Disclaimer: Twilight y sus personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo sólo juego con ellos.
Mocking the bounds
Capítulo 20
─ ¡Hola, Bella! ¿Cómo estás? ─ Jessica la saludó desde el otro lado de la puerta, con una sonrisa y voz chillona.
─ ¡Hola! Bien, ¿Cómo estás tú? ─ Bella le respondió, imitando su voz. Jessica borró la sonrisa y se ajustó la correa de la mochila al hombro. Bella se hizo a un lado y Jessica entró lentamente a la casa.
─ No tienes que ser tan grosera─ comentó, mirando alrededor, escaneando la casa.
─ ¿Quieres algo de tomar?
─ Ah, no, gracias. Tengo mi botella de agua justo aquí─ señaló con el pulgar su mochila.
Bella entrecerró los ojos.
─ ¿Creías que te iba a envenenar la bebida o qué? ─ Jessica rodó los ojos─ como sea, vayamos a mi habitación.
Subieron las escaleras en silencio y mientras Jessica se instalaba en su habitación, Bella la miró detenidamente.
─ Bueno, ¿te parece si buscas una coreografía en YouTube mientras inicio con la información? ─ Jessica le sonrió levemente, su entusiasmo inicial había sido reemplazado por incomodidad.
─ Si, está bien─ Bella respondió y tomó su laptop. Se sentó en el sillón puff y dejó que Jessica usara su escritorio.
Los primeros veinte minutos transcurrieron en un incómodo silencio, sólo interrumpido por la voz de Jessica, preguntando cuál era la clave del internet.
─ ¿Bella? ─ Jessica la llamó. La aludida despegó la vista de su computadora y la miró, esperando que su compañera hablara.
─ Eh, esto es demasiado incómodo y sé que tú también lo notaste…eh… mira…─ Jessica se rascó la frente, luciendo desesperada─ sé que no te agrado… ─ Bella alzó una ceja─ y tú tampoco me agradabas, pero, ya dejé eso atrás. No te agrado porque tu novio me gustaba y tuvimos nuestros encuentros o algo así, pero eso ya es pasado, ¿de acuerdo?
Bella no dejaba de mirarla atentamente, sin hablar, esperando que Jessica diera una buena razón.
─ Mira, tengo novio, no intento nada con Edward ni lo haré y sería lindo si somos amigas, si no, pues al menos hay que llevar la fiesta en paz mientras hacemos este trabajo, ¿de acuerdo?
Bella parpadeó.
─ ¿Novio? ¿Es Mike?
─ No, no es Mike. Se llama Benjamin, tiene 30, ¿Si? Estoy feliz con él.
Bella abrió los ojos como platos.
─ ¿¡30!? ¿Él es algo así como tu "daddy"? ¿No te parece repulsivo?
Jessica se rió ligeramente.
─ No, tengo 18, y él es ardiente muy demasiado bastante guapo. Me compra cosas así que supongo que sí es mi daddy.
─ Oh, vaya… y yo que creía que ibas con Mike, bueno, las vueltas de la vida, ¿verdad? ─ comentó Bella.
─ Si, pero, el pasado enterrado ¿si?
Bella entrecerró los ojos, mirando a Jessica, que le regresaba la mirada expectante, esperando que Bella asintiera.
Lo hizo.
─ Está bien.
Jessica sonrió.
─ Mira, ¿te gusta esta? ─ Bella se levantó y le mostró la laptop, poniendo play al vídeo.
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Habían elegido la coreografía y Jessica ya tenía alguna información en Word, cuando Bella le ofreció galletas.
─ Las horneé ayer, ¿quieres probarlas?
─ Si, suena bien─ Jessica le dio una sonrisa y Bella se fue a la cocina pensando en lo que Jessica le había dicho.
Tal vez y después de todo no era tan mala, tenía un novio que le daba dinero y le compraba cosas, no creía que fuera demasiado estúpida como para engañarlo, ni siquiera Bella lo haría. Jessica estaba siendo amable y estaba aportando ideas y se le veía buena disposición. Había aceptado probar sus galletas, por Dios, aun sabiendo que era muy probable que Bella siguiera recelosa y podía escupirles encima. Tal vez y le daría una oportunidad.
