Disclaimer: Twilight y sus personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo sólo juego con ellos.
Mocking the bounds
Inspiración para la fiesta: Vídeo musical End game- Taylor Swift ft. Ed Sheeran and Future.
Capítulo 16
─ Rose, pequeña…─ una mano suave le acarició el cabello─ Rose, despierta.
Rosalie abrió los ojos y hundió el rostro en su almohada.
─ ¡Mamá! ─ musitó molesta─ ¿qué pasa? ─ la miró. Su madre se veía tranquila, no era una emergencia a media noche. Sólo tenía la mejilla un poco roja, todavía se veía roja─ son las…─ Rose miró el despertador─ 3 de la mañana.
─ Tu padre ya se va. Baja a despedirlo─ luego su madre se levantó de la cama y salió de la habitación en silencio.
Rosalie rodó los ojos. En realidad no le importaba que William se fuera a quién sabe dónde.
Bajó por las escaleras a regañadientes, se aproximó al vestíbulo, con las manos en los bolsillos de su bata.
─ Rosie, pequeña, nos vemos luego─ se despidió su padre. Rosalie se contuvo de rodar los ojos.
─ Adiós─ murmuró e hizo ademán de girarse.
─ Eh, Rosie… ¿no vas a darme un abrazo? ─ William preguntó mientras alejaba su mano de la maleta.
─ No─ ella respondió─ no quiero. Iré a dormir─ intentó irse de nuevo, pero su madre colocó una mano en su codo y la detuvo.
─ Cariño, espera… sólo un poco.
Rosalie rodó los ojos y William dejó salir un resoplido.
William se despidió de su madre con un beso en la mejilla, en la mejilla roja, Rosalie hizo una mueca de desagrado.
Finalmente se fue. Rosalie se estaba quedando dormida ahí de pie en medio del vestíbulo.
─ Rosalie, cariño…─ Lillian la llamó, Rosalie la miró─ yo también me iré. Aprovechando que tu padre no estará en casa… voy a irme.
Rosalie parpadeó.
─ Oh… uhm, no sé qué quieres que diga…─ medio sonrió─ ¿cuándo?
─ Mañana… hoy─ se corrigió con una sonrisa condescendiente─ mientras estés en la escuela.
─ Oh, vaya… Qué bien─ Rosalie estaba asimilando la información, ¿a dónde se iba a ir su madre? ─ ¿a dónde vas?
─ A Palo Alto… iré a California.
Rosalie lo pensó unos segundos, no dejó de mirarla.
─ ¿Qué hay en California, mamá, en Palo Alto?
Lillian sonrió.
─ Encontré algo, Rosie, aún no es momento─ se acercó a ella y le besó la frente─ anda, ve a dormir.
Rosalie intentó sonreír pero salió más como una mueca de un bebé con gases. Se giró sobre sus talones y avanzó a su habitación.
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Emmett se preparó su desayuno. Como de costumbre. La única diferencia era que no había tenido a quién darle las buenas noches el día anterior y no iba a despedirse de nadie cuando se fuera a la escuela. Ni siquiera la señora de la limpieza estaría aquí para la hora de ir a la escuela.
No había tocado el sobre del dinero después de ese día. Estaba en un cajón en su habitación. No sabía qué iba a hacer a partir de ahora. ¿Quién cubriría los gastos? ¿Qué pasaba con la Universidad?
Suspiró y siguió fregando los platos debajo del grifo del agua. No quería preocuparse de eso ahora, tal vez su madre se arrepentiría y volvería.
Emmett no sabía a dónde se había ido, tenía la esperanza de volverla a ver algún día; o sea, él seguía siendo joven, diecisiete, tan pequeño y tenía toda la vida por delante, la vería otra vez algún día. Tenía esa esperanza, la esperanza que no tenía con su padre, porque él ya no existía.
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─ ¿Qué onda, Charlie? ─ Bella lo saludó cuando bajó las escaleras. Charlie recién había llegado del trabajo y estaba colgando su cinturón.
─ Hola, Bells, ¿dormiste bien? ─ preguntó mientras se rascaba su bigote.
