Volverte a ver

Namatame Yuudai no era un hombre al que le gustara gritar, su voz ya era lo suficientemente grave y fuerte como para ponerse a gritar, además, creía fervientemente que los gritos eran el último recurso por lo que su hija Haruki no se sintió extrañada de que aquel hombre solo suspirara y la mirara con molestia

-Y eso fue lo que pasó… Padre-

Para Haruki era incomodo tener que hablar con Yuudai cuando cometía un error, pues antes de ser su general era su padre, y no importaba los grados que tuviera él siempre sería su padre, nada podía cambiar eso, por lo que el regaño que esperaba era el de un padre, no el de su superior

-Dime Haruki ¿Te das cuenta del error que has cometido?-

-Si te soy sincera, para mí no es un error. Vi una oportunidad para una victoria para nuestra gente-

-No. Viste tu propio ego reflejado. Desobedeciste a Chitaru, desobedeciste a tu hermana eso es aún más grave que desobedecer a tu superior-

-Pero padre-

-Pero nada. Hija ¿Cuándo comprenderás que en la guerra no importa cuantas batallas libras sino cuantas batallas impides? No dudo en que tus acciones hayan sido planeadas por el bien de nuestra gente pero debes dejar de ser tan impulsiva. Tu corazón es el de un guerrero, impetuoso y valeroso, pero muchas veces ese ímpetu y ese valor se pueden volver defectos. Debes aprender a obedecer y a calmarte en situaciones de alto riesgo ¿entendido?-

-Sí padre-

-Lamentablemente tendré que castigarte. GUARDIAS- el general Namatame llamó a dos soldados que estaban afuera de su tienda quienes al entrar hicieron un saludo y se pusieron al lado de Haruki -Estarás en arresto-

-¿QUÉ? ¿ME MANDAS A MI HABITACIÓN? NO TENGO CINCO AÑOS-

-Entonces deja de comportarte como si los tuvieras…-

-¡Pero padre!-
-Sin peros Haruki, tómalo como una lección, por suerte nadie salió herido pero te has detenido a pensar ¿Qué hubiéramos hecho si alguien salía herido?-

-Tenía todo bajo control, padre, nadie iba a salir herido- el general frunció el ceño y negó con la cabeza

-No puedes estar segura de eso, algo pudo pasarte a ti, a tu hermana, a los soldados-

-¡Pero no puedes castigarme por eso! Estamos en medio de una guerra, vi una oportunidad y la aproveché ¿Qué tiene eso de malo?-

-Hay muchas cosas que necesitas aprender, por eso no me dejas opción, necesitas un tiempo aislada y a solas. Así aprenderás la lección Haruki. Puedes retirarte. Por favor acompañen al capitán a la zona de arresto-

Haruki frunció el ceño furiosa, llevó su puño a su corazón despidiéndose así de su padre, salió de la tienda escoltada por los soldados

Yuudai suspiró pesadamente "¿Cuándo será el día en que madure?" se acercó a un cofre que guardaba celosamente y sacó de él un pequeño marco de madera que tenía el retrato de una joven y hermosa mujer de cabello rojo oscuro

-Créeme que hago mi mejor esfuerzo en ser un buen padre pero es difícil el que no estés. Ellas necesitan a su madre también… Te extraño tanto Sayaka-

El hombre recorrió con sus dedos la pintura, sonrió y volvió a guardarla, retomó su lugar en el escritorio y siguió revisando unos mapas hasta que una voz lo sacó de su tarea

-Permiso para entrar señor-

Yuudai sonrió al escuchar aquella voz, dejó lo que estaba haciendo y respondió amable

-Permiso concedido-

Chitaru entró a la tienda y saludó a su padre dándole un abrazo

-Así que Haruki tuvo el valor de contarte las cosas ¿eh?-

-Me preocupa el concepto en el que tienes a tu hermana-

-No me malentiendas padre, es solo que creo que aún es muy inmadura-

-Podría ser ¿Qué te trae por aquí?-

-La vi salir de aquí escoltada, quiero saber que te dijo-

-El incidente de anoche. Ella quiso hablar conmigo desde ayer pero venía tan alterada que preferí que se calmara y hoy me contó todo. Sin exabruptos, sin gritos, solo los hechos-

-Ya veo-

-Chitaru, gracias por cuidar a tu hermana-

-No tienes nada que agradecer padre, es mi deber-

-Aunque me temo que un poco de su comportamiento es tu responsabilidad-

-¿huh? ¿De qué hablas?-

-Eras su superior inmediato en esa misión, no estuviste para detenerla de hacer algo tonto, solo cuando ya lo había hecho impediste que se dimensionara. Un líder no debe dejar que las cosas se le salgan de las manos-

Chitaru se sorprendió al escuchar esas palabras y tras meditarlas un momento supo que era verdad, se suponía que ella estaba a cargo de esa misión y aunque estuvo mal por parte de su hermana ignorar el plan se suponía que ella debía mantenerse cerca en caso de que algún imprevisto sucediera. Se dejó distraer demasiado

-Es verdad, lo siento padre, teníamos un plan, creí que ella lo seguiría-

-Ya veo…- Yuudai respiró profundamente dando por terminado ese tema, dio una palmadita en la espalda de su hija y preguntó -¿Cómo estuvo el baile? ¿Lograron ver a la princesa?-

Chitaru tembló ante esa pregunta, no podía decirle a su padre que conocía el rostro de la princesa, no podía decirle que la princesa era su novia y la razón de que no estuviera para detener a Haruki, por mucho que se le dificultara el ocultarle cosas a su propio padre, tenía que hacerlo, sería la primera vez en su vida que le mentiría

-No. Lamentablemente todo esto pasó antes de la presentación-

-¿Cómo fue que Datura Tokaku las dejó salir con vida de su castillo?-

-Debemos agradecerle al general Banba y al coronel Takechi, sin su ayuda no estaríamos aquí-

-El general Banba me preocupa, tengo entendido que su relación con la reina Sumireko es más seria de lo que aparenta. Si es cierto lo que creo, la reina no tardará en venir a hablar con nosotros-

-¿Te preocupa que la reina Sumireko quiera tomar algún tipo de represalia?-

-Los Hanabusa son impredecibles, no sé qué podría esperar de ellos, no sé si seguirán siendo aliados, si se volverán enemigos, si simplemente se quitarán de en medio… Después de todo, la reina no sabe muchas cosas-

-Y eso le costará mucho a Shinya-

Chitaru sonrió pensando en cómo sería la relación de su amiga con la reina y de lo gracioso que sería ver a la temible Shinya siendo controlada por Sumireko. Luego sin poder evitarlo, la imagen de ella misma y Hitsugi en una situación similar cruzó por su mente haciéndole sonreír y sonrojarse ligeramente.

-Y, además de todo el escándalo, ¿no tienes algo más que contarme?-

-No realmente, no tuvimos novedades ni algún tipo de información útil-

-No me refería a ese tipo de información-Chitaru le dirigió una mirada confundida a su padre, el cual sonrió y paso una mano sobre sus hombros -Fue tu primer baile ¿Conociste a alguien? ¿Bailaste con alguien?-

-¿Por qué preguntas eso?-

-Pues… un padre sabe cosas… además no has dejado de sonreír desde hace rato-

La pelirroja sintió su rostro enrojecer y rascó su mejilla nerviosa, sabía que no podía ocultarle todo a su padre así que decidió contarle un poco acerca de Hitsugi, por supuesto omitiendo los hechos sobre su familia y posición

-Conocí a una chica, bailamos un poco-

-¿Y?- Chitaru llevó una mano a la barbilla ¿Y qué más podía decir? tras unos segundos de pensar se dio cuenta de algo, realmente no sabía mucho acerca de Hitsugi. Se sintió un poco frustrada y tonta al darse cuenta de que impulsivamente se había convertido en pareja de una persona que no conocía realmente, sin embargo, la emoción de pensar en ella como su novia hacía que su corazón se agitara, quizá no había tomado la decisión más prudente pero lo hizo siguiendo a su corazón y para ella eso era suficiente

-Y… solo eso realmente no se mucho sobre ella- Yuudai cambio su expresión de emoción rápidamente por una de decepción, Chitaru preguntó un tanto confundida -Padre... ¿Existe el amor a primera vista?-

-Si y no. No puedes amar a alguien con solo verlo, pero si la atracción puedes quedar profundamente interesado con tan solo mirar los ojos de una persona-

-¿Cómo interesarte en alguien que no conoces?-

El general Namatame sonrió, al parecer su hija por fin comenzaba a comprender lo que él tanto anhelaba para ella, un amor de verdad respondió amable y enternecido

-El amor trabaja de formas extrañas, además nunca puedes llegar a conocer al cien por ciento a una persona, siempre habrán cosas nuevas que descubrir, así que no tengas miedo. De cualquier forma, el amor es algo que toma tiempo, pero me alegra saber que te estés dando una oportunidad de salir con alguien-

-Gracias padre-

Dio un cálido abrazo a su hija y le sonrió feliz

-A propósito, hija, recuerdas que hemos intentado comprar algunas armas-

-Si, lo recuerdo-

-Bien, hoy vendrá el heredero de la familia Inukai, ellos son muy buenos para fabricar armas, ellos mismos dicen ser artistas de las armas, quieren vendernos algunos cañones, sables, espadas, pistolas y rifles, quiero que estés hoy conmigo para atender al joven Inukai y ver si nos conviene hacer un trato-

-Con gusto padre. No sabía que Eisuke-san tuviera un heredero

-Yo tampoco lo sabía hasta hace poco, parece que fue un secreto bastante bien guardado durante un tiempo-

-Realmente no entiendo el por qué-

-Inukai Eisuke es un hombre bastante peculiar, nadie sabe realmente nada sobre su vida, le encanta mantener esa aura de misterio, aunque es muy bueno en lo que hace-

-Tengo entendido que va más allá de ser artesano de armas-

-Eso es lo que dicen. Lo descubriremos pronto. Por ahora ayúdame a limpiar y ordenar todo aquí-

Ambos Namatame trabajaron un rato para tener presentable la tienda del general, después de todo, iban a recibir la visita de alguien que seguramente no estaría acostumbrado a la vida de "rebelde". Después de unas horas un soldado llegó a la tienda

-General, coronel, lamento interrumpirlos. Ha arribado el representante de la familia Inukai-

-¿Qué esperas? Hazlo pasar-

Chitaru y Yuudai miraron sorprendidos al heredero de la familia Inukai quien era una hermosa joven de cabello rosa y penetrantes ojos naranja quien portaba un elegante y atrevido vestido que resaltaba su excelente figura

-Buenos días general. Espero no haber llegado en mal momento, al juzgar por su cara creo que lo hice, le pido me perdone-

-Mil perdones señorita, no es nada de eso, es solo que no esperaba que el heredero de los Inukai fuera en realidad una heredera-

-Creo que mi nombre no ayuda mucho ¿verdad?-

-Isuke es un nombre bastante raro para una mujer, si me permite la osadía-

-Usted cree eso, sin embargo, yo creo que es un nombre excelente para mi-

-Inukai-san, permítame presentarle a mi hija-

Chitaru se acercó a Isuke y dio una reverencia, tomó la mano de Isuke dando un beso

-Coronel Namatame Chitaru a sus órdenes-

-Inukai Isuke, es un placer coronel-

Isuke encontraba particularmente bella a Chitaru, era como ver a un príncipe frente a ella, el cabello rojo y la forma de sus ojos le hicieron recordar a la pelirroja idiota con quien bailó aquella noche. Lo que la hizo recordar que si Haruki era una rebelde debía de estar en ese campamento, eso significaba que con algo de suerte podía verla nuevamente, y eso hizo sonreír a Isuke

