Encuentro.

-El plan es el siguiente: La fiesta va a ser de máscaras pues en el clímax de la fiesta la princesa heredera será rebelada, una vez que logremos localizarla y memoricemos su rostro será más fácil atacarla. Debemos esperar hasta entonces. No atacaremos, no llamaremos la atención, debemos socializar-

Chitaru y Haruki explicaban el plan a tres soldados que serían quienes las acompañarían en dicha misión todo bajo la atenta mirada del general Namatame quien no iría al baile pues era el personaje más reconocido para los soldados del reino, el ejército rebelde no podía arriesgarse a ser descubierto y mucho menos perder a su general, sería una baja considerable si él llegaba a ser capturado

-Debemos recordar estar alertas, tenemos entendido que el general Tokaku sabe quiénes somos nosotras y debemos evitar una confrontación a toda costa- Chitaru hablaba con confianza y tranquilidad demostrando que era una líder nata, los soldados le prestaban atención al igual que su hermana -De igual forma debemos mantener al margen nuestro contacto con el general Banba y el coronel Takechi, la reina Hanabusa irá al baile, no debemos ponerla en riesgo, si algo llegase a pasarle el reino completo de los Hanabusa se iría contra nosotros, por ultimo no hay que quitarnos las máscaras en ningún momento, debemos ser cautelosos en todo momento. Nuestra misión es conseguir información, una vez que la princesa heredera sea rebelada, nosotros nos iremos-

-Disculpe Coronel ¿Por qué no simplemente atacamos a la princesa cuando esta sea revelada?

Haruki tomó la palabra esta vez, acercándose al soldado dio una palmada en su espalda

-Excelente pregunta, verán, ustedes tres son de los mejores soldados que este ejercito posee y es cierto que nosotras podemos contra diez hombres del rey, desafortunadamente hay alguien que iguala nuestras habilidades: Tokaku Datura. No olvidemos que estaremos solo nosotros cinco contra todos los soldados que custodian el castillo, intentar atacar a la princesa sería demasiado riesgoso es por eso qué debemos irnos en cuanto sea rebelada, no debemos dejar que nos capturen y mucho menos que nos maten ¿Entendido?-

-A la primera señal de enfrentamiento nos iremos. En la guerra no todo es fuerza, la estrategia es mejor, así que ya tendremos una mejor oportunidad de atacar en el futuro-

Haruki sacó un mapa del castillo, señalando con su espada comenzó a dictar las últimas instrucciones

-Chitaru estará más apartada de la fiesta puesto que es un blanco reconocible para Tokaku, rondará por los balcones y jardines de palacio, solo llegará con nosotros a la pista de baile cuando lleguemos y cuando la princesa sea presentada, nosotros cuatro tendremos más oportunidades para interactuar socialmente estaremos en el salón de baile principalmente, intentemos que nuestra comunicación sea la mínima, que no se nos relacione mucho juntos ¿Entendido?-

Los tres soldados asintieron y chocaron su puño contra su pecho, con decisión dijeron

-SI SEÑOR-

-¿Alguna otra pregunta?-

-Si yo tengo una pregunta importante- todos se desconcertaron ante la voz del general Namatame quien sonrió -¿Qué se van a poner?-

Yuudai miró como sus hijas se sonrojaban e intercambiaban miradas entre ellas ligeramente avergonzadas, los tres soldados miraron desconcertados y sin entender muy bien al viejo general

-General, esta es una reunión de guerra creo que el tema está fuera de lugar- dijo Chitaru con una ligera sonrisa -Pueden retirarse deben estar listos para la hora acordada-

-Y no usen sus uniformes militares, esos los delatarían, usen un traje o algo formal-

Los tres soldados salieron un poco más relajados y emocionados, sus voces se escucharon fuera de la tienda, hablaban del baile

-Seguro esto es algo nuevo para ellos. No lo admitirán fácilmente pero están emocionados por ir-

-Es natural hija, son soldados, son de clase baja, las fiestas reales son muy diferentes a las fiestas populares. Pero confío en que ellos sabrán comportarse-

-Pensándolo bien los trajes militares nos delatarían… ¿Qué usaríamos entonces?-

-Justo por eso me tome la libertad de conseguirles esto-

Chitaru y Haruki tomaron entre sus manos lo que les ofrecía su padre, dos trajes de gala: para la mayor uno azul brillante y para la menor uno negro ambos adornados con detalles dorados y blancos

-¿Trajes papá?-

-Bueno, ustedes no son mucho de usar vestidos, además son más estorbosos para entrar en acción ¡Oh vamos! Ustedes prefieren este tipo de ropas, no pongan esas caras de sorpresa-

-Papá tiene razón Chitaru, nos vemos mejor en traje- Haruki miró su traje y sonrió -Definitivamente el buen gusto es genético estoy segura qué más de una chica caerá al verme con esto- saco un dulce y se lo llevo a la boca ofreciendo uno a su hermana y a su padre, Chitaru tomó el dulce y dio un golpe en el brazo de su hermana

-Claro señorita casanova pero recuerda que vamos a ese baile por una misión y no a conseguir pareja. Ahora ve a medirte ese traje-

-Puedo hacer las dos cosas sin problema- dijo retirándose, el general Namatame comenzó a reír

-A veces no sé qué me preocupa más, lo mujeriega que es tu hermana o el hecho de que tú no parezcas interesada en ese tipo de cosas-

-Estamos en medio de una guerra papá, creo que no es el momento de pensar en ello-

El general Yuudai se acercó a su hija y la abrazó tiernamente sintiéndose culpable por no poder darle una vida diferente a su hija

-No tienes idea de lo feliz que me haría verte fuera de todo esto, sería tan feliz si esta situación fuese diferente y ustedes pudieran llevar una vida tranquila lejos de todo este problema de la guerra, pero déjame decirte algo Chitaru incluso en medio de todo esto algún día te llegara el amor y cuando eso suceda no quiero que te cierres ante esa idea. Enamórate, se feliz, aférrate a ese hermoso sentimiento y veras que en medio de toda la penumbra por la que estamos pasando saber que hay alguien tomando tu mano hará tus días mucho más llevaderos. No olvides esto un amor increíble es capaz de cambiar al mundo-

-Padre eso fue hermoso, pero realmente dudo que me llegue ese sentimiento… Tal vez, no fui hecha para el amor-

-Todos estamos hechos para amar hija, es solo que tu tiempo aun no llega- Yuudai miró a Chitaru directo a los ojos -Prométeme que si el amor llega no te vas a cerrar a él, amarás y dejarás que te amen, y que no importa lo que pase pelearas por ese amor-

-Lo prometo-

-.-.-.-.-.-.-.-.-.

-Las preparaciones para la ceremonia están listas, también la recepción para el baile-

-¡Excelente! Y con Tokaku encargándose de preparar la seguridad ya está todo listo- Suzu estiró sus brazos para relajarse un poco, miró a su compañera peli negra y sonrió coqueta -Aunque, ahora que lo pienso, falta solo una cosa más-

-¿Si Suzu-sama?-

Suzu se acercó de una forma algo seductora a la chica frente a ella, tomó su mano suavemente

-¿Serias mi pareja esta noche Kouko-chan?-

Kouko retiró su mano y dio un par de pasos hacia atrás, un leve sonrojo en su rostro

-Suzu-sama tengo deberes que cumplir en dicho evento y usted también, sin mencionar que sería sumamente inapropiado que usted y yo vayamos juntas-

-Pero estaremos juntas de todas formas Kouko-chan-

-Pero no como pareja, usted es la sacerdotisa mayor, yo soy su segunda al mando, vamos juntas como autoridad y subordinada. Discúlpeme pero debo declinar su propuesta ¿Necesita algo más?-

-No, puedes retirarte- la peli azul regresó a su escritorio y dejó caer su cabeza sobre éste mientras dejaba salir un suspiro y un quejido de frustración

-Muy bien hermanita triunfando en el amor como siempre por cierto no recuerdo mis clases de etiqueta ¿Es correcto que una princesa se desplome sobre su escritorio?- la voz divertida de su pequeña hermana hizo que se sentara correctamente

-Tan correcto como burlarte descaradamente de tu hermana mayor ¿Cuándo entraste?-

-Cuando tu amor platónico iba saliendo. Necesito tu ayuda-

-¿Para qué?-

-Tokaku-

Suzu solo necesitó ese nombre para tomar la mano de Hitsugi y seguirla hasta los jardines del castillo. Al llegar la mayor se quedó perpleja ante la escena que veía: al menos una tercera parte de su ejército perfectamente formado escuchando las atentas ordenes de su general, quien caminaba de un lado a otro mirándolos con severidad. Ambas peli azules suspiraron y se acercaron cautelosamente hacia su hermana mayor para escuchar su discurso

-Y sobre todo necesito que estén atentos ante la más mínima señal de peligro. No permitiremos que se nos presente alguna sorpresa desagradable…-

-Tokaku-

La llamó Suzu, pero fue ignorada

-…Si es necesario sacar a alguien del salón tienen la completa autoridad para hacerlo…-

-Tokaku-

Hitsugi hizo lo mismo y el resultado fue también el mismo

-…también recuerden hacer un cateo previo a la entrada nadie puede entrar con armas de ningún tipo. Cualquier error que se cometa lo pagarán caro-

-¡TOKAKU!-

Ambas hermanas gritaron por fin llamando la atención de la mayor quien suspiró pesadamente y dio media vuelta para verlas

-¿Qué?-

-¿Qué estás haciendo?- pregunto Suzu extrañada, la mayor permaneció con la mirada seria

