Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo juego con ellos.

Mocking the bounds

Capítulo 34

Los últimos minutos del año se escurrían como agua entre los dedos mientras Bella miraba las manecillas del reloj que colgaba de la pared en esa acogedora casa de La Push.

Resultó que Charlie también pasaba la noche de Año Nuevo en la reservación y volvió a invitar a Bella, ella, a falta de otra invitación, decidió ir a festejar el inicio de un nuevo año con los Quileutes.

Leah, la hija adolescente de Harry Clearwater, se acercó a Bella con una sonrisa y le tendió una taza de chocolate caliente.

— ¿Ya te aburriste, cara pálida?—le dijo en broma mientras se sentaba a su lado, en el viejo y cómodo sillón del señor Clearwater.

Bella le sonrió mientras tomaba la taza.

—No, para nada. Sólo estaba mirando el reloj.

— ¿Contando el tiempo que te tomará morirte de hipotermia?—la chica bebió de su taza y cerró los ojos, disfrutando del líquido caliente.

—Sí, algo así—le respondió Bella y decidió probar la bebida. Deliciosa.

Los Clearwater festejaban año nuevo con los Black y prendían una hoguera afuera después de la cena, se sentaban alrededor y rememoraban cosas acontecidas en el año. Entonces escribían experiencias dolorosas o tristes en un papel y lo arrojaban al fuego.

Bella deseó que los nombres de Renée y de Jessica se quedaran para siempre ahí, hechos ceniza.

Luego de eso, entraban a la casa y esperaban entre conversaciones a que el reloj marcara las 12.

— ¿Irás a la universidad, Leah?—Bella le preguntó. La chica le sonrió.

—Se acostumbraba a que las mujeres en la tribu se quedaran en casa, pero los tiempos han cambiado y seré de las primeras en ir a la universidad—dijo orgullosa—las hijas mayores de Billy Black fueron, aunque una de ellas está esperando a su hijo—Leah estaba mirando a Billy, quien hablaba feliz con Charlie.

— ¿Es por eso que no están aquí?—Bella preguntó.

—Sí, la chica embarazada se casó y la otra resultó ser una rebelde—dijo con una risilla. Bella se rió entre dientes también y entonces los adultos comenzaron a ir a la sala.

—Ya casi es hora—se escucharon murmullos alrededor.

Cuando faltaba apenas un minuto, Bella se levantó y caminó entre la multitud hasta llegar con Charlie. Él le pasó un brazo por los hombros y ansiosa, miró el reloj, contando los segundos restantes en su mente.

—…5, 4, 3…—las personas comenzaron a contar en voz alta y Bella sonrió.

—…2, 1 ¡Ooohh!—los gritos irrumpieron en el lugar y Charlie la jaló hasta sus brazos. Bella hundió la cara en su pecho, oliendo Old Spice, ropa limpia, humo de fogata y algo de salsa de tomate que se le había caído encima a Charlie mientras comía.

— ¡Feliz año, Bells!—él le dijo al oído.

—Feliz año, papá—ella respondió, aunque dudaba que Charlie la hubiera escuchado con tanto alboroto alrededor.

Y justo ahí, el tiempo pareció detenerse. El abrazo de Charlie era sanador, había unido cualquier memoria rota, cualquier herida, una calidez se extendió desde el pecho de Bella hacia el resto de su cuerpo. Sonrió.

A pesar de no haber vivido la mayor parte de su vida con él, Bella supo que Charlie nunca sería como Renée. Charlie estaría ahí para ella en cualquier situación. Su padre había estado ahí para ella cuando se apareció de repente en su casa, nunca cuestionándola y recibiéndola con brazos abiertos; había estado ahí cuando se enfermó a inicios de diciembre; la había consolado cuando llegó a casa llorando por culpa de Edward; Charlie estaba ahí con ella, en Año Nuevo, abrazándola. Renée nunca estuvo.