Bella medio sonrió al recordar la noche anterior.
─ Sip, dormí muy bien ¿qué tal el trabajo?
Se giró sobre sus talones y miró hacia donde se suponía estaba su padre. Las pisadas de sus botas en las escaleras le dijeron en dónde estaba.
─ Muy bien, que te vaya bien─ la voz de Charlie se ahogó cuando se cerró la puerta de su habitación.
Bella entrecerró los ojos.
─ Cabrón─ murmuró.
Charlie siempre llegaba cansado, ¿acaso la comisaría no tenía café o qué rollo?
Después de cepillarse los dientes, Bella salió de su casa rumbo a la escuela, pero ya había alguien ahí.
─ ¿Qué onda con tu vehículo? ─ preguntó.
─ Ahora estoy involucrada en una campaña de concientización ambiental ¡Ama el verde, yee-ha! ─ Alice explicó mientras patinaba en la acera de Bella─ y traje unos para ti.
─ ¿Me trajiste unos patines? ¿Enserio, Brandon?
Alice sonrió encogiéndose de hombros.
─ Se ven muy cool─ miró el par en su mano derecha─ azul bebé con brillos, ¡mira, los míos son rosas!
─ Si, ya los ví─ Bella cruzó los brazos encima del pecho.
─ ¡Vamos, Bella, ama el verde! Andando o se nos va a hacer tarde─ le lanzó los patines y Bella jadeó cuando le golpearon el pecho.
─ Enserio que los de tu club de escritura están medio chiflados ─ Bella ya se estaba calzando los patines.
─ Es el periódico escolar, no "club de escritura" ─ dijo haciendo sonar la frase como si fuera una grosería─ andando, nerd de la banda─ miró su saxofón.
─ Que te den.
Ya iban a mitad de camino cuando Bella miró a Alice.
─ Escucha… tengo que decirte algo─ Bella le dijo.
─ ¿Qué cosa?
─ Ayer… por la noche, Edward vino y estuvimos hablando y… se podría decir que estamos saliendo─ habló rápidamente.
─ ¡No inventes, no inventes! ─ Alice chilló fuertemente, con una sonrisa en su boca─ ¡maldición! ¡Eso es súper ga ga!
─ ¿Qué es "ga ga"? ─ Bella preguntó con una sonrisa.
─ Algo como loco o descabellado o fabuloso─ dijo Alice sonriente.
─ Dios─ Bella meneó la cabeza.
Alice se acercó a ella y la abrazó sólo con un brazo.
─ Estoy muy feliz por ustedes.
─ Gracias, Ali─ Bella le besó la mejilla izquierda.
─ ¡Ooohh y aquí viene el piso!
Bella cayó sobre Alice.
─ Mierda─ Bella resopló─ odio el verde.
─ Si, yo también.
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En clase de Inglés, Edward llegó después que Bella. Jasper estaba sentado sobre su escritorio y le estaba contando lo gracioso que había sido cuando su padre leyó accidentalmente el mensaje que Edward le había enviado sobre Jessica.
─ Hey─ Edward saludó a Jasper entrechocando las manos y el puño.
─ Hombre.
─ Bella─ le sonrió. Bella apretó los puños, nerviosa.
─ Hola.
El timbre sonó y Miss Sheriddan entró al salón.
─ Formen equipos, rápido─ aplaudió. La clase comenzó a mover pupitres.
─ Te ves encantadoramente linda con esa blusa, Chica Bike─ Edward le susurró al oído a Bella cuando se estaban acomodando. Bella se sonrojó.
─ Mmm, gracias, supongo─ respondió en un murmullo.
─ De nada, supongo─ Edward le dio otra sonrisa.
Una vez que la profesora les asignó la tarea, sólo miraron los cuadernos sin expresión.
─ Yo opino que tú hagas el trabajo─ Edward dijo, apuntando a Jasper.
─ ¿Y yo por qué? Tú no tienes que ir a entrenar. Hazlo tú… o que lo haga Bella.
─ Lo siento─ ella se excusó poniendo las manos a la altura del pecho─ yo tengo que ir al ensayo.
