Shidou, Tohka y el matrimonio 2

Cuando estás casado y siempre que haya sido por amor y no por otra razón egoísta, la vida parece haberse detenido porque no avanzas solo, al fin puedes estar tranquilo y seguir juntos. Al menos, para Shidou, es lo que sentía al estar casado con Tohka; había una seguridad de que no tenía que correr más, que no debía probar más lo mucho que la amaba, que no existía nadie más —quitando a su hijo—, que ocupara su corazón.

Había muchas cosas más, el matrimonio no se trata de estar atado o encadenado a alguien, sino de una relación sin cadenas, sin fronteras y entre dos personas diferentes que han logrado entenderse y amarse.

La mayoría no tiene tanta suerte y, de hecho, Shidou tampoco tiene suerte, tan solo tiene que mirar atrás para recordar lo mucho que le costó llegar a estos días de paz, estos días "normales" que nunca se podía permitir.

Esos días, como esta noche familiar.

La familia Itsuka llevaba dos horas viendo una película para niños que entretuvo mucho a Takasugi, quien siempre es inquieto y ruidoso. No es que se quedó callado todo el rato, puesto que se emocionaba tanto por la historia que a veces gritó, se asustó, se sorprendió y ya por el final romántico, se aburrió.

Tohka pensó que su hijo explotaría en cualquier momento, es por su actitud explosiva y ruidosa que no iban mucho al cine, porque la gente se quejaba de él y al final terminaba llorando por ser regañado, así que se evitaron eso y empezaron a comprar más películas que tickets para la pantalla grande.

Su esposo, por otro lado, le pedía que controlara su tono de voz, después de todo, su vecindario no se trataba solo de su casa, tenía vecinos y podrían molestarse, o pensar mal sobre la familia Itsuka; esto no sería agradable, estaba harto de los malentendidos, desde hace muchos años.

Sin embargo, ellos también disfrutaban las películas para niños, puesto que eran para toda la familia, y la comedia ya resultaba un clásico en cada película de estos tiempos, así que Shidou y Tohka lo disfrutaban bastante también. Por lo que no se dieron cuenta cuando el pequeño de cabello morado se quedó dormido.

—Y se acabó, la verdad, fue un lindo final, ¿no lo crees, Taka-kun? —preguntó Tohka, con una sonrisa y buen humor, mientras lo tenía sentado en sus piernas y rodeándolo con sus brazos—. Ah…

Una sonrisa adornó su rostro cuando notó que su cabeza pequeña descansaba en sus pechos grandes, entonces aprovechó para recostarse en el pecho de Shidou, totalmente feliz.

—¿Ya se durmió? —preguntó en voz baja al mirarla.

—Sí —contestó de igual forma, pero enternecida, luego lo miró a él—. Es muy lindo.

—Tú también.

Luego de eso, ellos compartieron un beso apasionado que duró unos minutos, para que tanto madre e hijo fueran abrazados por Shidou, quien les atesoraba con todo su corazón.