Disclaimer: Twilight y sus personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo sólo juego con ellos.
Mocking the bounds
Capítulo 18
El lunes había sido un largo día y el martes Rosalie no se había presentado a la escuela. Su madre se había quedado dormida en el sillón pero Rose si había dormido en su habitación. Despertaron tarde y William no había vuelto. Lillian se ocupó de sus golpes y del desayuno. Rosalie estaba recogiendo los vidrios de la fotografía que William había quebrado cuando su teléfono sonó.
Era Alice.
─ Hola ─ Rose respondió, alegre por escuchar de alguien más, por escapar un momento.
─ Rose, ¿por qué no viniste a la escuela?
Rosalie miró el reloj en la pared, estaban en el almuerzo.
─ Uh, uh; mi mamá se sentía un poco enferma─ mintió─ y me he quedado con ella.
─ Ah, bueno, ¿está bien?
─ Sí, si… no es nada grave─ Rosalie dudó.
─ Genial. Entonces supongo que nos veremos por ahí.
─ Si, adiós.
Alice colgó.
Lillian y Rosalie querían estar contentas, felices, extasiadas porque al fin William las había dejado; pero no podían sentirse así, el ambiente en la casa seguía pesado y estaban cansadas, agobiadas, no podían disfrutarlo del todo.
Comieron en silencio.
─ Vete, Rose. Yo limpio esto, ve a descansar─ Lillian le dijo.
Ya en su habitación, Rosalie cayó en cuenta de que probablemente su vida iba a cambiar por completo. Lillian no ganaba igual que su padre y todos esos lujos, eran por él. Probablemente, William no iba a darles nada o seguro todo se arreglaría cuando se divorciaran. ¿Qué pasaría con la universidad? ¿Qué pasaría con su auto, con sus bolsos, su ropa? Con lo material… ¿qué iba a pasar? Rosalie estaba preocupada, porque eso es lo que hacen los adolescentes, preocuparse y preguntar por su vida; Rosalie no sabía qué iba a pasar con todas las cosas a su alrededor, pero sonrió; Rosalie sabía algo, con absoluta certeza, su vida ya no iba a ser la misma ahora que William no estaba.
Y no podía esperar para comenzar a vivirla.
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Edward había pasado por Bella esa mañana para ir a la escuela, así que ahora iban juntos. Bella lo miró mientras él conducía, tan maravilloso.
─ ¿Edward?
─ ¿Qué? ─ Edward cambió la canción que sonaba en el estéreo.
─ ¿No crees que sea hora de que se lo digamos a Charlie?
Edward se congeló, Charlie Swan, el Shit Swan… con su pistola cargada y su odio puro hacia él. Maldición.
─ Ehh…─ Edward tartamudeó─ mmm, ¿para qué? yo creo que está bien así.
─ ¿Cómo? ¿Qué? ─ Bella se acomodó un mechón de cabello detrás de la oreja─ ¿por qué?
Edward se encogió levemente de hombros y movió la cabeza al ritmo de la música, no respondiéndole a Bella.
─ Edward─ lo llamó. Él la miró.
─ Es que tu papá me da miedo.
Bella lo miró con cara de pocos amigos y se rió… fuertemente. Esa chica se rió de él.
─ ¡No puedo creerlo! ─ Bella seguía riéndose y tenía la cara roja.
─ Si, debe ser bien pinche divertido─ Edward farfulló y se removió molesto en el asiento. Bella trataba de recuperar la respiración─ o sea, Bella, tiene una pistola y me odia.
Bella suspiró, mientras se limpiaba las comisuras de los ojos.
─ ¡Vamos! No va a ser tan malo, Edward… creí que Edward Maldito Cullen iba a ser más valiente.
Edward sólo chasqueó la lengua y no dijo nada más durante el resto del camino. Cuando llegaron a la casa de Bella, Edward vio que la patrulla estaba ahí. Maldición.
─ Entonces creo que es hora de decírselo─ aceptó y Bella lo miró, rápidamente.
─ Podemos esperar, si quieres─ dijo ella mientras se colgaba la mochila al hombro.
─ Entre más pronto mejor─ y Edward bajó del auto, cagándose en los pantalones. Le abrió la puerta a Bella y ella lo miró, mientras bajaba lentamente.
─ ¿Estás seguro de esto? ─ Bella le preguntó cuando insertó la llave en la cerradura de la puerta principal.
─ Sí, andando─ Edward resopló.
─ De acuerdo.
