Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo juego con ellos.
Mocking the bounds
Capítulo 44
Bella aparcó y mientras metía las llaves de su camioneta en su mochila, la puerta del copiloto se abrió.
Era Edward.
—Hey, Bella—saludó— ¿cómo estás?
Bella había tenido una mala noche y no estaba de humor como para comenzar a pelear, así que lo ignoró.
—Ayer fui a tu casa… pero no me abriste-Edward continuó— ¿sigues enojada?
Edward suspiró y miró al frente.
—Escucha, Bella, te dije la verdad. Ella sólo se acercó a preguntar por mi música, le estaba pidiendo que se alejara.
Bella había tenido inseguridades, toda su vida había tenido inseguridades, Renée siendo la causa de la mayoría, y había intentado dejarlas atrás por Edward, pero Edward le había fallado y ella creía que ya había superado lo de Jessica, ya no le molestaba verla por los pasillos como lo había hecho al inicio, ni tampoco le molestaba escuchar su voz en clases, pero con Edward era diferente. No estaba preparada para verlos juntos de nuevo. Y ahora creía que nunca iba a estarlo.
Miró al frente, tratando de ignorar la presencia asfixiante de Edward adentro de la camioneta.
—Creí que ya lo habíamos superado. Juro que nunca dejaré que se me acerque de nuevo. Ya han pasado meses desde lo que pasó y ella no había hecho el intento de hablarme, me tomó desprevenido, ¿de acuerdo?
Ella seguía sin mirarlo y él, desesperado, la tomó de las manos y la giró.
— ¿Me estás escuchando? Me alejaré de ella, más de lo que lo había hecho ya
Edward le acarició el cabello. Bella se echó hacia atrás y el dejó caer la mano.
—Lo siento, ¿sí? No volverá a pasar—le acarició la mejilla y se acercó a ella, la atrajo a sus brazos. Bella era peso muerto contra él—enserio, Bells, no dejaré que vuelva a acercarse pero tienes que confiar en mí, ¿sí?—le habló al oído.
—Te quiero, sabes que lo hago, a ti y a nadie más. Sólo a ti, cielo—le besó la mejilla.
Se quedaron ahí quietos un rato, ella no haciendo el intento de abrazarlo de vuelta.
—Voy tarde a clase—ella se alejó y salió de la camioneta.
Caminaron hombro con hombro hacia Biología. Ella no estaba diciendo nada y enterró sus manos en sus bolsillos.
Él suspiró.
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Caminaron juntos hacia la cafetería y Edward la acompañó hasta la mesa de los aderezos aunque su comida no los necesitara.
— ¿Me pasas la cátsup?—Bella le pidió. Él ocultó su sonrisa. No era lo que esperaba escuchar de sus labios pero al menos le había hablado.
— ¿Por qué?—él la tomó antes de que ella la alcanzara.
—Porque mis malditas papas necesitan cátsup.
—Dime algo antes.
Ella lo miró fastidiada y él estuvo a punto de retractarse y pasarle el aderezo.
— ¿Qué?
—Que me perdonas
—No—ella se cruzó de brazos.
— ¿Quieres cátsup?
—Si
—Entonces dímelo
—No voy a cambiar de opinión sólo porque quiero cátsup. Puedo vivir sin ella—Bella recogió su bandeja e hizo además de irse. Edward la detuvo.
—Pero no quieres vivir sin ella, así que sólo dímelo.
—No
—Si
—No
— ¿Por favor?
Ella rodó los ojos y exhaló.
—Te perdono
Edward sonrió.
— ¿Enserio?
—Si
— ¿Me lo juras?—él estaba sonriendo. Y ella no pudo evitar hacerlo también.
— ¡Si, ya dámela!—le arrebató la cátsup y le echó a sus papas.
— ¿Sabes que te quiero demasiado, verdad?—Edward le dijo al oído. Bella se desintegró.
—Si
—Que bien—él le dio un beso en la mejilla y le pasó un brazo por los hombros.
Regresaron a la mesa y él colocó su cheesecake sobre la bandeja de Bella.
—Es tuyo. Por perdonarme.
—Oh, gracias—ella sonrió y la necesidad de besarlo fue tan fuerte que no le importó que él ya le hubiera dado una mordida a su sándwich.
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El viernes por la noche, Jasper detuvo su auto afuera de la casa de Lauren. Ella estaba sentada en el porche, esperándolo.
Caminó hasta donde estaba él, al lado de la puerta del copiloto, abriéndola para ella.