-Preparando la seguridad-

Suzu rodó los ojos y suspiró

-Esto es un baile, no una batalla-

-Este no es un baile, es EL baile de presentación de Hitsugi. No pienso correr ningún riesgo y exponerla a algo-

-El pueblo ya nos considera un gobierno cruel y severo, ésto solo empeoraría las cosas- la mayor apretó la mandíbula molesta, sus gélidos ojos azules se enfrentaron con los dorados de sus hermanas ¿Cómo era posible que tomaran las cosas tan a la ligera? ¡Estaban en medio de una guerra! Ella solo quería protegerlas, le juró a su padre que lo haría ¿Por qué no podían entender eso? Tokaku habló con firmeza hacia su ejército dándoles una orden

-MEDIA VUELTA ¡YA!-

Los soldados temerosos obedecieron e incluso caminaron hacia atrás para darle más espacio a las princesas. Tokaku habló con más libertad y menos dureza

-¿A las dos se les olvida que estamos librando una guerra? Hitsugi, es la primera vez que tu rostro será mostrado, ahora serás conocida, te volverás un blanco fácil. Mi poca tranquilidad ante la ignorancia de tu rostro se irá, solo debo protegerte-

-¿Protegerme de qué?-

-Se que el ejercito rebelde planea algo. Lo sé, puedo sentirlo… Y no les daré oportunidad de que te hagan algo-

Hitsugi abrazó a Tokaku quien se sonrojó congelándose en el acto

-Tokaku sé que intentas cuidarnos, sobre todo a mí, y lo agradezco pero- la pequeña peli azul habló con firmeza rompiendo ese abrazo -Es mi baile y no voy a permitir que lo tengas repleto de soldados como si fueran a un campo de batalla-

-Esa decisión no depende de ti. Soy el Capitán General del ejercito de la casa Datura y yo mando sobre esto-

-En realidad si depende de ella- las tres princesas voltearon hacia un lado encontrándose con la mirada avergonzada de Haru -Lo-lo siento, Tokaku-san pero como sabes el primer baile de una princesa es muy importante-

-¿Y solo porque es su baile debo obedecerla?-

-No, sabes perfectamente que gracias a la cruel traición del general Sho, quien organizó toda una rebelión interna para apoderarse del control total del reino, las tradiciones se cambiaron y entonces el general no puede tener más autoridad que el heredero al trono por lo que Hitsugi-san puede elegir cierto tipo de cosas mientras no cambie las tradiciones incluido si quiere o no a la mitad de tu ejército en el baile-

Tokaku miro seriamente a la pelirroja y luego a su hermana menor quien la miraba con suficiencia

-Debes obedecerme porque seré TU reina-

-Pero sigues siendo mi hermana menor y debo cuidarte. Le juré a nuestros padres que te defendería con mi vida de ser necesario-

Tokaku se acercaba peligrosamente a Hitsugi quien también la encaraba. Suzu y Haru se acercaron para separarlas. Haru tomó por los hombros a Tokaku quien la miró con severidad y se sacudió para que Haru quitara sus manos de ella, la pelirroja bajó la cabeza un poco

-Lo siento- Tokaku suspiró, Haru habló -Ambas deben llegar a un mutuo acuerdo-

-Haru-chan tiene razón, no ganan nada peleando entre ustedes-

-Bien ¿Cuantos soldados consideras necesarios?

Tokaku se cruzó de brazos seria, Hitsugi hizo lo mismo. A las dos les encantaba retarse, ninguna de las dos cedía, esto siempre hacía que Suzu quedara en medio de las discusiones. Hitsugi sonrió

-Dos en cada puerta-

-Ni de broma. Dos son muy pocos estarían en desventaja ante un ataque, cinco me parece un numero más razonable-

-¡¿CINCO?! ¿ESTAS DEMENTE O QUÉ?-

-Cinco me parece un numero razonable Hitsugi- Suzu tomó la palabra dedicándole una mirada a su hermana menor y a su hermana mayor, una mirada que conocían bien, eso les decía que debía ceder o terminarían mal -Cinco custodiando cada puerta y cinco más dentro del baile-

-No. Diez en el baile, un par en cada uno de los jardines y algunos patrullando por los pasillos-

-¿Qué? Tokaku no, eso es-

-Perfecto- interrumpió Suzu, sabía perfectamente que sus hermanas no llegarían a un acuerdo, así que ella tomaría el acuerdo por ambas -No son más de 50 soldados, así ya cuentas con un equipo bien armado para patrullar la fiesta-

-50 son muy pocos yo-

-Estarás en el baile, además, Sumireko viene con su general y su coronel eso nos da seguridad extra-

-Sugiero que también tengamos soldados infiltrados como invitados así en caso de un ataque tendríamos el elemento sorpresa-

-No-

Hitsugi frunció el ceño

-Serán parte de los 10 del baile-

Suzu dio la oferta final

-Bien-

Y Tokaku tuvo que aceptar los términos y condiciones de su hermana

-Bueno, y ahora que todas estamos de acuerdo- Suzu abrazo a ambas por los hombros intentando relajar la tensión del ambiente -Deberíamos prepararnos solo faltan un par de horas-

-De acuerdo, yo me quedaré aquí para dictar las nuevas instrucciones. Adelántense al castillo. Tú también Ichinose, luego hablaré contigo-

La pelirroja hizo una reverencia y caminó con las dos peli azules

-Creo que está enojada-

-Se le pasará. A Tokaku no le gusta que la manden y menos su novia. Piensa que eso le resta autoridad, sabes que no le gusta verse débil-

Hitsugi abrazó a Haru para animarla

-Hitsugi-chan tiene razón. Anímate Haru-chan, Tokaku tiene un corazón tierno… En el fondo-

-Muuuuuy en el fondo querrás decir-

Haru tragó saliva nerviosa

-Venga, no pongas esa cara, vayamos a prepararnos para la fiesta-

-Tienes razón ¿Qué es lo peor que podría pasar con Tokaku?-

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-¿POR QUÉ TENÍAS QUE DESAFIAR MI AUTORIDAD ALLÁ ABAJO?-

Haru cerró los ojos al escuchar la voz enojada de Tokaku que le gritaba en su habitación

-No desafié tu autoridad Tokaku-

-¿ENTONCES QUÉ FUE?-

-Intenté que pensaras las cosas claras. Estabas comandando un ejercito lo suficientemente fuerte como para una batalla-

-Yo solo busco proteger a mis hermanas-

-Y lo entiendo pero creo que las tres piensan que hay que cambiar las cosas. Hitsugi, Suzu y tú odian la imagen que el pueblo tiene sobre su familia. Las tres quieren que las vean diferente, que vean el noble corazón que ustedes tienen-

-PERO NO TENÍAS QUE PONERTE DE SU LADO-

-No me puse de lado de nadie, quería calmar un poco los ánimos-

-¿PONIENDO A MIS HERMANAS EN MI CONTRA?-

-Nunca las puse en tu contra Tokaku- Haru se acercó a Tokaku -Debes calmarte, yo solo mencioné la vieja tradición que existe-

-NO TENÍAS QUE HACERLO. TE RECUERDO QUE SOY TU PRINCESA, NO OLVIDES TU LUGAR-

La pelirroja sintió aquello como un golpe de realidad, su corazón dolió y las lágrimas comenzaron a salir

-Entonces ¿Yo soy simplemente una más de la servidumbre?-

-N-No, eso no fue lo que-

-Eso es lo que diste a entender-

-Haru por favor no me malinterpretes-

-Es lo que acabas de decir Tokaku, que no olvide mi lugar. Entonces no soy tu novia, simplemente soy la dama de compañía de tu hermana, ni siquiera su institutriz, soy simplemente una más de tus subordinados-

-No, Haru, eso no es lo que-

Tokaku intentó acercarse a Haru pero ella se alejó

-De acuerdo su majestad. No la molestaré más. Recordaré mi lugar el cual es junto a su hermana. Si me lo permite me retiro y descuide, no tendrá que ser mi pareja para el baile-

Haru salió a prisa de la habitación, Tokaku dio un golpe a la pared

-¿Qué diablos he hecho?

Chitaru contemplaba el atardecer, no faltaba mucho para que la fiesta comenzara, estaba lista desde hacía un buen rato, solo esperaba a su hermana y a los demás soldados. Mientras miraba el paisaje no dejaba de pensar en lo que Shinya le había dicho cuando le entrego los boletos "No dudaré ni un momento en atacarlas si es que mi reina está en peligro. Eres mi amiga Namatame pero Sumireko es mi amor, por lo tanto no dudaré en protegerla"

La pelirroja le había dado su palabra de que nada de eso pasaría, sin embargo, no dejaba de pensar en esas palabras y eso le traía de vuelta la conversación con su padre de esa mañana y la promesa que le había hecho, amar y pelear por su amor, sonrió melancólica y susurro

-Amor-

Había muchas cosas respecto a ese tema que la pelirroja no terminaba de comprender y la relación entre Shinya y Sumireko le causaba aún más dudas ¿Cómo dos personas tan diferentes pueden amarse? ¿Cómo es posible que arriesguen todo solo por la persona que aman?

