Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo juego con ellos.
Mocking the bounds
Capítulo 42
Era un día importante para los chicos. Abril comenzaba y el Día de las Bromas también había comenzado.
Cada uno de ellos, se despertó con una sonrisa malévola en el rostro.
¿Quién sería la primera víctima?
Bella se despidió de Charlie con una sonrisa y se fue a la escuela, emocionada de hacer su primera broma. Era una broma clásica.
La primera clase era Inglés y Miss Sheriddan todavía no llegaba al salón, algunos estudiantes ya estaban ahí.
Bella llegó y ocupó su asiento, Jasper ya estaba ahí y ella miró alrededor para prevenir cualquier broma.
— ¡Hola, Jasper!—lo saludó, con algo de sospecha cubierta de emoción en la voz.
— ¡Hola, Bella!—él le devolvió el saludo de la misma forma.
Bella estaba escéptica, estaba segura de que Jasper le jugaría una broma pero ahí estaba él, completamente tranquilo jugando videojuegos en su teléfono. Ella frunció el ceño.
Tal vez había olvidado qué día era hoy.
De todas formas, su primera víctima iba a ser Edward. Ella abrió su mochila, con su arma lista, sonrió.
Edward llegó en ese momento, estaba sudado y tenía el cabello más alborotado de costumbre.
— ¡Jasper!—gritó entrando al salón. El rubio se cubrió la mano para ocultar sus risas y el resto de los estudiantes los miró, algunos los ignoraron. A este punto, Jasper ya estaba rojo y lágrimas salían de sus ojos.
Edward estaba de pie, frente a él. Bella aprovechó la confusión y colocó la bomba de gases en el asiento de su novio.
— ¿Qué pasa?—Bella preguntó.
Jasper echó la cabeza hacia atrás, riéndose.
— ¡Este estúpido llenó mi Volvo con mierda de perro!—Edward golpeó a Jasper en el pecho.
—Oh, rayos—Bella miró entre los dos. Nadie se metía con el Volvo de Edward.
—Apuesto que le diste un laxante a Fofito—Edward volvió a golpearlo.
Jasper seguía riéndose.
—Algo así—dijo entre risas y resoplidos—apuesto que te gustó todo ese olor cuando te subiste en la mañana, ¿cierto?
—Maldito, desayuné mierda de perro—Edward le retorció el pezón y Jasper saltó, sobándose.
— ¡Una de las mejores cosas que he hecho en la vida!—Jasper se abanicó con la mano y se quitó los anteojos para secarse las lágrimas.
Miss Sheriddan entró en ese momento, dando un "buenos días". Edward la miró y luego se fue a su asiento. El salón se quedó en silencio.
—Limpiarás el auto en el almuerzo—Edward le ordenó a Jasper, señalándolo con el dedo, entonces se sentó y un ruidoso gas sonó.
Todos se rieron, Jasper lanzó una carcajada y Bella se cubrió la boca con la mano. Edward cerró los ojos, con una sonrisa apretada en su rostro. Arrugó la nariz.
— ¡Edward, guarda tus descansos para el baño!—Miss Sheriddan se burló y las carcajadas de todo el mundo se hicieron más fuertes.
— ¡Feliz Día de las Bromas, amorcito!—Bella le susurró al oído y le dejó un beso en la mejilla.
Edward la miró, divertido.
.
Obviamente, Jasper no fue a limpiar el Volvo de Edward en el almuerzo, en su lugar, se fue directo a la cafetería. Bella detuvo a Edward en los casilleros.
—Oye, ¿puedes comprarme mi almuerzo?—le pidió, Edward asintió—cómprame una hamburguesa y una dona y un refresco—Bella le dejó el dinero en la palma de la mano.
— ¿Sólo eso, gordita?—Edward se burló.
— ¡Edward!—ella se quejó.
—Es broma…—él se inclinó y le besó la mejilla—gordita—dijo y corrió evitando que la mochila de Bella le pegara.
Ella se fue corriendo al baño, había sostenido la pipí durante una hora de Biología. No quiso dejar el salón por miedo a ser víctima de Edward.
Edward fue a la enfermería primero, había tenido una idea.
