High Schools DxD y Fate/stay night no me pertenecen.
Agradecimiento especial a la persona que siempre se toma el tiempo para ayudarme con mi gramática y ortografía.
Agradecimiento especial a todas las personas que se toman el tiempo de votar y dejar un comentario, ustedes son los grandes.
Residencia Yokai-Noche
El viento soplaba suavemente en la ciudad de Kioto, los Yokais se reunieron en los alrededores de la residencia principal conversaban vagamente entre ellos.
Los guardias patrullaban revestidos con armaduras ligeras, algunos portaban sus armas en sus cinturas mientras que otros a sus espaldas. Una exhibición de poderío, con el objetivo de advertir a cualquier indeseable que se aleje de inmediato, un acto de cautela y de protección en tiempos inestables.
Dejando eso de lado, el camino hacia la residencia fue de los más plausibles, desde el viejo chofer hasta el propio camino sin tráfico ni accidentes, cosa que Setanta aprovecho para conversar probablemente con sus compañeros y amigos, Issei le deseo buen viaje al igual que Asia.
Por su parte el consejo parecía estar atento a sus razones y motivaciones para viajar de manera tan repentina como también del por qué tardaría dos noches en volver, sin embargo, la insistencia del Celta por evitar el tema dejo en claro que no quería revelarlo. Sona se despidió cortésmente cuando tuvo la oportunidad al igual que el resto del consejo que ya sea por animo por parte de algunos y desanimo por algunos pocos le desearon suerte.
"¿Se le ofrece algo, Setanta-sama?" Pregunto con un semblante tranquilo una de las servidoras Yokais, era un kitsune, sus orejas de zorro y cola color marrón la hacían combinar con su vestimenta que consistía en un kimono tradicional de color blanco, el muchacho movió su mano en negación "No por el momento" Contesto desde un balcón, la barandilla de tonalidad blanquecina junto al suelo de madera daba un aire hogareño, aún más con la luz de la luna iluminando el verdoso y cuidado lugar.
Una leve sonrisa se formó en él, al oler por completo el aire y sentir el ambiente, el rechinar de las armaduras, el golpeteo de las armas en sus fundas y más allá de eso. El pesado y tenso ambiente le daban una sensación de embriaguez que lo hizo soltar un resoplido emocionado junto con el estrechamiento divertido de sus ojos.
Al contrario que su padre que peleaba por deber, reputación y honor, Setanta heredero el hambre por el conflicto de su madre, si bien los valores de su padre estaban arraigados a su persona, la diosa Morrigan buscaba potenciar esa hambre por el conflicto en cada lección que tenían, no obstante, sus mentoras lo adiestraron para mantenerlo oculto.
Con sus sentidos podía discernir fácilmente el ánimo de algunos individuos por la violencia o la sed de sangre.
"¿Tanto te gustan las estrellas o estás disfrutando del aroma de un conflicto por venir?" Pregunto tranquilamente una voz femenina, Setanta movió su cabeza hacia su dirección viendo a la líder Yasaka, su belleza resplandeciente la hacía resaltar en el cuarto tal como un sol "Mis sirvientas están preocupadas, las rechazaste una y otra vez, cada que hacían su trabajo " Comento caminando hacia el balcón.
Sus pisadas eran casi inaudibles, sus lentos y elegantes pasos dejaban ver la compostura como aquella que dirige a los Yokais en Kioto.
Setanta resoplo audiblemente "Lo siento" Se disculpo despreocupadamente "No era mi intención ser grosero con las sirvientas" Respondió educadamente visualizando como la kitsune se recargaba sobre el barandal jugueteando con su dedo índice que tocaba levemente su barbilla.
El elevo una ceja de forma inquisitiva "¿Dónde está Kunou?" Pregunto al instante observando la manera en que la líder Yokai ocultaba una sonrisa "En su cuarto, probablemente dormida" Contesto manteniendo una mueca seria "Espero que lejos de todo esto".
Los dedos se Setanta se crisparon "Cualquier conflicto suyo, es nuestro por naturaleza, solicite nuestro apoyo y acabaremos el problema de raíz" Declaro firmemente.
"¿Acabar el problema de raíz?" Murmuro Yasaka optando por una postura más seria, sus ojos se entrecerraron al encontrarse con los del muchacho "Nuestra alianza es el problema" Dijo viendo la expresión áspera de Setanta "No te equivoques" Exclamo la Kitsune casi aburrida "Estoy honrada de nuestra alianza, solo que un grupo de Yokais rebeldes levantaron una revuelta en mi contra por traer extranjeros a nuestras tierras".
