—¿A qué te refieres, Emiya? ¿Caster despertó tus circuitos mágicos?
—Si, al parecer lo que hacía era crear un circuito artificial utilizando mis nervios. No sabía que ese era el método incorrecto y que me podía lastimar.
Shinji cayó brevemente, observando sus manos, aterrado. Le miró incrédulo.
—¡Tú! ¡Pedazo de zopenco! ¿Cómo es que sigues vivo?
—Tranquilo hombre, ese no es el tema.
—¡Eso no me importa!, ¿utilizabas tus nervios como circuitos? ¿Cómo puede ser que estés vivo? ¿Cuántas veces lo hiciste?
—Todos los días.
—¡Tú!... —Shinji se dejo caer sobre la mesa, con un golpes seco de su cabeza contra la mesa—. Eres un maniático.
Caster carraspeó y todos en la habitación fijaron su atención en ella.
—Por favor, Shinji-san. No tolerare aquellas faltas de respeto a mi Master, aunque estoy de acuerdo con su afirmación. Shirou-sama, eres un idiota.
—Pero ahora estás insultando a vuestro Master, Caster—intervino Rider.
—Es mi derecho como su Servant—Afirmó con completa seguridad y obviedad, como si respondiera cuanto es dos más dos.
—¿Ese es nuestro derecho? —Respondió con monotonía Rider, pero aún así el resto notó el interés.
—¡No le escuches Rider!, ¡es una mala influencia! —Intervino Shinji.
—¿Cuando firme un contrato con esa cláusula? —Pregunto el pelirrojo a Caster.
Ambos lados comenzaron a discutir, pero fue Shinji quien alzo la voz primero.
—¡Nos fuimos por el camino incorrecto! —Gritó y todos lo quedaron viendo, en silencio, algo incomodo—. Bien, volvamos al tema anterior. Dijiste que Caster despertó tus circuitos mágico y antes solo utilizabas tus nervios… lo cual es la mayor locura que he escuchado, incluso para ti, Emiya. ¿Cierto?
—Sí.
—Bien, pero no es lo mismo. Yo vengo de una familia bien establecida y no sería tan idiota como para no despertar mis circuitos mágicos. Nací sin ellos y soy la decadencia de la familia, nada nuevo.
Shirou frunció levemente el ceño.
—Perdón, no lo había pensando, pero tiene sentido. No conozco muchos magos, pero definitivamente Caster es la más poderosa y grandiosa que conozco. Tal vez podría hacer algo.
Caster escuchó atentamente y se quedó pensativa varios segundos, con un cierto rubor apenas perceptible en las mejillas.
—Podría inténtalo—cedió Caster—pero no prometo nada. Soy mucho más eficiente que cualquier otro magus después de la era de los dioses, pero no hago milagros. Puedo encontrar lo ocultó, pero no puedo crearlo.
¿Era correcto lo que estaba escuchando Shinji? Una maga de la era de los dioses despertaría sus circuitos mágicos… pero acaban de insultar a su familia y a su orgullo. ¿Qué no pudieron detectar sus circuitos mágicos? Su abuelo es un magus que ha vivido siglos, probablemente uno de los seres vivos más longevo (si lo pudiera llamar vivo) casi un apóstol muerto. Debería enojarse y sentirse ofendido antes aquella propuesta.
Pero ¿Por qué su corazón palpita sin parar? Ese es su sueño, siempre ha deseado ser un magus, ha dañado su cuerpo intentado conjuros y aún así fallaba. Y ahora le están ofreciendo otra alternativa, una que puede ser otra falla más en los muchos intentos, aún cuando está luchando por la mayor posibilidad de cumplir su sueño, es una guerra que podría traer miles de muertes, pero aún así se unió.
Un cadáver bajo la nieve. Su estomago se retuerce y quiere vomitar, pero agita su cabeza para alejar la imagen.
Tal vez lo está haciendo por cobarde y sí que lo era, lo sabía mejor que nadie, pero ¿Qué era el orgullo de un hombre ante su mayor sueño?
