Esta secuela me quedó muy extensa, ya ni siquiera es un drabble, pero fue inevitable. Espero que les guste mucho.
Shidou, Miku y el matrimonio 2
Una noche en la mansión Izayoi, la pareja de joven manager y la idol más famosa y exitosa del país, estaban a punto de irse a dormir; aunque, solo Miku ya estaba en la cama extravagante; llena de almohadas y una delgada y fina colcha de color morado. Ella estaba esperando que Shidou regresara a la cama, estando con el vientre tan grande, poco podía hacer y hacer algo osado no sería ni gracioso en este estado.
Sin embargo, era verdad que Shidou se estaba tardando su tiempo en esas llamadas; era sospechoso, pero no demasiado.
"Miku Izayoi" se había retirado de los escenarios hasta nuevo aviso y para los fans y los medios era aún una noticia nueva —incluso meses después de haberlo anunciado— que la idol estaba casada con un desconocido llamado Shidou Itsuka, mejor conocido como Darling; aunque años atrás se decía que este era el apodo de un perro de Miku... la verdad ahora era más que clara.
Shidou, como manager de su esposa, tenía mucho que hacer, él debía seguir trabajando y respondiendo por Miku como su manager, así como soportar toda la crisis de los cambios de humor, demandas que rayaban en lo irracional y la dramatización por no tener una niña en su interior, sino un niño.
Un niño que se convertiría en hombre un día de estos.
Y esto, justamente, era el motivo de su demora, estaba hablando de esto con su hermanita, buscando comprensión y un medio para desahogarse.
—…como te decía, Mana, cada vez que lo hablamos, Miku se comporta como si todo estuviera mal… no pudo aceptar que nuestro bebé es un niño, no creo que falte mucho para que nazca y no ha pensado en ningún nombre, ¡es una locura…! —explicó con cierta desesperación, pero controló su volumen—. Ahh… sus cambios de humor son algo raros, no puede ser normal, creo que es algo más…
—¿No es normal? —preguntó un poco confundida—. No, no, Nii-sama, los cambios de humor son algo muy normal durante el embarazo, aunque creo que más deben ser berrinches de Miku-san, por todo lo que ha pasado, realmente lo siento… ¿Cómo va el trabajo?
—¿Y qué pasó con el cuarto rosa? ¿Ya lo cambiaron? —preguntó rápidamente otra voz que Shidou escuchó bastante distante—. ¡Hey, Mana!
—¡Cierto! Ah, disculpa, Kotori pregunta por el cuarto de tu bebé, ¿pudieron reacomodarlo? Era para una niña, creo que se precipitaron mucho con eso, jeje…
—Ahh… —Shidou sonrió amargamente y se recargó en la pared con una actitud derrotista—. No, lo dejamos así y usamos otro cuarto para decorarlo para el bebé.
—¿Eh? Solo era cuestión de cambiar unas cosas y repintar el cuarto, ¿por qué empezar desde cero?
—Porque Miku, aunque no quiera admitirlo, sabe que será un niño, pero eso no quiere decir… que no lo intente de nuevo, bueno, "intentemos" de nuevo…
—¿Q-Qué…? Espera, espera un momento, Nii-sama, pero el retiro de Miku-san es solo de un año, ¿no es así? Es lo que me habías dicho, ¿cómo es que otro más? —preguntó entre sorprendida y preocupada; pero solo un poco.
—¿"Otro más" de qué, Mana?
—Um, bueno… creo que tus predicciones eran correctas, Kotori-san, oh, cielos, tendré que pagarte.
—¿¡Eh!? —Ese grito sí que pudo escucharlo Shidou, incluso si Kotori no estaba cerca del teléfono.
«Esperen, ¿¡estaban apostando por si Miku decidía eso?!» El hombre de cabello azul y ojos cafés se molestó un poco, pero suspiró para calmarse. «No puedo creerlo…»
Mientras Shidou pensaba que sus hermanas estaban usando su vida como entretenimiento barato, Kotori se escandalizó por el teléfono, creando un desorden de voces, hasta que se calmó y ahora ambas estaban atendiendo la llamada.
—Ella lo decidió, ¿¡cierto?!
—Te cambiaste las cintas, ¿verdad? —preguntó Shidou, algo acostumbrado a los hábitos de su hermanita.
—Eso no tiene importancia, Shidou, ¡solo dime si tan siquiera te lo preguntó!
—Ahh…
—¡Nii-sama, esta vez, estoy de acuerdo con ella…!
—¡Incluso si pudieras pedir más tiempo, es tu cabeza la que va a rodar, Shidou! ¡Ella debería de saberlo! ¡Y ella debería de entender su posición y tu posición!
