cuando escuchó su confesión.
─ Lo estaremos… sólo… espera.
─ De acuerdo. Adiós
-Si, adiós─ y Bella cerró la puerta y corrió hacia dentro de su casa. Edward aceleró y sólo disminuyo la velocidad cuando se acercaba a la de él. Entró al garaje y luego de bajar todo tipo de cosas culposas como alcohol o porno del Volvo y esconderlo en la estantería más alta de ahí, se despidió de él con la mirada y no pudo evitar depositar un beso en la palma de su mano y colocarla en la carrocería. Luego entró a la casa.
Esme y Carlisle estaban en la sala. Ella estaba en el sofá y Carlisle en el sillón. Esme tenía un cojín en su regazo y Carlisle tenía los brazos cruzados… esperando, acechando.
─ Creí que había dicho que no quería que tardaras─ comenzó Carlisle con su voz dura. Todo ese rostro amable y esos ojos cariñosos y todo ese porte… no era nada, se deshacía en el momento en que veía a Edward.
Edward no respondió y luego Carlisle se puso de pie.
─ ¿Te das cuenta de que estás actuando como un idiota? ─ Esme se levantó y se aproximó a Edward─ ¡Tienes 17, por Dios, es hora de que aceptes las consecuencias de tus actos. No haces nada, no te importa nada, no te haces cargo de nada! Le partiste la cara a alguien y te vas de fiesta… no puedes tener premios por tus errores.
─ Al menos le partí la cara─ comentó Edward.
─ ¡OYE! ─ al instante en que Edward dejó de hablar, Carlisle gritó─ ¡en esta casa vas a seguir mis órdenes! Tú no eres nadie aquí, no importas, importo yo. No importas ni en esta casa ni en ningún otro lado, sólo eres…
─ ¡CARLISLE! ─ Edward no supo que fue lo que lo sobresaltó más, las palabras hirientes de Carlisle-que a pesar de estar acostumbrado seguían asombrándolo- o que Esme hablara─ ¡detente!
─ ¡No vas a decirme qué hacer, mujer! Eres la culpable de que este…─ su padre lo miró por un momento─… niño sea así. Le has dado todo lo que quiere, cuando lo quiere, si no fueras tan idiota…
─ ¡OYE! ─ Edward se colocó frente a Esme─ a ella no le hables así. Quieres decirme algo, bien, dímelo… Deséame todo lo que quieras, di lo que quieras, que eso lo sabes hacer bien… pero no le digas a ella nada.
Carlisle se había colocado las manos en la cadera y negaba con la cabeza, en una expresión de furibunda diversión.
─ Tss, el héroe… Esme, vete─ le ordenó.
─ No, no pienso irme─ le contestó en respuesta y Carlisle la miró entre sus pestañas, luego miró a Edward.
─ Vas a aprender a hacerte cargo de tus actos, atente a las consecuencias─ lo señaló con el dedo índice─ olvídate del auto; olvídate de tus borracheras, maldito alcohólico; olvídate de visitas; olvídate de tu teléfono y olvídate de tu tarjeta de crédito. Otra cosa… ¿la universidad? ¿Ya pensaste en eso o tu jodido cerebro ebrio no lo ha procesado? Jodida madre, ¿dónde carajos están tus zapatos? Apestas, transpiras alcohol… Dejarás esos vicios si quieres entrar a Medicina.
─ Edward, ¿y tus zapatos? ─ Esme preguntó suavemente y le acarició la espalda.
─ Humpf… vomité sobre ellos─ respondió en un murmullo y la carcajada sardónica de Carlisle no se hizo esperar, luego lo miró─ y no iré a Medicina─ ante esto, Carlisle lo miró duramente y Esme tomó su mano y la sujetó bien fuerte.
─ Por supuesto que iras a medicina… ¿a dónde si no?
─ Quiero ir a Juilliard─ respondió. Esme ahogó un gritito.
─ ¡¿Juilliard?! ¿Enserio? ─ le preguntó asombrada─ no me lo habías dicho, serás genial.
