Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo juego con ellos.

Mocking the bounds

Capítulo 40

El lunes siguiente dejaron Forks. Bella se despidió de Charlie, temprano en la mañana, antes de que él se fuera al trabajo. Ella estaba a punto de entrar al baño para tomar una ducha.

No sabía qué ropa usar. Forks estaba fresco y había visto en Google que la temperatura en Florida, especialmente en Tallahassee, era de 34°. Supuso que usar unos leggings y una sudadera estaba bien. De todas formas, llegarían a Florida en la madrugada.

El autobús hacia Seattle iba a partir desde la escuela, así que salió de la casa y emprendió el camino. Charlie pasaría por la camioneta más tarde, cuando saliera de su turno. Él tenía una copia de las llaves.

Vio que los autos se arremolinaban en Forks High, eran padres que dejaban a sus hijos y se despedían de ellos. La emoción del viaje estaba presente en el ambiente.

Alice la encontró en el camino.

— ¡Hola!—le besó la mejilla, entonces miró su maleta y rodó los ojos—le dije a Rosalie que una maleta pequeña estaba bien.

— ¿Qué se trajo? ¿Una de 25 kilos?—Bella se burló, mientras caminaban entre la multitud.

Fueron a donde estaba Rosalie, tecleando en su teléfono.

— ¡Wow, Rose! ¿A dónde vas?—Bella se rió al ver su equipaje. Llevaba una maleta de mano, una mochila y un bolso.

La rubia rodó los ojos.

—Traigo justo lo necesario, ¿sí?

—Si tú lo dices—dijo Alice por lo bajo y se acomodó el cabello detrás de las orejas.

Cuando Edward llegó, besó a Bella en los labios y luego cuando el entrenador Clapp y el Profesor Privet lo ordenaron, formaron dos filas.

— ¡Andando, chicos, se hace tarde!—el entrenador pasó entre la multitud aplaudiendo.

Después de dejar el equipaje en el compartimento del autobús, entraron. Edward y Bella se sentaron juntos.

— ¿Te sentarás con él?—Alice se detuvo junto a su asiento. Bella la miró, mientras Edward se encargaba de poner las mochilas sobre sus cabezas.

—Sí, ¿por qué?

—Oh, por nada—respondió Alice y se fue.

—Está huyendo de Jasper—Edward le dijo a Bella tan pronto se sentó a su lado.

— ¿Cómo sabes eso?—ella le entrecerró los ojos.

—Ay, vamos, todos hemos visto su tensión sexual.

Bella suspiró. ¿Acaso Edward sabía de las tardes de pasión de Alice y Jasper?

— ¿Tú sabías que Jasper y Alice…?—se quedó callada.

— ¿Qué? ¿Se acostaban? No me sorprende—le dio un trago a su botella de agua.

—Ah, no, eso no lo sé—mintió.

—Le preguntaré a Jasper.

Entonces, Jasper caminó por el pasillo.

— ¿Tuvieron que dejarme con ella? ¿Enserio?

Edward y Bella se encogieron de hombros y él sacudió la cabeza. Bella miró hacia atrás. Alice estaba sentada junto a la ventanilla y tenía los audífonos puestos. Jasper intentó sentarse junto a Mike pero Jessica le ganó el asiento.

Bella frunció el ceño y dejó de verla.

Jasper se sentó junto a Alice. Ella no alzó la vista y él le mostró el dedo a Bella. Ella se rió.

—Qué mala suerte.

Edward alzó las cejas.

—No sé si es mala suerte o no—se pasó una mano por el cabello—es decir, a Jasper le gusta Alice pero al parecer ella no se decide.

—Creo que ella no lo ve de esa forma.

—Nada nuevo.

Bella alzó la ceja, curiosa.

—No es muy bueno con las chicas.

Bella recostó su cabeza en su hombro.

—Y al parecer tú sí.

—Claro. Tengo a la chica más linda de todas—él le sonrió, sin mostrar los dientes. Ella le dio una sonrisa ligera y se restregó contra él.

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Durante el trayecto en autobús, Bella miró hacia atrás. Rosalie y Emmett iban hablando animadamente; Alice estaba mirando por la ventana, todavía con sus audífonos puestos y mordiéndose la uña del pulgar; Jasper estaba usando su pequeña almohada y escuchaba música con los ojos cerrados. No sabía si estaba dormido o no.