El chico podía ver una extraña relación de esos rebeldes con su gente, la manera en que algunos del panteón Celta se oponían a relacionarse con extranjeros, sin embargo, la autoridad del consejo, pero sobre todo del rey Lugh impedían que surgiera una revuelta.
El silencio reino entre los dos cuando dejaron de mirarse y vieron hacia el cielo. La luz lunar impregnaba la residencia, la vegetación ondeaba conforme a la brisa nocturna y los insectos cantaban a trompicones.
"Si me lo permite" Expreso Setanta aun viendo la luna llena "En mis tierras se dieron algunas revueltas por parte de algunas semidioses inconformes con el estatus que se les daba" Comento serio.
"Los mataron a todos" Respondió la líder al instante cortando al muchacho que la miro por unos segundos "Conozco la historia, no pienses que no tengo en mente esa posibilidad" Comento mordazmente.
Setanta la vio, su perspectiva sobre la regente y su familia cambió a favoritismo sobre sus demás compañeros por la forma en la que pensaban "¿Qué se lo impide?" Pregunto el muchacho sonriéndole.
"Los recursos… Me he enfocado en traer una época de paz a los Yokais en Kioto que perdí mi enfoque en el conflicto, mi gente no ha tenido una batalla real en décadas y no puedo ir personalmente a encargarme de ello" Se reprendió Yasaka con una mano en su frente, una ligera risa salió de ella "No podría compartir estos pensamientos con otras personas" Declaro viendo al muchacho (Gracias) Pensó aliviada.
"Pero ahora" Dijo recobrando una postura orgullosa "Necesito el talento bélico del que tanto presume" Expreso afilando su mirada.
Una gran sonrisa se formó en el rostro de Setanta a la vez que un poco de su aura oscura rojiza se desbordaba "Honrare nuestra alianza" Contesto ferozmente.
Una sonrisa de confianza relució sobre la regente "Excelente… Tengo dos individuos que podrían serte de ayuda" Dijo caminando hacia el interior del cuarto sentándose calmadamente sobre uno de los sillones "Uno es un joven promesa entre los tengu del monte Kurama y la otra es una bruja que esta infiltrada en la facción rebelde".
El cuarto estaba adornado mínimamente, era utilizado para las visitas o como una habitación de espera para los que venían con asuntos importantes, el tapiz de las paredes remarcado y adornado con símbolos tradicionales japoneses junto a la iluminación le daban un aire agradable.
Setanta camino hasta un lugar cercano a la kitsune "Si tienes una espía… ¿Por qué no le ordenas que asesine al líder?" Pregunto para luego darse cuenta de su error al ver la impasible postura de la líder "Ya entiendo… Matas a uno y otro tomara su lugar" Hablo comenzando a reír "Siguen al que grita más fuerte".
La mirada de Setanta se posó sobre la Yokai que ladeo su cabeza expectante "Si, esos dos dan la talla ¿Los puedo reclutar?" Cuestión que causa la confusión de la líder Yokai que miro al muchacho pensativamente "De acuerdo. Con la condición, de que, en ningún momento, ni siquiera cuando estalle un conflicto entre nuestros panteones, me atacaras a mi oa mi hija. En cambio, nos salvaguardaras lo mayor posible" Proclamo la kitsune entrecerrando sus ojos
(Pedir algo absoluto sería una mala idea, si mis deducciones son correctas, pedirle que no ataque a mi pueblo lo obligaría a romper todo pacto si se lo ordena el rey Lugh) Reflexiono Yasaka manteniendo una actitud tranquila.
Setanta se levantó suavemente inclinándose en un gesto de respeto "Por mi sangre, por mi honor y por mi nombre, juro no causarles daño a ti oa tu hija, las protegeré en la medida de mis capacidades" Contesto el muchacho haciendo sonreír a Yasaka quien se levantó y se estiro ligeramente.
"Ahora, te importaría escoltarme al comedor" No fue una pregunta, fue una orden por parte de la regente que vio alegre al muchacho quien prolongó su brazo caballerosamente "No tengo mucha educación en la etiqueta, pero si le parece bien" Yasaka se rio jovialmente "Supongo que no hay de otra" Descardo con desdén tomando el brazo de su escolta comenzando a dirigirse al comedor.
Las sirvientes de la residencia murmuraban entre ellas al ver al irregular par conversando, la Yokai y el Celta no tenían un tema de conversación en específico, cualquiera era bueno siempre que mantuviera la mente de la regente ocupada cosa que aprovecho Yasaka sacando a relucir su risueña personalidad como kitsune.
El día posterior fue extremadamente tranquilo, con la visita de Setanta la princesa Yokai manifiesta una actitud alegre y positiva, hablando animadamente, expresando lo que han hecho.
