Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo juego con ellos.

Mocking the bounds

Capítulo 37

Febrero iniciaba y con él, una nueva oportunidad para Edward. El martes por la mañana, mientras Edward estaba comiendo cereal antes de irse a la escuela, Esme entró a la cocina.

Estaba usando ropa deportiva y saludó a Edward.

—Hola—le revolvió el cabello y Edward rodó los ojos. Se lo había peinado.

Esme tomó una botella con agua del refrigerador y se sentó frente a Edward.

—Te tengo una propuesta.

Edward la miró antes de echarse una cucharada de cereal a la boca.

— ¿Cuál?—arqueó la ceja. Esme apoyó los brazos en la encimera y se inclinó.

—Puedo pagarte un viaje corto a Seattle.

Edward dejó de masticar.

—Ve a tocar a la gran ciudad. Sal de Port Angeles y de Forks.

— ¿Es enserio?—Edward la miró, sin poder creérselo.

—Sí, Edward. Es enserio. Seattle es lo más cerca, ¿no?

Edward asintió, mudo.

— ¿Te agrada la idea?

—Diablos, mamá. Lo siento—se disculpó rápidamente—pero ¿y Carlisle?

—Hey, él dijo que te iba a dar una oportunidad, ¿no? No tiene por qué ponerse roñoso y si lo hace, déjamelo a mí—Esme le palmeó la mano a Edward—ahora, si me disculpas, voy a ejercitarme.

Se levantó y se fue, dejando a Edward estupefacto y con el ánimo por los cielos. No se terminó el cereal, corrió a cepillarse los dientes y luego se dirigió a la escuela.

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La madre de Rosalie se había tomado el divorcio bastante bien. Era una nueva oportunidad y era como si William le estuviera dando las llaves de un castillo. Aunque estaba preocupada por el tiempo que llevaría. Iba a mudarse a California con Garret y aceptaba que había cometido adulterio y dudaba que esa relación fuera a ser una ventaja. Además, William había abusado de ella por años y Lillian sabía bien que él había tenido a varias mujeres mientras vivían juntos. No sabía cuánto tiempo llevaría y estaba segura de que el proceso no iba a ser placentero pero, si tenía que pasar por todo eso con tal de tener su libertad y estar con Garret, lo haría.

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Bella se había perdido la mayor parte de la conversación porque estaba atontada viendo a Edward hablar.

Estaba usando su sudadera de Espartanos y se pasaba una mano por el pelo mientras su quijada se abría y se cerraba. Estaba masticando chicle y su mandíbula se tensaba.

Bella quería pasarle las manos por las mejillas y acariciarle esa quijada y luego apresarle el cabello entre sus dedos y besarlo. Quería que Edward la tomara de la cintura y la pegara a su cuerpo. Quería sentir las caderas escurridas de él contra las suyas y quería morderle los labios y escucharlo hacer esos ruidos que emitía cuando se besaban.

Bella suspiró y volvió a la Tierra cuando Alice la llamó, sacudiéndola del brazo, emocionada.

— ¡Esto va a ser genial!—chilló—Bella, vamos a llenar Seattle con panfletos. ¡Vas a ser famoso!—Alice todavía no se la creía, ni el resto.

Especialmente Edward. Él se sentía feliz y disfrutaba el momento pero no iba a negar que tenía miedo. Mucho.

—Bueno, me cuentan cómo les fue—Emmett sonrió, mientras mordía su manzana.

— ¿De qué estás hablando?—Alice borró su sonrisa y le arqueó la ceja.

— ¿De Seattle?—Emmett dijo, dudoso.

— ¿Por qué hablas como si no fueras a ir?—Rosalie le entrecerró los ojos.

—Creo que es obvio, Rubia. Usa tu materia gris—Jasper se levantó a tirar la basura en su bandeja.

— ¿Qué? Por supuesto que vas a ir—Alice ordenó.

—No lo creo, duende.

—Dame una buena excusa.

—Ehh…—Emmett fingió pensarlo— ¿mi madre me dejó y no tengo dinero y tengo que trabajar para sobrevivir? No voy a darme lujos, duende.

—No es un lujo es…

—Un gasto innecesario—intervino Edward, inclinándose en la silla—está bien, Em…

— ¡No!—Alice chilló, enojada—vas a ir a Seattle con nosotros. Podemos ayudarte, ¿verdad?

— ¿Qué?—Jasper preguntó, sentándose.

—Vamos a ayudar a Emmett a ir a Seattle. No vamos a gastar millones—rodó los ojos.

—Sí, Emmett, vamos—Rose le sacudió el brazo, sonriendo. Luego borró su sonrisa y lo miró feo—Es una orden.

—Sí, amigo, vamos—Jasper le palmeó la espalda—vamos a ayudarte.

