Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo juego con ellos. Las letras son canciones traducidas, le corresponden a Alex Turner. Taylor Swift y Liz rose. Alexandra Hope Robotham, Phillip Eric Norman, Troye Mellet. Harry Styles, Jacob Kash, Jesse Shatkin, John Ryan, Julian Bunetta, Louis Tomlinson, Maureen McDonald y a sus disqueras (si es el caso) respectivamente.

Mocking the bounds

Capítulo 24

Edward aprovechó que ni Carlisle ni Esme estaban cuando llegó de la escuela, se dirigió a su habitación rápidamente dejando su maleta con la ropa de la práctica y tomó su guitarra y teclado. Luego, fue a meter los instrumentos al carro.

Estaba nervioso. Bella le había dicho, más bien ordenado, que fuera a casa de Rosalie a mostrarle su música a Garret. Tenía el estómago hecho nudos. Así que decidió tomar una ducha rápida.

Esto en realidad estaba pasando. Era una gran coincidencia o maniobra del destino que la madre de su amiga saliera con un productor de música y dicho productor de música fuera a un pueblo-que aspiraba a ser ciudad-sin gracia en el noroeste del país. Ahí, justo donde Edward vivía, donde Edward formaba parte de su insignificante población. El destino realmente quería que Edward fuera un gran y famoso músico o en verdad quería que Edward fuera bajado de esa nube y se dedicara a buscar otras opciones.

De igual forma, Edward sabía que aunque a Garret no le gustara su música o no le tuviera fe, él iba a seguir buscando. Iba a salir de Forks, se iba a adentrar al mundo y estaba listo para ser rechazado.

Con una visión diferente, se dirigió a la cocina, ya duchado y oliendo a desodorante, y buscó en el refrigerador. Había pizza fría y la calentó en el microondas mientras se servía un vaso de jugo. Se sentó en el taburete esperando que su comida estuviera lista y abrió su cuaderno lleno de letras. Tomó la pluma y escribió unas cuantas líneas.

El sonido del microondas lo trajo de vuelta a la realidad. Suspiró. Esto en verdad estaba sucediendo.

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Edward aparcó afuera de la casa de Rosalie. Nunca antes, esa casa, le había provocado nerviosismo y miedo al futuro. Suspirando profundamente, bajó del auto y tocó el timbre. Regresando a su auto a bajar los instrumentos. Lillian fue quien abrió la puerta, sonriéndole, le animó a entrar.

—Hola, Edward. Garret está en el sótano. Pasa—dijo cerrando la puerta una vez que él entró.

—Gracias, Lilian.

Rosalie salió de la cocina. Tenía la boca llena mientras masticaba y traía un plato de pasta en su mano derecha mientras que sostenía el tenedor con la izquierda. Le sonrió con la boca cerrada.

—¡Yeeiii, Edward!—murmuró y cruzó a la sala. Encendiendo la televisión.

Edward se dirigió a las escaleras, bajando y entrando al sótano. Garret estaba sentado en el sillón, ajustando su guitarra.

—Eh, Edward—le sonrió—que bien que viniste.

Edward estaba parado, todavía cargando su teclado en el hombro y la guitarra en la otra mano.

—Pasa, ven acá—Garret se levantó de su lugar y entró a la habitación contigua. Se sentó en la cama.

Edward finalmente dejó sus instrumentos ahí y se sentó a su lado.

—De acuerdo, Edward. Muéstrame una canción.

—Tengo una justo aquí—Edward se sacó el diario de la cintura del pantalón, agitándolo en el aire.

Garret asintió, recargándose en la cabecera de la cama.

Edward sacó la guitarra del estuche y la ajustó. Suspiró mientras lo hacía.

—No estés nervioso, hijo. ¿Sabes cuántas personas intentan hacer lo que estás haciendo? Quieren llegar alto y ganar un Grammy, ¿sabes cuántas?

Edward no respondió, sólo lo miró, sus dedos deteniéndose en las cuerdas.

—Miles—Garret respondió—te estoy dando esta oportunidad porque Rosalie me habló de ti y quiero que sepas que no porque esté saliendo con su madre me vas a agradar y voy a apostar por ti, ¿entiendes? Si lo hago es porque tengo fe y si no lo hago, nada va a cambiar.

Edward se encogió de hombros.