Usó sus encantos para atontar a la enfermera y despistarla mientras él tomaba una jeringa. Cuando la enfermera volvió con su pastilla para el dolor de muelas, Edward le sonrió agradeciéndole y se fue. Corrió hacia la cafetería, esperando que Bella todavía no llegara. Ella no estaba ahí.
Se encontró con Emmett en la fila del almuerzo. Lo saludó con una palmada en la espalda.
— ¡Hey!—Emmett respondió—no creerás la broma que le hice a Rose.
— ¿Y vives para contarlo?
—Seh…—Emmett se rió—estaba jugando con las tijeras en Historia y la hice creer que le había cortado un mechón. Me golpeó…—hizo una mueca ante el recuerdo—pero las risas no faltaron—sonrió, mostrando sus hoyuelos.
—Jasper puso una bolsa con mierda de perro adentro del Volvo—Emmett se rió—seguro ese bastardo fue a mi casa por la noche y Esme le creyó diciendo que había olvidado algo en mi carro o yo que sé.
—Loco bastardo—Emmett dijo, mirando a Jasper en la mesa.
Cuando fue el turno de Edward de ordenar la comida, Emmett lo miró extrañado.
—Es para Bella—le dijo.
Fueron a la mesa donde preparaban sus hamburguesas y nachos. Edward sacó la jeringa sin aguja y comenzó a llenarla con mayonesa. Emmett frunció el ceño y después una sonrisa malévola se le extendió en la cara.
—Pobre Bella, eh.
Edward se rió entre dientes.
—Ella puso una bomba de gases en mi asiento y todo el mundo se rió, pagará las consecuencias.
Emmett se rió a carcajadas.
Edward pinchó la dona y vació la mayonesa dentro. Entonces sacó el popote de su vaso con refresco y agujeró el pequeño vasito con cátsup, cerró el vaso de vuelta y luego se dedicó a preparar la hamburguesa de Bella. Dejó esa sin ninguna treta.
Bella bebería de su refresco y lo único que tomaría sería cátsup. Ja, toma esa, Swan.
Emmett esperó a Edward y luego caminaron juntos hasta la mesa. Alice, Rose y Bella ya estaban ahí, riéndose con Jasper de algo.
—Hola—ellos llegaron saludado.
— ¿De qué se ríen?—Edward se sentó junto a Bella.
—Alice intentó hacerme una broma con su pluma explosiva y le explotó a ella—Jasper la señaló, Alice tenía su blusa manchada de tinta.
Todos se rieron de vuelta.
—Duende malvada—Emmett la despeinó.
Edward tomó su hamburguesa y le dio una mordida. Bella estaba echándose aire con la mano, tratando de controlarse.
—Hey, ¿qué les parece si vamos a la casa de Emmett después de clases?—Alice dijo, invitándolos a un lugar que no era su casa.
—Tengo que trabajar—dijo Emmett.
— ¿Y? Llegas después—Bella se encogió de hombros y tomó su refresco. Edward se echó para atrás, listo para disfrutar la acción.
Bella envolvió sus labios alrededor de la pajilla y frunció el ceño, posiblemente preguntándose por qué el refresco no subía, entonces su cara cambió a una de total desagrado.
Alejó el refresco y cátsup estaba saliendo de su boca. Edward se estaba riendo, con la cabeza echada hacia atrás.
— ¡Ohh!—Jasper gritó, aplaudiendo y riéndose.
— ¡Edward!—Bella chilló y lo miró, lo golpeó en el pecho mientras se limpiaba con una servilleta.
— ¡Asombroso!—Emmett palmeó al cobrizo en la espalda.
—Tú iniciaste—Edward se encogió de hombros.
— ¿Qué rayos?—Bella abrió el vaso y descubrió el truco.
Siguieron comiendo entre risas y cuando iba a morder su hamburguesa, la inspeccionó.
—No le hice nada a la comida—Edward rodó los ojos y Emmett lo confirmó. Los miró con ojos entrecerrados mientras la mordía.
Luego se dispuso a comérsela mientras bebía del refresco de Edward.
—Hey, nadie se ha metido con Jasper—lo rodeó con el brazo—ni con Emmett—Rose los señaló.
