"¡¿Estas jodidamente loca…?!"

"Ahora no, Kristoff… "

Kristoff oculto su rostro en sus manos mientras Elsa estaba lavando su cuerpo con el agua fría del rio. Las heridas de la pelea anterior estaban sanando rápidamente pero tendría unos cuantos rasguños por un tiempo.

Sabía que su amigo estaba preocupado, pero ella trato de restarle importancia al asunto. No era la primera vez que la manada la atacaba, aunque tampoco era que la atacaran deliberadamente.

Al ser el único lobo blanco de la manada, recibía un trato diferente a los demás. Era verdad que no era el miembro más popular entre ellos, ya que el color de los demás era café, gris o arenoso. Algunos, curiosamente los que eran más cercanos al Alfa, siempre le hacían burla por su pelaje, diciendo que ella era presa fácil porque en la única temporada donde podría camuflajearse perfectamente, era en invierno.

Era por esa razón que Hans, el Alfa de la manada, siempre la hacía menos. Dándose cuenta de cómo era el trato por parte del mismo líder, la decisión más lógica para ella fue alejarse de ellos y estar sola.

Lo cual estaba perfectamente bien para ella, porque al no ser parte de la manada podía ir y venir cuando quisiera sin que nadie le dijera nada. Y los demás estaban de acuerdo en dejarla en paz. La única excepción era Kristoff, el cual podría ella podría decir que era su único amigo.

Aunque es cierto que ella los ha atacado, nunca ha hecho algún movimiento contra Hans, hasta ahora. Normalmente Elsa siempre estaba enfocada con sus asuntos, ya sea estando en el bosque o en Arendelle, sin meterse en lo que la manada hace. De hecho, sus frecuentes visitas al rio mientras esta transformada son la razón por la cual Anna sigue estando en los bosques, tomándole foto a ella y a todo lo que encuentra.

¿Que por qué sabía su nombre? Fácil. Al ser un pueblo pequeño, los rumores se propagan como el fuego. Todos se enteran de lo que pasa en los alrededores o se dan cuenta rápidamente cuando un nuevo rostro llega. Es por ese motivo que sabia su nombre, lo había estado escuchando mientras hacia sus tantas visitas al pueblo.

Inconscientemente, una sonrisa se formo en su rostro al pensar en Anna tocando con su mano la tela de su muñeca.

"En serio Elsa…" Kristoff descubrió su rostro "Hans ha tenido su vista en ella desde que llego al pueblo…"

"El solo tiene ojos para una cosa." Replico Elsa bruscamente, haciendo que su estado de ánimo de tornada sombrío.

Había notado como Hans miraba a Anna desde la distancia. Como lamia sus labios cada que posaba sus ojos en ella, como si fuera un pedazo de carne. Eso le disgustaba demasiado. Al ser licántropo, sus instintos animales predominan en ellos.

Ella misma no negara que de vez en cuando sus instintos animales eran más fuertes en algunas ocasiones, pero no lo abrazaba tan literalmente como lo hacía Hans.

"Tienes que admitir que la forma en la que actúa a su alrededor es espeluznante" continuo Elsa, haciendo la subestimación de la década. "Sé que es el mejor lobo cerca de aquí, pero en serio, ¿tiene que babear cada vez que Anna esta cerca?"

"¿Eso lo dice alguien que está constantemente merodeando su campamento?" dijo Kristoff mientras Elsa lo fulminaba con su mirada.

"En primer lugar; ella acampo en mi área. Nadie va ahí más que yo. Segundo; es verdad que me gusta su aspecto, pero eso no quiere decir que quiera montarla como animal en celo."

"Entonces… ¿admites que quieres montarla?" respondió mientras alzaba una ceja.

"Cállate. No quiero eso, ¡Quiero conocerla! Es solo que…" Elsa suspiro, rascándose detrás de su oreja. "No sé como acercarme a ella para poder hacerlo"

Era algo vergonzoso de admitir en voz alta. Elsa era perfectamente capaz de entablar una conversación y puede llegar a ser algo amigable cuando quiere serlo, pero ¿acercarte a la chica por la que estas comenzando a tener sentimientos? Era como si tuviera 13 años y estuviera pasando por la pubertad del hombre lobo otra vez.

'Maldición, para los humanos es demasiado fácil.'