—Está bien. Lo entiendo. Créeme que no quisiera que me aceptaras sólo por la relación que hay entre Rosalie y yo y entre Rosalie y su madre y entre su madre y tú. Sólo quiero que me acepten por mi música.

Garret lo estaba mirando fijamente, tranquilo, medio sonrió.

—De acuerdo, muchacho. Toca para mí.

Edward asintió y tomó aire, rasgó las cuerdas.

¿Alguna vez te has sonrojado?

¿Hay algunos ases bajo tu manga?

Soñé que estabas cerca de mi cada noche de esta semana

¿Cuantos secretos puedes guardar?

Porque encontré una canción que me hace pensar en ti de alguna manera

Cuando la pongo en repetición

Hasta que me quedo dormido

Y derribo bebida en mi sofá

¿Quiero saber si este sentimiento es mutuo?

Estoy triste por verte partir

De alguna forma estaba esperando que te quedaras.

Arrastrándome de vuelta a ti

Tal vez estoy demasiado ocupado siendo tuyo

Como para enamorarme de alguien más

Me he estado preguntando si tu corazón todavía está abierto

Y si es así, quiero saber a qué hora cierra.

Siento interrumpirte pero es que estoy tratando de besarte.

¿Quiero saber si este sentimiento es mutuo?

Estoy triste por verte partir

De alguna forma estaba esperando que te quedaras.

Arrastrándome de vuelta a ti

Edward terminó la canción y Garret se veía pensativo.

—Faltan algunas líneas, arreglos…—Edward comentó. Garret asintió. Tenía el dedo sobre sus labios, apoyando su cara sobre su mano.

—Me gusta—dijo—muy honesta y cruda. Me agrada—sonrió.

Edward le devolvió la sonrisa.

—Puedo tocar otra, si quieres—le dijo.

Garret se rio, echando la cabeza hacia atrás.

—De acuerdo.

Edward abrió el estuche del teclado, sacándolo y Garret lo ayudó a conectarlo. Edward ajustó el instrumento y comenzó a tocar.

—Esta la empecé a escribir en guitarra. La continué en piano. No logro decidirme cómo suena mejor.

Tienes una manera de llegar fácilmente a mí

Y cuando tomas, tomas lo mejor de mí.

Así que empiezo una pelea porque necesito sentir algo,

Y tú haces lo que quieres porque no soy lo que querías.

Oh, qué pena, que final tan lluvioso para un día perfecto

Sólo camina lejos y no uses palabras de defensa que nunca dirás.

Y ahora estoy sentada aquí pensando en que

Nunca he estado en ningún lugar tan frío como tú.

Construiste paredes y las pintaste grises y me quedé aquí amándote y deseando que desaparecieran

Y te vas con una grandiosa historia sobre

Un soñador hecho un desastre con el valor de adorarte.

Oh, qué pena, que final tan lluvioso para un día perfecto

Sólo camina lejos y no uses palabras de defensa que nunca dirás.

Y ahora estoy sentada aquí pensando en que

Nunca he estado en ningún lugar tan frío como tú.

Nunca te importó ni un poco pero lloré… lloré por ti.

Y sé que no le hubieras dicho a nadie si moría,

Si moría por ti…

Toda sonrisa que finges es muy condescendiente

Conté todas las cicatrices que hiciste

Y ahora estoy sentada aquí pensando en que

Nunca he estado en ningún lugar tan frío como tú.

Garret estaba sonriendo.

—No se supone que debas estar sonriendo con esta canción—Edward lo miró.

Garret se rio.

—Si no sonrió, lloraré. Dudo que quieras lidiar con un productor lloroso.

Edward se rio.

— ¿Qué cosa pudo haber inspirado algo así? ¿Un mal rompimiento?

Edward meneó la cabeza.

—Es más complicado que eso—respondió, pensando en Carlisle.

Garret lo animó a tocar otra. Quería escucharlo más. Quería exprimir a este chico con canciones crudas y desgarradoras.