-Por favor Inukai-san, tome asiento-

-Gracias general, tengo entendido que necesitan armas-
-Correcto Inukai-san, hace unas semanas le mandé una carta a su padre Eisuke-san me dijo que le daría los últimos detalles a unas armas que estaba perfeccionando y que su heredero me haría una demostración-
-Mi...- Isuke dudó un poco en llamar a Eisuke padre pero tenía que hacerlo -Padre es más que un simple artesano de armas, él es un visionario, un inventor, ha puesto empeño en las armas que ha enviado, por eso creo que estarán complacidos con lo que les ofrecemos- la peli rosa chasqueo los dedos y un par de hombres llegaron, mostrando un cargamento de sables y espadas, tanto Chitaru como Yuudai se asombraron al ver la calidad de estos

-Personalmente les recomiendo probarlos, estoy segura de que una vez que lo hagan no les quedará duda alguna de comprarlos-

Chitaru tomó una espada y se sorprendió de ver que era demasiado liviana, miró su rostro reflejado en el acero y sonrió, le encantaban las espadas y aquella era realmente hermosa "Si Hitsugi me ve, seguro pensaría que soy un príncipe"
-Eso suena bastante bien, lástima que Haruki no pueda venir a ver esto- Isuke se sobresaltó al escuchar ese nombre, entonces la pelirroja si estaba en ese lugar, sonrió

-¿Podemos salir general? Será mejor una demostración al aire libre-

-Por supuesto Inukai-san. Sígame por favor-

Yuudai ofreció su brazo a Isuke quien lo tomó y ambos salieron de la tienda seguidos de Chitaru, caminaron a un área donde no había soldados entrenando, ni tiendas, ni nada, era un terreno limpio donde solía probar armas. Yuudai tomó otra espada que parecía aún más fuerte que la de Chitaru

-Veamos que puedes hacer contra mí, hija-

Padre e hija se enfrentaron, ambos tenían una técnica excelente para pelear y lucían elegantes, eso fue lo que le llamó a Isuke la atención, la forma en que peleaban parecía casi como si estuvieran danzando, jamás había visto a alguien pelear con una espada de la forma en que Chitaru lo hacía: tan elegante, tan precisa, tan hermosa… Era hipnotizante mirar a la pelirroja, eso hizo que Isuke decidiera enfrentarla

-Bravo general, bravo coronel, fue una batalla realmente interesante-

-Gracias por el aplauso Inukai-san-

-Y gracias a ustedes por el espectáculo. Me gustaría pedirle algo coronel, claro si no le importa-

-¿Dígame?-

-Quiero pelear con usted, solo una demostración-

Chitaru miró extrañada a Isuke, ella no parecía ser una persona que supiera manejar armas y la forma en la que iba vestida era inadecuada para pelear

-No sé si sea adecuado-

-No se deje engañar por mi apariencia coronel, soy en verdad una gran combatiente. Es más- Isuke hizo una seña y uno de los hombres que la acompañaban llegaba con un estuche del cual sacó una espada -Vine preparada-

-¿Sabía que pelearía?-

-Me gusta estar preparada para lo que sea, coronel-

Isuke estaba coqueteando de más con Chitaru, la forma en que había pronunciado su cargo y la forma en la que se le había acercado eran demasiado provocativas, eso comenzó a incomodar a Chitaru, Isuke se acercó y acarició brevemente el rostro de Chitaru

-Le garantizo coronel que no le haré daño. Que sea un enfrentamiento amistoso-

Chitaru suspiró pesadamente y asintió, ambas se pusieron en posición e intercambiaron miradas, Isuke dio el primer ataque que fue rápidamente rechazado por Chitaru, la forma de pelear de Chitaru era realmente buena, eso hizo sonreír a Isuke quien por fin había encontrado a un buen rival; por otro lado, Chitaru estaba impresionada de que alguien como Isuke pudiera pelear así de bien, en un par de ocasiones la hizo retroceder y casi caer al piso, no podía creer que alguien como Isuke peleara así de bien, lucía tan elegante pero al mismo tiempo tan provocativa. Cuando su pelea terminó ambas jadeaban por aire

-Vaya, ese fue un gran combate-

Se escuchó el aplauso del general, Chitaru hizo una reverencia a Isuke

-Estoy muy sorprendida Inukai-san-

-Yo también coronel, es realmente buena con la espada. Me pregunto qué otros talentos tiene escondidos-

El rostro de Chitaru se sonrojó un poco por la forma en que Isuke la miró, la estaba poniendo nerviosa

-Chitaru es una excelente combatiente, estoy seguro que fue muy cortés con usted, Inukai-san-

-Me gustaría que la próxima vez no se contuviera coronel. Claro si es que hay una próxima vez-

-Será un placer Inukai-san-

-Por el momento, creo que las espadas nos han convencido. Las compraremos-

-Excelente decisión general, en otro momento me gustaría ofrecerles una demostración de algunas pistolas y cañones que mi padre está perfeccionando, incluso podríamos venir-

-¡Eso sería estupendo! Hace tiempo que no veo a Eisuke-san, me gustaría que él también nos acompañara en esa demostración-

-Se lo haré saber a mi padre ¿Quiere regresar a firmar el contrato de compra?-

Los tres regresaron a la tienda del general y firmaron el contrato por una gran cantidad de armas. Al finalizar Isuke le sonrió coqueta al general quien solo dio una reverencia

-Un placer hacer negocios con usted Inukai-san-
-El placer fue mío general-

-Chitaru ¿Puedes acompañarla a la salida por favor?-
-Con gusto padre- la pelirroja le dirigió una sonrisa amable a Isuke y esta tomo su brazo dejándose guiar por ella. Mientras caminaban la miraba de reojo definitivamente la chica era hermosa, cuando peleaba con ella no podía dejar de pensar en que ella bien podría pasar por un príncipe, sin embargo, la pelirroja que le gustaba era muy diferente, aprovechó que ambas estaban a solas y que sus acompañantes alistaban su carruaje para platicar con ella y ver si podía obtener algún tipo de información, en especial de Haruki

-Admito que su campamento me sorprendió, esperaba que fuera un poco más… impresionante. Teniendo en cuenta que se encuentran en tierra de nadie, pensé que podría ser algo diferente-

-Comprenderá que debemos ser discretos-

-¿Puedes ser menos informal? No parecemos tener tanta diferencia de edad, puedes decirme Isuke-

-Lo siento Inukai-san no estoy acostumbrada a hablarle tan informalmente a la gente-

-¿No eres muy joven para tener un rango militar tan alto?-
-Tal vez, aunque fui desde pequeña a la academia militar así que estoy más que preparada para el puesto Inukai-san-

-Ya veo, siendo honesta creí que solo tenías ese puesto por cuestiones familiares-

Chitaru frunció ligeramente el ceño

-No… Tanto mi hermana como yo tenemos puestos por nuestros propios méritos-
-Así que tienes una hermana-

"Interesante" fue lo que Isuke pensó respecto a eso, si Chitaru era hermosa no imaginaba como podría ser su hermana, seguro era igual de hermosa que ella, pero no tanto como Haruki

-Si, menor que yo-

-¿Por qué no estuvo con nosotros?-

-Bueno… Ella tuvo otros… Asuntos que atender-

-Mmm ya veo-

Isuke comenzó a desesperar un poco, parecía que ninguno de sus coqueteos hacían efecto en esa pelirroja, lo cual hizo que Isuke la respetara un poco, hasta la fecha no había encontrado persona que se resistiera a sus encantos, pero debía insistir

-Podría parecer entrometida, pero me gustaría preguntarte un par de cosas. Si no te molesta-

-Adelante-

-¿Cuál es el nombre de tu hermana?-

Chitaru se sorprendió por aquella pregunta, ¿Por qué le interesaba a Isuke aquello? ¿Sería prudente decirle? "Bueno, de todas formas, ya lo habíamos mencionado"

-Haruki, su nombre es Haruki-

Isuke abrió los ojos sorprendida, intentó mostrarse neutral, no solo había encontrado a una rebelde, sino que había encontrado a la hija del general Namatame, eso era una victoria increíble para la peli rosa
-Haruki… Mmm interesante, eso me llevaría a mi segunda pregunta ¿Por casualidad ella estaba en el baile real anoche?- la pelirroja arqueó una ceja ¿Cómo era que Isuke sabia eso? Sin ocultar su desconfianza Chitaru preguntó

-¿Por qué la pregunta?-
-Nada en especial… Tan solo escuché que un par de rebeldes causaron un alboroto anoche en el castillo-

-Me temo Inukai-san que esa es información no se me permite compartirla con personas ajenas al ejército rebelde. Discúlpeme por eso-

Isuke frunció el ceño, Chitaru definitivamente era un hueso difícil de roer, no era como las demás personas con las que había tenido que tratar, demasiado respetuosa, demasiado educada y, sobre todo, demasiado aburrida ¿Cómo podía ser posible que no cayera en sus encantos? Isuke no podía irse así, se acercó provocadoramente al oído de Chitaru y susurró de una forma demasiado sensual

-¿Existe alguna forma en la que puedas darme esa información? Podemos ir a mi carruaje por un momento y… Discutir este asunto-

Chitaru se sonrojó y frunció el ceño, delicadamente se apartó de Isuke

-Discúlpeme, pero estoy en una relación, eso sería inapropiado-

Los ojos de Isuke se abrieron completamente sorprendidos, estaba molesta, jamás nadie la había tratado así; Chitaru, por otro lado, se sonrojó al decir la palabra relación, pero, era cierto, Hitsugi era su novia ahora y debía darle su espacio, aunque lo suyo no llevara mucho tiempo o no pudiera ser publico eso no significaba que le iba a faltar al respeto, además, no había chica en el mundo que se pudiera comparar a su princesa

-Hemos llegado a su carruaje. Muchas gracias por su visita, la esperaremos y a Eisuke-san también. Qué tenga un buen viaje-

Chitaru ayudó a Isuke a subirse a su carruaje quien ya no disimuló su molestia y de forma fría se despidió

-Hasta entonces coronel-

Una vez que el carruaje arrancó Isuke dio un golpe al asiento de enfrente

-IDIOTA-

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Tokaku despertó muy temprano como solía hacerlo siempre, sin embargo, esta ocasión era diferente a las demás pues despertaba al lado de su amada Haru quien se aferraba a su cuerpo abrazándola, sonrió al verla, Haru era tan linda, tan delicada, ella era la única persona que sabía todo de ella y aun así la amaba y lo más importante era que quería pasar toda su vida con ella. El rostro de Tokaku se sonrojó al recordar lo que Haru le había dicho la noche anterior

"Tokaku déjame protegerte. Tú siempre estás protegiendo a los que te rodean por eso te pido ser yo quien te proteja, déjame cuidarte, amarte… Déjame estar por siempre a tu lado"

¡Claro que iba a dejar a Haru estar con ella por siempre! Era lo único que deseaba, suavemente cubrió el cuerpo de Haru con la sábana y depositó un beso en su frente acomodándose para estar un rato más en la cama con ella

"Solo un rato Tokaku, hoy tenemos muchas cosas que hacer"

La peli azul cerró los ojos aspirando el delicado aroma que Haru desprendía, le gustaba el aroma de Haru, siempre le recordaba los días soleados y eso le alegraba el corazón, le traía buenos recuerdos de su infancia, suspiró con melancolía "Los extraño", abrazó a Haru para que aquel sentimiento se disipara

-¿Todo bien amor?-

Tokaku se sonrojó al escuchar la dulce voz de Haru diciéndole de esa forma y se sintió algo tonta por aquello

-Perdón por despertarte… amor-

Y se sintió aún más tonta por decirle de esa forma, sin embargo, le había prometido a su pelirroja que cuando ambas estuvieran a solas no se contendría en demostrar sus sentimientos

-Descuida, no pasa nada, además aún no estoy del todo despierta. Estoy segura de que si me abrazas me volveré a dormir-

-Eso no es conveniente. Ambas tenemos deberes que cumplir. Te recuerdo que tenemos invitados en el castillo-

-Cierto, irás a entrenar con Shinya-san y Otoya-san ¿cierto?-

-Así es, pero eso puede esperar- entonces Tokaku colocó a Haru encima de ella provocando una risa en la pelirroja -Disfrutemos el tiempo que nos queda juntas antes de que nuestras obligaciones nos separen-

Y sin más ambas se besaron.

