Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo juego con ellos.
Mocking the bounds
Capítulo 47
El teléfono vibrando contra la mesita de noche lo despertó. Edward se rodó sobre su costado y arrugó los ojos cuando la luz de la pantalla le dio en la cara.
Era Garret el que llamaba.
Abrió los ojos rápidamente y respondió, apoyándose sobre un codo.
— ¡Hola!
— ¡Hey, Edward!—Garret se escuchaba contento— ¿te desperté?
Edward se sentó, apoyando sus pies en el suelo.
—Algo así.
Garret se rió entre dientes.
—Bueno, espero que sigas acostado porque tengo buenas noticias. Te caerás sobre tu culo.
Edward sonrió.
— ¿Qué noticias? Y no te preocupes, estoy sentado.
—Tienes un contrato.
La sonrisa se le congeló en la cara.
— ¿Me estás jodiendo, no?
— ¡No, hombre! Hablé con Ryan, hablé y hablé y aceptó. Te dará un contrato, pero tienen que negociarlo.
— ¡¿Estás bromeando?!—Edward se levantó y comenzó a dar vueltas por su habitación. Se pasó una mano por el cabello— ¿cuándo? ¿Dónde?
Garret se rió.
—Es bastante enserio. Tendrás que venir a Cali, te dará un contrato por un álbum.
— ¿Un álbum? ¿No un demo? ¿No una canción?
Garret volvió a reírse.
—No. Un álbum, Edward. Lo conseguiste.
— ¡Carajo!—Edward se sentí sobre su sillón—carajo, Dios, gracias, gracias.
—No me agradezcas mucho hasta que estés acá. Felicidades, chico.
—Mierda, Garret, gracias, hermano.
—Está bien. En un rato más te compraré tu billete de avión. Te lo haré saber.
— ¡De acuerdo!
— ¿De acuerdo?
— ¡De acuerdo!
Garret se rió y terminó la llamada.
Edward tiró su teléfono sobre su alfombra y se deslizó hasta el piso.
— ¡Mierda!—chilló, con una sonrisa adornándole el rostro.
Cuando bajó a la cocina, Carlisle estaba ahí, hablando con Esme. Esme estaba haciendo tostadas francesas y Carlisle se estaba tomando su café diario.
—Me dieron un contrato—llegó diciendo, interrumpiendo la plática—iré a California.
Sus padres lo miraron. La tostada se cayó de los dedos de Esme y le salpicó la blusa. Carlisle se quedó a medio camino de darle un trago a su café.
— ¿Qué?—Esme dijo.
—Garret me llamó. Dice que están dispuestos a darme un contrato.
— ¿Es enserio eso?—Carlisle dijo.
—Si—Edward se dejó caer agraciadamente en el taburete. Alargó la mano y tomó una fresa—más tarde me comprará el billete de avión.
— ¡Oh por Dios, Edward!—Esme corrió a abrazarlo. Llenándole la mejilla de miel.
—¿Un contrato de qué?—Carlisle finalmente habló.
—Por un álbum. Por ahora. Planeo obtener algo más duradero.
— ¡Eso es genial!—Esme le besó la cabeza.
—Edward, me sorprendes. Estoy orgulloso de ti—dijo Carlisle.
Esme se quedó quieta y Edward se sintió fuera de lugar inmediatamente. Como si fuera parte de un collage surrealista, donde él es el hombre a color que está de pie en un paisaje a blanco y negro. Se sintió tan bizarro como si él fuera el hombre que se estuviera cayendo desde lo alto de una escalera dentro del ojo de una persona, como en esas películas avant-garde y se sintió tan descolocado como una muñeca rusa se debe de sentir cuando la abren por en medio y descubren que alberga otra muñeca.
— ¿Qué? ¿Estás orgulloso de mí? Eso es nuevo.
—Supongo que si—dijo Carlisle y le dio otro trago a su café.
Esme intentó salvar la situación felicitando a Edward otra vez y dándole otro beso.
Edward se fue a su habitación después de un rato y volvió a bajar cuando Esme le avisó que el almuerzo estaba listo.
Carlisle parecía incómodo y el ambiente estaba tenso. Edward se limitó a morder sus tostadas francesas y a beber su jugo de naranja. Después de un rato más, se le quitó el apetito y dejó su almuerzo a medio comer.