-¿Qué tan poderoso es el amor que hace que uno de todo por el?-

-¿Hablando sola de nuevo hermanita?- la voz de Haruki la hizo sobresaltarse, volteo y le dirijió una pequeña sonrisa, en cambio su hermana le dedico una mirada de preocupación

-Algo así-

-Siempre estás con esa mirada melancólica... Me preocupas, es como si sufrieras siempre-

-Tranquila, no es tristeza lo que me afecta... Es solo que papá mencionó algo hace rato y no sé si algún día llegue a pasar-

-¿Qué te dijo?- Chitaru dudo por un momento, no estaba segura de decirle a su hermana que su padre estaba preocupado sobre su situación amorosa, no quería explicar lo confundida que estaba respecto a eso, aun siendo la menor Haruki se preocupaba mucho por ella y aunque lo agradecía en ese momento tenían cosas más importantes en las que ocuparse no quería preocuparla con eso por el momento así que levantó los hombros con un gesto desinteresado

-Que un amor increíble puede cambiar la historia-

-Tonterías de un viejo romántico. Anda, no te distraigas con eso, la fiesta ya va a empezar- dijo con una sonrisa burlona y señaló a los soldados que llegaban con los caballos

-No olviden el plan-

Y cabalgaron hacia el castillo, Chitaru se sentía extrañamente nerviosa de ir, no eran nervios por miedo a que los descubrieran, era más bien la sensación de que algo cambiaría para siempre su vida esa noche su corazón se sentía ansioso atribuyo esas sensaciones a la conversación con su padre y con Shinya, suspiró y negó con la cabeza intentando con esa acción sacar todas las ideas que estaban en su cabeza y todo el tema referente al amor, tenía una misión y la iba a cumplir

El castillo de los Datura era impresionante, grandes murallas lo protegían, las torres eran majestuosas y altísimas, rodeado por un bosque el castillo parecía impenetrable y, sobre todo, imponente, diseñado especialmente para destacar el poderío de la casa real, que no hubiera duda de quienes mandaban... El castillo real de la dinastía Datura era impresionante

Chitaru y Haruki lo miraron con cierta indiferencia, ellas ya habían estado allí antes muchas veces, la impresión de poderío se iba poco a poco, el castillo tenía fallas, no era perfecto, ellas lo sabían pero los soldados que las acompañaron parecían realmente impresionados por el castillo, aunque eso, claro, no iban a decirlo

-¿Precioso, no?-

Preguntó Haruki un poco traviesa, los soldados miraron con seriedad hacia el magnífico edificio

-Es solo la prueba de la tiranía de esa maldita familia-

-Pero no deja de ser algo impresionante... Bien, dejemos eso de lado, no olviden el plan y acaten las órdenes que hemos dicho antes-

Todos iban montados en unos magníficos caballos, Chitaru y Haruki lucían como príncipes de algún cuento de hadas, sus trajes realmente las hacían ver preciosas, el porte gallardo de un militar las hacía lucir casi irreales

-Escondan bien las espadas, seguramente habrá mucha seguridad-

Al llegar a la puerta del castillo fueron recibidos por mozos quienes tomaron a los caballos

-Sean tan amables de entrar mis señores-

Con un movimiento cortés de cabeza agradecieron y entraron

-Sus invitaciones por favor-

Chitaru sacó de uno de sus bolsillos los hermosos sobres que Banba les había dado. Los sirvientes vieron los nombres anotados en las invitaciones y posteriormente los tacharon en una lista

-Por favor, mis señores, sean tan amables de pasar-

De nuevo solo un gesto de cabeza en agradecimiento y cruzaron un jardín

-Podría acostumbrarme a esto del "señor"-

Dijo Haruki intentado no reír ante todo el asunto protocolario con los invitados

-Ojalá y no hermana, esto de la superioridad de clases es absurdo-

-En la milicia también hay jerarquías ¿No es así?-

-Pero lo ganas con esfuerzo, con trabajo y dedicación y no porque puedes comprar ese puesto o nacer en una cuna de oro-

Haruki le sonrió a su hermana mayor, la forma tan justa y recta en la que Chitaru siempre se manejaba era algo que admiraba demasiado de su hermana

-Por ahora disfrutemos de la fiesta-

Antes de entrar fueron revisados por un par de soldados y un sirviente para asegurarse que no portaban armas a la fiesta, sus espadas estaban tan bien simuladas que parecían de juguete, como un simple adorno más de su vestuario

-Por favor, sean tan amables de pasar-

En ese momento Chitaru miró a todos lados y notó a los soldados que estaban en el lugar, frunció el ceño al entrar a la sala de baile y contar el total de soldados

-50-

-¿Perdón?-

-Hay 50 soldados aproximadamente... Son muchísimo menos de los que esperábamos encontrar, aun así son demasiados-

-¿Crees que haya soldados infiltrados bailando?-

-Es muy posible... Tokaku no dejaría esto sin protección... Aunque no sé por qué tan pocos soldados...-

-Relájate Chitaru, es una fiesta... Podrías sacar a alguien a bailar-

-No. Debo localizar a Tokaku y salir antes de que pueda reconocerme-

Y mirando hacia las escaleras que daban a la sala del rey Chitaru encontró a la peli azul, fácilmente la reconoció, usaba un traje de gala militar, la máscara no le ayudaría a ocultar su estatus

-Hacia las escaleras, ahí está, ten cuidado Haruki y por favor no te quites la máscara-

-Tranquila, no lo haré-

-Confío en ti... Señores, cuídense, los veré más tarde ya saben qué hacer en caso de una emergencia-

Y despidiéndose de sus soldados y su hermana Chitaru salió a los jardines y balcones para inspeccionar, de nuevo esa sensación de nerviosismo se hizo presente, decidió ignorarla y convencerse de que solo era su mente jugando con ella

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-¿Como te encuentras hermanita?-

-Demasiado nerviosa Suzu... No sé cómo definir todo este protocolo, solo estoy anunciando mi presencia para ser odiada automáticamente por ser la futura reina... Me juzgan sin siquiera conocerme- dijo Hitsugi notablemente triste. Ella no quería ser parte de eso y Suzu lo sabía, acarició su cabello intentando transmitirle algo de paz

-Pero tienes el poder de cambiarlo todo... Nosotras tres podemos cambiar lo que el pueblo piensa y cree de nuestra familia, de nosotras... Papá y mamá estarían orgullosos de ver en lo que nos hemos convertido-

-Papá habría sido un gran rey-

Hitsugi miró con tristeza su mano dónde descansaba el anillo del príncipe heredero, el anillo que habría sido de su padre antes que ella... Una lágrima rodó por su mejilla, aun cuando sus recuerdos sobre sus padres eran pocos todos eran agradables, le dolía tanto que no estuvieran allí con ellas

-Las cosas serían tan diferentes si ellos estuvieran aquí-

Suzu abrazó tiernamente a su hermana

-Hay mucho de él en ti, y además ellos están siempre con nosotros aquí-

Y señaló su corazón y el de su hermana, Hitsugi derramó un par de lágrimas más antes de reír

-¿Incluso en el inexistente corazón de Tokaku?-

-Jojojo Tokaku tiene un corazón de hielo pero es dulce... Confío en que Haru sabrá derretirlo-

-Siempre y cuando vuelvan a hablarse-

Suzu suspiró pesadamente

-¿Por qué tengo el presentimiento de que Tokaku hizo algo realmente estúpido?-

-No es un presentimiento hermanita, realmente nuestra Tokaku hizo algo estúpido-

-Según las palabras de Haru "le restregó su posición real en su cara"-

-Princesas, disculpen la interrupción pero el general Tokaku me ha enviado a buscarlas, el baile comienza en unos momentos- dijo un soldado haciendo una reverencia. Hitsugi suspiró resignada su tranquilidad estaba a punto de terminar y el odio de todo su pueblo a punto de llegar

-Dile que en un momento vamos, puedes retirarte- el soldado asintió y con una nueva reverencia se retiró. Suzu miró la expresión desolada de su hermana menor, puso una de sus manos sobre su hombro

-¿Lista?-

-Quisiera un poco mas de tranquilidad, solo un poco antes de que todo cambie para siempre-

-Creo que puedo ayudarte con eso-

Suzu miró a Hitsugi con esa mirada traviesa, esa mirada que decía que tramaba algo

-¿Has notado la cantidad de jardines secretos que tenemos?-

-En teoría solo tenemos dos: el jardín de la reina y el jardín de la princesa-

-Ooooh hermanita hay muchos más... Descúbrelos está noche, ve al balcón principal, verás a un par de soldados, yo los distraeré y tú saldrás corriendo de ahí ¿De acuerdo?-

Hitsugi asintió y entonces discretamente ambas salieron por la puerta

-¿Crees que nuestro abuelo nos descubra?-

-Lo dudo, nuestro abuelo está hablando con Sumireko, definiendo algunos tratados económicos importantes-

Hitsugi sonrió, algo le decía que Sumireko estaba haciendo eso para darle un poco más de tiempo. Sumireko era la mejor amiga de Hitsugi, ambas compartían la responsabilidad de ser reinas, sin embargo, la dinastía Hanabusa era muy diferente a la Datura, amados por su pueblo Sumireko era la reina que todos deseaban tener, poderosa, hermosa e inteligente, su padre aún era el rey, quien compartía responsabilidad con su hija

-Bien, ahí están los soldados, y por allá está Tokaku... Tenemos tiempo, actuemos rápido-

Suzu caminó hasta los soldados

-Buenas noches, señores-

-Su majestad-

Ambos hicieron una reverencia y se cuadraron frente a Suzu

-Quisiera que me dijeran quienes son las personas que están en aquel jardín-

Ella hizo que ambos guardias girarán dando la espalda, Suzu hizo una seña a su hermana menor quien salió corriendo

-¡OIGA! MAJESTAD!-

Ambos guardias salieron corriendo tras la chica, pero Suzu les puso el pie para que cayeran

-¿QUE HACEN TIRADOS? NO ES HORA DE DESCANSAR-

-Perdón alteza-

Hitsugi tenía ya un buen trayecto recorrido y había dejado atrás a los soldados quienes gritaban simplemente

-ALTO!-

… … … … … … … … …

Chitaru caminaba por los pasillos que conectaban a los jardines, melancólica, no dejaba de pensar en lo que su padre le decía miraba el cielo estrellado y la hermosa luna que brillaba como nunca había visto en su vida, suspiró pesadamente, se puso alerta al escuchar unos tacones que se acercaban, volteó pero lo único que logró ver fue un hermoso cabello azul y un precioso vestido entonces sintió un golpe en su espalda seguido del sonido de un golpe seco

-Lo siento-

-No, yo lo siento- dijo extendiendo su mano, ayudando a la persona que había chocado con ella fue entonces que la hermosa chica levantó su mirada se encontró con la de Chitaru y ambas sintieron como si una corriente eléctrica recorriera sus cuerpos, no podían apartar la mirada se sentían atraídas, hipnotizadas por los hermosos ojos de la otra -¿Estás bien?

