En mi defensa, quiero decir que no he leído las novelas de Date A Live, que simplemente me he enterado de cosas por spoilers, así que puede que Mio no sea como de verdad es, sin embargo, quería sacarme esto de la mente.

Espero sea de su agrado.


Shidou, Mio y las compras imprevistas

Vida normal, ¿qué significa eso? Shidou Itsuka ya no recordaba cómo era su vida antes de saber sobre los espíritus y sobre quién era su hermanita en realidad, de hecho, esos días estaban bastante lejos y con todo lo que sabía ahora, parecían más una simulación que la vida real. Más bien, su vida real.

Hoy, por ejemplo, estaba teniendo una cita con Mio, el primer espíritu en aparecer en el mundo, ella era como Reine Murasame, pero de la misma edad de Shidou, o eso aparentaba, estar entre los 17 y 18 años.

Ella tenía cabello largo, algo ondulado, de color grisáceo, ojos azules y grandes, piel blanca, un lindo rostro y una figura envidiable por cualquier chica de su edad.

Estaba usando solo un vestido de verano, algo corto, de color blanco con algunos detalles en amarillo. Este vestido era de tirantes y levemente escotado, pero como sus pechos eran bastante grandes, llamaban la atención. También estaba usando unas sandalias. Iba comiendo una paleta de hielo de color amarillo.

Shidou, por otro lado, tenía cabello azul y corto, ojos cafés, un aspecto promedio, el cual no tenía nada que ver con la belleza que tenía a su lado; si alguien pudiera verlos juntos con algo de atención, serían una pareja bastante peculiar.

Él estaba usando solo una playera verde oscura encima, pantalón y zapatos deportivos, venía cargando unas bolsas de compras.

—Mio, ¿está bueno el que escogiste esta vez? —preguntó de repente, para sacar algo de conversación.

—Sí, aunque aún no llego al relleno de chocolate —contestó un poco decepcionada—. Por cierto, Shindou, no… Shidou…

—¿Aún te cuesta decirlo? —preguntó un poco preocupado al ver su expresión, ella asintió con la cabeza—. Sí, lamento eso… pero llevo 17 años de mi vida con ese nombre, Mio. Pero, ¿qué sucede?

—Oh, bueno… iba a decir que esta es la décima vez que te acompaño a hacer las compras de "imprevisto".

—¡Ah…! Sí, es cierto… —respondió con una sonrisa nerviosa, ella sonrió un poco y le miró a los ojos mientras caminaban.

—Lo haces a propósito, ¿no es así?

—¿Eh? No… ¿Crees que se me olvidarían cosas a propósito, Mio? —Shidou negó con la cabeza y miró hacia el frente, de todas formas, ella estaba prácticamente a su lado, así que aún podía ver el rostro que estaba haciendo—. De todas formas, ¿no es esa la paleta número diez también?

Cada vez que iban a estas compras "imprevistas", Mio pedía una paleta de hielo de diferente sabor en cada ocasión, la tienda tenía pocas marcas, pero varios sabores y combinaciones, queriendo probar todo tipo de cosas que antes no había tenido oportunidad, Shidou se las compraba.

—Desvías la conversación, ¿hm? —Soltó una risita y sus ojos brillaron ante una idea—. Ya sé, también yo le daré un giro a la conversación.

—¿Eh?

—¿Te gusta salir conmigo? —Shidou asintió con la cabeza y le miró con una sonrisa.

—¿Y a ti, Mio?

—Sí. Lo disfruto, además, siempre puedo tener una paleta de hielo. Esto se ha vuelto una costumbre, ¿cierto?

—Bueno… yo creo que sí, pero también lo disfruto, todo es tan tranquilo… quiero que siga así, todo el tiempo —dijo con un tono algo nostálgico, luego vio el cielo por un momento—. Además, hasta el día es uno bueno.

—Sí, lo es. Pero me pregunto…

—¿Hm? —Volvió a mirarla, ella le dio una mordida a su paleta y después de comerlo por completo, miró al chico con una mirada difícil de descifrar—. ¿Qué sucede, Mio?