Unos golpes en la puerta hicieron que Hitsugi despertara, bostezó y se levantó un poco.
-Adelante- uno de los sirvientes entró haciendo una reverencia
-Princesa, la reina Hanabusa solicita su presencia en el comedor-
-Gracias, en un momento estaré con ella, puedes retirarte- el sirviente obedeció la orden y con una nueva reverencia se retiró de la habitación. Hitsugi se dejó caer nuevamente sobre el colchón con una sonrisa en su rostro, sintiéndose emocionada y feliz. Aún recordaba con detalle cada momento de la noche anterior, el baile, la confesión de la pelirroja, el beso que habían compartido, suspiró, aun no estaba segura si lo que sentía por Chitaru era amor, pero ese sentimiento definitivamente le gustaba y mucho. Quería gritarle al mundo lo feliz que se sentía, pero sabía que no podía hacerlo, sin embargo, había una persona a la que si podía contárselo

Emocionada se levantó y se vistió apresurando su paso hasta el comedor donde Sumireko ya estaba esperándola mientras conversaba animadamente junto con Shinya
-Buen día Shinya-san- la peli plateada sonrió e hizo una reverencia en forma de saludo -Buen día Sumi-chan-
-Buen día Hitsugi-chan, ara ara te ves particularmente feliz esta mañana-
-Lo estoy-
-Interesante, estaba segura que el primer día después de tu baile de presentación tendrías un estado de ánimo...diferente-
-¿Por qué?-
-Estabas tan molesta y preocupada de que el reino al fin conociera tu rostro, asumí que estarías molesta- Hitsugi sonrió divertida, Sumireko tenía razón, hace algunas horas la idea de que todo el reino supiera su identidad y por ende le odiaran era el único pensamiento que llenaba su cabeza, sin embargo ahora lo que la llenaba era cierta pelirroja
-Ciertos detalles mejoran la situación Sumi-chan, así que estoy de excelente humor-
-Supongo que ¿Vas a contarme la razón?- Hitsugi asintió emocionada
-Yo me retiro para que puedan charlar cómodamente- Shinya se levantó del comedor y dio un breve beso en la frente de Sumireko -De cualquier forma debo despertar a Otoya para entrenar con Tokaku-
Una vez que se quedaron solas la heredera del reino Hanabusa dijo

-Bien suficiente misterio, muero por saber más sobre esa rebelde que conociste anoche-
-Shhh ¡Sumi-chan no digas esa palabra!-
-Relájate, no hay nadie aquí-
-No, pero Tokaku tiene una especie de radar con esa palabra-
-Esta bien, está bien. Muero por saber qué pasó exactamente con la persona que conociste- Hitsugi asintió y comenzó a relatarle todo, desde cómo tomó a Chitaru huyendo de los guardias hasta como la pelirroja había regresado por la noche para confesarle sus sentimientos. Sumireko escucho toda la historia sintiéndose enternecida pero también preocupada por la situación
-Admito que es algo sumamente romántico pero… Hitsugi ¿Estas consciente de que también es riesgoso?-
-Lo sé, sé que Chitaru está expuesta a mucho peligro-
-No lo digo solo por ella, tú eres la princesa heredera del reino Datura y ella la segunda al mando del ejército que le ha declarado guerra a tu familia y honestamente no sabes nada sobre ella-
-Tienes razón en eso pero…-
-Tienes una especie de enamoramiento, lo entiendo sin embargo ¿No has pensado que tal vez esto sea un plan?-
-Lo pensé Sumi-chan, pero ella no sabía quién era yo hasta que todo el problema estallo y en caso de que por alguna razón lo supiera y si todo esto solo hubiese sido solo parte de un plan ¿No hubiese sido mucho más sencillo matarme en los jardines? ¿O cuando estábamos solas anoche?-
Sumireko medito un poco la situación, era cierto. Si lo que buscaban era dañar o incluso asesinar a Hitsugi no tenía sentido el hecho de fingir un enamoramiento hacia ella. Pero aun así no podía dejar de sentirse preocupada.
-Supongo que tienes razón, pero por favor Hitsugi-chan ten cuidado-
-Lo tendré Sumi-chan, lo tendré. No te preocupes-
-Me sentiré más tranquila cuando la conozca-
-¿Uh?-
-Eres mi mejor amiga ¿En serio crees que tendrás una relación con alguien si yo no le conozco?-
-Supongo tienes razón- ambas compartieron una risa cómplice y las puertas del comedor se abrieron dejando ver a Suzu, detrás de ella varios sirvientes con bandejas de plata entraban, preparando la mesa para que las princesas del reino Datura y los invitados del reino Hanabusa compartieran el desayuno.
-Buen día Sumireko, hermanita-
-Buen día Suzu-
-Hitsugi, sé que esto es repentino pero necesito que más tarde me acompañes al templo-
-Claro pero ¿Para qué?-
-Lo sabrás cuando lleguemos-
-De acuerdo

Suzu miró a su alrededor un tanto extrañada, solo estaban Sumireko, Hitsugi y ella "Para ser un castillo con bastantes invitados parece que nadie quiere desayunar"

-Bueno, no puedo culpar a nadie, el amor está en el aire-

-¿Dijiste algo Suzu?-

-Nada hermanita, nada. Es solo que me extraña que no aún no estén todas nuestras invitadas aquí para desayunar-

En cuanto la peli azul terminó su frase una alegre pelirroja llegaba del brazo de la princesa mayor de la casa Datura

-Buenos días sus majestades-

-Lamentamos la demora, cierta persona no podía despertar-

Hitsugi, Suzu y Sumireko sonrieron traviesas

-Ara, ara Tokaku me preguntó qué fue lo que hizo que Ichinose-san estuviera tan cansada como para que no pudiera despertar-

-O qué fue tan agotador que no la dejó levantarse de la cama-

El rostro enrojecido de Tokaku no pasó desapercibido para ninguna de las presentes, la peli azul mayor solo tomó asiento y mirando seriamente a sus hermanas y a Sumireko dijo

-No quiero que comiencen a especular acerca de mi vida en pareja con Haru-

Sin evitarlo, todas sonrieron enternecidas y exclamaron un "Aaaawww" haciendo que el rojo del rostro de Tokaku se intensificara

-Sabía que mi general tenía un corazón debajo de toda esa frialdad-

-¡HITSUGI!-

-Deja en paz a Tokaku, hermanita. Es muy temprano para que el general se enoje, además, aún no desayuna nada-

-Gracias Suzu-

-Más tarde interrogaremos a Ichinose-san para que nos cuente cómo le fue anoche con su témpano de hielo-

-¡SUZU!-

Sin evitarlo todas rieron, en ese castillo era casi un deporte profesional avergonzar a Tokaku

-No sé por qué es que sigo tolerando que se comporten como niñas-

-Porque alegramos tu vida hermana. Por eso aún no nos mandas a fusilar o a los calabozos-

-Es porque lo tengo prohibido por ley. Pero una vez que seas reina, me aseguraré de que quites esa ley-

-¡HEY!-

Tokaku sonrió levemente, sus hermanas estaban de buen humor, a pesar del desastre de la noche anterior donde casi pierde todo lo que amaba. Aunque Haru intentó calmarla insistiendo en que nada de eso había sido su culpa, Tokaku no podía evitar ese sentimiento, había fallado en algo tan simple como la seguridad de una fiesta, además, ahora sus sospechas de algún tipo de traición por parte de sus aliados se intensificaban, miró a Sumireko, Tokaku no confiaba del todo en ella ¿Cómo podía confiar plenamente en la reina del reino que los había logrado someter?

"Pero es la mejor amiga de Hitsugi y si ella confía en Sumireko, yo tendré que hacerlo"

Aunque la probabilidad de que hubiera sido una simple falla en su estrategia era altísima… Había tantos factores que pudieron hacer que esos rebeldes hubieran entrado a su castillo que Tokaku no sabía por dónde comenzar. Suspiró pesadamente

-¿Todo bien Tokaku-san?-

-Si. Solo tengo hambre- Haru sonrió y sirvió un poco de comida en el plato de Tokaku -A propósito ¿Dónde están Banba, Takechi y Shiena?-

-¡BUENOS DÍAS!-

Como si las hubiera invocado las tres chicas mencionadas llegaban al comedor, la enérgica voz de Otoya llenó el espacio. Por lo general, el castillo Datura no era tan animado, por eso para las tres hermanas Datura el que las hermanas Hanabusa y sus respectivas parejas estuvieran las alegraba

-Otoya por favor compórtate-

-Buenos días hermanita. Veo que Takechi-san aún no aprende modales-

-Buenos días también a ti cuñada-

Shiena cubrió su rostro avergonzada, amaba a Otoya pero eso no impedía que se sintiera avergonzada por sus rudos modales, era obvio que Otoya jamás había tenido que aprenderlos, era un soldado y además provenía de una isla en la cual la monarquía no existía, era un sistema más libre donde los propios isleños elegían a su jefe, así que los modales de la corte y demás no existían

-Prometo firmemente trabajar en eso Sumi-chan. Mi conejita aquí presente será la encargada de todo eso ¿verdad que sí?-

-Por favor ya cállate y come-

-No deberías ser tan dura con Takechi-san- interrumpió Suzu -A mí me parece un espíritu libre y a los espíritus libres no se les debe atar-

-La señorita sacerdotisa me agrada. Venga, dame esos cinco-

-Shiena- le llamó Sumireko -Dile a tu esposa que se comporte-

El desayuno pasó entre charla amena y buena comida, todas se sentía realmente cómodas y parecía que el incidente de ayer ya había sido olvidado… O eso creían

-General- llegó un sirviente al lado de Tokaku y susurró a su oído -El rey pide su presencia en su despacho de manera urgente-

La peli azul palideció un poco, cerró los ojos y suspiró pesadamente

-En seguida- se puso de pie y dio una reverencia -Tendrán que disculparme, el rey solicita mi presencia. Banba, Takechi, las veré más tarde en el campo de entrenamiento-

Todas miraron a Tokaku irse, Suzu y Hitsugi intercambiaron miradas rápidamente preocupadas por el destino de su hermana

-¿Crees que el abuelo sepa qué fue lo que pasó?-

-Por el bien de nuestra hermana, espero que no-

….