-Si…-

Al escuchar pasos que se acercaban tomó la mano de Chitaru y corrieron lo más rápido que pudieron, Hitsugi la llevó a un tipo de jardín secreto, la pelirroja no hizo nada más que tomar la mano de la otra chica, seguirla y cuidarla de quienes la perseguían. No entendía que era lo que estaba pasando pero un sentimiento de protección había despertado en ella

Una vez dentro del jardín secreto, la chica del vestido suspiró y cerró la puerta tras ella. Una vez en ese lugar Hitsugi se dio cuenta de lo que había hecho: llevo a una completa extraña a un jardín secreto ¿Por qué? Pudo usarla de distracción y huir de los soldados pero en lugar de eso había tomado su mano y…

Bajó la mirada notando que sus manos seguían unidas, sintió un calor expandirse en su rostro y la soltó, sintiéndose extrañamente molesta por esa acción, sintiéndose incompleta al ya no sostenerla, posó su mirada nuevamente sobre la chica examinándola, admirando su hermoso cabello rojo y esos hermosos ojos color rubí que la hicieron perderse de nuevo, el calor sobre su rostro aumentó, carraspeo

-Lo siento de nuevo, debes creer que soy una loca al tomarte de la mano y arrastrarte hasta aquí ¿No es así?-

-No- Chitaru volvió a tomar la mano de la chica -No creo que estés loca por esto-

Y sin más la pelirroja le sonrió a la chica frente a ella

-Soy Chitaru-

La mayor dio un beso en el dorso de la mano de la joven princesa quien, sonrojada, sonrió. Pensó por un momento con qué nombre debía presentarse, algo le decía que esa chica no debía saber su nombre real, al menos, no por el momento, sin embargo quería decírselo necesitaba decírselo, optó por tomar el apellido de su madre

-Soy Kirigaya-

-Es un placer conocerte. Entonces… ¿De quién estamos huyendo?-

-Oh eso… de… de mi hermana mayor-

-¿Y cómo supiste de este lugar? No se ven guardias por aquí y está muy bien escondido- Hitsugi trago saliva nerviosa y dijo lo primero que se le ocurrió

-Eh…existen muchos rumores sobre los jardines secretos de los Datura ¿No sabias? –

-No, pero no me sorprende esta gente se ahoga en lujos mientras su pueblo padece de escases-

-Suena a que realmente no te agradan los Datura ¿Verdad?- la pelirroja negó suavemente y Hitsugi sintió una punzada de dolor. Sabía que gran parte de su pueblo la odiaba pero por alguna razón escuchar eso de la boca de esa chica le dolía demasiado -No te preocupes a mi tampoco me agradan-

-Honestamente no tengo nada contra ellos pero su gobierno…-

-Es terrible, lo sé. Tanto como para desatar una guerra contra su propio pueblo- sonrió amargamente y bajó la mirada -¿Sabes? Hay personas que dicen que esa familia es mala naturalmente, como si fuera algún rasgo genético y nadie pudiese ser la excepción a ello por eso hay muchas personas que como tú odian a la princesa heredera aun sin siquiera conocer su rostro-

-Yo nunca dije que odiase a la princesa-

-Entonces ¿no la odias?-

-No puedo odiar a alguien a quien no conozco, sin embargo, odio todo lo que ella representa: el mal gobierno de la dinastía Datura, odio la guerra que se ha desatado por su causa, odio que sigan aprovechándose del pueblo, además esa princesa aún no ha hecho nada malo, odiarla por simplemente existir me convertiría en alguien como ellos... Y eso es lo último que quiero, ser como esa maldita familia-

-Entonces... La princesa heredera, bueno, las princesas herederas, no...- la joven princesa dudó un momento pero debía saber si tenía alguna oportunidad con esa pelirroja -¿No tienes motivos para odiarlas por ser solo ellas?-

Chitaru miró confundida a la chica frente a ella pero sonriéndole negó suavemente

-No, no las odio por ser ellas-

Hitsugi levantó la mirada y le sonrió

-Supongo que tienes razón, no ha hecho nada malo aun pero gran parte de su familia si, personalmente creo que necesitan un cambio en su forma de gobernar-

-¿Tú qué harías si estuvieras en el poder?-

Hitsugi sonrió, sabía exactamente la respuesta a esa pregunta

-En primera ganar de nuevo el cariño del pueblo, en segunda incluirlos en la forma de gobernar, la creación de una cámara de representantes sería lo ideal, he pensado mucho en la posibilidad de que un triunvirato entre los tres herederos del reino sea lo mejor, es momento de olvidar viejos rencores y enfocarse en el cariño y fidelidad que la propia familia real debe tener, también explotar nuestros recursos y reconciliarnos con los demás reinos, encontrar una forma de auto-sustento para no depender del reino de los Hanabusa, por su puesto impulsar la educación del pueblo, la apertura a la cultura y al arte también, que los campesinos sean dueños de sus tierras y que solo se paguen los impuestos necesarios, que el rey o reina ganen un salario por su propio esfuerzo, que sean trabajadores también, que no vivan como parásitos, y creo que por último reescribiría las leyes del reino, unas más justas, menos duras, leyes que sean para el bien del pueblo y no de la aristocracia-

Chitaru miró con ojos bien abiertos a la joven peli azul, estaba completamente sorprendida de la respuesta tan precisa y madura que había dado

-¡Wow! Simplemente me quedé sin palabras, eso es muy maduro para una persona tan joven como tú Kirigaya-

La menor se sonrojó por escuchar eso, no era muy común que alabaran su inteligencia, después de todo, ella era la joven princesa a quien todavía debía educarse

-Gracias Chitaru-

Hitsugi bajó la mirada un tanto avergonzada, recogió un mechón de su cabello tras su oreja

-¿Tú qué harías?-

-Tal vez te suene demasiado radical pero creo que lo mejor sería quitar de una vez y por todas este régimen monárquico ¿Qué han hecho los reyes y reinas por nosotros?- de nuevo la peli azul suspiró algo triste, no podía evitar sentir una punzada de dolor al escuchar como su familia no era querida por nadie -Sin embargo, creo que lo que acabas de decir no suena tan mal... Que el pueblo entre al gobierno es una solución no tan radical y que podría funcionar... Además, el triunvirato suena bien, que el poder no recaiga en una sola persona suena muy bien-

La pequeña peli azul sintió de nuevo su corazón latir esperanzado por las palabras de la pelirroja, había logrado cambiar un poco la perspectiva de una persona sobre la familia Datura, el cambio podría ser posible, Hitsugi sentía ahora que su misión cobraba más fuerza, cuando llegara a ser reina debía cambiar la historia, así que, sin poder evitarlo, Hitsugi abrazó a Chitaru quien sonrojada no pudo corresponder el abrazo. Cuando Hitsugi se dio cuenta de aquel atrevimiento rápidamente se alejó de Chitaru

-Lo-Lo-Lo siento Chitaru-san yo no sé qué me pasó-

Dio un par de pasos alejándose cuando de pronto sintió como Chitaru la abrazaba por la cintura

-No, no lo lamentes. Yo no lo estoy haciendo-

El corazón de ambas chicas latía como un loco, Hitsugi rompió ese abrazo solo para ponerse frente a Chitaru, mirándose directo a los ojos se sonrieron. La princesa levantó su mano hacia el rostro de la pelirroja, señalando la máscara que llevaba preguntó pidiendo permiso

-¿Puedo?-

La pelirroja solo asintió en consentimiento, cerró sus ojos sintiendo como la máscara abandonaba su rostro, estaba rompiendo la primera regla que había puesto, estaba exponiéndose solo por esa chica ¿Qué era aquel sentimiento que comenzaba a crecer en ella? ¿Por qué estaba haciendo todo eso? ¿Por qué quería ser totalmente honesta con esa chica? Cuando sintió como el aire golpeaba su mejilla abrió los ojos... Y ahí estaba Namatame Chitaru entregándose completamente a aquella extraña, sin saber lo que pasaría

-¿Me permites?-

Fue ahora la pregunta que Chitaru lanzó, Hitsugi respiró profundamente y cerró los ojos, esa chica sería la primera en verla, la vería como simplemente Hitsugi, no era su princesa, no era su gobernante, no era más que una simple chica frente a ella. Cuando sintió como la máscara era retirada de su rostro abrió los ojos lentamente para que la pelirroja la observara. Chitaru tenía una sonrisa boba en su rostro, algo que hizo derretir de ternura el corazón de Hitsugi quien sonrió de la misma forma. Ambas se quedaron en silencio un rato, simplemente observándose, tomadas de las manos

-¿Pasa algo?-

-Eres lo más hermoso que he visto-

Hitsugi se sonrojó por aquella declaración, Chitaru también lo hizo al darse cuenta de lo atrevida que estaba siendo con esa chica

-Disculpa mi atrevimiento-

-No hay problema. Tú también eres hermosa... Podría mirarte por el resto de mis días-

Entrelazando sus manos estuvieron así un rato, después, impulsadas por un enorme deseo, se abrazaron ¿Por qué era como si se conocieran desde siempre? ¿Qué era esa fuerza que las orillaba a portarse así?

