Disclaimer: Twilight y sus personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo sólo juego con ellos.

Mocking the bounds

Capítulo 12

Lo supo sin medida y sin preverlo, así, espontáneamente, lo supo. Lo supo porque la sangre se le convirtió en fuego y comenzó a crepitar por todo su cuerpo, llenándole el pecho de calor, de un hormigueante calor que se expandió desde su centro mismo. Algo reventó en su estómago y ahora tenía plomo en los pies. Lo supo porque la cabeza le daba vueltas y sentía que el cerebro se le iba a salir en cualquier momento, lo supo porque los ojos se le llenaron de lágrimas, lo supo porque tenía la boca seca.

Al ver a Edward, ahí en el lago, mirándola, esperándola, supo que Edward había aparecido justo a tiempo, supo que desde el principio había sido inevitable… estaba enamorada de Edward y le gustaba tanto, él, todo él… le gustaba tanto, tanto como para un para siempre.

Con una patada terminó de quitarse los pantalones y cuando se sumergió en la fría agua, el fuego de su cuerpo no sea apagó.

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Cuando llegó a su lado, Edward le pasó una mano por la cintura y Bella se desvaneció entre sus brazos.

Se había advertido, desde el inicio, que iba a salir lastimada si volvía a dejar caer las paredes que había edificado con tanto empeño pero… Edward era inevitable, era… era como una fuerza, una fuerza mucho más potente que la de ella, y fue inevitablemente atraída. Dios, sólo esperaba no haberse equivocado con él.

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Edward quería estirar y volver a estirar esa tarde, no quería ir a casa para encontrarse con Carlisle. Estaba demasiado cómodo ahí, en el lago, con sus amigos… y con Bella. Dios, Bella. La había extrañado demasiado el fin de semana. La había llamado, sí, pero eso no se comparaba a estar cerca de ella, de verla. Estaba tan hermosa ese día, no se había maquillado y estaba exquisita. Quería besarla, sus labios rosados y jugosos y su nariz respingona con pecas… nunca se cubría las pecas pero… hasta eso había extrañado. Dios, era tan hermosa.

Cuando era ya casi hora de irse, le pasó un brazo por la cintura y le besó la mejilla. Bella lo miró a los ojos y después de un par de segundos, sonrió.

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Edward llegó a casa justo un par de minutos antes de que Carlisle lo hiciera. Cuando escuchó su voz en el pasillo, Edward estaba quitándose el agua del lago con una buena ducha. Carlisle lo estaba buscando.

─ ¿Qué? ─ fue lo primero que dijo Edward al abrir la puerta de su habitación cuando terminó de ducharse. Aún llevaba la toalla en la cadera y el cabello le escurría, dejando un camino de gotas por su pecho y espalda.

─ Te traje esto─ Carlisle le tendió un sobre amarillo. Edward lo tomó y le dio vueltas entre sus manos, buscando un remitente. Una gota de agua cayó sobre su superficie, Carlisle entornó los ojos, fastidiado por el descuido de Edward.

─ ¿Qué es esto?

─ Un par de archivos… para que tengas noción sobre el examen de admisión a la universidad.

─ Carlisle…

Él lo detuvo alzando la mano.

─ Por favor, Edward, ya hablamos de esto─ se giró sobre sus talones y desanduvo su camino. Edward entrecerró sus ojos hasta que se convirtieron en unas finas rendijas y luego cerró la puerta con un fuerte golpe. Arrojó el sobre a su escritorio, sin intención de abrirlo.

Luego de ponerse la pijama, Edward leyó las notas que Bella le había dado sobre el proyecto de Biología. Entonces tuvo una idea.

Se vistió con unos jeans y una sudadera morada con el logo de los Espartanos, tomó su laptop, su mochila y salió de la habitación.

Carlisle estaba en la sala, viendo televisión y ya se había colocado unos pants.

─ Tengo que hacer un proyecto─ Edward le dijo desde el pie de las escaleras. Carlisle lo miró.

─ ¿A esta hora?

─ Son las 8, no tiene nada de malo. Es en casa de Bella.

─ ¿Crees que voy a permitirte que vayas allá?

Edward se encogió de hombros y se pasó una mano por el cabello, alejando un mechón que le había caído en la frente.

─ Bella no tiene la culpa de que me hayas castigado.