—No necesito que…

—Deja de ser tan roñoso, Emmett—Bella le lanzó una papa frita, que cayó en la avena de Emmett. Se la comió.

—Haré qué puedo hacer—suspiró él, derrotado.

—Oye, Emmett, ¿vas a ir a California?—Edward lo miró, antes de morder su pizza.

—Sí, eso creo.

— ¿Vas a conseguir un trabajo y todo eso?—Bella preguntó.

—Si—Emmett se miró las manos—California es caro y estaba pensando en… ya saben, ustedes también van a ir y podemos no lo sé… vivir juntos, compartir renta.

—Yo también iba a decirles eso—Bella dijo y todos la miraron.

— ¡Suena genial! Creí que eso estaba como sobreentendido pero al parecer no—dijo Rosalie—mi mamá se va a mudar con Garret pero creo que lo aplazaran por el divorcio.

— ¿Tus padres se van a divorciar?—Jasper preguntó.

—Si. Mi papá no vive con nosotros y los dos tienen pareja así que…—Rosalie se rió, nerviosa—creo que es lo mejor, ¿no? Usa tu materia gris.

Jasper rodó los ojos.

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Charlie estaba quitando nieve de la entrada. Se veía cansado. Bella salió de la casa y se detuvo en los escalones del porche.

— ¿Cansado?

Charlie la miró.

—Algo así—le sonrió.

—La cena ya está lista.

— ¡Genial!—Charlie dejó de trabajar y se apresuró a entrar a la casa. Se sacudió las botas en la entrada.

—Ya deberías de bajarle a la carne—le dijo Bella, mientras ponía la mesa.

Charlie se estaba sacando las botas de nieve.

—Estoy fuerte como un roble, Bella.

—La nieve en la entrada dice otra cosa—Bella sonrió, mientras se lavaba las manos.

Charlie entró sonriente a la cocina.

—Buena esa.

Se sentaron a comer cuando Bella le habló.

—Hoy les dije a mis amigos sobre la renta en California. Dijeron que sí. Dijeron que eso estaba sobreentendido, que viviríamos juntos. Se quieren salvar de los horrores de las residencias.

—Había escuchado que las residencias eran todo lo que un universitario quería.

—Mmm, algo así pero… es un lío eso. Es decir, tienes una habitación de 1 milímetro por 1 milímetro y ugh, no—Bella se estremeció—puede que a algunos les guste.

—Bueno, lo importante es que ya están seguros de eso. Comiencen a ver lugares.

—Si—ella sonrió abiertamente—estoy emocionada.

Charlie sonrió.

—¡Eso es genial, Bells! ¿Ya le dijiste a tu madre?

Bella borró su sonrisa.

—No le interesa.

—Bella…—Charlie comenzó, ya lo veía venir, con esa mierda de "es tu madre y comete errores".

—No quiero hablar de eso, Charlie—apuñaló su filete con más fuerza de la necesaria.

—Bueno, no te desquites con la carne.

Bella relajó su agarre en el tenedor.

—Oye, papá…—ella comenzó.

—Oh oh.

Rodó los ojos y se quedó callada un momento.

— ¿Qué piensas sobre… bueno…

Charlie movió su mano en círculos, una seña condescendiente para que continuara.

—ehh… bueno… Edward y yo hemos…

Charlie la miró feo.

—Ya sabes lo que voy a decir—Bella se desanimó.

—Bueno, pues tú no sabes lo que yo voy a decir—se defendió.

— ¿Están saliendo? ¿Pretenden hacerlo? ¿Qué hay de nuevo en eso?

—Pero papá… bueno, ¿me odiarías si lo hago?

—No pero creo que puedes hacer mejor que eso.

—No va a volver a hacerlo, papá—él arqueó una ceja—bueno, me lo dijo y eso quiero creer pero es que lo quiero, papá.

— ¿Ya has pensado en lo que pasará si obtiene ese contrato?

Ella bajó la mirada.

—Sí y se lo dije. Dijo que no importaba, porque íbamos a ir juntos a California y que haría lo posible para que nada malo pasara.

—Bella—Charlie suspiró—no soy bueno dando consejos pero no te voy a odiar por volver con él, a él en cambio, bueno, no me cae muy bien y muchas cosas pueden pasar en California. Es sólo que no quiero que te lastime de nuevo y bueno, si lo hace, sabes que voy a estar ahí para ti.

Bella ocultó su sonrisa.

—Así que haz lo que quieras. Es tu vida sólo que me quiero asegurar de que tomes las decisiones correctas.

—Lo estoy haciendo, Charlie.

Él se encogió de hombros.

Bella sonrió.

—Eres el mejor, ¿sabías?

Charlie refunfuñó, moviendo su bigote.

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El miércoles a la hora del almuerzo, las chicas estaban viendo apartamentos en la laptop de Rosalie. Alice las estaba ayudando a falta de algo entretenido.

