Disclaimer: Twilight y sus personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo sólo juego con ellos.

Mocking the bounds

Capítulo 17

Ese mismo lunes, en clase de Inglés, una chica interrumpió a Miss Sheriddan.

─ ¿Si? ─ respondió la profesora al llamado.

─ El entrenador Clapp necesita hablar con Edward Cullen y Mike Newton.

Miss Sheriddan los miró con los ojos entrecerrados, todos los estudiantes estaban atentos ante cualquier movimiento o comentario.

─ De acuerdo, chicos, pueden salir ─ aceptó.

Edward fue el primero en ponerse de pie, lo que sea antes de cruzar una palabra con Newton. Se apresuró a salir, Mike fue más reticente.

Por el pasillo, Edward caminaba al frente, siguiendo a la pequeña chica que los había mandado llamar, Mike caminaba detrás de ellos, con las manos zambutidas en los bolsillos de sus jeans.

─ Está en la oficina del director─ la voz dulce de la chica interrumpió el silencio y Edward le dio una sonrisa de cortesía. Los ojos de la chica se agrandaron y esbozó una sonrisa dentona, luego se fue corriendo por el pasillo, llevaba el uniforme de gimnasia y se dirigía a su clase.

Edward entró primero.

El entrenador estaba sentado frente al director y conversaban sobre trivialidades cuando Edward interrumpió abriendo la puerta sin llamar.

─ Edward, Mike…─ el entrenador se puso de pie─ los estaba buscando.

El director miró alternadamente entre los dos chicos.

─ Su entrenador me estaba hablando de su asunto…─ comenzó el director─ veo que se han mantenido tranquilos.

─ Eso es sólo porque Mike se ha mantenido alejado de Bella─ espetó Edward sin mirar a nadie.

─ Si, genial─ murmuró el director por lo bajo.

─ Le comentaba al director que los estatales están por comenzar, el primero es después de la semana de acción de gracias y los necesito en el equipo.

Así que finalmente el entrenador se había tragado sus palabras y había dado el brazo a torcer. Edward trató de ocultar su sonrisa pretenciosa.

─ Usted nos suspendió─ dijo Mike.

─ Y no quería que volviéramos─ completó Edward. Mike lo miró de reojo.

─ Si, lo sé, cambié de parecer. No podemos ir a los estatales sin un equipo completo, así que… ¿qué dicen?

Edward cruzó los brazos y se apoyó sobre el pie derecho, Mike se encogió de hombros.

─ El entrenador está retirando su castigo, está poniendo por delante al equipo y al nombre de la escuela, deberían aceptar─ el director comenzó con su verborrea.

─ De acuerdo─ Edward respondió, arqueando la ceja.

─ ¿Mike? ─ El entrenador lo miró implorante, como si le debiera algo.

─ Me parece bien.

─ ¡Genial! ─ Clapp aplaudió y les sonrió a todos los presentes─ ¿director?

─ De acuerdo, arréglese con ellos. Debo ir a almorzar─ comentó y salió de la oficina con paso calmado.

─ Gracias, chicos, comienzan mañana─ les dio una palmada en el hombro a cada uno.

─ Mejor cuide sus palabras, entrenador─ Edward comentó y salió de la oficina. Antes de entrar al salón, Mike lo alcanzó con un ligero trote.

─ Oye, Edward, ¿todo está bien entre nosotros?

─ Mmm, Bella es mi novia ahora, mantente alejado y todo estará bien─ le palmeó la espalda y entró sin decir más.

La clase entera los miró atentos y siguieron sus movimientos hasta que se sentaron.

─ Pshh─ Jasper llamó a Edward. Edward como respuesta le alzó el pulgar y Jasper sonrió.

Bella le dio dos golpecitos con el lápiz en la espalda, Edward se giró. Bella lo miró interrogante.

─ El entrenador quiere que volvamos, inicio mañana─ le hizo saber.

Bella sonrió ligeramente.