Edward la atrajo en un abrazo y ella se acomodó en su hombro. Ella tomó su iPod y cambió la canción que estaba sonando por la de Edward.

Él gruñó y ella se rió.

—Me gusta—fue todo lo que dijo antes de darle un beso en el cuello y volver a ponerle el audífono a Edward.

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Cuando llegaron al aeropuerto en Seattle, tardaron en sacar el equipaje. Todos se habían arremolinado ahí y el entrenador tuvo que interferir en el desastre.

Se la pasó alzando los equipajes a la altura de su cabeza y pasándolos entre la multitud. Ojalá no se dislocara el hombro.

Esperaron el vuelo durante una hora y cuarenta y cinco minutos. Jasper se acercó a ellos y comenzaron a platicar. Entonces, Rose, Emmett y Alice se les unieron.

Cuando llegó la hora de abordar, Jasper cruzó los dedos para no tener que sentarse junto a Alice. Afortunadamente no fue así, pero tuvo que sentarse entre el entrenador Clapp y una chica de la banda, que resultó ser muy bonita y conversadora. Se llamaba Bree.

Edward le cambió el asiento a un chico del periódico para poder sentarse junto a Bella. El chico aceptó cuando vio quién estaba sentado junto a Edward, tal vez era un amigo o algo así.

—Hola, preciosa—Edward la besó.

—Hola. ¿Estás emocionado? ¡Yo ya estoy emocionada!—sonrió.

—Si. Estoy nervioso pero sí. Bastante emocionado.

—Además hace falta un poco de sol antes de ir a California. ¡Ya quiero ir a California!...

Bella siguió hablando de lo emocionada que estaba por vivir sola con ellos y Edward sólo la miró, embelesado y sonriente. Le acarició la mejilla y le acomodaba el cabello detrás de las orejas.

Vieron una película y volvieron a escuchar música mientras se acariciaban y besaban. Cuando se aburrieron de la música, vieron otra película y disfrutaron de la compañía del otro.

—Estoy muy feliz—él le dijo al oído— ¿tú eres feliz?

—Si—respondió y lo besó.

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El avión estaba en penumbras desde hace dos horas. Edward y Bella seguían despiertos y otros más también. Todo estaba en silencio y Bella desdobló su manta y los cubrió a ambos, pero Edward no perdió tiempo y comenzó a besarla, entonces comenzó a usar sus manos, le estaba tocando los pechos cuando los altavoces comenzaron a sonar, avisando que el aterrizaje estaba pronto a llegar.

Bella pegó un brinco y él se rió. Entonces él tuvo que quedarse quieto y abrocharse el cinturón.

Otro autobús los estaba esperando cuando llegaron al aeropuerto, los llevó al hotel y entonces el profesor Privet repartió las habitaciones como se habían anotado antes.

Rose tomó la llave de la suya y Bella y Alice la siguieron.

El entrenador les dijo sobre el almuerzo al día siguiente, entonces irían a la piscina y los llevarían al parque estatal Alfed B. Maclay a hacer un picnic y senderismo y podrían nadar también.

Tan pronto como habían salido del aeropuerto, comenzaron a quejarse del calor. En realidad, Bella creía que no estaba tan caliente pero qué otra cosa podía hacer más que escuchar a los Forknianos quejarse.

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Por la mañana, tomaron una ducha y se prepararon. Bella uso un short caqui y una blusa color uva. Se recogió el cabello en una coleta.

En el almuerzo se encontraron todos y se sentaron juntos a comer. Estaban hablando del senderismo que podrían tener sin congelarse las bolas, esas fueron palabras de Emmett.

Cuando terminaron de desayunar, subieron a sus habitaciones para alistarse. Los chicos fueron a la habitación de ellas cuando estuvieron listos.

Bella se estaba llenando de bloqueador y Rosalie estaba vistiéndose. Alice estaba en el baño.

— ¡Oh, Rose!—Jasper gritó cuando la vio. Se estaba poniendo el bikini y le vio los pechos. Él ni siquiera hizo el intento de mirar a otro lado.

— ¡Idiota!—Rosalie se estaba sosteniendo el bikini contra el pecho y le arrojó un cojín. Jasper lo atrapó. Emmett le dio un puñetazo en el brazo y él saltó, adolorido.

— ¡Salgan de aquí!—Rose les seguía arrojando cosas.