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Haruki paseaba por el salón de baile que estaba muy lejos de poder ser llamado así, nadie se encontraba bailando a pesar de que la música ya llevaba un buen rato sonando, todos se encontraban conversando o bebiendo algo, suspiró. Esa era una de las razones por las que odiaba a ese tipo de gente de "clase alta": pretenciosos y aburridos; así siempre le habían parecido a la pelirroja y esa noche estaba comprobándolo

Chitaru dijo que socializaran ¿Cómo iba a socializar? Cada que se acercaba a alguien solo le saludaban fríamente y continuaban con sus conversaciones sobre negocios, inversiones, familia y estatus. Pensó en buscar alguien con quien pasar el rato pero ni siquiera las mujeres jóvenes se veían emocionadas de estar ahí, todas con vestidos rígidos y serios con expresiones aburridas y cansadas… excepto por una

Haruki sonrió al notar a una chica que se destacaba del resto, lejos de llevar un vestido serio y aburrido portaba un hermoso vestido negro ajustado que hacía resaltar la excelente figura que tenía, su espalda cubierta por su cabello rosa y perfectamente peinado, se acercó a ella e hizo una reverencia acompañada de una de sus mejores sonrisas al levantarse preguntó

-Buenas noches hermosa dama ¿Me concedería el honor de bailar conmigo?-

-No-

-¿Eh?-

-Dije que no- la chica peli rosa la miró de forma gélida, Haruki sintió un escalofrío en su espalda al ver sus ojos. No era por miedo estaba segura de ello, pero había algo en esos ojos naranjas algo que le resultó extrañamente atrayente sin embargo antes de que pudiese decir algo más ésta se alejó

Resignada caminó hasta la mesa, tomó algo de comer y se dedicó a observar a la gente incluida la general Tokaku, quien permanecía en las escaleras observando de forma serena a todos en el lugar, sin embargo, algo capto la atención de la pelirroja. De un momento a otro Datura Tokaku había corrido detrás de una chica, la situación le resultó interesante así que se acercó para observar más manteniendo una distancia prudente para no ser descubierta

-Haru-

-¿Si su majestad? ¿Hay algo en lo que una pueda servirle?-

-Deja de llamarme así, sé que estas molesta pero…-

-¿Molesta? ¿Qué derecho tendría una simple sirvienta como yo a estar molesta con un miembro de la familia real?- la peli azul rodó los ojos molesta y frustrada a la vez. Sabía que ella había cometido un error y estaba ahí intentando arreglar las cosas, incluso estaba dispuesta a disculparse ¡DISCULPARSE! Ella, la princesa mayor del reino, la general más grande que éste había tenido iba a reconocer su error pero Haru no se lo estaba facilitando

-No eres una simple sirvienta y lo sabes. Haru, por favor ¿Podemos hablar sobre esto?-

Haruki sonrió, al parecer había encontrado el punto débil de la gran Datura Tokaku, pensaba hacer algún movimiento para tomar ventaja sobre la situación, pero unas voces cerca de ella llamaron su atención

-Insisto señorita, solo un baile-

-No-

-Créame que no se arrepentirá soy un excelente bailarín-

-¿Qué parte de NO, no entiende tu cerbero?- Haruki no pudo evitar reírse era la misma chica peli rosa que la había rechazado hace tan solo unos momentos, al parecer no todas las chicas en esa fiesta eran aburridas

-En mi vocabulario no existe la palabra no-

-Pues anótalo-

-Es de muy mala educación rechazar a alguien de mi posición social ¿Sabes?- el hombre se acercaba amenazadoramente, Haruki se apresuró y tomó con suavidad los hombros de la peli rosa, haciéndole retroceder un par de pasos

-Amigo de donde yo vengo cuando una chica dice no, significa no- dijo con voz firme

-Esto no es asunto tuyo-

-Pues tampoco tuyo- dio la vuelta y tomo del brazo a la chica caminando lejos de ahí pero algunos metros después sintió como se deshacían bruscamente de su agarre

-Idiota ¿Qué demonios crees que estas haciendo?-

-Ayudándote-

-¿Y quién dijo que necesitaba tu ayuda?- Haruki sonrió ante la actitud de la chica sintiendo de nuevo ese extraño escalofrió al ver sus ojos

-Nadie y probablemente no la necesitabas pero yo quise hacerlo- dijo con una sonrisa- ¿Puedo saber tu nombre?-

-No-

-Está bien, está bien- la peli roja hizo una reverencia nuevamente -Mi nombre es Haruki es un verdadero placer conocerte-

-Isuke-

-Entonces Isuke-san…No… Pareces alguien que merece algo más de respeto, entonces, Isuke-sama un placer- repitió dando un beso en el dorso de su mano -¿Ahora si aceptarías bailar conmigo?-

-Supongo un baile no haría daño, además viéndote de cerca no estás tan mal-

-Gracias-

-Pero eres una idiota-

-Tal vez… pero pronto veras que también soy encantadora-

La orquesta comenzó a interpretar una conocida pieza de baile, los caballeros comenzaron a invitar a las damas al baile, Haruki se acercó a Isuke ofreciéndole la mano

-¿Me permite está pieza?-

Isuke no lo diría ni mucho menos lo admitiría, pero se moría de ganas de bailar con la galante pelirroja, había algo en ella que la atraía, algo que hacía que sintiera una corriente eléctrica recorrer por su espalda

-Nadie está aún en la pista de baile ¿Cómo pretendes que bailemos, idiota?-

-Bailare contigo, no con ellos, no me importa si hay alguien más en la pista o no. Solo quiero bailar contigo-

Isuke abrió los ojos sorprendida, nadie jamás le había hablado de esa forma tan segura, la chica frente a ella seguía con la mano extendida y una sonrisa boba en su rostro. Isuke le sonrió

-Eres demasiado pretenciosa, demasiado segura... Me gusta eso. Vayamos-

Aceptando su mano se dirigieron a la pista de baile. Comenzaron a bailar, Isuke estaba sorprendida de que aquella chica supiera los pasos de baile, no parecía ser una persona que tuviera dinero o qué tuviera un título nobiliario, parecía ser una persona común

-¿Sucede algo?-

-Solo me preguntaba quien demonios eres, no pareces tener un estatus alto o algo así, y, sin embargo, conoces muy bien el baile y los protocolos-

-¿Y tú quién eres? Tampoco pareces tener una educación así de alta-

Una vuelta rápida y un cambio de pareja, Isuke se sintió frustrada ¿Quién se creía esa idiota para hablarle así? Y más importante que eso ¿Por qué le era tan atractiva esa insolente? Definitivamente esa chica no era una noble, y si lo era, entonces era toda una rebelde… Otra vuelta y regresaron

-¿Me extrañaste?-

-Eres insoportable-

-Vaya, eres la primera chica que me dice eso, todas por lo general dicen que soy fascinante-

-Seguro eran idiotas como tú-

Haruki sonrió, cualquier otra persona habría dejado a esa petulante chica sola en la pista, pero ella quería conocer más a la peli rosa frente a ella, sus ojos estaban descubiertos y eran sinceramente hermosos mientras más los miraba más los quería seguir observando, eran extrañamente atrayentes y fascinantes

-No lo eran, aunque ciertamente ninguna era tan hermosa como tú-

El baile cambio a un ritmo más rápido, no dijeron nada más, se dedicaron a mirarse mutuamente, miradas cargadas de curiosidad, de coquetería, de deseo, Haruki e Isuke se sentían atraídas la una por la otra poderosamente, el ritmo volvió a ser lento y al poco tiempo la música terminó, la audiencia aplaudió mientras las parejas en la pista hacían reverencias. Isuke respiraba agitadamente al igual que Haruki

-Eso fue divertido ¿Me permites invitarte algo de tomar?-

-El baile fue suficiente-

Isuke dio media vuelta y se fue. Haruki sonrió y fue por dos copas de vino

-Es la segunda chica más sensual de toda la fiesta. Has obtenido un buen botín-

-Supongo que la primera chica soy yo... Coronel Takechi-

Haruki saludó de mano a la peli púrpura frente a ella quien también tomó dos copas

-Lamento romper tu burbuja, la primera está afuera esperándome- dijo con una sonrisa orgullosa -Capitán, esa chica no te aceptará la copa si llegas así con ella, dásela a otra chica y verás como se acerca a ti-

-¿Eso debo tomarlo como una orden o un consejo?-

-Una sugerencia, después de todo tengo más experiencia que tú en esto. Ven conmigo-

Haruki caminó con Otoya hacia el jardín donde una chica castaña las esperaba sentada en una banca

