Shidou, Mana y la relación prohibida

Había esperado esto por un buen tiempo, nunca lo admitiría por ser una Tsundere sin remedio, y por lo mismo, solamente internamente estaba saltando de la felicidad porque, gracias a Reine, estaba sola con su hermano mayor. Y no solo eso, gracias a que por fin todas habían tenido sus citas, ¡ella finalmente tendría la suya con Shidou!

Shidou Itsuka, el hermano mayor de Kotori. No relacionados sanguíneamente.

—Oye, Kotori, ¿en serio no quieres que te ayude? —preguntó sentado en el sillón, pero se había girado a la cocina, desviando la atención del televisor en el que se mostraban unos créditos—. Ya terminamos de ver la película, así que no quiero que estés sola por ahí...

—Shidou, incluso si la película era de terror, ya no soy una niña, ¿o es que acaso el que está asustado eres tú? —preguntó con sarcasmo, pero su ceja estaba temblando ligeramente—. A-Además, ya te dije que la comida la haré yo sola.

Por alguna razón, o tal vez maldición pagana, quien sabe, su hermanita estaba actuando bien en esta cita, de hecho, Shidou tenía sus dudas con respecto a esta cita, lo estaba disfrutando y ella estaba siendo amable…

«Algo está mal». Pensó el muchacho al regresar la vista a la pantalla. «Incluso su respuesta no fue casi nada hiriente, mientras vimos la película se aferró a mí sin decir nada sobre el complejo de hermano, ¡lo cual no tengo, por supuesto! Kotori no está actuando como siempre… ¿Qué está planeando? ¿O acaso es Natsumi transformada? Pero… ¿para qué?»

Cuando fue el momento de comer, Shidou fue servido como rey, esta cita en casa estaba siendo un rotundo éxito, aun así, no pudo relajarse. Mantuvo su guardia en alto, listo para recibir cualquier golpe o frase hiriente.

—Muy bien, admito que he estado tenso en todo este tiempo, pero era justo lo que querías, ¿no es cierto…? —preguntó entrecerrando los ojos al verla con desconfianza.

—¿Eh…?

—¿¡No es así, Natsumi?! —preguntó al señalarle.

—¿¡Eh?!

—¡No trates de engañarme! —Dejó su asiento y le señaló—. ¡Conozco a Kotori y no es así! Kotori está usando sus cintas negras ahora, no es amable, me trata mal, es injusta y nada cariñosa, ¡ni siquiera estás haciendo sus bromas de siscon! No importa como lo vea, ¡tú eres una Kotori falsa!

Kotori dejó caer su tenedor y este se cayó al suelo, se quedó con la boca abierta ante esas fuertes declaraciones, pero luego apretó el puño y frunció el ceño.

—Espera… ¿K-Kotori?

—A pesar de lo que hice por ti… ¡Nada te gusta! ¡Shidou, eres un grandísimo estúpido! —gritó con todas sus fuerzas y con mucha rabia, el chico retrocedió unos pasos—. ¡Incluso practiqué todo esto para decirte que te amo!

«¿¡Quéeeeeee?!»

—¡Pero solo tenías que venir y arruinarlo todo! —Se levantó y fue a encararlo, pero el muchacho fue retrocediendo, esperando evitar la ráfaga de golpes que esta pequeña chica iba a soltarle con toda su furia—. Y-Ya me hiciste decirlo… ¡Y no iba a ser así! ¿¡Qué tan idiota puedes ser?!

—K-Kotori, ¿estás hablando en serio…? ¡S-Somos hermanos…! —respondió algo asustado, pero más sorprendido que nada.

—No me importa… —susurró y después le dio una mirada azucarada; con las mejillas sonrojadas y en sus ojos apareció un símbolo de corazón.

—¿Qué…? ¡Waah! —Kotori lo empujó al sillón y saltó encima de él para besarlo en los labios de forma obsesiva e intensa, Shidou ahogó un grito de terror.


—¡NII-SAMA, NOOOOOOOOO!

Ese grito asustó a los gatos de la cuadra, alertó a algunos vecinos que encendieron las luces en su casa e incluso hizo que la alarma de un auto cercano a la casa de los Itsuka encendiera su alarma.

Mana se había despertado de una terrible pesadilla que vivió como si se tratara de una película. Pero entonces llegaron Shidou y Kotori al escucharla gritar.

—¡Mana! ¿Qué sucede?

—¿¡Estás bien!? —preguntó Shidou al llegar hasta su cama, la vio totalmente asustada, pero también algo molesta.

—Nii-sama… K-Kotori-san… —Mana terminó mirando a Kotori con molestia, ella arqueó una ceja, muy confundida.

—¿Qué te sucede?

—Kotori-san, aléjate de mí Nii-sama —dijo seriamente y Shidou se quedó con la boca abierta.

—¿Eh? ¿A qué viene eso?

—Solo quiero dejarlo claro, Kotori-san, tú… ¡Nunca vas a estar con mi Nii-sama! —declaró al señalarle con el dedo índice, Kotori apretó los dientes.

—¡Y por eso no quería que durmieras aquí! ¿¡Esa es tu forma de tratarme?!

—Kotori, Mana, no sé qué está pasando, pero ¡tienen que detenerse!

—¡Tú no puedes obligarme a nada!

—Como hermana de Nii-sama, ¡te prohíbo estar con él!

—Háganme algo de caso… —Pero no lo escucharon y empezaron gritarse más cosas, Shidou solo suspiró.

No tardó mucho para que los vecinos se quejaran de los ruidosos Itsuka, parecía que ahí se tenían muchas discusiones de casados, pero sorprendentemente solo se trataba de Shidou, su hermanita y un montón de chicas que eran amigas del muchacho.

Los vecinos se preguntaban qué demonios era lo que pasaba en esa casa, pero bueno, tendrían que vivir con eso en sus vidas.

Igual, eran unos vecinos problemáticos que hacían más interesante la vida.

Oh, si Shidou pudiera imaginarse de qué tanto se imaginaba la gente que vivía cerca de él y de que tanto chisme circulaba por la cuadra.

No podría dormir tranquilo, seguramente.