—Eso es porque somos los reyes—Jasper alzó los brazos y una araña le saltó a la cara— ¡AAHH!—gritó. Jasper odiaba a las arañas.
Se alejó rápidamente y se cayó al suelo, sobre su trasero.
Ellos se rieron, al igual que algunos chicos de la mesa contigua.
—Creo que eso ya no será posible—Rosalie dijo, orgullosa, mientras se recargaba en su asiento. Había dejado la araña en su hombro cuando lo abrazó.
— ¡Eso fue genial, Rose!—dijo Bella, antes de darle la primera mordida a su dona de chocolate.
Entonces la escupió.
— ¡Edward!—volvió a chillar.
Emmett aplaudió mientras ella escupía en la servilleta.
—No, ¡eso fue genial!—Jasper se rió, señalándola.
Edward intentó besar a Bella en la mejilla y ella lo alejó de un golpe.
Después de un rato, ella le pidió dinero para ir a comprarse su rosquilla.
Cuando el almuerzo terminó, Edward jaló a Bella a sus brazos. Ella lo golpeó en el pecho.
— ¡Feliz Día de las Bromas, amorcito!—él le dijo al oído y luego la besó levemente en los labios.
.
.
.
Emmett le había dejado las llaves de su casa a Rose y entraron. Se fueron directamente a la cocina pero vieron que Emmett no tenía comida.
—Mmm, la está pasando mal—dijo Jasper, cerrando el refrigerador tras de sí.
—Pidamos una pizza—dijo Alice y descolgó el teléfono.
—La buena noticia es que cada vez falta menos para ir a California—dijo Bella, saltando para sentarse en un taburete.
— ¡Oohh!—Jasper se levantó y los miró a todos.
Alice seguía ordenando pizza.
—Eso me dice que tienes una idea—Edward entrecerró los ojos.
Jasper sonrió.
— ¿Y que siii…—alargó la i, alzando las cejas—bañamos a Emmett con avena?
Alice colgó.
— ¿En avena?—Bella frunció el ceño y luego abrió la boca, sorprendida— ¡en una cubeta!
— ¡Arriba de la puerta!—Rosalie chilló, aplaudiendo.
— ¡Genial! Iré a comprar avena—Edward agitó las llaves de su auto.
— ¿Aquí no hay avena?—Alice intentó abrir las encimeras pero estaban muy latas para ella.
—Lo dudo—dijo Edward—Jasper, deberías venir conmigo, no voy a tragarme el olor a perro yo solo.
—No, hombre no iré…—Edward jaló a Jasper del cuello de su camisa y se lo llevó a rastras.
Ellas se quedaron haciendo nada, esperando a que ellos volvieran.
Edward venía cargando la bolsa de papel y Jasper traía dos refrescos en sus manos.
Comenzaron a hacer la avena, Edward había traído suficientes paquetes para llenar media cubeta.
—La mujer de la caja nos miró raro. Probablemente pensó que teníamos el colesterol elevado—dijo Jasper, luego metió el dedo a la mezcla y se lo llevó a la boca.
Lo escupió en una servilleta.
—Eso sabe asqueroso. ¡Oh! La pizza llegó—dijo y luego salió de la cocina.
Cuando terminaron la avena, la echaron a una cubeta que encontraron en el jardín de Emmett.
Luego se fueron a la sala a comer pizza y a ver una película, por votación ganó una película de súper héroes. Bella fue a la cocina y trajo un vaso lleno de refresco.
— ¿No trajiste el mío?—Edward le preguntó.
—Oh, podemos beber de aquí—ella dijo y él se encogió de hombros y se acercó a beber del popote cuando Bella lo hizo.
Entonces la soda le saltó a la cara. Bella se rió.
— ¡Voilà!—chilló y sacó el popote, era uno sólo y había soplado ahí para salpicar a Edward.
El resto se rió.
—Nada elegante—él dijo y tomó unas servilletas para limpiarse.
Después de eso comieron y disfrutaron de la película en completo silencio, sólo con algunas risas y comentarios.
Cuando la película se terminó, Rose miró su teléfono.
— ¡Oh! Emmett viene en camino.
— ¡Genial!—Jasper aplaudió y fue por la avena.