─ En parte la tiene─ Carlisle recordó con los ojos entrecerrados─ ¿proyecto de qué?

─ Biología.

─ No irás allá.

─ Carlisle…─ Edward comenzó, fastidiado.

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─ A las 10 paso por ti─ fue la despedida de Carlisle. Se había empeñado en llevarlo el mismo. Edward se bajó del Mercedes, azotando la puerta. Caminó lentamente por la terracería que conducía al porche de Bella y pateó una piedra, una estela de polvo se levantó. Carlisle dio vuelta en U y se alejó. Entonces, antes de que el Shit Swan asomara su cabeza por la ventana para ver por qué tanto alboroto, corrió hacia la ventana de Bella.

La habitación estaba vacía y a oscuras, Edward se instaló en la acolchonada cama. Cruzó sus tobillos y colocó sus brazos detrás de su cabeza, esperando a que Bella apareciera.

Luego de unos minutos, la puerta se abrió y Bella entró. Encendió la luz.

─ Hey, Chica Bike─ Edward ronroneó desde su lugar. Bella pegó un salto y sujetó fuertemente la toalla que cubría precariamente su cuerpo.

─ ¿¡Qué haces aquí!? ─ chilló en un susurro.

─ Me auto invité… ¿te bañaste para mí? Qué bien. Te ves peligrosamente atractiva, deliciosa; me estoy imaginando qué es lo que hay debajo de esa toalla.

Bella rodó los ojos, intentando disimular la emoción. Caminó hacia sus cajones y abrió el de la ropa interior.

─ En verdad, ¿qué haces aquí? ─ preguntó mientras revolvía las bragas. Encontró unas negras, con moños blancos.

─ Vine a hacer un proyecto de Biología, Swan… por eso estoy aquí─ respondió. Edward se había sentado y estaba atento a todos los movimientos de Bella. A la forma en que la toalla se apretaba deliciosamente en su respingón y esbelto trasero, a la forma en que el cabello húmedo le caía sobre la espalda y las gotas de agua le escurrían por la piel, perdiéndose en el borde de la blanca toalla. Ah, maldición, la deseaba demasiado… y la quería también.

─ ¿Es enserio? Yo tenía planeado hacerlo después, pero está bien─ dijo ella. Se giró y lo miró. Apretaba las bragas entre sus manos y tomó unas prendas que estaban sobre la silla de su escritorio. Entrecerró los ojos─ ya vuelvo. No te muevas.

─ De acuerdo─ entonces él simuló ser una estatua. Bella rodó los ojos. Luego salió de la habitación, hacia el baño.

Edward en realidad no se movió, de todas formas estaba en una posición bastante cómoda y tenía una perfecta vista del cesto de ropa sucia de Bella, de dónde se habían caído unas bragas bastante tentadoras.

Bella volvió. Estaba usando unos shorts desteñidos y roídos y una blusa corta gris ajustada, que dejaba ver parte de su abdomen y su cintura. Edward rápidamente se percató de que no llevaba sostén, sus pechos estaban contenidos dentro de esa maldita blusa, se veían apretados, grandes, abundantes y sus pezones marcaban un relieve. Edward también sabía que si pasaba sus manos por los costados de Bella, la curvatura que hacían sus pechos iba a hacer que quisiera apretarlos, maldición, quería apretarlos ahora y ni siquiera estaba tan cerca como para pasar sus manos por sus costados.

─ Genial, ahora empecemos─ entonces reparó en su cara. Se había cepillado el pelo y los tenues rizos ya se le habían comenzado a marcar. Su cara despejada, fresca, limpia… Dios, era tan hermosa. Arrugó la nariz, moviendo esas preciosas pecas y Edward volvió a la realidad─ te estoy hablando.

─ ¿Ah, enserio? ─ se levantó y fue hacia ella─ entonces cállate─ y se inclinó. Posó sus labios sobre los de ella, suavemente, y presionó, los amasó levemente. Se había pasado todo el día queriendo besarla y ahora tenía una oportunidad. Bella jadeó levemente y se relajó.

Edward se alejó de pronto.

─ Empecemos entonces, Bella─ dijo, saboreando su nombre con su voz. Bella medio sonrió.

Se pasaron los primeros cuarenta y cinco minutos leyendo el libro de Biología y artículos en internet, luego Edward comenzó a teclear una introducción.