Los chicos no se habían aparecido y Bella estaba viendo la ventana para ver si los veía venir. Quería volver a ver a Edward. Hoy se veía guapísimo. Estaba usando una sudadera guinda, con capucha y unos jeans negros.

—Mira este de aquí—Bella señaló la esquina de la computadora—tiene tres habitaciones. Es perfecto. Alguien puede compartir una.

Alice y Rosalie la miraron.

— ¿Qué fue eso?

— ¿Eso? ¿Qué?

¿"Alguien puede compartir una"?—repitió Alice—es obvio que ese alguien, son tú y Edward.

Bella se quedó muda.

—No—boqueó, ellas ya tenían unas sonrisas enormes en sus rostros—me refería a Edward y a Jasper—ellas alzaron las cejas—bueno… ¡aahh!—Bella alzó los brazos al cielo—pueeeede que estemos tratando de nuevo, ¿sí?

Ellas lanzaron grititos y la agitaron por los hombros. Bella se sonrojó.

—Pero igual puede funcionar para Jasper y Edward.

Ellas rodaron los ojos y siguieron viendo la pantalla.

—Ah, pero sólo tiene un baño—Rosalie hizo un puchero—más baños son necesarios, ¿no?

Se quedaron pensativas.

— ¿Pueden sobrevivir con un baño?—Alice les preguntó—creo que ellos se bañan rápido, ¿no?

Ellas asintieron.

— ¡Oh Dios! ¡Imaginen la peste!—Alice se rió. Ellas se quejaron.

—No, no creo que funcione—dijo Rosalie—busquemos otro.

Alice señaló otro bajo el apartado de "similares".

—Tres habitaciones y dos baños—Rosalie abrió la pestaña rápidamente.

—Mmm, creo que este está bien—dijo Bella—creo que podemos comer en la cocina o en la sala, ¿a quién le importa eso?

—Tiene todas las facilidades también—dijo Rosalie—creo que me agrada.

Se dirigieron a ver las fotos y se veía bastante bien.

— ¿Qué tan lejos está de UCLA?

—Ah, mira, bastante cerca. En carro son 10 minutos—Alice señaló.

—Está genial. ¡Oh, tiene piscina!—Rosalie estaba viendo las fotos—y garaje también. ¡Genial!

—Me estoy emocionando mucho y no hemos visto el precio—dijo Bella, nerviosa.

—Demonios—musitó Rosalie.

Deslizó hacia abajo.

—Olvídalo, esta carísimo—Alice dijo.

—Bastante bueno para ser verdad.

Pasaron un rato más buscando hasta que encontraron otro que les gustó.

— ¡Mira! Tres habitaciones, dos baños, balcón, piscina, aire acondicionado, lavadora, secadora, WiFi, garaje, lava vajillas, armarios grandes—Alice leía emocionada— ¡este es!

El precio era considerablemente menor.

— ¿Por qué está tan barato? Es decir, es la mitad del precio del otro, parece sospechoso.

—De acuerdo. Ve reseñas—Bella le dijo a Rosalie.

Mientras las leían, los chicos llegaron.

—Pues no ha habido ningún asesinato y nadie dice cosas tan malas—dijo Rosalie.

— ¿Qué están haciendo?—Emmett besó a Rosalie en la mejilla.

—Buscando apartamentos—dijo Alice.

Edward frunció el ceño.

—Es muy pronto, ¿no? Ni siquiera tienen sus cartas de aceptación de UCLA.

Bella lo miró feo.

—Gracias.

—Estoy hablando enserio—alzó las manos en señal de paz y se sentó.

—Nunca es demasiado pronto—dijo Rosalie—tenemos que decirle a nuestros padres, genio. A menos de que trabajes.

—No le digas nada, Rose—intervino Jasper, que estaba agitando su jugo—va a ser famoso, ¿recuerdas? Será rico sin mover un dedo.

Edward rodó los ojos.

—Disculpe, su majestad—dijo Rosalie e hizo una reverencia.

—Bueno, ¿qué han visto?—Jasper le quitó la computadora.

—Son las pestañas que están abiertas. Nos gustó otro pero estaba carísimo. Ese está bien, ¿no?

— ¿Dos baños? ¿Por qué no uno?—preguntó.

— ¿Tres hombres y dos mujeres compartiendo baño?—Alice dijo—suerte con eso.

—Tienes razón—Emmett dijo.

Los tres estaban viendo la pantalla.

— ¿Les gusta?—preguntó Bella, antes de robarle una papa frita a Jasper.

—Se ve bastante bien.

— ¡Sí!—Rosalie sonrió.

— ¿Por qué tardaron tanto en venir?

Edward le respondió a Alice.

—El entrenador Clapp estaba hablando con nosotros. Vamos a comenzar a entrenar. Iremos a Florida en las vacaciones de primavera.