Entonces entraron.
Charlie estaba en la sala, viendo la televisión, tenía los codos apoyados en las rodillas mientras sus armas descansaban en la mesa de centro, las estaba limpiando.
Edward se atragantó.
─ Yo mejor me voy─ le susurró alarmado a Bella y se dio la vuelta. Bella atrapó la parte trasera de su playera y lo jaló.
─ ¡Hola, papá! ─ Bella entró al comedor saludando, jalando a Edward tras ella.
─ Bella, ¿cómo estuvo la escuela?
─ Ñee, aburrida─ le respondió y se sentó junto a él. Ambos miraron a Edward, Charlie entrecerró los ojos y su bigote se movió. Edward zambutió las manos en los bolsillos, quedándose parado ahí, luciendo como un tonto.
─ ¡Ah, papá! Edward tiene algo que decirte.
Esa maldita. Edward le entrecerró los ojos.
─ ¿Qué pasa, Edwin? ─ Charlie le preguntó, mientras dejaba el escobillón con el que estaba limpiando su rifle sobre la mesa y "accidentalmente" movía el rifle en su dirección. Edward tragó en seco y Bella se inclinó para girar el rifle y apuntar la televisión.
Ese maldito lo hizo a propósito y Edward creía que estaba presenciando sus últimos minutos de vida. Iba a morir ahí, confesando su amor por Bella y viendo el anuncio de un trapeador con vapor que tenía descuento para las primeras 50 personas que llamaran. Dios, Charlie usaría ese trapeador para limpiar su sangre.
Estaba delirando y tenía nauseas, le estaban sudando las manos.
Y Charlie decía mal su nombre.
─ Ehh…─ carraspeó. ¡NO! Podía hacer esto, Charlie y su rifle brilloso y justo ahí no eran nada para él, haría esto como un hombre─ Bella y yo estamos saliendo.
Bella alzó las cejas, sorprendida; seguro pensando que le tomaría más tiempo. Hija de Satán.
Satán se removió en su asiento, Edward lo miró, Satán estaba sorprendido, no se esperaba eso. Bella miró alternadamente entre Charlie y Edward.
─ ¡No! ─ Satán exclamó.
─ Si ─ Edward respondió.
─ Pero… ¿por qué? ─ Charlie lo hizo sonar como si fuera lo peor del mundo.
─ Eh, porque si…─ Edward vaciló. ¿Qué quería que le dijera?
Bella se levantó y se colocó junto a Edward.
─ ¿Cómo que "por qué", Charlie? Pues decidimos intentarlo.
─ No puedo aceptarlo─ Charlie se levantó. Edward lo miró. Se sentía como una hormiga viendo el Empire State─ ¿con él? ─ otra vez, como si fuera lo peor del mundo.
─ Sigo aquí─ Edward dijo, entrecerrando los ojos.
Ni Charlie ni Bella dijeron algo más. Todo se quedó en silencio. El hombre de la televisión seguía promocionando su trapeador.
─ Bueno, bueno─ Charlie alzó las manos, mostrando las palmas─ Edward, será mejor que me dejes hablar con Bella
─ Eh…─ el cobrizo miró entre Charlie y Bella. Bella le regresó la mirada─ de acuerdo. Mejor me voy. Nos vemos luego, Bella, Jefe Swan─ con un leve asentimiento de cabeza se giró sobre sus talones y caminó hacia la salida.
Ya en el auto, pudo respirar tranquilo. ¿Y ahora qué se suponía que iba a pasar?
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Emmett se sentía solo. Se había sentido solo y desolado cuando su padre murió, pero, de alguna manera tenía a su madre de respaldo; había sentido alivio, como cuando estás escribiendo una tarea en la computadora y se apaga y sientes que todo está perdido pero vuelves a encenderla y ahí está, dándote una segunda oportunidad. La vida le había dado una segunda oportunidad, después de todo, la vida estaba llena de segundas oportunidades, pero ahora que su mamá se había ido, todo estaba terminado, estaba solo, no sabía qué hacer, no sabía a dónde dirigirse, todo lo que alguna vez había conocido se había destrozado, había caído como una casa demolida. Y la vida no daba terceras oportunidades.
Emmett sabía que tenía que conseguir un trabajo, por eso estaba llenando solicitudes de empleo. En realidad, dudaba de que pudiera conseguir un empleo en Forks, pero dado que vivía ahí, tenía que ajustarse a sus posibilidades.