─ Eso suena bien─ ella respondió

─ Lo sé─ dijo, Bella asintió y siguió escribiendo─ Oye─ la llamó. Bella se detuvo de escribir y lo miró─ te quiero, hermosa─ le dijo con una ligera sonrisa.

Bella se quedó muda, se sonrojó ligeramente.

─ Yo también te quiero, Edward.

Edward le dio un ligero apretón en la mejilla y se giró hacia el frente. Bella se acarició la mejilla.

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Bella se le acercó a Rosalie cuando la vio sacando libros de su casillero, se recargó.

─ ¿Por qué estás tan rara? ─ Bella le preguntó mientras jugaba con una liga entre sus manos.

─ ¿Rara? ─ Rosalie la miró rápidamente─ no

Bella arqueó una ceja.

─ Debe ser porque bueno, mi mamá volvió en la madrugada y mi papá vuelve esta noche, bastante malo, diría yo─ respondió.

─ Ah, ¿enserio? Vaya, que mal.

─ Si, eso digo…─ la voz de Rosalie se apagó mientras cerraba su casillero. Se miró los pies, evitando hacer contacto visual con Bella.

─ Andando─ Bella se envaró y caminó delante de ella. Rosalie la alcanzó fácilmente.

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Rosalie no había dejado de pensar en lo que había pasado el día anterior, se sentía rara, se había escabullido a su habitación alrededor de las 2 de la mañana, dejando a Emmett dormido, en su cama, desnudo… Mmm, eso sonaba mal. No lo había visto aún pero sabía que cálculo estaba próximo y que irremediablemente Emmett iba a estar ahí y estaba segura que no estaba lista para la mirada que él iba a darle; tal vez una mirada acusatoria de "me dejaste solo, como en las películas, donde el protagonista tiene una chica cada noche y las despacha luego de terminar y todos saben los términos" o tal vez una mirada traviesa tipo "sé algo que los demás no, he visto cosas que los demás no". Dios, esa última sonaba peor, demasiado vergonzosa y demasiado delatora como para que los demás supieran que pasaba algo.

Unos cuantos pasos más y entraban a Cálculo, Emmett estaba ahí. Jesús.

Emmett ya estaba ahí, sentado, viendo por la ventana, con las manos dentro de los bolsillos de su sudadera de Espartanos.

Bella se fue a su lugar y Rosalie al suyo, Emmett volteó a verla, pero Rosalie no lo miró de vuelta y sólo se sentó.

Durante toda la clase, Rosalie se sentó en el borde de su silla, con la espalda recta, fingiendo prestar atención al Sr. Vanner y sólo mirando del pizarrón al cuaderno. Estaba tensa, nerviosa y preocupada. Para cuando sonó el timbre tenía el cuello y la espalda agarrotados, se tardó más de lo necesario guardando sus cosas, creyendo que era inevitable no ver a Emmett.

Bella y Emmett ya la estaban esperando en la puerta, suspiró derrotada y caminó hacia allá. Siguió ignorando a Emmett mientras se dirigían a Arte. Otra clase con Emmett.

Alice estaba sentada junto a Jasper y Edward, estaban riéndose de algo que veían en el teléfono de Jasper, Jasper era conocido como el niño de los vídeos graciosos, Bella no sabía de dónde sacaba todo ese material. Tal vez en su tiempo libre Jasper se convertía en otra persona y se la pasaba navegando en la Deep Web, aunque Bella creía que la Deep Web era algo mucho más oscuro y que no iba a encontrar un vídeo de un hombre gordo que resbalaba y caía en lodo o algo así.

─ Hola─ Edward saludó a Bella, le besó la mejilla mientras colocaba una mano en su cintura. Bella seguía sin acostumbrarse a tanto, era demasiado para ella y cada vez que Edward la miraba o la tocaba o incluso sólo con escuchar su voz se desintegraba.