Carlisle se levantó, alegando que si seguía ahí, llegaría tarde al trabajo. Edward fue a tirar la mitad de su plato y se limpió la boca con una servilleta.
—Gracias, má—dijo y pasó de largo a su habitación.
Eras esas cosas las que no iba a extrañar, el rechazo sutil y la indiferencia latente de Carlisle. ¿Por qué lo odiaba tanto?, con un suspiro fue a cepillarse los dientes y decidió ir a casa de Bella para darle las buenas noticias en persona.
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Bella estaba lavando los trastes del desayuno cuando el timbre sonó. Miró por la ventana de la cocina y vio el Volvo de Edward.
Sonrió.
Fue a abrir la puerta y Edward entró después de saludarla.
—Hola—ella le respondió y fue a la cocina. Edward la siguió— ¿qué haces aquí?
—Sólo vine a saludar.
Bella sumergió sus manos en el jabón y siguió fregando trastes.
— ¿Qué vamos a hacer hoy?—Bella le preguntó.
Desde la graduación, habían estado saliendo casi todos los días, a hacer cualquier cosa, querían pasar el mayor tiempo posible juntos antes de ir a California y antes de que Alice se fuera a Nueva York.
La última excursión que habían tenido fue un viaje a La Push.
—Mmm, por eso vine. Tengo que decirte algo.
Bella lo miró sobre su hombro y frunció el ceño.
— ¿Qué cosa?
— ¿Terminaste de lavar trastes? Necesito tu atención.
—Ya casi.
Edward se quedó callado y Bella se apresuró a terminar.
—Ahora sí, ¿a qué se debe tanto misterio?
—Me dieron un contrato.
Bella se quedó congelada en su lugar, totalmente descolocada.
Una sonrisa enorme comenzó a crecerle en la cara.
— ¿Es enserio?
Edward estaba sonriendo.
—Es totalmente enserio.
— ¡Oh por Dios, Edward!—Bella se acercó y él se levantó. Lo abrazó, tallando su cara contra su pecho.
—Estoy muy feliz, B.
— ¡Yo también!—ella se alejó— ¿¡es enserio!?—chilló y volvió a abrazarlo.
—Quise venir a decírtelo en persona. Quería ver tu reacción.
Bella se alejó, sonriente.
—Que bueno porque hubiera odiado que me lo dijeras por teléfono.
—Bien.
Bella rodeó su cintura con sus brazos y él se inclinó y la besó.
Ella se alejó de repente.
—Asco. Tengo que lavarme los dientes.
Edward rodó los ojos y ella lo tomó de la mano y lo llevó al piso de arriba.
Edward se tiró en su cama y ella fue al baño.
Él recibió un mensaje de Esme.
Hagamos una fiesta, Edward. Trae a tus amigos.
—Genial—él murmuró.
Bella volvió y cerró la puerta con seguro detrás de ella. Charlie podía estar trabajando pero todo podía pasar.
—Esme quiere que vayan a mi casa. Dijo que haría una fiesta.
— ¿Qué dijo Carlisle?—Bella se sentó a horcajadas sobre él. Edward la sujetó del trasero.
Se encogió de hombros.
—Se sorprendió, supongo que en realidad creyó que no podía conseguirlo. Dijo que estaba orgulloso pero sólo porque no tenía otra cosa qué decir.
— ¿Cómo sabes que fue así?—Bella le entrecerró los ojos.
Él volvió a encogerse de hombros.
—Porque así fue, no pudo haber dicho eso por voluntad propia, simplemente se vio obligado.
Bella rodó los ojos.
—Tal vez…
—No, Bella, lo sé.
Ella hizo un puchero y él se inclinó a besarla.
—Estoy feliz—ella dijo contra sus labios.
—Yo también—él sonrió, arrugando los ojos.
Bella lo besó otra vez y Edward la dejó intensificar el beso.
Edward la atrajo más cerca y la sujetó del cabello.
Bella le revolvió el cabello y le mordió el labio. Edward gimió en su boca.
Bella se restregó contra él y Edward la sujetó de las caderas, moviéndola al ritmo que él quería.
Bella le subió la playera, dejándole el abdomen descubierto y Edward se alejó para sacársela completamente.
Se quedaron desnudos rápidamente y Edward se la llevó consigo hacia abajo, Bella comenzó a moverse sobre él y Edward volvió a sujetarla de las caderas.