─ Oye, Edward, ¿y ya decidiste a qué universidad quieres ir? ─ Bella preguntó.

─ Si, a Juilliard─ respondió seguro.

Bella lo miró.

─ ¿Eso no traería problemas con tu papá?

Edward dejó la laptop a un lado y suspiró.

─ Todo lo que tenga que ver conmigo trae problemas para Carlisle. No veo la diferencia, además, es lo que yo quiero.

─ ¿Todo trae problemas? Eso suena exagerado

─ Es sólo que no es tu padre, Chica Bike─ y entonces tomó otra vez la laptop. Bella lo miró por un par de segundos más, luego volvió a su trabajo.

Bella movía los labios cuando leía y fruncía levemente el ceño, luciendo concentrada y algo molesta. Edward medio sonrió sin despegar los labios y se dedicó a mirarla. Su pecho subía y bajaba lentamente y fue vilmente distraído por sus pechos, tan… jugosos o algo parecido. Dios, quería lamerlos.

Ella suspiró y se frotó los ojos con los dedos, luego lo miró.

─ Esto es demasiado aburrido. No tengo idea de qué mierda estoy leyendo─ cerró el libro de golpe. Edward se rió bajito, entre dientes.

─ Al menos ya tenemos la introducción. La he terminado─ giró la computadora hacia Bella y ajustó la pantalla. Ella miró hacia allá y leyó en diagonal, con el ceño fruncido y moviendo los labios.

─ Ah, pues se ve bastante decente─ comentó y le devolvió la laptop. Edward sonrió.

─ Ni siquiera la leíste─ se pasó una mano por el despeinado cabello. Un mechón le cayó en la frente.

─ Leí en diagonal─ ella aclaró y se levantó de la silla. Fue hacia la ventana y miró hacia afuera─ Edward, yo...—se quedó muda.

─ ¿Qué? ─ Él se acomodó en el sillón puff, atento.

Bella se giró y caminó hacia él. Se detuvo cuando lo tuvo enfrente.

─ Yo…─ exhaló ruidosamente─ perdón por lo de Mike. Ni siquiera sé en lo que estaba pensando y…

Edward negó con la cabeza y se levantó. Bella tuvo que alzar la vista para seguir viendo sus ojos.

─ Bella, ya te perdoné─ Edward arqueó las cejas con un gesto de ternura, una arruga le surcó la frente. Bella quiso alisarla con su dedo.

Amaba cuando él hacía eso, cuando hablaba y movía las cejas, expresando lo que estaba diciendo. Sus cejas, sus rellenas y perfectas cejas… eran perfectas sin ni siquiera ser delineadas. Todo él era perfecto, perfecto para Bella. Tenía la espalda llena de lunares, tenía lunares en la nuca, en las mejillas, en las sienes… tener esa información no le hacía ningún bien a Bella, pero tampoco creía que podía ser peor. Dios, estaba enamorada de él y ya se había dado cuenta de eso, ¿qué otra cosa podía ser peor?

─ No te preocupes por eso. Newton puede joderse, todo el mundo puede joderse. Ellos no saben lo que pasa entre nosotros dos─ colocó sus grandes y blancas manos en la cintura de Bella.

─ ¿Y qué es lo que pasa entre nosotros? ─ le preguntó con un hilo de voz.

─ No lo sé, nena, pero ambos sabemos que somos más que amigos.

Bella suspiró y le rodeó el cuello con los brazos.

¿Y qué si eran más que amigos? ¿Eso qué significaba? Tal vez Edward sería en su vida como una de esas personas que siempre es tu "más que amigo" pero que nada se llega a concretar, que todo se alarga y se vuelve a alargar, que ese "más que amigos" nunca termina. Tal vez toda su vida ambos iban a querer que algo pasara, tal vez iban a tener la esperanza de que había algo después de eso, que podía llegarse a algo… pero que nunca iba a pasar. O tal vez estaban tratando de descubrir y desear que después del "más que amigos" hubiera un estado, un estado intermedio entre ser una pareja. ¿Existía ese estado, acaso?

─ ¿Y eso qué significa, exactamente? ─ volvió a preguntar.

Edward exhaló lentamente, por la nariz. Frunció el ceño y la atrajo aún más.

─ Significa que me gustas, que me gustas enserio, y sé que sientes lo mismo por mí… eso es lo que significa─ respondió.