La noticia de su noviazgo seguía sin ser buena para muchas féminas en Forks High, pero Bella estaba segura de quererlo lo suficiente como para atravesar todas esas cosas junto a él.

─ Hola─ ella le respondió.

La profesora llegó y todos tomaron sus asientos.

Rosalie planeaba sentarse alejada de Emmett, pero ya no había lugares disponibles, se sentó junto a él. No lo miró. Emmett claramente se veía más decaído. Rose sabía que estaba haciendo mal, Emmett estaba pasando por momentos difíciles en esos momentos y no estaba de humor como para que se le sumara otro con Rosalie, Rose estaba siendo egoísta. Pasaron algunos minutos hasta que se decidió a mirarlo, pero Rosalie sólo obtuvo una mirada confundida, ninguna de las que se había imaginado.

Rosalie medio le sonrió y musitó un "lo siento". Emmett sólo frunció el ceño y miró al frente. Rosalie se sintió mal.

La clase de arte pasó como un borrón mientras Rosalie intentaba aclarar sus sentimientos y pensamientos y mientras Bella y Edward se daban miraditas y no hacían su trabajo y mientras la Sra. Freeman los veía feo; por suerte, seguía Historia y ellos podrían continuar con su juego de miradas. Y para mala suerte de Rosalie, ella también tenía Historia, lo que significaba otra clase con Emmett, de todas formas prefería esto a aquello que pasó cuando lo del beso con Edward se descubrió; pasar todas sus clases con Emmett mientras él la despreciaba fue bastante difícil.

El timbre sonó y la clase se preparó para salir del aula. Emmett esperó a Rosalie, a pesar de que parecía confundido y decaído.

Bella y Edward salieron tomados de la mano y Jasper se despidió de Emmett con un palmada en la espalda, siguiendo a Alice que iba dando saltitos, ¿por qué no podía caminar como una persona normal? Es decir, no era un puto conejo.

─ Oye, ¿qué pasa? ─ Emmett le preguntó lo que Rose ya sabía que preguntaría.

─ Nada…─ meneó la cabeza─ es decir, me siento un poco mal por haberme ido y estoy avergonzada por lo que pasó después y…

─ ¿Después? ─ él se rascó la nuca, arrugando la frente. Iban por el pasillo, rumbo a Historia.

─ Si, ¿lo de llorar? ─ ella arqueó la ceja, como intentando que Emmett recordara, él asintió mudo─ y… no sé, también estoy avergonzada por lo que pasó…─ su voz se extinguió.

─ ¿Por lo qué pasó? ─ Rosalie odiaba cuando Emmett hacía eso, que preguntaba cada cosa a la cual ella se refería, ¿no podía usar la lógica, el sentido común? ¿Por qué siempre la hacía tener que repetir las cosas?

─ Si, Emmett, por lo que pasó─ dijo irritada, apretando los dientes.

─ Oh, bueno, no deberías sentirte avergonzada…es decir, probablemente no lo disfrutaste tanto como todo el mundo dice que es, porque… pues no sé cómo hacerlo, fue mi primera vez también y… no te avergüences, te quiero y yo también te quiero, está bien─ le pasó el brazo por los hombros y la acercó a él─ … y por lo de irse, bueno, me sentí como una puta…─ soltó una risa por lo bajo─ pero está bien y si es por eso que me ignorabas, está bien.

─ Perdón por eso también.

Cuando llegaron al salón, cada quién tomó sus asientos.

─ ¿Por qué te fuiste?

─ Mi mamá volvió en la madrugada, tenía que estar ahí─ le respondió.

─ ¿Y tu papá?

─ Vuelve en la noche─ dijo con voz vacía, mirándose las manos. Emmett colocó una mano sobre las de ella, deteniendo sus movimientos. Rose lo miró.

─ Rosie… si necesitas hablar de algo, sabes que aquí estoy y que no me voy a ir.

─ Lo sé, Em, lo sé─ ella respondió con un hilo de voz. Intentó darle una sonrisa pero estaba segura que fue más como una mueca.