Estaba pensando en ir a la tienda deportiva que estaba cerca del supermercado, a donde también pensaba ir, y también quería darse una vuelta por la comisaría, tal vez encontraba algo.
El zumbido de su teléfono lo distrajo y lo miró. Era un mensaje de Jasper. Sus padres iban a hacer una cena y ellos estaban invitados. Esperaba que Rosalie asistiera. Estaba un poco preocupado por no haberla visto en la escuela y algo le decía que no era porque su mamá estaba enferma. William había vuelto y que coincidencia que Rosalie no hubiera ido al instituto al día siguiente. Quería llamarla. No sabía si hacerlo o no.
La llamó. Tres tonos.
─ Hola─ ella respondió. Se escuchaba bien, tranquila, normal.
─ Hola, Rose. ¿Cómo sigue tu mamá? ¿Vas a ir a lo de Jasper?
Pues Lillian seguía bien, seguía golpeada pero se veía aturdida, como no sabiendo qué hacer.
─ Está bien, mejor…─ Rose dijo con una pequeña sonrisa bailando en sus labios─ si, ahí te veré, ¿cierto?
─ Que bueno─ Emmett murmuró─ si, ahí nos vemos.
─ ¿Tú estás bien? ─ ella preguntó.
─ Sí, ahora estoy llenando unas solicitudes de empleo. En verdad necesito uno─ él soltó una ligera risa─ pero me extrañé de que no fueras a la escuela, por eso llamé
─ Oh, puedo ayudarte si quieres. Ehh, si, mi padre volvió anoche…
Emmett la interrumpió.
─ Lo sé
Rosalie suspiró.
─ Y ellos discutieron, mi padre se fue de la casa.
Emmett se quedó callado, sorprendido, no sabía qué decir; Rosalie estaba nerviosa, expectante.
─ ¿Y eso es malo? ─ él preguntó en un murmullo. Tal vez Rosalie se sintiera igual que él, como cuando Emmett todavía tenía una segunda oportunidad.
─ No…─ Rosalie exhaló─ no es malo.
Entonces Emmett lo supo y un peso se instaló en su pecho. Esta era la segunda oportunidad de Rosalie, pero ella no se sentía mal de haber perdido la primera.
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─ ¿Por qué, Bella? ─ Charlie volvió a preguntar. Se había sentado en el sillón y Bella se quedó de pie.
─ Porque si, papá. No le veo nada de malo
Charlie meneó la cabeza.
─ No sabes en lo que te estás metiendo
─ No me importa. Nada seguro vale la pena. Lo quiero.
Charlie la miró enardecido, las aletas de la nariz se le dilataron. Se levantó.
─ ¡No sabes lo qué estás diciendo! Quiero que termines con él. ¡Ahora!
─ ¡Sé bien de lo que estoy hablando! No puedes obligarme ─ Bella tenía las manos echas puño, a lado de su cuerpo, vibraba y estaba enojada. Charlie estaba molesto también.
─ ¡Claro que puedo hacerlo! ─ Charlie se acercó más, imponiendo su altura sobre ella. Bella vaciló y dio un traspié.
─ Entonces espero que disfrutes la decepción─ entonces giró y caminó hacia las escaleras.
─ ¡Vuelve aquí! ─ Charlie le gritó de vuelta. Era la primera vez en su vida que peleaba con él, no sabía cómo sentirse. Bella dio un portazo cuando entró a su habitación. Estaba enojada.
Revisó su teléfono, que había vibrado en su bolsillo. Jasper estaba invitándolos a una cena y Edward le preguntaba qué había pasado.
Charlie no le autorizaría ir con Jasper, pero se escaparía.
Charlie está encabronado
Tecleó, enviando el mensaje a Edward. Recibió una respuesta instantánea.
¿Y qué ha pasado?
Discutí con él, quiere que lo dejemos. ¿Vas a ir a lo de Jasper?
¿Y qué vas a hacer? Si, ¿tú?
Nada, ¿qué podría hacer? Me voy a escapar.
Genial. Te veo ahí.
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Alice fue la primera en llegar. En la casa de Jasper había adultos, amigos de sus padres, estaban charlando en la sala y todos se veían estirados y aburridos. Julia le dio una sonrisa cuando le abrió la puerta y le dijo que se fuera a la habitación de Jasper.
Alice fue por las escaleras, no sabía de qué se trataba esta cena/fiesta lo que fuera. Iba a estar aburrida. Tocó la puerta de Jasper y entró sin esperar respuesta. Jasper estaba en el baño.