—Lo haces a propósito, olvidarte de no comprar algunas cosas o necesitar otras para una receta con ingredientes inusuales en casa, sin embargo, gracias a eso podemos salir juntos y yo tengo esta paleta en cada ocasión… es difícil —explicó con algo de inquietud, por lo que se detuvo, entonces él también lo hizo—. Por eso me pregunto: ¿es una buena costumbre o una mala costumbre?

El muchacho se quedó callado por unos segundos, incluso si era una situación bastante normal, él sabía que las situaciones de doble moralidad o de dualidad en general, donde hay que saber establecer el límite de las cosas, eran temas muy complicados para Mio; eran cosas que no se aprendían en ningún lado, más que en la escuela de la vida.

No obstante, este problema era bastante sencillo.

—Olvidarse de cosas puede llegar a ser un problema grave, si yo me olvidara del cumpleaños de Kotori, por ejemplo, ella podría enojarse conmigo o ponerse muy triste, ¿no lo crees? —Mio asintió con la cabeza—. Pero… también puede haber razones o antecedentes de por qué una persona olvida algo. En este caso, bueno… me gusta salir contigo de esta forma, así que, en todo caso… la mala costumbre es mía, no tuya.

Mio parpadeó un par de veces, intentando relacionar todo eso en su mente.

—Es complicado… enredado —contestó un poco insegura.

—Sí, siempre lo es. Pero dime, ¿ya sabes cuál es la respuesta a lo que preguntaste?

—Oh… Hm… Hmm… —Shidou parpadeó un par de veces al verla pensativa, pero con una sonrisa—. ¡No lo sé!

—¿Eh?

—Pero me gusta salir contigo, así que, la próxima vez, solo invítame. Sin excusas. —Señaló a su rostro usando su paleta, luego se la llevó a la boca y siguió caminando.

El muchacho sonrió levemente y caminó un poco más deprisa para alcanzarla, ella le dedicó una mirada, vio que estaba sonriendo ampliamente, arqueó una ceja.

—¿Qué sucede? ¿Uh…? —Su cabeza fue acariciada levemente, Shidou cargó dos bolsas con una mano para lograr esto.

—Bueno, si ya no "olvidaré" cosas y no me acompañarás a las compras imprevistas, supongo que ya no tendré que comprarte más paletas.

—¡¿Eh?! —Tomó su brazo fuertemente al rodearlo con el suyo y juntarse contra su cuerpo—. ¿Por qué? Yo quiero probar todos los sabores…

—¿Oh? Pero ya que dijiste que no haga excusas, dudo que haya más compras seguidas, entonces no podrás comer más paletas ni probar todos los sabores —dijo con un tono de decepción fingida, Mio frunció levemente el sueño.

—Pero… en verdad quiero probar todos los sabores… —dijo con una voz algo triste.

El chico se detuvo y se liberó de su agarre para acariciar su cabeza de nuevo, sonrió cálidamente.

—Lo sé, por eso quiero seguir olvidándome de cosas, solo un par de veces más. —Ella abrió un poco más los ojos, se sonrojó levemente.

—Pero, no… ¿No crees que ese fue un deseo infantil? Cuando dije que quería probar todos los sabores…

—Para nada, serás la primera persona que conozco que lo hará, no me parece algo infantil, Mio. —Shidou le dio un medio abrazo, ella correspondió unos segundos después, con una sonrisa y los ojos cerrados.

«Nunca podré cumplir tu deseo, no seré esa persona de nuevo, por eso… cualquier otro deseo que tengas, sin importar cuál sea, vale la pena. Por eso, te apoyaré, te ayudaré, estaré ahí, Mio, para cumplir otros deseos que tengas, porque solo porque no consigas uno, no significa que todo lo demás o lo que pueda pasar, no importa».

—Gracias, Shi… dou.

—No es nada, Mio.