—¡Kotori tiene razón, pero lo que no puedo creer es que haya decidido por su cuenta! ¡Creo que eso es lo verdaderamente malo aquí! —Mana estaba más indignada que molesta; Kotori sí que lo estaba.
—Lo sé, lo sé… por eso les dije que…
—¡No la defiendas, Shidou! ¡Sé que es tu forma de ser y de hacer las cosas, pero esta vez no! ¿Puedes enojarte con ella, aunque sea solo una vez, por favor?
—No la estoy defendiendo, es solo que se lo decía a Mana, Miku está…
—¡Nii-sama, si tú no puedes hacerlo, lo haré yo!
—¿¡Qué?! —Shidou abrió un poco más los ojos.
—¡Hablar con ella! —respondió Mana, muy segura de sí misma—. Sé que la estás consintiendo por su estado actual y por su fobia a los hombres, pero ya ha pasado años de eso, Miku-san no puede seguir con su rol de Reina del Drama.
«Si tan solo me dejaran hablar…» Shidou alejó el celular y se lo acercó a la boca, así la escucharían bien claro.
—No se trata de eso, me estabas preguntando del trabajo y la cosa no va del todo bien; el retiro fue para Miku, no para mí, es una historia realmente larga y no la puedo contar ahora, pero por eso digo que sus cambios de humor no son normales.
—¿Qué quieres decir? —preguntaron las dos, más curiosas que exaltadas. Él suspiró y decidió sentarse en el suelo, recargando su espalda en la pared.
—Creo que está celosa porque mientras ella descansa, yo tengo que seguir trabajando y me asignaron una idol nueva durante todo este año, así que cuando llego unos minutos tarde o hay un evento y debo estar todo el día ahí… ella…
—¿En serio? ¿Miku, celosa…? —preguntó Mana, incrédula.
—Si no es eso, entonces se está volviendo loca; prefiero el tema de los celos, sinceramente —respondió con algo de sarcasmo, pero luego suspiró.
—Bueno… creo que eso tiene más sentido, pero si lo sabes, ¿por qué no lo has…? No, espera, ya lo hiciste.
—Sí…
—…te entiendo, Nii-sama…
—Shidou, creo que es algo normal, aunque viniendo de ella, me sorprende… De todas formas, creo que Miku tiene algo de razón, te necesita y sé que el trabajo no te va a esperar, pero debe haber alguna forma de hacer que entienda que es solo temporal, porque lo es, ¿cierto?
—Espero que sí, no quiero dejar de ser el manager de Miku.
—Entonces, ¡debes decírselo así! —dijo Mana, más animada—. Es la única forma en la que entenderá que no hay nadie más y que tú no quieres estar con esa chica nueva, solo busca una forma de decirlo sin tener que mencionarla en cuestión.
—O puedes no dejarle la oportunidad de hablar, Onii-chan.
—Hmm…
—Pero hay algo que no entiendo, ¿Miku no considera "linda" a esta nueva idol?
—No lo sé, nunca la ha visto. Pero desde que se lo dije, se molestó, tal vez pensó que siempre sería su manager… no lo sé, solo sé que no le agrada…
—Darling, ¿qué estás haciendo aquí en el pasillo?
Shidou entonces vio que ella lo miró desde la puerta del cuarto, estaba un poco preocupada, pero su pregunta más la escuchó sospechosa.
—Les llamaré en otra ocasión, Kotori, Mana… —Shidou colgó y se puso de pie para ir con Miku—. Lo siento, estuvimos hablando mucho, pero no tenías que salirme a buscar, Miku.
—Te estabas tardando mucho y me pareció oírte gritar, ¿pasó algo malo? ¿Estás molesto? —preguntó en un tono triste mientras lo apretó del brazo, puesto que se estaba apoyando en él para caminar de regreso a la cama.
—No, tampoco estoy molesto —dijo con una pequeña sonrisa—. Todo está bien, solo les contaba mis problemas, es todo.
—¿"Nuestros" problemas…? —Shidou parpadeó un par de veces, asintió con la cabeza.
Se vieron en silencio por unos segundos que hicieron sudar a Shidou, pero no cambió su temple de seriedad. Por otro lado, Miku solo asintió levemente con la cabeza y se retiró a la cama. Él lo hizo un momento después, pensando en qué cuando selló a Miku, a pesar de la vergüenza y su identidad falsa como Shiori, todo fue más fácil que ahora.
Estos sí eran problemas reales y no había organización malvada que captura espíritus con fines egoístas para culparla de los obstáculos en su vida y la de sus seres queridos.
Incluso ser Shiori-san no sonaba tan descabellado ahora…
«No… ¿qué estoy pensando? ¡Tampoco estoy tan mal!» Shidou se avergonzó un poco y cerró los ojos para conciliar el sueño.