—Hola—lo saludó sonriente. Él le devolvió el gesto y el saludo.
Ambos sabían que la primera cita había salido bien pero no lo suficiente como para intentar algo, por eso ninguno de los dos se ofendió cuando ni uno ni el otro llamó de vuelta.
Lauren estaba sorprendida de que Jasper la hubiera invitado a salir otra vez y él, dispuesto a compensar la salida y a hacerla valer la pena, estaba pensando en formas para hacer sentir bien a Lauren y especialmente pensaba en maneras de para dejar de comparar a Alice con ella.
Eran completamente diferentes y la principal diferencia era que Lauren estaba siendo honesta con él, se comportaba de la manera en que debía comportarse, no como Alice que lo tentaba y aceptaba juguetear con él sólo para su propio beneficio, aun sabiendo que él estaba en otra página.
Jasper manejó hasta la cafetería de Forks, porque Lauren le había comentado lo mucho que amaba la tarta de moras. Ella sonrió cuando él se detuvo en el estacionamiento.
—Creo que estaría bien que probáramos la tarta de moras juntos, ¿no te parece?—él le dijo.
—Sí, me parece perfecto—ella sacudió su cabello y luego bajaron del auto.
Entraron y el delicioso aroma a pastelillos y a salchicha los invadió. Se acomodaron en una mesa en la esquina y Lauren se alisó las arrugas inexistentes de su falda.
Jasper tomó el menú y lo abrió.
— ¿Qué quieres probar?—dijo. Lauren ladeó la cabeza, tratando de leer al revés—oh, lo siento—él dijo y se corrió por el asiento hasta llegar a su lado.
Miraron el menú juntos. Lauren colocó una mano sobre la de él y a Jasper extrañamente le gustó eso.
— ¿Te gustan las salchichas salteadas?—ella dijo.
—Suena bien—él sonrió y miró la foto.
—Amo las salchichas salteadas como complemento. Son deliciosas—ella dijo sonriente y lo miró.
Lauren sonreía mucho, como Alice, pero a Alice no le gustaban las salchichas salteadas.
Jasper detuvo el pensamiento.
—Pediremos eso entonces, ¿qué otra cosa?
—Mmm…—ella lo miró, avergonzada— ¿no quieres waffles?
— ¿Waffles como cena?—él ladeó la cabeza, extrañado, como un cachorro.
—Sí, ¿no te agrada la idea?—ella se concentró en mirar el menú y un mechón de cabello rubio le cubrió el rostro.
Jasper sonrió y le acomodó el pelo detrás de la oreja.
A Alice no le gustaba que hiciera eso, decía que se sentía como una niña pequeña, que ella podía acomodarse el cabello sola y a Alice sólo le gustaban los waffles como almuerzo.
—Sí, me parece perfecto.
Lauren sonrió.
— ¡Genial!
Esperaron su orden entre charlas y Jasper descubrió que a Lauren también le gustaba Led Zeppelin.
— ¿Enserio? ¡Eso es genial! Nunca había conocido a una chica que tuviera tantos discos de Zeppelin como yo—él dijo y ella echó la cabeza hacia atrás, riéndose, como una niña pequeña.
—Lo supongo, las chicas somos más de ABBA.
Él se rió.
Alice escuchaba a ABBA.
—Si, a una amiga le encanta ABBA.
Lauren se rió entre dientes, le dio un sorbo a su bebida.
— ¿Quién?
—Alice—él respondió.
—Oh, siempre creí que tú y ella terminarían juntos—dijo—es decir, Emmett y Rosalie, Edward y Bella, ya sabes, todos ustedes como amigos.
—Sí, si—él dijo—pero al parecer no.
—Me alegro—ella soltó sin pensar—es decir… bueno… olvídalo.
— ¿Te alegras?
—Sí, es decir, la paso muy bien contigo.
Jasper le sonrió.
—Yo también, Lauren.
El mesero llegó con su orden y colocó los platos frente a ellos.
— ¡Oh por Dios!—dijo Jasper, asombrado por la comida.
—Como diría mi madre—ella comentó— ¡esto se ve delicioso!
— ¿Verdad que sí?
Jasper ya no se había movido de lugar, seguía sentado junto a Lauren.
Compartieron la comida y siguieron hablando.
— ¿Y estás emocionado por ir a California?
—De hecho sí. Quiero algo de sol aunque sufrí en Florida pero espero que la experiencia y la escuela lo compensé.
Ella asintió con la cabeza.
—Forks es muy triste—miró por la ventana—todo es muy lindo pero…—meneó la cabeza, luciendo muy triste—hay lugares mejores.
—Creo lo mismo.
Entonces Lauren le dijo que ella dejaría Forks después de la graduación, iba a visitar a algunos familiares antes de la Universidad.
—Al menos no tienes que esperar tanto para irte.
—Al menos—ella le dio un sorbo a su bebida.
Estaban compartiendo la tarta de moras cuando Lauren dejó caer el tenedor y se echó hacia atrás.
—Ya no puedo más.
Jasper se rió.
—Pediré que nos la den para llevar—él dijo.
Esperaron la cuenta y Jasper le abrió la puerta al salir.
La cita estaba a punto de terminar y en realidad ninguno de los dos quería eso.
—Ah, y te decía, nos quedamos en nuestras pijamas y mamá prepara chocolate caliente y vemos las mismas películas todas las navidades—continuó Lauren.
Y Jasper quería hablar de eso.
Él no tenía esas tradiciones con sus padres pero era bueno ver a Lauren tan emocionada.
Entraron al auto y siguieron hablando.
Esta cita había salido diferente a la primera. Era muy probable por la actitud de ambos, especialmente de Jasper, que había dejado de comparar a Lauren con Alice.
En el camino a su casa, Jasper le estaba contando una anécdota sobre su perro y Lauren volvió a reírse echando la cabeza hacia atrás. Él la miró sonriente.
Quería seguir conociéndola y saliendo con ella, pero no sabía si era lo correcto.
¿Qué pensarían sus amigos? ¿Qué pensaría Alice?
Lauren le dio un apretón en el brazo, a modo de consuelo, después de que él le contara que su hámster del quinto año había muerto.
La miró de vuelta.
Al diablo con ellos, al diablo con ella.
—Me agradas bastante—él le dijo.
Ella sonrió.
—Tú también me agradas.
Jasper estacionó y se miraron.
Lauren frunció sus labios color rojo y lo miró.
—Me la pasé muy bien.
—Si, yo igual.
Entonces Jasper se movió rápido, desabrochándose el cinturón.
—Descansa—le tomó las manos y ella les dio un apretón.
—Lo haré.
Se quedaron en silencio y entonces Jasper se inclinó y ella también.
Se besaron.
—Gracias por esta noche—él le dijo.
—Gracias a ti—Lauren suspiró.
Jasper esperó a que ella entrara a su casa para encender el auto de vuelta.
Lamentaba haber perdido tanto tiempo, la graduación estaba a nada de llegar, Lauren se iría ese mismo fin de semana y el tiempo con ella se habría acabado.
Al diablo con todo.
Por primera vez, lo que es pasado, era pasado.
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El lunes en la cena, Bella finalmente le habló a Charlie sobre ir a California a ver el apartamento.
— ¿Te parece buena idea?
Charlie hizo además de hablar pero prefirió echarse un bocado de spaghetti a la boca.
Asintió con la cabeza.
—Igual y el resto tiene que hablarlo con sus padres, para ir todos juntos.
Charlie la miró raro.
— ¿Qué?—ella preguntó.
— ¿Todos juntos?
—Si—ella dijo— ¡ah, vamos, Charlie! Existen más personas en la península de Olympic además de las de la reservación.
Él rodó los ojos.
— ¿Y tengo que entablar una conversación con ellos?—dijo para molestar.
Bella lo miró feo.
—Si.
Charlie se rió y luego echaron un volado para ver quién lavaba los platos.
—Y deja de quejarte porque vamos a cenar todos juntos para la graduación—Bella dijo antes de salir de la cocina, victoriosa.
—Oblígame—escuchó que Charlie dijo entre dientes.
Bella suponía que la actitud de Charlie se debía a sus oxidadas habilidades para socializar o a su oculta ansiedad.
Pues no le importaba. Charlie cenaría con todos sus amigos y padres, fuera de casa, con un traje puesto, totalmente fuera de su zona de confort. Y Bella se moría por ver eso.
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El martes al salir de la escuela, Jasper tuvo la idea de ir al lago.
— ¡Vamos, chicos! La última vez que fuimos era Noviembre—convenció—una última vez antes de ir a la Universidad.
—De acuerdo—dijeron.
Emmett tenía que trabajar, él los alcanzaría hasta después.
Se despidió de Rose con un beso y emprendió el camino hacia la tienda de deportes.
Ellos se detuvieron en la pizzería y luego fueron al lago.
— ¡Ah, no hay lugar como el hogar!—dijo Jasper cuando entraron al claro.
El lago estaba hermoso, había césped y pequeñas flores adornando el lugar. Definitivamente mejor a como había estado en noviembre.
El agua estaba fría pero eso no importaba.
—No tengo traje de baño—Rosalie, como siempre, empezó a quejarse.
— ¿Y? ¿Usas ropa interior, no?—Jasper comentó, mientras se sacaba la playera.
—Mmm, bueno—Rosalie se encogió de hombros y comenzó a desvestirse.
—Vamos, Chica Bike—Edward le dijo—el agua se enfría.
—No puede estar más fría—se sacó los tenis.
Estuvieron nadando por un rato y luego volvieron a la tierra para comer pizza.
—Ya está fría—dijo Alice antes de darle una mordida a su rebanada.
Después de eso, jugaron a derribarse. Rosalie estaba cargando a Alice y ella estaba tratando de derribar a Bella.
Edward la estaba sosteniendo fuerte. Jasper estaba nadando alrededor, no prestándoles atención.
Alice cayó al agua y Rosalie se les fue encima a ellos dos.
— ¡Intenta atraparme, idiota!—Bella le gritó antes de alejarse rápidamente.
Rosalie era más alta que ella y pudo atraparla del pie, zambutiendola debajo del agua.
Edward tuvo que ir a su rescate y luego Rose y Bella trataron de hundirlo.
—Maldita Judas, Bella—él le dijo y luego la atrapó y comenzó a picarle las cosquillas.
Alice y Rosalie se alejaron, nadando felices, se unieron a Jasper, que había sacado un balón del maletero de su auto.
Edward y Bella se quedaron juntos.
— ¿Qué es esto?—Edward dejó de atacarla y le tocó el trasero.
—Ah, no lo sé, una protuberancia extraña—ella respondió y él se rió.
—Se siente bien—le dijo antes de inclinarse a besarla.
Edward llevó ambas manos a su trasero y lo apretó. Bella envolvió sus piernas en su cintura y lo abrazó, intensificando el beso.
Estaban perdidos el uno en el otro y Edward estaba bajando más la mano, intentando llegar a su centro.
Bella gimió contra sus labios y le tironeó del pelo.
— ¡¿Qué están haciendo, malditos cerdos?!—Jasper les gritó y les arrojó el balón. Le pegó a Edward en la espalda. Bella dejó de besarlo.
Alice y Rosalie se rieron.
— ¡Que te importa!—Edward se giró y le lanzó el balón—¡consíguete una novia!
El resto se rió y Jasper estuvo a punto de decir que ya tenía una.
Lauren no era exactamente su novia pero podía fingir que lo era.
— ¡Oh, lo haré!—Jasper le respondió y luego se giró a seguir jugando con las chicas.
—Sigamos, B—Edward le dijo.
Comenzó a besarla y movió su ropa interior a un lado.
—De acuerdo, de acuerdo—Bella se alejó—no puedo hacerlo con ellos aquí.
Edward miró hacia atrás.
Ellos estaban concentrados en el juego.
—Ni siquiera están viendo.
—No importa, exhibicionista—ella dijo y se alejó.
— ¡Oh, vamos!—Edward se quejó y la siguió.
—Oh, Edward, no vayas a batear la pelota—Jasper se rió.
—No nos vayas a picar un ojo—Alice le siguió.
Ellos se rieron y Edward se llevó una mano abajo, acomodándose su ropa interior.
—Idiotas.
Estuvieron en el lago hasta tarde y luego Emmett llegó y Alice puso algo de música.
Ya estaba oscuro y salieron un rato del agua, pero Edward y Bella volvieron a entrar, después de que él se la pasara pidiéndoselo al oído.
Ellos se quedaron tirados sobre el césped.
Rosalie y Emmett se estaban besando, Alice estaba cantando y Jasper estaba jugando en su teléfono.
Edward y Bella se zambutieron en el agua y Edward comenzó a besarla.
La noche estaba fría y Bella estaba temblando. Él la atrajo más cerca y entonces movió su ropa interior a un lado y enterró un dedo en su interior.
La hizo terminar entre besos y caricias y entonces ella se alejó, sonrojada.
Edward fue tras ella como un cazador ante su presa y luego la arrastró hasta la orilla.
Los chicos seguían haciendo lo de siempre y entonces Jasper dijo que era suficiente.
—No crean que no los vimos, cerdos exhibicionistas. Andando, vamos a casa.
Se vistieron y Charlie vio raro a Bella cuando entró a la casa.
Es mi cara post orgasmo, pensó ella.
Tomó una ducha y se sonrojó por el recuerdo.
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Los exámenes finales comenzaban el jueves y el miércoles, Jasper buscó a Lauren en los casilleros.
—Hola—le sonrió, él estaba sujetando los cordones de su mochila.
—¡Hola, Jasper!—ella le sonrió de vuelta.
—¿Cómo estás?
—Bastante bien, sólo que estresada por los exámenes. ¿Tú?
—Muy bien, sobre eso te quería hablar.
—¿Sobre los exámenes?—ella frunció el ceño y siguió echando libros en su mochila.
—Algo así, es decir, ¿no quieres salir? Esta tarde, a algún lugar.
Ella cerró su casillero.
—¿Hoy?
Él asintió y se ajustó los anteojos.
—Mmm, no lo sé, tengo que estudiar. ¿No tienes exámenes mañana?
—Si—él dijo—bueno, ¿no quieres ir a mi casa? Estudiamos juntos.
Ella lo pensó por un momento.
—De acuerdo—ella dijo—suena bien.
—Genial.
—Eh, ¿nos vamos ya?
Lauren volvió a pensarlo.
— ¿Te parece si mejor llego después? Tengo que llevar a mi hermano a casa.
—No tengo problema con llevarlo. Vamos juntos.
— ¿Estás seguro?
—Si—él dijo.
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Un niño rubio lo miraba desde el asiento trasero. Jasper podía sentir su mirada taladrando en la parte posterior de su cráneo.
— ¿Lauren?—el niño la llamó. Ella se giró.
— ¿Si?
— ¿Es tu novio?—dijo sin importarle que Jasper estuviera ahí.
—No, es mi amigo.
—Claro—él le entrecerró los ojos.
—Claro, Josh—ella dijo.
—No somos novios—Jasper interfirió—sólo soy un amigo.
—Que quiere ser su novio—Josh dijo.
Jasper no supo qué contestar.
—No—Lauren le dijo.
—Su silencio me dice otra cosa—para ser un niño de 8 años, Josh era muy inteligente.
—Cállate, niño—Lauren le lanzó un bastón de caramelo.
Josh bajó del auto de Jasper cargando su mochila en su espalda. Se quedó parado junto a la ventanilla de Lauren.
— ¿Qué le digo a mi mamá?
—Que fui a estudiar a casa de un amigo.
—De tu novio, querrás decir.
—De un amigo, Josh—ella suspiró.
Josh los miró a ambos con los ojos entrecerrados.
—Cuidado, Lauren—dijo con tonillo valiente, sonó como un anciano dando un consejo.
—Sí, claro—ella rodó los ojos—entra a la casa.
—Nos vemos—se despidió—gracias por traerme a casa, novio de Lauren.
—Por nada—Jasper ya no sabía qué decir.
Josh corrió hacia el porche y Jasper arrancó hasta que Josh cerró la puerta.
Mientras daba vuelta en U, pudo ver que el niño estaba viendo por la ventana.
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Los padres de Jasper no estaban en casa. Estaban trabajando.
Jasper y Lauren entraron a la cocina. Jasper le tendió una botella con agua fría y ella la aceptó gustosa.
Lauren le dijo que no tenía hambre, así que subieron a su habitación.
—Linda casa, Jasper—ella dijo, dejando sus cosas en el suelo.
—Díselo a mi mamá, pero gracias.
Jasper se sacó los zapatos y Lauren lo imitó. Fueron a sentarse a la cama.
Silencio.
Sonido de grillos.
— ¿Qué exámenes tienes mañana?—ella se levantó y fue a traer su mochila.
—Biología e Inglés—él dijo.
—Genial. Yo también tengo Biología mañana—Lauren estaba rebuscando en su mochila y sacó su cuaderno.
Jasper la detuvo.
— ¿No quieres relajarte un poco? Es decir, apenas llegamos de la escuela.
Lauren se rió entre dientes.
—Mmm, creo que tienes razón. ¿Qué podemos hacer?
— ¿Quieres escuchar algo de música?
— ¡Oh, genial! Muéstrame tus discos de Led
Jasper sonrió y se levantó.
—Están en mi armario—dijo, yendo hacia allá—planeo ponerlos en la pared. Le copié a Edward la idea, sólo que quería pintar la pared primero—dijo con Lauren pisándole los talones.
—Pero ya vamos a la Universidad, ¿no es mejor hacerlo cuando estés allá?
—Sí, también pensé eso, y como voy a vivir con mis amigos en un apartamento, pues puede que sea más fácil.
— ¡Genial! Apuesto a que será muy divertido.
—Ya lo creo.
Se quedaron viendo los discos y hablando sobre ellos. Lauren les daba vueltas en sus manos y se recargó en la repisa de Jasper.
—… y entonces le dije "está loca, yo no sacudo el cuerpo y ciertamente no escuchó a ABBA"—ella estaba contando y Jasper la interrumpió.
—Lauren
— ¿Si?—ella abrió los ojos. A Jasper le gustaba que hiciera eso. Siempre que las personas decían su nombre, ella respondía con un "¿sí?" y abría los ojos, atenta.
— ¿Puedo besarte?
Ella se quedó muda.
—Oh…mmm…seguro.
Y Jasper lo hizo.
Fue un beso suave y tierno.
Jasper estaba acunando su mejilla y recostó su frente contra la de ella. Las pestañas de Lauren revolotearon, no quería abrir los ojos.
—Me gustas, Lauren.
—Y tú a mí, Jasper.
Él sonrió levemente y volvió a besarla.
Cuando él se alejó, la tomó de la mano y fueron hasta la cama.
— ¿Este era tu plan?—ella se rió por lo bajo.
—En realidad no. Soy honesto, mi plan era ir a Paper Towns o algo así y luego después planée venir aquí y estudiar en realidad.
—Bueno, supongo que podemos relajarnos antes—ella se sonrojó.
Comparada a Tanya y a Jessica, Lauren era muy dulce. Un poco inocente, aunque Jasper no sabía si eso era verdad o sólo quería dar una buena impresión.
Se besaron de vuelta. Jasper no sabía dónde poner las manos, así que las dejó sobre sus rodillas, incómodamente.
—Mmm…—ella se alejó—puedes abrazarme si quieres, Jasper.
Él estaba nervioso. Suponía que porque su único contacto con chicas había sido la amiga de Chelsea, la ex novia o lo que fuera de Edward, Alice y ahora Lauren.
—Bueno—él dijo, cohibido.
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— ¿Puedo tocarte la cintura?
—Claro.
—Bueno.
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— ¿Puedo desabrocharte la camisa, Jasper?
—Mmm, seguro—dijo en un susurro.
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— ¿Quieres…ehh…sacarte la blusa?
—Mmm, cl-claro.
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— ¿Quieres…
—Jasper, no preguntes nada más. Estoy segura.
—Bueno, lo siento, sólo quería saber si…—Lauren lo besó.
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— ¿No crees que debimos de haber llevado Anatomía este curso?
— ¿Para así haber estudiado algo? Claro—dijo ella mientras se ponía la blusa.
—Me alegro que me hayas detenido—él dijo, se estaba abrochando la camisa—podemos dejarlo para después.
—Si, después lo terminaremos—ella le sonrió.
— ¿Entonces…
— ¿Qué?—ella guardó su libreta en su mochila.
— ¿Somos… ya sabes…?
— ¿Novios?
Él asintió con la cabeza.
—Mmm, pues si quieres que sea tu novia.
—Claro—Jasper respondió demasiado rápido.
Lauren sonrió.
— ¡Genial!
Después de adecentarse, Jasper acompañó a Lauren hasta su casa.
—No hubiera tolerado seguir estudiando después de haberte visto el pecho—ella le dijo y él se rió.
—Si, ni yo—él contestó.
—No me viste el pecho—ella se cruzó de brazos.
—No pero… olvídalo—él miró al frente, sonriente.
—Bueno, nos vemos mañana, Jasper.
—Sí, hasta mañana—él la miró bajarse del auto.
—Gracias por traerme.
—No es nada.
Y una vez más, mientras daba vuelta en U, Jasper vio a Josh mirando por la ventana.
…
Jeje, no me maten, pero a mí en realidad me agrada Jasper con Lauren. Definitivamente aquí no va a haber AlicexJasper. Al inicio si lo tenía pensado así pero después no D:
Bueno, ya hice las cuentas y sólo nos quedan cinco capítulos más, contando el epílogo.
Muchas gracias por sus comentarios :) las amodoro
