Disclaimer: Twilight y sus personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo sólo juego con ellos.

Mocking the bounds

Capítulo 22

Edward cargó a Bella en sus brazos. Se las ingenió para seguir alumbrando el camino con las linternas. Estaba cansado. Necesitaba dormir y tenía sed, después de semejante juego y de no haber dormido y haber andado toda la noche necesitaba una bebida caliente y al menos una manta.

Edward se dio cuenta de que en realidad Bella si se había adentrado en el bosque, fue muy difícil el tratar de no tropezarse y mantener las linternas fijas mientras sus manos estaban ocupadas sosteniendo a Bella. La miró. Ella estaba pálida y fría, seguro se estaba muriendo de frío. Su ropa, al igual que su pelo, estaba llena de hojas, tierra y pequeñas ramas. Edward se inclinó para darle un beso en la frente. Maldición. Esto era su culpa. Si no hubiera abierto la boca para decir semejante tontería nada de esto hubiera ocurrido. Se sentía mal. Él era el culpable de no haber dormido, de que Bella se hubiera perdido en el bosque y de que sólo Dios supiera qué es lo que le había pasado. La mejilla de Bella estaba sucia. También Edward era culpable de esa mancha.

Después de que dijo lo que dijo, se despidió de los chicos y esperaba encontrar a Bella con Alice o con Ángela, no la encontró y en lugar de seguir buscándola se quedó a jugar con sus amigos, siguió bebiendo y de vez en cuando sólo recorría el lugar con la mirada con la esperanza de encontrar a Bella. Edward sabía que no le había prestado la atención necesaria y eso también era su culpa.

Después de andar diez minutos, finalmente salió del bosque. Cruzó el pequeño prado hasta que llegó a su auto. Sus piernas y brazos estaban cansados. Ya no podía sostenerla. Se las ingenió para abrir la puerta del asiento trasero y acomodó a Bella ahí. Sus brazos descansaron y tomó su teléfono. Le dejó un mensaje a Alice, diciéndole que ya la había encontrado.

Estaba tirada, está sucia y fría. No sé lo que le pudo haber pasado. Voy a llevarla con Carlisle, tal vez él pueda ayudar sin que Charlie se entere. Diles a los otros.

Edward la miró por última vez y le habló.

—¿Bella? — le tocó la mejilla y la sacudió por el hombro. Ella frunció levemente el ceño y Edward respiró aliviado.

No tenía una manta en el auto, así que se apresuró a ir a su casa. Carlisle debería seguir dormido.

Durante el camino no pudo dejar de verla y en una ocasión, la miró por el retrovisor y Bella ya había cambiado la posición de su cabeza.

Llegó a casa y la bajó cuidadosamente. La llevó hasta su habitación y la cubrió con la colcha. Entonces fue al pasillo, hasta la habitación de sus padres.

Tocó y nadie respondió, así que entró. Carlisle y Esme estaban dormidos y Edward se acercó.

—¿Carlisle?—lo llamó —¿Carlisle? ¿Papá?

Entonces despertó y frunció el ceño.

—¿Qué pasa, Edward?

—Necesito tu ayuda.

Carlisle debió de ver la preocupación y el miedo en la cara de Edward, porque se levantó rápidamente y se calzó las pantuflas. Entonces salieron de la habitación, cerrando la puerta tras de sí.

—¿Qué ha pasado? —su padre le preguntó.

—No estoy de humor para tus sermones ni miradas de reproche. Ayer por la noche Bella se perdió en el bosque y acabo de encontrarla, no sé si está bien—Edward comenzó a caminar hasta su habitación—no queremos que Charlie se entere.

Carlisle se aproximó a la cama tan pronto como entraron al cuarto.

—Dios mío—negó con la cabeza—trae mi maletín, Edward.

El aludido salió en busca del maletín mientras Carlisle destapaba a Bella. Le tocó la frente y le tomó el pulso. Edward llegó y entonces Carlisle se apresuró a despertarla presionándole el esternón fuertemente. Bella pegó un salto y despertó. Edward miró asustado lo que acababa de pasar.

Bella miró alrededor, desconcertada.

—¿Cómo te sientes, Bella? —Carlisle le preguntó.