Estoy cansado de este lugar

espero que la gente cambie

necesito tiempo para reemplazar lo que di

y mis esperanzas son altas, debería mantenerlas bajas

aunque trato de resistir, todavía lo quiero todo

pero todo se está despedazando y es mi error

sólo los idiotas se enamoran de ti

sólo los idiotas

sólo los idiotas, ¿qué hago?

sólo los idiotas se enamoran

Sólo los idiotas se enamoran de ti

Sólo los idiotas

Oh, nuestras vidas no colisionan, soy consciente de esto

Tenemos diferencias e impulsos y tu obsesión con

Las pequeñas cosas, a mí me gusta el aerosol

Me importa una mierda, no me rendiré, aun lo quiero todo

—Esta tiene otra vibra, más ligera, más estética.

Edward asintió.

—Me gusta esa definición.

Quizás nunca sea tu caballero con una brillante armadura,

Quizás nunca sea el que lleves a casa a conocer a tu madre,

Y quizás nunca sea el que te traiga flores,

Pero puedo ser el que quieres, el que quieres esta noche.

La primera vez que te vi, desde el otro lado de la habitación,

Podría decir que tuviste curiosidad, oh sí.

Chica, espero que estés segura

De lo que estás buscando,

Porque no se me da bien hacer promesas.

Pero si te gusta causar problemas en habitaciones de hotel,

Y si te gusta tener pequeños y secretos encuentros amorosos,

Si te gusta hacer las cosas que no deberíamos hacer,

Cariño, soy perfecto,

Cariño, soy perfecto para ti.

Quizás nunca sea la mano en la que tú pongas tu corazón,

O los brazos que te abracen cada vez que quieras,

Pero eso no significa que no podamos vivir el momento,

Porque yo puedo ser al que ames de vez en cuando.

— ¿Alguna vez te han catalogado como el chico malo?

—Más bien como el gigolo

—Eso es perfecto—Garret lo golpeó en el hombro.

Cuando terminaron, Edward estaba nervioso, ¿Garret le iba a decir en ese momento si era bueno o no?

Garret había tenido buena cara todo el tiempo y al parecer había disfrutado de las canciones, pero…

Cuando Edward hubo recogido todo, Garret lo tomó por los hombros.

—Buen trabajo, chico. Me gustas y me gusta tu trabajo. Hay que pulirlo, le faltan detalles para que pueda salir al mundo.

¿Eso era un sí?

Garret lo acompañó hasta la puerta y se despidieron.

—Oh, ¿y Edward?—lo llamó. Él lo miró.

—Te van a amar—le sonrió. Luego le tendió una tarjeta de presentación.

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— ¿Entonces qué pasó? —Bella llamó a Edward tan pronto él le envió un mensaje diciéndole que había llegado a casa.

—Pues le toque algunas canciones, le gustaron, se mostró amable todo el tiempo.

— ¿Amable? ¿Sólo eso? —Bella frunció el ceño y continuó doblando la ropa que acababa de lavar.

—Le gustó mi música, ¿sí? Es sólo que no me quiero ilusionar—Edward se pasó una mano por el pelo.

— ¡Siiii! Yo sabía que le iba a gustar, aunque… nunca has tocado para mí—ella dijo, haciendo un puchero.

—Lo haré después. Entonces dijo que necesitaba pulir el trabajo y que me iban a amar.

— ¡Oh, eso es un hecho, Edward, vas a firmar un contrato y vas a grabar un disco!—Bella estaba sonriendo, feliz.

—Bella, por favoooor

—No me lo arruines, ¿sí?

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Ese día, el entrenamiento había sido exhaustivo, todo el mundo se preparaba para la final. Southridge iba a morder el polvo.

Miss Sheriddan les dio las notas del proyecto el martes. Bella y Jessica habían sacado una buena calificación.

En el almuerzo, Jessica se acercó a su mesa.

— ¡Hola, Bella! Chicos—los saludó. Respondieron con un "hola"

— ¿Están listos para esta noche?

La final tendría lugar de nueva cuenta en Forks High. Los Espartanos habían ganado todos los juegos, por eso seguían siendo la sede. Southridge también había ganado todos sus partidos pero los Espartanos tenían un puntaje mayor.

—Definitivamente—Emmett le respondió—Southridge se va a ir llorando.

—Sigue diciéndolo, amigo—le dijo Jasper—tenemos que cuidarnos de esos imbéciles.

Jessica se rio.

—Bueno, vine para invitarlos a mi fiesta en casa. El viernes, es mi cumpleaños. Empieza a las 8—dijo.

—De acuerdo—Bella contestó—ahí estaremos.

Jessica no era del agrado del resto del grupo pero era una fiesta.