Residencia Yokai- Dia
Setanta y Kunou caminaron por los alrededores de la residencia, el pasto verde junto con los árboles y el viento llenaban el lugar de vida "¿Cuánto tiempo piensas quedarte?" Pregunto Kunou caminando junto a su compañero que observaba con atención la manera en que los demás Yokais lo veían.
"Han estado así durante los últimos días" Comento Kunou bajando su mirada "Algo ha pasado, mi madre no me quiere contar tampoco… quiero serle una molestia" Continúo cabizbaja.
Una carcajada salió del extranjero "¿Molestia? Eres la heredera, la próxima cabeza que dirigirá a los Yokais, luce orgullosa y hazte fuerte" Declaro emocionado "Aun eres muy joven, así que trata de aprender de tus mentores".
Kunou sonrió agradecida con su cabeza en dirección al suelo impidiendo ver su rostro "Gracias" Dijo reconociendo sus palabras. Un grito llamo la atención del dúo haciéndolos girar para ver al causante.
Era uno de los guardias, sus orejas de lobo junto con su katana y armadura alertaron a Kunou, Setanta toco suavemente el hombro de la princesa tranquilizándola "Algo malo sucedió" Exclamo la joven kitsune de inmediato.
La ansiedad se apodero de la princesa, la presencia del guardia puso tensión en su cuerpo, su mente se aceleró al tiempo que se dirigía a toda prisa a la residencia, sus pisadas hicieron crujir el pasto bajo sus pies, el viento golpeaba su rostro preocupado . Cuando llego a las puertas de la casa principal amplió sus brazos abriéndola sin pestañear.
Entrando a la residencia quedo horrorizada al ver un grupo de jóvenes guardias cubiertos de heridas, sus cascos y mascaras en sus cabezas cubrían sus rostros como parte de la vestimenta tradicional hecha para el combate, algunos portaban armaduras ligeras mientras que otras ostentaban una visiblemente más pesada . Las sirvientas y médicos los estaban atendiendo lo mejor posible, siendo los respectivos jefes de sección quienes daban las órdenes.
Kunou se adelantó queriendo ayudar a uno de ellos. Cuando uno de los Yokais mal herido vio a la princesa la sonrisa debajo de su máscara se acrecentó, sin perder el tiempo saco un cuchillo de su cintura apuntado a la heredera Yokai.
Los enfermeros y sirvientas se quedaron paralizados al tiempo en que el resto de los guardias de la residencia y heridos se movían para detener al atacante.
Con el cuchillo levantado el asaltante sonrió victorioso, rodó sus ojos por todos los presentes en el lugar haciéndolo reír extasiado al ver que nadie podía impedirle su cometido, sus dedos juguetearon probablemente en el mango de su daga saboreando cada momento. Al finalizar su ataque hizo una mueca de shock al ver a su objetivo sin ninguna herida.
Un dolor punzante le hizo mirar su mano, o la falta de ella, lanzo un grito de angustia al ver su muñón sangrante, acuño su muñón en el pecho sujetándolo con su otra mano.
Kunou miro consternada lo que sucedía, delante de ella estaba su atacante gritando de dolor, sus ojos bailaron entre su mano cercenada y la forma en que se retorcía, un escalofrío recorrió su espalda al sentir cerca de ella una gran sed de sangre, subió su mirada hacia el frente viendo una lanza rojiza empalada en el suelo.
La ostentosa lanza rojiza exudaba una sed de sangre giganteca. Al instante y de manera antinatural lanza se elevó por los aires moviéndose de forma indecorosa hacia la puerta principal, la joven kitsune la siguió con sus ojos viendo a Setanta que lucía visiblemente molesta con la lanza en su mano y al guardia que la había llamado en estado de pánico.
Las continuas maldiciones y quejas la hicieron mirar de reojo a su asaltante, los guardias fueron sometidos al hombre que ahora se encontraron en un charco de su propia sangre, los rabiosos ojos la miraron con rabia al tiempo en que abría la boca y la maldecía abiertamente .
La princesa retrocedió temerosa hasta llegar al irlandés escondiéndose detrás de él, el muchacho reafirmo su agarre en la lanza carmesí resultando en que la misma brillara amenazadoramente silenciando al traidor.
Pronto Yasaka se aproximó a la escena viendo a Kunou y dirigiéndose a ella con sus brazos extendidos. Tan rápido como los ojos de la pequeña vieron a su madre corrió a abrazarla. Ambas, madre e hija se enfrascaron en un fuerte abrazo donde la regente arrullo con firmeza la cabeza de su hija.
