Capítulo 12

Hermione llegó el miércoles a la mansión Malfoy con la emoción a flor de piel, era absurdo mentirse a sí misma, ella quería ver a Draco, así que apuró el paso hasta la puerta y tocó, esperando pacientemente a ser atendida.

Fue una elfina pequeña quien abrió la puerta.

-Oh, señorita del ministerio, no la esperábamos. – Dijo sorprendida, haciendo una reverencia.

- Se supone que son sorpresa. – Comentó ella sonriente.

- Pase adelante, por favor, le diré al ama Narcissa. –

Hermione entró y la elfina desapareció, ella se preguntó por qué no llamaba a Draco, pero sintió que era imprudente preguntar.

Narcissa bajó las escaleras al cabo de unos minutos.

-Señorita Granger, no la esperaba, Draco se encuentra haciendo algunas diligencias… - Dijo con una sonrisa modesta.

-No se preocupe Sra. Malfoy, usted puede estar presente en la inspección, son sorpresa y si se niega a colaborar conmigo me temo que tendré que reportarlo. –

-No te preocupes querida, si es una cuestión de trabajo supongo que puedo ayudarte. - Dijo acabando de bajar las escaleras.

Hermione comenzó la inspección bajo la mirada atenta de Narcissa, nada parecía fuera de lugar, incluso se sorprendió de encontrar a un elfo durmiendo, era su día libre, todos parecían muy contentos, ninguno se asustaba o se comportaba diferente bajo la mirada de Narcissa así que Hermione asumió que, sin Lucius en casa, los castigos no eran algo frecuente.

-Y señorita Granger… ¿puedo preguntar sobre esta reciente amistad con mi hijo? Perdone que sea impertinente, entenderá mi preocupación, Draco y yo somos todo lo que queda de los Malfoy y los Black. –

Hermione se sorprendió mucho de la sinceridad de Narcissa. – Eh, la verdad, como usted dijo, él y yo sólo somos amigos, ya sabe, tenemos que olvidar el pasado, limpiar asperezas, sólo quiero que Draco vuelva a sentirse parte de la sociedad mágica. – Dijo muy solemne.

-Pero usted le gusta. – Respondió ella simplemente.

Hermione casi se ahoga. – Eh… no sé qué decir Sra. Malfoy, él me lo confesó hace unos días, pero si la hace sentir mejor, a mí también me gusta… sé que eso no será de su agrado, ambas sabemos de dónde provengo y lo que personas como usted piensan de personas como yo. – Narcissa la miró con suspicacia. – Si la hace sentir mejor, no está en mis planes enamorar a Draco, casarnos y arruinar su linaje. –

-No es eso lo que me preocupa, aunque le sorprenda. - Dijo la mujer un poco enojada.

-Entonces no entiendo su intervención. – Aceptó Hermione.

-Me alegra saber que a usted también le gusta mi hijo, él ha sufrido un cambio muy drástico últimamente… es un joven sensible. –

Antes de que Hermione pudiera responder, una elfina apareció corriendo y le dijo algo al oído a Narcissa.

-Él acaba de llegar, agradecería que no le comente nada de esta conversación. –

Hermione asintió, justo en el momento en que Draco atravesó la puerta.

-Hermione… - Dijo sorprendido. – Madre… buenas tardes. –

Narcissa sonrió. – Ya que llegaste puedes ayudar a la señorita Granger en el resto del recorrido, yo voy a recostarme. –

Draco asintió y ella salió de la habitación.

-¿Te dijo algo incómodo?- Preguntó Draco preocupado.

Hermione negó. -¿Cómo estás?-

-Muy bien, de hecho. –

Ambos sonrieron, Draco se acercó lentamente y acunó la mejilla de Hermione en su mano, ella cerró los ojos ante el contacto, podía sentir la energía y la tensión moviéndose entre ellos, Draco la besó suave y tiernamente.

-Pensé que tendría que esperar al viernes para volver a verte… - Susurró sobre sus labios.

-¿El viernes?- Preguntó Hermione.