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Para la hora del almuerzo, Edward y Bella no estaban en la mesa; sólo estaban Alice y Jasper. Rosalie y Emmett estaban comprando su almuerzo cuando Emmett se percató de eso.

─ ¿Dónde estarán? ─ le preguntó a Rosalie. Ella se encogió de hombros.

─ Seguro besuqueándose en el baño─ respondió.

A veces Rosalie no podía creer que ellos ya estuvieran saliendo, siempre creyó que Edward iba a ser uno de esos tipos a los que no les gustaban las relaciones, que iba a ser inestable para el resto de su vida y también no podía creer cómo ellos-Bella y Edward-ya estaban saliendo cuando apenas se habían conocido ese verano y cuando habían sido dramáticos y habían tenido un montón de líos en sus primeros meses; cuando Rosalie les dijo que se habían besado creyó que no estarían juntos, pero lo estaban y ella que llevaba años conociendo a Emmett y que ambos sabían que se querían y se gustaban no, ellos no estaban juntos, ¿por qué?

Rosalie Hale creía que Emmett McCarty iba a ser para ella siempre un sueño, un sueño inalcanzable; que siempre iban a estar en esa fase, siendo más que amigos pero no estando juntos, que ese estado iba a durar para siempre; que nunca iban a pasar de eso, que iban a continuar con sus vidas y que iban a recordarse como lo que querían ser pero que nunca fueron. Rosalie no quería eso, no quería mirar hacia atrás en un futuro y recordar que pudieron haber sido algo, quería saber qué pasaría, no quería estar imaginando lo que pudo haber sido. Creía que ese tipo de sentimientos no podía soportarlos.

En la mesa, Alice y Jasper estaban hablando sobre lo que harían en la tarde.

─ Ali, por favor, esta tarde… o esta noche. No vas a hacer nada importante─ Jasper le rogaba.

─ Jasper, tengo que continuar con mis diseños, tengo que atrapar la inspiración en este momento, cuando llegue… ¿qué pasaría si no tengo inspiración para marzo o abril?

─ Pues…─ Jasper se rascó la nuca─ no lo sé, nada.

Alice resopló rodando los ojos.

─ No tendría diseños listos, ¿qué se supone que haré para ingresar a la universidad?

─ Pues… otra cosa.

Alice lo miró feo.

─…por favor, Ali, por la noche. Sé que tú lo quieres tanto como yo─ le dedicó una sonrisa juguetona.

─ Mmm…─ Alice medió asintió─ por la noche, luego te vas.

─ ¡Yee haa! ─ Jasper soltó un gritito.

Emmett y Rosalie llegaron.

─ ¿Dónde son las carreras? ─ Emmett se burló mientras se sentaba. Golpeó a Jasper en la nuca.

─ Idiota─ espetó el rubio mientras se empujaba las gafas por la nariz con el índice.

─ ¿Dónde están Bella y Edward? ─ Rosalie le preguntó a Alice, mordiendo un trozo de lechuga.

Alice se llevó las manos a los bolsillos y las sacó, haciendo esa señal de "no los tengo en los bolsillos"

─ No sé─ dijo condescendientemente. Rose rodó los ojos.

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─ Van a descubrirnos, van a descubrirnos─ Bella susurraba sin parar mientras Edward le besaba el cuello.

─ Claro que no─ él murmuró con voz entrecortada─ relájate, Chica Bike─ entonces la besó en los labios y Bella lo perdió todo.

Enredó sus brazos alrededor de su cuello mientras jaloneaba el cabello de su nuca. Edward acunó su trasero y le dio un apretón. Entonces enterró su lengua en la boca de Bella mientras le desabrochaba los pantalones.

Cuando metió la mano ahí, Bella soltó un ligero gemido y le mordió el labio inferior. Entonces Edward llevó su mano izquierda por debajo de la blusa de ella acariciándole el abdomen y la escabulló por debajo de su sostén, apresando su pecho izquierdo; sin dejar de frotar ligera pero consistente debajo de su seductora tanga.