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Cuando Bella se fue a la cocina por las galletas, Jessica se levantó de la silla, estirándose y tomando un descanso. Caminó alrededor de la acogedora habitación y se detuvo a mirar las fotografías que Bella tenía colgadas y pegadas alrededor. Sonriendo vio las fotos del cumpleaños de Bella y de la fiesta de Halloween de Alice y de la fiesta improvisada de Emmett.
Bella volvió y le tendió el plato con galletas. Jessica tomó una.
─ Buenas fotos.
Bella las miró.
─ Ah, cualquiera de nosotros toma algunas y cada quien elige las que quiere. Hay algunas muy buenas. Edward tiene una mía, estoy llena de pastel y todos alrededor están sonriendo y gritando, se ve muy autentica.
─ Esas son las mejores─ Jessica comentó─ que buenas galletas.
─ Gracias─ Bella suspiró y le dio una mordida a la suya.
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Para cuando terminaron por ese día, Bella ya llevaba la mitad de la presentación y Jessica ya había comenzado a hacer el folleto.
─ Entonces sólo practicamos el baile y ya. Luego vemos lo de los disfraces─ Bella dijo mientras ayudaba a Jessica a enrollar su cargador.
─ Si, igual nos reunimos otro día, ¿no?
─ Si, me parece bien.
La acompañó hasta la puerta y Jessica se acercó para darle un abrazo.
─ Gracias, Bella ─ Bella se lo regresó, torpemente.
─ Está bien, Jess.
Jessica se despidió con una sonrisa.
Vaya, ese día había sido muy raro.
Entonces Bella llamó a Edward.
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Bella y Edward habían ido al cine y Edward le había robado unos cuantos besos. Bella sabía a mantequilla y Edward sabía a caramelo.
Edward detuvo el auto afuera de la casa de Bella, Charlie ya estaba ahí.
─ Nos vemos después─ Bella se despidió de él con un beso en la mejilla.
─ ¿Qué rayos fue eso? ─ entonces Edward la atrajo otra vez y le besó los labios, amasándolos y tomando su labio inferior entre los suyos. Bella suspiró bajito.
─ Charlie está en casa─ ella dijo.
─ No me importa─ entonces la volvió a besar y le dio un apretón a su trasero.
Bella rompió el beso.
─ Ya me voy─ dijo entre risas─ te quiero.
Edward le besó la frente.
─ Yo también te quiero, Chica Bike. Descansa.
Bella se bajó del carro y Edward le vio el trasero mientras caminaba rumbo a la puerta. Edward se fue hasta que Bella entró y cerró la puerta.
Charlie estaba en la cocina, lavando los platos.
─ Ya llegué─ Bella inició su camino hacia las escaleras y Charlie la llamó, deteniendo su marcha.
─ ¿Qué? ─ respondió.
Charlie se secó las manos con un trapo y después puso los brazos en jarra.
─ He estado pensando algunas cosas y…─ se rascó la mejilla con el pulgar, luciendo nervioso─ sobre este chico Cullen…
Bella rodó los ojos.
─ No necesito tu plática, Charlie. No me vas a hacer cambiar de opinión.
─ Espera, yo… eh… creo que de alguna forma puede ser bueno para ti… ya sabes… no estoy mucho tiempo en casa y tu mamá… bueno… la vida con tu madre es difícil, ¿no? ─ Charlie la miró, esperando una respuesta. Bella sólo frunció el ceño y cruzó los brazos.
─ y bueno… necesitas a alguien constante en tu vida, están tus amigos, esta chica Brandon y la rubia y… bueno… eres grande ahora…─ Charlie suspiró y miró al techo─ decidí darle una oportunidad a este chico.
Bella alzó la ceja, mirándolo sorprendida.