Ellos no se fueron. En cambio, Jasper y Emmett se fueron a sentar en la cama. Edward y Bella se estaban besando del otro lado de la habitación.

— ¿Qué es todo ese alboroto?—Alice salió del baño.

—Jasper le vio los melones a Rosalie—Bella dijo, cuando se separó de Edward. Alice se rió.

— ¿Sólo Jasper?—comentó Edward, burlón. Emmett le lanzó la almohada y todos a excepción de Rosalie y Emmett se rieron.

Ella se fue dando pisotones al baño.

Se quedaron ahí, esperando a que abrieran la piscina. Bella estaba acostada en el suelo, hojeando una revista; Rosalie estaba sentada junto a la ventana y sosteniendo su mini ventilador; Alice estaba haciendo bombas de chicle mientras hojeaba otra revista; Edward estaba tirado sobre su estómago en la cama viendo a Bella, al igual que Emmett miraba a Rosalie; Jasper estaba contemplando la pecera de la pared de la habitación.

Estaban en silencio, acalorados y aburridos.

— ¡Hace mucho calor!—Rose se quejó, lanzando su cabeza hacia atrás.

—Se los dije—comentó Bella, distraída.

Después de un rato, ella se sentó sobre sus rodillas y se sacó la blusa, revelando un traje de baño azul. Edward suspiró cuando vio los hoyuelos de su cintura y cuando Bella volvió a apoyarse sobre sus codos, disfrutó cómo sus pechos se juntaron y amenazaban con salirse.

Alzó la vista, tratando de distraerse, pero no lo logró y la miró otra vez. Ella lo miró de vuelta y le sonrió. Edward alargó la mano y le dio un toquecito en la nariz.

Bella siguió leyendo y Edward descubrió a Jasper viendo a Bella. Le arrojó un cojín.

— ¿Por qué no tratas de encontrarle una tanga a tu pez, idiota?

Jasper se rió.

—Eres tan sensible, Cullen.

—Iré a ver si ya está abierta—dijo Alice, saltando de la cama y dejando la habitación.

—Estoy sudando en los lugares equivocados—dijo Emmett, tenía la mejilla apoyada en el suelo y los brazos abiertos.

Bella se rió.

— ¿Cuáles son los lugares correctos?

—Hmpf…—él se quejó—hablé demasiado.

Jasper se rió y se pasó una mano por el cabello.

— ¿Bella no quieres quitarte el short?—dijo, tentando a Edward.

Bella rodó los ojos.

— ¿Y tú no quieres conseguirte una novia?—le respondió.

—Touché—Emmett murmuró, con una sonrisa—aunque es cierto, Jasper, eres un jodido pervertido.

—Nadie quiere estar con la mua—él respondió—pero enserio, Bella, ¿no tienes calor?

—No, no tiene—Edward se levantó y fue a darle un golpe en la cabeza.

Luego se sentó en la orilla de la cama.

—Eh, Edward, pásame el agua—Emmett se había sentado y abrió las manos, listo para atraparla.

Edward alargó la mano y tomó la botella de la mesita de noche y se la arrojó. La botella estaba abierta y mojó los shorts de Bella.

— ¡Ah, maldición!—ella se quejó.

—Lo siento, Bells—Edward dijo.

— ¿Dónde carajos esta esa enana?—Rosalie se levantó y trató de mirar hacia un costado de la ventana. Frunció el ceño—Creo que la piscina ya está abierta.

— ¿No se suponía que Alice iba a volver?—dijo Bella mientras se levantaba del piso y se desabrochaba sus shorts.

—Seguro ya está ahí dentro—dijo Emmett, lanzando la botella vacía al cesto de basura.

Bella se quitó los shorts y los pateó con el pie.

—Ya nos estamos entendiendo, báilanos un poco—Jasper dijo, tan pronto como ella quedó en bikini.

—Baila con tu cochino pez—Edward volvió a darle un golpe en la cabeza.

Entonces salieron de la habitación y se dirigieron a la piscina, en donde, por supuesto, Alice estaba.

— ¡Duende envidiosa!—Rosalie la miró con los ojos entrecerrados.

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Cuando la hora de ir al parque llegó, volvieron a sus habitaciones y entraron juntas a la ducha para ahorrar tiempo.

— ¿Van a nadar allá?—Rose les preguntó mientras abría la regadera.

