Shidou, Mio y los problemas de siempre

Una tarde después de la escuela en la casa de los Itsuka, estaban reunidos todos en la sala, en el suelo, habían alejado los sillones lo suficiente para tener espacio para todos, así como no preocuparse por chocar contra algo, también la mesa estaba ocupada por libros, cuadernos y útiles escolares.

Shidou, Tohka, Kotori, Yoshino, Natsumi, Mukuro y las gemelas Yamai se encontraban alrededor de la mesa de la sala, tratando de resolver ejercicios de matemáticas de diferentes grados, por razones del destino, todos tenían tarea de esa endemoniada materia tan complicada; los espíritus tenían muchos problemas aquí.

Mio Takamiya también estaba presente, pero en la cocina, preparando algo de té para todos.

—Hmm… —Kotori se quedó mirando el problema que tenía en su libreta, sus ojos rosados vieron a la derecha, donde estaba el ejercicio de ejemplo con respecto a este tema. «¿Cómo es que se resolvía esto? No recuerdo el teorema…»

Siendo una comandante que faltaba mucho a clase, esto era normal, sin embargo, estaba en serios aprietos actualmente, porque iba a la secundaria junto con Yoshino, Natsumi y Mukuro, a quienes observó y se dio cuenta que estaban con rostros de confusión, dudas y en el caso de la niña depresiva, desesperación.

«Me alegro que Origami no esté aquí, pero ahora que lo pienso, si estuviera aquí, podría obtener las respuestas de su libreta». Pensó Tohka, sudando por no entender nada de lo que estaba viendo, ante ella, tenía una ecuación diferencial, y era extensa. «¿Q-Qué se supone que haga con esto?»

La chica de cabello negro como la noche mejor se resignó, pero cuando iba a hablarle a Shidou por ayuda, alguien se le adelantó, pero en un sentido diferente.

Mukuro, quien estaba al otro lado del chico de cabello azul, se recargó en su hombro, sorprendiéndolo y dejando a Tohka con la boca abierta.

—Nushi-sama, por favor, ayuda a Muku con su tarea; Muku no entiende… nada de esto —dijo con una linda voz mientras pegaba su cuerpo al de él.

En cuanto ella dijo esas palabras, fue como haber gritado: "¡Gerónimo!", y atrajo la mirada de todas las demás, así como Tohka, se aferró al brazo más cercano de Shidou e igual se recostó en su hombro.

—¡Shidou, yo también no entiendo nada! ¡Ayúdame!

—¿¡Eh?!

—Reclamo. —Yuzuru frunció un poco el ceño y su tono fue un poco más serio—. Shidou, como propiedad de Kaguya y Yuzuru, tendrás que ayudarnos primero.

—¡Cierto! —Kaguya señaló al muchacho y sonrió—. ¡No creas que podrás evadir nuestro contrato de sangre!

«¡Eso suena a un pacto pagano!» Pensó el chico con una gota de sudor, pero pronto sintió que su brazo derecho fue apretado entre algo suave y esponjoso, al girarse, vio que Mukuro no estaba muy contenta y tranquila que digamos. «¡Ay, no!»

—Nushi-sama es de Muku —declaró con una voz algo pesada.

—¿Oh? Parece que Onii-chan es muy popular —dijo con desdén e ironía, pero por dentro estaba aguantándose las ganas de saltar encima de él y alejarlo de todas—. Pero como es mi hermano, aunque sea un pervertido con suerte, ¡me va a explicar a mí primero!

Parece que no pudo aguantarlo.

—E-Esto no es justo, estaba a punto de pedirle lo mismo, pero ahora que ellas lo pidieron, es inalcanzable, ¿cierto? Estaré al margen, ¿no es así? Mejor me quedo callada… —La voz de Natsumi apenas fue escuchada, estaba con la cabeza agachada, pero Yoshino se encargó de consolarla, ya que escuchó todo entre el escándalo.

—N-No digas eso, Natsumi… Shidou-san no abandonaría a nadie en problemas…

—Aunque parece que él lo está, Yoshino, jajaja —comentó su marioneta amiga, Yoshinon, con muy buen humor.

«¡Natsumi! Maldición, si solo Origami no hubiera hecho ya su tarea y Nia no le hubiera pedido acompañarla a Akiba, ¡podría haber dividido todo en grupos de estudio!» Pero el chico sabía que ya era muy tarde, solo era cuestión de tiempo para que todo se saliera de control.