Jessica se fue contenta.

—Lo digo enserio, hombre—continuó Jasper—van a ir tras de ti otra vez—señaló a Edward.

Edward se pasó una mano por el pelo.

—Hijos de puta—murmuró—pues no los dejes—dijo Jasper.

—Va a ser difícil estar cubriéndote a ti y a Linton—dijo Emmett.

—Entonces vamos a darlo todo, Em—dijo Edward—ya llegamos hasta acá. No me voy a rendir hasta que ese trofeo esté en nuestras manos, ¿de acuerdo?

Bella se derritió al verlo tan decidido y serio.

— ¡De acuerdo!—Alice saltó, sonriendo, queriendo cambiar de tema.

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Charlie dejó ir a Bella a la fiesta de celebración, con la condición de llegar temprano.

— ¡Papá! ¡¿Temprano?!—se quejó, cruzándose de brazos.

Charlie la miró.

—Si. Temprano. Eso o nada y ya basta de tanta fiesta. Ponte a estudiar.

Bella rodó los ojos.

—Mis calificaciones son buenas y no soy una tonta. Hablando de fiestas, el viernes…

—No—Charlie la cortó. Bella pataleó el piso.

—Déjame que te diga, Ch-papá—se corrigió.

—De acuerdo—Charlie dijo entre dientes. Bella lo miró lavar la patrulla.

—El viernes Jessica dará una fiesta de cumpleaños.

—Que bien. No vas a ir—Charlie siguió lavando la puerta con el trapo mojado.

— ¡Aaahhh!—Bella lanzó los brazos al aire— ¡por favoooor! Llegaré temprano.

—Lo pensaré. Ahora, pásame la cubeta roja.

Bella se la pasó de mala gana. Al menos quería pensar que tenía una oportunidad.

—Voy a bañarme. ¿Me dejarás conducir o le pido a alguien que me traiga de vuelta a casa?

—Lleva la camioneta.

— ¡Gracias pá! —dijo contenta mientras corría hacia la puerta de entrada.

—Fiesta, fiesta, fiesta—Charlie masculló.

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Bella guardó la ropa para la fiesta en su mochila y terminó de abrocharse su chaqueta del traje de la banda. Se despidió de Charlie aunque este estuviera entrando a la patrulla para ir al mismo lugar que ella.

Bella supo desde que entró al estacionamiento que iba a ser un juego tenso. Los estudiantes de Southridge que pasaban por ahí parecían enojados, salvajes, dispuestos a todo. Bella se preocupó de inmediato por Edward. ¿Y si le pasaba algo? ¿Algo malo? Algo peor que sólo un brazo quebrado.

Cerró los ojos y suspiró. No. Iba a ser un buen juego. Los Espartanos iban a ganar y el trofeo sería levantado en el cielo y Alice estaría ahí, tirada en el césped, para tomarles una grandiosa fotografía. Rosalie estaría dando piruetas en el aire. Edward sería levantado, junto con Linton, en los hombros de sus compañeros. El himno de la escuela haría retumbar el estadio y Southridge se iría con las manos vacías.

Bajó de la camioneta y caminó hacia el estadio, en medio de la multitud que se movía como peces dentro de una red.

Rose la saludó a la distancia y Bella le sonrió. Acomodó su lengüeta y comenzó a tocar su saxofón, haciendo tiempo para que el partido comenzara.

El equipo salió al campo. Invencible. Seguros. Imponentes.

El primer cuarto fue estresante. Eran obvias las jugadas de Southridge: querían vencer a Edward y a James. Los Espartanos no sabían qué hacer, tenían que cubrir a sus capitanes pero tenían que defender la zona de anotación. Se estaban desgarrando a pedazos y Angela le quitó la mano de la boca a Bella porque se estaba destrozando las cutículas.

Emmett sufrió una fuerte caída mientras trataba de detener al número 5 de Southridge. La pierna se le dobló y todo Forks High sostuvo la respiración. Los gritos empezaron cuando se puso de pie como si nada. Aun así, Southridge había anotado su primer touchdown y los Espartanos estaban en ceros.

La tribuna se pasaba las manos por el rostro pero no dejaban de agitar los banderines. La gente de los Suns estaba eufórica y se estaban riendo de ellos. Bella se enojó y también comenzó a gritar como loca.