─ ¡Por Dios, mujer! ─ Otra vez Carlisle─ eso no sirve para nada… ¿Qué hará allá? Nada, no podrá hacer nada… con Medicina tiene una salvación pero con eso… seguirá siendo un inútil durante toda su vida.
─ Irá a Juilliard porque él quiere ir. No impondrás nada, Carlisle. Si tan sólo vieras lo talentoso que es…
─ ¡Eso no me importa! Irá a Medicina porque así lo quiero y hará lo que yo diga… Deberías de estar contenta de que tu hijo deje de ser un inútil, Esme. Y tú… ve a bañarte, tu olor me asquea. Dame las llaves del auto─ estiró la mano y después de permanecer quieto por unos segundos, Edward las colocó en la palma de su mano, con la sangre hirviéndole a 1000° dentro de su cuerpo.
Carlisle cerró el puño y se giró sobre sus talones, dando por terminada la conversación sin importarle si alguien tenía algo más qué decir.
─ Encárgate del resto, Esme─ ordenó y se dirigió a su habitación, antes de cerrar la puerta gritó: ─ ¡Y ponte unos jodidos zapatos, maldita sea! ─ luego siguió el portazo.
Edward comenzó a caminar a las escaleras.
─ Edward…─ Esme lo detuvo con voz queda─ perdónalo, no sabe lo que dice
─ No tienes que disculparte por él, má… ¡es un idiota! ─esto último lo gritó y la vena de su frente se saltó. Esme corrió hacia él y le dio un tirón en el brazo, como si tuviera que detenerlo─ quiero dormir, má… gracias por intentarlo.
Esme no dijo nada por un momento y luego lo tomó de cuello e hizo que inclinara la cabeza. Le dio un beso en la mejilla y lo abrazó.
─ Irás a Juilliard, amor. Te lo prometo. Vas a ser grande, te lo juro. Eres maravilloso, perfecto… Puedes con esto, aunque no debería de suceder, pero estás transformando tu dolor en algo maravilloso… No hay nada mejor que eso… Eres maravilloso, Edward, eres maravilloso…
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─ Embarazos adolescentes…─ la Srita. Morgan, la consejera escolar, se paseaba de un lado a otro enfrente de los estudiantes, si seguía así iba a abrir un hoyo en el piso, estaban seguros─…hay que evitarlos.
El director, el Sr. Keats, había convocado a la población estudiantil al gimnasio, como cada primer lunes de cada mes. Ahora, los de último año estaban sentados en las gradas mientras lo veían a él y a la Srita. Morgan tratando de hacerles entender a las chicas que mantuvieran las piernas cerradas y a los chicos que mantuvieran sus miembros dentro de sus pantalones.
─ ¿Sr. Keats? ─ la secretaría entró al gimnasio y lo llamó desde la puerta─ Florida al teléfono.
─ Oh, andando─ respondió y después de darle una palmada a la Srita. Morgan en la espalda, dejó el gimnasio.
─ Embarazos adolescentes… hay que evitarlos─ dijo de nueva cuenta─ no sean idiotas y no tengan sexo sin protección, ¡por Dios! ─ cuando el Sr. Keats se fue, fue como si le hubieran quitado el tapón a la boca de la Srita. Morgan. Con la regla que traía en su mano, golpeó el pizarrón con pedestales que habían colocado ahí y cuando lo hizo, todos pegaron un salto en sus asientos─ ¡arruinaran su vida! Puede que algunos ya la tengan arruinada pero eso no se compara… Ustedes, bola de flojos sin responsabilidades, se quejan de los exámenes de Cálculo, se quejan del idiota que se cree el Rey de la escuela, se quejan de que son unos marginados y que nadie los quiere… Eso, mis queridos estudiantes, no se compara a quejarse por esto…─ volvió golpear el pizarrón y alzó una hoja de papel revelando otra con una asquerosa fotografía de los genitales y una palabra rotulada en rojo y en mayúsculas en la parte superior─ ¡GONORREA! ¿les gusta la Gonorrea, hijos míos? ─ comentó con una maldad condescendiente. Se escucharon sonidos de asco. La Srita. Morgan seguía cambiando las hojas, revelando así, fotografías asquerosas… una más asquerosa que la otra.
