Wescott, Ellen y las llamadas telefónicas
Era un día normal en la sede de DEM Industries, así que, la cabeza del lugar, Isaac Wescott, estaba revisando unos documentos en una tableta, llevaba media hora leyendo y ya estaba algo aburrido, parpadeaba de vez en cuando, y checaba la hora en la tableta.
Sus ojos eran como la oscuridad misma y su cabello era de un tono casi gris, estaba bien arreglado, formal, pero con el rostro algo demacrado.
«Ya casi es hora…» Pensó con algo de ansiedad y miró su teléfono del escritorio, poseía seis líneas diferentes, opciones como llamada en espera y recall, entre otras.
Miró a la derecha, algo apartado de su escritorio y zona de trabajo, estaba otro más pequeño, lamentablemente estaba vacío, miró a su izquierda, donde estaba la cafetera automática, aún sin usar en el día.
Eran las ocho de la mañana en punto, miró a las puertas de cristal de su oficina, esperó un minuto, y nada.
«Parece que lo tendré que hacer yo…»
Wescott tuvo que levantarse de su asiento para hacerse un café, y justo cuando se estaba sentando de regreso, antes de tomar el primer sorbo, sonó el teléfono de su escritorio, causando que frenara en su acción.
Pulsó un botón para transmitir la llamada al otro teléfono, así que tuvo paz, sonrió levemente.
«Ahora sí». Sopló su café y estaba a punto de beberlo, cuando de nuevo sonó el teléfono, pulsó el botón más rápido, pero volvió a sonar. «¿Qué?»
Tuvo que aplastar el botón de llamada en espera seis veces seguidas, solo así pudo poner las seis líneas en espera, al terminar, suspiró y tomó su taza de café de nuevo y quedó mirando el líquido negro unos segundos, miró furtivamente al teléfono.
Esperó unos momentos…
«Al fin». Sonrió un poco y por fin sus labios tocaron la taza, pero entonces en su bolsillo del pecho, algo comenzó a vibrar fuertemente, en respuesta, dejó la taza en su mesa con algo de fuerza, y respondió la llamada.
—¡Señor Wescott, que bueno que responde!
—¿Qué quiere? Estoy muy ocupado.
—Es sobre el proyecto que le mencionamos hace dos semanas, queríamos saber si… ¿fue aprobado y tendrá financiamiento? —Wescott hizo memoria un rato y bebió de su café—. ¿Señor?
—Sí, eso lo puede revisar con mi secretaria… —respondió un poco serio. «No recuerdo nada de un proyecto nuevo».
—Ya intenté contactarla, pero no responde, pero ya que está ahí, enláceme.
Wescott miró al escritorio de al lado, pero estaba más solitario que su corazón.
—¿Señor Wescott…? ¿Qué sucede?
—Ella no ha venido aún… —dijo un poco molesto, normalmente él no debía atender estas llamadas.
—Ah… que extraño, pero si tiene tiempo, ¿podría comentarme qué le pareció las mejoras propuestas en el modelo USP-15?
Wescott se quedó callado unos segundos, bebió algo de más de café, el otro hombre lo escuchó beber y le dio un tic nervioso en su ceja.
—¿Señor…?
—Son unas propuestas interesantes —respondió con tranquilidad, aunque la verdad no sabía de qué estaba hablando su director de proyectos—. Puede trabajar en eso…
—Oh, qué buena noticia, estamos seguros que será muy útil para las unidades de combate, ¡gracias, señor!
—Sí, buen día.
Colgó sin esperar respuesta y empezó a responder las llamadas en espera, tuvo que dar algunas excusas y planear algunas reuniones, dieron las 9:15 y por fin, Ellen Mira Mathers llegó a la oficina, con un rostro de malhumor.
—Ike, lo lamento mucho, tuve un… —Se quedó callada al ver que estaba atendiendo el teléfono, parpadeó un par de veces—. ¿Estás en una llamada?
Wescott mejor la ignoró, estaba haciendo su trabajo, él solo atendía llamadas importantes, y el resto del tiempo reformulaba su plan para atrapar a las espíritus y matar a Shidou, no tenía tiempo que perder.
Cuando colgó la llamada, tuvo que anotar unas cosas en un papelito de pegatina, Ellen sonrió un poco con diversión mientras se sentaba en su silla ejecutiva.
«¿Así que haciendo su tarea por fin?» Pensó con algo de ironía.
—¿Por qué llegaste tarde? —preguntó algo molesto.
—Me infraccionaron… —respondió con ligero desdén, luego suspiró—. Veo que hiciste tu café solo, pero no te lo has terminado, ¿estaba malo? Es inglés.
—Estuve muy ocupado…
—Oh.
—¿Qué es el proyecto de mejora del USP-15?
—Ah, eso… no diste luz verde, ¿verdad? —La miró, luego bebió de su café—. Ike…
—Tenía que responder algo. Y ese era tu trabajo.
—Ahh… Es una nueva pistola semiautomática, Ike, está bien como está, quieren fabricarla con otros materiales para aumentar los proyectiles a cuarenta mil, pero se va a desgastar más rápido, no tiene sentido —explicó rápidamente y con gran detalle—. La versión 14 está bien con solo 35,000 proyectiles y 6500 recargas.
—Entiendo…
Wescott siguió preguntando de otras iniciativas que le mencionaron, Ellen se la pasó explicándole cada cosa de forma general, solo no fue su secretaria una hora, pero eso fue más que suficiente para darse cuenta que era demasiado útil en su trabajo.