—Podríamos intentarlo, pero es lo único que harás. No me harás un encantamiento o lo que sea.
(*)
Shinji se encontraba en la sala y estaba sentado en el piso, como si meritará, mientras Caster estaba atrás de él, haciendo cosas parecidas a las que le hizo a Shirou para despertar sus circuitos mágicos.
Shirou estaba a unos metros de ellos, mientras Rider estaba a su lado, preparada para romperle el cuello si algo malo le pasaba a shinji y no es que estuviera exagerando, fue exactamente lo que dijo Rider si pasaba algo con su Master.
—Y ¿Qué te pareció el almuerzo? —Preguntó Shirou a Rider, la cual no respondió inmediatamente, tomándose un tiempo.
—Delicioso.
—Es bueno escucharlo.
Ambos callaron y observaron el procedimiento, pero fue Rider que rompió el silencio.
—Realmente confía en Caster.
—¿Eh? ¿Por qué el tema?
—Confía mucho en ella y podría entender porque lo hacía con Saber, pero Caster es otro caso.
—¿No te gusta Caster?
Rider vaciló.
—Puedo encontrar en ella una cierta empatía en nuestras naturalezas, pero no en la Caster que está al frente, si no la que estaba en el templo, sé que nunca podríamos estar solas en una habitación, no saldría bien. Con esta Caster… me recuerda a mí cuando… sé que me odiaría y ella es igual.
Shirou guardó la información, es como si Rider supiera más de Caster o al menos algo sobre la identidad de Caster. Pero no le interesaba aquello si ella no estaba dispuesta a decirle, debía tener sus razones, Saber nunca se lo reveló por el riesgo y lo mismo con Caster, incluso si ella no quería contarle su pasado, Shirou tampoco tiene un pasado que le enorgullezca.
—Entiendo, haré lo posible para que ambas no queden sola en la habitación.
—Se lo agradezco.
Volvieron a guardar el silenció mientras observaban el proceso, Shinji estaba nervioso, sus manos temblaban y miraba a todas direcciones, como si buscará algo. Aunque parecía más nervioso que cualquier otra cosa. Caster estaba concentrada, dibujando patrones antiguos en la espalda de Shinji.
El pelirrojo se dio cuenta que a Caster le gustaba molestarle, solo recordó su mano paseando en su espalda cuando activó sus circuitos mágicos, de arriba y abajo, un calor le empezó asfixiar. Se sacudió para ignorar aquello y Rider daleó la cabeza confundida.
—Encontré algo—concluyo Caster.
Shinji se sobresaltó, con los ojos iluminados como un niño.
—¿Tengo circuitos mágicos? ¿Eso fue lo que dijiste?
—Dije que encontré algo. Son circuitos, pero están atrofiados.
—¿Qué significa aquello?
—Es probable que si encontrarán tus circuitos, pero en un estado tan lamentable, que despertarlo lo consideraron imposible.
—… sigue siendo lo mismo de siempre.
—Pero tengo la capacidad de despertarlo, aunque serán lamentables.
—¿Realmente puedes?
—Claro, soy un magus de la era de los dioses, sería un insultó si creyeras que no puedo hacer algo tan simple, pero va a doler, bastante.
Shinji agitó su respiración y sus ojos brillaban
—Vamos, hazlo, ¡no importa cuánto duela!
Caster miró a Rider y está simplemente afirmó. Caster suspiró, conjuró un hechizo y Shinji comenzó a gritar.
(*)
Entre sus dedos serpenteaba la cinta de cabello que siempre llevaba. Pudo comprar una nueva hace años, pero siempre era la misma y no la cambiaría. Aquella significaba mucho para ella, era lo único que le quedo de su verdadera familia, pero ahora estaba en una cama de la mansión Tohsaka.
Aquella cinta ya no debería significar nada, pero aún así, seguía aferrada a ella.