-El cumpleaños de tu madre… ¿sigo invitado?- Draco se separó apenado.

-Ah, cierto, claro que sigues invitado… -

Ambos sonrieron. – En realidad, los chicos irán mañana a un partido de Quidditch y nos invitaron, Theodore y Daphne también irán. –

Draco levantó las cejas. – Así que se ha formado un grupo… -

-Algo así, a los chicos les agrada Theodore… -

-A todos les agrada Theodore, es adorable, en palabras de todos los padres de nuestra generación. –

Ambos rieron.

-¿Puedo volver a besarte? – Preguntó Draco apenado.

-… por favor. – murmuró ella.

Draco se acercó y volvió a besarla, esta vez con un poco más de pasión, Hermione se sentía mareada, el olor a menta y perfume caro que emanaba Malfoy la hacía sentir muy excitada, de repente el ambiente era denso, se separaron un segundo y se miraron a los ojos.

-¿Qué está pasando, Granger? – Preguntó Draco.

Ella negó. – No tengo idea. – Murmuró sobre sus labios.

Ella lo volvió a besar, no le importaba saber qué estaba pasando, no le importaba que él era Draco Malfoy, que ella fue torturada ahí, en su propia casa, no le importaban sus decisiones del pasado ni lo que pasaría en el futuro, ni si Narcissa Malfoy estaba enojada porque sentía amenazado su perfecto linaje de sangre pura, Hermione Granger sentía algo por Draco Malfoy, algo que no era precisamente un gusto superficial o deseo sexual, algo que iba más allá de eso, mientras lo besaba, pensaba que quería seguir escuchando sus historias de niño, que quería saber cuál era su libro favorito, quería ver su sonrisa, quería más…

Al separarse, Draco la miraba sonriente, una sonrisa genuina.

-Nos vemos mañana. – Fue todo lo que pudo decir Hermione.

-Paso por ti… -

La acompañó a la puerta, donde antes de desaparecer, Hermione le dio un beso en los labios y lo abrazó con fuerza, Narcissa miraba la escena desde la ventana, preocupada.

Aquel repentino ataque de cariño y honestidad de Draco no era casualidad, había estado con su psicólogo y le contó con lujo de detalles como se sentía con respecto a Hermione Granger, a lo que él le aconsejó darle rienda suelta a su cariño, a su pasión y a todo lo que sintiera, pues lo peor que podría pasar, era que ella simplemente dijera que no, y Draco podía estar preparado para eso, aunque lo dudaba pues la bruja parecía muy receptiva, así que Draco decidió que la próxima vez que viera a Hermione, iba a besarla como quería, acariciaría su bonito rostro y se impregnaría del olor a miel y flores de su cabello.

Entró a casa muy contento.

-¿Qué tal si ella no planea casarse contigo?- Preguntó su madre bajando las escaleras.

Draco se detuvo en seco. -Madre, sólo hemos salido algunas veces la verdad es que yo no sé si quisiera casarme con ella… -

-Draco, ¿qué tal si te enamoras y ella te deja por ser sangre pura? –

-¿Hablaste con ella sobre algo?-

Narcissa frunció los labios. – Le dije que estaba preocupada y ella dijo que no estaba en sus planes afectar nuestro linaje. –

Por primera vez, Draco se sintió furioso con su madre. – Madre, lo último en lo que pienso es en el estúpido linaje, evidentemente ella te diría eso si sentía que la estabas atacando, me importa muy poco que Hermione Granger sea hija de muggles, es inteligente, es amable, valiente, hermosa, me escucha, se preocupa por las personas, parece entenderme y es la primera persona desde que tengo memoria que realmente escucha lo que digo y respeta mis sentimientos porque siente empatía por mí, me hace sentir como un hombre normal que merece a una mujer buena, me hace sentir que no soy un monstruo. –

Ni siquiera dejó que su mamá dijera nada, subió las escaleras y se encerró en el estudio.

