"¡HOY ES EL GRAN DIA!"
Era todo lo que gritaba la mente de Anna desde el momento en que abrió sus ojos.
La noche anterior le había costado quedarse dormida, la emoción era palpable en su pequeño campamento. Había programado su alarma muy temprano, de ningún modo quería llegar tarde a la cita…
Cita…
La sola idea de estar de nuevo con esa diosa vikinga era suficiente para llenar su cuerpo de una cálida sensación. Podía sentir como su rostro se calentaba ligeramente con la sola idea de volver a tener enfrente a Elsa.
Sacudió su cabeza. No era tiempo de estar divagando, debía de darse prisa para estar puntual en el pueblo. Como de costumbre, fue al rio a bañarse llevando consigo la ropa que escogió la noche anterior. Sabía que no vería a su lobo a esa hora de la mañana, pero eso no le impido voltear a ver a la roca donde era costumbre que él estuviera.
Soltó un pequeño suspiro al confirmar que no estaba ahí. Por alguna razón, quería verlo. Desde el momento en que vio los ojos de Elsa quiso ver de nuevo a su lobo. Había visto las fotos que le ha estado tomando en el transcurso de los días pero no era lo mismo. Quizás solamente se había acostumbrado a su presencia.
Al terminar de bañarse, se puso un shorts de mezclilla, una playera negra con un logo de un sándwich en el frente y una camisa verde oscuro de cuadros arremangada hasta los codos. El día era cálido, así que imagino que una combinación cómoda sería lo mejor para la ocasión.
Al regresar a su campamento, completo su vestimenta poniéndose sus converse. No había nada mejor que usar tenis, con su torpeza, era mejor para Anna utilizar calzados que no causen una posible muerte. Miro la otra en su celular.
7:10 a.m.
Iba con suficiente tiempo para llegar. En su camino al pueblo, trataba de tranquilizarse. Podía sentir como su corazón estaba un poco acelerado y sus manos tenían una ligera capa de sudor. Normalmente Anna no se ponía nerviosa cuando veía a otras personas. Al ser alguien con personalidad amigable, le era fácil y normal interactuar con las personas.
Pero había algo en Elsa que la hacía ponerse nerviosa. No entendía muy bien que era, pero le gustaba. Sabía que se sentía atraída por ambos sexos, de eso ya no había duda. Aunque no había tenido mucha experiencia con las chicas, ninguna de ellas la había hecho sentir del modo en que Elsa lo hizo solamente con hablarle.
Al llegar al pueblo, pudo ver como los habitantes comenzaban con su día a día. Entrando y saliendo de las tiendas con sonrisas en el rostro. La vista de los habitantes era bastante reconfortante. Saco su celular de nuevo.
7:50 a.m.
'Elsa dijo que nos viéramos en el restaurante de Oaken…'
Fue en ese momento cuando se percato de una cosa que paso por alto el día anterior. ¿Dónde estaba ese restaurante? Trato de no entrar en pánico, el pueblo era pequeño y aun tenía suficiente tiempo, así que comenzó a caminar alrededor leyendo cada letrero que veía. No le tomo mucho encontrar el pequeño restaurante, ya que el mismo nombre del propietario estaba en el.
Al igual que las demás casas, era de madera con unas ventanas cuadras. En la parte de enfrente tenía un pórtico con mesas para los clientes que quisieran comer al exterior. Al entrar al lugar, le dio la sensación de entrar a una pequeña cabaña. Era tan cálido y con un aire de familiaridad que la hacía sentir bienvenida.
Las mesas de madera era redondas con 2 sillas en cada una, en la parte de enfrente había una barra con taburetes para clientes que, quizás, venían a comer algo rápido. No había mucha gente a esa hora, así que Anna escogió una mesa que estaba cerca de una de las ventanas. Trato de tranquilizarse, sabía que de un momento a otro llegaría Elsa al lugar.
Agarro el menú que estaba encima de la mesa. Quizá si ordenaba algo mientras esperaba la calmaría un poco. Estaba a punto de voltear para hablarle alguien para que le tomara su pedido cuando, alado de ella, un hombre del tamaño de una montaña con una libretita en la mano le sonreía de manera amistosa.
Tenía los ojos de color azules, su barba y su cabello eran de color cobrizo y a pesar de su tamaño, transmitía un aura de tranquilidad. Su vestimenta, aunque quizá fuera de lugar debido a la temporada del año, consistía en un suéter con unos pantalones color café oscuro.