─ ¿Es enserio? ─ una sonrisa leve extendiéndose por su rostro.
─ Sólo… me preocupas, Bella, ¿de acuerdo? Perdón si actúe como un viejo pero este chico…─ meneó la cabeza─ cuídate, ¿sí? Sé inteligente.
─ ¡Papá, te amo! ─ ella exclamó y se le fue encima, en un abrazo. Charlie trastabilló un poco y apoyó su mejilla en la cabeza de Bella, regresándole el abrazo─ gracias, Charlie, gracias.
─ De nada, hija. Te quiero.
Bella enterró más su rostro en el pecho de Charlie, oliendo Old Spice y madera.
─ Yo también te quiero, papá.
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El resto del fin de semana había pasado sin novedades y el lunes el entrenamiento de fútbol y de las porristas se recorrió una hora antes, así que los chicos no estuvieron en la última clase. La banda comenzó a ensayar una media hora antes y terminaron más tarde.
Los interestatales estaban próximos y todo Forks High estaba expectante, estaban emocionados y el director esperaba buenos resultados, así como el entrenador.
Los chicos del periódico escolar habían programado un par de entrevistas al director, al entrenador y a algunos miembros del equipo; incluyendo al capitán, James Linton, y al segundo capitán, Edward Cullen. Además otro grupo de la prensa escolar había comenzado a pegar tabloides y banderines por los pasillos.
Las apuestas ya se estaban fraguando y todos le deseaban suerte al equipo.
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El martes por la mañana, Alice había pasado por los salones preguntando por los integrantes del equipo. Iban a tomarles fotografías para ponerlas en primera plana y unas fotografías individuales a James y a Edward.
Durante el almuerzo ella y otros integrantes habían recorrido la cafetería preguntándole a los estudiantes sus opiniones sobre lo que se venía.
─ Se están tomando muy enserio su trabajo─ comentó Rosalie mientras seguía con la mirada a Alice.
─ El director fue muy claro con ellos, creo que quiere que todo Forks se vuelva a enterar de los juegos─ dijo Jasper.
─ ¿Creen que van a ganar? ─ Bella les preguntó.
Emmett se encogió de hombros.
─ Por supuesto que vamos a ganar, McCarty─ Edward le pegó en la cabeza─ aquí viene Alice.
─ ¡Bella! Necesitamos tu opinión─ un pequeño grupo rodeó la mesa─ eres la novia del segundo capitán, todos quieren saber tu opinión.
─ Oh, maldición─ Bella murmuró.
Después de que Bella les dijera que era seguro que iban a ganar se fueron, Rosalie arrugó la nariz.
─ Odio a esos pequeños paparazzis─ dijo.
─ ¿Por qué? ─ Jasper preguntó, ajustándose sus anteojos.
─ Me cortaron en la fotografía del año pasado. Desgraciados─ los miró con los ojos entrecerrados.
Los chicos menearon la cabeza.
─ Tal vez y puedas tener una mejor fotografía este año─ le dijo Bella, luego se giró hacia Jasper─ ¡Jasper! Ya casi es tu cumpleaños.
─ Gracias por recordarlo, Bella─ le palmeó la cabeza─ quiero tener una fiesta de acampada en el bosque… ¿les gusta?
─ ¿Un campamento? ─ Rosalie lo miró, Jasper asintió.
─ Si, algo tranquilo, bebidas, comida, música…
─ Suena bien─ Bella le sonrió─ lo bueno que a Charlie le gustan esas cosas, tal vez tenga linternas.
Jasper aplaudió una sola vez.
─ ¡Genial!
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Cuando la última clase terminó, Bella y Alice caminaron hacia los casilleros y después de un rato Jessica interceptó a Bella.
─ Oh, oye Bella
Jessica se detuvo a lado de Alice y las miró a ambas.
─ ¿Si? ─ Bella respondió.
─ Mi mamá y yo vamos a ir a Port Angeles por Acción de Gracias, ¿te parece si echo un vistazo por tiendas de disfraces?