—No lo sé—ella respondió, sin dejar de mirar a Edward. Él bajó la vista cobardemente.

Carlisle se dedicó a examinar sus reacciones e impulsos, tratando de descartar una contusión.

—¿Qué fue lo que te pasó? —Edward se puso en cuclillas a lado de la cama y le tomó la mano. Bella frunció el ceño.

—Estaba corriendo y me caí, todo se puso negro entonces.

Carlisle miró con reproche a Edward.

—Edward, sé que tú sabes muy bien por qué Bella corría, por qué se adentró en el bosque. Sólo quiero que sepas que es tu responsabilidad cuidarla, no debiste haber permitido que se alejará de tu lado. Bella es prácticamente nueva en el pueblo, no conoce el bosque ni La Push. Es tu responsabilidad.

—Lo sé, Carlisle—él le respondió, molesto.

—Tus acciones demuestran lo contrario—terminó de decirle—Bella si te sientes mejor, deberías ir al baño, a ponerte presentable, tengo que llevarte con Charlie.

Bella lo miró rápidamente, como apenas recordando a su padre. Edward lo miró enojado.

—Te pedí que no se lo dijeras. Él no tiene por qué saber esto, Carlisle.

—¿Quieres que le oculte que su hija se perdió en el bosque? Pudo haber muerto, Edward —Carlisle ya había comenzado a alzar la voz.

—¡Pero no lo hizo! —Edward se defendió.

—Es un error el ocultárselo a Charlie. Voy a llamarlo, te guste o no.

Esme abrió la puerta de la habitación. Entró rápidamente al ver a Bella.

—¿Qué sucedió aquí? —miró a los dos hombres, esperando una explicación. Carlisle y Edward estaban teniendo una batalla de miradas.

—Edward es completamente capaz de explicártelo. Llamaré a Charlie.

Y con eso, Carlisle se fue.

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Charlie estaba en el porche, caminando en círculos. Edward se bajó del auto, ayudando a Bella. Bella no le había hablado, Edward había hecho el intento pero ella no respondía. Tampoco lo miraba. Estaba enojada.

Carlisle también se bajó del auto, acompañado por Esme. Tan pronto como Charlie vio a Bella, corrió hacía ahí y se la quitó de las manos a Edward. Bella trastabilló.

—Venir hasta acá fue lo más decente que pudimos hacer, Charlie. Estamos muy avergonzados—Carlisle le dijo.

—Pasen, por favor—Charlie se limitó a responder, llevándose a Bella consigo, Edward trató tomarla del codo, pero ella zafó el brazo.

Esme se llevó a Bella a la cocina, en donde le preparó un té. Luego se sentó con ella, sujetando su mano y acariciándole el cabello. Bella medio sonrió.

En la sala, Carlisle estaba regañando a Edward, Bella se bloqueó y sólo escuchaba frases sueltas pero algo tenía que ver con "responsabilidad" y "protección". Charlie estaba callado.

Al final, Charlie dijo:

—Creo que será mejor que te alejes de Bella, Edward.

Edward protestó algo pero Carlisle no lo dejó hablar. Entonces Carlisle y Esme se estaban despidiendo de Charlie. Bella no salió de la cocina para decir adiós. Carlisle iba a obligar a Edward a ir a la escuela. Charlie dijo que era mejor que Bella se quedara en casa.

Bella miró por la ventana de la cocina mientras la familia de Edward y él entraban al auto y se iban. La puerta de entrada se cerró y pesados pasos se acercaron a la cocina.

—Bella, ¿cómo te sientes? —Charlie preguntó.

—Sólo estoy cansada—le dio un sorbo a su té—Edward tampoco debería ir a la escuela hoy.

Charlie resopló y se sentó frente a ella. Puso las manos sobre la mesa, formadas en puños.

—Deja de defenderlo, hija, ¿ya viste lo que te hizo?

—¡Él no tuvo la culpa! —Bella medio gritó, tratando de defender lo indefendible—yo fui la que se perdió, yo fui la estúpida.

—Pero lo hiciste por algo que él hizo.

—No es así—ella dijo—no saben la verdad, no saben lo qué pasó.

—¿Entonces por qué no me lo dices?—él preguntó, levantando una ceja. Bella se quedó callada.