—Te quiero, hija—él había reposado su mejilla en la cabeza de Bella.

—Y yo a ti, papá. Yo también te quiero.

Bella guardaría ese recuerdo para siempre en su memoria, estaba segura.

.

Una vez que los abrazos se calmaron y el cielo se vio alterado con fuegos artificiales, Bella tomó su teléfono y encontró mensajes de sus amigos, los respondió todos e intentó no llorar con el mensaje de Emmett, quien se disculpaba y le agradecía porque ella le había salvado la vida al darle su puesto en Paper Towns.

No respondió el mensaje de Edward, en cambio, lo llamó.

— ¿Cómo te la estás pasando?—él le preguntó.

—Genial. Las personas de la reservación son bastante inclusivas con los caras pálidas.

—Oh, ¿así es como nos llaman?—Edward dijo, burlón.

—Al parecer sí. Al menos he sido llamada así por más veces de las que puedo recordar.

Edward se rió entre dientes.

—Feliz año, Bella.

—Feliz año, Edward—ella respondió— ¿te das cuenta que este año va a estar lleno de cosas locas para ti?

Él sonrió.

—También para ti, Chica Bike. Irás a la Universidad.

Ella sonrió.

—Eso me aterra y me emociona al mismo tiempo.

—Como creo que debería ser.

—Sí, yo también lo creo…—se quedó callada un momento— ¿Edward?

— ¿Sí?

Bella cerró fuertemente los ojos antes de susurrar:

—Te quiero.

Edward se aferró a esas palabras, las saboreó en su mente.

—Yo también te quiero, Bella. Demasiado.

—Bien.

—Bien.

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El sábado a mediodía, Alice llamó a Edward para decirle que estaba comenzando con la promoción.

—Wow, Alice eres más rápida que Flash—le dijo.

—Obviamente, amiguito. Ahora, voy a necesitar fotos tuyas—dijo mandona.

—No tengo fotos mías, Alice—él dijo.

Alice rodó los ojos.

—Pues voy a tomarte algunas, así que…No tienes opción.

Él suspiró.

—De acuerdo.

Una vez que colgaron, Alice invitó a todos a casa de Edward, sin que él supiera, creía que para esto todos tenían que estar presentes.

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.

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Emmett abrió la puerta de su habitación con un estruendo. Edward estaba en su cama, jugando con su teléfono.

— ¿Qué haces aquí?—el cobrizo le preguntó.

Entonces, detrás de Emmett apareció Rosalie y Jasper.

—Alice nos invitó—respondió Emmett, entrando a la habitación. Se tiró a un lado de Edward.

—Ah, olvidaba que esta era casa de Alice—respondió.

Entonces Alice apareció.

— ¡Hola!—entró saludando. Llevaba el maletín de su laptop en su hombro y su cámara colgada del cuello—Edward, necesito que tomes una ducha. Emmett, ¿puedes ayudarme con lo que está en mi auto? Jasper, ¿puedes hacer la cama de Edward? Rose, ayúdame a encontrar un buen outfit para Edward.

Todos la miraron. Ella ya estaba dejando sus cosas en el escritorio de Edward.

—Ehh, ¿disculpa, Alice?—Edward la llamó— ¿a qué viene todo eso?

Alice lo miró como si fuera un tonto.

— ¿Es esa una pregunta acaso? Vamos a iniciar con tu publicidad, Edward. Te lo dije.

Emmett se levantó, dispuesto a obedecer a Alice. Salió de la habitación una vez que tomó las llaves del auto.

Rosalie entró al closet y se perdió ahí por unos minutos.

—Vamos, Edward—Alice lo animó. Él se levantó y se fue al baño arrastrando los pies.

Jasper comenzó a hacer su cama.

Bella llegó junto con Emmett.

—Wow, Alice te estás tomando todo esto muy enserio—Bella dijo, traía una extensión en sus manos. Emmett venía cargando una lámpara de luz blanca.