─ ¡Hola, Jasper! ¿Quiénes son esos tontos que están abajo? ─ Alice se sentó en la cama, esperando.
─ Amigos de mis padres─ respondió Jasper cuando salió. Llevaba una camisa azul claro, unos jeans y mocasines, sus anteojos y el cabello un poco revuelto. Se veía hermoso.
─ Se ven como perdedores─ dijo Alice mientras se veía las uñas, fingiendo no estar incompuesta a causa de Jasper.
─ Son ricos, así que no son tan perdedores─ Jasper había ido y tomado la silla de su escritorio, se sentó frente a Alice, recargando sus brazos en el respaldo. Las rodillas desnudas de Alice chocaron con el respaldo, el pantalón se le ajustó a Jasper en los muslos. Delicioso.
─ Bueno no tanto─ comentó ella. Jasper le acarició la mejilla y Alice lo miró con sus ojos grises.
─ Te ves muy linda, Ali─ se le secó la boca. Usaba una falda alta hasta la cintura, con botones al frente y una camisa de velos rosa pastel, unos tacones pequeños y verde limón. Jasper la estaba tentando.
─ Gracias, Jasper. Tú también luces bien─ Jasper sonrió ladinamente y se le acercó, plantando un casto beso sobre sus labios color melón. Alice parpadeó, nerviosa. Jasper soltó una ligera sonrisa y volvió a besarla.
Fueron interrumpidos por un golpe en la puerta.
─ Pasen─ dijo Jasper mientras se alejaba de Alice, apoyándose en el pie para alejar la silla de ella.
Entró Bella. Usando unos jeans, una blusa blanca sin un hombro y manga larga y una chaqueta de mezclilla. Les sonrió.
─ ¿Quiénes son esos tontos que están abajo? ─ tanto Alice como Jasper se rieron.
─ Amigos de mis padres
Bella iba a cerrar la puerta cuando Rosalie y Edward entraron, se habían encontrado en el camino y Bella se sintió un poco incómoda de que llegaran juntos. Venían informales. Rosalie usaba jeans y un sueter rosa con un gran escote y Edward vestía pantalones y una camisa guinda. Hermoso.
─ ¿Qué se supone que vamos a hacer, Jazz? ─ Rosalie le preguntó mientras pasaba de Bella y se iba a sentar junto a Alice.
─ Cenar y emborracharnos─ respondió.
Bella y Edward se estaban besando, Bella se alejó de Edward.
─ ¿Emborracharnos? ¿Con todos esos tontos aquí?
─ "Tontos" les queda corto─ entró diciendo Emmett─ están jugando ajedrez, que porquería
Emmett le dio una palmada a Edward en la espalda y despeinó a Bella.
─ Ay dios, gracias Jasper─ dijo Rosalie.
─ Chinguense. Yo los invité por ser buena persona, pueden retirarse─ se defendió.
─ Bueno, no dijiste que iba a ser putamente aburrido y que íbamos a ver a ancianos jugar ajedrez─ dijo Edward, que ya estaba sentado en la cama. Alice le hizo un espacio a Bella a lado de ella.
─ Dije que era una cena de mis padres y no va a ser aburrido.
Su teléfono vibró y rodó los ojos cuando vio el mensaje.
─ Es mi madre, vamos a cenar.
─ Eso es lo único interesante que va a pasar aquí─ comentó Emmett mientras Jasper salía de la habitación y apagaba la luz, dejándolos a oscuras.
─ Pequeño cabrón─ musitó Rosalie mientras se ponía de pie.
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La madre de Jasper había preparado un delicioso espagueti que se veía muy elaborado, puré de papas y jugosos y gruesos filetes de carne que habían acompañado con pesto. Los adultos tomaron vino y los padres de Jasper se rehusaron a darles a ellos lo mismo, tomaron jugo de manzana.
Bella le dio una mirada significativa a Jasper, él se removió incómodo en su asiento.
Los adultos comenzaron a hablar de tonterías y cuando todo se quedó en silencio, Emmett habló.
─ Estos filetes están deliciosos, Julia.
─ ¿En verdad? Vaya, gracias, aunque… ¿no hubieran preferido mejor pollo?
─ El pollo es muy aburrido, todos se pelean por las pechugas─ dijo un hombre, rubio, con una calvicie que indicaba que su cabeza se iba a convertir en una gran y brillosa rodilla, tal vez las personas la usarían como espejo.