Ella había tenido la culpa. En clase de Historia se había inclinado para sacar sus libros de su mochila y la blusa se alzó y su tanga se vio. Edward se deleitó con la vista pero miró a su alrededor para cerciorarse que nadie la había visto, entonces le habló al oído y le pidió que por favor se cubriera y que por favor tenía que aliviar su tensión. Bella dejó escapar una risa burbujeante y negó con la cabeza. Edward la miró con los ojos entrecerrados.

Bella era un manojo de sensaciones y si no fuera porque se estaban besando estaría lanzando pequeños gemidos y respirando entrecortadamente.

Edward se alejó de su boca y bajó su cabeza a la altura de su pecho, en donde subió la blusa y le bajó la copa del sostén para saborear su pecho. Bella lanzó la cabeza hacia atrás y luego lo miró. Edward con los ojos cerrados, sus ligeras y largas pestañas, su ceño relajado, la vena en su frente, sus cejas, su cabello alborotado, sus labios alrededor de su pecho. Edward moviendo su mano, Edward haciéndola sentir increíble.

─ ¡Gaah! ─ lanzó un gritito y apretó los muslos, inmovilizando la mano de Edward─ vámonos─ dijo entre suspiros.

Edward se alejó.

─ ¿Qué?

─ Vámonos… de la escuela─ dijo.

Edward se apoyó en su codo y miró a través de la ventanilla de su auto, no había nadie en el estacionamiento.

─ Quédate aquí─ él respondió.

Edward se bajó del auto y abrió rápidamente la puerta del conductor, entrando y encendiendo el coche. Salieron rápidamente del estacionamiento, apresurándose por alejarse del edificio de los Espartanos.

─ ¿A dónde vamos? ─ Bella estaba sentada y metió la cabeza entre el espacio de los dos asientos delanteros.

─ ¿Tu casa? ¿Mi casa?

─ Charlie está en casa.

─ Mi casa será─ Edward se giró y le besó rápidamente la mejilla.

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La casa de Edward estaba vacía, aparcó en el garaje y fueron hasta su habitación. Cerró la puerta con seguro y estampó sus labios contra los de Bella, la cargó como a un bebé y la dejó en el centro de la cama suavemente. Se dedicó a besarle el cuello y a subirle la blusa.

Bella jadeaba mientras Edward estaba recostado cómodamente sobre ella y saboreaba sus pechos. Edward los estaba acunando con ambas manos y los lamía y chupaba alternadamente; mientras probaba su pecho izquierdo, estaba acariciando y apretando el derecho. El centro de Bella estaba palpitando y ella se estaba resistiendo y muriendo. Entonces Edward se alejó y la miró.

─ ¿Te duele? ─ preguntó en un murmullo. Bella sólo negó con la cabeza, su pecho subía y bajaba.

─ Sigue haciendo eso─ resopló. Edward atrapó su mano derecha y le dio un ligero beso en la palma, la llevó hasta su centro.

─ Tócate para mí, Bells… por favor─ entonces Bella lo obedeció y se relamió los labios. Edward observó durante unos segundos cómo la mano de Bella se movía contra su rosada y húmeda piel, entonces reanudó su tarea anterior, saboreando los pechos de Bella.

Bella gimió ligeramente, la respiración no le era suficiente y apretó los ojos. Lo estaba perdiendo pero se detuvo abruptamente.

─ Continúa, B, por favor, continúa─ Edward le dijo y ella volvió a obedecerlo. Edward siguió. Un momento más y Bella lo pudo perder todo, por primera vez.

Y fue la primera vez que Edward tuvo un enorme placer, sin siquiera ser tocado.

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Alice tenía la puerta de su balcón abierta, para cuando Jasper llegara.