No pudo evitar la sensación de decepción que se instaló en su pecho. Edward jamás había dicho que la quería o que sentía algo por ella, sólo había dicho que le gustaba… eso lo sabía desde el momento en que se conocieron. Quiso decírselo, decírselo de una buena vez, decirle que lo quería, que estaba enamorada de él y que estaba dispuesta a intentarlo, que no importaba si dejaba caer las paredes que había erigido, que lo dejaba todo por él.

─ Edward, yo…─ se mordió la lengua, meneó la cabeza─ olvídalo, estaba confundida… si, creo que eso es lo que significa─ medio sonrió.

─ Genial─ respondió.

─ Genial─ ella dijo.

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Casi lo hizo, casi le decía la verdad… Dios, qué bien que no lo hizo. Se hubiera sentido patético si se lo hubiera confesado y Bella le hubiera dicho que eso no podía ser, que ella no sentía lo mismo, que no estaba enamorada de él.

Eso iba a doler más que haber sido vetado del equipo de futbol por un tiempo… y los juegos ya venían. Maldito entrenador.

El resto de la noche, no la dedicaron a Biología… más bien la dedicaron a Anatomía, no les importo no llevar esa clase.

Se dirigieron a la acolchonada cama de Bella. Edward estuvo debajo de ella todo el rato, pasando sus manos por sus muslos, su cintura y su espalda. Se contuvo cruelmente de tocarle el trasero… eso sólo duró los primeros cinco minutos.

Bella se había inclinado sobre él y se habían besado. Bella lo besó como si su comentario no la hubiera decepcionado, lo besó con delicadeza, lo besó suavemente, luego, cuando Edward enterró su mano en su cabello… lo perdió todo, se dejó llevar y sólo se concentró en los labios de Edward y en la forma en que la acariciaba, en la forma en que sus labios se curvaban contra los de ella.

Lo besó, y no le importó lo que él había dicho.

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El martes, Edward seguía suspendido. Bella lo extrañó en el momento en que no entró a Biología. Y lo extrañó aún más porque el profesor había dejado una práctica de laboratorio en parejas. Edward era bueno en esto, Bella también lo era, pero con Edward era diferente. Jesucristo, se estaba volviendo dependiente de.

Luego, lo extrañó en Inglés. Jasper fue lo suficientemente amable como para hablarle en toda la clase y como para sentarse en el lugar de Edward. Igual Jasper no encajaba ahí, frente a ella. Jasper no tenía lindos lunares en la nuca, su nuca estaba cubierta por su cabello rubio… Jasper no era Edward. Era como estar viendo a través de unos anteojos manchados.

Bella no pudo quitarse los anteojos en todo el día. Era una pésima sensación, como estar esperando a alguien aunque ya sepas que no va a aparecer.

En el almuerzo… no esperaba lo qué le iba a pasar en el almuerzo.

─ Chicas… tengo que decirles algo─ Rosalie murmuró. Emmett y Jasper estaban con los otros miembros del equipo, estaban teniendo una reunión con el entrenador.

─ Oh, oh, eso suena serio─ respondió Alice, mientras sostenía su Snapple a medio camino de su boca.

─ ¿Qué tan serio? ─ Bella entrecerró los ojos, mirando a Rose.

Ésta suspiró largo y tendido y se echó su largo y rubio cabello hacia atrás.

─ Es algo que pasó en el verano─ dijo y se inclinó aún más. Bella y Alice también lo hicieron─ es algo sobre Edward.

A Bella se le puso un nudo en la garganta y Alice miró fijamente a Rosalie, sin descifrar qué expresión poner. Rosalie, por su parte, paseó la mirada sobre ellas dos, cuestionando.

─ Bueno, ¿y qué es entonces? ─ Alice preguntó.

Rosalie inhaló profundamente.

─ Edward y yo nos besamos─ confesó.

Alice ahogó un jadeo y Bella dejó de respirar.

─ ¿C-cómo? ─ preguntó Bella en un hilo de voz─ ¿cuándo? ─ carraspeó, recomponiendo su voz.

Rosalie se sobó la frente, con dos dedos.

─ Una semana antes de iniciar la escuela─ respondió.

Una semana antes de iniciar la escuela, Edward y Bella ya eran amigos, Edward ya había dejado claras sus intenciones… aunque luego de eso seguía jugueteando con cada zorra de la escuela, pero Bella no creía que las había besado a ellas. Vaya… a Rosalie… se había besado con Rosalie.