─ Traidora─ Edward dijo, entrecerrando los ojos─ si eso es ahora… no me imagino después.
Bella se rió entre dientes.
─ Eh, eh… ¿Qué fue eso? ─ Jasper agitó la mano, señalando entre ellos dos.
─ Oh, hmm…─ Edward se pasó una mano por el cabello─ Bella y yo estamos saliendo.
─ ¿Qué? ¿Desde cuándo? ─ Jasper se inclinó hacia ellos, apoyando los codos en su escritorio.
─ Desde ayer por la noche─ ella respondió.
─ Joder…─ Jasper se desinfló y se recostó en su asiento, golpeando el lápiz contra la mesa, creando un sonido irritante─ debí haberme guardado eso del mensaje de Jessica.
Bella sonrió.
─ Si, sobre eso… jódete, Jasper.
Edward se inclinó a besarle la mejilla.
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Cuando Edward llegó a la mesa en la cafetería, Emmett y Jasper estaban teniendo una discusión sobre el entrenamiento.
─ El entrenador es un pendejo, sigo sin entender por qué nos dejó sin Edward─ decía Emmett.
─ Si, si, ya sé que todos me aman─ Edward se deslizó en la silla y colocó la bandeja de comida frente a él─ ¿ahora qué pasó?
─ Que no pasó…─ resopló Jasper y se rascó los ojos por debajo de los anteojos─ quiere que Collin y Ben ocupen tu lugar y el de Mike…─ Edward iba a comenzar a protestar pero Jasper lo calló levantando la mano─ y eso no es todo, además de eso, también quieren que se ocupen de su propio lugar. Los chicos no pueden partirse en dos para estar ocupando dos lugares. Dime tú, ¿qué clase de avance es ese? Ninguno. A este paso perderemos en los estatales.
─ Sin duda─ Emmett meneó la cabeza, claramente molesto, mientras masticaba su comida.
Edward dejó caer la cabeza entre sus manos.
─ Vaya cagada─ dijo y los miró─ trataré de hablar con el entrenador, me necesita… nos necesita─ dijo a regañadientes, incluyendo a Mike─ ya es hora de que se le bajen los humos por un simple golpe.
─ Mike ya habló con él─ dijo Emmett.
─ ¿Y qué pasó?
─ El entrenador sólo le dijo que lo pensaría─ respondió Jasper.
Las chicas llegaron en ese momento, se sentaron y dejaron su bandeja frente a ellas.
─ Escuché que el equipo de fútbol hará quedar mal a la escuela en los estatales─ canturreó Alice.
─ Escuché que por culpa de los nerds del periódico el menú para el almuerzo serán ensaladas toda la semana─ comentó Jasper, fingiendo felicidad.
─ ¡¿Qué?! ─ protestó Bella─ ¡Jódete, Alice!
─ ¡No fue mi idea! La idea fue de un chico de primer año… ya sabes ¡Ama el verde! ─ Alice se jaló su blusa verde para confirmar lo dicho.
─ Odio a esos gusanos. La escuela está mejor sin prensa, gracias─ dijo Rosalie.
─ Auch─ Alice hizo un puchero.
─ Mi papá se fue a Nueva York por un viaje de negocios y mi madre aprovechó su ausencia para dejarme e irse a Palo Alto no sé a qué─ murmuró Rosalie mientras revolvía su ensalada.
─ Esa es una buena noticia. Ahora ya tenemos dos casas libres para el fin de semana─ señaló Jasper, acomodándose las gafas.
─ ¿Quién dijo que esperaría hasta el fin de semana? Vengan hoy, es hora de que se gaste un poco de dinero en esas cervezas─ dijo Emmett, pero aun con expresión taciturna en el rostro.
─ ¿Estás seguro de eso? ─ Edward le dio un trago a su jugo.
─ Puedes apostarlo.
─ Necesito mis papas fritas─ Bella se apoyó en el respaldo de su silla. Cruzando los brazos sobre su pecho─ iré a ver qué consigo─ entonces se fue.