El atacante quería maldecirlas en voz alta, sin embargo, la presión que ejercían los guardias junto con la severa mirada furiosa del extranjero lo hicieron desistir.
Yasaka se levantó lentamente luego de un par de minutos de abrazar y consolar a su hija llamando a Yukiko ordenándole que escoltara a su hija a su habitación. Cuando la princesa y la guardiana dejaron la habitación una poderosa aura salió de la Kitsune quien mostró sus afilados dientes enrabiados, su forma normal tranquila se quebrantó bajo la colera del intento de asesinato dirigido hacia su preciada hija.
"Sáquenlo al patio" Ordeno la Kyubi firmemente caminando hacia afuera, Setanta la seguida poniéndose detrás de ella y desapareciendo su lanza, ninguna palabra fue dicha, el único sonido era el de los guardias sacando por la fuerza al atacante.
Las sirvientas y enfermeros atendieron raudamente a los demás pacientes, una de las sirvientas se dirigió por herramientas para limpiar la sangre.
Los guardias postraron al hombre quitándole su máscara y casco, dejando al descubierto su rostro con rasgos de zorro que al ver al extranjero escupió al suelo "Trajiste invasores a nuestras tierras, matar a tu hija es lo menos que te mereces" Declaro haciendo enfurecer aún más a la gobernante.
El atacante abrió su boca nuevamente a punto de escupir más de su palabrería hasta que una llama lo envolvió y lo destruyo en pocos minutos.
La mano de Yasaka aún estaba prendida en fuego su fiera visión se posó sobre sus guardias, inhalado y exhalado repetidamente en repetidas ocasiones ajustando su compostura, les peligrosamente a sus guardias que patrullaran con mayor intensidad, que los heridos sean despojados de su armadura como también identificados y los amenazo para que no trasladaran más heridos a la residencia principal.
La gobernante suspiro cerrando sus ojos y concentrándose "Ven conmigo" Ordeno al muchacho sin dirigirle la mirada. Caminando por la puerta principal, el piso se vio más limpio, el aroma a sangre aún era perceptible, pero una de las sirvientas estaba dando su mayor en esfuerzo limpiar todo rastro.
Siguieron andando hasta llegar al mismo cuarto donde habían estado la noche anterior, Yasaka fue a uno de los colchones sentándose pesadamente en el "Lamento que hayas tenido que ver eso y te estoy agradecida por salvar a mi hija" Dijo agachando su cabeza profundamente "Gracias "Expreso con sinceridad.
Setanta negó con su cabeza "Solo cumplí con mi palabra, además, me agrada Kunou y en cuanto a lo otro" Tomo aire regocijándose "La verdad es que verla actuar de esa manera fue agradable" Dijo mirando hacia la puerta del balcón escuchando el bullicio de los guardias en las afueras.
Yasaka levanto su cabeza sonriendo "Tienes un gusto bastante peculiar" Comento más animado "Pero dejemos eso de lado" Exclamo tomando una actitud seria "El atentado reciente ha dejado en claro que la facción rebelde debe ser erradicada" Sus ojos se movieron entrecerrándose "Los Quiero muertos para esta noche" Proclamo airosa.
"Esta absurda rebelión debe acabar, te recompensare si lo logras" Declaro la líder enfurecida "Naturalmente algunos de mis guardias te apoyaran" Hablo siendo interrumpida por el muchacho "No necesito nada" Comento sentándose frente a la líder "Solo el Tengu y la bruja "Declaro.
"Tal vez solo un par de guardias para que limpien los cuerpos y la sangre" Hablo el joven confiadamente. Yasaka levanto su mano hacia el frente "Detente" Dijo tranquila "Soy la líder de los Yokais, si no te recompenso por salvar a mi hija y ayudarme ¿Qué crees que la gente pensara sobre mí?" Razón de comodidad.
Una carcajada salió de los adentros del muchacho "No quiero nada, solo una relación prospera entre nuestros panteones ¿No es eso suficiente?" Cuestiono, haciendo pensar a la kitsune "Está bien, preparare suministros, alcohol y armas para tu panteón, así como una carta hacia el rey como agradecimiento".
"Bien" Exclamo Setanta levantándose del sillón estiro sus brazos relajando sus músculos "Iré a prepararme" Yasaka se levantó acercándose al muchacho que la miro confundido, extendiendo su mano tomo ligeramente el rostro del chico moviéndolo suavemente y dando un pequeño beso en su mejilla, con la extrañeza del joven, la regente se alejó dirigiéndole una impecable sonrisa "Es tu recompensa por salvar a mi hija" Dijo despidiéndose de él.