Mientras él y Edward acomodaban la cubeta sobre la puerta, Alice puso música y subió el volumen.
Bella y Rose comenzaron a bailar alrededor. Bella estaba meneando el trasero, bajando hasta el suelo y las otras dos se estaban riendo de ella.
— ¡Ahí viene!—Edward medio susurró, medio gritó y jaló a Bella a sus brazos.
Alice sacó su teléfono, lista para grabar.
Entonces, Emmett abrió la puerta.
— ¿Qué es todo ese…?—su oración se cortó cuando la avena le cayó encima, bañándolo de la cabeza a los pies— ¡¿QUÉ DIABLOS?!
Ellos gritaron y se rieron. Jasper era el que estaba más cerca de él y Emmett intentó atraparlo pero se resbaló y cayó sobre su culo.
Alice ya estaba grabando y Bella y Rose se habían caído al suelo, riéndose a carcajadas y sosteniéndose el estómago.
Emmett se levantó y fue resbalándose por el camino pero logró atrapar a Jasper y lo abrazó, llenándolo de avena.
El Día de las Bromas había terminado como lo esperaban.
.
.
.
Al día siguiente, Edward pasó por Bella para ir a la fiesta de Alice.
—Estás usando una ropa un tanto anticuada, ¿no?—Charlie le preguntó. Él estaba en la sala, comiéndose un tazón de palomitas con los pies descalzos sobre el sillón.
Bella rodó los ojos y tomó su mochila.
—ES una fiesta anticuada, papá—le dijo y Charlie esbozó una sonrisa—los maravillosos 70s. ¿No los recuerdas?
—Todavía no nacía, Bella—dijo.
Ella lanzó una carcajada.
—Apuesto a que recuerdas la Era Paleozoica—dijo y esquivó un puño de palomitas.
El timbre sonó y ella se levantó del sofá.
—Nos vemos mañana, Charlie—se acercó y lo besó en la mejilla—no cenes tanto—le dijo.
—Lo mismo digo.
Ella se despidió con un gesto de mano y fue a abrir la puerta.
Edward estaba vestido como un icónico adolescente amante del rock and roll. Llevaba unos pantalones de mezclilla desgastados, su playera de Led Zeppelin y su chaqueta denim. Olía a colonia y a ropa limpia.
Bella estaba usando unos pantalones de talle alto y con campana, un cinturón café y una playera de ABBA, se había hecho ondas setenteras en el cabello y llevaba unos tacones amarillos.
—Te ves preciosa—Edward le sonrió, cuando ella cerró la puerta detrás de ella.
—Gracias—alzó el rostro y él la besó ligeramente.
Cuando llegaron a casa de Alice, sólo Rose y Emmett estaban ahí. Ella iba vestida de una hippie muy sexy, mostrando el ombligo y él estaba disfrazado de Elvis.
— ¡Wow, Emmett, que bien te ves!—Bella lo elogió y él se pasó una mano cuidadosamente por su tupé.
—Lo sé—le dio una sonrisa con hoyuelos.
Alice salió del baño. Se veía preciosa.
— ¡Bowie, ven aquí!—Bella la abrazó y Alice sonrió—tengo tu regalo justo aquí—le dijo, quitándose la mochila del hombro.
—Oh, no tenías por qué—Alice sonrió— ¡dámelo!
Bella se rió entre dientes y mientras sacaba la pequeña caja, Edward abrazó a Alice, alzándola del suelo.
—Felices 19, duende—le besó la mejilla que no llevaba pintada.
Bella depositó la caja en su palma y el resto se fue a la cocina, por un trago.
Alice la abrió apresuradamente. Era un collar. Con su inicial en él.
—Oww, Bella, es hermoso—la abrazó de vuelta y después de ir a su habitación a guardarlo y a dejar las cosas de Bella bajó para dar inicio a la fiesta.
Jasper llegó después.
Edward y Emmett se rieron de él, pero se veía bastante bien con su camisa de seda con patrones y sus pantalones ajustados blancos.
Las personas comenzaron a llegar y la primera canción que abrió la fiesta fue September de Earth, Wind and Fire. Alice se había esmerado en la playlist.