─ Habla con el entrenador─ Jasper le sacudió el hombro a Edward─ aunque tu chica sea una distracción para el futbol.
Edward sonrió meneando la cabeza y siguió comiendo. Alice rodó los ojos.
─ Espera ¿qué? ─ Emmett miró alternadamente entre el rubio y Edward. Edward seguía masticando.
─ Bella─ anunció Jasper.
─ ¿Qué, hombre? ¿Enserio?
Edward asintió con la cabeza, con una sonrisa en sus labios.
─ Wow─ Rosalie dijo─ eso es a lo que yo le llamo "gran paso"
Bella volvió y jaló su silla.
─ ¿Qué? ¿Por qué me miran así?
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─ Alice… ¿por qué se fue? ─ Rosalie murmuró mientras revolvía perezosamente el maquillaje de Alice dentro de su maletín.
Alice se detuvo de seguir haciendo su delineado y la miró a través del espejo. Rosalie miraba a la nada y tenía la boca curveados en una mueca triste.
─ ¿Tu madre? tal vez necesitaba un descanso─ dejó el maquillaje en el tocador y se giró a verla. La tomó de los brazos─ no pasa nada, Rose, disfruta que estás sola… así no pueden mandarte a hacer cosas.
─ Yo también necesito un descanso, Ali… de ellos─ murmuró. Alice se quedó de piedra, sabía a lo que se refería Rose, todos lo sospechaban pero Rosalie sólo se lo había confesado a Edward esa noche de agosto, que ahora parecía muy lejana; Alice se relajó, no quería hacer sentir peor a Rosalie, prefirió quedarse callada.
─ Yo también a veces necesito un descanso de mis padres, todos lo necesitamos─ y para no provocar una conversación profunda se giró y continuó con su maquillaje.
─ Tú no lo entiendes─ finalizó la rubia.
Dos toques en la puerta interrumpieron la conversación. Bella asomó la cabeza por la abertura y sonrió.
─ Ya llegaron, ¿pueden bajar ya, por favor?
─ Estoy terminando mi maquillaje, Bella, dios─ se quejó Alice. Rosalie sólo se estaba acariciando el pelo mientras se veía en el espejo.
─ Dios, ¿qué cosas le toman tanto tiempo? ─ Bella rodó los ojos y cerró la puerta.
─ Será mejor que nos apuremos si no queremos que las cervezas se terminen antes de siquiera salir de la habitación─ dijo Rosalie mientras tomaba su teléfono y la bolsa donde llevaba sus cosas necesarias para la pijamada en la casa de Emmett.
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Cuando llegaron a la casa de Emmett, el camino a la entrada estaba alumbrado y la música se escuchaba ahogada, algunas personas estaban gritando en el jardín. Rosalie miró a través de la ventanilla del coche, con los ojos entrecerrados.
─ ¿Qué es toda esta mierda? ─ murmuró. Alice y Bella se acercaron para mirar también.
─ Parece que Emmett se tomó muy enserio su casa libre y un montón de dinero que desperdiciar─ observó Jasper. Edward aparcó en la entrada al garaje.
Bajaron del Volvo y miraron hacia allá.
─ Creo que todo Forks High está aquí─ dijo Bella─ yo creí que sólo seríamos nosotros.
─ Todos creímos eso, Swan─ chifló Alice por lo bajo.
Se apresuraron a la puerta y la abrieron. Dentro había un desastre, un montón de adolescentes ebrios y locos corriendo, bailando, gritando y riendo por todos lados. Alguien había traído una bola disco y las luces iluminaban por todos lados. Se escuchó una explosión y de repente papeles metálicos de colores volaron por el aire, los gritos se alzaron.
Emmett se acercó a ellos y habló sobre el sonido de la música.
─ ¡Hola, chicos! Hay cerveza en la cocina─ Emmett estaba sonriente, no llevaba camisa y usaba unos pantalones de mezclilla.
─ ¿Qué es todo esto, Em? ─ preguntó Edward, zambutiendo las manos en los bolsillos.
─ Hay una casa vacía y un montón de dinero, ¿qué hay mejor que una fiesta para Forks High? ─ luego se fue.