—Estoy cansada, voy a la cama.

Charlie meneó la cabeza.

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Bella tomó un baño con agua caliente antes de ir a dormir. Había sido tan estúpida al correr por el bosque, completamente oscuro, nunca antes había estado en el bosque. Fue impulsiva, pudo haber ignorado a Edward el resto de la noche y simplemente haberse ido con Alice cuando esta le llamó; pero no hizo nada de eso, corrió y se perdió, causando más problemas. Ahora Charlie le iba a prohibir ver a Edward y Edward se había ganado más problemas con Carlisle, como si su jodida relación padre-hijo necesitará más.

Cuando Bella terminó de bañarse y de lavarse los dientes, se dirigió a su habitación y se fue directo a la cama. No sabía dónde estaba su teléfono. Seguramente se había quedado en el auto de Edward. Lo recuperaría después.

El reloj en su mesita de noche le dijo que eran las 7:30, todavía podía ir a la escuela pero tenía frío y estaba cansada. No se imaginaba cómo estaba Edward. Lloró debajo de sus mantas.

Nada de esto era justo. Ella quería a Edward y Edward le había dicho que la quería y la besaba y la abrazada, pero Edward se comportaba como si nada de eso fuera cierto. ¿Qué era lo que pasaba con él? ¿Acaso necesitaba amor? Su relación con sus padres era malditamente complicada y no tenía un hermano en el cual apoyarse, sólo en sus amigos, pero Bella había notado que Edward era completamente cerrado y evitaba hablar de eso, ¿sería esa la causa por la cual no sabía cómo demostrar afecto? ¿Por la cual se mostraba tan desinteresado? Cuando lo conoció, Edward era un gigolo, un coqueto al que le gustaba que las chicas anduvieran detrás de él, era un promiscuo y un chico frío y desinteresado, ¿cuánto de esa conducta de años podía cambiar en cinco meses? ¿Acaso Edward llegaría a ser alguien de fiar?

Bella no sabía qué hacer ahora, estaba molesta con él por haber dicho lo que dijo, ¿Cuánto tiempo debía permanecer enojada? Pero por otro lado, Edward había pasado toda la noche buscándola, la sostuvo y buscó ayuda, no durmió y había pasado frío, Edward había querido encontrarla, no la dejó ahí. ¿Qué debía hacer ahora?

—¡Bella! —Charlie le gritó desde el piso de abajo—¡Tengo que irme!

—¡De acuerdo! —ella le respondió. Mientras seguía pensando en lo que debería y no debería hacer, se quedó dormida.

Despertó lentamente y se dio la vuelta, entonces sintió que alguien estaba ahí. Abrió los ojos y lo vio. Edward estaba ahí, sentado a su lado, mirándola.

—¿Qué estás haciendo aquí? —le preguntó, con voz ronca.

—Quería saber cómo estabas.

—Deja de pretender—Ella se levantó y salió de la cama, se cruzó de brazos.

—No estoy pretendiendo—él también se levantó y la miró—quiero saber cómo estás y ya.

—Estoy bien—ella respondió y fue a la ventana. Miró hacia abajo—¿Cómo viniste?

—En bicicleta—el corazón se le apretó a Bella y notó que la patrulla no estaba.

—¿No debería estar Charlie aquí ya?

—Te dejó una nota, trabajará turno doble—él respondió. Ella no dijo nada, sólo salió de la habitación y fue al baño, a lavarse la cara y los dientes.

Cuando volvió Edward estaba sentado en la cama otra vez, la miró.

—Bella, lo siento, en verdad lo siento. Fui un completo idiota.

Bella lo miró, luego se sentó frente a él.

—Te juro que no volverá a pasar.

—¿Por qué lo dijiste? —Edward le colocó un mechón de cabello detrás de la oreja. Bella le entrecerró los ojos, intuyendo sus tácticas de perdón. Él dejó caer la mano.

—Pues no lo sé, simplemente por estúpido. Quería seguirles el juego pero cometí un error, no te di tu lugar, eres mi novia y por supuesto que no me gustaría que esos idiotas estuvieran en mi lugar.

—¿Sabes que te quiero, cierto? —ella le preguntó.