"Yoo-hoo. ¿Qué te gustaría ordenar, Jaa?" ¡No esperaba que su voz fuera tan suave! Y tenía un fuerte acento en su forma de hablar. No lograba adivinar cuál podría ser.
'Espera ¿Jaa? ¿Significara algo?'
"¡Oh! Si. Quisiera una taza de Chocolate mediano, por favor." Le respondí con una sonrisa al salir de su debate mental.
"¡Por supuesto! En seguida te lo traigo" dijo al darse la vuelta e ir detrás de la barra a prepararlo.
Soltó una pequeña risa. No creyó que una persona con un tamaño algo intimidante fuera tan amable.
Elsa aun no llegaba. Trato de no pensar que había la posibilidad de que la haya dejado plantada. Checo la hora de nuevo.
8:05 a.m.
"Disculpa la tardanza, jaa." Escucho al señor mientras le dejaba una enorme taza de chocolate enfrente de ella.
"Amm… Disculpa pero quizá se equivoco. Yo pedí una taza de tamaño mediano." Respondió algo sorprendida al ver la gran taza llena de chocolate caliente.
"No te equivocaste, Anna. La comida aquí es una talla más grande de lo que pides." Se escucho una voz detrás de Anna la cual hizo que su corazón diera un brinco.
Al voltear a ver no hizo más que mirar fijamente a Elsa. Una sonrisa que solamente podría describirse como sensual estaba plasmada en sus labios. Tenía su cabello rubio platinado trenzado sobre su hombro izquierdo con los mechones echados para atrás, al igual que el día anterior. Llevaba una playera blanca, por encima una camisa de mezclilla arremangada hasta los codos, unos pantalones color caqui y las mismas botas de combate que le había visto ayer.
La vestimenta era completamente tomboy, pero no hacía más que resaltar su belleza. Podía sentir como su rostro se calentaba desde el momento en que poso sus ojos sobre Elsa. Si ayer creyó que se veía ruda, por Dios, hoy superaba la definición de la palabra sexi.
La vista simplemente te dejaba sin palabras.
"¿Vas a pedir lo de siempre, Elsa?" a lo lejos alcanzo a escuchar la voz del señor. Sus sentidos estaban enfocados solamente en ella.
"Si, por favor. Te lo agradecería mucho, Oaken." Respondió con esa voz que hacía que sus piernas se debilitaran.
'¡Me alegro mucho de estar sentada en estos momentos!'
Al retirarse a preparar la orden, Elsa tomo lugar en el asiento de enfrente. Sabía que debía de decir algo, pero su mente aun no lograba salir del estado mental en el que se había quedado desde que miro a Elsa.
'Por Dios, su piel se ve tan suave y blanca que quisiera acariciar cada centímetro de ella. Esos hermosos ojos que parecieran mirar a través de mí hacen que mis piernas se debiliten. Y esos labios… Joder, esos labios quisiera probarlos una y otra vez. Esos labios que se mueven de manera tan sensual y provo… Espera, ¿Se están moviendo?'
"Discúlpame, no alcance a escuchar lo que dijiste." Aclaro su garganta al momento de reaccionar. Podía sentir como su rostro se tornaba rápidamente del mismo color que su cabello.
'Vaya forma de ponerte en ridículo, Anna. Mostrar cómo estabas soñando despierta mientras babeabas al verla'
"Te estaba diciendo que me perdones por la tardanza. Había un asunto el cual tuve que solucionar antes de venir." Respondió con una pequeña sonrisa al mirar su dilema interno.
'¡MALDICION! ¡ES TAN HERMOSA!'
"No te preocupes por eso. Yo acabo de llegar, así que no tienes que disculparte por nada." Sonrío de forma tranquilizadora. "Además… esta delicia me estaba haciendo compañía antes de que tu llegaras." Añadió mientras alzaba la taza a modo de muestra.
"Me alegro que pidieras algo de mientras. Te encantara la comida de aquí" pudo ver como sus ojos se iluminaban al decirlo. "Vale la pena invertir tu dinero en este restaurante."
"Aquí tienes tu pedido, Jaa." Dijo mientras depositaba otra taza de chocolate y 2 panes enormes en forma de, lo que parecían ser, patas de oso. "Tu taza de chocolate mediano y la garra de oso. Una extra cortesía de la casa para tu amiga, Jaa." Sonrió amablemente juntando sus manos enfrente de él.