—Esto es serio, Bella—ella dijo—ahora, ¿creen que aquí sea una buena locación para sus primeras fotos?

—Yo creo que si—dijo Bella, mirando alrededor—podemos usar su pared de discos de fondo—se acercó y acarició los vinilos—eso dará una buena imagen, como si en verdad fuera un amante de la música.

Alice aplaudió y dio un saltito.

— ¡Genial! Va a ser genial.

Entonces comenzó a instalar sus cosas.

Rose quiso vestir a Edward con una camisa azul oscuro pero Alice y Bella coincidieron que unos jeans de mezclilla y una playera blanca básica estarían bien.

—De acuerdo. Sí, me agrada. Se ve muy James Dean—dijo Rosalie, mientras se golpeaba la barbilla.

Edward salió del baño, usando una toalla en la cadera y Bella se relamió los labios, después miró a otro lado.

—Wow, ¿qué es todo esto?—dijo él, mirando la lámpara de Alice y a ella enfocando su cámara.

—Sólo son unas fotos, Edward—Rose dijo, rodando los ojos. Le estampó la ropa en el pecho—vístete, exhibicionista.

—Y no arregles tu cabello—Alice le dijo, apurada.

—Ni que lo pudiera hacer—Jasper murmuró por lo bajo.

Edward volvió vestido y Bella se lo comió con los ojos. Era tan guapo. ¿Por qué tenía que ser tan hermoso?

Emmett puso música y The Way You Make Me Feel de Michael Jackson comenzó a sonar. Bella no necesitaba un soundtrack para sus pensamientos, gracias.

Alice se apuró a sentar a Edward en su silla frente a su pared de discos.

—Ahora, Edward, mira a la cámara—Alice le instruyó—pon esa cara que ponías cuando querías tirarte a Bella.

Emmett se rió. Alice sonrió.

—No voy a disculparme por mi comentario—dijo, apuntando la cámara hacia él.

—Lo siento, Alice, no puedo hacerlo. Jasper me está haciendo caras raras.

Alice miró hacia atrás, enojada.

— ¡Jasper! Esto es importante.

Edward no pudo concentrarse y algunas fotos salieron muy bien, pero no eran las indicadas. Al final, las chicas decidieron correr a Emmett y a Jasper.

—No, no, no. Ya me pondré serio—dijo Emmett.

—Lo siento, ¿sí?—dijo Jasper—nunca había presenciado algo tan homosexual—Edward rodó los ojos y se pasó una mano por el pelo.

Entonces, Rosalie y Bella les cubrieron las caras a Emmett y a Jasper con las almohadas. Ahora todos estaban de espaldas a Edward y él pudo concentrarse.

— ¡Genial, Edward! Ahora baja la barbilla y pasa tu mano derecha por tu cabello—instruyó Alice. Rosalie y Bella estaban mirando por el espejo de Edward y Bella estaba tirando baba.

—Bella, tu baba me está cayendo en la frente—se quejó Jasper. Ella se ruborizó y Edward fingió no haber escuchado eso.

—Edward, mira la cámara ahora—Alice seguía dando instrucciones.

Después de un rato, Emmett y Jasper se tranquilizaron y se quedaron serios. Bella y Rosalie pudieron disfrutar del espectáculo completo.

Cuando terminaron con Edward, Rosalie se sentó en la silla e hizo que Alice le tomará fotos.

—Quedaron muy bien—dijo Alice sonriendo cuando veía las fotos en su computadora.

La siguiente media hora se la pasaron decidiendo cuál sería la foto principal de Edward.

—Ay, Edward, eres todo un modelo—Alice gorjeó de felicidad y le pasó una mano por el cabello.

Bella coincidió. No podía decidirse por una fotografía, la que seguía era mejor que la anterior. Dios, necesitaba una ducha fría.

Cuando hubieron terminado con eso, los chicos se decidieron a jugar videojuegos mientras ellas seguían haciendo cosas.