─ Oh por Dios─ Alice se desparramó en la silla─ una semana antes… ¿por qué no me lo habían dicho? ─ había vuelto a inclinarse contra la mesa. Bella seguía sin poder hablar.

─ Pues no lo sé… quedó como un secreto pero, no lo soportaba y quise decírselos.

─ ¿Por qué se besaron? ─ Alice preguntó. Bella seguía congelada, se había comenzado a preguntar si estaba respirando o no.

─ No lo sé, sólo pasó… Edward fue a mi casa… en realidad no sé a qué fue, y yo estaba en mi habitación, luego sucedió. Todas las noches vino y sólo pasaba.

─ Oh por Dios─ Bella bufó entre dientes─ entonces fueron varias veces.

─ Ni siquiera sé por qué lo hice pero es que… se sentía tan bien y Dios, no debí hacerlo tampoco─ Rosalie colocó su cabeza en sus manos y la agitó.

Bella sentía un vacío en el pecho, aunque no sabía si debía sentirlo o no, de todas formas en ese tiempo, Edward y ella sólo eran amigos… a pesar de que Edward ya había expresado abiertamente que ella le gustaba. No sabía cómo sentirse, pero se sentía mal… y no sabía qué era. No sabía si era rabia, desolación o celos. Entonces esa sensación desconocida se le instaló en la boca del estómago y le subió por todo el pecho, era ardiente, como fuego. Se removió incómoda.

─ Entonces, ¿son algo? ─ Alice preguntó. Bella sintió una patada en el estómago.

─ No, por supuesto que no, no somos nada… sólo él… él me terminó, el domingo, dijo que había sido un error.

La campana sonó. Bella pegó un salto y recogió sus cosas.

─ Tengo que ir a clase, nos vemos luego─ y se fue rápidamente, con la misma sensación que le revolvía el estómago.

─ ¿Debí decirlo? ─ Rosalie le preguntó a Alice. Alice comenzó a recoger sus cosas.

─ Definitivamente, tal vez vaya a salir mal pero es mejor que todo el mundo se entere ahora.

Ambas caminaron hacia la salida. Rosalie parecía apesadumbrada.

─ Ya está, Rose, no voy a decir que estuvo bien que lo hicieran pero… pero al menos ya lo dijiste─ Alice le rodeó los hombros con el brazo.

─ Pero, Alice, dos semanas antes de que la escuela iniciara ya le había dicho a Emmett que me gustaba, que me gustaba enserio.

Alice se quedó boquiabierta y se detuvo de repente.

─ Oh, Rose, ¿qué hiciste?

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El teléfono sonó y Edward respondió.

─ ¿Diga?

─ ¿Por qué no me lo dijiste?

─ Ah, hola Bella… ¿decirte qué?

─ ¿Por qué no me dijiste que te besaste con Rosalie?

Edward se quedó congelado.

─ ¿Qué…?

─ No parezcas confundido, Edward, ella nos lo dijo a Alice y a mí hoy, en el almuerzo… ¿por qué no me lo dijiste? ─ Bella estaba claramente, alterada.

─ No me pareció, es decir, no tiene importancia─ él respondió.

─ Me habías dicho que yo te gustaba, pero luego seguiste tonteando con las otras… supongo que así es como funcionas.

─ Mierda, Bella, no te pongas melodramática, por favor

─ Entonces no seas un cínico, carajo. Me besaste. Me has besado.

─ Pero, por Dios, sólo fue un beso.

─ ¿Cuál?

─ Ambos

Bella sintió otra patada en los intestinos.

─ Vale, está bien─ entonces colgó.

Luego de un minuto, Edward supo que había hecho algo mal. No sabía qué situación remediar primero, si la de Rosalie, por ir de bocona, o la de Bella.

Llamó a Rosalie mientras se ponía los pantalones para ir a hablar con Bella. Rosalie se había… Dios, no pudo haber hecho eso, se había pasado de la raya… monumentalmente.

Rosalie respondió al tercer timbrazo.

─ ¿Por qué lo hiciste? ─ Edward preguntó con voz contenida.

─ Ah, vaya, ¿cuál de las dos te lo dijo?

─ No intentes culparlas o llamarlas chismosas, era obvio que eso iba a saberse, esa no fue mi pregunta, ¿por qué lo hiciste?

─ Necesitaba hacerlo, Edward. No quería mantenerlo en secreto para siempre

─ Pero… ¿por qué ahora, Rosalie?

─ ¿Acaso era mejor que se enteraran después? ─ ella rebatió.

─ No, no debieron enterarse… nadie, ¿Emmett lo sabe ya?

Rosalie se quedó muda por un par de segundos.

─ Ah, no… no se lo dije a él… a menos de que alguna de ellas ya lo haya divulgado.

─ No intentes meterlas en esto, Hale. ¿Por qué lo hiciste? ¿Estás celosa? Si querías verme mal, si querías vernos mal a Bella y a mí, lo lograste. Gracias.

─ Esa no era mi…─ Edward colgó.

Realmente, Rosalie no quería verlos mal, era lo que menos quería. Rosalie necesitaba decírselo a Bella, ya había visto que entre Edward y Bella había comenzado algo y le pareció mejor que ella se enterara ahora a que se enterara después, cuando estuviera realmente con Edward. De esa forma. Rosalie no era la villana en este enredo, Rosalie también se había sacrificado, también había sacrificado sus avances con Emmett y tal vez, al final, ella fuera la que iba a salir más perjudicada. En ese entonces, ni Bella ni Edward se habían dicho que se querían, no sabía si ya se lo habían dicho, pero se veían algo… comprometidos; en cambio, ella ya le había dicho a Emmett que lo quería, que lo quería para algo real. Y es que él era la única cosa real que ella hubiera conocido alguna vez.

¿Era ella la villana? O… ¿siquiera había un villano?

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Bella había llorado cuando llegó a casa. Se había tirado en la cama y las lágrimas habían salido solas. No sabía cómo sentirse, no sabía si sentirse triste y desolada era normal, no sabía si sentirse traicionada y celosa. No lo sabía porque no sabía si las cosas que Edward había hecho antes de declararse "exclusivos" contaban o no, aunque ya hubiera mostrado interés en ella antes de eso.

No sabía cómo sentirse. Cuando llamó a Edward ya había dejado de llorar, no había llorado demasiado de todas formas.

Entonces el timbre sonó, y dejó que sonara y que sonara. Finalmente, cuando se dio cuenta de que no se rendirían, fue a ver quién era. Bajó arrastrando los pies y abrió la puerta.

No le extrañó verlo ahí, de pie, con su cabello alborotado, recargado en la columna del porche, con las manos zambutidas en los bolsillos del pantalón.

─ Eh, Bella…─ se enderezó y caminó hacia ella.

Bella se cruzó de brazos y alzó la barbilla.

─ En realidad no importa, fue antes de ti…─ él inició.

─ No─ lo interrumpió─ ya me habías conocido, ya lo habías dicho.

─ ¡Agh! ─ Edward se llevó las manos al cabello, con frustración─ en realidad eso tampoco importa, tú eras…─ chasqueó la lengua, tratando de averiguar qué otra cosa hacer─ ni siquiera yo te importaba realmente, todo lo que te decía… no te importaba, Bella.

─ Entonces discúlpame por no tragarme tus cumplidos de mierda, los que usas con todas… perdóname por no tomarte en serio, aunque eso fue tu culpa─ Bella manoteó, hablando en voz muy alta.

─ ¿Podrías… puedo entrar? ─ Edward preguntó.

─ No, olvídalo

─ Bella, por favor…─ la miró implorante, una arruga le había cruzado la frente.

Ella lo observó por unos segundos, con los brazos cruzados y el ceño fruncido.

─ De acuerdo─ murmuró y se giró para entrar. Edward la siguió pisándole los talones. Cerró la puerta tras de sí.

─ Si, es cierto, ¿quién podría tomarme en serio? En realidad… ─ Edward miró a Bella sentarse en el sillón, él hizo lo mismo─ en realidad tampoco te estaba tomando en serio, creí que hacerte ocasional iba a ser sencillo pero luego pensé que era mejor tenerte cerca siempre… eh… ¿me entiendes? ─ arqueó las cejas, apesadumbrado. Bella quiso creerle esa faceta, no sabía si era verdad o no.

─ Si…─ ella masculló─ te entiendo… ¿Por qué lo hicieron? ─ Bella alzó las piernas y apoyó la barbilla en sus rodillas. Edward tomó un cojín y lo colocó en su regazo, comenzó a quitar pelusas inexistentes.