Hermione se sentía feliz cuando llegó del trabajo el jueves y se arregló para ir al partido de Quidditch, se decidió por unos jeans a la cintura, una camiseta de Las Arpías de Hollyhead que le había regalado Ginny y una chaqueta de cuero con botas a juego, recogió su cabello en una cola de caballo y se puso un maquillaje ligero.

Draco llegó a la hora acordada, una hora antes de encontrarse con los chicos.

-Hola, pasa… - Sonrió ella.

Él entró, tenía un pantalón negro y un suéter verde, muy slytherin, olía delicioso.

-Hermione quiero pedirte disculpas si mi madre te incomodó en la visita. –

Ella se sorprendió de que él supiera, ya que Narcissa le pidió que no dijera nada.

-No te preocupes, entiendo sus preocupaciones, Draco, no pretendo discutir con ella sobre todo esto. –

-Deberías, no me importa que seas hija de muggles. –

-Lo sé… - Sonrió ella

-¿En serio lo sabes? – Preguntó él acercándose.

Hermione lo abrazó por la cintura. – En serio lo sé, Draco. –

Él le devolvió el abrazo. -Era un mocoso odioso, cómo podía ser tan cruel. –

-No sé de qué hablas… el hombre que me gusta es amable, atento, divertido, inteligente, dulce… - Hermione lo miraba a los ojos mientras hablaba.

-¿Es posible que te quiera, Hermione?-

Ella sonrió. – Es posible, porque la verdad yo también comienzo a sentir cariño por ti. –

Draco sonrió y la besó.

-Hermione ¿podríamos ser algo más que amigos? Sé que es muy rápido, pero si no funcionara, simplemente podemos seguir siendo amigos… -

Hermione se separó un poco, su semblante cambió.

-Lo siento, no quise ser abrupto, pensé que era el momento… es obvio que piensas que no funcionaría. –

-¿Y si funciona?- Murmuró ella.

-¿A qué te refieres? – Preguntó él frunciendo el ceño.

-¿Qué tal si funciona Draco? ¿Qué tal si nos enamoramos? Y estamos juntos mucho tiempo… -

Draco sonrió levemente. -Entonces iremos a ver casas juntos, no sé a qué te refieres. –

-Si me enamoro, y debemos terminar… -

-¿Por qué deberíamos terminar?-

-No puedes acabar con dos familias de sangre pura tan antiguas sin que a tu madre le dé un infarto. – Aceptó ella.

-Estoy seguro que encontraremos una solución para que a mi madre no le dé un infarto, como ir por pasos, y no hablar de matrimonio e hijos el día que te pido dar el primer paso. – Draco río.

Ella se sintió apenada. – Lo siento… -

-Puedes decir que no, y podemos seguir siendo buenos amigos… -

-Sí. - Susurró Hermione.

-Sí ¿qué? –

-Hay que intentarlo, hay que ser novios. –

Ambos rieron como colegiales.

-Somos novios. – Murmuró Draco.

-Hermione Granger y Draco Malfoy son novios… -

Soltaron una carcajada y se acercaron a besarse.

Hermione se permitió desordenarle un poco el cabello y él acarició su cintura por debajo de la camiseta, que dejaba su ombligo al descubierto, Hermione sintió electricidad, se besaron con pasión y antes de darse cuenta, ella estaba acostada sobre él en el sofá, y sus manos apretaban sus nalgas con fuerza mientras ella metía sus manos por debajo de su suéter, bajó lentamente y cuando sus dedos tocaron la hebilla del cinturón, Draco se tensó.

-Está bien, podemos ir lento… - Susurró ella.

-No tengo miedo, sólo, estoy nervioso. – Respondió él sentándose.

-Podemos intentar… no sé, ir por pasos, y tú podrías decirme qué te incomoda… -

Draco asintió levemente, entonces Hermione lo volvió a besar y se arrodilló frente a él.

-Sólo dime si es demasiado… - Murmuró con una mirada lujuriosa mientras le desabrochaba el cinturón, Draco tragó grueso, Hermione tocó su erección por encima de los shorts de tela negros, sólo lo rozó con la punta de los dedos y Draco soltó un suspiro.

