Shidou, Mukuro y el matrimonio
Por fin estaba en esta época de su vida, había pasado tiempo, dificultades, problemas, esto lo afrontaron juntos y después de una carrera larga, las cosas parecieron estabilizarse y por fin llegó el momento en el que podía tomar su mano, en el que la aceptó como la única mujer en su vida, en el que podía tocarlo, sentirse feliz sin tener que esconder su amor por cualquier razón.
Sin embargo, las cosas no eran tan fáciles, de una forma relativa.
Shidou Itsuka, todo un adulto y hombre asalariado, tenía un puesto de trabajo bastante alto gracias a ciertas influencias de Ratatoskr, en una empresa "amiga" de la organización que, tiempo atrás, se encargó de apoyarlo para salvar a los espíritus.
Así que, ¿problemas de dinero? ¡Nunca más! ¿Problemas de trabajo? ¡Tal vez! Si algo había aprendido Shidou Itsuka con una hermanita y comandante tan temperamental como Kotori fue a vivir con presiones y con un jefe que te exige el máximo rendimiento todo el tiempo.
Itsuka Mukuro, por otro lado, no tenía queja alguna, podía sostener la mano de su persona más amada todo el tiempo y estar a su lado por siempre. Se quedaba en casa, era una gentil y cariñosa esposa, una perfecta anfitriona y también era mamá.
Los sueños sí se hacen realidad.
Entonces, ¿por qué las cosas no son tan fáciles? ¿Por qué, si no tenía que ir al espacio a salvar a nadie? La respuesta es bastante simple.
Era la hora de la comida, Mukuro había preparado un estofado de carne con papas y zanahorias, además de puré de papa, por lo que su hija estaba muy contenta, adoraba la carne y se le notó la ansiedad en su rostro, con sus ojos dorados brillando y con la boca abierta de la emoción.
—Hoshiko, Okaa-sama (Madre) lo hizo especialmente para ti, no hay razón para desesperarte, y hazlo con cuidado —dijo tranquilamente Mukuro, quien usó los cubiertos con elegancia para comer.
Hoshiko Itsuka, con solo siete años de edad, admiraba los movimientos de su madre, hablaba diferente de su padre y tenía un hermoso cabello largo que ella deseaba también, incluso si tenía el color azul de su padre.
Por lo que, asintió con la cabeza y aunque quería abalanzarse con su plato y tomar bocados grandes desde el principio, tomó los cubiertos e intentó mostrar un rostro tranquilo, mientras Shidou la observaba con una pequeña sonrisa.
—Por supuesto, Okaa-sama. Hoshiko lo… Es decir, lo haré, y muchas gracias, Okaa-sama —respondió con tranquilidad fingida y empezó con cortar la carne, pero no estaba siendo tan fácil como lo hizo su madre—. ¿Eh? Hnn…
Al ver que no era tan sencillo, empezó a usar el cuchillo de mesa con rudeza e impaciencia, causando que Mukuro levantara la cabeza para verla, Shidou soltó una risita y tomó la muñeca de su pequeña, pues estaba justo al lado.
—¿¡Qué pasa con esta…?! —Al ver la expresión de confusión de la mujer adulta, negó con la cabeza—. E-Es decir, ¿qué sucede con esta carne…?
—Lo que pasa es que lo tienes al revés, el cuchillo debe usarse con la mano izquierda y el tenedor con la mano derecha, porque eres zurda —explicó amablemente mientras él usó sus cubiertos para cortar la carne, Mukuro solo sonrió cálidamente—. No hay necesidad de usar tanta fuerza, ¿ves? Justo así.
—¡Oh! Gracias, Otoo-sama (Padre), ahora Hoshiko… Es decir, lo haré correctamente —dijo con una sonrisa, pero con un tono algo forzado, sin embargo, como el trozo de carne ya estaba cortado, lo tomó y se lo comió rápidamente, casi ni masticó—. ¡Delicioso, está tan jugoso, la carne de res es la mejor!
—Oh, ¿de verdad es tan buena? —preguntó su madre, con una pequeña sonrisa, Hoshiko se congeló y se contuvo ella misma, agachando la cabeza—. ¿Uh?
—Por supuesto, Okaa-sama, todo lo que haces es delicioso —dijo con una sonrisa y un leve sonrojo de vergüenza. «¿Por qué siempre soy tan ruidosa? Chispas…»
Shidou sonrió cálidamente de nuevo y acarició la cabeza de su hija, quién se había llevado otro pedazo de carne a la boca, mientras lo masticaba, le quedó mirando con los ojos bien abiertos.
—¿Hmm? —La niña tragó y sus labios quedaron un poco manchados de salsa—. ¿Otoo-sama?
—No te preocupes, está bien ser como quieras ser, Hoshiko. Igual te amaremos.
—¡…!
—Okaa-sama también lo piensa así, Hoshiko.
—Okaa-sama… Entiendo, hoy será una excepción entonces —dijo con una sonrisa y se relamió los labios, luego dejó el cuchillo para solo usar su tenedor para cortar y llevarse la comida a la boca—. ¡Los quiero a ambos! ¡Y a esta carne también! ¡Mm!
«Una excepción, ¿eh?» Pensó el hombre de ojos cafés y prosiguió a comer él también, esperaba que no fuera molestado y que pudiera pasar el resto del día con su familia.
Su hija aprendió muchas más cosas de Mukuro que de él, por eso tenía problemas para hablar como cualquier persona normal y en vez de referirse a sí misma para cada oración, así como quería imitar a su madre todo el tiempo, pero era muy difícil.
Pero para su padre, sin importar que amaba a Mukuro por cómo era, no solo por su hermosa apariencia, amaría también a su pequeña y brillante Hoshiko, justo como era.