─ Pues sí, nadie quiere un muslo, sería tonto pelearse por un muslo, es limitarse─ respondió otro más, afroamericano.
─ Yo pelearía por un muslo─ respondió Jasper─ son deliciosos y jugosos.
─ Les sorprendería saber las cosas que se pueden hacer con un muslo─ respondió Edward.
A Bella se le atoró el jugo en la garganta, Rosalie dejó de masticar y Alice lo miraba con ojos asombrados. Bella comenzó a toser.
─ ¿Alguien quiere más pesto? ─ Julia habló rápidamente.
El hombre calvo pidió más pesto.
Para cuando terminaron de cenar, los chicos estaban ansiosos, querían divertirse y beber; no seguir escuchando basura adulta.
─ He tenido suficiente contenido de adulto por este día─ dijo Emmett cuando entraron a la cocina. Ellos ya se habían ido a la sala, a seguir con el ajedrez ─ y cabe decir que no fue porno.
─ Desearía mil veces que hubiera sido porno─ Edward estaba ya sentado en un taburete, y enterró su rostro en sus manos.
─ Gracias por su reiterado entusiasmo─ dijo mordaz Jasper─ aprecio que les haya gustado mi invitación.
─ Vamos, Jasper, saca las botellas ya─ respondió Rosalie, dándole un golpe con sus caderas.
─ Pues les informo que las botellas están arriba, en el bar.
─ ¿Y cómo por qué estamos en la cocina y no allá? ─ Bella preguntó y se dejó de ver las uñas.
─ Pues ustedes me siguieron, yo sólo vine a lavarme las manos─ contestó Jasper, girándose hacia el fregadero.
─ Oh, jodete─ Edward se puso de pie y salió de la cocina. Los demás lo siguieron.
Jugaron futbolito y bebieron whiskey y vodka. Las chicas pusieron música y comenzaron a platicar de nada en particular. Para cuando dieron las 10 de la noche estaban enraizados en una profunda conversación sobre la reencarnación.
Los amigos de los padres de Jasper se fueron a las 11 y los chicos se despidieron de él a las 11:30, estaban ebrios y se escabulleron por la puerta antes de que Julia se diera cuenta que se iban.
─ Vámonos, B─ Edward le habló a Bella, con voz ligera. Edward estaba ebrio, bastante, caminaba lentamente y tenía cara de tonto. Bella no había bebido tanto.
Bella subió al Volvo y Edward arrancó.
─ Estás demasiado borracho, ¿no? ─ Ella le preguntó después de un rato, iban en silencio y Edward manejaba lentamente.
─ No─ mintió y el auto se detuvo abruptamente. Bella resopló y Edward reanudó la marcha─ perdón, frené.
Bella sentía que iba a morir. Lo sintió más cerca cuando Edward se quedó medio dormido, el auto se desvió y ahora se dirigía hacia un árbol.
─ ¡Oye! ─ ella gritó.
─ Lo siento, lo siento.
Finalmente llegaron a su casa, Edward aparcó.
─ Te veo mañana, Chica Bike
─ Me avisas cuando llegues─ ella respondió. Edward se inclinó para besarla y el aliento a alcohol le cayó en el rostro. Entonces bajó del auto y él le dio una nalgada.
Bella entró a su casa, Charlie ya no estaba. Se fue a su habitación y se dejó caer en la cama, con la idea de sólo descansar un rato y después desvestirse. Se quedó dormida.
Despertó después de un rato y miró a su alrededor. Se sacó el teléfono del bolsillo y vio la hora. 3:54 am. Edward no le había llamado ni mensajeado. Se preocupó al instante y le llamó.
Nadie respondió. Volvió a llamarlo. Nada. Cuando lo llamó por cuarta vez, respondió.
─ ¿Qué? ─ se escuchaba somnoliento.
─ ¿Edward?
─ ¿Qué pasa?
─ No me avisaste que habías llegado
─ Ah, ya llegué, estoy dormido, déjame dormir.
─ Adiós, te quiero.
Edward colgó.
─ Bastardo─ Bella maldijo.
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Por la mañana, Edward la estaba esperando afuera. Bella salió de la casa. Se había quedado dormida y se sentía de la mierda. Edward se veía igual que ella.
Estaba usando lentes oscuros y tenía su cabeza recargada al respaldo del asiento. Bella entró al Volvo.
─ Me siento de la mierda─ él murmuró.
─ Nadie te dijo que bebieras como poseso.
