Shidou, Nia y el matrimonio 2

Una tarde de sábado en el hogar de la pareja de Shidou y Nia consistía en una tarde familiar en la que la mangaka parecía relajarse y divertirse mucho, incluso si técnicamente estaba haciendo lo que siempre hace en su trabajo, pero ciertamente era mejor dibujar con sus hijos que para la editorial.

Así como Shidou, siendo su asistente, no tenía que preocuparse de absolutamente nada, incluso si sus hijos dibujaban mejor que él, puesto que no importa que tan cerca estaba de una profesional, simplemente no aprendía nada de ella.

Nia disfrutaba mucho de enseñarles a sus hijos a dibujar estilo manga, ellos eran pequeños, pero de ambos, Nanami Itsuka, la hija mayor, sin duda sacó su vena de dibujante mangaka, era muy buena, aunque solo tenía 12 años.

—Oh, Nanami, ¡lo estás haciendo muy bien! ¿Cómo vas a llamarle? —preguntó Nia, con emoción en sus ojos azules al ver el dibujo estilo manga, pero también era un "chibi"—. Aunque también debo de preguntar por qué las orejitas y la cola de perrito…

—Ah, es que me gustan mucho, ¿podemos tener uno, mamá? —preguntó con una sonrisa y sus ojos azules brillaron de ilusión—. Y sobre el nombre… Hmm… ¿Puedo llamarle "Mika-chan"?

«Supongo que es inevitable que a los niños no les gusten los animales, Nanami siempre dibuja estas cosas, incluso si le enseñé a dibujar personas primero». Asintió con la cabeza y la pequeña que usaba un vestido azul oscuro de una sola pieza, sonrió en respuesta.

—Bueno, ya eres suficientemente grande para cuidar de una mascota, Nanami —dijo Shidou con una sonrisa, acarició la cabeza de su hija con suavidad, su cabello gris era largo y más brillante que el de su esposa, así como suave y lacio.

—¿¡De verdad?! ¡Nice (Genial)! —Luego soltó una risa.

Pero entonces, en la mesa de la sala, el más pequeño de la familia empezó a rayar su dibujo y a hacer uno nuevo, parecía molesto al escuchar como elogiaban a su hermana, se le notaba en toda la cara, incluso si estaba algo oculta por algunos mechones largos de cabello gris, tenía el cabello largo y un rostro bonito, con los ojos cafés como el padre, a Nia le recordaba a personajes típicos de un anime solo para chicas.

Sin duda, cuando creciera y si se lo dejaba así, sería un chico muy guapo, o eso creía su madre, quién le prestó atención ahora, mientras Nanami fue a mostrarle su dibujo a Shidou, quién también le felicitó.

—¿Qué sucede, Shun-kun? —preguntó Nia al acercarse y sentarse a su lado, pero él tapó su dibujo con sus brazos—. Oh… Vamos, muéstrame lo que hiciste, estoy segura que lo hiciste muy bien.

—No quiero, aún no está terminado —respondió algo molesto y entrecerrando los ojos, Shidou solo sonrió y Nanami ahogó una risita.

—Oh, de acuerdo, está bien. Tómate tu tiempo, aunque pronto será hora de la cena. —Acarició su cabeza, pero el niño de diez años no cambió de humor.

—¿Por qué no podemos usar colores? Dibujar manga es tan aburrido…

Nia se quedó con la boca abierta, pero se recuperó mejor que otras veces, sin embargo, como mangaka y madre, esto era un golpe brutal a su profesión, a sus ideales, a su pasión, a casi todo.

—¡No es cierto, dibujar manga es muy divertido! —Nanami reclamó y se acercó a su hermanito, para sentarse a su lado—. ¡Solo estás celoso porque lo hago mejor que tú! Y eso es solo porque le hago caso a mamá y tú no.

Shun le miró con molestia y le pegó su dibujo a la cara, Nanami ahogó un grito y los padres se alertaron, pero el niño no se detuvo ahí, tomó el dibujo de su hermana y lo llenó de puros trazos circulares.

—¡Mira como el Señor Resortes ataca a tu Mika-chan!

—¿¡Qué?! —Nanami se quitó de encima su dibujo y gritó al ver cómo se quedó su dibujo—. ¡Eres un maldito…! ¡Ay, no! ¡Perdón!

—¡Suficiente, ustedes dos! —Nia y Shidou les regañaron al mismo tiempo, por lo que ambos agacharon la cabeza y no se miraron.

—No importa, esto no es una competencia, Nanami, Shun.

Nia les miró seriamente, cosa que no solía hacer, tomó el dibujo del niño para ver que había hecho una especie de hombre con brazos y piernas de resortes, los cuales eran puros trazos circulares encadenados y estaban muy desproporcionados, aunque debajo pareció haber intentado dibujar a una persona normal.

—Cierto, no tienen por qué competir, solo están aquí para aprender y divertirse, y para eso está bien equivocarse, ¿de acuerdo? —Ellos asintieron con sus cabezas y Shidou sonrió de alivio un momento después—. Bueno, entonces discúlpense.

—Lo siento, Nee-san —dijo algo arrepentido, ella siguió con los brazos cruzados y mirando a otro lado.

—Bueno… Te perdono.

El problema se olvidó por completo cuando cenaron y después vieron anime juntos, aunque era para niños y muy típico para una conocedora como Nia, de todas formas, no puso atención al programa, pensaba en lo que haría después; guardaría los dibujos de sus niños como siempre, en una caja que había comprado para esto y le demostraría a su hijo que siempre odiaba el estilo manga, lo maravilloso que podía ser.

Después de todo, los sábados estaba bien acostarse tarde, así que Shidou no pudo decirle nada y, de hecho, hasta sonrió al ver que no estaba trabajando, sino estaba haciendo al Señor Resortes un dibujo de verdad, se veía imponente, hasta algo malvado y súper detallado.

Y al guardar el dibujo de su hijo en la caja, empezó a revisar los anteriores que había hecho y entre más los revisaba, más se daba cuenta que era bastante malo y renuente para hacerle caso con aprender esto, pero tenía toda la imaginación que Nanami no parecía tener al hacer siempre lo mismo.

Sonrió y guardó el dibujo con una sensación de ternura en su pecho, mañana le enseñaría a su hijo su obra maestra, esperando que le motivara a seguir por este camino y también esperando que fuera feliz de ver su imaginación hecha una obra de arte.