Shidou, Yoshino y el tiempo límite

Finalmente era su turno, no había podido verlo antes porque no se le permitió, pero hoy por fin vería a su esposa y a su bebé, así que hoy era un día bastante especial, por lo que nada más importaba que esta reunión pactada con anterioridad.

Así que el joven hombre de cabello azul algo alborotado, con ojos cafés y vestido con un uniforme azul oscuro, se sentó en una mesa, viendo frente a frente a su esposa.

Ella tenía un rostro infantil con un cabello también de color azul, pero mucho más suave y ondulado, además de largo, sus ojos eran azules y grandes, pero estaban con ciertas lágrimas en estos; Shidou no tenía que pensar mucho la razón, sin embargo, ella tenía una pequeña sonrisa y un sonrojo en las mejillas.

Traía cargando a su bebé envuelto en una mantita blanca, ella traía un vestido de verano de color amarillo y un sombrero con una cinta amarilla, realmente se veía linda, pero al ser tan pequeña, uno no podía creer que ese bebé fuera suyo.

Pero lo era.

—Um, Shidou-san, al fin estoy aquí… —dijo tímidamente y acercó un poco al bebé en sus brazos para que lo viera.

—¡Ah, Yoshino! Qué lindo es, me alegro tanto de que todo haya salido bien, a pesar de que tuve que esperar tanto tiempo —dijo con una gran sonrisa y las mejillas sonrojadas al enfocar sus ojos en el bebé.

—F-Fueron… solo dos días, Shidou-san… —respondió en voz baja, luego soltó una risita como él y sonrió—. Pero… Entiendo, tienes razón. Y-Yo también tenía muchas ganas de verte, ¿estás bien…?

—¿Bien? ¡Estoy muy feliz! Esto es lo mejor que me ha pasado en mi vida, soy realmente feliz, y es gracias a ti, Yoshino —dijo con una sonrisa cálida—. Veo que tiene mi tono de pelo… Pero como está tan dormido, no puedo verle los ojos, ¿de qué color son, Yoshino?

—S-Son del mismo color que los míos… —respondió con una amplia sonrisa—. Esperaba que tuviera los tuyos, Shidou-san… C-Creí que… sería un pequeño Shidou-san.

Shidou sonrió con cierta diversión, ella solo soltó una risita adorable.

—¿Un pequeño "yo"? No, no, Yuki está bien, es… perfecto, justo como es. Es muy lindo, tanto como tú, Yoshino —comentó enternecido, casi ni parecía él mismo, no cabía dentro de sí mismo toda esta felicidad—. Te amo, Yoshino. Gracias por esto.

—Shidou-san… —Se sonrojó por completo, por lo que giró la cabeza de un lado a otro como perro, se vio muy graciosa—. Yo también te a…

—¡Itsuka-san, el tiempo se terminó! —dijo un hombre mayor y con un tono de malhumor, Shidou volteó para verlo—. Será mejor que te despidas.

—Ahh… Sí, entiendo, ¿no puedo tener unos minutos más…?

—No. Ahora, despídete —respondió con un tono gruñón y el joven suspiró, se giró a Yoshino para darle una sonrisa amarga.

—Shidou-san, ¿cuándo te dejarán salir de aquí?

—Sí, sobre eso… Um, el juez dijo que… si hago todo lo que quieren aquí y todo va "bien", en tres años… —respondió un poco nervioso.

—…e-entiendo… ¡Esfuérzate, Shidou-san! Vendré a visitarte otro día… —dijo con todo el valor que se podía tener en esta situación, Shidou asintió con la cabeza, pero tembló cuando lo tomaron de los hombros—. Ah, Shidou-san, e-espere, yo… ¡Te amo, Shidou-san!

—Ya es suficiente, Itsuka-san, ¡usted rebasó el tiempo límite! —El guardia, quien era el mismo hombre gruñón de antes, tomó a Shidou del pelo y de su uniforme para jalarlo lejos de ahí.

—¡E-Espere, solo un poco más! ¡También te amo, Yoshino, aunque los demás no lo entiendan!

—Todo lo que digas será usado en tu contra, Itsuka-san.

—¿¡Qué?! ¡Eso es injusto! ¡No! ¡Yoshinooooooooooo!


En la casa de los Itsuka, se escuchó un grito de terror en el cuarto del hijo mayor, a donde acudió su hermanita Kotori para revisar su estado, pero lo encontró sudando en su cama y en posición fetal.

—No iré a la cárcel, no iré a la cárcel, no iré a la cárcel… —repitió eso varias veces y su hermanita se quedó de piedra, por lo que mejor se retiró de ese lugar para dejarlo repetir ese "conjuro" que lo alejaría de un terrible destino.