—Probablemente—respondió Bella y entró.

Bella y Rosalie estaban compartiendo la regadera de mano y Alice estaba bajo el chorro de agua, sólo enjuagándose el agua de la piscina.

— ¿Por qué la puerta está abier…?—Jasper entró otra vez a la habitación y se quedó de piedra cuando las vio en la regadera— ¡Puta madre!

Edward y Emmett estaban detrás de él, congelados. Sus bocas estaban abiertas.

— ¡Largo!—Rosalie les apuntó con la regadera de mano, logrando hacer un desastre en el baño.

— ¡Santa madre!—dijo Edward— ¿esto es lo que hacen en las pijamadas?

—Estoy seguro de que ahí no usan bikini—Emmett murmuró.

— ¡Largo!—Bella logró mojarlos y entonces se fueron.

—Son unos cerdos—dijo Alice mientras se secaba el cuerpo con la toalla y les pasaba otra a ellas.

Los chicos estaban en la habitación cuando ellas salieron del baño.

—Entonces el porno es cierto después de todo—Jasper dijo, viéndolas de arriba abajo.

— ¿Podrían salir? Vamos a vestirnos—dijo Bella, señalando la puerta.

— ¿Te ayudo?—Edward dijo, levantándose de la cama y caminando hacia ella, con una mirada perversa.

—No—ella le picó el pecho.

Los chicos se fueron y ellas pudieron vestirse con la misma ropa que habían usado en el almuerzo. Se llenaron de bloqueador y de repelente de mosquitos.

Edward besó la nariz de Bella cuando se reunieron en el lobby. Sus pecas se veían preciosas.

Subieron otra vez al autobús y se dirigieron al parque estatal Alfed B. Maclay.

Algunos chicos se decidieron por senderismo y otros por ir a nadar. Para cuando ellos terminaron de dar un corto paseo, estaban sudando y sonrojados.

—Me muero de sed—dijo Rose, sacando su botella de agua de su mochila.

—Vayamos a nadar—dijo Emmett—antes de comer algo.

Nadaron por alrededor de una hora entre juegos y risas antes de que el profesor Privet los llamara para comer.

Alice tomó fotografías cuando terminó de comer y entonces emprendieron el camino de vuelta al hotel cuando ya estaba oscuro.

Habían terminado el día hechos polvo y lo confirmaron cuando cayeron profundamente dormidos al tocar la almohada.

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Era el día del gran juego. La razón de estar ahí. Después de desayunar, les dieron diez minutos para ir por sus cosas a sus habitaciones. El autobús los llevaría al estadio en donde pasarían todo el día.

Bella por poco olvida su saxofón y tuvieron que esperarla, el profesor Privet la regañó y los chicos se rieron de ella. Alice los miró feo y le dio unas palmaditas en la espalda.

La banda pasó el día ensayando, el profesor Privet se puso muy exigente y por cualquier error los hacía iniciar de nuevo.

—Malditos nerds—Rosalie se quejó cuando llegó a dónde todos, a excepción de Bella, estaban sentados—dile a tu novia que me está reventando los tímpanos.

—Si, si no se callan ahora voy a comenzar a bailar al ritmo del himno de la escuela—dijo Jasper, echando la cabeza hacia atrás.

—Sueño con eso—murmuró Emmett entre dientes.

Cuando se hizo más tarde, Privet los dejó descansar para ir a comer.

—Al fin—dijo Alice cuando vio a Bella caminar hacia ellos.

—Ah, estoy molida—anunció y se acercó al regazo de Edward. Él abrió los brazos y aprovechó para agarrarle las caderas y el trasero cuando se sentó.

—También mis tímpanos—dijo Emmett—por cierto, ¿dónde está la comida? Tengo hambre—miró alrededor.

—Privet dijo que las pizzas ya venían en camino.

— ¿Pizza?—se quejó— ¿quieren que gane un partido dándome de comer pizza?

—Come pasto—Jasper le arrojó un puño a la cara.

Bella rodó los ojos y recostó la cabeza en el hombro de Edward. Él le besó la frente sudorosa. Ella hizo una mueca de asco y él se rió entre dientes.

—Estoy hecha un asco—Rosalie se abanicó con la mano— ¿por qué hace tanto calor? Odio Florida.

—Te informo que vivirás en California—dijo Jasper, que ya estaba tirado sobre el pasto.