Monte Hiei - Noche
La junto vegetación con delgados y altos arboles adornaban la flora y fauna del monte, las hojas de los árboles bailaban conforme al viento, los insectos rondaban por el lugar, algunos buscando refugio y otros cazaban, el ruido de los arbustos moviéndose junto al pasto y ramas siendo resquebrajados llenaban el lugar.
El viento soplaba airado por la montaña poniéndose a algunos de los animales de la zona.
Las comisuras de los labios de Setanta se levantaron emocionados, sus manos se crisparon con antelación, viendo hacia un lado unos murmullos llamaron su atención, viendo por encima de su hombro observo a los guardias que se presentaron educadamente con un saludo tradicional japonés.
El muchacho correspondió al gesto presentándose de igual forma "Al otro lado de este monte esta Asa Hougen, según la información que nos han dado, el líder está en lo alto, por lo que de aquí en adelante nos toparemos con enemigos" Explico Ino Sato , el guardia vestido con armadura pesada, su nodachi hizo un ruido metálico con el cambio de postura que realizó.
La mano de Setanta golpeo el suelo terroso del monte, patrones rúnicos se formaron haciendo un gran circulo frente a él. El viento se arremolino alrededor del círculo donde surgió Conall quien dio un par de pasos acoplándose al suelo.
Setanta les ordeno a los guardias no interferir en su cacería a menos que sea absolutamente necesario, su mano acaricio la cabeza cabruna de la quimera "Es momento de cazar, inspeccionar el área, pero no los ataques hasta que te lo ordene" Declaro firmemente acariciando con más fuerza y empujando la cabeza de cabra hacia un lado.
La quimera dio un rugido apenas audible antes de desaparecer entre la vegetación y la oscuridad.
Con todo ello, el trío siguió el camino de tierra. Pasaron minutos hasta que un individuo apareció frente a ellos.
Una mujer, vestida con jeans azules junto con una blusa a juego, zapatillas deportivas y una mascarilla blanca tapando parte de su rostro, su largo cabello castaño junto con su flequillo le daban una apariencia más juvenil.
"Oye chico" Llamo la mujer con una dulce voz "¿Soy hermosa?" Pregunto al muchacho que detuvo a los guardias que estaban a un par de metros de él, una sonrisa se formó al sentir la energía de la mujer que tenía enfrente "Si" Dijo siguiendo el juego.
Las manos de la mujer se movieron lentamente quitándose la mascarilla revelando una grotesca boca rasgada a lo ancho de su boca "¿Y ahora soy hermosa?" Pregunto, Setanta la miro detenidamente, los susurros de los guardias llenaron sus oídos junto con el ruido de armas siendo desenfundadas.
Setanta se acercó a la mujer quien alzo sus tijeras abriendo su boca con sus dientes amarrillos junto a su aliento pútrido "¿Y ahora soy hermosa?" Volvió a preguntar a la mujer. La sonrisa de Setanta se ensancho al ver la postura amenazante de la mujer "No" Respondió estando cerca de ella.
El cuerpo de la mujer tembló furiosamente antes de lanzar un grito enfadado, sus tijeras se abrieron por completo dirigiéndose hacia el rostro del muchacho quien las detuvo de frente con su mano desnuda.
El rostro de la Kuchisake-onna se transformó de ira a confusión, vislumbro como una armadura se adecuaba al cuerpo del joven quien le sonreía arrogantemente "¿Qué sucede?" Pregunto el joven entre risas "¿No me ibas a cortar?" Cuestiono divertido al ver el intento de la mujer en cerrar sus tijeras para cercenar su mano.
Los dedos del Celta se apretaron con fuerza destrozando las tijeras metálicas de la mujer que abrió su boca en pánico, los pedazos metálicos cayeron al suelo ocasionando un ruido seco, al ver su arma destruida la mujer empezó a correr despavorida por el camino hacia la cima .
"Esta rebelión, acaba aquí" Expreso Setanta elevando su mano, la lanza Gáe Bolg se manifestó del plano astral hacia su mano, una onda de poder ominoso golpeo tanto a los guardias como a la mujer que tropezó torpemente manchándose de suciedad.
"Cázalos. Conall" Ordeno el muchacho, la quimera se precipito hacia la mujer que intentó levantarse del suelo, un grito desgarrador fue lo único que pudo realizar la mujer antes de sucumbir ante las fauces de la bestia.
La subida a la montaña se impregno de lamentos, quejidos y gritos, el muchacho movía su lanza con maestro apuñalando, cortando y decapitando a todos los enemigos, desde Yokais hasta Gwishin que se unieron a los rebeldes.