—Y yo te quiero a ti—Bella apretó los labios.

—Ese es el problema: dices que me quieres pero actúas como si no lo hicieras.

Edward resopló y se pasó una mano por el cabello, Bella quería hacer lo mismo y quería besarlo también.

—Lo sé, es sólo que… me es difícil demostrarlo y…—se quedó callado, frunciendo el ceño—no puedo hacerlo—negó con la cabeza, con una sonrisa amarga en el rostro.

—Si puedes. Yo me quedaré aquí hasta que puedas hacerlo—Bella lo despeinó, más de lo que ya estaba. Edward la miró.

—¿En verdad lo harías? —le preguntó, una arruga le surcó la frente.

—Claro que si—ella le sonrió—pero debes prometerme que lo harás, intentarás.

—Te lo prometo—él le respondió. Bella sonrió levemente.

—No dormiste—le pasó los dedos por las ojeras.

—Carlisle me envió a la escuela, estaba demasiado cansado para la felicidad de Forks High. Sólo les conté a los chicos lo que pasó, me fui de ahí y dormí un rato. Mis papás no estaban en casa. Luego vine aquí.

—Charlie quiere que dejemos de vernos—ella dijo. Edward apretó los labios.

—Todo eso es por mi culpa—él dijo—soy el causante de tus problemas con Charlie.

—Eso no importa. No importa lo que ellos digan—Bella se apoyó en sus piernas y colocó los brazos en los hombros de Edward, acercándose a él—yo te elijo a ti. Te quiero, Edward.

—Y yo te quiero a ti, Bella—Bella se acercó más y unió sus labios con los de Edward. Apresó su cabello en sus manos y Edward la tomó por la cintura, profundizando el beso. Bella tomó el labio inferior de Edward, jalándolo. Él soltó un leve gruñido y zambutió sus manos debajo de la sudadera de Bella, le acarició la espalda.

Edward la acomodó en la cama y se posicionó entre sus piernas, Bella seguía besándolo y Edward ya le había subido la sudadera, descubriendo su estómago. Entonces Edward se dirigió a su cuello y lo besó, Bella suspiró y siguió pasando sus manos por su cabello. Edward ya le había descubierto el torso entero y ahora la estaba acariciando el abdomen y los costados, Bella se enderezó y se sacó la sudadera. Edward la miró y la imitó, sacándose también sus ropas. Bella se lo comió con la mirada, los músculos de su abdomen se retorcieron mientras se cernía sobre ella y Bella le tocó toda la espalda, tratando de memorizar sus músculos y la forma en que se movían.

Edward la besó en los labios de vuelta mientras se desabrochaba los pantalones con una mano y Bella se estaba bajando la pantalonera. Entonces se alejaron y Edward terminó de quitarse los jeans, los pateó lejos junto con los zapatos y calcetines, sin dejar de ver a Bella. Bella se estaba frotando los muslos y Edward le terminó de quitar la pantalonera. Dejándola en ropa interior, se volvió a colocar sobre ella y le besó la frente. Bella lo jaló de vuelta a sus labios.

—Edward…—lo llamó.

—¿Mmm? —la miró y le besó la punta de la nariz.

—Vamos a hacerlo.

—¿Estás segura? ¿Estás lista?

—Si—respondió sin pensar.

Edward colocó sus manos detrás de ella y le quitó el sujetador, a partir de ahí, Edward la besó y la acarició. Bella se estaba frotando contra él y Edward estaba lanzando ruiditos de placer; mientras Edward le estaba besando los pechos, Bella se dedicó a hurgar en el cajón de su mesita de noche y logró sacar un condón. Edward prosiguió a quitarle las braguitas, él ya desde hace tiempo que se había librado de su bóxer. Edward comenzó a acariciarla y Bella cerró las piernas, apresando su mano. Le entregó el condón y Edward se lo colocó.

Tuvo que ser lento y cuidadoso, hacía tiempo que Bella no tenía sexo y no quería lastimarla. Bella se entregó completamente a él y él a ella. La besó tanto, tanto, que los labios les quedaron rojos e hinchados. Edward terminó y apenas salió de ella, se perdió entre las mantas e intentó ayudarla mientras la saboreaba. Bella también alcanzó la cima y entonces se abrazaron.