"Muchas gracias, Oaken." Acerco la taza a su nariz, inhalando lentamente el delicioso aroma del chocolate.
"Si desean ordenar otra cosa, ya sabes dónde encontrarme" sin más, se dio la vuelta y continuo con su trabajo en otro lugar.
'Espera… ¿acaso lo llamo Oaken? ¿Cómo en el nombre del restaurante?'
"Elsa, ¿no es raro que uno de los trabajadores se llame del mismo modo que el restaurante?" pregunto en voz baja, tratando de que no la escucharan.
"Bueno, sería extraño si solamente fuera un empleado… Pero Oaken es el dueño del lugar." acerco la taza a sus labios, tratando de esconder su sonrisa traviesa.
'¿¡Qué!? ¿Él es Oaken?'
"Y yo creí que solamente era un empleado aquí." Rió, algo avergonzada de su deducción.
"Es normal. No conoces el pueblo todavía, así que es normal no conocer a los habitantes." Le dio un sorbo a su chocolate, soltando lo que pudo ser un pequeño gemido de aprobación.
El simple sonido hizo que una placentera sensación recorriera su cuerpo al instante. Si el simple chocolate provoco esa reacción en ella, quizá si es tan bueno como se ve. Acerco su taza a sus labios, le dio un pequeño sorbo y, al igual que Elsa, no pudo suprimir su propio gemido.
Era la perfecta combinación entre el chocolate, el dulzor y la temperatura. En toda su vida había probado un chocolate tan perfecto como el que tenía en sus manos en ese momento. Sin dudar, volvió a darle otro sorbo, sintiendo como el cálido liquido recorría su cuerpo.
'Santo Cielo, creo que llegue al paraíso'
"Prueba las garras de oso. Tengo el presentimiento de que te gustaran también." Comento mientras empujaba el plato hacia ella con su mano libre.
Deseosa de saber si el pan era tan bueno como el chocolate, arranco un pedazo y se lo llevo a la boca sin dudar. Al igual que el anterior, este tenía la perfecta combinación entre dulce y suavidad. Ahora entendía por qué a Elsa le gustaba tanto venir a comer en este lugar.
'La comida realmente te lleva al cielo'
"Por lo que alcance a escuchar, creo que te gusto todo lo que probaste." no sabía si era su imaginación, pero alcanzo a escuchar cierto nivel de orgullo en su voz.
"¡Por completo! Ahora entiendo por qué te gusta venir a comer en este lugar." sonrió mientras labia sus labios.
Pudo ver como los ojos de Elsa siguieron el movimiento. Tomo otro sorbo de chocolate, notando que sus mejillas se sonrojaban ligeramente.
"Dime, Anna. ¿A qué te dedicas? Ayer fui yo quien hablo sobre sí mismo." dejo la taza en la mesa, mirándola con algo de curiosidad en los ojos.
"Bueno, actualmente estoy en la Universidad de Weselton en la carrera de Veterinaria."
"¿En serio? Eso quiere decir que tienes afinidad con los animales, ¿no?" ladeo la cabeza, como tratando de comprender algo.
"Se podría decir." Respondió con una pequeña risa. "De pequeña, adoraba a los animales, así que vi normal el hecho de querer ayudarlos al ser mayor." Comió un pedazo del pan, cada vez sabia mejor.
La conversación siguió su curso, con unos cuantos coqueteos por parte de Anna aquí y allá, mientras que Elsa no hacía más que sonrojarse y ponerse nerviosa. Al estar enfrente de Elsa, Anna se percato de que todo a su alrededor poco a poco dejo de existir. Solamente estaban ellas dos; el lugar, su entorno y el tiempo mismo parecían esfumarse en el aire.
Nunca había experimentado tal cosa. No sabía que hablar con alguien especial podía hacer que todo lo que creías importante en el mundo se desvaneciera y solamente quedaran ellas dos. Solo había una palabra que apareció en su mente al darse cuenta de esto, pero por el momento no pensaría en ella. Sería demasiado pronto.
"Y ahora que son vacaciones, ¿Qué haces para distraerte?" junto sus manos enfrente de ella, poniéndolas encima de la mesa.
"Estoy acampando a las afueras de Arendelle, tomando fotos de animales silvestres que se encuentran en el área."
