Shidou, Nia y el matrimonio
Gracias al cielo era sábado, esta semana había sido muy complicada en su trabajo, sobre todo porque tenía que responder por ella, la verdad no entendía por qué aceptó esto hace años, no es que le fuera mal, realmente era muy bueno, pero ser su asistente no era un trabajo tan sencillo como hubiera esperado.
Y aunque normalmente se trabajaba de lunes a viernes, al ser asistente de Nia como trabajo profesional, además de ser su esposo, pues su anillo de compromiso en su dedo era prueba de ello, así como que vivían juntos en la misma casa, no había terminado.
Lo peor es que tenía que parar, en serio, ya estaba llegando a sus límites después de no dormir mucho en las noches, Nia estaba al borde de mandarlo todo al diablo, incluso si Shidou sabía que se arrepentiría una hora después.
—Nia… —dijo el hombre de cabello azul, igual cansado que ella y recién despertándose por segunda vez en el día, vio que seguía en el escritorio, coloreando otra página más—. Nia, no me digas que llevas trabajando todo este tiempo, nos acostamos juntos, ¿en qué mo…?
—Tranquilo… parece que mi Asistente-kun no está haciendo bien su trabajo~ Ah… —Intentó reírse, pero realmente quería derrumbarse.
—Es sábado, así que vamos a descansar, así habíamos quedado —dijo al ponerse de pie de la cama—. ¿Y cómo que no hago bien mi trabajo? He intentado apoyarte de todas las formas posibles, pero no quieres descansar, y sí, sé que este volumen es muy especial por ser a color, pero tienes que alejarte de eso, al menos este día, relajarte y retomarlo después. Quisiera dibujar como tú, pero entonces…
—¿Qué haría yo entonces? —respondió con algo de ironía, Shidou asintió con la cabeza y respondió con una afirmación algo cansada. Suspiró y dejó su material en el escritorio, se giró a su pareja—. Ahh, como siempre, tienes la razón, querido. Tienes razón… ni siquiera he estado con los niños.
—Fue idea de la editorial el que hicieras un volumen conmemorativo, sé que te encantó la idea porque te dijeron que podías hacer lo que quisieras, pero… que la condición fuera hacerlo a colores y en un mes… —explicó con cierto cansancio, los ojos azules de Nia se cerraron e hizo una mueca de disgusto—. Mejor ya no sigo, ¿verdad?
—Sí, es lo mejor —respondió de mejor humor y alzó los brazos—. Cárgame.
—¿Qué? —preguntó algo incrédulo.
—Necesito una ducha y si tan solo existiera un héroe guapo, gentil y que se hace cargo de todo como una perfecta ama de casa por aquí~ que pudiera ayudarme~ sería maravilloso —dijo en un tono divertido y al final sonrió, Shidou hizo una sonrisa amarga, pero realmente quería reírse.
Shidou fue a cargarla en sus brazos con una pequeña sonrisa, era tan delgada y pequeña que no tenía problemas al cargarla, además estaba usando ropas casuales y delgadas justo ahora. Nia rápidamente rodeó su cuello con sus brazos y se recargó en su hombro más cercano.
—Esto no estaba en el contrato, Nia…
—Oh, vamos, querido, luego eres tú quién quiere jugar a "el héroe y su princesa" —explicó pícaramente mientras Shidou la llevaba al baño, pero se detuvo y giró rápido su cabeza para verla avergonzado—. ¿Qué?
—¡N-Nia! Cielos, ¡si eres tú quién dio con esa idea! ¿Hasta le pusiste nombre?
—Pero tú la continuaste y le diste ese "giro" argumental~
—¡N-No lo digas así!
Nia terminó riéndose de su pareja por verlo avergonzado, a pesar de los años y de que ambos se conocían demasiado, en ciertos momentos, parecían no haber cambiado nada y una pareja bastante jovial.
Pero la mujer de cabello corto de color gris logró que su esposo le acompañara durante todo el baño. Intentó escaparse de ella, sobre todo cuando empezó a jugar su "rol", cosa que lo avergonzaba, aunque también le gustaba, pero no lo admitiría, igual Nia ya lo sabía, así que todo terminó como esperó.
