Miku, Shiori y las pesadillas

Una noche cualquiera en la gran y elegante mansión Izayoi, donde una de las Idol más exitosas de Japón, Miku Izayoi, vivía la mayoría parte de su tiempo libre, puesto que siempre estaba ocupada en conciertos y eventos que necesitaban de su presencia. Su agenda laboral exprimía lo mejor de ella, sino fuera por sus poderes espirituales, sin duda, estaría al borde del retiro, después de todos estos años.

Después de haberse quedado dormida desde quién sabe qué horas, en su habitación, era momento de despertarse, este momento no podía evitarse, por lo que fue despertada por su pareja, después de zarandearla un rato.

—Hey, Miku, cariño, es hora del baño —dijo una amable voz que sonaba un poco apurada—. Si te sigues tardando, nuestras niñas se van a impacientar, ya saben cómo son, ¡Miku!

—Hnn… ¿N-Nuestras… niñas? —preguntó algo somnolienta al despertarse en su cama, mirando la luz del techo, pero también pudo ver un rostro femenino que se le hizo muy familiar—. ¿Ara…?

Los ojos aperlados de ella se abrieron a lo máximo que se podía, se sentó en la cama rápidamente y ahí vio a una mujer con largo cabello azul, ojos cafés y un cuerpo delgado, alto, fuerte y con unos pechos acorde a su edad adulta.

—¡Darling! —gritó al abrazar a la mujer, quién levantó una ceja y correspondió lentamente—. ¡Qué lindo que hagas este detalle!

—¿Detalle? ¿Despertarte para bañarnos todos juntos en familia justo como todas las noches? —preguntó algo confundida, Miku entonces se alejó de ella con sorpresa.

—D-Darling… ¿Escuchaste a ese deseo mío…? ¿De verdad…? ¡Kyaaaaa, estoy tan feliz! ¡Te amo! —Miku se acurrucó en sus pechos al abrazarla fuertemente, sin embargo, sintió esos pechos demasiado suaves como para ser falsos—. ¡Incluso te transformaste en Shiori-san por mí! ¡Darling, de verdad te amo!

—¿Eh? —Shiori se quedó con la boca abierta, luego la sacudió como perro para volver a la normalidad, separó a Miku con cierta preocupación.

—¿Uh? Darling, ¿qué sucede? —preguntó con una sonrisa amplia y con un sonrojo notable en sus mejillas.

—Miku… ¿Estás bien? ¿Por qué no me estás llamando "Shiori-chan" como siempre? ¿Y cómo que me "transformé"? —preguntó haciendo mucho énfasis en esa palabra, se quitó el vestido de una pieza para mostrarle su cuerpo femenino, en Miku aparecieron corazones en sus ojos; había perdido la cabeza—. No estoy usando nada diferente, ni maquillaje siquiera… ¿Qué te sucede?

—A-Ah… E-Eh… ¿¡Eeeeeeehhhh?!

—¡Okaa-san (Mamá)! —dijeron dos niñas que abrieron la puerta de la habitación, tenían como seis años y se parecían mucho a Shiori—. ¿Por qué tardan tanto?

«¡Son como Shiori-san!» Miku estaba babeando por la felicidad y lindura de sus hijas.

—Adelántense, ya vamos, solo nos estamos quitando la ropa para entrar —respondió Shiori con una sonrisa amable—. ¿Qué estás esperando, Miku? Vamos a bañarnos.

—¡Sí! Y luego… Um, Shiori-chan, hay muchas cosas que me gustaría hacer, jeje…

Entonces, Shidou despertó a las tres de la mañana, sudando y con los ojos bien abiertos.

—¡Nooooooooooooooooo! —Su grito fue escuchado por toda su casa y por el departamento de los espíritus, Kotori derribó la puerta de una patada.

—¿¡Qué sucede, Shidou?! —preguntó preocupada y mirando a todos lados por algún enemigo—. ¿Qué diablos? ¡No hay nadie! ¿¡Qué te pasa?! ¡Son las tres de la mañana!

—¡Kotori! ¡Fue horrible! ¡Horrible! —dijo muy asustado—. ¡Tuve una pesadilla!

Pero su hermanita comandante le quedó viendo con fastidio, Shidou seguía aterrado.

—¡Fue horrible! Oye, espera, ¿a dónde vas? —preguntó al ver como salió de la habitación.

—¿¡Qué edad tienes?! ¿¡Cinco años!? ¡Shidou, idiota!

—¡Estoy hablando en serio!

Kotori le ignoró y Shidou evitó a Miku por unos días hasta que olvidó el asunto.