Las horas pasaban y cada vez se hacía más fuerte una idea que rondaba en su cabeza, un sentimiento que le carcomía las entrañas, que subía y subía.
Miedo a la pérdida y terror a su propia indiferencia.
¿Qué era lo que más le importaba a aquella niña que lo perdió todo? Era aquella luz que ilumino su camino, que le permitió mantener su cordura durante todos estos años, el hombre que tanto deseaba.
Emiya Shirou, su senpai.
Es su mundo y su prioridad. Sentimientos como el amor era algo que nunca rondo en su cabeza desde que llegó a los Matou, pero aún así fue golpeado por él, tan repentino y hermoso, como si un verdadero Cupido clavará una flecha en su corazón.
Pero aquello también era una maldición, porque ella nunca sería la mujer que él podría amar. Ella era solo una muñeca que debería haberse roto hace años, un fantasma que mantiene su conciencia ante una breve esperanza.
Matou Sakura es feliz a su lado, cada momento que le acompaño en su vida diaria, serán los recuerdos que siempre guardará en su corazón.
Se había convencido de que era lo único que deseaba, parecía ser lo único que él deseaba, pero aún así el siempre la veía, siempre estaba atento a ella y le cuidaba. Aún cuando otras mujeres entraron a su vida, aunque estuviera enferma, él la cuidó,
No debía ilusionarse y lo sabía, pero aquello estaba nublado en este momento.
Miedo e inquietud.
Caster secuestró a senpai, alguien tiene a senpai entre sus garras, lejos de ella. El miedo le carcomía. No quiere perderlo, siempre supo que algún día se iría, pero no de esta forma.
No, no podía dejar que esto pasará.
Así fue en sus sueños, mientras buscaba por toda la ciudad a senpai, lo buscaba entre las calles, observaba el rostro de cada persona que encontrará, aunque estas desaparecieran antes que pudiera ver sus rostros, pero sabía que no era él.
Entre sueño lo buscó y entre sueños viajó, siguiendo un instinto que no entendía y que tampoco debería entender, eran sueños, fantasías de encontrar a su amado, pero incluso en aquella fantasía no lo encontraba.
Despertó con el cuerpo sudado y ojos hinchados.
Tenía miedo, realmente tenía miedo. No podía dejar las cosas así, incluso cuando Tohsaka senpai llegó y le dijo que ya está seguro, su temores no desaparecían, Caster seguía viva.
—¿Dónde está Senpai?
—Shinji lo está cuidando.
¿Senpai continuará en la guerra? ¿Por qué sigue luchando? ¿Realmente escapó de Caster? ¿Era verdad lo que le dijo? ¿Podía confiar en ella?
Tantas preguntas y solo miedo encontraban en aquellas preguntas.
Tenía que ayudarle de alguna forma, pero el dolor en su cuerpo le consumía.
Y aún en todos aquellos temores, algo le aterraba, pero prefería no pensar mucho en ello. En todos estos años, en todas aquellas noches de sufrimiento que deseaba volver a aquellos días dorados junto su familia, le daba miedo que apenas le importará estar junto a su ¨hermana¨.
(*)
En el patio trasero de la reciente base del team Rider y Caster, tres de los miembros observan al cuarto, el cual estaba estático en el centro, con un brazo levantada a la altura de su pecho, parecía un niño a punto de hacer un poder en algún juego infantil.
En la palma de su mano se encontraba el poder absoluto y todos se la…
—¿Va a hacer algo o se quedará con esa cara de anonadado por el resto del día? —Suspiró Caster.
—Se está tomando el tiempo, es un momento importante para él—Afirmó Shirou.
Rider no se movía.
—¡Pueden callarse! ¡Necesito concentrarme! ¡La magecraft no es tan sencilla! —Se exasperó Shinji-
—Para mí no—Afirmó Caster con orgullo.
—Creo que sería mejor que lo dejáramos solo—manifestó Shirou apaciguarte.
Rider se encontraba inmutable.
—¡Quédense aquí y observen mi grandeza!
—Que bipolar—Bostezó Caster.
—… en eso tienes razón—Admitió Shirou.
Rider afirmó con un ademán.
—¿En serio? ¿Para lo único que te mueve es para molestarme? A la mierda. Hagan lo que quiera, pero ¡Se perderán mi poder!
Cerró los ojos y miles de imágenes vinieron a su mente. Lo recuerdo de ciento de horas de estudio intenso, cada página, cada letra, representaba lo que nunca alcanzaría, lo que el destino le había quitado.
Hasta ahora.
Aunque no fuera por su esfuerzo, aunque no fuera el producto de su propia victoria sobre la única opción que había encontrado, fue su espíritu, fue su fervor lo que lo había llevado a este momento. Nunca se rindió ante las burlas de su abuelo o la indiferencia de su padre, no se rindió ante su hermana.
Decidió seguir este camino y aunque vacilará, aunque el miedo a la propia muerte… el miedo a la muerte como tal, incluso si está es arrebatará por su propia mano.
Lo acepta, es un cobarde, el peor tipo de cobarde. Quería arrebatar vidas para cumplir su sueño, pero cuando se encontró con ella en la cara, solo huyó.
Pero debe cambiar, porque él ha cambiado. Su cuerpo finalmente ha descubierto su potencial. Tiene que seguir el camino al que estaba destinado.
Su destino.
La imagen de un cadáver bajo la nieve.
La nauseas le subieron a una gran presión y apenas pudo controlar su respiración antes de vomitar el arroz blanco que tanto le gustó.
—¡Shinji!
—¡No te acerques Emiya! Tengo todo bajo control.
—Su cuerpo está exhausto —afirmó Caster—Sería mejor que descanse.
—Caster tiene razón, Master—intervino Rider.
—¡No se metan!
Se volvió a levantar y respiró hondo. ¿Por qué no se concentraba? Tenía lo que finalmente deseaba.
Tenía que recordad, tenía que recordad el porqué estaba aquí. ¿Qué era lo que deseaba? ¿Poder? ¿Grandeza? ¿Aceptación?
Shinji se mordió la lengua y se dio cuenta que era lo que buscaba. ¿Poder? No, aquello era una mentira. Sus circuitos eran basura y no importa lo que hiciera, nunca obtendría aquel poder.
¿Grandeza? No, lo sabía, nunca sería la cabeza de la familia Matou, nunca será un mago reconocido en la asociación.
¿Aceptación? Volvió a morder más fuerte la lengua y pudo sentir el sabor de su propia sangre.
Inhalo y exhaló.
El proceso que siempre intento, el proceso que practico todas las noches que revisaba los libros de su abuelo, buscando cualquier truco para que los ojos de su abuelo y padre se posarán sobre él.
Se encontró solo en la oscuridad infinita, en donde solo eran él y los latidos de su corazón. Ya había estado aquí alguna vez, cuando casi pierde su brazo por su propia estupidez, pero ahora será distinto.
Ahí estaba, la jeringa que goteaba la adrenalina. La sujetó entre sus dedos y el dolor fantasma le alcanzo en el brazo y casi la suelta, pero afirmó el agarre antes que callera. Era demasiado tarde para dudar. Sabía que ahora era distinto, nada sería igual.
Atravesó su artería branquial, inyectado el líquido y una sensación familiar, pero tan única, tan ardiente como dolorosa, tan hermosa como peligrosa.
Líneas finas y brillantes se iluminaron desde la punta de su dedo hasta perderse bajo su camisa, pero no era suficiente.
Observó más adentro en sus memorias, un conjuro que estudio por mucho tiempo por la facilidad que sentía sobre él. Recordó cada paso, cada sensación que imitaba bajo la luz de la flameante vela.
Acumuló y en un gritó en que extrajo todo lo que tenía, incluso perdió el equilibrio y cayó, pero tres sombras que parecían aletas de tiburón se levantaron, ajenas a toda ley natural que actuaba sobre ellas y avanzaron varios metros hacia adelante a gran velocidad, dejando un rastro en donde el pasto fue consumido.
Aquel era el hechizo que tanta veces soñó realizar.
Aplausos.
—Felicidades, Shinji—aplaudía Shirou.
—Felicidades—Caster también le estaba aplaudiendo.
Rider vaciló antes de aplaudir también.
—Felicidades, Master.
Shinji intento decir algo, tenía que ser algo genial y digno de su grandeza, lo intento decir, pero solo balbuceo sin sentidos soltó y se dio cuenta que estaba llorando entre gimoteo y mocos que no paraban de salir.
Aquello no era digno para él y se odiaba por ser tan débil, comenzó a limpiarse, pero no paraba.
No podía dejar de llorar, pero se sentía tan feliz, quería ahogar cada lágrima que saliera, desaparecerla y hacer que nunca pasó.
No quería mostrar aquella debilidad, era un hombre… pero dejó de impórtale y simplemente lloró.
(*)
Las horas pasaron y ya era la hora de la cena, en donde el muchacho pelirrojo cocinaba como siempre estaba acostumbrado, ayudado por Caster, la cual se mostraba bastante animada a su lado. Aunque fuera algo simple, ella quería mejorar.
Pero el pelirrojo no lo notó, fue Caster quien observó la debilidad de sus movimientos, las veces que se equivoco en algo tan simple. No era que su cuerpo estuviera en mal estado, Caster se hubiera dado cuenta inmediatamente. No, era algo distinto.
Por eso cuando todos se sentaron en la mesa, Caster observó con firmeza a su Master y varios sentimientos despertaba en ella. Recordó el fuego de aquello sueños, recordó el momento en que la salvó.
Aquel hombre merecía algo, aunque fuera muy simple.
—Shirou-sama, usted debería descansar está noche y lo mismo va para el Master de Rider.
Expresó Caster, pero no parecía una recomendación o un concejo, era como una afirmación, incluso el tono era más cercano a una orden. Shirou detuvo el palillo con el que levantaba un poco de pollo.
—¿Por qué? No debería, menos cuando existe algo como esa sombra rondando por la ciudad.
—No, no puedo permitirlo. Lleva varias noches sin descansar adecuadamente y si continua así, su cuerpo fallará y ¿si pasa en el peor momento posible? En una donde no solo su vida dependa de usted, si no que la de otros. Usted debe descansar, al menos está noche. No es que su cuerpo esté en mal estado, me he sesionado de ello, pero su mente es algo distinto. Usted va a caer en cualquier momento si no se da una noche para dormir tranquilo. Yo me preocuparé por usted esta noche, asegurando que todo mal sueño desaparezca.
Shirou pensó, pensó bastante y de las posibilidades de no ir. Se dio cuenta que sus piernas estaban débiles y ella tenía razón. Aunque la había curado, el desgaste se mantenía. No era una maquina.
—Sí, me parece que lo mejor. Pero no te tienes que quedar conmigo en la noche, no es necesario…—cierto rubor paso en sus mejillas que no fueron ignorados por Caster, la cual sonrió y Shirou también observó aquella expresión y el rostro de Shinji se hizo aún más rojo. Pudo ver como Caster estaba por decir algo que probablemente lo dejaría mal, por ello inmediatamente desvió la mirada a lo que le haría desaparecer por completo aquellos pensamientos hormonales, miró a su compañero— ¿Qué harás Shinji?
—¿Yo? No siento mis brazos—dijo con cierta indiferencia, pero con la sonrisa de un niño, mientras Rider le alimentaba.
—Muy bien—afirmó Caster—tomemos esto como una retirada estratégica para reponer fuerzas. No deben preocuparse, he equipado defensas y ningún insecto entrara a la casa sin que yo lo sepa. Así que pueden dormir tranquilo.
Todos afirmaron y Shirou se estaba por levantar de la mesa para lavar los platos, cuando una presencia salvaje apareció a su lado.
—¿Caster?
—Dije que debe descansar.
—Pero…
—Sin ¨pero¨, Master.
Un escalofrió invadió la espalda de Emiya y su sentido de supervivencia finalmente actuó, Simplemente afirmó y se quedo sentado.
—¡Bien! —volvió a su tono alegre—. Rider, ayúdame a lavar los platos, mientras los Master descansan.
Rider mantuvo silenció por unos segundos y terminó levantándose, siguiendo a Caster.
Se hizo el silenció en la habitación cuando ambos hombres quedaron solos. Sus mirada se cruzaron y el rostro de Shinji se marcó con una gran sonrisa burlesca y Shirou frunció el ceño.
—Realmente te ha dominado, Emiya—comenzó a reír.
—… estoy de acuerdo con su opinión. No es que me este dominando… es que es lo mejor para la seguridad de todos.
—¡Si claro! ¡Mandilón!
—¡Hey! ¿A quién le dices mandilo?
—¿A quién más? Eres un estúpido, Emiya. Tú eres el Master. Deberías ser como yo. Yo tengo la dominancia en mi relación con Rider.
—No me gusta ese tipo de relación. Caster y yo confiamos en el otro… era lo mismo con Saber.
—¡Por eso eres un mandilón!
—¡Deja de llamarme mandilón!
—Interesante charla—dijo una voz femenina y ambos chicos miraron hacia donde provenía Era Caster que llevaba una caja, la cual estaba con una sonrisa, casi burlesca, pero aún mantenía esa expresión de princesa encantadora—. Hace mucho que no escuchaba una charla de hombres. Los dejare solo en un siéntanme para que continúen hablando sobre su poderío sobre nosotras.
Una relativamente liviana caja cayó sobre la mesa y Shirou la reconoció.
—¿Por qué lo trajiste, Caster?
—Para que se relaje y tener a sus pasiones en los pocos momento de tranquilidad, es bueno para usted.
Caster sonrió, abandonando la habitación y Shinji se acercó con más interés. Revisó las revistas, burlándose de Emiya.
Aunque ahora si movía los brazos ¿no es que no podía moverlos?
—Realmente debes conseguirte mejores gustos ¿hombre con ropa interior sobre sus pantalones? No le encuentro el gusto a los héroes americanos. Prefiero a los japoneses.
—Yo nunca le había dado importancia a los superhéroes. Los conocía, pero nunca les di la oportunidad (quería ser un héroe, pero seguía el camino del hombre que si intento ser un héroe), pero eso cambio cuando lo leí. Cuando el hombre más poderoso no pudo acabar con el hambre en el mundo por el egoísmo humano, no lo sé, pero sentí un gran golpe en mi interior.
—Oh ¿una historia del hombre con capa tiene ese desenlace? Suena deprimente, pero realista. Los seres humanos son asquerosos, incluso en la ficción.
Shirou lo negó y tomó en sus manos el comic del que hablaba, Superman: Paz en la Tierra.
—¨No brotaran todas las semillas, pero que todas merecen la oportunidad de crecer…¨
—¿A qué se refiere eso?
—Que todos merecen una oportunidad de crecer y ser mejores.
—¿Esa es la filosofía que te define, Emiya?
La imagen de su padre y la de un ente imaginario aparecieron en su frente, la primera tan cercana y la segunda tan lejos.
—No lo sé…—el recuerdo de Caster bajo la nieve apareció y este sonrió, con ternura, a tal punto que Shinji se espantó—. Me gustaría pensar que si.
—Eso fue extraño… un sueño imposible ¿eso es lo que quieres seguir? ¿ser un héroe al estilo americano? Eres extraño Emiya… pero no te juzgaré. Yo también seguía un sueño imposible…
Shinji observó sus manos una alegría cubría su rostro. Shirou lo observó y se dio cuenta que, los sueños fueron lo que llevarón a Shinji a este momento ¿decisiones correcta o incorretas?
No lo sabe, pero era un hombre que acaba de cumplir su sueño.
No era lo mismo, pero no podía dejar de sentirse bien al ver a alguien que si pudo cumplir lo que tanto deseaba.
Un mundo en donde nadie sintiera tristeza…. Imposible, pero hermoso. El hombre más fuerte no pudo acabar con el hambre en el mundo por el deseo egoísta del ser humano. Ese era el mismo destino para su sueño, pero eso no lo detuvo. Todos merecen la oportunidad de crecer… ¿aquello significa que no ha perdido la fe en las personas? ¿No debe perder la fe en la humanidad?
¿No debe abandonar su sueño? ¿Aunque sepa que no se cumplirá? Si puede hacer aunque sea una pequeña diferencia…
—¿Esto es lo que creo que es? —afirmó Shinji con gran curiosidad, la cual despertó a Shirou de su reflexión.
—¿Qué cosa?
Shinji sonrió y un escalofrió inundó sus sentidos. Aquello solo podía significar su perdición.
—Al menos tienes algo bueno, aunque lo único bueno que tengas sea de mi procedencia, deja claro que soy la mejor influencia en tú alrededor. Deberías ponerme como unos de los pilares de tu moralidad.
—¿De qué estás hablando?
Shirou observó lo que había sacado de la caja de los comics, no era un comic y un respingo le hizo retroceder e inmediatamente corrió hacia afuera.
—¡No es lo que crees, Caster!, ¡No es mía!, ¡Shinji me la prestó!
(*)
En la oscuridad de la noche en Fuyuki, un hombre caminaba despreocupadamente con una sonrisa, aún cuando en la noche reinaba el miedo ante las repentinas desapariciones y accidentes que han ocurrido en la ciudad.
La razón es que no era un simple hombre, en el corría sangre divina. Tanto hombre como dios, incluso más dios que hombre, dos tercios de dios exactamente.
Pero aún así, nunca perteneció a ninguno de los dos. Rechazó a los dioses y gobernó sobre los seres humanos, observándolos y juzgándolos. El mundo es su jardín y los seres humanos su ganado.
Es el Rey que más se comportó como un Rey, de muchas facetas que variaron con su madurez, pero un Rey finalmente. Por su titulo tiene varios deberes y aunque considera que la precariedad a consumido a su pueblo, creando humanos inútiles y sin valor, tiene el deber de cuidar a los que valen la pena.
Por ello no puede ignorar aquella copa contamina que está echando raíces pútridas en su jardín.
Se dirigió si bacilar a una mansión ubicada en el distrito extranjero de Miyama. Inmediatamente sintió como la presencia de un falsificador se alertaba y con un ademan, su bodega fue liberada.
Está noche podaría las malas raíces.
Nota de autor:
¡Saludos! ¡Espero que estén bien! Cuanto tiempo sin publicar. Bueno, no soy el escritor más constante, pero lo intento.
Aquí les traigo un nuevo capítulo, no es el más largo, pero espero que lo disfrutaran. Si les gustó, me gustaría que lo comentaran. Siempre me gusta leer sus opiniones, aunque a veces me olvide de responder…
Creo que este sería el capítulo que terminaría con la mayor parte de la tranquilidad de la historia y ahora subiría el ritmo. Tengo que admitir que no me gusta mucho el ritmo que he tenido, pero eso me pasa por no planearlo mejor.
Puedo decir que con el siguiente capítulo inicia el camino al final (Aunque no planeo acelerar esto, no me gustan los finales apresurados, si debo tomarme más tiempo, lo haré. Lo que puedo decir que aún quedan varios días en la historia).
No prometeré cuando sacare el siguiente capítulo, aunque en mis fantasías este terminar esta historia este año, aunque lo dudo.
Me vuelvo a repetir, espero que les gustara y espero que estén bien. ¡Hasta el siguiente capítulo!