Había sido… increíble.

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— ¿Rose?

—¿Mmm?

—Habías dicho que me querías, ¿cierto?

—Si—ella lo miró y Emmett le acarició el cabello.

—Entonces… bueno… yo también te quiero… ¿entonces por qué no lo intentamos?

Rosalie se relamió los labios y le sonrió.

— ¿Quieres que lo intentemos?

—Sí, bueno, por supuesto—Emmett respondió.

Rosalie se sentó, el rubio cabello cayéndole por la espalda desnuda.

—Emmett, eres grandioso. Te quiero.

— ¿Eso es un sí? —él alzó una ceja.

— ¡Por supuesto! —ella le sonrió. Emmett se sentó y se le fue encima.

— ¡Genial! Ahora, aprovechando que vivo solo, ¿te sientes lista para otra ronda?

Rose se rio y se aproximó a besarlo.

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Charlie volvió a pedirle a Bella que dejara de ver a Edward a la mañana siguiente, mientras se iba a la escuela.

—No puedes obligarme, Charlie. No quiero dejar de verlo. Tú mismo lo aceptaste.

— ¡No sabía que iba a dar este tipo de problemas!

—Nada malo ocurrió, estoy bien, no morí ni tengo una contusión ni un maldito derrame cerebral. ¿Puedes vivir con eso?

—No. No es un examen de opción múltiple, Bella. Es una orden.

Bella salió de la casa dando un portazo.

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Cuando llegó a la escuela, se encontró con Jessica en el pasillo.

— ¡Bella! ¿Cómo estás? Fui a buscarte ayer en la cafetería pero Alice me dijo que estabas enferma.

—Hola, Jessica—le sonrió—estoy bien, mejor. ¿Quieres terminar ya con lo de Inglés?

—Ay me alegro—Jessica le dio un abrazo—y si, encontré unos disfraces perfectos en PA. Podemos comer juntas hoy para terminarlo y sólo ensayar el baile.

—Ok, me parece perfecto. Te veo en la cafetería.

— ¡Sí!—Jessica se alejó dando saltitos— ¡Te veo luego!

—Wow, no me vayas a reemplazar con Stanley—Rosalie llegó a su lado, mirando a Jessica en la distancia con los ojos entrecerrados.

—Controla tus celos, Hale.

Rose la miró y la abrazó.

—Oww, Bella, nos pegaste un buen susto. ¿Estás bien?

—Sí, estoy bien. Igual creo que Charlie va a prohibirme ir a la celebración del próximo juego.

Rose rodó los ojos.

—De acueeerdo. Andando, no queremos llegar tarde—luego la tomó de la mano y caminaron juntas a Cálculo.

Emmett también la abrazó y le tocó el cuerpo cerciorándose de que estaba entera. Entonces Rosalie y Emmett se lo dijeron.

— ¿Intentar algo? Vaya, si no me lo dicen no me hubiera dado cuenta de que ustedes dos se amaban—Rosalie le pegó en el hombro.

—No te pego en la cabeza porque no sabemos si todavía tienes cerebro, me debes un golpe para mañana.

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En el almuerzo, Bella buscó a Jessica por la cafetería pero no estaba así que se dirigió a su mesa y escuchó cómo Rose y Emmett terminaban de contar sobre su nueva unión. Alice estaba sonriendo y les tomó una fotografía. Bella se sentó junto a Edward y se besaron en los labios. También les tomó una fotografía.

—Alice, déjame decirte que estoy muy feliz que este año esos gusanos de la prensa no me cortaron de la fotografía—Rose le dijo—no pudieron escoger una fotografía mejor, estoy en toda mi gloria, en el medio de la foto, en primera plana—se ventiló con la mano—bastante orgullosa.

—Te dije que no te cortarían, que el año pasado fue simplemente un error.

— ¿Alguien tiene un ejemplar? No lo he visto—Bella preguntó mientras se comía una papa frita. Rosalie se lo tendió y se quedó mirándolo y leyendo la nota, mientras Edward le robaba papas y le acariciaba la espalda.

— ¡Bella! ¿Empezamos ya? Perdón, me quedé atorada en clase—Jessica llegó diciendo.

