'¿Qué le digo?'
Llevaba todo el día haciéndose la misma pregunta una y otra vez desde que Anna le entrego la servilleta.
Toda la mañana estuvo con una sonrisa soñadora en el rostro, sin importarle que Kristoff la quedara mirando incrédulo. En ningún momento esa sonrisa de desvaneció de su cara.
El único problema que ahora tenía era ¿Qué decirle? Estaba más que claro que la pelirroja quería realmente conocerla. Y, sinceramente, estaba muy agradecida con ella por haber dado el primer paso. No creyó que ese mismo día se toparía con la chica que había captado su atención.
No estaba prestando demasiada atención a su alrededor en el momento que se encontraron. Fue una verdadera sorpresa cuando ella misma fue la que se acerco gracias a los golpes que aun tenía en los brazos, notando con más claridad los pequeños detalles que han pasado desapercibidos en los últimos días.
Al ser la primera vez que estaban tan cerca por más de unos segundos, pudo percatarse de varias cosas. Su cabello, que siempre lo trenzaba en dos coletas francesas, era de un hermoso rubio rojizo. Sus ojos, que antes creyó eran verdes, en realidad eran de un peculiar verde turquesa, semejante a los arrecifes del mar. Y su rostro, desde sus mejillas pasando por el puente de su nariz, estaba llenas de pecas dándole un aspecto tierno e infantil.
Y había algo más que no podía dejar su mente, algo que quería volver a sentir. Ese día en el rio, cuando la ayudo con sus heridas, había logrado captar una sutil mezcla entre chocolate y fresas en ella. No sabía que lo había causado, pero en cuanto ese delicioso aroma entro a sus fosas nasales, quiso acercarse más a ella.
Estaba tan sumergida en sus pensamientos que no se percato de que alguien estaba parado detrás de ella.
"¿Cuánto tiempo piensas seguir mirando esa servilleta?" Le dijo Kristoff sacándola de sus pensamientos.
"Solo estoy pensando que decirle..." Respondió Elsa después de recuperarse del susto.
"Solo dile que quieres verla y hablar un poco. ¿Qué tan complicado es eso?" Dijo ya algo exasperado.
"¡Es fácil para ti decirlo! ¡Tú no eres quien tiene sentimientos por ella!" Soltó sin siquiera pensarlo, sintiendo como su rostro se calentaba al darse cuenta de su arrebato momentos después.
"¡Vaya! Sí que lo tienes grave" soltó un pequeño silbido de asombro.
'No tienes ni idea...'
Elsa regreso su vista a la servilleta. Hasta cierto punto, Kristoff tenía razón. Ya habían dado el primer paso para comenzar una amistad con la pelirroja y poder conocerla realmente en su forma humana.
Saco su celular de su pantalón y guardo el número de Anna para después abrir la bandeja de mensajes.
'¿Qué debería decirle? ¿Le digo directamente que quiero verla? ¿O primero la invito al restaurante de Oaken para tomar algo? ¿O quizá podríamos…
"¡¿PODRIAS SOLAMENTE ENVIARLE UN MENSAJE Y YA!?" grito Kristoff al darse cuenta que, de nuevo, se quedo perdida en sus pensamientos mirando el celular.
"Si, si… ya le envió el mensaje" respondió comenzando a teclear.
- Elsa
¡Hola! Soy Elsa, nos encontramos en la mañana cuando me diste tu número. En fin, ¿quería saber si te gustaría ir a desayunar conmigo mañana? Claro, si no estás ocupada.
Elsa miro el mensaje por un momento y dudo. Era demasiado simple y algo rudo para invitar a Anna a salir y conocerse.
'Quizá deba de cambiar la forma en cómo se lo estoy pidiendo'
No tuvo tiempo de siquiera borrar algo cuando Kristoff presiono el botón de enviar. Trato de hacer algo para que no se enviara pero ya era demasiado tarde. El mensaje se había enviado exitosamente.
"¿¡POR QUE HICISTE ESO!?" le grito poniéndose de pie con los puños apretados.