"Tú le has regresado sus cosas, incluso rellenaste su cantimplora. ¿Qué tan difícil puede ser hacer lo mismo, pero lanzándote a una verdadera conversación con ella?" dijo Kristoff encogiéndose de hombros

"¡La parte de la conversación!" Elsa respondió rápidamente "¿Quieres que camine hacia ella y le diga 'Hola. Soy ese lobo blanco al cual le has estado tomando fotos recientemente. ¡Oh!... Y también soy un actual y genuino hombre lobo?"

"Es una buena forma de romper el hielo, si me lo preguntas" sonrió, pero rápidamente se puso serio de nuevo. "Pero siendo honestos… las cosas van a cambiar ahora que tu, de todas las personas, desafío al Alfa."

"No lo he desafiado." Respondió, mirándolo seriamente. Aunque no lo haya dicho en voz alta, claramente quedo un 'aun' en el aire. "Solo estaba checando por su seguridad"

"Entonces… ¿qué harás?" Pregunto Kristoff mientras se cruzaba de brazos.

"Más o menos lo mismo que hasta ahora, creo. Salir y vigilar a Anna. Y si en algún momento Hans hace algún movimiento… Bueno, creo que llegaremos a ese punto cuando sea el momento." Elsa comenzó a secar el exceso de agua de su cuerpo y empezó a vestirse rápidamente. "¿Y qué hay de ti, Kristoff?"

"Hans no me ve de otra forma que no sea la de un tonto. Así que, no creo que me extrañe si llego a hacer un par de rondas de vigilancia fuera de su área, solo por si acaso." Respondió después de tomarse su tiempo pensando en la pregunta.

Elsa le sonrió. No sabía que había hecho para merecer tener un amigo como Kristoff, pero fuera cual fuese la razón, le estaba realmente agradecida a los dioses por eso. Se puso sus botas negras de combate, se trenzo su cabello como normalmente lo hacía y volteo a verlo. Estaban retrasados para llegar al trabajo, debían darse prisa en llegar al pueblo.

"Bueno, tenemos trabajo que hacer… "

Xxxx

A la mañana siguiente, Anna estaba preparando su mochila para hacer un viaje rápido al pueblo. ¿La razón de esto? Se estaba quedando sin comida en el campamento.

Así que, decidiendo que era buen momento para regresar a la civilización, emprendió su travesía al pueblo de Arendelle.

El lugar era muy acogedor. Las casas de madera hacían que el lugar fuera armonioso y encantador. Podía ver a los niños jugando en la calle con sonrisas en sus rostros, y los adultos hablando alegremente entre sí. Aunque no conocía a nadie, podía sentir que era parte de ellos con solo mirarlos, su alegría era contagiosa.

Acababa de salir de una tienda cuando algo en su periferia llamo su atención. Caminando hacia ella, vio a la mujer más hermosa que haya visto nunca.

Llevaba una playera negra, unos jeans algo gastados de las piernas, unas botas negras de combate y un delantal de trabajo, dándole un aspecto rudo. Pero no fue eso lo que cautivo a Anna, si no su belleza.

Su cabellera, que lo llevaba amarrado en una trenza francesa que descansaba en su hombro izquierdo con unos mechones echados para atrás sobre su frente, era de un color rubio platinado. Su piel, tan blanca como la porcelana, se veía tan tersa y suave que le daban ganas de tocarla al igual que los moretones que…

'Espera… ¿moretones?'

"Oye… ¿estás bien?" le preguntó a la chica con gran preocupación en su rostro, acercándose sin pensarlo dos veces.

Esta vez, fue el turno de ella de mirar a Anna con los ojos muy abiertos, claramente sorprendida con su repentina aparición. Anna se quedo congelada por un momento al mirar sus ojos. Eran de un color Azul Zafiro tan hermosos, como si miraras al fondo del océano. No entendía por qué, pero al mirar esos ojos lo único que apareció en su mente fue su lobo blanco.

Al darse cuenta que se la quedo mirando más tiempo del necesario, sintió como la sangre subía a sus mejillas tornándolas de un ligero color rosa. Si no fuera por el hecho de que estaban en el siglo XXI, Anna hubiera jurado que estaba parada enfrente de un vikingo moderno. Tratando de convencerse a sí misma de que no estaba mirándola de arriba abajo, aclaro su garganta para poder hablar.

"Lo siento… quizá no sea asunto mío, pero vi tus golpes y creo que me asuste un poco" dijo Anna tratando de parecer normal.

"Estoy bien. Solo me metí en una pelea en un bar anoche, nada serio. Gracias por preguntar" respondió la rubia con una hermosa sonrisa en el rostro provocando un aleteo en el estomago de Anna.