-Capitán Namatame déjeme presentarle a la princesa Hanabusa Shiena, mi esposa-

Haruki miró sorprendida a la pareja, le dirigió una rápida mirada de asombro a Otoya quien asintió sonriente dándole a entender que estaba hablando en serio, la pelirroja hizo una reverencia y dio un beso en el dorso de la mano de la princesa

-Mucho gusto alteza, es un placer conocerle-

-El placer es mío Capitán-

Luego miró a Otoya con una sonrisa divertida

-Si alguien me hubiera dicho que tú estabas casada simplemente me hubiera reído y si me decían que además lo habías hecho con una princesa no lo hubiera creído-

Otoya bebió un poco de su copa y levantando una ceja preguntó

-¿Por qué?-

-Pues, es común que las princesas desposen galantes príncipes o nobles de perfecta educación y modales y pues tú… Tú eres Takechi Otoya-

-¡Hey! Eso me ofende muchísimo, soy tan buen partido como cualquier príncipe ¿Verdad Shiena?- Otoya hizo un puchero y volteó a ver a su esposa pero esta se encontraba riendo -¡Shienaaaaa!-

-Lo siento, lo siento. Si eres casi tan buena como cualquier príncipe, mi amor-

-Lo ves… Espera ¿Cómo que casi?-

Haruki sonrió divertida ante la escena, aunque ciertamente nunca había esperado el matrimonio de alguien como Takechi Otoya, se sentía feliz por ella. Miró como esa pareja bromeaba, jugaba y reía, era obvio que ambas chicas estaban profundamente enamoradas, suspiró con un poco de tristeza

Amor…

Levanto la mirada al cielo, preguntándose si algún día sentiría algo más que simple atracción física por una chica, si podría llegar con alguien a algo más que una conquista de una sola noche. Interesadas no faltaban, pero a Haruki simplemente no le interesaba ninguna mujer de esa forma. Su familia era lo más valioso que tenía y el hecho de entablar una relación seria con alguien sería volverla parte de su familia cosa que le aterraba, pues, después de todo, estaba en medio de una guerra y no quería arriesgar a nadie, no quería perder a nadie más, o, incluso, ser ella quien se fuera y dejara a esa persona

-¡HARUKI!- el grito de Otoya la sacó de sus pensamientos, notó las miradas preocupadas que le dirigían, al parecer se había perdido un rato en sus pensamientos. Sonrió

-Lo siento, me distraje un momento ¿Decías?-

-Preguntaba ¿De dónde se conocen ustedes dos?- preguntó esta vez Shiena

Haruki volteo a ver a Takechi la cual negó nerviosamente con la cabeza y las manos, la pelirroja entendió el mensaje e intentó no soltar una carcajada

-Nos conocimos en la academia, su alteza-

Otoya respiró aliviada, Haruki había mentido pues no podía decirle a la esposa de su mejor amiga que a pesar de asistir a la misma academia militar realmente se habían conocido en un cabaret al que solían ir los soldados en sus días libres

-Oh ya veo… ¿A qué ejercito perteneces?-

-Pues...- ahora fue su turno de sentirse nerviosa no era el mejor lugar para revelar eso, además estaba enterada que la reina de los Hanabusa era consciente de los rebeldes, pero no tenía idea de la opinión de la princesa Shiena

-Haruki, creo que si no regresas con la chica con la que estabas alguien te la va a terminar robando- dijo Otoya guiñándole un ojo y señalando hacia la pista de baile

-Oh si, tienes razón. Debo retirarme- hizo una reverencia -Fue todo un honor conocerla su alteza-

-El honor fue mío Capitán-

La pelirroja extendió su mano hacia Otoya y se fue. Cuando Shiena y Otoya quedaron a solas, la castaña levantó la mirada seria hacia su esposa

-Otoya-

-¿Si mi vida?-

-¿A qué ejercito pertenece tu amiga?-

-Actualmente a ninguno… Se dedica a… A un negocio familiar-

-¿Qué tipo de negocio?-

-Tú sabes… Negocios-

-Hay muchas clases de negocios-

-Bueno, no estoy muy segura creo que tienen un rancho de caballos o algo así-

-Mmmm ¿Por qué debería creerte?-

-Porque soy tu esposa solo por eso-

Shiena tomó un trago de su copa y miró a Otoya cuyo nerviosismo crecía poco a poco, sabía que terminaría cediendo ante su esposa, terminando su copa de un solo trago suspiró pesadamente

-Tú ganas Shiena, Haruki es Capitán del ejército rebelde-

-¡¿DEL EJERCITO QUÉ?!-

-Shhh-

Otoya tapó la boca de su esposa con la mano antes de que algunas personas que estaban por ahí caminando las escucharan

-Por favor Shiena no grites-

Una alterada Shiena preguntó en voz baja

-¿Cómo entró aquí?

-Tal vez… Shinya y yo… Les dimos entradas… Tal vez…-

-¿QUÉ HICISTE QUE?-

Shiena se puso de pie abruptamente y Otoya la jaló del brazo para sentarla junto a ella de nuevo, susurrándole le dijo

-Mira yo sé lo que estás pensando pero te prometo que no hay ningún peligro- Shiena la miró con desconfianza -Tu hermana lo sabe y está de acuerdo con esto. No tienes por qué temer, las estaré vigilando ¿Si? Te prometo que no le harán daño a nadie-

Otoya sonrió a Shiena dándole un beso en la mano, la princesa suspiró

-Bien, pero en serio quiero que la vigiles-

… … … … … … … …

Haruki recorrió el salón en busca de Isuke, la encontró lejos de la pista de baile con una copa de vino en sus manos, cerca de ella también pudo ver a la misma chica que Tokaku había seguido antes

Las palabras de Otoya volvieron a su mente "Esa chica no te aceptará la copa si llegas así con ella, dásela a otra chica y verás cómo se acerca a ti"

Sonrió con un toque de malicia y acercándose a la otra joven hizo una reverencia tendiéndole una de las copas de vino que aun traía con ella

-¿Por qué una chica tan linda como tú se encuentra sola en una fiesta?-

-Por no tener algún estatus social alto supongo- respondió la chica en voz baja y con una sonrisa melancólica mientras aceptaba la copa que le había ofrecido y daba un sorbo

-Oh, eso del estatus social es una molestia a veces ¿No es cierto? Por suerte a mí no me importa- tomando su mano y dio un beso en ella -Soy Haruki, un placer ¿Puedo saber tu nombre?-

-Haru, es un gusto conocerte-

-Bello nombre, dime Haru ¿Me concederías el honor de bailar conmigo?- Haruki extendió su mano con una sonrisa galante, Haru la miró dudosa, a Tokaku definitivamente no le gustaría que bailara con una completa extraña y, siendo honesta, ella tampoco quería bailar con alguien que no fuera la peli azul, pero era poco probable que eso pasara debido a la pelea que habían tenido y la pieza que comenzaba a sonar era una de sus favoritas, mordió su labio y después de mucho pensar la sonrisa de la pelirroja frente a ella la convenció

-Supongo que un baile no haría daño- antes de que pudiera tomar la mano de Haruki alguien más lo hizo

-Ella no va a bailar contigo- Tokaku se puso frente a Haru dispuesta a pelear contra la persona que estaba coqueteándole pero no tuvo tiempo de decirle algo más pues ésta fue arrastrada por otra chica

Tokaku vio como esas dos desaparecían y entonces tomó a Haru de la cintura, tomó su mano y fueron a la pista de baile. Haru se sorprendió de aquello, con la voz suave dijo

-No tenías por que hacer eso-

-TENÍA QUE HACERLO. HARU TE ESTABAN COQUETEANDO Y TU LO ESTABAS PERMITIENDO-

Haru le pidió a Tokaku que bajara la voz pues varias personas habían volteado al escuchar la voz de la princesa

-Permítame recordarle su majestad que esto es un baile, es normal que las personas tengan ese tipo de interacciones-

-¿Y solo por eso vas a dejar que cualquiera se te acerque así?-

-No le veo nada de malo, además yo puedo elegir si quiero bailar con alguien o no-

-PUES YO SI VEO ALGO MALO EN ESO-

-Entonces ya que eres mi princesa ¿también tienes derecho a intervenir en mi vida amorosa?-

-No, tengo derecho a intervenir porque soy tu novia. Haru para con esto-

-¿Parar con que su majestad?- Tokaku gruñó y tomó de la mano a Haru llevándola hasta uno de los balcones cerró la puerta tras de sí. Caminó hasta el barandal donde apoyó sus manos y tomó aire, Tokaku estaba sufriendo por esto, le costaba mucho hablar sobre sus sentimientos pero debía sincerarse con ella misma y su novia, y, sobre todo, debía disculparse por lo que había pasado. Dio media vuelta para ver a la pelirroja

-Haru, yo sé que estuve mal al decir todo eso sobre ser tu princesa y que recuerdes tu lugar, pero entiende que estaba molesta, sentí como si me llevaras la contraria, como si apoyaras solo a mis hermanas y no entendieras que lo hago por su bien… Si, fue tonto porque eres la única persona que siempre apoya todo lo que digo, la única persona que me entiende… Yo- Tokaku se acercó a Haru y acarició su rostro -Lo siento. Tú no solo eres un miembro más de la servidumbre del castillo o solo la institutriz de mi hermana menor. Eres su amiga, eres mi mejor amiga y lo más importante es que eres mi novia y…-

Tokaku no dijo nada más porque se vio envuelta en los brazos de su novia, correspondió el abrazo y suspiró aliviada de que al parecer todo estaba arreglado, sonrió