Edward se quitó los lentes y se talló los ojos, quejándose.
─ ¿Cómo estás?
─ Bien, me duele la cabeza─ Bella respondió mientras inclinaba el asiento del Volvo y se acostaba.
Edward manejó hacia la escuela.
Cuando llegaron a Inglés, Jasper estaba dormido. Lo despertaron cuando la maestra entró.
─ Maldición, tengo entrenamiento─ murmuró Edward─ sólo quiero ir a dormir.
─ ¿Con quién me voy a ir entonces? ─ Bella le preguntó. Él se encogió de hombros.
─ Están Alice y Rosalie.
Al final, Bella se fue con Alice. Rosalie tenía que entrenar también.
─ Rose me dijo que Emmett está buscando un trabajo─ Alice le comentó a Bella, mientras encendía el estéreo.
─ ¿Crees que vaya a ir a la Universidad?
Alice suspiró y sujetó el volante con las dos manos.
─ No lo sé, no creo. A menos que su madre haga acto de presencia de nueva cuenta.
─ ¿Crees que vaya a volver?
─ Lo dudo─ Alice finalizó.
Bella se miró las manos en el regazo. Paper Towns le vino a la mente. Podía ir y hablar con Riley, de todas formas, hace tiempo que Bella no iba a trabajar. Se rió internamente. Seguramente ya ni siquiera tenía el trabajo.
─ ¿Crees que si le dejo mi lugar en PT quiera ir?
Alice la miró de reojo, como si fuera una loca.
─ ¿Sigues teniendo TÚ un lugar en Paper Towns? ─ soltó una risa─ ¿desde cuándo?
Bella se rió también.
─ Pues como sea, pero puedo hablar con Riley, ¿qué dices? Además creo que sólo no he ido en tres semanas.
─ Pues en el mundo real, no asistir al trabajo por tres semanas es demasiado.
─ Cállate, duende.
Llegaron a la casa de Bella. Bella tomó su mochila y se apresuró a salir.
─ Nos vemos, Brandon.
─ Adiós. Y date una vuelta por PT
─ Lo haré─ le respondió Bella.
Charlie estaba ahí. Estaba en la sala viendo televisión. Bella no lo saludó y se fue directo a su habitación.
¿Qué tan malo podría ser hablar con Riley Biers?
─ Mis ojos no pueden creer lo que están viendo─ le dijo tan pronto como entró a su oficina.
Bella suspiró.
─ Escucha, Riley. Vengo a hablarte de algo.
─ ¿Y ahora quieres que te escuche? ─ él alzó una ceja sin dejar de hacer ese molesto sonido con su pluma.
─ Es algo serio─ Bella se sentó frente a él.
─ Mi negocio es algo serio, Isabella Swan. Me siento usado por ti.
Bella volvió a suspirar.
─ Quiero dejar el trabajo, ni siquiera estoy comprometida con él…
─ Vaya─ la interrumpió.
─ Y quiero dejarle mi lugar a un amigo. Él lo necesita más que yo.
─ Dile que busque alguna otra referencia, tú no me das buena espina.
Bella se frotó las sienes.
─ Escucha, Riley, él no es como yo, es decir, él en verdad, en verdad necesita el trabajo.
─ ¿Qué tanto? ─ Riley la miró suspicaz. Seguía golpeando la pluma contra el escritorio.
─ Demasiado. Necesita este trabajo para poder comer al menos.
Los ojos de Riley se convirtieron en rendijas.
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El teléfono de Emmett vibró en su casillero, estaba terminando de tomar sus cosas después de la práctica y miró la pantalla.
Bella.
─ ¡Bells!
─ Eh, Emmett, te he conseguido un trabajo.
Eso lo tomó por sorpresa. Cerró su casillero y se dirigió a la salida.
─ ¿Un trabajo? ¿De verdad?
─ Si, uno de verdad. En Paper Towns, renuncié para que pudieras tomar mi lugar. Riley te quiere ver los lunes, miércoles y viernes ahí. Inicias este viernes.
─ ¿Es enserio? No tenías por qué haberlo hecho, Bella ─ Emmett tenía un nudo en la garganta.
─ ¿Por qué no? Para eso están los amigos. ¿Te agrada la idea?
─ Carajo, si
─ Bien.
Emmett se sentía feliz, se sentía optimista, animado. Al parecer, no todo era tan malo
…
¿Me recuerdan? Espero que lo hayan disfrutado. Nos leemos pronto. Las extraño.