Sirvió ponche en vasos rojos y las personas comenzaron a beber y a bailar al ritmo de los 70s y de las luces y esferas disco que había colocado.
— ¡Que fiesta, Alice!—Angela se acercó a abrazar a Alice y después de servirse más ponche se fue bailando de la mano de su novio.
Rose estaba meneando las caderas al ritmo de Cyndi Lauper cuando los juegos comenzaron a tomar forma.
Alice se dedicó a tomar fotografías con su cámara instantánea antes de que Bella la tomara de la mano y la llevara al círculo en donde estaban jugando Verdad o Reto.
Stayin' Alive estaba sonando cuando la botella apuntó a Alice.
— ¡Alice!—Edward le sonrió— ¿verdad o reto?
Alice miró a su alrededor, sus invitados le devolvían la mirada y le sonreían. Bebió de su ponche.
—Reto.
Edward sonrió perversamente. Diablos, debió haber elegido verdad.
—Besa a Jasper.
Jasper se atragantó con su trago, tosió y Rosalie le palmeó la espalda, riéndose.
La multitud estalló en gritos y aplausos. Ella se sonrojó.
— ¡No lo haré!—ella boqueó.
—Un reto es un reto—Bella le dijo y le quitó el vaso de la mano—no pasa nada.
Jasper le dio una mirada, Bella lo ignoró.
Era tentador pero no debía, el pecho descubierto de Jasper la estaba atrayendo. Jasper dio el primer paso. Rodeó la mesa entre gritos y alguien lo empujó, quedó cerca de Alice.
Jasper sabía que no debía hacerlo.
La música cambió y Elvis comenzó a cantar.
Era peligroso.
Alice estaba vestida como Bowie y él, como un bailarín de disco, con su camiseta desabotonada, mostrando su pecho. Alice cerró los ojos y Jasper le quitó el cabello de las mejillas.
¿Tenía algo que perder? De todas formas, nunca iba a dejar de pensar que Alice era hermosa, que su nariz era la cosa más perfecta que hubiese visto y que sus ojos lo hacían sentirse mareado.
Y ahí, entre la multitud; con Presley de fondo, los aplausos y los gritos, el chico que estaba vomitando en el baño de Alice, la chica que se estaba besando con alguien como si el reto hubiera sido para ella, con Edward mirándolo orgulloso mientras ponía la mano sobre el trasero de Bella, con Rosalie enfocando la cámara instantánea de Alice lista para tomarles una fotografía; la besó.
La estaba besando mientras Elvis juraba que no podía evitar enamorarse. Jasper se sentía de la misma forma.
Los gritos desaparecieron y sólo escuchaba a Elvis y sentía los labios de Alice, ella había puesto sus manos sobre sus hombros y él podía sentir el pulso acelerado de la chica contra su piel.
Elvis terminó y él se alejó.
Bowie lo miró de vuelta y le dio una ligera sonrisa.
— ¡Asombroso!—Emmett lo alejó de ella, jalándolo.
Alice tenía que admitir que eso había sido asombroso.
Emmett le revolvió el cabello a Jasper y el rubio lo miró, él le estaba dando una sonrisa dentona y le meneaba las cejas.
Elvis Presley estaba en el aire.
.
Rosalie estaba demasiado ebria y cuando hizo el ademán de sacarse su pequeña blusa, Bella la detuvo.
— ¡De acuerdo, hippie!—le bajó los brazos—estoy segura que Elvis quiere ver eso en privado.
— ¿Elvis?—Rose preguntó, arrastrando las palabras— ¿Elvis está aquí? Tráeme a ese bombón—dijo, riendo como una niña pequeña.
Bella rodó los ojos y la arrastró hasta donde estaba Emmett.
—Oye, Elvis, la hippie quiere que duermas con ella—Bella arrojó a Rosalie a los brazos de Emmett y él la sostuvo.
La cargó sobre su hombro y subieron las escaleras.
Edward atrajo a Bella a sus brazos y la sentó en su regazo.
— ¿La lady no quiere dormir con la mua?—él le preguntó.
Bella lo miró y se bebió todo el contenido restante de su vaso de un trago.
—Por supuesto pero primero quiero bailar—ella se levantó y lo arrastró a la pista improvisada.