-¿Esto está bien para ti?- Preguntó ella en un susurro, él asintió, entonces ella descubrió su enorme erección y tomó su pene en sus manos, lo acarició suavemente, subiendo y bajando, Draco echó la cabeza para atrás, ella sonrió complacida, y pasó su lengua desde la base hasta la punta de su miembro, que parecía crecer en sus manos, Draco gruñó en respuesta, y a Hermione eso no le pareció una queja, así que se lo metió a la boca, completo, profundo, Draco gimió de placer.

-Hermione… - Susurró en un gemido, mientras ella subía y bajaba, succionando suavemente la punta. – Por favor… -

Ella se detuvo.

-¿Quieres que me detenga?- Murmuró ella.

Draco negó con la mandíbula apretada, ella sonrió y continuó, él se sorprendió de poder sentir tantas cosas en un solo momento, además del placer excesivo que lo embargaba, sentía una felicidad plena, profunda, tranquila, que no sabía si tenía que ver con la boca de Hermione que subía y bajaba húmeda en su erección, o con el hecho de que por primera vez en mucho tiempo sentía que se merecía las cosas positivas que estaban pasando en su vida.

Explotó de placer sin saber la respuesta, y tomó a Hermione de su cola de caballo sin poder evitarlo, ella gimió en respuesta.

Se quedó un segundo con los ojos cerrados, sentía un poco de vergüenza, pero sobre todo sentía que no quería levantarse del sofá nunca más, Hermione permanecía arrodillada frente a él, mirándolo de lado con una sonrisa inocente.

-Vas a matarme…- Susurró él al verla, con las mejillas rosadas y los labios carnosos curvados en una sonrisa.

-No es mi plan…- Respondió ella.

Él también sonrió.

Capítulo 12

Hermione llegó el miércoles a la mansión Malfoy con la emoción a flor de piel, era absurdo mentirse a sí misma, ella quería ver a Draco, así que apuró el paso hasta la puerta y tocó, esperando pacientemente a ser atendida.

Fue una elfina pequeña quien abrió la puerta.

-Oh, señorita del ministerio, no la esperábamos. – Dijo sorprendida, haciendo una reverencia.

- Se supone que son sorpresa. – Comentó ella sonriente.

- Pase adelante, por favor, le diré al ama Narcissa. –

Hermione entró y la elfina desapareció, ella se preguntó por qué no llamaba a Draco, pero sintió que era imprudente preguntar.

Narcissa bajó las escaleras al cabo de unos minutos.

-Señorita Granger, no la esperaba, Draco se encuentra haciendo algunas diligencias… - Dijo con una sonrisa modesta.

-No se preocupe Sra. Malfoy, usted puede estar presente en la inspección, son sorpresa y si se niega a colaborar conmigo me temo que tendré que reportarlo. –

-No te preocupes querida, si es una cuestión de trabajo supongo que puedo ayudarte. - Dijo acabando de bajar las escaleras.

Hermione comenzó la inspección bajo la mirada atenta de Narcissa, nada parecía fuera de lugar, incluso se sorprendió de encontrar a un elfo durmiendo, era su día libre, todos parecían muy contentos, ninguno se asustaba o se comportaba diferente bajo la mirada de Narcissa así que Hermione asumió que, sin Lucius en casa, los castigos no eran algo frecuente.

-Y señorita Granger… ¿puedo preguntar sobre esta reciente amistad con mi hijo? Perdone que sea impertinente, entenderá mi preocupación, Draco y yo somos todo lo que queda de los Malfoy y los Black. –

Hermione se sorprendió mucho de la sinceridad de Narcissa. – Eh, la verdad, como usted dijo, él y yo sólo somos amigos, ya sabe, tenemos que olvidar el pasado, limpiar asperezas, sólo quiero que Draco vuelva a sentirse parte de la sociedad mágica. – Dijo muy solemne.

-Pero usted le gusta. – Respondió ella simplemente.