Tokaku caminaba rápidamente, estaba ansiosa, por su mente comenzaban a pasar mil pensamientos cada uno peor que el anterior, se preparaba para recibir un regaño monumental, incluso estaba preparándose para aceptar que le cortaran la cabeza. Tomó aire antes de tocar la enorme puerta del despacho de su abuelo, una vez que se calmó tocó un par de veces

-Adelante-

Fue la orden que aquella gruesa pero suave voz dio. Tokaku entró y dio una reverencia

-Su majestad solicitaba verme?-

-Por qué debes ser tan formal Tokaku? Pasa por favor-

La peli azul se extrañó de escuchar a su abuelo de tan buen humor, aunque eso la alivió un poco

-Perdona abuelo, es solo la costumbre de llamarte así cuando hay alguien más-

-Ahora estamos solos, así que puedes ser más informal. Después de todo soy tu abuelo-

El rey Akiyama se puso de pie para ir con su nieta. Era un hombre mayor, a pesar de su edad era fuerte, bajo de estatura pero con un gran porte, su barba y cabello dejaban de ser azules para comenzar a teñirse de blanco, sus ojos lucían cansados por el trabajo de años y por las múltiples pérdidas que había tenido a lo largo de su vida, lo único que le quedaba eran sus nietas a quienes había criado después de la muerte de sus padres, Akiyama era una persona fría, calculadora y cruel, sin embargo, con sus nietas conservaba algo de cariño el cual demostraba en contadas ocasiones como en ese momento que abrazaba a Tokaku

-Quiero felicitarte por la excelente fiesta de anoche. Hitsugi lucía hermosa y su presentación fue todo un éxito, sin ninguna desagradable sorpresa-

La general suspiró aliviada, entonces su abuelo no sabía absolutamente nada, posiblemente Sumireko la había ayudado, después lo averiguaría

-Gracias abuelo-

-Solo tengo una queja- Tokaku abrió los ojos y pasó saliva nerviosa palideciendo un poco -Se debe controlar más el alcohol. Supe que hubo un incidente con unas personas que ya habían bebido de más y estaban de impertinentes-

-Los sirvientes no pudieron controlarlos abuelo. Hablaré con ellos para que reduzcan el consumo de alcohol en las fiestas venideras-

-Me alegra que estés convirtiéndote en un excelente líder militar Tokaku, sigue así-

Tokaku sonrió levemente y asintió

-Me alegra que la fiesta fuera de tu agrado-

-Lo fue, más tarde hablaré con Suzu y con Hitsugi sobre esto. También debo felicitarlas. Ahora que el rostro de tu hermana ya es conocido las cosas cambiarán, hablaré de eso después con ustedes tres, cuando la reina Sumireko y la princesa Shiena se hayan marchado-

-¿Cómo te fue con ellas? ¿Llegaron a un mejor acuerdo?-

-Los Hanabusa parece que no quieren ceder a nuestras demandas, logramos que redujeran el impuesto a los minerales, pero aumentaron el impuesto a los cereales. No quieren conquistarnos, pero si reducir nuestros recursos, yo no los entiendo-

-Deben tener sus razones-

-Por ahora es mejor que sean aliados a enemigos. Nos conviene más… Bueno Tokaku, puedes retirarte, tengo entendido que habrá un entrenamiento especial con el ejército. Diviértete-

Tokaku dio una reverencia y salió aliviada de que su abuelo no supiera absolutamente nada. Sonrió, quería correr y contarle a Haru, pero algo la detuvo y suspiró profundamente

-Se que están escondidas en las cortinas. Salgan-

Hitsugi, Sumireko y Suzu salieron de unas enormes cortinas que estaban cerca del despacho de su abuelo algo avergonzadas

-Perdona Tokaku, solo queríamos saber si estabas bien y en caso necesario ir a salvarte-

-Salgamos, les contaré cómo me fue-

Las tres caminaron rumbo a los jardines, mientras Tokaku relataba la plática que había tenido con su abuelo, Suzu y Hitsugi suspiraron aliviadas si el rey no se había enterado del problema que hubo con los rebeldes entonces podían dejar todo ese incidente atrás. Y tal vez con un poco de suerte Tokaku olvidaría pronto su paranoia

-Al menos todo resulto bien.

-No, aun necesito mejorar el entrenamiento y reforzar la seguridad.

-¿No vamos a convencerte de lo contrario verdad?

-Que no tengamos consecuencias de lo que paso no quiere decir que todo esté bien, por suerte el entrenamiento con Banba y Takechi será de ayuda para probar algo nuevo

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Chitaru se sentía sumamente incómoda después de la visita de Isuke, no entendía el por qué esa chica tenía que ofrecerse de esa forma "Es hasta cierto punto grotesco" y tampoco entendía el por qué su padre casi la había arrojado a los brazos de esa chica "Supongo que es por esta obsesión del general porque yo tenga pareja… Si tan solo supiera", una nueva sonrisa se dibujó en el rostro de Chitaru, era como si, de pronto, solo le bastara pensar en Hitsugi para sentirse tranquila, en paz, y, sobre todo, feliz

Si, feliz, esa era la palabra, jamás en su vida había experimentado una felicidad como la que sentía en esos momentos, no importaba si solo habían pasado algunas horas desde que Hitsugi le hubiera dado el sí, para Chitaru era suficiente. Recordó lo que Suzu le dijo, debía apresurarse para estar lista, pero antes debía resolver otro asunto

Caminó hasta la zona de aislamiento, miró que dos soldados custodiaban una tienda y suspiró

-Coronel-

La saludaron llevando su puño al pecho

-Descansen soldados. Quisiera ver al capitán-

Sin más, se hicieron a un lado y Chitaru entró

-¿Chitaru? ¿Qué haces aquí?-

-Visitando a mi hermanita ¿Acaso es un crimen?-

-Pues si el general no te manda al consejo de guerra supongo que no-

Ambas pelirrojas se abrazaron, se quedaron en silencio un rato, hasta que Haruki rompió el silencio

-Quiero pedirte una disculpa Chitaru-

-¿Qué?-

-Cometí un error, tú eras mi oficial al mando y debí obedecerte, y no solo porque eres mi superior sino porque eres mi hermana, confío en tu liderazgo y me dejé llevar por mis impulsos yo… De verdad lo siento-

-Yo también lo siento-

-¿huh? ¿De qué hablas?-

-Yo estaba a cargo de la misión. Mi deber era estar con ustedes e impedir a toda costa un enfrentamiento pero no pude hacerlo, no pude proteger a mi gente-

-Esto no es tu culpa, no debías exponerte demasiado, y nosotros teníamos un plan que debimos respetar-

-Pero-

-Sin peros Chitaru, tal vez cometimos errores pero mejoraremos para la siguiente misión. Claro, si es que el coronel Namatame aún me quiere en su equipo-

Chitaru sonrió y tomó la mano de su hermana

-Siempre juntas, no lo olvides-

Haruki le devolvió la sonrisa y la abrazó fuertemente

-Por cierto, que valiente fuiste al decirle lo que pasó al general-

-Sigue siendo incomodo que el máximo líder de todo esto sea nuestro padre. Mírame, me mandó a mi habitación como una colegiala regañada-

-Bueno, debiste pensar las cosas, si no te hubieras metido en problemas habrías estado presente cuando las nuevas armas llegaron-

-¿Cómo es el heredero de los Inukai?-

-Heredera, es una chica-

-Vaya… Esto me interesa ¿Cómo es ella?-

-Francamente es hermosa, no voy a negarlo, pero es demasiado… ¿Cómo decirlo? Extrovertida-

-¿De qué hablas?-

-Su forma de vestir, su forma de hablar, de caminar, es como si ella supiera que el mundo le pertenece, actúa como si todos sucumbieran a sus encantos y por ellos se le deba obedecer y adorar-

-Suena interesante ¿Cómo es físicamente?-

-Su cabello es rosa y sus ojos anaranjados-

Haruki abrió los ojos sorprendida, esa descripción correspondía exactamente a la chica de la noche anterior

-¿Cómo se llama?-

-Isuke-

Haruki tuvo que reprimir un grito de emoción "TE ENCONTRÉ" por saber que volvería a verla

-¿Sigue aquí?-

-No, tiene rato que se fue-

-Sabes a dónde fue?-

-¿Por qué tendría que saberlo? ¿Y sobre todo por qué te importa tanto?-

Haruki tragó saliva nerviosa palideciendo un poco por eso

-Bue-Bueno por mera curiosidad, sabes que soy muy curiosa, sobre todo tratándose de mujeres hermosas-

Chitaru miró a su hermana con algo de desconfianza, recordando que Isuke también la había cuestionado sobre ella y el baile

-Dime la verdad Haruki ya conocías a Inukai-san?-

-¿DE QUÉ HABLAS CHITARU? ¿CÓMO PODRIA CONOCERLA?-

Chitaru miró con seriedad a Haruki

-Haruki, no me mientas, ¿ella es la persona por la cual te metiste en problemas anoche?-

Haruki desvió la mirada nerviosa sin embargo sentía la mirada insistente de su hermana sobre ella, volvió a mirarla y suspiró pesadamente si le decía la verdad probablemente Chitaru se molestaría aún más con ella, pero después de todo lo que paso la noche anterior ¿sería correcto mentirle a su hermana?

-¿Por qué siento que ya sabes la respuesta y solo quieres probarme?-

-Quiero saber si confías en mí. Solo eso-
-Ella… estaba en el baile ayer por la noche-
-¿Qué? Entonces ella fue la razón de que fueras descubierta-
-No, no, no. Ella no tuvo nada que ver-
-¿Segura?-

-Solo bailé con Isuke-

-Segura que solo fue eso?-
Haruki suspiro nuevamente, sabía que no podía seguirle ocultando cosas a Chitaru.

-Tal vez… yo tuve que quitarme la máscara… para besarla...y tal vez eso fue lo que me dejó al descubierto… ¡Auch! ¿Por qué me golpeas?-
-Por no pensar fríamente antes de actuar, por eso- Chitaru revolvió su cabello ligeramente molesta -Me estás diciendo que expusiste toda la misión por una mujer...arriesgaste todo el plan ¡¿Solo por un beso?!-

-No solo por eso Chitaru-
-¿A no?-

-No, yo tenía intenciones de llegar más lejos pero la situación se descontrolo- el semblante molesto de Chitaru fue cambiando poco a poco hasta convertirse en una risa con la cual ya no pudo evitar reír un poco ante ese comentario

-Haruki tú en serio eres…-
-Aunque...ahora que lo pienso ¿No es extraño que Isuke estuviera anoche en el castillo y sea la misma persona que nos vende armas?-

-No realmente, los Inukai venden armas a muchas personas desde hace muchos años, eso incluye a los Datura, aunque creo que sería bueno comentárselo a nuestro padre. Tú sabes, podríamos evitarnos muchos problemas con esa familia-

-Ya que hablaras con él… tal vez podrías hablarle sobre mi arresto
-Es buena idea le aconsejare que tu "arresto" sea un poco más largo- dijo bromeando, esperando que Haruki se quejara, sin embargo, ella se limitó a levantar los hombros despreocupada y decir

-Suena justo-
-¿No vas a intentar evitarlo?
-No, yo cometí un error y es justo que pague por ello- Chitaru miro dudosa a su hermana, era inusual que ella aceptara un castigo por sus acciones sin quejarse o hacer algo al respecto, probablemente estaba tramando algo pero si no se apresuraba llegaría tarde a su reunión con Suzu así que decidió dejarlo pasar