—Sí, ya me arrepentí.

Comieron entre risas y se quedaron sentados ahí mismo. Alice comenzó a tomarles fotografías.

— ¿Se dan cuenta que algún día estas fotografías serán vistas por todos tus fans, Edward?—Alice sonrió, viendo las que había tomado.

—Ni me lo digas—respondió él, mirando a la distancia—tengo miedo de que mi foto vestido de cerdo se filtre.

Ellos se rieron.

— ¿Tienes una foto vestido de cerdo?—preguntó Bella—quiero verla—le dio un puntapié.

—Buena suerte con eso—él le respondió condescendiente y le revolvió el cabello. Ella rodó los ojos.

—Yo seré la que filtre esas fotos—dijo Rose—tengo algunas muy buenas de Edward borracho.

—Que buena reputación—Emmett se rió sin ganas.

Llevarlos al estadio durante todo el día fue un error. Estaba haciendo mucho calor y eso sólo los estaba cansando. Todos empezaron a quejarse.

— ¿Por qué están dormidos? ¡Los necesitamos con energía, Espartanos!—Clapp regañó a un grupo de chicos que estaban tirados en el césped.

Ellos le rezongaron.

— ¡Pues para qué estamos aquí todo el día!—le gritó una chica.

—Sí, entrenador, está demasiado caliente—James Linton le dijo desde su lugar en la sombra—mire a Emmett, está muerto allá—James señaló al grupo. En realidad Emmett parecía muerto. Estaba tirado sobre su panza, con los brazos abiertos.

—Volvamos al hotel. Ya ensayó la banda—dijo Tyler.

—Sí, entrenador—los murmullos no hicieron esperarse y los estudiantes comenzaron a reunirse alrededor del entrenador. Los chicos se levantaron.

Privet hizo sonar su silbato, en un intento inútil de controlarlos.

Él y el entrenador Clapp se hicieron a un lado y fueron a hablar entre ellos.

Los estudiantes se seguían quejando.

Finalmente, obtuvieron lo que quisieron. El autobús volvió y todos se subieron felices.

Irían de regreso al hotel y pasarían la tarde ahí hasta que se llegara la hora de partir.

— ¿Contentos?—dijo Privet—ahora vayan a dormir si tan cansados están.

Se habían enojado y no los dejaron usar la piscina.

—No, se van a cansar, además es afuera, ¿no estaba haciendo tanto calor?—respondió Clapp.

Todos se quejaron y se fueron a sus habitaciones arrastrando los pies.

Las chicas se fueron a la habitación de ellos, al fin y al cabo, nadie estaba en sus habitaciones correspondientes. Emmett puso una película.

Ellas se fueron a tiempo para tomar una ducha y prepararse para el juego.

— ¿No nos invitan?—preguntó Jasper, lascivo, cuando Rose dijo que se iban a bañar.

—No. Esta vez lo haremos completamente desnudas—le respondió la rubia antes de cerrar la puerta tras ella. Ellos se quedaron con ganas de ver eso.

Se maquillaron y peinaron. Estaban usando glitter en las sienes, como normalmente lo usaban en partidos importantes. Rose tenía su cabello sujeto en una coleta, Alice lo llevaba usualmente suelto y Bella se había hecho trenzas a un costado, dejando el otro lado suelto.

El camino al estadio estuvo lleno de gritos, de risas y de emoción. Todos estaban expectantes a los resultados y lanzaban bromas para presionar al equipo.

—Te ves hermosa, Bella—Edward le dijo al oído y ella sonrió.

—Y tú te ves genial con tu uniforme—ella le dijo, sin importarle que él no lo llevara puesto.

—Sí, no eres la primera que me lo dice—presumió. Bella lo miró divertida y rodó los ojos.

Él le robó un beso.

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La banda comenzó a tocar el himno de Forks High antes de que el equipo saliera del túnel. La multitud era mayoría local y el ambiente en el estadio estaba bastante tenso.

De igual manera, todos tenían su fe puesta en el equipo. A James Linton le habían ofrecido una beca en la Universidad Estatal de Arizona y esta era su oportunidad para lucirse.

El juego comenzó como algo emocionante y feliz. Las porristas estaban dando piruetas alrededor y la gente gritaba y agitaba sus banderines y puños en el aire.