Alice no sabía en dónde se estaba metiendo. Jasper le gustaba, si, y ella también le gustaba a él pero ¿qué iba a pasar después? Cuando ambos se hartaran de los dos, ¿iban a poder continuar siendo amigos?

Sus pensamientos se vieron interrumpidos por Jasper escurriéndose por la puerta de su balcón. Los padres de Alice habían salido y Alice estaba encerrada en su habitación sentada en el centro de su cama, pensando, analizando la situación.

─ ¿Jasper? ─ lo llamó. Él se acercó y se sentó a su lado.

─ Vine aquí para algo divertido─ él dijo sonriente.

─ Espera… antes de eso… mmm… ¿qué estamos haciendo? Me refiero a que… ¿qué va a pasar después?

Jasper se rascó la nuca.

─ Mmm, qué oportuna, Alice, buena pregunta─ frunció el ceño─ no lo sé, Brandon, es decir… pff─ dejó escapar el aire de golpe─ ¿quieres que estemos juntos?

─ No, no lo sé…─ Alice no sabía qué hacer pero lo que no quería hacer era desperdiciar el tiempo─ olvídalo, ¿dijiste que viniste por algo divertido?

Jasper le dio una sonrisa dentona y se abalanzó sobre ella.

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Rosalie dejó el tenedor a un lado y se limpió la boca con la servilleta.

─ ¿Cómo estuvo Cali, ma? ─ le preguntó.

Lillian le sonrió levemente.

─ Bien, Rose, bien, lo necesitaba─ murmuró y le dio un trago a su bebida.

─ ¿Por qué? ¿Qué hay en Palo Alto, mamá?

Lillian le dio un apretón a su mano y le sonrió.

─ Rose, a veces las personas necesitan un cambio y…

─ ¿Conociste a alguien, mamá? ─ la interrumpió.

Lillian la miró a los ojos y volvió a sonreírle. Su madre, tan amable, tan dañada, tan rota, tan… soñadora todavía.

─ Es maravilloso, Rose… parece que es lo que siempre necesité.

─ ¿Y William?

A Lillian se le borró la sonrisa de la cara.

─ Rosie, no quiero que vayas a pensar que tu padre es un hombre malo…

─ Pues es la verdad, lo es─ volvió a interrumpirla.

─ Mmm, pues si─ Lilian hizo una mueca, Rosalie se rió ligeramente─ ¿lo entiendes, verdad?

Rosalie miró en silencio su plato de comida.

─ Es sólo que no quiero que te ilusiones y salgas más dañada de lo que ya estás, mamá─ Lillian se puso de pie y la jaló. Rosalie también se levantó.

Lillian le acunó el rostro.

─ Rosalie, ahora sé lo que hago. Su nombre es Garrett y Garrett es maravilloso, Garrett quiere conocerte y quiere ayudarme… con lo de tu padre.

─ Ah…─ Rosalie no supo qué decir.

─ Rosie, quiero que sepas algo… tu padre es un hombre malo, está vacío, retorcido; él puede hacerme cualquier cosa, soy débil físicamente, él lo es internamente. Puede gritarme, insultarme, golpearme, puede romperme los huesos… ¿pero sabes qué no puedo romperme? ─ Rosalie la miraba en silencio con los ojos llenos de lágrimas─ esto…─ su madre le señaló el pecho─ lo de adentro, el alma, mi fe, mis sueños, mi fortaleza… No puede llegar ahí, no puedo romperlo ni quitarlo; y espero que eso mismo pase contigo.

─ S-si, mamá─ Rosalie dijo con voz temblorosa.

─ ¿Me lo prometes? ¿Me prometes que nadie va a poder quitarte eso? No importa lo que pase.

─ Si, mamá, lo juro.

Lillian la estrechó entre sus brazos y Rosalie la apretó más fuerte.

Cuando terminaron de cenar, limpiaron y cada quien se dirigió a su habitación. Veinte minutos después, la puerta principal se cerró estrepitosamente. Rosalie saltó de la cama.