-Haruki por favor no hagas nada tonto. Por una vez en tu vida acata ordenes-

La pelirroja menor sonrió y poniendo una mano en el hombro de Chitaru dijo

-Hermanita yo sería incapaz de hacer algo indebido- le dirigió una sonrisa y Chitaru se retiró mirándola con desconfianza

-De acuerdo Haruki, confiaré en ti. Te vendré a visitar más tarde-

Y Chitaru salió de la tienda, Haruki rápidamente cambió sus ropas a unas que le permitían pasar desapercibida, una simple camisa negra, una capa con capucha y su fiel cinturón que portaba su daga, miró hacia la salida de su tienda antes de escapar por el otro lado

-Solo iré a buscar a Isuke eso no es indebido Chitaru-

-Mamá ya llegué-

Isuke dio un portazo seguía enojada por lo que había pasado en el campamento rebelde, especialmente lo que había pasado con Chitaru, seguía sin comprender cómo es que ella se había resistido a sus encantos, en el fondo Isuke sabía que habían herido su orgullo "Pero esto no va a quedarse así, vas a caer coronel"

Y lo que le molestaba también es saber que la idiota con la que había bailado anoche no estaba, quería verla de nuevo y echarle en cara la humillación que había pasado por su culpa "Tú también vas a pagármelas… Haruki"

Sin saber muy bien por qué sonrió al recordar a esa pelirroja, sacudió su cabeza y escuchó una voz que la llamaba

-Hola princesa ¿Cómo te fue?-

-Hola papá vendí las armas-

Isuke se tumbó en el elegante sofá de la sala de su casa, una casa bastante grande y algo lujosa, gracias a la apertura de negocios que el reino Datura había concedido "amablemente"; algunos mercaderes comenzaban a hacerse de riquezas, la mayoría de estos comerciantes eran extranjeros al reino Datura, habían llegado de diversas partes del mundo, muy pocos eran los ricos que pertenecían al reino, una de estas familias eran los Inukai quienes por generaciones se habían dedicado a la fabricación de armas, razón por la cual habían ganado la simpatía de la casa Datura. Los Inukai eran orgullosos fabricantes de armas, o como a ellos les gustaba llamarse, artesanos de armas, era un oficio que pasaba de generación en generación, el hijo mayor debía aprender el oficio y hacerse cargo de él y, a su vez, enseñar a su hijo mayor quien heredaría su puesto; al tener bastante riqueza, los Inukai construyeron una gran casa donde tenían su taller, lugar donde ellos mismos se encargaban de elaborar armas… El padre de Isuke se acercó a ella al ver la expresión furiosa de su hija, acarició su cabello y depositó un suave beso en su frente

-Pareces molesta ¿ocurrió algo malo?-

Isuke abrazó a su papá buscando aliviar su carga emocional

-Conocí a dos idiotas-

-El mundo está lleno de idiotas mi pequeña-

-Lo sé ¿Y mamá?-

-Mamá está trabajando en el taller, ve a verlo pero no tarden mucho, preparé el almuerzo-

-Vendremos en seguida papá-

Isuke fue al taller, al entrar observo algunos sables nuevos en una de las mesas, algo llamo su atención, a un lado había un par de dagas, las tomo examinándolas entre sus manos las cuchillas eran de color rojo, el mango de color dorado y tenían algunas piedras preciosas incrustadas en los bordes del mango. Vio su reflejo en uno de ellos y sonrió. Sintió una mano acariciar su cabello de forma amorosa
-¿Qué te parece mi nueva creación?-
-Impresionante como siempre mamá-
-Me alegra que te gusten porque son para ti-

Isuke abrazó a su mamá y dio un beso en su mejilla

-Gracias mamá ¿Sabes? Me gusta creer que heredé tu talento y que yo puedo crear cosas así de hermosas y letales-

-Estoy seguro de que tienes ese talento, solo debes trabajar más en él. ¿Qué opinas de mañana ayudarme con algo que estoy perfeccionando?-

-Me encantaría-

Eisuke comenzó a guardar algunas herramientas mientras seguía conversando con su hija
-¿Qué tal el viaje?-

-Bien, vendí todas las armas a los rebeldes, por desgracia no tuve la misma suerte con los Datura-

-Isuke no me refería a eso-

-¿Entonces?-

-Confío plenamente en tus habilidades de venta, así que asumo que tu evidente enojo se debe a otra razón- la peli rosa miro a Eisuke unos segundos antes de soltar un suspiro, era obvio que notaria lo que tenía, después de todo Eisuke era la persona que mejor la conocía
-Tuve un problema en el castillo, por culpa de una idiota y hoy me hizo enojar otra aún más idiota-

-Suena importante ¿Almorzamos con papá mientras nos cuentas qué pasó?-

Ambos regresaron al interior de la casa, Eisuke dio un beso a su esposo y la peli rosa los miró con una sonrisa, no tenía muchos recuerdos sobre su vida antes de que ellos dos la rescataran de las calles y la adoptaran pero en cada momento que Isuke podía recordar siempre había visto a sus "padres" demostrarse amor cada día, aun cuando llegaban a tener peleas o discusiones el amor que sentían el uno por el otro siempre era más fuerte que cualquier desacuerdo que pudiesen llegar a tener

Siempre eran amorosos incluso con ella a pesar de no compartir ningún lazo sanguíneo. Si existía una representación del amor, Isuke estaba segura de que ellos lo eran. Pues el amor y la felicidad que compartían eran contagiosos, había ocasiones en las que la peli rosa llegaba a pensar como seria tener a alguien así, que te ame incondicionalmente que te haga sentir ligero y feliz, pero hasta ahora solo se había topado con gente interesada e idiota, justo como la pelirroja de la noche anterior

Se sintió molesta al encontrarse de nuevo pensando en Haruki, apretó su puño y frunció el ceño

-Isuke-

-¿Uh?-

-¿Vas a contarnos qué fue lo que pasó?-

Isuke suspiró pesadamente y tomó un bocadillo que su padre había preparado

-Un grupo de rebeldes lograron infiltrarse al baile de ayer. Supongo que iban a matar a la princesa heredera-

Ambos hombres no evitaron mirar con sorpresa a su hija, aquello si era una verdadera noticia

-Esos rebeldes no van a parar hasta ver a todos los Datura muertos-

-No los culpo, todos aquí en el reino quieren acabar con ellos ¿Qué han hecho de bien por nosotros?-

-De alguna forma admiro a esos rebeldes, mira que tener el valor de entrar a un castillo completamente resguardado por guardias reales no es cualquier cosa-

-Bueno, si vamos a ser realistas, la seguridad fue muy débil-

-¿De qué hablas cariño?-

-Tal vez el general es una tremenda imbécil y quiso que mataran a toda su familia porque puso solo unos cincuenta guardias aproximadamente-

-Así que baja seguridad… Mmm interesante… Esto podría interesarle a Meichi-san-

Eisuke dio un trago de su copa de vino y sonrió mientras mordía un bocadillo, Isuke siguió contando lo que había pasado

-El punto es que después de eso el general se puso paranoica y comenzó a interrogar a algunos invitados, entre ellos yo… Razón por la cual ya no pude acercarme y venderles armas a los Datura-

-Así que ¿el general Datura fue la idiota que te hizo enojar?-

Isuke se sonrojó y cruzó sus brazos haciendo un ligero puchero

-No exactamente...-

-Esto se pone más interesante aún… Dime Isuke ¿Qué tal el baile?-

La peli rosa no pudo evitar sonrojarse más, carraspeó la garganta y bebió de su copa intentando desviar la atención de sus padres

-Nada interesante realmente. Esos bailes reales siempre son tan aburridos, siempre con nobles estirados y estúpidos-

Ambos hombres cruzaron miradas y sonrieron traviesos, conocían muy bien a su hija como para saber que ese baile había sido todo menos aburrido

-Supongo entonces que nadie te sacó a bailar-

-Bueno…-

-Y nadie alabó tu nuevo vestido-

-Yo…-

-Y nadie te dijo lo hermosa que estabas-

-¡DEJEN DE HABLAR!- a Isuke el rostro le ardía, sus padres habían logrado incomodarla al grado de que debía contarles lo que había pasado -Son insoportables cuando quieren sacarme la verdad-

-Solo queremos que confíes en nosotros cariño. Eso no tiene nada de malo-

-Somos tus padres y como tal tenemos derecho a saber que le ocurre a nuestra pequeña princesa- Eisuke pellizco la mejilla de su hija -Así que déjate de misterios y cuéntanos como te fue en el baile-

-Pues… Conocí a alguien-

-Uuuh, esto se torna interesante, más que lo de los rebeldes-

-No te burles papá- Isuke dio un resoplido e inconscientemente sonrió al recordar el baile con Haruki -Una chica pelirroja muy atractiva pero muy idiota me sacó a bailar-

-¿Y qué pasó?-

-Acepté el baile, es buena bailando, me invitó una copa de vino y conversamos un rato-

-¿Solo conversaron?-

Eisuke y Sato miraron con cierta picardía a Isuke quien ya estaba muy nerviosa

-¡DEJEN DE VERME ASÍ! ¡USTEDES SON INSOPORTABLES! ¡ME BESÉ CON ESA CHICA IDIOTA! ¿DE ACUERDO?-

-Esa es mi hija. Besó a su conquista en la primera oportunidad que tuvo-

-¿Quién es ella?-

Isuke dudó en contarles a sus padres que Haruki era una rebelde, y no una cualquiera, era la hija del líder de los rebeldes, así que decidió inventar algo

-Es una chica comerciante. Caballos si no mal recuerdo-

-Mmmm posiblemente es una chica rica, es un buen partido Isuke-

-Pero es una idiota, me dejó en pleno baile, sin una despedida, sin nada más que decirme. Simplemente se fue la muy idiota-

-¿Sabes su nombre?-

-No, no tuvimos oportunidad de presentarnos apropiadamente. Tal vez incluso el nombre que me dijo sea falso-

-Comprendo… No deberías molestarte por eso cariño, los idiotas reinan en este mundo.

