Shidou, Reine y el regalo

—Um, esto es para ti… —dijo algo nervioso, esto era algo anticuado y extraño.

—Hn… Oh, ¿para mí? —preguntó algo sorprendida por el inesperado presente—. Hm…

El joven quien daba el presente a la mujer mayor con ojeras marcadas, ojos azules cansados y largo cabello grisáceo atado en una coleta, estaba nervioso e intranquilo por la situación.

Ella parpadeó un par de veces al sostener la caja rectangular amarilla con listón rojo en sus manos, era un poco más larga que un celular.

—Sí, es para ti, espero que… te guste, Reine-san… —Sonrió débilmente, presa de su inseguridad por lo que había comprado para ella.

Reine Murasame era la Oficial Analista del Fraxinus, aeronave donde se encontraban ahora, de hecho, estaban en su oficina. Era una mujer como de unos 30 años que sufría de insomnio y claramente, mucho más madura y adulta que él, siendo un joven de 17 años, muy cerca de los 18; edad de un adulto joven.

Conocía a Reine por ser un apoyo incondicional y porque era parte de su trabajo el ayudarlo con los espíritus, ella sabía tomar decisiones sensatas y nunca parecía molestarse con él como lo hacía Kotori, la comandante del Fraxinus.

Aun así, resultaba bastante extraño que recibiera un regalo de su parte, y si esto fuera otro tipo de situación, podría incluso malinterpretarse, esto no era un regalo para una "senpai", era un regalo a una mujer mayor.

Si los compañeros de su clase lo supieran, de seguro inventarían algún apodo de mal gusto para él.

—Gracias, Shin. —Sonrió un poco y no pudo verlo a los ojos, solamente miró la caja y apretó un poco más con sus dedos, como comprobando que eso en verdad estaba ahí y era suyo—. Aunque no tenías por qué hacerlo.

—Bueno, yo creo que sí —respondió más liberal, sonrió también y sus ojos cafés brillaron un poco—. Fue tu idea darle regalos a las chicas para que todas estuvieran contentas incluso si no podía estar con ellas y así tuve tiempo de estudiar. Sentí que debía hacerlo para agradecerte, siempre me ayudas, Reine-san.

Shidou Itsuka, o Shin, como siempre le llamaba Reine y de hecho, era la única quién lo llamaba así, se encontró algo impresionado por ver sonreír un poco más a Reine, ella era una persona tranquila y algo seria al mayoría del tiempo.

La verdad no tenía idea de lo que ella hacía fuera de su trabajo y tampoco podía imaginárselo, era una persona bastante desconocida y extraña por sus malos hábitos con respecto al sueño y la ingesta de azúcar.

Se quedó absorto en sus pensamientos, ella lo notó, así que decidió preguntar algo para que despertara.

—¿Puedo abrirlo, Shin?

—… ¿uh? ¡Ah! Sí, claro, es tuyo, no tienes por qué preguntar. —Soltó una risita y se rascó la mejilla con su dedo índice—. La verdad no sabía qué hacer.

—Eso no es lo importante, Shin —dijo mientras empezaba a desenvolverlo delicadamente, Shidou vio esto un poco extraño.

—Um, ¿Reine-san…?

—¿Hm?

—No tienes por qué ser tan minuciosa, pareciera que fuera… el primer regalo que abres… —Ella se detuvo entonces y parpadeó un par de veces—. ¡A-Ah! N-No, es solo impresión mía, lo siento, puedes tomarte el tiempo, es solo que… solo…

—Hm… La verdad… me pregunto cuánto ha pasado… —dijo eso tranquilamente, pero su voz bajó en volumen.

«¿No ha recibido un regalo en mucho tiempo?» De inmediato se sintió mal, así que agachó un poco la cabeza, apenado por haber comentado algo que pudo haberla molestado, o peor, entristecido.

—Lo siento…

—Creo que ha pasado un tiempo… Así que no te preocupes, Shin, es un regalo y lo agradezco. —Sonrió de nuevo y terminó con el listón para abrir la caja.

Ahí dentro encontró unas cintas de color azul rey, eran sencillas, pero parecían resistentes y algo llamativas por el color, se encontraban amarradas elegantemente en una almohadilla de espuma café.

—Pensé que podría ser útil…

—Es brillante —dijo un poco feliz—. Gracias, Shin, siempre la usaré.

—¿Eh? No, no, no tienes por qué llegar a hacer eso, solo pensé en regalarte algo que… podrías usar.

Shidou había pensado mucho para este regalo, mucho más que en los que les dio a las chicas, porque a ellas las conocía demasiado bien, sobre todo sus gustos más remarcados, de hecho, hubo regalos que no tuvieron que ser envueltos, como el de Miku, técnicamente fue una cita siendo Shiori, o podríamos decir que fue humillarse a sí mismo, pero… por amor.

Y otros regalos fueron fáciles de pensar como el de Tohka, los cuales fueron unos chocolates que se acabó en un solo día, más bien, en unos minutos, porque eran de Shidou y lo cito: "no se podía desperdiciar nada".

Sin embargo, a esta mujer que le apoyaba incluso fuera del Fraxinus, como cuando todas sus amigas espíritu se volvieron niñas, donde prácticamente él se veía superado por la situación y necesitaba ayuda, Reine estuvo ahí.

Pero no la conocía como a Tohka, Kotori, Miku, y todas las demás.

Así que fue difícil.

Reine se desató el cabello en frente del muchacho, quien reaccionó tardíamente, entonces ella tomó la cinta nueva y se ató el cabello con ella, era solo una cinta, pero de alguna forma, se veía mejor que antes.

Tal vez porque era "su" cinta, Shidou solamente pudo sonreír, pero pronto dejó de hacerlo porque ella lo hizo, y esto era tan raro, Reine parecía estar feliz.

Y él solamente pudo preguntarse si antes la había visto sonreír así, si alguna la había visto feliz.

Se veía bonita sonriendo, en verdad lo pensó, y también algo más que no pudo descifrar ni entender. Algo familiar.

—Gracias, Shin, es bonita.

—Lo eres.

—¿Uh?

—¡S-Sí, te ves muy bien! Me alegro de haberte comprado eso, sí… —Se rio un par de veces con nerviosismo y después hizo una sonrisa amarga. Ella no dejó de sonreír.