─ ¡Lilliaaaan! ─ William gritó.

Pasos pesados y apresurados se escucharon por las escaleras y Rosalie salió de su habitación.

Vio la silueta grande y rubia de su padre atravesar el pasillo hasta que llegó a la habitación. Lillian estaba saliendo de ésta y William la empujó contra la puerta.

─ ¡Tú zorra, vaca zorra! ─ William le gritó. Rosalie corrió hacia allá ─ ¿¡creíste que no me iba a enterar, tú zorra!?

─ ¿Puedes calmarte por favor, William? ─ Rosalie le gritó de vuelta.

─ ¡No, tú, niña estúpida! ¡Díselo, Lillian, dile cómo te revuelcas con ese estúpido de mierda!

Lillian estaba blanca, como el papel. Rosalie se situó frente a su madre.

─ ¡No soy un idiota, nadie me verá como el idiota! ─ William estaba furioso, tenía el cuello rojo y la yugular se le saltaba, estaba dando vueltas en círculos.

Fue hacia el armario y sacó una maleta.

─ ¡Nadie me verá así sólo por tu culpa, zorra! ─ William había comenzado a empacar tiraba ropa tras ropa hacia la maleta─ estaré mejor sin ti, maldita Lillian de mierda.

─ ¡Cállate! ─ Rosalie le gritó de vuelta.

William la miró y de dos zancadas se acercó, la tomó fuertemente del brazo.

─ Niña estúpida…─ saliva saliendo de su boca, cayendo en el rostro de Rosalie, Rosalie viéndose reflejada en sus ojos rojos llenos de odio, él levantó la mano y antes de que la estampara contra la blanca piel de Rosalie. Lillian lo detuvo, jalándolo hacia atrás.

─ ¡Aléjate de ella, animal! ─ Lillian gritó.

Rosalie estaba mareada, veía sombras y luces a su alrededor. Escuchaba los gritos pero lo único que podía ver era la maleta… William se estaba yendo, las iba a dejar y eso parecía lo mejor que podía pasarles.

Sus padres se estaban gritando cara a cara, William abofeteó a Lillian y Rosalie estaba en shock, ¿en realidad las estaba dejando?

Salió de su trance cuando lo vio acercarse y cerrar la maleta, se dirigieron hacia las escaleras. Él seguía gritándole a su madre y su madre se veía aterrada pero era tan valiente, defendiéndose y no dejando que él la rompiera. Rosalie los siguió y vio cómo él arrojó la maleta al piso inferior sin antes haber terminado de bajar las escaleras.

─ ¡Arruinaste esto! ─ William tomó la foto familiar que reposaba en la mesa del recibidor y la arrojó contra la pared. Rosalie saltó ante el sonido y miró hacia abajo. Ahí estaban los tres, sonriendo, con cristales rotos alrededor.

─ Tú lo arruinaste primero, cerdo alcohólico. ¡Aléjate, lárgate, lárgate, lárgate, por favor! ─ Rosalie no sabía de dónde había salido su voz pero ahora su voz era más fuerte de lo que nunca lo había sido. Rosalie lo tomó de la camisa y le gritó de vuelta. William se la quitó de encima con un empujón.

─ Maldita Lillian de mierda zorra─ él seguía furioso.

Entonces se fue, cerrando de un portazo. El silencio se apoderó otra vez de la casa y escucharon el sonido chirriante de las llantas contra el pavimento.

Él se había ido.

Rosalie salió de su trance y miró a su madre, se sorbió la nariz y se dio cuenta de que había estado llorando.

─ ¿Mamá… se fue?

Lillian asintió con la cabeza, lágrimas corriendo por sus mejillas y una sonrisa temblorosa en su rostro.

Rosalie corrió y se refugió en los brazos que estaban abiertos para ella.

¿Qué les pareció? Dejen sus comentarios. Los leo todos y estoy feliz por su apoyo. Nos leemos en el siguiente.