— "Love of my life, don't leave me…"—Edward le cantó al oído mientras ponía sus manos sobre las caderas de Bella y se mecían al mismo ritmo.
Ella miró hacia un lado y vio que Alice y Jasper estaban bailando también.
— ¿Se reconciliaron?—ella preguntó. Edward miró hacia allá.
—Nah, seguro lo olvidaron sólo por hoy—él le dijo.
Bella lo miró.
— ¿Sabías que si se acostaron y ella le rompió el corazón?
Edward se sorprendió.
—No.
—Ups—ella sonrió y enterró su rostro en el pecho de él.
Él se detuvo de bailar y la tomó de la barbilla.
—Vas a tener que contármelo todo.
—Con una condición.
— ¿Cuál?
—Que el lord bese a la mua
Él sonrió y se inclinó para besarla.
.
.
.
El lunes en la noche, Bella había tomado una ducha después de terminar su tarea de Cálculo. Había mejorado bastante en eso, estaba orgullosa de haberla tomado también como materia optativa.
Estaba comiendo palomitas mientras veía vídeos de perros en YouTube. Estaba tirada sobre su panza en el suelo de su habitación y se estaba riendo de un perro que se había caído de las escaleras cuando Edward entró por su ventana.
—Hola—dejó su mochila en el suelo. Se sentó frente a ella y miró la pantalla de la computadora— ¿qué diablos estás viendo?
—A este perro—dijo Bella entre risas. Edward se rió entre dientes.
—Oye, tengo una idea
— ¿Cuál?—ella se relamió los dedos.
— ¿No tienes algo para decirme?
— ¿Algo?
—Sí, es decir, algo lo suficientemente bueno como para hacer una canción.
—Oh, claro, pero no sé escribir canciones.
—Eso es a lo que me refiero. Puedes decirme esas cosas y podemos escribir esta canción juntos, ¿de acuerdo?
— ¿Vas a escribir una canción sobre ti desde mi perspectiva?
—Exacto.
—Vaya, sabía que eras egocéntrico pero no tanto.
Edward rodó los ojos.
— ¿Quieres hacerlo?
—Seguro—ella sonrió. Se sentó sobre sus rodillas— ¿cuándo iniciamos?
—Ahora.
— ¡Genial!—ella aplaudió.
—Dame una pluma y una hoja.
Bella gateó hasta su escritorio y tomó su libreta de Cálculo y una pluma. Edward le miró el trasero.
—De acuerdo. Dime algo.
Bella se palmeó la barbilla con el dedo índice.
—Mmm…—dijo, pensativa—algo sobre tus ojos. Tus lindos ojos verdes—le sonrió. Edward sonrió levemente, avergonzado y anotó eso.
—También algo sobre que eres peligroso, no podía acercarme a ti, pero mi mente me jugaba malas pasadas.
Edward se inclinó y la besó en los labios.
—La forma en que caminas, en que te mueves, también la forma en la que me haces sentir, como frágil y nerviosa…—ella se miró las manos.
Esto no era difícil, estaba siendo honesta y se dio cuenta de que Edward había derribado todas las barreras que llegó a tener.
Estaba nerviosa, desde luego, pero esto se sentía bien, correcto.
— ¡Oh! Tu pelo—Bella se lo revolvió—tu sonrisa… la forma en que tu cabello se ve mojado por la lluvia.
La pluma volaba entre los dedos de Edward.
— ¿Qué te parece: "Mi mente se olvida de recordarme que eres una mala idea. Me tocas una vez y… mmm… te das cuenta de que soy mejor de lo que te imaginabas que sería"—Edward le dio una sonrisa ladina.
—Mmm…—Bella se sonrojó— ¿en verdad piensas eso?
—Definitivamente—él se inclinó y le dio un beso en los labios.
—Te quiero.
—Yo también te quiero.
Edward devolvió su vista al cuaderno y siguió escribiendo.
— "Paso mis dedos por tu cabello…
Y de repente…
Charlie abrió la puerta de la habitación.
— ¡¿QUÉ ES ESTO?!—gritó.
Era la primera vez que Bella lo veía así de furioso.
Ella y Edward lo miraron, desde el suelo de su habitación.