Una pelea de bar. Ahora la imagen estaba adherida en la mente de Anna. Podía ver como esa diosa vikinga iba de un lado a otro pateando todo aquel que se atreviera a meterse en su camino con una furia desenfrenada.

'Si, definitivamente tiene descendencia de vikingo'

"Aun así, disculpa por molestar tan de repente. Soy Anna Summers." Dijo mientras extendía su mano hacia ella, ignorando cualquier pensamiento anterior para meditarlo más tarde.

"Elsa Ulfsson." Respondió mientras tomaba la mano de Anna. Su delicada mano era ligeramente callosa y su apretón era firme pero suave. Una vez su papá le dijo que los apretones de mano de este tipo le pertenecían a personas con las que no quisieras estar en malos términos. "Ya sabía quién eres."

"Espera… ¿Qué?" pudo ver como Elsa encogía sus hombros, tratando de ignorar como los músculos debajo de la playera de flexionaban.

"Arendelle es un pueblo pequeño. Todos se conocen entre sí, y no toma demasiado tiempo para las personas en notar una cara nueva en el lugar"

'Tiene sentido'

"A-así que… uumm… ¿Qué haces por aquí, Elsa?" No pudo evitar el pequeño titubeo al comenzar a hablar. Pudo notar como la cara de Elsa se ilumino un poco.

"Carpintería. Quería estudiar arquitectura… pero la vida universitaria en la gran ciudad no es lo mío. Aquí funciona bastante bien. La mayoría de los artículos hogareños son de madera y la paga tampoco está nada mal. Además, soy tutora de matemáticas de los chicos de aquí." Dijo con una pequeña sonrisa en el rostro. Anna no hizo más que morderse el labio.

'Hermosa, inteligente y, aparentemente, lo suficientemente fuerte como para defenderse por sí misma en una pelea. Totalmente mi tipo'

"¿Has visto algunos de los lobos que rondan los bosque?" Anna se arriesgo a preguntar, tratando de ver si tenían algún tipo de gusto en común con ella.

"¿Te refieres a los lobos que normalmente están en lo profundo del bosque? Sí, he visto a uno que otro de vez en cuando."

En cuanto las palabras dejaron su boca, se agacho un poco buscando a su alrededor poniendo una mano sobre sus ojos como si el sol la estuviera lastimando, buscando posibles depredadores en las cercanías. Anna no hizo más que comenzar a reírse, agarrando su estomago por la escena en frente de ella.

'Definitivamente, mi tipo'

Cuando las carcajadas disminuyeron, un rubio alto con ropa similar a la de Elsa llamo su atención. Elsa suspiro al notarlo, miro a Anna y le sonrió disculpándose.

"Lo siento mucho, pero debo de irme. El deber llama"

"No no, está bien. Y espera…" saco una servilleta y un lapicero de su mochila, garabateando en ella apresuradamente. "Si quieres, no dudes en llamarme o enviarme un mensaje de texto cuando hayas terminado de trabajar." Le extendió la servilleta sintiendo como de nuevo sus mejillas se sonrojaban.

La rubia agarro la servilleta, miro lo que tenia escrito y sus facciones se tornaron de un lindo color rosa, claramente mostrando que se había sonrojado también.

'Por Dios, incluso el modo en el que se sonroja es adorable'

"¿Estás segura? No quiero interrumpir lo que sea que estés haciendo ni nada por el estilo…"

"¡No te preocupes por eso! Me encantaría poder conocerte mejor, si te parece bien." Anna sintió como una cálida sensación se almaceno en su pecho cuando Elsa alzo su vista rápidamente al decir aquello.

"¡Por supuesto!" dijo muy emocionada, para después aclarar su garganta y hablar en un volumen más bajo. "Quiero decir, si. Me encantaría eso. Así que… uumm… ¡Te llamare más tarde!"

Se despidió y fue a reunirse con el rubio para después irse de ahí. Pudo notar que cuando Elsa caminaba, daba pequeños brinquitos en cada paso. Anna solamente rio bajito al ver esto. La única imagen que se le vino a su mente fue la de un cachorrito cuando mira algo que le gusta.

El resto de la mañana continúo con sus compras, con una sonrisa plasmada en su rostro al saber que en algún momento le llegaría algún mensaje de esa hermosa rubia. Sintió como su rostro se sonrojaba de tan solo pensarlo.

Sin saber que Elsa estaba en el mismo estado que ella.