Ahí estaba él, con sus labios entreabiertos y su ceño fruncido. Bella se inclinó y lo besó.
—Te quiero—él le dijo.
Bella sonrió.
—Yo también te quiero.
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Rosalie estaba tomando de su bebida despreocupadamente cuando Alice le preguntó a Edward sobre la fiesta.
— ¿Qué está pasando?
Edward la ignoró y le tendió otra bebida.
Emmett quiso jugar cartas pero antes de eso, Edward ya no se pudo contener y se los dijo.
— ¡Edward!—Alice le sonrió y se le fue encima.
— ¡Vas a ser rico, hermano!—Jasper lo abrazó fuertemente y le dio un golpe en la cabeza—felicidades, Edward.
Cuando llegó el turno de Rosalie, ella lo abrazó.
—Muchas gracias, Rose—él le dijo al oído—fue posible por ti.
—Sólo hice un comentario y ya—ella le respondió—no es para tanto. Estoy muy feliz por ti.
—Yo también, Rose.
—Lo harás bien—ella terminó con un beso en la mejilla y luego Bella volvió a abrazarlo.
Emmett quiso apostar dinero, pero ninguno le quiso seguir la corriente.
—Vamos, Edward, apostemos—dijo, codeándolo—puedo perdonarte ahora pero cuando seas multimillonario me lo puedes dar.
—Cuando sea multimillonario ni siquiera va a hablarte, Emmett—dijo Jasper, rodando los ojos y dándole un trago a su bebida.
— ¿Harás eso?—Emmett miró a Edward.
—Claro—él le respondió y Emmett meneó la cabeza, con expresión decepcionada.
El resto del día se la pasaron jugando y tomando las bebidas sin alcohol que Esme preparaba. No los dejó beber.
—Hey—Bella dijo cuando se sentó junto a Jasper. Él estaba viéndolos jugar con un disco volador.
—Hey.
— ¿Cómo estás?—Bella tomó un trago.
Jasper se encogió de hombros.
—Bien—respondió, Bella no dijo nada más.
—Sólo la extraño, ¿sabes?—Jasper agregó. Bella asintió con la cabeza.
—Lo supuse… es decir, fue muy corto lo tuyo con ella pero de alguna manera… no lo sé, se veía que no era algo serio pero se veían tan bien juntos, Jasper.
—Lo sé—él medio sonrió—me hizo olvidarme de Alice, me mostró que había vida después de Alice, ¿sabes?—meneó la cabeza—sólo sentarme aquí y pensar en ella me deprime.
—Ella está bien. ¿Has vuelto a hablar con ella?
Jasper negó con la cabeza.
—No. Acordamos no hacerlo.
Bella frunció el ceño.
— ¿Por qué?
—Lo quisimos dejar hasta ahí, íbamos a dejar de vernos y en algún momento alguien dejaría de responder los mensajes, ya no encontraríamos de qué hablar, se desgastaría y no quisimos desgastarlo.
Bella miró al frente.
—Suena bien. Yo elegiría eso. Permitiría que se quedara como un buen recuerdo.
—Así se quedará—él suspiró—estaba imaginándola aquí. Tal vez estaría corriendo y saltando detrás del disco, yo estaría jugando allá y ella se reiría.
Bella curvó la boca hacia abajo.
—Estarás bien, Jasper. Dejarás de extrañarla y la recordarás como una de las mejores cosas de tu vida.
—Sé que lo haré pero es sólo que estoy cansado, ¿sabes? Cansado de siempre terminar así, sin nada. Me pasó con la amiga de Chelsea—Jasper señaló a Edward con la barbilla—con Alice, con Lauren… ¿acaso no puedo tener algo por todo el tiempo que quiera?
Bella lo rodeó con el brazo.
—A veces tiene que ser así, Jazz. Fuiste tú el que me dijiste que no obtenemos inicios, tal vez así es como está establecido. Encontrarás algo, Jasper, estoy segura de eso.
Jasper se quedó callado, sólo viendo jugar al resto. Bella hizo lo mismo.
—Espero que así sea—dijo después de un rato.
—Lo será.
—Y quisiera que estuvieras ahí para verlo—él dijo, sonriéndole. Bella le devolvió el gesto.