El primer cuarto pasó sin inconvenientes pero el equipo contrario, los Raiders de la secundario James S. Rickards, mostraron un poco de rudeza y parecía que estaban dispuestos a hacer lo que fuera por ganar.

Se ganaron un foul.

El segundo cuarto fue donde todo se salió de control. Tyler estaba haciendo una corrida por el lateral izquierdo, Emmett arrasó con dos contrincantes que amenazaban con derribarlo. Edward estaba despejando el campo del otro lado, listo para atrapar el ovoide. Entonces, el número 9 empujó a Emmett lejos y otros dos chicos derribaron a Tyler.

Él quedó enterrado debajo de ellos dos y se quedó así por un rato.

La multitud se quedó un momento en silencio, los rostros asustados de Forks High y del resto del equipo nublaron la mente de Bella y se subió a una butaca para poder ver mejor.

Tyler no se movía.

— ¡Joder, lo lastimaron!—Angela chilló a su lado.

Los paramédicos corrieron hacia allá después de que Emmett les gritara y los llamara con el brazo.

Edward y James parecían asustados y le estaban gritando a Tyler, tocando su cuerpo y James fue el que pareció encontrar la lesión. Lo habían lastimado en la espalda. Los paramédicos los hicieron a un lado y el referee estaba marcando otra falta.

Los paramédicos se llevaron a Tyler en la camilla.

—Dios mío, ¿qué va a pasar ahora?—Bella le preguntó a Angela. La aludida meneó la cabeza.

—La final trágica de los interestatales se está repitiendo—murmuró Ángela, mordiéndose la uña del pulgar.

Después de eso, Edward anotó un touchdown y azotó el ovoide en el césped. Emmett y Ben se le fueron encima y le palmearon el casco. Edward estaba sonriendo y corrió al centro del campo, señaló a donde estaba Bella. Bella le devolvió la sonrisa y agitó su banderín.

—Está loquito por ti, ¿a qué si?—Ángela la codeó y eso hizo que Bella se derritiera.

—Eso espero—respondió sonriente, antes de lanzar un grito.

Para cuando el segundo cuarto se terminó, los Raiders llevaban una ventaja de un touchdown. El entrenador Clapp estaba enojado y nadie sabía por qué.

Cuando la banda de los Raiders terminó de tocar, los Espartanos se prepararon y a Bella se le cayó la lengüeta, se agachó para tomarla y chocó con el entrenador cuando se levantó.

— ¡Con permiso!—le gritó y ella dio un salto. Ese hombre era enorme y Bella tuvo que levantar toda la cabeza para poder verle la cara.

—Ay, perdón—ella murmuró, asustada y Angela se rió de ella.

—Al entrenador no le está gustando cómo están jugando—un chico de anteojos les dijo.

—Están haciendo lo mejor que pueden. Esos tipos son unos salvajes—dijo Angela—tendrán que ponerse a su nivel. Están siendo muy blanditos.

Bella se concentró en su saxofón y en observar a las porristas antes de que el tercer cuarto comenzara. Mientras hacían la primer jugada, Bella estaba embelesada viendo las pirámides de las porristas y miró al campo cuando Angela ahogó un grito.

Habían derribado a Edward antes de llegar a la línea de anotación y ella suspiró tranquila cuando lo vio ponerse de pie y gritarle algo a Ben. Estaba perfectamente bien.

Si habían pensado que lo malo había pasado, no estaban preparadas para esto.

Edward estaba corriendo por la derecha, estaba libre y corría en línea recta, veloz y ágil como un gato salvaje. El número 24, de apellido Knight, lo derribó pero Edward tenía el ovoide bien sujeto entre sus manos e intentó levantarse. Avanzó pero Knight lo tenía sujeto de la pierna izquierda, Edward siguió avanzando, esperando librarse de él pero el número 24 sólo se arrastraba por el pasto, tratando de derribar a Edward.

James llegó y jaló a Knight de los hombros. Otro contrincante empujó con las manos a James, evitando que alejara a Knight de Edward. James se giró, furioso, y lo empujó de vuelta. Knight se levantó de repente, haciendo que Edward se cayera sobre su culo. Knight pateó a Edward en el estómago. Edward cayó sobre su costado, todavía sin soltar el ovoide y se enroscó en posición fetal, sofocado.

—Ese hijo de puta—Bella rechinó los dientes.