Los guardias probablementen una cierta distancia del muchacho que avanzaba rápidamente atacando a todo lo que podía, una bola de fuego se aproximaba rápidamente a él, sus sentidos se crisparon al sentir las presencias mágicas y la fuente de aquel ataque.
Lanzo su lanza velozmente hacia una kitsune que no tuvo tiempo de reacción antes de ser empelada en el árbol donde estaba situado, un Kappa lo embosco utilizando su fuerza sobrehumana para abrumarlo, Setanta sonrió al ver la expresión desamparada del kappa al ser superado en fuerza.
Con un rápido movimiento destruye su cráneo dando un brutal cabezazo, gotas de agua salen volando del recipiente natural de la criatura, sin perder ningún segundo aporreo la cabeza del Kappa otorgándole la muerte. El joven perfora su mano por encima de su cabeza atrayendo su arma.
Sujetando su lanza dio un giro sobre sí mismo hacia el frente atacando y quebrantando una espada que se dirigía hacia el cortando a su propietario, dando un paso utilizo el cuerpo del Yokai muerto como escudo para apuñalar a otro en el corazón.
Avanzando embistió a un rebelde con orejas y cola se lobo con tal potencia que el cuerpo de Yokai se elevó por el cielo antes de que Setanta ajustara sus manos trayendo devuelta el cuerpo del empalado al suelo que se agrieto por la fuerza.
El resto de los demás Yokais titubearon levemente, uno se alzo sobre el resto ordenando de manera táctica el encargarse del muchacho, un Gwinshin desenvaino su katana dirigiendo su corte hacia el muchacho que elevo su mano con armadura bloqueando el ataque.
El rechinar del acero hizo retroceder al atacante demasiado tarde, la lanza apuñalo su plexo solar y cortándolo de cuajo en un santiamén, su mano brillo levemente haciendo un barrido, escribió algunas runas en el aire que se reduce rápidamente en proyectiles de fuego dirigiéndose hacia el resto de los rebeldes.
Un oni de piel rojiza lanzo un rugido al ser empalado por los cuernos de Conall y rociado por veneno, la quimera dio un brusco movimiento rompiendo el cuerpo del Yokai. Se alzo en sus patas traseras, las fauces de la cabeza de león se iluminaron con un brillo singular comenzando a rociar fuego hacia los Yokais que iban a atacarlo.
El fuego de la quimera arraso con los rebeldes, las llamas se extendieron por el monte siendo apaciguadas por los guardias, Conall detuvo su ataque embistiendo y matando todo a su paso. Un Yokai rebelde se reposicionó a las espaldas de la quimera siendo interceptado por la cabeza de serpiente que con un rápido movimiento lo mordió inyectándole veneno para poco después arrojarlo hacia un árbol.
Finalmente, luego de un tiempo, llegaron casi a la cima, el sitio estaba más despejado en el camino, el olor a sangre fresca estaba en el aire, pisaron la cima donde se posaba un viejo templo empobrecido por el tiempo donde vieron cuerpos de rebeldes por el suelo.
Mas delante de ellos estaba un hombre joven empuñando una katana dual que descansaban en sus hombros, su vestimenta consistía en una camisa shitagi con pantalones hakama atados al final con grebas. Llevando una kasa de paja gastada mientras un par de wakizashi cuelgan del lado izquierdo de su cintura.
Su piel rojiza como la sangre y sus colmillos prominentes junto a su cabello negro que hacia juego con su par de alas azabaches le daban un aire sobrenatural. Una máscara con una nariz pronunciada se encontró en su frente con fracciones humanas, los fríos ojos del tengu observaron al grupo antes de dar un largo suspiro.
"Llegan tarde" Proclamo fastidiado "¿Un extranjero, una bestia y un par de novatos? ¿En qué estaba pensando la señora Yasaka?" Murmuro audiblemente, la expresión de Setanta se ilumina divertida.
La postura del tengu dejaba ver su habilidad y técnica en el combate, un rápido vistazo fue suficiente para decir que el individuo que tenía enfrente era adecuado para su panteón.
"Ser pariente de Kiichi Hougen no hará que la señora no pueda reprenderte" Comento uno de los guardias Yokais visiblemente molesto.
El sonido del viento fue todo lo que escucho aquel guardia antes de sentir el frio acero en su garganta "Cuida tus palabras, perro, tu ama no está aquí para protegerte" Expreso el tengu amenazadoramente.
Los ojos del tengu se abrieron al sentir la punta de una lanza en la parte posterior de su cuello "Aleja tu espada" Advirtió Setanta duramente, Asa dio un resoplido alejando su espada del guardia.