"Te estabas tardando demasiado para solamente decirle que vayan a desayunar. Te hice un favor" respondió cruzándose de brazos "Además, si no lo hubiera hecho, tu estarías todo el día pensando que decirle en el mensaje"
Estaba a punto de responderle cuando sintió su celular vibrar en la mano. Tardo menos de un minuto en responderle el mensaje. Se quedo viendo el celular algo sorprendida por la velocidad de la respuesta. Quizá si había esperanzas de comenzar una amistad con ella.
Ansiosa y algo temerosa por su respuesta, leyó el mensaje que acababa de recibir.
Anna –
¡Hola! No no, no tengo nada que hacer mañana así que no te preocupes por eso. Me encantaría ir a desayunar contigo. ¿A las 8 está bien para ti?
No lo podía creer. Anna había aceptado ir con ella a desayunar. Realmente había aceptado la invitación para poder conocerse más. Una avalancha de alegría recorrió su cuerpo en ese momento. Sintió como una sonrisa boba se plasmaba en su rostro y como su cuerpo vibraba de emoción.
Si estuviera en su forma de lobo, estaría segura que su cola se sacudiría como loco en ese momento.
"Al ver tu reacción, puedo asegurar que la respuesta fue positiva" comento Kristoff al darse cuenta del estado de ánimo de Elsa.
"¡Dijo que si estaba bien que nos viéramos a las 8!" no pudo suprimir la emoción en su voz al decirle lo que le respondió Anna.
"Entonces, ¿que estas esperando? ¡Respóndele!" no dudo en para hacer justamente eso.
- Elsa
¡Excelente! Te veo mañana enfrente del restaurante de Oaken entonces :3
Pudo sentir como su corazón comenzó a latir a mayor velocidad después de enviar el mensaje. Mañana seria el día que podría por fin conocer a la pelirroja.
"Así que… Ya quedo la cita" dijo Kristoff con una sonrisa burlona en el rostro. Pudo sentir como su rostro se torno carmesí al escuchar eso.
'¿¡Cita!? No, no es una cita... Solo es un encuentro casual para conocernos mejor… Si, solamente es eso. Nada de qué preocuparse ni de qué ponerse ansiosa'
Sintió como la mano de Kristoff se posaba en su hombro, dándole un ligero apretón.
"Tranquila. No estés tan nerviosa, todo saldrá bien… Solo se tu misma." Dijo dándole una ligera sonrisa tranquilizadora.
"Gracias Kris" soltó un ligero suspiro tratando de tranquilizarse. "Sabes… el día que me ayudo, percibí algo en ella."
"¿Algo? ¿Algo como qué?" respondió sin tener idea de que hablaba Elsa.
"Un olor peculiar en ella" lo miro, tratando de hacerle saber con su mirada de que hablaba.
Kristoff solo se la quedo mirando por un momento, sin entender absolutamente nada. Hasta que de pronto, vio como su cara se transformo a una de entendimiento. Vio como sus ojos se abrían del tamaño de platos y su cuerpo se tensaba al caer en cuenta a que se refería.
"Tú crees que ella sea…" dijo, con tono de absoluto asombro.
"No lo sé aun." Lo miro con algo de tristeza en los ojos. "Por el momento, solo quiero poder conocerla un poco más." Se sorprendió al sentir que su celular vibro de nuevo, anunciando un mensaje.
Anna –
Nos vemos ahí sin falta :*
'¡Un beso! ¡Acaba de enviarme un beso por mensaje!'
Escucho como Kristoff se carcajeaba al darse cuenta que, de nuevo, su corazón volvió a acelerarse. Todo gracias a los mensajes de Anna
"¿Qué decías acerca de comportarte como un lobo adolescente? Te estás preocupando demasiado por eso, bola de pelos." Respondió Kristoff entre carcajadas.
"Ríete todo lo que quieras, canalla. Cuando te pase lo mismo, me vengare." Dijo sin dejar de sonreír tontamente después de leer el mensaje.
Después de eso, tuvo su cabeza en las nubes por el resto del dia.