-Nunca olvido que tú eres una princesa, mi princesa, Tokaku ¿Sabes? Siempre me siento abrumada por ello y tengo miedo de no ser suficiente para ti. Tal vez algún día llegue un príncipe o una princesa a pretenderte y entonces…-

-No me interesa alguien más- la voz de Tokaku sonaba decidida pero dulce a la vez, algo que solo sucedía con Haru, solo con ella Tokaku se permitía ser simplemente una persona. Haru se separó ligeramente sin romper el abrazo, apoyó su frente contra la de la peli azul y se dedicó a observar sus ojos por unos momentos antes de unir sus labios en un beso. Se besaban de forma suave y calmada sin ninguna prisa dejando salir todo el amor que sentían la una por la otra con ese simple gesto

-Te amo-

Tokaku cerró sus ojos y le sonrió a Haru, quien también sonrió y abrazó tiernamente a su novia

-También te amo-

-Perdona por no terminar de bailar contigo ¿Me concederías otra pieza?-

La peli azul hizo una reverencia y extendió su mano, Haru rio ante ese gesto

-Me encantaría mi amor-

Ambas entrelazaron sus manos e intercambiaron sonrisas, cuando se dirigían a la pista de baile Tokaku preguntó

-¿Quién era la chica que te estaba coqueteando?-

-Oh… Yo realmente no la conozco. Nunca la había visto en ninguno de los eventos pasados del castillo- Tokaku se tensó ¿podría ser un rebelde? ¿Acaso se habían infiltrado en el baile? No, no era posible, tenía demasiada seguridad y había elegido a los mejores soldados para resguardar el baile, ella no podía ser tan torpe para que hayan burlado todo y llegaran al baile, seguramente estaba siendo paranoica, pero aquella chica era pelirroja justo como… Tokaku se detuvo abruptamente

-¿Te dijo su nombre?-

-Si, se llama Haruki-

Tokaku sintió como caía sobre ella un balde de agua helada, el cabello pelirrojo, el porte gallardo, nueva en un evento social del castillo, con el nombre del Capitán del ejercito rebelde, el nombre de uno de los Namatame… Era demasiado para ser solo una casualidad o una coincidencia. Tomando fuertemente de la mano a Haru caminó hacia la pista

-¿Qué ocurre Tokaku?-

-Haru necesito que vigilemos a esa chica-

-No será muy difícil. Ella estaba en el balcón junto al nuestro-

La general Datura abrió los ojos completamente sorprendida, frunció el ceño

-No te alejes de mi-

Y caminó de la mano con Haru hacia el balcón contiguo

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Haruki fue arrastrada por Isuke varios metros alejándose más y más del salón de baile, agradeció internamente que el plan de Takechi funcionara al parecer su querida peli rosa se había puesto celosa y ahora tenía su completa atención

-No es que me queje pero ¿A dónde me llevas Isuke-sama?-

Como única respuesta fue empujada hacia un balcón

-Entonces eres de esas chicas que van de fiesta en fiesta consiguiendo una aventura de una noche- la voz molesta de la peli rosa llenó el ambiente junto con el sonido del seguro de la puerta del balcón ¿Por qué estaba tan enojada? Isuke tampoco entendía el porqué de su enojo, simplemente al ver a Haruki con otra chica, el coqueteo que había iniciado era razón suficiente para que su sangre hirviera de rabia y, para terminar, la estúpida sonrisa altanera de Haruki solo hacia su ira crecer

-¿Qué te hace pensar eso?-

-Después de que yo no te hice caso te largaste con la primera chica que viste-

-Oh, acaso- Haruki se acercó provocadoramente a Isuke obligándola a retroceder hasta chocar con la puerta, donde Haruki aprovechó y puso su mano a un lado para cerrarle el paso -¿Estás celosa?-

-¡Por supuesto que no!- Isuke empujó bruscamente a Haruki y caminó hacia el barandal -¿Qué razón tendría yo para estar celosa?-

-No lo sé, tal vez porque soy increíblemente bien parecida y sería algo normal que las chicas se acercaran a mi-

-¿Ah si? Yo lo dudo mucho, bajo una máscara cualquiera puede decir eso-

Haruki se mordió el labio, dudaba, quería mostrarle a Isuke que se equivocaba. Por alguna razón que no entendía quería que la peli rosa la viera tal y como era, pero quitarse la máscara era algo arriesgado. No debía hacerlo, Chitaru se lo advirtió, no podía desobedecer a su hermana. Isuke sonrió victoriosa

-¿Ves? Tengo razón. Seguramente solo eres una oportunista buscando la cama de alguna noble- dio un par de pasos dando por terminada la discusión y dispuesta a alejarse de esa idiota pelirroja, después de todo, Isuke tenía cosas que hacer y no podía desperdiciar su tiempo con ella. Sintió como Haruki tomaba su muñeca impidiéndole avanzar

-Está bien, te dejare ver mi rostro. Pero… Si te resulto aunque sea un poco atractiva tú vas a quitarte la tuya y a besarme ¿De acuerdo?-

Isuke no respondió pero a la pelirroja pareció no importarle ya que se colocó frente a ella y retiró su máscara lentamente. Isuke se quedó sin habla por un momento, vio los ojos de Haruki y después sus labios, simplemente no podía dejar de mirarla ¿Cómo podría hacerlo? Haruki era de verdad hermosa y el verla la hacía sentir escalofríos recorrer su espalda

-¿Y bien?

Pero eso Isuke no iba a decírselo. Simplemente la miró intentando parecer neutra

-Llamarte increíblemente bien parecida fue una exageración o definitivamente eres idiota y no reconoces lo que ves. Pero… No eres del todo un desperdicio-

Isuke se acercó a Haruki y retiró su máscara. Esta vez fue turno de Haruki de quedarse sin habla, la sensación de electricidad en su cuerpo se hizo presente de nuevo y esta vez más fuerte, probablemente era la chica más hermosa que había visto en toda su intensa vida. A los ojos de Haruki, en ese momento, no podía existir una mujer más hermosa que Isuke

-Wow… Estoy impresionada lo admito- dio un par de pasos hacia la peli rosa de forma provocadora -Así que… No soy del todo un desperdicio ¿eh? ¿Eso significa que puedo besarte?-

Isuke se acercó aún más a Haruki

-Sigo pensando que eres una idiota oportunista-

-Tomaré eso como un si- dijo abrazando a la peli rosa por la cintura y juntando sus labios, sintiendo su corazón agitarse con el simple contacto entre ellos, sonrió al sentir como Isuke la abrazaba por el cuello correspondiendo a su beso el cual, de un momento a otro, pasó de un roce de labios a un beso apasionado, hambriento, deseoso. Ambas dejaron salir un suspiro al mismo tiempo, la sincronía de sus labios se sentía tan perfecta, ninguna de las dos tenía intenciones de separarse… Pero a veces las cosas no resultan como uno quiere

El sonido de la puerta abriéndose estrepitosamente y varios pasos rodeándolas las obligó a separarse viendo cómo eran rodeadas por al menos una decena de soldados. Isuke no entendía lo que estaba pasando y al parecer era la única, ya que la pelirroja no se veía sorprendida por verse rodeada

-Podemos hacer esto por las buenas o por las malas- dijo una voz tras los soldados. Haruki se separó de Isuke, levantó los brazos en señal de rendición mientras observaba alrededor

-¿Hacer qué exactamente? Me parece muy descortés de su parte aparecerse de esta forma sin presentarse y con muchos soldados-

-Estoy bastante segura de que me conoces ¿O no?- Tokaku se acercó a Haruki y la tomó del brazo susurrándole al oído -No voy ni vas a causar un alboroto, no vamos a alarmar a los invitados. Vamos afuera, rebelde-

-De acuerdo, entonces vamos… General- Haruki susurró también en el oído de Tokaku, sonriendo volteó a ver a Isuke a quien tomó de la mano dándole un beso dijo sin más -Un placer conocerte Isuke-sama perdona que terminaras envuelta en esto-

Tokaku ya había caminado hacia fuera del balcón, Haruki le gritó

-Así que dijiste por las buenas o por las malas… Bueno creo que las malas resultan más divertidas-

Dicho esto, Haruki salto por el balcón aterrizando sin ningún problema, corrió para esconderse pero entonces unos soldados le salieron al paso deteniéndola

-De verdad no quiero hacer esto-

-¿No quieres hacer esto? Ja, vaya, creí que nunca le decías que no a un reto-

-Prometí que no haría un escándalo este día… Te voy a dar una última oportunidad rebelde, vete de aquí y nadie saldrá herido-

-¿Por qué no nos presentamos general?-

Tokaku hizo una señal a sus soldados, se quitó la máscara arrojándola lejos, desenvainó su espada

-Datura Tokaku-

Haruki sonrió y también desenvainó su espada

-Namatame Haruki-

Comenzaron a caminar en círculos, ambas en posición de ataque, intercambiaron miradas cargadas de odio y furia. Tokaku miraba con seriedad a Haruki, Haruki miraba con diversión a Tokaku

-¿Qué espera general?-

-No voy a darte el gusto rebelde-

-Tienen un lindo castillo por cierto, esto es gracias al sufrimiento del pueblo ¿o me equivoco?- dijo Haruki con un tono burlón, Tokaku chasqueo la lengua, sabía lo que la pelirroja quería pero no se dejaría provocar. Su objetivo no era pelear con ella, no por el momento, estaba haciendo tiempo hasta que llegaran más soldados así podrían capturarla y conseguir información sobre el ejército rebelde, era obvio que no era la única infiltrada no podía correr el riesgo de dejar rebeldes sueltos en el baile