Hermione casi se ahoga. – Eh… no sé qué decir Sra. Malfoy, él me lo confesó hace unos días, pero si la hace sentir mejor, a mí también me gusta… sé que eso no será de su agrado, ambas sabemos de dónde provengo y lo que personas como usted piensan de personas como yo. – Narcissa la miró con suspicacia. – Si la hace sentir mejor, no está en mis planes enamorar a Draco, casarnos y arruinar su linaje. –

-No es eso lo que me preocupa, aunque le sorprenda. - Dijo la mujer un poco enojada.

-Entonces no entiendo su intervención. – Aceptó Hermione.

-Me alegra saber que a usted también le gusta mi hijo, él ha sufrido un cambio muy drástico últimamente… es un joven sensible. –

Antes de que Hermione pudiera responder, una elfina apareció corriendo y le dijo algo al oído a Narcissa.

-Él acaba de llegar, agradecería que no le comente nada de esta conversación. –

Hermione asintió, justo en el momento en que Draco atravesó la puerta.

-Hermione… - Dijo sorprendido. – Madre… buenas tardes. –

Narcissa sonrió. – Ya que llegaste puedes ayudar a la señorita Granger en el resto del recorrido, yo voy a recostarme. –

Draco asintió y ella salió de la habitación.

-¿Te dijo algo incómodo?- Preguntó Draco preocupado.

Hermione negó. -¿Cómo estás?-

-Muy bien, de hecho. –

Ambos sonrieron, Draco se acercó lentamente y acunó la mejilla de Hermione en su mano, ella cerró los ojos ante el contacto, podía sentir la energía y la tensión moviéndose entre ellos, Draco la besó suave y tiernamente.

-Pensé que tendría que esperar al viernes para volver a verte… - Susurró sobre sus labios.

-¿El viernes?- Preguntó Hermione.

-El cumpleaños de tu madre… ¿sigo invitado?- Draco se separó apenado.

-Ah, cierto, claro que sigues invitado… -

Ambos sonrieron. – En realidad, los chicos irán mañana a un partido de Quidditch y nos invitaron, Theodore y Daphne también irán. –

Draco levantó las cejas. – Así que se ha formado un grupo… -

-Algo así, a los chicos les agrada Theodore… -

-A todos les agrada Theodore, es adorable, en palabras de todos los padres de nuestra generación. –

Ambos rieron.

-¿Puedo volver a besarte? – Preguntó Draco apenado.

-… por favor. – murmuró ella.

Draco se acercó y volvió a besarla, esta vez con un poco más de pasión, Hermione se sentía mareada, el olor a menta y perfume caro que emanaba Malfoy la hacía sentir muy excitada, de repente el ambiente era denso, se separaron un segundo y se miraron a los ojos.

-¿Qué está pasando, Granger? – Preguntó Draco.

Ella negó. – No tengo idea. – Murmuró sobre sus labios.

Ella lo volvió a besar, no le importaba saber qué estaba pasando, no le importaba que él era Draco Malfoy, que ella fue torturada ahí, en su propia casa, no le importaban sus decisiones del pasado ni lo que pasaría en el futuro, ni si Narcissa Malfoy estaba enojada porque sentía amenazado su perfecto linaje de sangre pura, Hermione Granger sentía algo por Draco Malfoy, algo que no era precisamente un gusto superficial o deseo sexual, algo que iba más allá de eso, mientras lo besaba, pensaba que quería seguir escuchando sus historias de niño, que quería saber cuál era su libro favorito, quería ver su sonrisa, quería más…

Al separarse, Draco la miraba sonriente, una sonrisa genuina.

-Nos vemos mañana. – Fue todo lo que pudo decir Hermione.

-Paso por ti… -

La acompañó a la puerta, donde antes de desaparecer, Hermione le dio un beso en los labios y lo abrazó con fuerza, Narcissa miraba la escena desde la ventana, preocupada.