─ Pues… no lo sé… esa noche fui a casa de Rose porque estaba aburrido y ella estaba en su habitación y… mmm…─ la miró entrecerrando los ojos─ no te voy a decir todo, sólo ella estaba llorando y comenzó a contarme cosas y pues… es mi amiga, la consolé y luego una cosa llevó a otra y… pasó─ su voz había disminuido conforme hablaba.

─ Pero… ¿las siguientes noches también estaba llorando? ¿También la estabas consolando?

─ No─ meneó la cabeza─ es decir… vaya, ni siquiera sé por qué lo hicimos en realidad, ella estaba con Emmett, en su asunto, ella está centrada en Emmett…

─ No parece─ volvió a interrumpirlo.

─ Lo sé─ Edward suspiró─ pero… en realidad no sé qué diablos pasó ahí, había algo que me hacía conducir hasta su casa, había algo que me hacía tocar su puerta, había algo que me hacía abrazarla cuando me dejaba pasar, había algo… había algo que me hacía disfrutarlo.

A Bella se le hizo un nudo en la garganta, se le revolvió el estómago.

─ ¿Tú… tú la quieres? ¿La querías? ─ preguntó con un hilo de voz, con un hilo doloroso, con dolor en su pecho.

─ No, claro que no─ él respondió rápidamente─ en realidad se me hizo fácil hacerlo, a la mañana siguiente no sabía cómo comportarme, decidí comportarme bien, recordando lo que había pasado la noche anterior. Creí que lo había hecho por la intimidad del momento, porque ella estaba muy cerca y porque soy un puto puberto cachondo─ terminó gruñendo. Bella soltó una risita. Edward la miró, luego entrecerró los ojos, Bella volvió a reírse.

─ ¿Entonces… los otros días?

─ O sea, yo la llamaba para preguntar si podía ir a su casa… ¡Dios, qué vergüenza! ─ enterró su rostro entre sus manos─ y ella aceptaba y yo iba… Mierda─ miró a Bella, las cejas se le habían despeinado y se veía adorable, Bella evitó esos pensamientos, estaban teniendo una conversación seria y se suponía que estaba dolida─ entonces… entonces le conté sobre ti. La última noche, el domingo, antes de ir a la escuela.

─ ¿Le contaste sobre mí? ─ Bella frunció el ceño, confundida─ ¿qué?

─ Le conté que me gustabas… luego, cuando volvimos a la escuela estaba enojada o algo así…─ hizo una seña con la mano, como recordando el comportamiento de Rose hacia Bella─ creí que estaba celosa, luego le pedí que me llevara a tu casa y le aclaré que había sido un error lo nuestro, se puso triste o algo así.

─ ¿Entonces así fue como se terminó todo? ¿No crees que le gustes o algo así?

─ Ajá, eso fue todo─ Edward meneó la cabeza─ no, ella quiere a Emmett… no sé por qué se los dijo, en verdad, va a arruinarlo con Emmett.

─ Oh, bueno─ Bella no sabía qué otra cosa decir─ supongo que…─ meneó la cabeza─ pues no lo sé, está sacrificando demasiado.

Se formó un silencio, Edward seguía quitando pelusas inexistentes, de pronto la miró.

─ Bella… ─ se acercó, Bella se pegó al reposa brazos─ te mentí… no sólo fue un beso

Otra patada en el corazón.

─ ¿Ah?

─ No sólo fue un beso contigo…─ Edward volvió a menear la cabeza y un mechón de cabello le cayó en la frente─ fue más que eso

Bella enmudeció, la boca se le secó, el pulso le martilló en los oídos.

─ ¿Qué fue? ─ preguntó con una voz apenas audible. Las manecillas del reloj era el único ruido que se escuchaba, y era un mal ruido, porque de esa forma Bella estaba atenta de los segundos por los que Edward había estado cerca.

─ Lo fue… ─ Edward apretó los labios, en forma de "no sé cómo expresarlo"─ lo fue todo.

Y Bella volvió a creerle.

¿Qué les pareció? Me tardé mucho, ¿verdad? el otro capítulo será más pronto. Gracias por la espera. Me gustaría mucho que me dejaran sus reviews para ver qué les pareció.

Gracias por todo, las quiero.