─ Oh, eso sería genial─ Bella le sonrió─ si, hazlo.
Jessica sonrió.
─ De acuerdo, ¿qué talla eres? ¿Chica? Eres delgada… bueno, te haré saber si encuentro algo.
─ Gracias, Jess.
─ No es nada ─ les apretó los brazos a ambas─ disfruten Acción de Gracias. Nos vemos.
Luego se fue dando saltitos.
─ Wow─ dijo Alice lentamente─ ¿qué acaba de pasar aquí?
Bella se encogió de hombros y cerró su casillero, tomando su saxofón.
─ Decidí darle una oportunidad. Dice que tiene un novio.
Comenzaron a caminar.
─ ¿Un novio? ─ Alice la miró confundida. Bella asintió.
─ Dice que tiene 30.
─ ¡Mamma mia! ─ Alice se abanicó con la mano.
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Cinco días libres de escuela. El primer día, el miércoles, Bella despertó a las 9:30 y luego de desayunar se dedicó a limpiar la casa. Le hacía falta una buena limpieza, una limpieza profunda.
Charlie se había ido a trabajar y Bella se preparó.
Barrió el piso, moviendo los sillones, las sillas, la alfombra; pasó la aspiradora por los sillones y las alfombras; lavó el piso, limpió los muebles, limpió profundamente el baño, fregando la regadera y los azulejos.
Mr. Limpio estaría orgulloso de ella. También recogió las hojas secas que habían caído en el porche y en el patio trasero. Encendió algunas velas aromáticas por un rato mientras terminaba algunos detalles en su habitación y después las apagó, para ir a bañarse.
Acción de Gracias ya era mañana y Bella nunca había aprendido a cocinar pavo, ni gravy. Sabía hacer puré y pasta y algunos postres pero iba a faltar el pavo. ¿Y qué tal si cenaban pizza? De la casera, tal vez Charlie estaría de acuerdo.
Cuando terminó de bañarse, fue a llamarlo. Charlie aceptó gustoso y le dijo dónde estaba el dinero para ir a comprar lo necesario.
Bella se enfundó sus vaqueros y se dirigió al supermercado.
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Antes de que se fuera a trabajar, Emmett recibió un mensaje de Jasper.
Amigo, mis padres quieren que vengas a pasar la noche mañana.
No, está bien. No quiero causar molestias
Le respondió. A los pocos minutos, Jasper contestó.
No jodas. Te veo a las 6
Emmett suspiró.
¿Cómo era Acción de Gracias con su mamá?
Cenaban el pavo que la señora de la limpieza preparaba y luego todo se terminaba a las 9. Su madre no aguantaba estar tanto tiempo en ese tipo de celebraciones. Clarece se iba a su habitación y Emmett terminaba de lavar los platos, luego él se quedaba en la sala viendo algo en la televisión o iba a su habitación a jugar videojuegos.
¿Cómo iba a ser Acción de Gracias con los Whitlock?
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Rose no creía poder comer la cena que ella y Lillian habían cocinado. Estaba demasiado harta de los olores y estaba cansada, pero aun así bajó y espero a que Lillian bajara.
Lillian había estado hablando con Garret por teléfono, habían hablado de cosas triviales y se habían deseado un feliz acción de gracias. Cuando su madre bajó, Rosalie la notó diferente, la notó contenta y la notó viva, por primera vez en mucho tiempo. Al parecer ya tenía algo por lo que agradecer.
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Peter era muy gracioso, sin siquiera intentarlo, y Emmett sabía que no debía reírse pero era inevitable, Jasper también lo acompañó con las risas mientras recibían una mirada significativa por parte de Julia.
─ ¿Cómo va el entrenamiento? — Peter preguntó.
—¡Genial, papá! – respondió Jasper antes de meterse una cucharada a la boca.
—Haremos papilla a esos idiotas, escuché que tienen estudiantes de intercambio en su equipo, veremos si una ensalada de acentos pueden con nosotros – dijo Emmett.