Cerro sus ojos viendo al suelo, al momento en que Setanta retiro la lanza de su cuello, el Yokai lo ataco girando hacia su derecha trayendo sus cuchillas consigo listo para rebanarle la pierna al Celta.
La ominosa hoja de la lanza Gáe Bolg clavándose en el suelo a solo centímetros de su cara lo hizo detenerse en seco, sus sentidos se alarmaron al ver la presencia de la lanza que exigía sangre.
"Tu…" Exclamo el tengu alejándose un poco y levantándose "Eres muy bueno" Dijo sonriendo apareció por su habilidad.
"¡Malditos traidores!" Grito enfurecido una voz femenina saliendo del templo viendo a sus compañeros muertos en el suelo, era una kitsune, sus seis colas color marrón con tonalidades blancas hacia juego con su kimono abierto en su pierna derecha, su cabello negro y sus ojos azules inyectados en sangre a causa de su colera.
"¡Osan venir a mis tierras y matar a mi gente!" Exclamo la mujer gritando enrabiada "¡Y todo para mantener una obsoleta alianza con extranjeros!" Alzo su voz. Las manos de Setanta se crisparon inyectando inconscientemente su magia a Gáe Bolg causando que emitiera un leve brillo carmesí.
El Celta se adelantó al resto, apretó sus dientes en colera con su lanza hacia un lado. Las manos de la kitsune traidora comenzaron a emanar fuego azulado, elevo su mano en llamas lanzando un gran grito, sin embargo, fue silenciada en cuestión de segundos por una katana que atravesaba su corazón.
Los ojos de la kitsune reflejaban la confusión y consternación que sentía, la sangre borboteaba de su boca, aun lado de ella paso una hermosa mujer de rasgos japoneses con larga cabellera negra que le llegaba a la cintura, su kimono de color esmeralda con tonalidades verdosas en los bordes relucía su atractivo, sus pisadas en sandalias tradicionales llenaron los oídos de la traidora.
"Mizuki…Tu… ¿Cómo te atreves?" Hablo la mujer manteniéndose de pie a duras penas "Lo siento, cariño" Exclamo burlonamente la bruja caminando hacia el grupo que tenía delante, viendo con sus ojos heterocromáticos a sus aliados "La verdad, es que nunca fui tu aliada" Declaro dulcemente encogiéndose de hombros y elevando las palmas de sus manos.
Los dientes de la kitsune se apretaron con fuerza "¡No! ¡No! ¡Malditos traidores! ¡Los matare bastardos, a todos ustedes!" Grito en el instante en que la katana dual de Asa Hougen corto su cabeza.
La bruja observo atentamente a Setanta, sus ojos bailaron de arriba hacia abajo inspeccionando al chico "El aroma a sangre que viene de ti es bastante dulce" Comento en un halago con una mano en su mejilla. Setanta levanto una ceja por su declaración (Al menos tiene carácter) Suspiro audiblemente, alejándose de la escena con la bruja y el tengu a sus espaldas.
Los guardianes se adelantaron al igual que la quimera que corría por todo el trayecto y revoloteaba divertido.
Al pasar por los cuerpos de los Yokais, la bruja levanto una ceja curiosa viendo la espalda del joven "¿Hiciste esto?" Pregunto intrigada "Si" Contesto en seco Setanta pasando por encima de un Yokai, Asa lo miró fijamente en silencio.
La caminata prosiguió sin problema alguno hasta llegar a la residencia Yokai donde Yasaka los recibió sorprendiéndose por la presencia de la quimera que rugía a todo aquel que intentaba acercársele.
La líder lanzo un suspiro aliviado antes de felicitarlos por el éxito ofreciendo hospedaje en la casa principal. Setanta se dirigió junto a Conall a unas aguas termales que tenía el edificio, si bien los guardias y sirvientas estaban en contra de meter a un animal a las mismas, al final cedieron una petición de Kunou.
De ahí en más todo fue relativamente tranquilo. Por otro lado, Yasaka pidió a la bruja y al tengu hablar en privado.
Residencia Yokai - Amanecer
La mañana en Kioto fue sumamente calmada, el cantar de las aves junto con el ajetreo de las sirvientas y guardias fue algo extraño pero entendible debido a la erradicación de la rebelión. Se encontraban festejando.
Un pequeño banquete se dio en el comedor donde la mayoría del personal de la residencia, soldados y guardias tenían un festín.
Setanta por su parte se alejó del lugar al ver como algunos de los robustos Yokais por las constantes invitaciones a beber y bailar junto con ellos, al principio acepto animadamente, no obstante, las continuas peticiones lo cansaron rápidamente, se disculpó alejándose del lugar.