-Eso no la justifica mamá - Yo sé que no cariño, pero tendrás que lidiar con personas así toda la vida. -Eso lo sé, pero no puedo evitar sentirme molesta - Lo entiendo princesa, pero deberías intentar calmarte. Meichi-San solicitó tu presencia y deberás partir pronto, no quisiéramos que hagas un viaje largo estando de mal humor. Creo que debería ir a dar una vuelta por el pueblo para relajarte un poco-

-Está bien mamá. Saldré un rato-

… … …

Isuke estaba cansada de caminar, había buscado por todos lados pues se negaba a irse sin volver a ver a la idiota pelirroja que conoció en el baile la noche anterior, ya que no pudo encontrarla ni obtener información de su paradero en el campamento rebelde opto por recorrer el pueblo, tal vez así tendría mejor suerte y la encontraría pero llevaba ya un largo rato buscándola y no encontraba rastro alguno de ella… Y comenzaba a desesperarse… Fue hasta las afueras del pueblo

-¿Dónde demonios te metiste? Piensa Isuke, si tu fueras una pelirroja idiota y mujeriega ¿Dónde estarías?- sus ojos observaron atentamente las casas alrededor de ella, hasta que vio una puerta en específico que llamo su atención -Claro un bar ¿Por qué no lo pensé antes?-
Caminó ya más molesta de lo que se encontraba y abrió la puerta de ese lugar recibiendo varias miradas curiosas, lascivas, decidió ignorarlas y se adentró en el lugar sintiéndose más irritada a cada paso que daba

Llego hasta un extremo del lugar y se sentó en uno de los bancos, recorriendo el lugar con su mirada, buscando a Haruki, pero nuevamente no había rastro de ella, gruño molesta, conocía muy bien ese pueblo ¿Cómo era posible que no pudiera encontrar a una persona? Estaba por levantarse e irse cuando el sonido de la puerta siendo abierta y cerrada estruendosamente llamo su atención
Sonrió al ver que al fin terminaba su búsqueda
-Por fin-
Isuke se escondió un poco entre las sombras para vigilar los movimientos de Haruki y esperar el momento justo en el que se acercara a ella

Haruki, por otro lado, se sentó en la barra y el cantinero dio un enorme tarro de cerveza el cual casi bebió de un trago

-¿Ahora qué hiciste Haruki?- preguntaba uno de los hombres que se encontraba bebiendo en el lugar

-Larga historia viejo, pero… si mi hermana entra no le digan que estoy aquí por favor-

-Jajaja es gracioso. La única razón por la que Chitaru entra a este lugar es solo por ti-

La señorita Inukai miró con atención la forma tan respetuosa en la que se dirigían a Haruki la gran mayoría de los hombres que ahí había, de verdad debía ser una buena guerrera para ganarse el respeto de esa forma, conversaban con ella, reían y bebían. Verla así de animada y tranquila hizo sonreír a Isuke "Se ve linda" sacudió rápidamente su cabeza y siguió observándola. Después de un rato algunas chicas se acercaron al grupo donde Haruki estaba y comenzaron a coquetear con ellos, Isuke frunció el ceño, sabía bien a que se dedicaban esas chicas y sintió su sangre hervir al ver como una se acercaba a Haruki, no lo soportó y fue hasta ella

-¿Necesitas compañía?-

Una chica castaña se acercó seductora a Haruki quien se sintió un poco rara, quería estar con la chica, pero al mismo tiempo quería rechazarla

-Hola hermosa, pues...-

-Ella no necesita nada. Ya tiene a alguien-

Haruki sonrió y pasó saliva nerviosa al ver a Isuke frente a ella mirándola con verdadera furia, se veía tan imponente que incluso el capitán Namatame sintió miedo

-I-I-ISUKE-SAMA QUE SORPRESA ENCONTRARTE AQUI YO-
-Cállate, nos vamos-

-¿Uh?

-NOS VAMOS-

Y tomando la mano de Haruki ambas salieron de esa cantina, la pelirroja aviso que más tarde regresaría a pagar la cuenta y varios hombres no pudieron reprimir una risa burlona, después de todo no siempre se podía ver a Namatame Haruki siendo controlada por otra chica

-Sabes Isuke-sama no es que me queje, pero ¿A dónde me estás llevando?- la peli rosa pensó un momento antes de responder, ni siquiera ella sabía a dónde llevaba a Haruki, pero al verla rodeada de esas chicas sintió la fuerte necesidad de alejarla lo más posible de ahí.

"Necesito saldar cuentas con ella, eso es todo"

-Cállate idiota, tengo que hablar contigo y ese lugar es muy…Ruidoso-

-Admito que no sufro escenas de celos con frecuencia, debo gustarte mucho, ¿No es así?-

-En ningún momento he dicho que me gustes-

-Tampoco lo has negado-

-No te ilusiones, tengo que hablar contigo eso es todo-

-Hablar contigo será un placer para mí Isuke-sama pero…¿Podría ser en un lugar más… Privado?- Isuke se sonrojo y le dirigió una mirada molesta a Haruki -N-No me malentiendas…. Es sólo que si mi hermana me encuentra aquí tendré que volver a casa-

-Bien - divisó un callejón cercano y caminó hasta el

-Perfecto, con gusto escucharé lo que sea que quieras decirme- dijo con una sonrisa, Isuke fue golpeada por la misma sensación que la noche anterior, sentía una corriente eléctrica recorriendo su cuerpo ante el contacto de sus manos. Pero esta vez había algo nuevo, una calidez creciente en su estómago al ver sonreír a Haruki. Era un sentimiento tan agradable que casi olvida lo molesta que estaba con la pelirroja.

-¿Isuke-Sama?

Casi

Soltó el agarre y la señaló molesta.

-¿Tienes idea de la humillación que me hiciste pasar anoche?-

-¿Uh?-

-Por tu culpa Datura Tokaku estuvo interrogándome toda la noche-

-¿Cómo es que eso es culpa mía? Solo bailamos, tú no tienes información sobre mi ¿Por qué Tokaku te interrogó?-

-Porque eres una idiota rebelde que reveló su identidad cuando estaba conmigo y me involucraste en su tonta pelea y no pude terminar mis asuntos con los Datura-

-No suenas muy feliz al hablar de los Datura ¿Qué hacías en el baile?-

-Eso no es asunto tuyo, soy comerciante-

-¿De armas?-

-¿Cómo sabes eso?-

-Me dijeron que hoy fue al campamento la heredera de Inukai Eisuke una hermosa chica peli rosa con ojos dorados a vendernos armas- Haruki colocó sus manos en la cintura de Isuke y se acercó seductoramente -Lamento mucho haberte involucrado en eso, prometo que la próxima vez que tenga oportunidad haré pagar a Datura Tokaku por hacerte pasar una mala noche. Nadie molesta a Isuke-sama y sale sin castigo-

-Eso si tienes una próxima vez, eres pésima para las misiones-

-Hey, soy excelente solo tuve una mala idea. Además, no pueden ir a ciertas misiones sin mi

-¿Y por qué no?- Haruki sonrió de forma seductora y con sobrada confianza, se alejó solo un poco para dar una elegante reverencia

-Permíteme presentarme de manera formal, Capitán del ejército rebelde Namatame Haruki a tus ordenes-

Isuke no pudo ocultar su sorpresa, había conocido a los tres principales líderes del ejército rebelde, eso si era un golpe de suerte… Uno que no desaprovecharía

-Admito que me sorprende que alguien como tú tenga un cargo tan importante

-Te aseguro que soy una persona con muchas y muy agradables sorpresas, ahora me gustaría retomar lo que tenemos pendiente de la noche anterior-

Isuke dudo por un momento, no había opuesto resistencia al coqueteo de la pelirroja y lo cierto es que moría de ganas por besarla de nuevo, pero aún se sentía molesta por lo de la noche anterior. Pero algo dentro de ella le gritaba que olvidara su enojo tan solo por unos momentos

-¿Qué te hace pensar que tienes tanta suerte como para dejar que me beses de nuevo?-

-Soy una persona afortunada, tan solo hoy ya me libré de mi hermana y te encontré, me siento con suerte- Isuke no dijo nada más y Haruki tomo su silencio como un gesto positivo termino de cerrar el espacio entre ellas uniendo sus labios nuevamente, suspirando ante el contacto

Había tenido deseos de besar a Isuke desde el momento que la vio en la cantina y la sensación era aún mejor que la noche anterior, sintió como la peli rosa la abrazaba por el cuello profundizando el beso, estuvieron así un par de minutos pero Haruki quería más, necesitaba más, con delicadeza hizo retroceder a Isuke hasta apoyarla contra la pared, sus manos pasaron de estar quietas sobre la cintura de la peli rosa a moverse alrededor de su cuerpo, repartiendo caricias por sus caderas y su espalda. Isuke suspiro ante el contacto y Haruki sonrió complacida de las reacciones que estaba obteniendo, abandonó los labios de la peli rosa para repartir besos en su cuello, pero contrario a lo que esperaba Isuke la empujo lejos de ella
-¿Qué?-

-No soy como el tipo de mujeres con las que haces estas cosas, idiota, yo soy una dama y no llegaras a ninguna parte aquí- Haruki sonrió ante ese comentario la actitud de Isuke lejos de molestarle le parecía atrayente

-Entonces ¿Quieres ir a otro lugar?- la peli rosa miro a un costado y una sonrisa que Haruki no supo cómo interpretar se dibujó en su rostro tomo su mano sacándola del callejón, luego de caminar un par de metros sintió como era arrojada bruscamente, pero en lugar de caer unos brazos la sujetaron

-Creo que se les perdió esto-

-¿Uh?-
-¡HARUKI!- su sangre se helo al escuchar la voz de su hermana mayor, volteo a ver al par de soldados que la sujetaban y vio como Isuke la miraba con burla mientras conversaba con Chitaru

-¿Entonces esta es tu hermana menor?-

Chitaru no podía ocultar su vergüenza, suspiró pesadamente

-Si… gracias Inukai-san y disculpe cualquier grosería que Haruki le haya hecho o problema que le haya ocasionado-

-No se preocupe coronel, creo que recibirá su castigo. Fue un placer verla de nuevo-

Haruki miró sin comprender a Isuke y en reproche preguntó

-¿En serio Isuke-sama?
-Tómalo como un pago por lo de anoche, humillación por humillación-

Haruki rio y sonriéndole a Isuke preguntó aun con coquetería

-Suena justo ¿Te veré de nuevo?- Isuke se acercó colocando su dedo índice sobre la frente de Haruki

-Tal vez...si tienes suerte- tras esas palabras se dio la vuelta y fue hasta Chitaru

-Mucho gusto capitán- acarició brevemente el rostro de Chitaru para provocar a ambas pelirrojas, luego dio un beso en su mejilla -Nos veremos pronto coronel-

Isuke se alejó con una sonrisa de satisfacción, rápidamente Chitaru limpió su mejilla y Haruki intentó calmarse, pero mentiría si no dijera que ver eso la había alterado. La pelirroja mayor miró con desesperación a su hermana

-Haruki...creí haberte dicho que no hicieras nada indebido-

-Lo siento, lo siento. No pude evitarlo- Chitaru suspiro y revolvió su propio cabello

-Por suerte para ti, tengo asuntos que atender pero hablaremos de esto más tarde ¿Pueden llevarla al campamento?-

-Si señor-

Antes de que se fuera Haruki llamó a su hermana, debía resolver las propias dudas que se estaban generando en ella

-Chitaru-

-¿Si?-
-¿A dónde vas?