─ ¡SÍFILIS! Si, huelan la Sífilis─ murmuraba despiadadamente. Los sonidos quejumbrosos no se habían detenido─ esta es genial… ¡CLAMIDIA! ¿Alguien tiene Clamidia?
─ Dios, voy a vomitar─ Jasper dijo entre dientes. Bella lo miró, burlona─ Dios, Bella, dame tu bolso
─ Estás loco… pídeselo a Alice.
─ ¿Cómo se lo voy a pedir a ella? Quiero que salga conmigo no que me llame "Vomititos"
Bella se rió entre dientes.
─ Pues entonces sostén el vómito.
─ Oh, maldición─ suspiró y se cubrió la boca con la mano.
─ Dios, Jasper, no puedo creer que seas tan marica… Eso vas a ver en Medicina─ cuchicheó Rosalie entre ellos dos. Estaba una grada arriba y se había inclinado al escuchar la conversación. Le dio un mordisco a su Skwinkles.
─ ¿Quién dijo que voy a estudiar Medicina? Estás loca─ respondió Jasper─ estudiaré Física y Astrofísica… seré el próximo Stephen Hawking… sólo espero no hablar por un monitor.
─ Lo harás si no te callas y pones atención─ masculló Alice.
─ ¿Por qué? Eso no se relaciona en nada─ respondió Jasper en voz baja. Rosalie y Bella se miraron y se sonrieron malvadamente.
─ Así que… chicos… tengan cuidado. No arruinen sus vidas con un bebé ahora ni con Gonorrea─ finalizó la Srita. Morgan.
Cuando estaban en la cafetería, teniendo su desayuno, Alice llegó corriendo con su bandeja y se sentó.
─ Edward va a venir. Dice que el entrenador Clapp lo mandó llamar… seguro le va a poner una zurra por haber golpeado a Mike y le dará un sermón de equipo─ rodó los ojos─ pero podemos esperarlo en la salida. Dice que Carlisle está trabajando y Esme le da libertades.
─ Ah, perfecto. Entonces esperémoslo─ decidió Emmett.
Encontraron a Edward saliendo del edificio cuando el estacionamiento estaba casi vacío.
─ ¿Qué te dijeron? ─ Jasper preguntó mientras se saludaban entrechocando las manos y luego el puño.
─ Clapp tiró un montón de mierda─ Edward respondió mientras saludaba a Emmett─ en resumen, estoy también suspendido del equipo por dos semanas… y Mike también.
Edward se acercó a saludar a las chicas, con un beso en la mejilla.
─ ¿Qué? ¿Dos semanas? No jodas, Edward─ se quejó Emmett.
─ Vienen los partidos─ dijo Jasper.
─ Eso fue lo que le dije pero le importó una mierda─ Edward se recargó en el Porsche de Alice─ ¿cuáles son los planes de hoy?
─ Nuestros planes son hacer la tarea de Biología─ Bella le estampó los libros en el pecho y Edward se sofocó.
─ Ay vamos Swan, no seas aburrida. Hablaba de planes de amigos.
Bella rodó los ojos.
─ Vayamos al lago… hace años que no vamos al lago─ dijo Rosalie.
─ ¡El lago, si! ─ Jasper aplaudió una vez─ andando, está genial… vayamos antes de que se congele. Ya casi es Diciembre, amigos─ canturreó y avanzó hacia su auto.
─ Recién iniciamos Noviembre, idiota─ dijo Rose.
─ Pero luego será "Goodbye November, hello December"─ volvió a canturrear─ y luego "¡Feliz cumpleaños a Jazzy!"─ luego entró al auto.
El resto rodó los ojos y luego emprendieron el camino.
Cuando estaban en el lago, el resto ya estaba dentro del agua y Bella apenas había comenzado a desvestirse. Entonces mientras se desabrochaba los pantalones y veía el Sol reflejado en el cabello mojado de Edward, lo supo.
...
Disculpen la demora. ¿Qué les pareció? Espero leer sus comentarios. No había tenido tiempo de responderlos pero los leí todos.
Gracias por la espera, los favs, follows, rr, por leer y por unirse al grupo.