—Ah, si, andando—Bella tomó su bandeja y le entregó el periódico a Rosalie. Se despidió de Edward con otro beso y se fue junto con Stanley.

—¿Cómo es que Skankley y Swan ya son las mejores amigas por siempre?—Jasper preguntó, alzando una ceja y viéndolas irse.

—Parece que Miss Sheriddan es cupido—dijo Emmett.

—No puedo creerlo—dijo Alice y miró a Edward— ¿Ella no te ha dicho nada sobre Jessica?

Edward se encogió de hombros.

—No. Ni siquiera ha salido a la conversación.

—Mantente calmado, Cullen—Rosalie le entrecerró los ojos—no queremos más dramas.

Edward rodó los ojos.

—Estoy con Bella ahora. No voy a intentar nada con esa niña.

—Bella me dijo que Jessica tiene un novio como de 30, está jugando a ser una Lolita.

—Asco—Jasper dejó de beber de su jugo—yo nunca saldría con un hombre de 30.

Todos lo miraron, interrogantes.

—Una mujer, me refiero—lo miraron incluso más raro—Ugh, cállate, Jasper—se dijo a sí mismo.

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Ese mismo jueves, las porristas, los jugadores y la banda tuvieron que ensayar después de clases. Al día siguiente el segundo interestatal se iba a llevar a cabo y todos se sentían optimistas por los resultados del primer partido. Bella seguía sintiéndose bien, no fue necesario que se tomara las Tylenol que Carlisle le había dado y una vez que los ensayos se terminaron se despidió de Edward con un beso rápido y se apresuró a su camioneta. Jessica iba a ir a su casa, tenían que iniciar con la coreografía para el proyecto de Inglés.

Jessica llegó puntual y todavía cargaba su mochila y un bolso donde guardaba su ropa para entrenar con las porristas. Era un baile muy corto y la música les resultó tediosa, entonces decidieron darse prisa y terminar pronto. Lo ensayaron varias veces hasta que salió perfecto. Luego, lo ensayaron un poco más.

Bella se estaba yendo a la cocina por unas bebidas cuando Edward entró por la ventana, asustándolas hasta la muerte. Jessica lo miró y entonces se asomó por la ventana mientras Edward se aproximaba a su novia y la besaba.

—Esa es una larga caída—Jessica comentó.

—Seh, intenta trepar ese árbol mientras estés ebria—Edward le respondió. Bella bajó las escaleras, dejándolos solos en su habitación.

¿Podía confiar en Edward? ¿En Jessica? Maldición, podían besarse ahí, en su cama. Edward podía tomarla del cuello y ella pondría sus manos sobre los hombros de él.

Bella tomó tres refrescos del refrigerador y volvió a su habitación. Jessica estaba sentada en el sillón puff, deslizando su dedo por la pantalla de su teléfono y Edward estaba tirado en la cama, hojeando distraídamente su ejemplar de A Este Lado del Paraíso.

Bella le arrojó un refresco a Edward y se acercó a Jessica para dárselo en la mano. Bella fue a sentarse a su cama y le dio un trago.

Jessica se levantó.

—Espero que el de mañana sea un buen juego.

—Y así será—respondió Edward. Bella sonrió, mirándolo.

—De acuerdo. Es hora de que me vaya—dijo Jessica, tomando sus cosas. Bella se levantó.

—Andando.

—Conozco la salida, quédate aquí—Jessica le dio un abrazo.

—Hasta luego, Edward—abrió la puerta.

—Adiós—él respondió.

Jessica se despidió de Bella con una seña de mano y cerró la puerta tras de sí. Bella volvió a su lugar a la cama y Edward enredó su mano con la de ella.

— ¿Puedo confiar en ti? Con Jessica

Edward la miró.

—Bella, eres mi novia ahora.

—De acuerdo—Bella le sonrió.

Edward devolvió la vista al libro entre sus manos.

Bueno, creo que pasaron bastantes cosas en este capítulo. Si están inconformes con Bella perdonando a Edward, bueno, Bella ya explicó sus sentimientos y también entendamos que tanto ella como Edward tienen mommy/daddy issues así que...

Nos leemos en el siguiente (: