Shidou, Tohka y el matrimonio.

Shidou Itsuka, a tres años de los treinta, debía cargar con casi todos los pagos de su hogar, por lo menos, estaba libre de las tareas de esta gracias a su esposa: Tohka Yatogami, espíritu anteriormente conocida como Princesa, ahora no era más que una ama de casa.

«Debí aceptar ese trabajo que Kotori me ofreció con ayuda de las influencias de Ratatoskr». Pensó malhumorado, de camino a casa, bastante cansado de llenar tantos formularios en el maldito sistema de contabilidad. «Pero no, tenía que verme tan humilde, incluso por todo lo que he hecho. Y luego vengo y pienso que diosito no me premia por ser bueno…»

Suspiró y no tardó mucho en abrir la puerta de su casa.

—¡Regresa aquí, Taka-kun! —gritó Tohka al estar persiguiendo a un niño que huía e iba a chocar con la pared, por lo que frenó a tiempo, ella sonrió con la frente sudada—. Ah, ah, ah… Bien, ahora regresa al comedor, Takasugi, ¡mamá se esforzó por esa comida!

—¡No quiero verduras! —contestó molesto y con el cabello morado algo sudado, Shidou solo observó la situación sin moverse en lo más mínimo—. ¡Tú comida sabe fea!

En ese momento, ella tuvo un shock y se quedó con la boca abierta, se deprimió por su hijo de cinco años. Shidou tragó algo de saliva y retrocedió un paso al sentir como su aura se tornaba oscura.

—¡Sabes que odio los vegetales! —Miró a otro lado con sus ojos amarillos y con mucho desdén.

—¿Y sabes qué odia mamá, Takasugi? —preguntó con un tono algo oscuro y lo levantó con una sola mano como si fuera un cachorrito—. ¡Deja de ser un niño malcriado y regresa a comer, papá vendrá en cualquier momento, pero insististe en que no podías esperar más! Ahora, toma la responsabilidad.

—¡No quiero, no quiero, no quiero! —Se forcejeó mientras ella lo cargaba de regreso al comedor, pero su rostro se alegró cuando vio a Shidou en la puerta, quien le saludó con algo de pena.

El padre tuvo un deja-vu al escuchar a su hijo; se parecía tanto a Tohka.

—¡Shidou! —dijo Tohka con alegría, dejó a su hijo libre y corrió para abrazarlo con fuerza—. ¡Bienvenido a casa!

Takasugi pensó en huir en cuanto tocó tierra, pero quería más a su padre, así que también fue a recibirlo, hizo un rostro de repugnancia cuando ellos se besaron.

—Ya estoy en casa, desde hace rato…

—¡Papá, hazme comida, la tuya es mejor! —Tohka sintió un balazo en el pecho y se quedó de piedra, Shidou solo sudó ligeramente mientras el niño extendía sus brazos para que lo cargara.

—La comida de mamá también es genial… —dijo con voz comprensiva y lo tomó entre sus brazos, pero él no pareció tan contento.

—Tengo hambre… —dijo haciendo un puchero, Shidou solo suspiró y acarició su cabeza.

—Yo también. Tohka, ¿podrías servirme a mí también?

—¡Oh! ¡Umu! —Y felizmente se retiró a la cocina, pero el niño se molestó.

—Las verduras no son tan malas, además, mamá siempre cocina delicioso, yo le enseñé todo —dijo algo orgulloso, pero recibió una mordida en su brazo por parte del niño, dejándolo frío por unos segundos—. ¡Ahhh!

Pero solo unos segundos.

—¡Shidou! ¿¡Estás bien?! —preguntó Tohka, desde la cocina, preocupada por su grito.

—Tú… ¡Te voy a castigar!

—¡No, lo siento, papá!

Pero no se salvó, Shidou desató su reconocidísimo virus-T en el niño, haciéndolo llorar de la risa, sin poder huir. Cuando Tohka los fue a ver, sonrió de felicidad al llenar la casa de risas y alegría.