— ¿¡Iremos a Florida!?—Rosalie preguntó, emocionada.

—Tratamos de convencerlo de no llevar a las porristas pero lamentablemente no se puede—Edward dijo.

Rosalie le mostró el dedo medio.

— ¿Van a competir en Florida? Wow—Bella sonrió.

—La banda también va a ir—Edward la señaló—todo el mundo va a ir.

— ¿Todo el mundo?—Alice preguntó.

—Sí, bueno, el equipo, las porristas, la banda, el periódico—la señaló—y ya.

— ¡Voy a ir a Florida!—Alice aplaudió.

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Ese mismo día en la tarde, el equipo comenzó a entrenar, las porristas iniciarían el jueves.

El jueves en clase de Inglés, Edward estaba viendo los comentarios de su audiencia. Estaban preguntando dónde podían escuchar su canción pero Edward no tenía una respuesta para eso.

Decidió probar suerte con Garret.

¿Has visto mis comentarios? Están preguntando dónde pueden escuchar mi canción.

Garret se tardó en responder. Cuando la clase terminó, recibió una respuesta.

Si, los he visto.

¿Entonces? ¿Puedo grabar mi canción?

Déjame hablarlo con Ryan. Aunque dudo que haya un problema por hacerlo. Sólo espera.

Edward resopló.

Iba a salir del salón pero vio que Jessica se acercaba a la puerta, así que decidió quedarse quieto y esperar a Jasper y a Bella. Jessica lo vio y también se detuvo. Edward se hizo tonto con su teléfono, deslizando el dedo por la pantalla de inicio. Edward miró hacia Jasper y Bella. Vio que ella estaba viendo a Jessica. Observando sus movimientos. Jessica reanudó su paso y salió del aula, rápidamente.

—Andando—Jasper dijo y palmeó a Edward en el pecho.

Jessica había hecho una buena decisión al cambiarse de asiento, al otro lado del salón.

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En el almuerzo, Garret le dio luz verde a Edward para grabar su canción. La subiría a SoundCloud.

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El viernes en el almuerzo, todos querían golpear a Alice. Llevaba diez minutos hablando del baile de San Valentín y estaban seguros de que si la seguían escuchando, corazones comenzarían a salirles por las orejas.

—Alice…—Bella dijo— ¿podrías ehh…?

—Callarte—Edward espetó.

Alice boqueó.

—Sí, Alice—el resto murmuró.

—Perdón—se llevó una mano al pecho, completamente dolida—perdón por expresar mi estrés.

Ellos rodaron los ojos.

—Juro que si sigo escuchando "San Valentín" y "baile" me van a sangrar los oídos—dijo Emmett.

—Lo siento—ella dijo, mirándose las manos—es sólo que el grupo del periódico está lleno de tontos y…

—No me digas—Rosalie dijo por lo bajo.

—Y necesito ayuda. No saben hacer nada.

—Bueno, habla con ellos—Edward dijo—mira, están por allá—Edward señaló detrás de su cabeza—ve, corre.

Alice le entrecerró los ojos y luego una sonrisa malévola se le extendió en la boca.

—De acuerdo. Edward Cullen, dos puntos, cupido—dijo, mientras anotaba en su cuaderno.

El resto se río.

— ¡Hey, no!—Edward trató de arrebatarle la pluma—borra eso.

—No—ella dijo—te metiste con Alice y Alice tiene el poder de la pluma—la movió como a una varita mágica y Edward se la arrebató.

—Ya no.

—Tengo otras plumas—Alice comenzó a rebuscar en su mochila. Edward se la arrojó y le pegó en la cara.

Alice sonrió.

—Gracias. Ahora, Bella, Rosalie…

—No—las dos dijeron al mismo tiempo.

—Por favoooor—imploró, juntando sus manos.

— ¿Qué?—Rosalie dijo.

—Van a ayudarme, ¿cierto?

—No—Bella dijo.

—De acuerdo. Bella Swan, dos puntos, esposa de Cupido—escribió.

—Mmm, eso suena bien—dijo Jasper—podremos ver a Bella en lencería.

Bella le arrojó una servilleta echa bola.

—Intenta usar algo con transparencias—Jasper siguió. Edward movió la mesa hacia Jasper, sobresaltando a todos. Jasper detuvo la mesa antes de que lo golpeara y le sonrió.

—Alice borra eso—Bella le dijo.

—No hasta que acepten ayudarme.

—Eso no va a ser aceptar—Rosalie dijo—eso es chantaje.

Alice les sonrió.

Bella y Rosalie se miraron, molestas.

—Bien—dijeron.

Alice tachó lo que había escrito.

¡Hola! Más oportunidades para Edward y ya están nerviosos y emocionados por ir a California.

Muchas gracias por sus comentarios. Nos leemos el miércoles.