Aquel repentino ataque de cariño y honestidad de Draco no era casualidad, había estado con su psicólogo y le contó con lujo de detalles como se sentía con respecto a Hermione Granger, a lo que él le aconsejó darle rienda suelta a su cariño, a su pasión y a todo lo que sintiera, pues lo peor que podría pasar, era que ella simplemente dijera que no, y Draco podía estar preparado para eso, aunque lo dudaba pues la bruja parecía muy receptiva, así que Draco decidió que la próxima vez que viera a Hermione, iba a besarla como quería, acariciaría su bonito rostro y se impregnaría del olor a miel y flores de su cabello.

Entró a casa muy contento.

-¿Qué tal si ella no planea casarse contigo?- Preguntó su madre bajando las escaleras.

Draco se detuvo en seco. -Madre, sólo hemos salido algunas veces la verdad es que yo no sé si quisiera casarme con ella… -

-Draco, ¿qué tal si te enamoras y ella te deja por ser sangre pura? –

-¿Hablaste con ella sobre algo?-

Narcissa frunció los labios. – Le dije que estaba preocupada y ella dijo que no estaba en sus planes afectar nuestro linaje. –

Por primera vez, Draco se sintió furioso con su madre. – Madre, lo último en lo que pienso es en el estúpido linaje, evidentemente ella te diría eso si sentía que la estabas atacando, me importa muy poco que Hermione Granger sea hija de muggles, es inteligente, es amable, valiente, hermosa, me escucha, se preocupa por las personas, parece entenderme y es la primera persona desde que tengo memoria que realmente escucha lo que digo y respeta mis sentimientos porque siente empatía por mí, me hace sentir como un hombre normal que merece a una mujer buena, me hace sentir que no soy un monstruo. –

Ni siquiera dejó que su mamá dijera nada, subió las escaleras y se encerró en el estudio.

Hermione se sentía feliz cuando llegó del trabajo el jueves y se arregló para ir al partido de Quidditch, se decidió por unos jeans a la cintura, una camiseta de Las Arpías de Hollyhead que le había regalado Ginny y una chaqueta de cuero con botas a juego, recogió su cabello en una cola de caballo y se puso un maquillaje ligero.

Draco llegó a la hora acordada, una hora antes de encontrarse con los chicos.

-Hola, pasa… - Sonrió ella.

Él entró, tenía un pantalón negro y un suéter verde, muy slytherin, olía delicioso.

-Hermione quiero pedirte disculpas si mi madre te incomodó en la visita. –

Ella se sorprendió de que él supiera, ya que Narcissa le pidió que no dijera nada.

-No te preocupes, entiendo sus preocupaciones, Draco, no pretendo discutir con ella sobre todo esto. –

-Deberías, no me importa que seas hija de muggles. –

-Lo sé… - Sonrió ella

-¿En serio lo sabes? – Preguntó él acercándose.

Hermione lo abrazó por la cintura. – En serio lo sé, Draco. –

Él le devolvió el abrazo. -Era un mocoso odioso, cómo podía ser tan cruel. –

-No sé de qué hablas… el hombre que me gusta es amable, atento, divertido, inteligente, dulce… - Hermione lo miraba a los ojos mientras hablaba.

-¿Es posible que te quiera, Hermione?-

Ella sonrió. – Es posible, porque la verdad yo también comienzo a sentir cariño por ti. –

Draco sonrió y la besó.

-Hermione ¿podríamos ser algo más que amigos? Sé que es muy rápido, pero si no funcionara, simplemente podemos seguir siendo amigos… -

Hermione se separó un poco, su semblante cambió.

-Lo siento, no quise ser abrupto, pensé que era el momento… es obvio que piensas que no funcionaría. –

-¿Y si funciona?- Murmuró ella.

-¿A qué te refieres? – Preguntó él frunciendo el ceño.

-¿Qué tal si funciona Draco? ¿Qué tal si nos enamoramos? Y estamos juntos mucho tiempo… -

Draco sonrió levemente. -Entonces iremos a ver casas juntos, no sé a qué te refieres. –

-Si me enamoro, y debemos terminar… -

-¿Por qué deberíamos terminar?-

-No puedes acabar con dos familias de sangre pura tan antiguas sin que a tu madre le dé un infarto. – Aceptó ella.