"¿En serio? ¡Eso es genial!" pude ver en su rostro un brillo que no supe interpretar en el momento. "Y… Si no estás muy ocupada… Quizás, no se… P-podría enseñarte los alrededores." levanto su mano, rascando su nuca de forma nerviosa. "E-es bastante grande el bosque, y q-quizás aun no has explorado lo suficiente… y p-podrías perderte en el camino…" ahora su rostro estaba completamente rojo.
'Que linda'
"¿Acaso estás ofreciéndote a darme un recorrido por los alrededores?" dije de forma coqueta al comprender a donde quería llegar.
"Y-yo… bueno… S-si quieres c-conocer más del bosque… N-no me molestaría en guiarte." Su vista estaba fija en la ventana y era más que evidente que le costó decir eso.
"Sería maravilloso que puedas mostrarme los alrededores, Elsa." Sonrío, sin poder creer que la este invitando a pasar más tiempo con ella.
En cuanto las palabras abandonaron su boca, Elsa volteo a verla tan rápido que al principio le preocupo que se hubiera lastimado, pero al ver su rostro sintió como las mariposas se almacenaban en su estomago. Su rostro resplandecía de tanta felicidad, que la única forma de poder describirla seria cuando un niño abre el regalo que había estado esperando en navidad.
Sus ojos resplandecían de tanta alegría que por un momento se perdió en ellos. Tenía una enorme sonrisa en el rostro y su cuerpo parecía vibrar de tanta emoción que, de haber estado de pie, estuviera brincando de un lado a otro. La escena simplemente era encantadora.
"¡Perfecto! De hecho, podríamos ir a partir de mañana ya que tengo unos días libres del trabajo." Era claro que estaban tan emocionada como Anna de poder pasear juntas.
En cuanto sus manos volvieron a juntarse sobre la mesa, Anna se percato de un accesorio en la mano izquierda de Elsa que no había visto hasta ese momento. Parecía ser algún tipo de tela amarrado alrededor de su muñeca. Algo acerca de esa tela le parecía extraño.
"Oye Elsa, ese trapo que tienes en tu muñeca…"
No pudo ni terminar la oración cuando Elsa lo cubrió con su otra mano. Lo acaricio por un momento para después mirar a Anna con una pequeña sonrisa en los labios.
"Es especial." Fue todo lo que comento acerca de eso.
El sonido de su celular la saco de sus pensamientos al instante. Lo saco de sus bolsillos y en cuanto lo leyó, su semblante se oscureció por un segundo. Levanto la vista hacia Anna, dándole una sonrisa a modo de disculpa.
"Me gustaría seguir aquí contigo Anna, pero un asunto del cual debo de encargarme en este momento." Dijo al momento que se levantaba. "¡Ah! Y no te preocupes por pagar, ya está todo arreglado." Se acerco hacia Anna dándole un beso rápido en la mejilla. "Me encanto estar contigo hoy. Te aviso al rato sobre el paseo." Fue todo lo que dijo antes de salir corriendo del lugar.
Por su parte, Anna se había quedado petrificada desde el momento en que los labios de Elsa tocaron su mejilla. Podía sentir como cosquilleaba el lugar donde la había besado. Por dios, si un simple beso en la mejilla podía dejarla de ese modo, no sabía que pasaría cuando se besaran de verdad.
"¿Haciéndote amiga de Elsa, Jaa?" hablo Oaken mientras levantaba los platos de la mesa con una sonrisa contagiosa, sacándola de su pequeña fantasía. "¡Eso es bueno! Elsa no tiene muchos amigos, y eso me preocupa un poco."
"Ella parece tener problemas en conocer a las personas." Respondió, dándole una pequeña sonrisa. "Al parecer, es capaz de defenderse ella misma, ya que estuvo en una pelea en un bar hace unos días" trato con todas sus fuerzas de suprimir esos pensamientos mientras jugaba con una de sus coletas.
"¿Pelea en un bar?" fue lo único que respondió, frunciendo el ceño.
"Si, ella me comento que hubo una pelea en un bar y que quedo en medio de todo el alboroto."
"Vaya, que sorpresa. Conozco al dueño del bar, y me ha dicho que en estos días el ambiente en el local ha estado bastante tranquilo." Comento Oaken antes de darse la vuelta e irse con las cosas.
Ese comentario dejo a Anna con un sentimiento de incertidumbre en el pecho.
'Entonces, si no fue una pelea lo que dejo a Elsa en esa condición, ¿Qué pudo haber sido?'