-Te lo acabo de decir tengo asuntos que atender-

Haruki se cruzó de brazos y miró incrédula a su hermana

-¿Asuntos que involucran flores y ropa elegante?- la mayor de los Namatame se sonrojo. No esperaba tener que atrapar a su hermana camino a su encuentro con Hitsugi así que no había planeado una coartada -¿Chitaru?-
-No estás en posición de interrogarme, ahora regresa al campamento y hablaremos de esto más tarde-

-No. Siempre me has pedido hablar con la verdad y es lo mismo que te pediré ahora. ¿A dónde vas, a quién verás y por qué las flores?-

Chitaru se sintió arrinconada, no era buena mintiendo pero debía aprender a hacerlo si lo suyo con Hitsugi quería que fuera un secreto

-Iré a ver a Otoya, debo hablar con ella respecto a lo que pasó anoche, tengo entendido que se ha casado y quiero mostrar mis respetos y felicitaciones a su esposa, estas flores se las he comprado a una anciana que se veía muy necesitada. Ahora, si tu interrogatorio ya terminó, déjame ir-

Haruki se sintió satisfecha por la respuesta de su hermana

-Bien, te veré en casa más tarde entonces-
-

-¿Suzu ya vas a decirme porque insististe en que te acompañara al templo?-

-¿Acaso necesito una excusa para pasar tiempo con mi hermanita menor?-

-No, pero no dejaste que Sumireko viniera con nosotras y eso me pareció algo inusual-

-Solo creí que quizá necesitabas un descanso, después de todo anoche tuvimos una fiesta muy ajetreada ¿O no?- Hitsugi asintió e involuntariamente sonrió. De nuevo su mente se llenaba de los recuerdos con Chitaru la noche anterior -Debo admitir que me sorprende tu buen humor-

-¿Por qué?-
-Tuviste un baile de presentación interrumpido por una invasión rebelde y una pelea, fue algo muy estresante, pero luces tranquila, incluso feliz. Como si algo bueno te hubiese sucedido-

Hitsugi sentía el calor subir por su rostro, estaba tan feliz que no había considerado que su actitud podría parecer sospechosa

-B-Bueno… solo me alegra el hecho de que todo resultara bien...ya sabes el abuelo no se enteró así que eso me tiene aliviada-

-¿Segura que es solamente eso?-
-S-si ¿Qué otra cosa podría ser?- llegaron a la entrada del templo, donde Kouko las esperaba después de intercambiar una mirada con Suzu abrió la puerta mientras la mayor volvió a ver a su hermana.
-No lo sé quizá algo relacionado con esto- Hitsugi se quedó sin habla al ver ahí a Chitaru quien no parecía estar nada sorprendida de verlas ¿Cómo era que estaba en ese lugar? ¿Y cómo es que Suzu la conocía?-

-¡CHITARU!-

Corrió lanzándose a sus brazos, la pelirroja la atrapó y dieron un par de vueltas, sus corazones latían emocionados, felices por este nuevo encuentro

-Toma, esto es para ti-

La mayor dio aquel sencillo obsequio a su novia quien lo recibió como si se tratara de un cofre cargado de oro, era lo más hermoso que le habían regalado. Hitsugi miró a Chitaru y no pudo evitar sonrojarse, en verdad ella era como un príncipe, su elegante capa, su ropa que distaba de ser un uniforme militar la hacían lucir preciosa. Sonrió

-Son hermosas, es el mejor regalo que me han dado-

Chitaru se sonrojó al ver la sonrisa tierna que su princesa le daba, le parecía irreal que aquel simple ramo de flores fuera el mejor regalo que haya recibido, ella era una simple militar, no tenía una gran fortuna ni mucho que ofrecerle, y eso era lo que hacía que su corazón latiera de emoción, además, Hitsugi se veía muy linda en un vestido sencillo, su porte elegante y su belleza natural la hacían lucir como un ser divino

-Me alegra que te gustaran-

-Bueno, yo también te daré un regalo-

Hitsugi se puso de puntitas y dio un beso en la comisura de los labios de Chitaru quien sonrió embobada por aquella muestra de cariño, se abrazaron y se dieron un beso breve pues Suzu carraspeó la garganta para llamar su atención

-No olviden que estoy aquí y que este es un lugar sagrado-

Ambas jóvenes se sonrojaron y se separaron, solo entrelazaron sus manos. Hitsugi miró a su hermana aun no entendía del todo que era lo que estaba pasando pero su emoción al ver a la pelirroja fue mayor que sus dudas.

-¿Cómo es que tu…?-
-Hermanita, a estas alturas ya deberías saber que yo me entero de todo tarde o temprano. Además, no eres tan discreta como crees. Anoche vi cuando Namatame-san llegó. Ahora creo que ambas tienen que explicarme algunas cosas-

-Suzu- la primera en hablar fue Hitsugi -Chitaru-san y yo nos conocimos ayer en el baile, cuando me diste la oportunidad de gozar de mi anonimato por última vez, salí corriendo y choqué con ella cuando unos guardias me estaban persiguiendo, la tome de la mano y nos ocultamos en el jardín, bailamos un poco y luego…-

Hitsugi se sonrojó al ver la mirada traviesa que su hermana le dirigía

-NO HICIMOS NADA MALO TE LO JURO. CHITARU-SAN VINO A HABLAR CONMIGO EN LA NOCHE Y ME PIDIÓ SER SU NOVIA Y SOLO NOS BESAMOS, NADA MAS PASÓ-

-Lo sé… Namatame-san es una joven con buenos modales y buenas intenciones ¿no es así coronel?- Chitaru asintió con la cabeza suavemente, Suzu suspiró -Hermanita, coronel, no voy a persuadirlas de que dejen su relación, no voy a interponerme entre ustedes y mucho menos voy a obligarlas a que se separen. No puedo separar algo que el destino ha unido, por eso quiero que vean en mi a un apoyo, a un guardián que protegerá su relación, seré su confidente y por supuesto seré quien más las apoye. No pienso decirle a nadie sobre su relación y quiero que sepan que este lugar, el templo de la diosa del sol, puede ser su refugio. Podrán verse aquí sin ningún problema-

-¿De verdad?-

Hitsugi y Chitaru miraron emocionadas a Suzu quien con una sonrisa asintió. La menor de los Datura abrazó fuertemente a su hermana

-GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS-

-Suzu-sama ¿Me permite decirle algo?

-Por supuesto

-Yo sé que está tomando un gran riesgo al ayudarnos y se lo agradezco pero ¿Por qué lo hace?-

-¿Debo tener una razón para ver a mi hermana feliz?-
-En circunstancias normales no, pero con las "diferencias" entre nuestras familias es algo un poco… extraño-

-Namatame-san ¿Antes de anoche cual era la idea que tenías de nosotras?- Chitaru desvió la mirada nerviosa -Pensabas que solo éramos tres princesas egoístas, tres enemigas más de tu ejército, tres Datura más que solo querían perjudicar al pueblo y empeorar más su situación ¿Me equivoco?-

-No… Pero ahora sé que no es así, ustedes no son responsables por los actos de sus antecesores-

-Correcto Namatame-san y lo mismo aplica para ti, toda la vida he escuchado cosas terribles sobre el tipo de personas que conforman el ejército rebelde. Salvajes, violentos, egoístas que solo quieren derramar sangre sin sentido. Y yo ayer vi todo lo contrario por lo que no veo razón alguna para impedir su relación. Nuestros padres siempre quisieron que tuviéramos amor en nuestra vida, ustedes lo han encontrado por fin y honestamente creo que pueden cambiar el rumbo de la historia. Un gran amor puede cambiar el mundo-

Suzu tomó la mano de su hermana y la de Chitaru uniéndolas, ambas se miraron directo a los ojos y sonrieron

-Cuide a mi hermana coronel, está advertida. Bueno, creo que necesitan un poco de espacio. Iré con Kouko-chan. Pueden quedarse todo el tiempo que quieran, cuando hayan terminado ve a buscarme Hitsugi- Suzu caminó hacia la salida y antes de irse dijo traviesa -Y no hagan cosas indebidas, este es un lugar sagrado-

La enorme puerta del templo se cerró dejando a ambas chicas a solas, se sonrieron

-Tu hermana me agrada-

-Y tú le agradas a ella- Hitsugi tomo la mano de Chitaru y camino en dirección a unas escaleras que estaban en un extremo del templo -Me siento aliviada de no tener que esconderme de ella-

-Y yo me siento feliz de que no tengas problemas por culpa mía- ambas se sentaron sin soltar el agarre de sus manos, Chitaru beso tiernamente la frente de Hitsugi -Y de poder pasar tiempo contigo-

-Chitaru-san sé que esto va a ser difícil, pero-

Chitaru acarició suavemente el rostro de Hitsugi, tiernamente habló para disipar cualquier duda en su corazón

-No importa lo difícil que sea, valdrá la pena el esfuerzo. Tú vales el esfuerzo así que haremos que funcione- la peli azul conmovida abrazó a su novia -Prometo que vendré a cada momento que me sea posible-

-A mí me gustaría visitarte también-

-Eso es peligroso mi princesa. No puedo exponerte a algo así-

-Pero tú corres el riesgo-

-Porque soy de sangre guerrera y usted, mi querida princesa, vale la pena todos los riesgos-

La pequeña peli azul se sonrojó, jamás nadie le había hablado así y mucho menos la había hecho sentir así, y el beso que Chitaru le había dado en la mano no ayudaba

-¿Segura que no eres un príncipe?-

-Jajaja muy segura y hablando de realeza ¿el general tuvo problemas por nuestro pequeño pleito de anoche?-

-Para nada, mi abuelo no se enteró para nuestra buena suerte. El general vivió un día más-

-Tokaku te quiere mucho-

-¿Por qué lo dices?-

-Porque yo también tengo una hermana y se cómo pueden comportarse los hermanos mayores con los menores. Siempre vamos a protegerlos y amarlos no importa que-

-Así que ¿tienes una hermana menor? Me gustaría conocerla-

-Todo a su tiempo, ella es una rebelde muy comprometida con la causa, una vez que pueda hablar con ella, te aseguro que te la presentaré, te agradará está un poco loca pero tiene un gran corazón-

-Claro que lo tiene, es una Namatame-

La pelirroja le sonrió ligeramente sonrojada y pensó en cómo sería decirle a Haruki que su novia era nada más y nada menos que la princesa Datura, la heredera de la dinastía que habían jurado destruir, se entristeció un poco al saber que no podría compartir su felicidad con su hermana

-¿Todo en orden Chitaru-san?-

-Tranquila, solo estoy cansada, hoy fue una mañana algo pesada-

-¿Todo en orden?-

-Tuvimos una visita desagradable… Que de verdad no quiero recordar-

-¿Quién fue?-

-Una chica que fue a vendernos algunas cosas pero parecía más interesada en venderse a sí misma, no paraba de coquetearme e insinuarme cosas- Hitsugi frunció un poco el ceño -Obviamente no le hice caso, tengo a la chica más hermosa del mundo a mi lado. Mi corazón ya es de ella-

Y sin más Chitaru besó a Hitsugi quien sintió su corazón derretirse y una confianza que jamás había sentido antes

La tarde se fue entre besos, abrazos y una conversación amena, cuando Chitaru vio que comenzaba a oscurecer se puso de pie

-Mi princesa, debo irme, no quisiera, pero mi campamento me espera-

-¿Cuándo nos veremos de nuevo?-

Chitaru simplemente besó su frente

-Pronto-

Un último beso y Chitaru se iba, Hitsugi se quedó en el templo, levantó su vista al cielo

-Ayúdanos por favor Diosa, protege nuestro amor-

Y se fue

….

Sumireko caminó hacia la biblioteca de los Datura, Hitsugi había tenido que ir con Suzu al templo y por alguna extraña razón Suzu no quiso que ella fuera

"No te ofendas Sumi-chan pero esto es algo que solo le compete a mi hermanita. Solo te la robaré por un momento"

"Descuida Suzu, entiendo. De todas formas, me siento cansada, iré a descansar un poco"

"¿De verdad estás bien con esto Sumireko? Quisiera pasar todo el tiempo posible contigo antes de que te vayas"

"Aún me tendrás aquí un día más así que ve. Te veo después"

Para la heredera de los Hanabusa el comportamiento de Suzu era demasiado raro pero no iba a cuestionarlo, el que Hitsugi no estuviera le daba tiempo para estar a solas con su prometida, sonrió un poco traviesa y se asomó por una ventana que daba hacía los jardines de entrenamiento. Tokaku quiso aprovechar que Shinya y Otoya estaban para darles un entrenamiento diferente a sus soldados, al ver que no había nadie sonrió satisfecha

-Tal vez leer no sea lo adecuado para esta tarde… Y Shinya debe darme algunas explicaciones que anoche no pudo darme-

Sumireko cambió el rumbo y se dirigió al ala oeste del castillo que era donde los invitados se quedaban, la peli naranja había logrado salirse con la suya y compartía habitación con Shinya cosa que en su castillo no podía hacer

"Si mi hermana está con su esposa, yo puedo estar con mi prometida, aquí no debemos cuidarnos como en casa"

El atardecer no tardaría en llegar, así que los sirvientes poco a poco dejaban de estar en servicio, eso hacía que el castillo Datura fuera aún más impresionante y lúgubre, sin embargo, eso no le molestaba a Sumireko quien gozaba el caminar por ese castillo pues le tranquilizaba el silencio, su estadía con los Datura esta vez había sido peculiarmente ajetreada, cuando era un día difícil le gustaba caminar para aclarar sus ideas; y definitivamente lo que había pasado en el baile la tenía intranquila ¿Por qué Shinya y Otoya habían actuado de esa forma? ¿Por qué los rebeldes habían logrado entrar? ¿Qué acuerdo había con los rebeldes? Si quería proteger a su amiga debía obtener respuestas y eso era algo que debía aclarar con Shinya.