—Eso me encantaría—le revolvió el cabello y luego Emmett llegó.
—Suficiente coqueteo entre ustedes—les dijo. Estaba sudado y alargó el brazo para tomar otra bebida—vengan a jugar.
Bella se levantó, sacudiéndose el trasero, quitándose el pasto de los shorts. Jasper hizo lo mismo y Emmett se los llevó consigo.
Jasper estaba seguro de que encontraría algo, es sólo que tomaría tiempo, pero no sabía si sería lo suficientemente paciente.
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— ¿Cómo vas con lo de Señorita Fugitiva?—Bella le preguntó a Alice cuando se fueron a la cocina a ayudarle a Esme a llevar las hamburguesas al jardín.
Alice le había dado el apodo a Lauren. La pequeña rodó los ojos.
—Bien. El pasado enterrado.
— ¿Estás segura de eso?
—Si—dijo Alice, tomando la cátsup y mostaza—el hecho de que se haya ido me ayudó a superarlo más rápido pero he visto a Jasper un poco triste.
—Sí, la extraña—dijo Bella—me hubiera gustado que tuvieran más tiempo juntos—dijo y luego le dio a Alice una mirada de disculpa.
—No te preocupes—suspiró—supongo que a mí también, de alguna forma, sé que algún día no tan lejano realmente querré eso pero la verdad es que… bueno, ella era mejor para él de lo que yo habría podido llegar a ser.
—Me alegra que pienses así—dijo Bella—espero que California haga de las suyas con él y espero que NY sea bueno contigo.
—Yo también lo espero—Alice dijo—ahora llevemos esto que luego se desesperarán.
Bella sonrió y tomó la bandeja con verduras, Alice la esperó en la puerta para caminar juntas.
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Mayo estaba por terminarse y finalmente Carlisle les había avisado al resto de los padres sobre el vuelo a California. Irían dentro de una semana y todos estaban emocionados, pero justo ahora estaban pensando en Edward yendo a California para firmar su contrato.
—Hey, Edward, no te olvides de unas californianas—le dijo Emmett—me hace falta algo bronceado.
Rosalie le pegó en la espalda con un libro. Emmett se arqueó y el resto se rió de él.
—Sí, Edward, algo bronceado y curvilíneo—le siguió Jasper.
—Cállate, Jasper—Bella dijo—recuerda sonreír y decirnos qué está pasando.
—Y trae algo bronceado y musculoso—Alice comentó.
— ¡Alice!—Bella la reprendió y volvió a mirar a Edward—cada detalle, Edward.
—Si—él se rió—como si no hubiera pensado hacerlo.
—Más te vale—Rose dijo y se sentó en la cama— ¡que emoción! ¿Estás emocionado?
—Sí y bastante nervioso.
—Lo harás bien—Emmett le dijo.
— ¿Qué cosa? ¿Avergonzarse a si mismo? Claro—Jasper le guiñó un ojo.
— ¡Edward!—Esme gritó desde el piso de abajo.
—De acuerdo, es hora.
Todos bajaron y entraron a la camioneta de Esme. Quisieron ir a despedir a Edward al aeropuerto.
Bella lo besó y lo observó perderse entre la multitud.
Esme los llevó a comer y luego volvieron a Forks.
Por la noche, Bella recibió un mensaje de Edward, diciéndole que había llegado y que ya se había encontrado con Garret.
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— ¿Estás listo?—la ceja de Garret se arqueó
—Si—Edward respondió. Garret asintió y dobló por el pasillo.
Edward se alisó su playera blanca y se pasó una mano por el pelo, nervioso.
—Ryan los atenderá en un momento—la asistente les dijo. Ellos asintieron y se sentaron en el sillón de piel rojo que estaba en la sala de espera.
— ¿Tienes todo claro?—Garret le dijo. Habían practicado posibles preguntas y respuestas en la casa de Garret.
Finalmente se había conseguido una casa en Los Ángeles.
—Creo que si—Garret le arqueó la ceja—si—Edward se corrigió.
—Recuera mostrarte seguro y relajado, ¿sí? Tranquilo.
Edward asintió y volvió a pasarse una mano por el cabello.
Unos minutos después, Ryan abrió la puerta y los invitó a pasar.
—Edward—le dio un apretón de manos y tomaron sus asientos— ¿cómo estás?
Edward sintió que estaba en una cita con el médico.