—¡Suelta a Shidou ahora! —gritó Tohka al jalar el brazo derecho del muchacho mucho más fuerte.

—Tohka, Mukuro, no tienen por qué hacer esto —dijo el chico, en un intento de detenerlas, pero pronto fue tomado de su playera, por la espalda—. ¿¡Uh?!

—¡Ríndanse!

—¿¡Qué están haciendo?! —preguntaron Shidou y Tohka, mientras Kotori tenía una venita en su frente, Mukuro también estaba enojándose más.

—Respuesta. Retomando lo que es nuestro, no te preocupes, Shidou, aprendemos rápido.

—Muku no quiere problemas, pero…

—¡Los estás causando! —dijeron casi todas las chicas, excepto Yoshino y Natsumi, quien solo observaban el caos.

Eso fue el colmo, Mukuro frunció el ceño ante todas, Shidou la tomó de los hombros para que solamente le viera a él.

—No, Mukuro, por favor, cálmate. ¡Les explicaré a todas, de verdad!

Sin embargo, Mukuro seguía enojada, incluso si ella había causado todo esto, pero todo se detuvo cuando escucharon como un montón de vasos se destruían y se hacían pedazos, por lo que todos se giraron en dirección a la cocina.

Ahí, Mio tenía una sonrisa que escondía sus verdaderos sentimientos, con una bandeja circulas en sus manos, de lado, había tirado todos los vasos con té que había preparado para ellos.

Shidou tragó saliva.

—M-Mio… E-Esto no es lo que p-parece… —dijo bastante nervioso.

A todas les pareció ver al diablo en persona, se les bajó todo el valor y lentamente soltaron al chico y regresaron a sus lugares.

—¡Ah…! Mio-san, ¿estás bien? —preguntó Yoshino, viendo como había pedazos punzantes cerca de ella por los vasos rotos, así como mucho té regado en el piso, Mio estaba descalza también.

Shidou entonces reaccionó a esa frase y se levantó rápido para ir hasta ella y la alejó un poco del desastre, la tomó de los hombros y le vio un poco nervioso, ella miró a otro lado.

—Dijiste que solo iban a estudiar… —susurró solo para que él pudiera escucharlo.

—Lo sé, y no mentí. Perdón, Mio, eso era para nosotros y…

—Está arruinado.

—Mio…

Para en estos momentos, todas las chicas se habían juntado en bolita para observar lo que iba a pasar, era un momento de gran tensión, después de todo, no estarían locas por tener miedo del primer espíritu.

—Mio, no, ¡no está arruinado! —Shidou tomó su cabeza con su mano y dejó el nerviosismo atrás, ella parpadeó un par de veces—. Solo…

Tomó su mano con su otra mano y la apretó suavemente, pero claro, las demás no se dieron cuenta, porque estaba de espaldas, cubriendo todo esto con su cuerpo. La chica de cabello grisáceo se sonrojó levemente.

—Solo tenemos que volver a intentarlo, podemos hacerlo de nuevo.

—Pero los rompí…

—¡Podemos comprar otros! —dijo Tohka rápidamente, Mio le quedó mirando con cierta impresión, Shidou solamente sonrió.

—¿Verdad?

—¡Umu! —Sonrió alegremente.

—Igual es bueno, tendremos vasos nuevos —comentó Kotori, más tranquila—. Lo bueno es que Shidou los comprará, él tiene la culpa de esto.

—¿¡Eh?!

—Comentario. No debes huir, Shidou.

—Sí, igual cuando vayas, te acompañamos para escoger unos vasos de calidad para que no se rompan.

—¿¡Ustedes también?!

—Muku piensa que si fueran de plástico sería mejor para evitar accidentes… —dijo en voz baja, se sentía un poco mal por lo que había pasado.

—Oh, esa es una muy buena idea, Mukuro-san —dijo Yoshino con una sonrisa amable, Mukuro al verla, asintió con una expresión agradecida.

—Así que, no digas que está arruinado. —Shidou acarició su cabeza suavemente, ella sonrió levemente y asintió con la cabeza levemente.

Después de eso, entre todos, arreglaron el desastre, limpiaron e hicieron té de nuevo para todos y hasta algo de aperitivos, se sentaron a comer en el comedor, olvidándose del asunto, de sus celos, de sus pactos de sangre y hasta de que tenían que seguir haciendo tarea.

Luego tendrían que estudiar y Shidou se las vería difíciles con tanto a su cargo, pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.