Edward había dejado de escribir. Bella lo miraba como un ciervo frente a unos faros.
—Yo… yo…—ella tartamudeó.
— ¿Bella?—Charlie se cruzó de brazos.
—Papá yo… invité a Edward.
—Ni siquiera lo vi entrar y no se permiten chicos en la habitación—Charlie dijo.
Bella miró a Edward. Él seguía congelado, probablemente asustado por la idea de que Charlie sabía usar un arma.
— ¿Edward?
—Yo… lo siento, Jefe Swan.
—Andando, te acompañaré a la puerta—Charlie se hizo a un lado, dejándole espacio al cobrizo para que saliera.
— ¡No, papá!
—Bella
Edward estaba metiendo el cuaderno de Bella a su mochila.
—No estábamos haciendo nada…
—Despídete de Edward.
—Pero papá…
—Está bien, Bella. Nos vemos mañana—él le revolvió el cabello y salió de la habitación.
Charlie no lo acompañó a la puerta, sólo se quedó ahí y se cruzó de brazos.
—Desde ahora dormirás con la puerta abierta. No permitiré que esta puerta se cierre.
— ¡Pero Charlie…!
—Pero nada, Bella. ¿Quién te crees que eres? Trayendo chicos a mi casa por la noche, metiéndolos a hurtadillas…
—No son chicos. Sólo es Edward.
—Es lo mismo. Puerta. Abierta.
Charlie se fue. Ella se levantó, enojada y azotó la puerta.
— ¡BELLA!
Bella durmió con la puerta abierta esa noche.
.
.
.
El martes en la mañana, Edward estaba esperando a Bella en el estacionamiento de la escuela.
La vio bajarse de su camioneta y caminó hasta allá.
—Hey—la saludó.
—Hola, oye, siento lo de anoche, Charlie…
—Está bien. Estábamos hablando muy alto.
—Pero…
—Hey, nena, está bien—le sonrió.
—Oye, ¿qué estás haciendo aquí? No se supone que ibas a Ohio.
—Sí, pero ayer me llevé tu libreta de Cálculo. Terminé la canción, no me pude resistir. Léela.
Edward le tendió la libreta y ella la puso contra su pecho.
—Mmm, de acuerdo, tramposo.
—Bueno, tengo que irme ya.
—De acuerdo—ella le sonrió—cuídate y no veas a otras chicas.
—Claro que no—él se inclinó y la besó.
Bella se mareó.
—Te quiero—le dijo al oído. Ella se mordió el labio.
—Yo también te quiero.
—Bien.
—Bien.
.
.
.
Edward tuvo que hacer todo el trabajo en Ohio. Después de presentarse, repartió volantes y ofreció playeras.
Obviamente, unas chicas se le acercaron a pedirle una foto.
Una le pidió su número y él la rechazó cortésmente, diciendo que tenía novia.
Finalmente, recibió un mensaje de Garret.
"Sigo tratando con Ryan, hombre. Sólo estoy seguro de algo: si para el verano no tenemos contrato, buscamos otra disquera".
"¿Estás seguro?"
"¿Quieres esto o no?"
"Definitivamente"
"Entonces estoy seguro"
Cuando estaba esperando su comida, entró a Twitter para ver si las personas seguían hablando de Bella. Ya había fotos de él en Ohio y las personas se preguntaban por sus amigos y novia. Los comentarios hacia Bella no eran nada buenos.
Suspiró y bloqueó el teléfono.
Ojalá ella no los viera.
Y ojalá ella decidiera quedarse a su lado a pesar de todo.
Y si, eso pasa. ¿Qué creen que pase ahora? Ustedes tienen tantas ganas de saber qué pasará y están causando que nuevas ideas se vengan a mi mente, pero todavía no estoy segura de ellas. Que buena fiesta la de Alice, amo los 70s. La canción de Elvis es obviamente "Can't help falling in love" y que buenas bromas se hicieron. ¡Charlie ya los descubrió y les arruinó al fiesta! Esperemos que el amor de Bella por Edward sea lo suficientemente fuerte.
Muchas gracias por sus comentarios :D me hacen muy feliz. Nos leemos el domingo!