—Muy bien. Contento—respondió.
—Bien—Ryan le sonrió de vuelta—Tienes un contrato, Edward.
—Si—Edward sonrió.
—Vamos a negociar, ¿te parece? Sobre las cosas más importantes—Ryan se deslizó en su silla y tomó una carpeta de su estante—escribí los puntos que me importan más justo aquí—deslizó la carpeta por el escritorio. Edward la tomó—me dirás los tuyos y escribiremos el contrato, ¿de acuerdo?
Edward asintió con la cabeza.
—Has estado promocionándote desde la última vez que viniste aquí, me pareció buena idea que grabaras tus canciones y sacar un disco para este octubre. Es algo apresurado pero ya tienes el material—dijo Ryan—el próximo año quiero otro álbum, también en Octubre y tendremos tiempo para la promoción desde el verano.
Garret estaba leyendo junto con Edward mientras Ryan explicaba sus puntos.
—El público quiere escuchar tus canciones ya, quiere canciones de estudio. En octubre sacamos el disco y este verano iniciamos con la promoción.
—Espera…—Garret alzó la mano—estás hablando de dos álbumes.
—Si—Ryan dijo.
Edward alzó la mirada.
—Garret me dijo que sólo era uno.
—Si—dijo Ryan—el contrato será por uno, por el álbum de este año, el del próximo año sólo lo comento por si acaso, para que veas mis planes a futuro.
— ¿Entonces si nos va bien con el primero te animas a un contrato por el segundo?—Garret preguntó.
—Exactamente—respondió Ryan.
—Eso suena muy bien—dijo Edward.
— ¿Verdad que si?—Ryan sonrió—estamos a buen tiempo para promocionar en el verano, para lanzar un primer sencillo.
—Me parece bien—dijo Garret.
—El punto número dos habla de tus derechos. Serás dueño de tu música, ¿te parece?
— ¿De su propia música?—Garret preguntó—eso es como…
—Como algo genial, ¿no?—dijo Ryan.
— ¡Si!—Edward sonrió.
—Todo suena bastante bien—dijo Garret, entrecerró los ojos, como no queriéndolo creer— ¿tienes algo qué decir, Ryan? Una consecuencia de esto.
Edward miró entre los dos.
Ryan suspiró y alejó la vista de Garret, miró a Edward.
—Tu novia representa un problema—dijo, al fin.
Garret se recostó en la silla.
—Gracias—dijo entre dientes. Ryan le entrecerró los ojos.
— ¿Un problema? ¿Por qué Bella sería un problema?
—Edward—Ryan se recostó en la silla— ¿qué crees que es mejor? Un artista nuevo, emergente, un adolescente, atractivo y con novia o todo eso pero sin novia.
Edward no respondió, simplemente lo miró.
—Mira…—Ryan se rascó la mejilla—no te estoy pidiendo que termines con ella, te pido que cuides tu imagen. Hubo problemas con ella, ¿cierto?—Edward asintió—muchas personas siguen sin conocerte, hay que darles un prototipo, un modelo, algo perfecto. Y estar soltero, es algo perfecto.
— ¿Quieres que esté soltero pero no me pides que termine con ella?—Edward se estaba enojando.
—Quiero que la ocultes, la escondemos por un tiempo. Vas a ser nuevo, Edward, la prensa estará sobre ti, lo van a descubrir, eso es obvio, pero quiero que te vean solo.
Edward ya no respondió, se recostó en su silla.
—Ya que Garret me arruinó mi negociación, les daré un minuto a solas. Iré por un café—dijo Ryan y salió.
—No quiero esto si tengo que terminar con Bella.
—Edward, tienes que aceptar lo que te está dando. Será esconderla por un tiempo o terminar con ella, ¿qué prefieres?
Edward lo miró.
—Irá a la universidad, mis amigos también, viviremos todos juntos, no podré ocultarla.
—Un montón de paparazzi te seguirán y probablemente estarán afuera de tu edificio, la verán salir, son como ratas, están en todos lados y lo descubrirán, ¿sí? Acepta lo que dice Ryan y haz lo que puedas, al fin de cuentas, se sabrá y todo eso de ocultarla se terminará. No le funcionará a Ryan.
Edward asintió levemente con la cabeza.