Alice se dedicó a crear las redes sociales de Edward mientras Bella y Rosalie le creaban un logotipo. Se decidieron por una caligrafía simple, con su nombre.

—Me estoy emocionando demasiado—dijo Alice tecleando en su computadora.

El resto de la tarde se la pasaron así y los chicos ordenaron pizza y comenzaron a beber.

—Esto no era una reunión alcohólica—se quejó Alice.

—No importa, Brandon—le respondió Emmett—el lunes ya vamos a la escuela. Déjanos disfrutar.

Sobre eso, Bella aún no estaba segura sobre Jessica. No sabía lo que sentiría al verla. La prueba de fuego estaba a punto de comenzar. Edward le ofreció un vaso de cerveza y ella lo aceptó sin rechistar. Le sonrió y él se sentó a su lado.

—Estoy nervioso—confesó Edward.

—Es normal estar nervioso. No sabes si esto va a funcionar.

Edward miró a los chicos, Alice seguía en su computadora, haciendo algunos retoques a las fotos.

—Es sólo que…—él suspiró—Alice lo hace ver tan sencillo, ¿sabes? Es la que me está haciendo sentir mejor, con todo esto…—señaló su alrededor—hacer estas cosas es como tener asegurado el futuro.

Bella frunció el ceño.

—Es una buena amiga. Sé que ella cree en ti y yo también lo hago. Todos aquí lo hacemos pero su optimismo hace sentir bien a cualquiera. Incluso a mí me está pareciendo fácil.

— ¡Genial!—Alice dijo—ya quedó todo listo.

Se acercó a Edward y a Bella y les mostró lo que había hecho. En realidad, sólo había creado sus redes sociales y había posteado la foto principal, con una descripción de "Edward Cullen."

—Gracias, Ali—Edward le dijo. Ella le sonrió.

—No es nada.

Se terminaron la pizza y siguieron bebiendo. Edward le envió un mensaje a Garret.

Garret, mis amigos me ayudaron a crear publicidad. Ya tengo una página.

Le anexó sus redes sociales y después de unos minutos, él le respondió.

¡Genial! Buena foto. ¿Hay más? Hazme un favor y borra tus cuentas personales. Es sólo por un tiempo, hay que probar esto.

Edward respondió con un afirmativo y Garret le pidió las fotografías y los panfletos que pegaría en California.

Edward se lo hizo saber a Alice y ella contenta y entusiasmada se dedicó a crear uno.

Luego de unos minutos, Garret le pidió que posteara el vídeo de su presentación en el karaoke de California en YouTube. Alice también hizo eso.

Edward se sorprendió cuando había un vídeo de la misma presentación ya posteado, era un vídeo de baja calidad y se lo contó emocionado a se rió.

Ese lo postee yo. Es una buena táctica. La gente que vea el original verá que hay más personas interesadas.

Edward se sintió mal.

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El lunes por la mañana, Garret le hizo saber a Edward que ya no estaba en Forks pero le aseguró que seguirían en contacto.

Cuando llegó a la escuela, estaba nervioso por lo que pasaría ahí. No sabía cómo reaccionarían sus compañeros al hecho de que se había atrevido a hacer lo que hizo. Unos cuantos, demasiados a decir verdad, se burlarían de él, y otros menos puede que lo apoyarían. Aunque eso sonaba bastante improbable.

Algunos chicos en inglés lo miraron cuando entró al salón. Le daban miradas significativas pero él caminó hasta su lugar habitual. El lugar habitual de Jessica estaba ocupado por otro chico y no había ni señal de ella. Edward se alivió al instante. Todavía no sabía cómo iba a reaccionar Bella.

Jasper entró unos minutos después y se saludaron chocando los puños.

Mike se acercó a ellos.