-Estoy seguro que encontraremos una solución para que a mi madre no le dé un infarto, como ir por pasos, y no hablar de matrimonio e hijos el día que te pido dar el primer paso. – Draco río.

Ella se sintió apenada. – Lo siento… -

-Puedes decir que no, y podemos seguir siendo buenos amigos… -

-Sí. - Susurró Hermione.

-Sí ¿qué? –

-Hay que intentarlo, hay que ser novios. –

Ambos rieron como colegiales.

-Somos novios. – Murmuró Draco.

-Hermione Granger y Draco Malfoy son novios… -

Soltaron una carcajada y se acercaron a besarse.

Hermione se permitió desordenarle un poco el cabello y él acarició su cintura por debajo de la camiseta, que dejaba su ombligo al descubierto, Hermione sintió electricidad, se besaron con pasión y antes de darse cuenta, ella estaba acostada sobre él en el sofá, y sus manos apretaban sus nalgas con fuerza mientras ella metía sus manos por debajo de su suéter, bajó lentamente y cuando sus dedos tocaron la hebilla del cinturón, Draco se tensó.

-Está bien, podemos ir lento… - Susurró ella.

-No tengo miedo, sólo, estoy nervioso. – Respondió él sentándose.

-Podemos intentar… no sé, ir por pasos, y tú podrías decirme qué te incomoda… -

Draco asintió levemente, entonces Hermione lo volvió a besar y se arrodilló frente a él.

-Sólo dime si es demasiado… - Murmuró con una mirada lujuriosa mientras le desabrochaba el cinturón, Draco tragó grueso, Hermione tocó su erección por encima de los shorts de tela negros, sólo lo rozó con la punta de los dedos y Draco soltó un suspiro.

-¿Esto está bien para ti?- Preguntó ella en un susurro, él asintió, entonces ella descubrió su enorme erección y tomó su pene en sus manos, lo acarició suavemente, subiendo y bajando, Draco echó la cabeza para atrás, ella sonrió complacida, y pasó su lengua desde la base hasta la punta de su miembro, que parecía crecer en sus manos, Draco gruñó en respuesta, y a Hermione eso no le pareció una queja, así que se lo metió a la boca, completo, profundo, Draco gimió de placer.

-Hermione… - Susurró en un gemido, mientras ella subía y bajaba, succionando suavemente la punta. – Por favor… -

Ella se detuvo.

-¿Quieres que me detenga?- Murmuró ella.

Draco negó con la mandíbula apretada, ella sonrió y continuó, él se sorprendió de poder sentir tantas cosas en un solo momento, además del placer excesivo que lo embargaba, sentía una felicidad plena, profunda, tranquila, que no sabía si tenía que ver con la boca de Hermione que subía y bajaba húmeda en su erección, o con el hecho de que por primera vez en mucho tiempo sentía que se merecía las cosas positivas que estaban pasando en su vida.

Explotó de placer sin saber la respuesta, y tomó a Hermione de su cola de caballo sin poder evitarlo, ella gimió en respuesta.

Se quedó un segundo con los ojos cerrados, sentía un poco de vergüenza, pero sobre todo sentía que no quería levantarse del sofá nunca más, Hermione permanecía arrodillada frente a él, mirándolo de lado con una sonrisa inocente.

-Vas a matarme…- Susurró él al verla, con las mejillas rosadas y los labios carnosos curvados en una sonrisa.

-No es mi plan…- Respondió ella.

Él también sonrió.

Lo sé, soy de lo peor. Tardé demasiado en actualizar porque estuve pasando por un momento difícil, apenas me estoy recuperando de un episodio depresivo algo fuerte, pero vamos bien, espero que me disculpen, las quiero.

Un beso enorme a todas las chicas que comentaron en el capítulo pasado, sus reviews me hacen muy feliz, por cierto, este capítulo es una respuesta a la persona que preguntó si habría lemon jeje.

Disculpen que no les conteste por separado, ha pasado algún tiempo, de cualquier forma saludos y besos a quienes siempre me apoyan en esta historia, espero que les gustara el capítulo.