Cuando llegó a la habitación que compartía con la general Banba sonrío, muy pocas eran las veces que en su reino podían pasar la noche juntas pues, a pesar de estar comprometidas, la habitación de Shinya estaba lejos de la de Sumireko y eso no le gustaba, sin embargo, tuvo que aceptar aquella condición por parte de Shinya "Así no levantaremos sospechas y no habrá rumores acerca de nosotras"

-Eres tan orgullosa que no permitirás que piensen que por estar conmigo has obtenido todos tus rangos- Sumireko sonrió al recordar la primera vez que vio a Shinya: enigmática, con una sonrisa que todos tildarían de rara pero que a Sumireko le fascinó desde el primer momento, sus preciosos ojos, su cicatriz, su figura, su rostro, todo en ella le gustó desde el primer momento en que la vio, debía saber quién era ella, poco a poco fue conociendo a Shinya, más allá de la figura militar que era, conocía a la chica que había, demasiado joven para tener una carrera militar tan asombrosa, incluso algunas veces le era imposible pensar que apenas a los 20 años de edad pudiera tener un cargo tan fuerte como general, era impresionante... Con el paso del tiempo ambas se enamoraron, sin embargo, la situación por la que su reino pasaba no era precisamente la mejor, había demasiadas tensiones políticas y evitaba por todos los medios una guerra, bajo ese tipo de tensiones Shinya propuso que sería mejor ocultar su relación, no quería que su vida privada fuera expuesta y usada para otros fines. Así que la princesa Sumireko no tuvo una gran fiesta de compromiso, no podía usar su anillo en público y solo los más cercanos sirvientes sabían sobre eso... Pero eso no le importó, estaba comprometida con la mujer de sus sueños y eso le bastaba... Sumireko no estuvo del todo de acuerdo con la idea de ocultar su relación aceptó a cambio de que Shinya viviera en el castillo

-Podría considerar esto como una media victoria... Pero al menos está conmigo y cuando estamos lejos de nuestro reino podemos tener ciertas libertades-

Sumireko conocía muy bien a su novia, sabía que después de cada entrenamiento tomaba un baño, acercándose lentamente a la puerta del baño escuchó como Shinya jugaba en la bañera, sonrió tiernamente, fue hasta la cama y se recostó en ella en una pose algo sugerente. Miro la habitación real de huéspedes, no era como en su palacio pero no le desagradaba y le gustaba ver lo diferente que era de la habitación de Shinya en el palacio Hanabusa donde siempre había mapas, figuras para planear las posiciones de batalla, cartas y recados del frente de batalla, los ejercicios que debía hacer con los soldados, sus uniformes de gala y sus uniformes de batalla, su ropa de entrenamiento, sus miles de condecoraciones pero lo que más amaba de esa habitación era que aún conservaba la flor que Sumireko le regaló la primera vez que tuvieron una cita, con solo recordar ese día se sentía como una colegiala enamorada, junto con esa flor tenía una carta que Sumireko le había escrito confesándole su amor... Sonrió por sentirse amada por Shinya y poder amarla de la misma forma… Esta habitación no era suya, sin embargo, Sumireko la sentía así y era por un detalle muy simple: ambas estaban juntas ahí, eso era suficiente para que la joven reina sonriera enamorada. De pronto escuchó como Shinya salía del agua, en momentos la vería y su corazón comenzó a latir rápidamente, al escuchar que la puerta se abría sonrió, Shinya no parecía extrañada de verla ahí en su cama, solo le sonrió mientras secaba su cabello y cara

-Corrígeme si me equivoco Sumireko, pero ¿Qué no se supone que las princesas deben comportarse adecuadamente tocando a la puerta para poder entrar?-

-Exacto, las princesas son las que deben comportarse, pero, general ¿Acaso olvida que yo soy la reina?-

-Jajajaja permítame corregirla su majestad, casi la reina-

Shinya se acercó a la cama, solo usaba una bata, su cuerpo aún tenía gotas de agua, acarició el rostro de Sumireko y dio un beso tierno en su mejilla

-¿Por qué no estás sorprendida de verme aquí?-

-Te conozco muy bien Sumireko, además, me dedico a la milicia ¿Crees que llegué a ser general solo por mi lindo rostro?-

-Yo te hubiera dado el cargo solo por eso-

-Jajaja y por eso- Shinya dio un beso en la boca de Sumireko -Eres una reina, no una militar-

-Ya dime ¿Por qué no estas sorprendida de verme?- Sumireko tomó la toalla que Shinya tenía y comenzó a secar aquel largo y plateado cabello

-Te escuché amor, no eres tan silenciosa como crees... Además, sabía que vendrías por dos cosas: la primera es que desde la mañana has insinuado que quieres estar a solas conmigo y la segunda Otoya y Shiena-

-Jajajaja ¿Mis celos son tan notorios?-

-Tú piensas que sabes disimular, pero me temo que tendré que romperte esa ilusión. Te mueres porque nuestra relación sea más libre, estar aquí debe ser como un regalo para ti… Así como para mí lo es-

Shinya le sonrió a Sumireko quien se sonrojó, aclaró su garganta y después de secar el cabello de Shinya, Sumireko se puso frente a ella y comenzó a secar su rostro, Shinya estaba sentada en la orilla de la cama por lo que aprovechó que Sumireko estaba de pie para abrazarla por la cintura teniéndola más cerca de ella

-A propósito, no te he preguntado ¿Qué opinas de Takechi-san?-

-Jajaja es una chica muy loca y agradable... Creo que de alguna forma me agrada ¿Y a ti?-

-A mí me agrada Takechi-san, hace feliz a mi hermana y la ama de verdad, por eso me agrada pero le dejé bien claro que si se atreve a hacerle algo malo o si quiera le rompe el corazón yo le partiré la cara-

-No debes mancharte las manos, para eso me tienes a mí, yo le partiré la cara por ti-

-Siempre tan caballerosa conmigo mi amor. Por eso te amo-

Sumireko dio un breve beso en la frente de Shinya

-Espera, aún tienes agua, te secaré bien-

La peli naranja secó el rostro de Shinya, bajó poco a poco a su cuello, hasta llegar a su clavícula donde con cierta timidez abrió un poco la bata para poder tocar un poco la piel de Shinya quien miraba todo con una sonrisa

-Su majestad está entrando a terreno peligroso-

-Permiso para seguir secando su cuerpo señor-

Shinya entonces tomó en sus brazos a Sumireko recostándola en la cama

-Permiso conseguido-

Y entonces comenzaron a besarse, unos tiernos besos que dieron paso a unos verdaderamente apasionados, Sumireko desató la bata que Shinya llevaba

-Mi cuerpo aún está mojado, puedo mojarte también-

-No me importa, tenemos mucho tiempo para secarnos-

Ambas sonrieron traviesas, como verdaderas confidentes, Shinya comenzó a besar el cuello de Sumireko mientras ella recorría su espalda con sus manos

-Te veías tan bien en la fiesta con tu traje de gala-

-Y tu hermosa en ese vestido-

Shinya siguió besando a Sumireko y acariciando su cuerpo

-Fue una lástima que no pudiéramos bailar. Realmente quería bailar contigo-

-Surgieron algunas cosas-

-Fue una fiesta agradable y después algo intensa ¿no lo crees?-

Solo se escuchó un fuerte suspiro por parte de Shinya, se recostó al lado de Sumireko y atrayéndola hacia si la abrazó

-¿A dónde quieres llegar Sumireko?-

-Explícame qué fue lo que pasó anoche. Tengo entendido que de alguna forma salvaste a unos rebeldes ¿Por qué lo hiciste? ¿Y por qué tú y Takechi-san tuvieron que escoltarlas fuera del castillo? ¿Acaso no sabes que ellos quieren-

-Matar a los Datura, lo sé- Shinya suspiró pesadamente -Sé quiénes fueron los rebeldes que se infiltraron, sus nombres son Namatame Chitaru y Namatame Haruki. Ambas son hijas del General Namatame Yuudai, Chitaru es coronel del ejército rebelde, Haruki es capitán de este, ambas lograron infiltrarse a la fiesta porque yo les di una invitación-

-¿De dónde las conoces?-

-Aaah es una larga historia, digamos que por un tiempo estuvimos juntas en la academia militar y también libramos unas cuantas batallas juntas... Otoya es quien conoce mejor a ese par, sobre todo a Chitaru... Sumireko- Shinya tomó la mano de su novia -Yo solo quiero protegerte-

-Y yo te suplico que salves a Hitsugi, por favor, Shinya, comprende que ella es mi mejor amiga, la necesito en mi vida como te necesito a ti, a mi hermana, es importante en mi vida, por favor, no dejes que la lastimen-

Shinya bajó la mirada

-Tú eres mi prioridad, debo salvarte a ti por sobre todas las cosas, pero si tú me pides que proteja también a la princesa Hitsugi lo haré, eres mi reina y tus deseos son ordenes-

La peli plateada besó la mano de su novia y de nuevo se puso la bata encima

-Si me lo permites, saldré al balcón un momento-

Sumireko suspiró pesadamente, sabía que había algo que Shinya no le decía aún, decidió no presionarla ya había sido demasiado, al salir al balcón Shinya cubrió su rostro con ambas manos "¿Cómo voy a explicarle que fuimos quienes les dimos los boletos para entrar a la fiesta? ¿Cómo voy a explicarle que tenemos una especie de pacto con el ejército rebelde?"

-Antes de que salgas una última cosa Shinya-

-¿Si?-

-Quiero entrevistarme con los rebeldes-

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Inucchi: ¡Hey! ¿Como están? ¿Pensaban que nos habíamos ido a hiatus verdad?... Pues masomenos, pero fue culpa mía no de Legan, como disculpa trajimos un capítulo largo y alegre en su mayoría uwu

Legan: ¿Que onda? Esperamos que estén bien, realmente el irnos a hiatus fue algo, digámoslo así, planeado, lo que no planeamos fue que nos llevara dos meses, lamentamos esto, fue culpa de ambos realmente, pero ahora que estamos más libres (principalmente yo) nos pondremos al corriente con todo lo que tenemos pendiente

I: Las cosas de van a poner interesantes a partir de ahora así que estén pendientes de la próxima actualización, ojalá el capítulo fuese de su agrado.

Por cierto, recuerden pasar a leer el cancionero que esta en el perfil de Legan también lo estamos escribiendo juntos.

Nos leemos pronto

¡Legan di la frase!

L: Y EL AMERICA QUE CHIN... AAAH NO, NO, NO, ESA NO ES

Digo

¡QUE EL FANDOM DE AKUMA NO MUERA NUNCA!

Y esperamos que este capitulo les haya gustado mucho :3