Entonces, Emmett y Jasper entraron a la pelea, defendiendo a Edward de Knight. Ben ayudó a Edward a levantarse y mientras lo hacía, dos chicos del equipo contrario los empujaron. Edward y James estaban en el centro del círculo; Ben, Jasper y Emmett trataban de protegerlos mientras que el resto del equipo se enfrentaba a los Raiders a sus espaldas.

Forks High comenzó a gritar mientras que la audiencia de los Raiders agitaba sus banderines.

La pelea se estaba saliendo de control y Bella vio que algunos ya no tenían el casco puesto. Entonces vio un montoncito de pelo naranja y supo que ese era su chico.

Se subió a su butaca y observó todo desde un ángulo más arriba. Edward estaba furioso, el sudor le caía por la frente y su cabello estaba húmedo, tenía la vena de la frente saltada y sus mejillas y cuello estaban rojos. Le gritaba al chico que estaba frente a él, entonces le dieron un puñetazo.

Bella ahogó un grito, Edward tenía el labio lleno de sangre y ella miró hacia abajo. Estaba viendo borroso. Las porristas habían dejado de animar y Alice y Rose estaban abrazadas, creyó ver a Rose llorar y medio lo confirmó cuando vio que Emmett también tenía sangre en su ceja.

Buscó a Edward con la mirada, él había dejado de pelear y se pasó una mano por el cabello, dejándolo hecho un desastre peor. Tenía los nudillos llenos de sangre, él también había devuelto el puñetazo.

El referee y el resto de los árbitros estaban haciendo sonar su silbato, tratando de separarlos. Edward y James habían salido del círculo y estaban alejando al equipo, trataban de detener la pelea.

Si eras justo, ambos equipos tenían que ser expulsados, pero si eso pasaba, no habría más juego. Al final, el referee decidió no expulsar a nadie. ¿Qué más podría hacer? Todos habían tirado puñetazos, patadas, palabrotas…

El juego continuó pero los jugadores heridos recibieron ayuda. Edward le dio un trago a su bebida y la escupió. El agua salió llena de sangre y Bella aún no se bajaba de su butaca. Tenía la frente arrugada en preocupación pero no dejaba de pensar en lo ardiente que Edward se había visto enojado, gritando, sudoroso. Dios.

Edward miró hacia allá y le sonrió levemente, una sonrisa tranquilizadora. Bella frunció el ceño y él se palmeó el pecho, del lado del corazón. Bella sonrió e imitó el gesto. Él se dio la vuelta, sonriendo ladinamente y corrió hacia el campo.

Edward evitaba hablar o abrir la boca demasiado, el corte le ardía y latía. Haberle sonreído a Bella había llevado esfuerzo.

Había sido un partido emocionante y ahora todos los estudiantes de Forks High celebraban, agitando sus banderines, la victoria del equipo.

Los Espartanos habían ganado por dos touchdowns de ventaja. James estaba abrazándose con Edward y mientras las porristas daban piruetas en el aire y la banda tocaba animadamente, Edward hizo algo que Bella recordaría para siempre.

Se quitó la camiseta del equipo y se dio la vuelta, mostrando la espalda hacia donde estaba la banda. Tenía una playera blanca que se le ajustaba al cuerpo deliciosamente y hacía que sus anchos hombros y su musculosa espalda se le antojaran a cualquiera, pero lo mejor de todo es que tenía su nombre en ella. Bella dejó de tocar por miedo a ahogarse con la lengüeta. Vio a Alice correr y tomarle una fotografía a Edward mientras caminaba, alejándose de ahí.

Bella. Edward se estaba paseando por el campo usando su nombre orgullosamente, así como ella había usado el de él en su camiseta de Edward Cullen.

Bella seguía sonriendo, Edward se giró por última vez y volvió a tocarse el pecho, mientras le daba una sonrisa dentona.

Ella suspiró y se señaló el corazón sin alejar su vista de él.

Bendita sea Florida.

¡Y si que es bendita! Jaja. Espero que les haya gustado, este si es largo. Las recompensé por el anterior. Ya no va a haber tanto drama, el final se acerca y a mí me gustan los finales felices, aunque este tendrá sus peculiaridades... creo. Muchas gracias por sus comentarios y otra vez, bienvenidas a las nuevas lectoras, gracias por darme una oportunidad.

Nos leemos el domingo!