Se miraron entre ellos y encogiendo los hombros se dirigieron a la cocina. La cocina estaba iluminada por una luz neón roja, algunos estaban sentados sobre la encimera y una pareja estaba besándose en un rincón. Todos tenían vasos rojos de plástico con cerveza dentro.
Iba a ser una buena noche.
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El piso estaba lleno de brillo y de papeles metálicos, la música seguía retumbando, la bola disco seguía girando y todos seguían bailando y gritando.
Una pareja se estaba enrollando en el sillón de Emmett, dos chicos estaban dormidos junto a ellos, probablemente sufriendo de un coma alcohólico y Bella estaba restregando su trasero en la entrepierna de Edward mientras bailaban. Bella estaba sosteniendo su vaso rojo y Edward cada vez más estaba subiendo la mano derecha por el costado de Bella, acariciando las lentejuelas de su falda y la piel que mostraba de su abdomen. Bella cantaba y reía, Edward le estaba besando el cuello.
Rosalie se estaba tomando fotografías con su cámara instantánea junto a Alice y Emmett, Jasper estaba jugando una partida de Snake en su teléfono mientras una chica desconocida le sostenía la copa y le daba de beber.
Alice la miró feo y ella se encogió de hombros.
Bella se giró y enredó sus brazos en el cuello de Edward, luego lo besó. Edward la apretó contra él. Rosalie les tomó una fotografía.
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La luz que entraba por las ventanas los despertó. Eran las 2 de la tarde y tenían dolor de cabeza.
─ ¿Quién va a ayudarme a limpiar? ─ murmuró Emmett contra la almohada.
─ Jódete, limpia solo─ dijo Edward mientras se desperezaba.
Acordaron limpiar entre todos. Había un desastre. Algunos muebles estaban volcados, había brillo y papeles por todos lados, vasos y líquidos sospechosos por el piso.
La multitud se había estado yendo desde las 2 de la madrugada hasta las 3:30 y claramente estaban cansados después de semejante noche.
Edward estaba sacando la basura cuando vio que alguien había orinado en su auto. Entró a la casa echando humo por las orejas. Tardó una hora en limpiar una simple llanta.
─ ¿Cuánto dinero tienes todavía, Emmett? ─ le preguntó Jasper.
─ No lo sé, Jazz, pero creo que tengo que encontrar un trabajo hoy mismo para poder comprar la cena─ dijo claramente despreocupado.
─ ¿Lo jodiste, cierto? ─ Jasper se sentó a su lado en el sofá que acababan de limpiar, fue muy difícil sacar los brillos.
─ Un poco
Jasper le palmeó el hombro.
─ Siempre estoy yo, amigo… y la casa de mis padres─ Emmett soltó una risa por lo bajo.
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El haber tenido una multitud en su casa, toda esa música, esa gente… no lo habían detenido de pensar en la realidad. Estaba solo y no sabía qué iba a hacer. Podía irse olvidando de la Universidad.
Le dio un trago a su bebida y siguió contemplando a la nada. Estaba sentado en el sofá, con las luces apagadas y revolcándose en su lástima auto infringida cuando el timbre sonó.
Perezosamente se levantó y fue hacia la puerta. La leve lluvia que estaba cayendo le daba a todo un sentido más depresivo. Rosalie estaba parada en su porche, le sonrió y pasó sin que él dijera nada.
─ Hola─ saludó ella─ está un poco oscuro aquí, ¿no?
─ Eh… un poco─ Emmett se rascó la nuca─ ¿quieres tomar algo?
─ No, sólo quería saber cómo estabas─ respondió.
─ Pudiste haber llamado, Rosalie Hale─ él entrecerró los ojos.
─ Lo sé… pero quería verte─ dijo en un murmullo bajo.
─ Mmm… ya veo─ él asintió.
─ ¿Qué ves? ─ Rose entrecerró los ojos.
─ Que me quieres, que vienes a buscarme.
─ Claro que no, te detesto─ se cruzó de brazos y Emmett rió por lo bajo, Rose golpeó el piso con el pie, impaciente.