Camino por el patio disfrutando del viento, los rayos del sol y la flora que tenía que ofrecer el lugar, un grito lo saco de su comodidad, viendo por encima de su hombro vislumbro a Asa Hougen con la misma vestimenta del día anterior solo que aseada y sin el olor a sangre impregnada en ella.
El chico balbuceaba enojado, sus palabras eran inentendibles debido a la falta de pronunciación que parecía tener en ese momento, estando cara a cara con Setanta elevo su mirada viendo directamente al Celta, el mismo le sacó algunos centímetros de diferencia.
Su expresión irritada se reforzo cuando desenfundo sus katanas dual apuntándolas hacia el muchacho que lo miraba seriamente "No serviré a alguien que es más débil que yo" Declaro el tengu abriendo su guardia "Saca tu arma" Ordeno en colera.
Una risa salió de Setanta al alzar su mano, el crujir del verde pasto le hizo ver a sus espectadores, Yasaka manifestó una expresión impasible, no obstante, era una fachada, su abanico de mano dorado ocultaba su sonrisa encantadora.
Kunou lanzo unas palabras de ánimo a su amigo al igual que Yukiko que más que apoyaron parecían centrase en dar leves insultos al espadachín tengu, por su parte la bruja manifestaba una expresión entretenida.
Con una provocación de su oponente, Setanta atrajo a Gáe Bolg a su mano izquierda, la hizo girar unos momentos, su respiración se consumió en calma, la lanza estaba en su costado con la punta de esta en dirección al suelo, Asa sonrió salvajemente abalanzándose al muchacho elevando sus katanas por encima de su cabeza.
Las espadas chocaron estruendosamente contra la lanza, Asa se recompuso retrocediendo y recobrando su ataque, una de sus katanas ataco verticalmente siendo interceptada por la lanza de Setanta, en cuestión de breves segundos el espadachín lanzo un tajo hacia el costado del muchacho, el Celta piso con fuerza impulsando su cuerpo hacia delante desestabilizando al tengu.
El Yokai chasqueo su lengua, ajustando sus espadas cerca de él, se lanzo nuevamente hacia delante, rápidamente el extranjero lanzo una rápida apuñalada hacia el pecho de su oponente quien reacciona dando su primer golpe serio.
Estilo del monte Kurama: doble colmillo del zorro
El cuerpo del tengu desapareció momentáneamente, los sentidos de Setanta se alarmaron saltando hacia atrás velozmente esquivando un doble tajo desde su costado.
"No me subestimes" Dijo Asa frunciendo su ceño "Si no atacas seriamente, te matare" Declaro abriendo su guardia "¿Ponerme serio, porque debería de estarlo contra ti?" Exclamo Setanta agachando su mirada.
Un destello azul en forma de rayo se origino de donde se encontraron los semidioses, la boca de Asa Hougen se abrió inconscientemente por el impacto "Aun estas verde" Proclamo el Celta a sus espaldas apuñalando el aire a poca distancia de la cabeza del tengu.
Asa trago en seco al sentir la imponente presencia de la lanza y el aura de Setanta que estaba en su espalda "Y-Yo… Me rindo" Anuncio elevando sus manos con sus espadas apuntando hacia el suelo, al verlo en ese estado el semidios se alejó dirigiéndose hacia la bruja.
Su lanza desapareció al momento de acercarse a ella que lo miraba calmada "¿No me vas a probar en un duelo, cierto?" Pregunto directamente.
"No será necesario" Respondió la mujer inclinándose respetuosamente, su kimono verdoso se ondeó al viento "Mi nombre es Miyamoto Mizuki…Mi señor, permítame servirle apropiadamente" Solicito recogiendo parte de su vestimenta y sentándose en seiza con la punta de sus dedos unidos hacia el frente y su cabeza inclinada hacia abajo.
"Cuando el chico se recupere vayan directo a Ulster, informare a los druidas para que envíen a alguien por ustedes ¿Está claro?" Hablo Setanta alejándose junto a Kunou y su guadiana "Si, mi señor" Respondió la bruja levantándose, caminando hacia el joven hombre que lucía decepcionado de sí mismo.
Por su parte, Kunou felicito fervientemente a su amigo que caminaba junto a ella dirigiéndose hacia la casa principal, la regente se alejó del dúo de Yokais poniéndose a la par con el muchacho y viendo su interacción con su hija, un pensamiento cruzo por su mente al verlos interactuar (Según los informes, parece ser que el hijo de la diosa Morrigan heredo parte de su personalidad) Pensó entrecerrando sus ojos (Aunque) Objeto sonriendo perspicazmente (Podría ser un buen candidato para mi objetivo personal).