—¿Estudiantes de intercambio? – preguntó Peter—¿Qué intercambiamos por ellos?
Emmett y Jasper se miraron y se rieron, naturalmente.
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Resultó que Charlie podía ser divertido. El Día de Acción de Gracias, por la tarde, Bella había entrado a la cocina dispuesta a preparar una deliciosa pizza casera. Charlie estaba viendo televisión en la sala, bebiendo una Coca Cola, y cuando Bella comenzó a hacer ruido en la cocina, fue a ver qué pasaba.
—Es hora de cocinar, papá, ¿no olvidaste la pizza, verdad?
—Claro que no – Charlie se apoyó en el marco de la puerta, sosteniendo la lata de su bebida —¿Necesitas ayuda?
Bella se encogió de hombros.
—No vendría nada mal – comentó mientras sacaba los ingredientes de la alacena. Ya había despejado la mesa.
Charlie era un desastre, Bella preguntó cómo es que había sobrevivido solo durante todos esos años. Charlie se encogió de hombros.
—Supongo que es mi gracia natural – se rió y las comisuras de los ojos se le arrugaron. Bella se parecía a él.
—Pues no hay otra razón posible.
— ¿Lo ves? Soy bastante bueno – Charlie hizo girar la cuchara como si fuera una baqueta y tiró un poco de harina en el camino.
— ¡Papá! – Bella chilló y se apresuró a detener el bowl con salsa de tomate que estaba a punto de caerse.
—No es para tanto – Charlie le embarró la cara con harina.
Bella sonrió y le llenó el bigote de tomate. Charlie volvió a temblar mientras se reía.
Un nudo en la garganta le sofocó la voz a Bella, nunca había experimentado algo así, nunca había tenido un Día de Acción de Gracias tan simple y feliz. Renée no era así.
Mientras la pizza se horneaba, Charlie tuvo la idea de jugar Monopoly, así que mientras él iba a buscarlo, Bella limpió la mesa e intentó limpiar el desastre de harina que Charlie había hecho.
Al final, cenaron mientras jugaban y después de eso tuvieron pay de manzana de postre mientras veían una película en la sala. Bella se quedó dormida reposando su cabeza en el hombro de él.
No habían tenido el efusivo discurso de agradecimiento, pero quedó claro que los rostros llenos de harina y de tomate habían sido suficientes.
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Los padres de Alice la habían dejado tomar sólo una copa de vino durante la cena, el resto de la noche tuvo que beber jugo de manzana. Sus padres ya se habían ido a "dormir", Alice había escuchado ruidos extraños y decidió ir a la cocina y tomar un poco más de vino. Se llevó una botella entera a su habitación y se puso los audífonos.
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¿A dónde iría? ¿California, Nueva York, Nashville? ¿Dónde podría grabar un disco?
—¿Edward? ¿Me estás escuchando? – Carlisle lo cuestionó, Edward carraspeó.
—Si, lo que hiciste fue genial – lo cortó y comió más pavo.
¿Podría ir durante las vacaciones de invierno? Carlisle no iba a dejarlo, tal vez se podría escapar.
Edward se pasó la noche fantaseando, lo que fuera para bloquear las conversaciones inútiles y aburridas de su padre, para cuando llegó el momento del postre, Edward ya se estaba levantando de la mesa. Carlisle se molestó, Edward se comió la rebanada del pay de manzana en dos bocados y Esme permitió que se fuera a su habitación.
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Edward trepó el árbol de Bella, la puerta del balcón no tenía seguro y entró. El cuarto estaba a oscuras y había un bulto en la cama. Se deshizo de sus tenis y de su chaqueta y se acostó debajo de las sábanas. Estaba muriéndose de frío. Bella se removió con un escalofrío y Edward la jaló hacia su pecho.
—Hola – Bella susurró, con una media sonrisa en su rostro.
—Hola. Feliz Acción de Gracias – Edward le besó la frente.
—Ahora ya es "feliz" – Bella enterró el rostro en su pecho y Edward la apretó más contra él.