-¿Cómo entraste?-

-Tú no eres perfecta, tu castillo no es perfecto y tus soldados tampoco lo son, están tan mal entrenados que nos fue muy fácil entrar, fue fácil infiltrarnos-

-TOKAKU-

-ICHINOSE, SUZU, VAYANSE DE AQUÍ ¡PROTEJANLA!-

Haru había llegado junto con Suzu al jardín, la peli azul al ver la situación corrió en busca de su hermana menor, en cambio, la joven pelirroja se paralizó en su lugar, gritó asustada al ver como su novia iba a batirse en duelo

-¿Cuántos vienen contigo?-

-No lo sé, tal vez somos un par, tal vez una decena o tal vez en unos minutos todo el ejército entrará en el castillo y por fin pondremos fin a su régimen de terror-

Haruki lanzó una cuchilla que tenía oculta, Tokaku logró esquivarla, un soldado le dio rápidamente una cuchilla, la peli azul la lanzó a los pies de Haruki

-Basta de juegos-

-Tokaku, por favor ten cuidado-

Haru gritó desconcentrando a Tokaku, quien pudo apenas esquivar un golpe directo a su rostro, gritó intentando que su voz no se escuchara temerosa

-TE DIJE QUE TE FUERAS-

Haruki sonrió al encontrar la máxima debilidad de Datura Tokaku, aprovechó la distracción y corrió para hacer un nuevo ataque contra la peli azul y justo antes de que las espadas chocaran Haruki rodó por el suelo levantándose unos metros adelante y tomó de rehén a Haru

-Insisto en que las cosas a la mala son las mejores General- acercó su espada al cuello de Haru y silbó, de un momento a otro los demás soldados que iban con ella aparecieron corriendo -Creo que deberías escoltarnos amablemente a la salida si no quieres que nada le pase a la bella señorita-

Tokaku miró con verdadero odio a Haruki, su cuerpo temblaba, los soldados comenzaron a ponerse en posición de ataque, Tokaku les hizo una señal, no quería enfrentarse, eso podría lastimar a Haru

-¡SUELTALA! ESTO ES ENTRE TU Y YO-

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Hitsugi y Chitaru caminaban por los jardines tomadas de la mano, conversaban de cosas triviales estar juntas las hacía sentir en calma, olvidar todos los problemas y responsabilidades con los que cargaban llenándolas de una felicidad que nunca habían experimentado. Era como si no existiera nada además de ellas dos, era perfecto

-Así que este es tu primer baile-

-Si ¿Para ti también Kirigaya?-

Hitsugi suspiró pesadamente, Chitaru miró el cambio de ánimo en la joven y se detuvo

-¿Dije algo malo?-

-No, no es eso, es solo que…- de nuevo la duda presente en la joven princesa, quería decirle todo a Chitaru, quería decirle que ella era la princesa pero que no era como todo mundo creía, sus intenciones eran buenas, tenía tantas ideas para cambiar el régimen, que ella junto con sus hermanas se esforzarían por darle un futuro mejor a su pueblo… Pero temía decepcionar a Chitaru, no era el momento -Me temo mucho que sea mi último baile-

-¿Algún tipo de toque de queda o condición para eso?-

-Algo así… Es como si después de este baile ya no tuviera nunca más paz-

-Te prometo que no será así- Chitaru dio un tierno beso en la mano de Hitsugi -Yo iré contigo a todos los bailes y te cuidaré-

Ambas se sonrojaron por aquella repentina promesa pero no dejaron de tomarse de las manos

-Chitaru ¿Puedo preguntarte algo? Si no te gusta el gobierno de los Datura ¿Qué fue lo que te trajo hasta aquí?- Chitaru tragó saliva nerviosa y desvió la mirada ¿Qué debía decir? No podía decir la verdad a pesar de que, aparentemente, Hitsugi también estaba en contra del gobierno actual era muy arriesgado decirle que pertenecía al ejército rebelde, aun cuando su corazón le gritaba que debía ser honesta con esa chica y dejar que conociera todo de ella, pero no podía poner en riesgo su misión ni mucho menos decepcionar a Hitsugi, así que intento evadir su pregunta

-Digamos… Cuestiones familiares-

-¿Algún negocio?-

-Si- dijo nerviosa la pelirroja -Buscamos quien se interese en nuestro negocio-

-¿Qué clase de negocio?-

-Aaammm caballos-

-¡Vaya que bien! Me gustan los caballos aunque ¿No deberías estar allá dentro socializando?-

-No, estar aquí es mucho mejor. Además, para ser honesta, me alegra no estar bailando-

-¿Por qué?-

-No se me da muy bien-

Hitsugi detuvo su caminar y se colocó frente a ella sin soltar su mano

-¿En serio? Yo digo que bailas muy bien solo necesitas la pareja de baile indicada- colocó su mano libre en el hombro de Chitaru -Desde aquí podemos escuchar la música ¿Me concederías esta pieza?-

-Sera un placer- dijo colocando su mano libre en la cintura de Hitsugi y comenzando a bailar de forma lenta acercando y alejando sus cuerpos conforme avanzaban por los jardines. Un suspiro salió de sus labios al ver como la peli azul sonreía y lo hermosa que esa sonrisa se veía iluminada por la luz de la luna. Sentía su rostro acalorarse y su corazón latir emocionado, no entendía el porqué de todas esas emociones en su mente y en su cuerpo que aumentaban con cada paso y cada giro, pero definitivamente no quería dejar de sentirlo. La música comenzó a hacerse más lenta y el volumen a bajar, Chitaru colocó ambas manos en la cintura de Hitsugi elevándola y girando con ella, la música terminó justo cuando hizo que sus pies tocaran nuevamente el suelo

-¿Lo ves? Bailas bastante bien- ambas tenían la respiración ligeramente agitada, una nueva melodía comenzó a sonar pero ninguna de las dos le prestó atención. Entonces Chitaru notó que seguía sujetándola por la cintura

-Lo siento- dijo nerviosa retirando sus manos pero estas fueron detenidas por las manos de Hitsugi, haciendo que las volviera a colocar sobre su cintura antes de rodear su cuello con sus brazos

-Está bien, no me molesta- ambas se miraron fijamente a los ojos por un momento, sus corazones comenzaron a latir rápidamente, Hitsugi se paró de puntillas acercándose más a Chitaru quien agachó un poco su cabeza, ambas buscaban aquel beso tan ansiado, ambas sentían como cada fibra de su cuerpo les pedía hacerlo

-¡HITSUGI!-

Ambas voltearon notando a una chica peli azul con la respiración agitada corriendo hacia ellas, Hitsugi se separó de la pelirroja sin soltar su mano al ver lo asustada que se veía su hermana

-¿Suzu?¿Qué ocurre?-

-Nuestra hermana está peleando-

-¿Qué?

-Hay rebeldes en el baile y está peleando con ellos- Hitsugi sintió como el miedo la invadía, Chitaru también se congeló en su lugar tembló ligeramente "¿Qué fue lo que hiciste idiota?", rápidamente se colocó su mascara

-¿Dónde están?-

-Síganme-

Las tres chicas corrieron lo más rápido que pudieron hasta llegar a donde se encontraba una gran cantidad de soldados, rodeando a una molesta Tokaku que veía con ira a Haruki mientras tenía como rehén a Haru

-¡TOKAKU!-

Gritó Hitsugi temerosa al ver aquella escena, sabía de lo que podía ser capaz su hermana si algo malo le llegase a pasar a Haru, corrió hacia su hermana

-Haruki…-

Chitaru miró a su hermana, se sentía decepcionada de ver aquello, ella era militar no un simple mercenario ¿Qué acaso no había aprendido nada?

-¡HITSUGI ALÉJATE DE AQUI!- Tokaku volteó a ver a su hermana menor, sintiendo como la ansiedad en su interior aumentaba, señaló a la pelirroja y grito -SOLO VOY A PEDIRTELO UNA VEZ MÁS ¡ALÉJATE DE ELLA!-

-¡PROTEJAN A LA PRINCESA DATURA!- gritó uno de los soldados señalando a Hitsugi, Chitaru se alejó un poco al verse repentinamente rodeada por todos esos soldados, ambas se miraron sintiendo un nudo en la garganta y un enorme dolor en el pecho, como si su corazón se estuviese rompiendo. Susurraron al unísono

-No, tu no-

L: ¡HOLA HOLA HOLA FANDOM DE AKUMA NO RIDDLE! ¡VOLVIMOS! ¡LO HICIMOS! ¡NO NOS FUIMOS A HIATUS! Jajaja aunque realmente no los culpo, después de todas las cosas que hemos dejado en hiatus es normal que piensen eso xD pero estamos cambiando muchas cosas en nuestro aspecto de escritores, uno de ellos es la disciplina

I: Heey ¡hola! Así es nos estamos esforzando por cumplir un horario :3 este fic será actualizado los primeros días de cada mes, así que no desesperen que aquí seguiremos ;v

L: ¡NO LES DIGAS! ¡ERA SORPRESA! Bueno, mi no apá tiene razón, ya tenemos un horario de actualización (si es que podemos decirle así) Gracias por todo su apoyo y esperamos que disfruten la lectura que quedó bastante interesante... ¿Qué pasará?

I: Ay...perdón, yo aquí regándola uwu bueno, esperamos nos sigan apoyando con este fic :3 nos vemos en la siguiente actualización ¡Revivamos el fandom de AnR!