—Sabía que sería un problema, no sé si mis amigos se quieran enfrentar a eso una vez que vivamos aquí.
—Tendrás que hablarlo con ellos, ellos lo saben, suponen que eso pasará.
Edward se pasó una mano por el cabello.
—Todo va a cambiar, ¿cierto?
Garret asintió.
—Definitivamente. Es probable que tengas que dejar de vivir ahí.
Edward echó la cabeza hacia atrás.
Le había dicho a Bella que nada cambiaría pero ella sabía que no sería así, estaba seguro de que sus amigos lo apoyarían pero no quería lastimarlos o afectarlos. Quería que vivieran una vida normal. No había escapatoria.
—Lo haré.
—Perfecto—Garret sonrió—verás que valdrá la pena, será muy difícil, necesitarás apoyo y centrarte pero valdrá la pena.
—De acuerdo—Edward suspiró.
Edward tendría que crear un concepto para su álbum debut y tenía que comenzar a grabarlo. Establecieron sus términos y Ryan les dijo que su abogado les haría llegar el contrato.
Por la noche, Edward llamó a Bella, no sabiendo cómo darle las noticias.
—Hola—ella respondió, estaba sonriente. Había ruido.
—Hola—él la saludó—tengo noticias.
— ¡De acuerdo! Déjame ir a otro lugar.
— ¿En dónde estás?
—Vinimos a casa de Emmett.
—Ah, genial.
—De acuerdo, ¿qué pasa?—dijo ella, ya no había ruido.
—Mmm, pues nos reunimos y establecimos algunos puntos. Dijo que su abogado nos haría llegar el contrato.
—Eso suena bien, ¿qué puntos?—Bella se escuchaba interesada. Edward hizo una mueca.
—Quiere que saque el debut este octubre, quiere que comience a grabarlo y quiere comenzar con la promoción este verano. Si va bien, quiere otro álbum para el próximo año, también en octubre.
— ¿Dos? ¡Eso es genial, Edward!
—Si—él dijo.
—No te escuchas muy feliz—ella frunció el ceño.
—Lo estoy es sólo que…
—¿Qué?
—Dijo que me quiere soltero.
Bella dejó de respirar.
—Oh.
—Dice que eso creará una buena imagen, me dijo que podía ocultarte, Garret dice que no servirá de nada porque ya saben que existes, que lo descubrirán tarde o temprano, las personas no se olvidarán de ti y buscarán por todos lados.
—Entonces ocultarme no funcionará.
—No pero tuve que aceptarlo, era eso o terminar contigo.
—Vas a esconderme—ella dijo. Tenía los ojos llenos de lágrimas.
—Si.
—Bien.
—Bella…
—Está bien—se secó las lágrimas.
—Sabes que no quiero hacerlo, pero la otra opción no me gusta.
—A mí tampoco.
—Si me va bien, Garret dice que habrá prensa afuera del edificio, que te verán salir y confirmarán que seguimos juntos. No quiero molestarlos a ustedes.
—Ni siquiera nos harán caso.
—A ti si—él dijo—puede que no la prensa pero si tengo suerte, el público estará detrás de ustedes. Querrán saber todo.
—Lo sé.
Edward se quedó en silencio, miró por la ventana. Los Ángeles era hermosa de noche.
— ¿Estás bien?
—No.
—Bella, lo siento mucho. Es algo que quiero, con todo mi corazón, pero estoy dispuesto a…
— ¡No!—ella lo detuvo—no estás dispuesto a nada. Estaré bien, nosotros estaremos bien.
—Bella…
—Enserio. Haz lo que ellos digan. Ellos son los expertos. Nosotros te apoyaremos.
—Bueno… gracias.
—Te quiero.
—Yo también te quiero.
—Bien—ella cerró los ojos y se aferró a esas palabras. Tomó papel higiénico para secarse las lágrimas.
— ¿Puedes decírselo a ellos? Quiero que lo sepan.
—Lo haré.
—Bien. ¿Bella?
— ¿Si?
—Juró que haré que valga la pena.
—Te creo.
…
Un capítulo muy Edward. Oh oh. ¿Qué pasará ahora? Espero que les haya gustado.
Nos leemos el miércoles para el finaaal omg. El domingo de la próxima semana tendrán su epílogo. Espero que les guste el final de esta historia :)
Nos leemos después. Muchas gracias por sus comments