—Edward, vi tu vídeo—él comenzó y el resto de los estudiantes miraron, como si Mike fuera el portavoz—buena canción, ¿qué piensa Bella sobre esto?—preguntó, sentándose en su escritorio. Edward lo miró.

—Eh, está contenta. Le gusta—Edward respondió.

—Me alegro—dijo Mike. Entonces Bella entró al salón y caminó hasta su antiguo lugar—Hola, Bella—Mike la saludó—estaba felicitando a Edward por lo de su música.

Bella dejó sobre su silla y sonrió.

—Es genial, ¿verdad?—Bella le acarició el cabello de la nuca a Edward.

—Felicidades, Edward—Tyler le dio una palmada en la espalda y unos cuantos chicos más también le sonrieron.

— ¿Ves? No todo es tan malo—Bella le dijo al oído. Sabía lo nervioso que Edward estaba.

Obviamente, había algunos estudiantes que se habían burlado, un chico común y corriente de un insignificante pueblo en Estados Unidos aspiraba a ser cantante. Que estúpido. Alice los miró feo mientras los escuchaba hablar en los casilleros.

—Cuando Edward haya cumplido su sueño, lo llaman, a ver si los recuerda. Estarán sumidos en sus insignificantes vidas mientras él brilla por todo el mundo—les dijo. Entonces se fue.

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Por la tarde, Alice le pidió a Edward cantar para ella. Quería grabarlo y subir el vídeo a YouTube, para darle un mayor énfasis a su canción. Bella estaba en casa de Edward cuando Alice llegó.

—¿Qué estás haciendo aquí, Bella?—Alice le preguntó—¿es esto una reconciliación?—los miró con ojos entrecerrados.

Bella sonrió.

—No, claro que no.

—No, Alice—dijo Edward—aunque no voy a negar que estamos trabajando en eso.

Alice frunció el ceño.

—Bueno… lo que sea que los haga felices. Ahora, Edward, trae tu guitarra.

Alice hizo que Edward volviera a bajar su lámpara del auto y lo situó frente a su pared de discos. Bella estaba acostada en la cama, sobre su panza y con los tobillos entrelazados en el aire.

—Esta es la primera vez que voy a escucharte—ella dijo, tratando de contener su emoción.

Él le sonrió.

—Esta la escribí para ti. He escrito otras más, pero esta me trae buenos recuerdos—Edward le dijo. El corazón de Bella se hundió y la respiración se le atoró en la garganta.

—De acuerdo, Edward—anunció Alice—en 5, 4, 3, 2…—lo señaló con el índice y Edward rasgó las cuerdas.

Alice cambió las tomas, para darle un poco más de profesionalismo al vídeo. Si el vídeo se veía profesional, la imagen de Edward se iba a ver elaborada. Las personas apostarían más por una buena producción, creerían que no es un amateur, Edward los convencería más de esa forma que con un vídeo casero.

Bella observó a Edward. Escuchó su canción. Si fuera una caricatura, corazones estarían saliéndole de los ojos.

Podía imaginarse de dónde había salido la inspiración para esa canción, en qué momento la había escrito.

Lo único que ella había hecho mientras se declaraba enamorada de Edward fueron berrinches e idearse maneras para detener el sentimiento, en cambio, Edward había escrito una canción, se había inventado una melodía.

Y es que él era así, Edward transformaba todo lo común en algo extraordinariamente mágico.

Sniff. ¿Verdad que Edward si es mágico? Veremos qué pasa con este gran cambio en la vida de Edward. Hagan sus apuestas. Ahora ya se les pasó el coraje a todos y ya vimos en el capítulo anterior que Alice irá sola a NY y el resto estará en California, a pesar de estar juntos, ¿cómo creen que se vea afectada su amistad con estas locuras que le suceden a nuestro Ed?

Muchas gracias por sus comentarios, me alegra saber que están ansiosas por saber lo qué pasará. Gracias por sus likes, sus follows, sus favs :) Pasense al grupo.

Nos leemos el domingo xoxo