─ Vamos arriba─ le tomó la mano y Rosalie ocultó una sonrisa.
Emmett cerró la puerta de su habitación cuando entraron.
─ Mmm, ya veo…─ repitió.
─ ¿Qué ves?
─ Que me quieres, que vienes a buscarme.
─ Deja de decir eso, es una mentira─ Rosalie bufó.
─ ¿Entonces por qué no llamaste? ─ se sentó junto a ella en el borde de la cama.
─ Ya te lo dije, porque quería verte.
─ Entonces es cierto que me quieres y vienes a buscarme.
Rosalie apretó los dientes y rodó los ojos. Emmett sonrió.
─ Oye─ la llamó. Rosalie se giró a verlo, entonces él la besó.
Rosalie le devolvió el beso, fue más como una caricia, luego ya no fue como una caricia, Rosalie le revolvió el cabello y Emmett se cernió sobre ella.
Emmett le besó el cuello y Rosalie accedió.
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─ Rosie, ¿estás segura?
─ Sí─ respondió en un susurro.
─ Bien.
Rose cerró los ojos y Emmett se quedó quieto por un momento.
Después de algunos minutos, Rosalie lo abrazó y lloró en su pecho, Emmett la abrazó todo el tiempo, hasta que se quedaron dormidos.
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Edward pasó por Bella para ir a la escuela el lunes por la mañana.
Bella se veía hermosa esa mañana. Llevaba los párpados llenos de brillos y los labios color durazno, lo saludó dándole un beso en la boca, Edward se relamió los labios probando el gloss. Bella estaba usando unos leggings negros y unos botines, llevaba un suéter negro y una chaqueta blanca. Bella se veía hermosa es mañana. Y Edward se lo hizo saber.
─ Te ves hermosa, Chica Bike─ le dio un apretón en el muslo. Bella no respondió, sólo miró al frente, la sonrisa no se le había borrado desde que subió al auto─ ¿dormiste bien?
─ Como un bebé─ respondió ella y lo miró─ ¿y tú?
─ Bien, soñé contigo─ le dio una sonrisa ladeada. Bella se desintegró.
─ Vaya, ese es un gran paso.
─ Puedes apostarlo─ él dijo y se acercó para besarla otra vez en los labios.
Edward encendió el estéreo y Coldplay se escuchó. Luego de unos minutos de camino, Edward rompió el silencio.
─ Bella…─ bajó el volumen de la música─ quiero hablarte sobre algo.
─ ¿Sobre qué? ─ ella se giró a verlo.
─ Mmm… sobre el sexo─ respondió. Bella soltó una risa burbujeante.
─ ¿No vas a darme la charla o sí?
Edward rodó los ojos.
─ No. Me refiero a entre nosotros.
─ Ah, ¿qué hay con eso?
─ Bueno… ahora que estamos juntos…─ resopló─ no estoy diciendo que vamos o tenemos que hacerlo sólo porque estamos juntos, pero quiero que seas honesta conmigo… ¿en verdad quieres hacerlo?
Bella no respondió por unos segundos.
─ Mmm, si, si quiero; pero no ahora, no estoy lista, no quiero hacerlo pronto─ se sinceró.
─ Bueno, perfecto, lo haremos después.
─ Ah, ¿enserio? ─ Bella creyó que Edward era el tipo que hacía cualquier cosa para conseguir lo que quería, tal vez lo era, pero no con ella, tal vez se sentía mal por obligarla a hacer cosas que ella no quería.
Edward soltó una risa entre dientes.
─ Bella, no necesito hacer el amor contigo para quererte. Te quiero simplemente por existir.
─ Mmm, puedes apostar que yo te quiero más.
─ Lo apostaría, e incluso así ganaría─ le tomó la mano y le dio un beso en el dorso.
Edward sonrió y Bella se desintegró.
…
Y eso ha sido todo por ahora. Por ahora las cosas están calmadas y se acercan las vacaciones entonces ya no demoraré tanto en darles otro capítulo, esos son mis planes.
Espero que lo hayan disfrutado y que me digan qué piensan.
Saludos y un montón de besos, Redana.