La gloria llegó cuando Jasper llegó a la zona de anotación. Corriendo tan rápido como un jaguar, esquivando cuerpos y sacudiéndose de encima a los que intentaban derribarlo. Se tiró de rodillas sobre el pasto y levantó la vista.

Forks High recuperó la compostura.

En el segundo cuarto, derribaron a Linton y cinco jugadores le cayeron encima. No se bajaron de él, estaban haciendo tiempo. Los árbitros tuvieron que intervenir. Edward se notaba enojado, y era seguro que lo estaba. Emmett estaba en las mismas y se dedicó a derribar a cada uno de los que enterraron a James.

Edward tenía el ovoide en sus manos se deslizó por la derecha y se encontró frente a frente al capitán de los Suns, trató de esquivarlo, pero el sujeto estaba enfurecido, lo persiguió y Edward desanduvo el camino, atrayéndolo hacia donde estaban Tyler y Emmett. Edward se deslizo entre ellos dos, dando un giro y alzando el ovoide para que no se lo arrancaran de las manos con la colisión. Tyler y Em derribaron al capitán.

Edward corrió en línea recta, llevaba a tres contrincantes a su alrededor. Jasper se encargó de uno y Ben de otro. El último que quedaba casi impide que Edward llegara a la zona de anotación. Lo jaló hacia atrás, tomándolo de la cintura. Forks High estalló en gritos de disgusto. Edward se tropezó y de alguna manera se las arregló para dar un salto, haciéndose caer estrepitosamente sobre la zona de anotación.

Bella lanzó los brazos al aire.

— ¡Siiii!—gritó— ¡Joder, Angela! ¿Viste eso?

Después de eso, la guerra de touchdowns se desató. Cuando los Suns anotaban uno, los Espartanos no podían quedarse atrás y así sucesivamente. ¿De quién sería el touchdown decisivo?

El touchdown decisivo fue de James Linton. Jasper corría con el ovoide entre sus manos, directo a la zona de anotación. Estaban a punto de derribarlo y lanzó el ovoide al aire. James fue lo suficientemente rápido para saltar y atraparlo. El ovoide se le escurrió por las puntas de los dedos. Si tan sólo hubiera saltado un poco más alto. Giró en el aire y cayó sobre sus dos pies. Su cuerpo temblando completamente. Antes de que el ovoide tocara el piso, lo atrapó. Los cuerpos se amontonaron sobre él y no podía sacárselos de encima. Edward entró en acción y se fue sobre un contrincante. Los Espartanos unieron fuerzas, deteniendo a los que venían y a los que estaban ya sobre Linton.

James se sacudía, no soltaba el ovoide, lo abrazaba fuertemente. Se sacudía tanto y enterraba sus pies en el césped, buscando fuerza para correr. Se liberó y corrió en línea recta.

Un miembro de los Suns se fue tras él, tropezando y tratando de detenerlo tomándolo de las piernas.

La tribuna estaba mayormente en silencio. Esperando el momento.

James saltó y a Bella le pareció ver que le había pisado las manos al contrincante. Dejó caer el ovoide al suelo con tanta furia que este rebotó, anotando el último y vencedor touchdown de la noche.

Southridge había perdido la final mientras todo Forks High se levantaba de sus asientos y gritaba, agitando los banderines.

El himno de Forks High sonó durante toda la noche. Edward y James si fueron levantados en los hombros de sus compañeros. El trofeo había irrumpido en el cielo y Alice si se había tirado en el césped para tomarles una fotografía, en donde la emoción y el brillo de sus sonrisas iban a ser la combinación perfecta para que el trofeo de los Interestatales se luciera en primera plana.

Díganme qué les pareció. Gracias por sus reviews, gracias a ustedes por leer. Espero no haberme pasado con las canciones y hacer el capítulo tedioso en el proceso. Si se dan cuenta esas canciones Edward las había escrito y ya se las había presentado en otros capítulos. La única canción que no es de él, es la última (esa es del soundtrack del fic). Las puse en español pues porque hablamos español duh y aunque son mejor en inglés, pues tenemos que entenderlas porque están basadas en su vida. Les dejo las canciones por si quieren escucharlas:

Do I wanna know? - Arctic Monkeys

Cold as you - Taylor Swift

Fools - Troye Sivan

Perfect - One Direction

Nos leemos en el siguiente (: