Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo juego con ellos.

Mocking the bounds

Capítulo 46

— ¿Qué rayos pasa contigo?—Rosalie le preguntó, mirándola a través del espejo.

Alice le alzó una ceja.

— ¿Qué rayos pasa de qué?—Alice se alisó las arrugas inexistentes de su vestido.

—Con Jasper, duh.

Alice suspiró y se detuvo de rodar los ojos.

—No me pasa nada.

— ¿Cómo que nada? Estás como una loca.

Alice se encogió de hombros.

—Quiero las cosas cuando los demás las tienen, es un defecto.

— ¿Enserio?—Rosalie le dijo, no creyéndole.

—Sí y además, ugh…—alzó los brazos y se giró para enfrentarla—tengo celos, ¿sí? Mi ego es demasiado alto y creí que… no sé… que seguía sin superarme y eso como que me gustaba de alguna forma.

Rosalie se quedó callada y se acercó a ella.

— ¿Entonces no te gusta?

—Mmm, no lo sé, me parece guapísimo y me encanta la forma en que besa y era demasiado lindo conmigo, es sólo que…—se miró las manos—no era suficiente. Él pedía demasiado.

—Y decidiste darle cualquier cosa.

—Fui egoísta, ¿sí? Lo que hice con él fue lo que yo quería, intenté hacerme creer que lo quería de verdad, que lo haría funcionar pero no… no pude hacerlo. No funcionaría.

Alice se veía apesadumbrada. Rosalie le dio un abrazo corto y dejó sus manos sobre sus hombros. La miró a los ojos.

—Bueno, Alice, lo que hiciste en la escuela y luego ir a su casa y besarlo frente a Lauren estuvo jodido, ¿de acuerdo? No intentes hacer algo parecido a eso otra vez y supéralo. Él está con ella ahora. Déjalo ser feliz.

Alice bajó la mirada.

—Lo sé es sólo que no me lo esperaba.

Rosalie le dio una sonrisa temblorosa.

—Compórtate, ¿sí?

—Si—Alice rodó los ojos.

— ¿Lo prometes?

—Lo prometo.

—Bien. Ahora dime, ¿mis rodillas se ven muy huesudas?—Rosalie quitó a Alice de en medio y se miró al espejo.

—No, no lo creo—Alice ladeó la cabeza—creo que se ven bien.

La puerta se abrió después de un toque.

—Hey, ¿están listas?—Bella asomó la cabeza y les sonrió.

—Claro—dijeron, entonces tomaron sus bolsos y salieron de la habitación de Alice.

Los chicos las estaban esperando abajo. Estaban sentados en los sillones, usando sus teléfonos.

Antes de salir de la casa, Alice le pidió a su madre que les tomara una foto.

Ninguno se había salvado de la inquisición de las fotos. Bella se extrañó de ver a Charlie tan feliz y con una corbata que no pudo negarse a todas las fotos que le pidió. Edward les tomó una cuando pasó a recoger a Bella.

Parecía que Charlie se había dado por vencido con el odio hacia su novio.

Ahora se dirigían todos en el auto de Jasper hacía la escuela.

Estaban emocionados y Alice se la pasó tomando fotos dentro del auto.

Cuando llegaron a Forks High, algunos autos ya ocupaban el estacionamiento y Jasper encontró todavía un lugar cerca de la entrada a la escuela.

Les entregaron sus togas y birretes y antes de que la ceremonia comenzara, se tomaron algunas fotografías.

—¿Te das cuenta que esto en verdad está sucediendo?—Rosalie tomó a Bella de la mano y le dio un apretón.

—¡Lo sé!—Bella sonrió—iremos a California y seremos felices allá

Alice refunfuñó.

Me dejaron sola—se cruzó de brazos y Bella la sacudió.

—No te preocupes, Alice, seguiremos siendo amigos.

—Pero no será lo mismo. Todos ustedes vivirán juntos, se olvidarán de mí.

—Claro que no—Rosalie le pasó un brazo por los hombros.

—Claro que si. Ustedes serán de lo más unidos y yo no.

—Eso puede ser cierto—dijo Bella—pero conocerás a gente nueva, tendrás muchos amigos y muchos chicos durmiendo en tu habitación.

Alice rodó los ojos.

—Mmm, ya quisiera eso. No creo que mis compañeras sean de las que les gusta ver.

—Eso te pasa por no conseguir un apartamento—dijo Rose.

—Mis papás se arrepintieron al final—Alice entrecerró los ojos, mirando hacia la nada—malditos.

Bella y Rosalie se rieron y luego las risas se detuvieron cuando Jasper llegó junto a Lauren.

—Hola—se saludaron y Alice le sonrió, después de todo, había prometido comportarse.

Y así es como todo terminaría, Alice no iría a la graduación con Jasper, él estaría bailando y besándose con Lauren mientras ella bailaba con un chico del club del periódico. Era patético.

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Afortunadamente, Jessica no se encargó de dar el discurso de graduación como se había rumoreado, así que Bella lo pudo disfrutar bastante y trató de tranquilizarse antes de tener que pasar al frente a recoger su diploma.

Observó a Edward caminar por el escenario, con su paso grácil y seguro. Se veía guapísimo, con su pelo cubriéndole la parte superior de las orejas y su sonrisa ladeada. Estrechó las manos de los profesores y del director y Bella lo siguió con la mirada hasta que desapareció entre la fila de alumnos que esperaban tomar su lugar otra vez. Se dio cuenta de que las manos le ardían y dejó de aplaudir.

Su nombre retumbó por todo el gimnasio, escuchó aplausos y subió los escalones, deseando que la toga no le jugara una mala pasada y la hiciera caer de bruces frente a toda la escuela.

Charlie se puso de pie y le aplaudió mientras Bella tomaba su diploma enrollado y atado con un lazo, ella le dio un apretón de mano al director y esperó que no se diera cuenta de que estaba sudando. La chica asiática que estaba detrás de ella se llevó el sudor de su mano cuando saludó al Sr. Keats.

La ceremonia continuó, hasta que todos los alumnos tuvieron su diploma entre sus manos, entonces el director dio su sermón de despedida y los alumnos se pusieron de pie, haciendo bullicio y revolviéndose, mezclándose entre ellos mismos.

Rosalie atrapó a Bella y la jaló hacia donde ellos estaban. Alice la tomó de la otra mano y entonces el Sr. Keats los felicitó, nombrándolos graduados.

Un gritito de júbilo escapó de sus labios cuando los birretes se lanzaron al aire, los aplausos llenaban el aire y luego cuando atrapó su birrete de vuelta, unos grandes brazos la atraparon.

—Hey—Edward le sonrió y se inclinó a besarla, sin darle tiempo de decir ni una sola palabra.

Lo tomó del cuello y se puso de puntitas, tratando de intensificar el beso pero Emmett los separó, pasando entre ellos y arruinando el momento al tomar a Bella en sus brazos y girarla en el aire, dejándola mareada.

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Era la graduación, estaba sucediendo. Ahora sólo tenían un verano para crecer, lo quisieran o no. Ahora tendrían que hacerse cargo del alquiler de su apartamento y de recordar cerrar la puerta por las noches si es que no querían despertar degollados. ¿Quién haría el super? ¿Quién se arremangaría las mangas y prepararía la cena? Ninguno quería hacerlo y tampoco tenían una respuesta segura para eso.

Mientras cenaban, los pensamientos de Bella se revolvían unos con otros, chocando entre sí, Edward la pateó debajo de la mesa, esperando patearla a ella y no a alguien más.

Bella alzó la mirada y Edward le alzó una ceja, en señal de "eh, ¿estás bien?", Bella le dio una media sonrisa y siguió comiendo. Edward no se quedó conforme.

Es sólo que estaba asustada, muchos cambios se avecinaban, no sabía qué es lo que iba a pasar en California, ¿sufriría? ¿Extrañaría a Charlie? ¿Quién se haría cargo de las cosas?

Suspiró y miró alrededor. Este día había representado un cambio pero la mejor parte de todo es que viviría con sus amigos, juntos sería todo más llevadero. Le asustaba lo que pudiera pasar con Edward, presentía que su vida iba a cambiar pero no como la vida de una universitaria común y corriente lo haría, tal vez y hasta agregaría papparazzi a la ecuación.

Evitó sonreír cuando vio a su papá.

Charlie se veía graciosísimo. Estaba callado y sólo hablaba cuando en realidad necesitaba opinar algo, la mayor parte de la cena su filete se robó su atención y Bella se estaba divirtiendo por verlo ahí sentado, junto a ella y junto a sus amigos y los padres de sus amigos. Era como un pez fuera del agua, sólo esperaba que ese pez no fuera a morirse.

Entonces comenzaron a hablar sobre California, Bella no sabía quién había sacado el tema a colación, estaba demasiado ocupada con sus pensamientos y Carlisle estaba diciendo algo sobre ir a ver el apartamento, que sería una buena idea.

Mientras hablaban de eso, la mesera llegó y dejó el pastel que habían ordenado. Emmett no esperó a que los padres dejaran de hablar y cortó el pastel.

—Se suponía que los felicitaríamos antes—dijo Julia, la madre de Jasper, cuando vio que ya todos tenían su gran rebanada.

—Ah, sí, gracias—respondió Emmett con una sonrisa y Julia rodó los ojos, divertida.

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—Te note algo callada—Charlie le dijo a Bella mientras se dirigían a la casa.

—Eh, si—ella respondió.

—¿Estás bien? ¿No se supone que este es un día importante?

—Si, lo es—ella dijo—es sólo que…—suspiró—tengo muchas cosas en la cabeza ahora—dijo—y además estoy cansada, pero gracias por ir, papá. Sé lo que significa para ti el salir de casa a eventos de ese tipo, usar una corbata, intentar hablar con personas con las que nunca has hablado. En verdad lo aprecio.

Charlie sólo se encogió de hombros.

—Pues es tu graduación. Antes no salía a esos lugares porque no había una razón para hacerlo.

Bella sonrió levemente.

—Bueno, de todas formas, gracias.

—Está bien.

El resto del camino fue silencioso y cuando llegaron a casa, Bella se quitó los tacones, fue a la cocina a beber un vaso con agua y luego se despidió de Charlie.

—Voy a ir a dormir. Buenas noches, papá—le dijo. Charlie estaba en su habitación, quitándose la corbata.

—Oh, si, buenas noches, Bells.

Ella sonrió y se fue a su habitación. Se desvistió y usó su cómoda pijama y luego se dirigió al baño.

Se quedó dormida tan pronto tocó la almohada, sin ver su teléfono o los mensajes que pudiera tener.

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Edward se escabulló de su casa cuando sus padres se fueron a dormir. Estaba usando su pijama y como siempre, escondió el Volvo en el bosque que colindaba con la casa de Bella.

Quería verla y preguntarle qué era lo que le pasaba. La había notado feliz en la graduación pero en el restaurante había estado muy callada y pensativa.

Además, quería verla porque quería besarla.

Trepó el árbol silenciosamente y con una sonrisa en la cara, pero esa sonrisa se borró cuando la vio dormida.

Estaba a punto de acercarse cuando unos pesados pasos en la escalera lo alertaron.

Charlie iba hacia allí, así que corrió y se escondió en el armario de Bella, esperando no hacer ruido y así no ser descubierto ni despertarla.

La puerta se abrió lentamente y Charlie entró. La luz del pasillo alumbró levemente la habitación.

Él se sentó en el borde de la cama y alargó una mano, acarició el cabello de Bella.

—Estoy orgulloso de ti, Bells. Mi pequeña Bells—suspiró, Edward sonrió—sabía que serías brillante desde ese dibujo de macarrones que hiciste en el kínder—Charlie se rió entre dientes.

— ¿Pa?—la ronca voz de Bella lo hizo sonreír más.

—Duerme, Bells. Te quiero.

—Yo también te quiero.

Charlie se inclinó y dejó un beso sobre su cabeza antes de salir y cerrar la puerta detrás de él.

Edward se quedó ahí dentro un rato más. Pensando en que tal vez él nunca obtendría algo así de sus padres, pero se alegró al ver que Bella tenía un poco de la felicidad que él desearía tener.

Después de un rato, salió y Bella pegó un brinco en la cama.

— ¡Me asustaste!—ella susurró.

—Lo siento—él sonrió—sólo quise venir a preguntar cómo estabas.

Edward se sentó en la cama y ella lo miró.

—Bien.

—Estabas algo callada.

Bella rodó los ojos.

—Estoy bien. Sólo que estaba pensando.

— ¿En qué?

—En California. En la universidad, en nosotros.

Edward frunció el ceño.

— ¿Qué hay con nosotros?

—Pues si obtienes ese contrato…

—Bella…—la interrumpió—ya te dije que nada va a cambiar.

—Claro.

Edward frunció otra vez el ceño.

— ¿No crees eso?

—Si

—No es cierto.

—Si—ella dijo, fastidiada.

Le molestaba que Edward lo viera de esa forma, todo perfecto y sin posibilidades de cambio. Era obvio que cambiaría pero él afirmaba lo contrario y ella no sabía si era para hacerla sentir bien o si en verdad él creía eso.

Bella cerró los ojos.

—¿Vas a dormir?

—Si.

—De acuerdo—Edward se levantó lentamente—nos vemos mañana—dijo, un poco decepcionado.

Bella no le respondió, quería pedirle que se quedara pero estaba cansada y un tanto molesta ahora.

Edward salió por la ventana y se dirigió al Volvo, con las manos metidas en los bolsillos y sin mirar atrás.

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El viernes por la noche, Edward pasó a recoger a Bella.

Tocó el timbre y esperó afuera, seguía molesto.

Bella salió y sin saludarlo, cerró la puerta detrás de ella.

Seguía molesta.

—Vamos—dijo.

Edward asintió con la cabeza y caminaron hacia el Volvo.

La mayor parte del trayecto fue en silencio.

Edward se veía, obviamente, guapísimo con su saco negro y su cabello revuelto. Sus dedos tamborileaban sobre el volante al ritmo de la música y Bella se entretuvo con su teléfono, evitando mirarlo para no saltarle encima.

Bella, por su parte, se veía hermosa. El azul la hacía ver tan sexy y su piel se veía tan blanca y suave. Se había recogido el cabello y Edward quería pasarle los dedos por el cuello y quería besar sus clavículas, pero no iba a decírselo.

Llegaron a la escuela y Bella vio que Rosalie estaba bajando del Jeep de Emmett. Rosalie no podía bajar y se estaba riendo de algo que Emmett había dicho. Bella sonrió. Entonces vio cómo Emmett cargaba a Rosalie en sus brazos y la dejaba caer agraciadamente en el suelo.

Se veía hermosa.

Bella bajó del auto y caminó hacia ellos, sin esperar a Edward.

—Hola—los saludó, sonriente. Abrazó a Rosalie—te ves hermosa, Rose.

— ¿Verdad que sí?

Bella rodó los ojos ante el comentario.

—Hola—Edward llegó saludándolos y guardó sus llaves en el bolsillo.

Le devolvieron el saludo y luego se dirigieron al gimnasio.

— ¿Quieres algo de beber?—Edward le preguntó y Bella asintió. Edward desapareció junto con Emmett y Rosalie y Bella se sentaron.

Rosalie suspiró.

—Que bien se ve el gimnasio, no parece el lugar donde sufrí humillaciones.

Bella rodó los ojos.

— ¿Qué humillaciones pudiste tener tú?

—Una vez Emmett me bajó los pantalones mientras jugábamos basquetbol.

—Oh, rayos—Bella dijo y se rió.

— ¡Mira! Ahí viene Alice.

Rosalie agitó la mano y Alice sonrió al verlas.

— ¡Se ven preciosas!—chilló y las abrazó.

Alice hizo que Emmett les tomara una fotografía cuando volvieron con los tragos y luego se quedaron sentados, esperando que la pista se llenara para comenzar a bailar.

No eran del tipo de personas que abrían la pista.

— ¿Dónde está Jasper?—Rose preguntó, barriendo el lugar con la mirada.

—Seguramente besándose con Lauren—Bella dijo.

—Tranquila, Bella—dijo Emmett—la duende aquí se enoja si dices eso.

Alice rodó los ojos.

—Ya lo superé, ¿sí?

—Claro.

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Edward sólo le habló a Bella para preguntarle si quería bailar y ella aceptó, Jasper se les unió en la pista junto con Lauren y Alice trajo al chico del periódico. Era un chico agradable.

—¿Qué pasa contigo?—Bella le preguntó a Edward cuando se sentaron a tomar un descanso.

—Nada—él no la miró y siguió quitando pelusas inexistentes del mantel.

—Claro que algo pasa.

Edward se quedó callado y miró al resto en la mesa, hablaban animadamente.

—Es sólo que ayer fuiste muy grosera. Fui a verte y me echaste.

—No te eché.

Edward bufó.

—Claro que sí. Te fuiste a dormir y ni siquiera me respondiste cuando me despedí.

—Estaba molesta. Odio que siempre quieras aparentar que todo va a estar bien.

—Pues lo va a estar.

— ¡Claro que no!—llamó la atención del resto.

— ¿Te parece si discutimos eso después?—Edward murmuró entre dientes.

Bella suspiró y no dijo nada más.

El resto de la noche se la pasaron bailando y Bella trató de llevar la fiesta en paz con Edward. Él se limitó a responder lo que ella preguntaba y después de un rato, ella comenzó a ignorarlo.

Se suponía que la graduación no debería ser así. No deberían estar peleando. Era la graduación de prepa, la única que tendrían, pero Edward no estaba dando el brazo a torcer. ¿Por qué siempre todas las personas le arruinaban a Bella lo que quería? Era como si el mundo se confabulara contra ella.

— ¿Quieren ir a mi casa?—Edward preguntó cuando el baile se terminó. Estaban caminando hacia el estacionamiento.

— ¡Seguro!—Emmett aplaudió y Bella quiso decir que no.

Ya no quería que esto se alargara, ya se sentía mal.

Lo de sentirse mal no duró mucho porque el licor de Carlisle lo solucionó todo.

Se habían ido al sótano y Jasper fue a dejar a Lauren a su casa, consiguió más alcohol y lo metió a escondidas.

Se sentaron en el sillón y comenzaron a jugar cartas.

Edward colocó su brazo sobre el respaldo del sillón y atrajo a Bella cerca de él. Bueno, eso estaba bien. Había sido la única muestra de cariño que había tenido toda la noche.

Se quedaron a dormir ahí, Edward les prestó ropa a todos y las chicas se fueron al baño para desmaquillarse.

— ¿Qué pasa con Edward?—Rosalie le preguntó a Bella.

Ella se encogió de hombros.

—No lo sé. No lo hemos hablado.

— ¿Por qué están peleando?

Bella suspiró.

—Es sólo que estoy asustada por lo que pueda pasar en California, por la escuela y además por él. No sé si le darán ese contrato pero de todas formas buscará alguno. Todo va a cambiar y él sigue diciendo que no.

—Tal vez trata de tranquilizarte—Alice le sonrió.

—Tal vez o tal vez está tonto y cree que nada cambiara.

Rose se rió.

—Todo estará bien, Bella—la abrazó—vamos a estar juntos. Si él se hace famoso, pues será rico y se comprara una casa, dejará de vivir ahí y seguirás adelante.

Bella se rió.

—Espero que si.

—Lo harás—le dijo Alice—recuerda que nada es para siempre y que estamos demasiado jóvenes, de todas formas.

—Está bien.

Le dieron un último abrazo y luego se dirigieron al sótano.

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Jasper suspiró y miró al frente.

—Esto es algo difícil—Lauren dijo a su lado.

—Lo es.

—Te voy a extrañar, Jasper.

Él la miró.

—Yo también, Lauren. Enserio.

Ella le dio una sonrisa triste.

—Bueno, al menos tuvimos nuestro último día juntos.

—Si.

Ella se miró las manos.

—Ya tengo que irme.

—Lo sé.

Ella sonrió.

—Muchas gracias por todo, Jasper.

Lauren tomó su bolso de entre sus pies y lo miró.

—Te quiero.

Jasper sonrió.

—Yo también te quiero.

—Que te vaya muy bien.

—Espero lo mismo para ti.

—Adiós.

Jasper se inclinó y la besó.

Lauren lo tomó del cabello y hundió sus dedos ahí. Jasper saboreó los labios de ella y le acarició la mejilla.

Quería disfrutar su último beso, al menos ambos sabían que era el último. No como en los rompimientos comunes, cuando sólo terminas y no logras recordar cuál fue el último beso y el pensamiento de "si hubiera sabido que ese sería el último lo habría disfrutado más" o algo por el estilo.

—Adiós, Lauren—él susurró contra sus labios.

Lauren sonrió y bajó del auto.

Cuando entró a la casa, se despidió de Jasper con un gesto de mano y él hizo lo mismo.

Ella cerró la puerta y él se fue.

Sabía que los adolescentes no conseguían inicios, sólo finales, pero de todas formas, no pudo controlar la punzada de dolor que le cruzó el pecho.

Hola, ¿les gustó? Ahora si, comienza el verano para ellos y no me maten por Jasper, así pasa y es lo que quería retratar en esta historia. La pareja perfecta que parece que estarán juntos por siempre, la pareja que a pesar de todo lo que hagan parece seguir siendo inestable, la pareja que nunca se da y un amor inocente, corto pero fulminante.

Que no tengan pareja no quiere decir que no habrá final feliz.

Bueno, espero sus comentarios y muchas gracias :)