Cap. 5 Disputa

-¡ATENCIÓN!-

Los guardias se cuadraron ante el potente grito de su oficial al mando, todos presentaron sus armas para hacer un pasillo de honor a las invitadas que comenzaban a despedirse de la familia que las había recibido por esa semana

-Muchas gracias por todas sus atenciones y lamentamos todos los inconvenientes-

Sumireko olvidó todo protocolo real cuando se despidió de sus amigas, abrazándolas fuertemente

-Sabes que siempre eres bienvenida aquí en nuestro hogar. Todas ustedes-

Hitsugi miró a Shiena, Otoya y Shinya quienes asintieron levemente y correspondieron los abrazos de igual forma afectuosa

-Y no saben cuánto me alegra y reconforta que Otoya supiera comportarse-

-Shiena, prometí que no te avergonzaría y mira, incluso a la princesita le caí bien-

-No deberías limitar a Takechi-san, Shiena. Ella es una persona… peculiar-

-Hitsugi-chan sabe muy bien lo que es bueno-

Otoya se acercó a la peli azul y levantó su mano para que ambas chocaran palmas

-Alguien recuérdeme por qué es que me casé con ella-

Sumireko se acercó a su hermana y susurró a su oído

-Porque Takechi-san supo amarrarte cuando estabas ebria en la fiesta de bienvenida de las islas del norte-

-Ara ¿Amarrarla de forma literal o metafórica?-

-Creo que es mejor que no lo sepamos Suzu-

Shiena se sonrojó y carraspeó la garganta

-¿YA NOS VAMOS?-

Compartieron una última risa y las visitantes del reino Hanabusa abordaron su carruaje, Tokaku rompió la formación de los soldados quienes se dispersaron a sus posiciones dejando a las tres princesas Datura despedirse de sus amigas, Hitsugi se quedó observando el carruaje hasta que lo perdieron de vista, soltó un suspiro y sintió la mano de su hermana sobre su hombro

-Creo que alguien va a extrañar a la Reina Hanabusa-

-Claro que la voy a extrañar es mi mejor amiga-

-Creí que Haru era tu mejor amiga- dijo Tokaku acercándose con la pelirroja de la mano

-Ambas lo son, Haru es además mi institutriz, a lo que me refiero es que cuando ellas están aquí este castillo se siente menos solo… menos frío. No me malentiendan sé que ustedes tres están aquí conmigo pero tienen deberes y no pueden estar todo el tiempo a mi lado… Es solo que a veces me siento un poco sola-

Hitsugi suspiró tristemente, Suzu sonrió enternecida y abrazó a su pequeña hermana

-Tokaku está todo el tiempo alrededor de ti- todas soltaron una risa a excepción de la mencionada -Pero entiendo lo que dices ¿Qué te parece si organizamos nuestros horarios para que me acompañes al templo con más frecuencia? Descubrirás que el templo es un lugar mágico y especial-

Suzu le dio un guiño y una sonrisa cómplice, haciendo que Hitsugi sintiera sus mejillas enrojecer al darse cuenta de que esa idea era para ayudarla a ver a Chitaru con más frecuencia, sonrió en agradecimiento y asintió emocionada de poder encontrarse de nuevo con la pelirroja. Miró de reojo a Tokaku sintiéndose un poco culpable por estarle ocultando su relación. No quería hacerlo pero tampoco encontraba el momento ni la forma para decirle la verdad, por el momento en la única persona en quien podía confiar era en Suzu

"Perdóname Tokaku, pero sé que enfurecerás al saber que quiero a una rebelde y no quiero elegir entre ustedes dos"

-General- un soldado se acercó a Tokaku haciendo un saludo -Lamento la interrupción pero el rey solicita verlas a las tres de inmediato-

Las tres herederas del reino Datura compartieron una mirada confundida y preocupada, era inusual que su abuelo quisiera verlas al mismo tiempo y aún más inusual que un soldado del ejército personal del rey Akiyama fuera quien diera el mensaje

-Gracias, puedes retirarte-

-Lo siento general pero el rey me pidió escoltarlas lo más pronto posible hasta él-

Tokaku se sintió molesta, desde que asumió el cargo del ejército siempre se había cuestionado una cosa ¿Por qué su abuelo necesitaba soldados que le fueran fieles a él y no al general? ¿Por qué el rey necesitaba un ejército personal el cual obedeciera sus órdenes sin cuestionarlas? Y, lo más importante ¿Por qué ese ejército debía pertenecer a una de las pequeñas colonias del reino Datura? El ceño de Tokaku se fruncía cada vez más conforme sus pensamientos divagaban, sintió un apretón en su mano, volteó encontrándose con la mirada preocupada de Haru quien le dio una sonrisa tranquilizadora, soltó un suspiro

-Bien- se acercó a la pelirroja hablando bajo -Haru te veo más tarde-

-Espero no sea nada malo- tras darle un último apretón a la general con la intención de darle ánimos la soltó y se retiró

Las tres princesas caminaron guiadas por el solado, no hablaron durante su camino, sólo compartían miradas nerviosas, intentando averiguar a qué se debía esa reunión

Quizá el rey finalmente se había enterado de lo sucedido en el baile, justo antes de llegar a la sala del trono la mirada de Tokaku cambió a una de determinación, colocó sus manos sobre los hombros de sus hermanas sonriéndoles ligeramente, de forma casi imperceptible para cualquiera que no la conociera bien, ellas devolvieron la mirada y una sonrisa más grande, aún sin decir una sola palabra el mensaje era claro, no importaba la razón de esa reunión estaban juntas en ello

El soldado que las escoltó abrió la puerta dejándoles entrar

-ALTEZA, LAS PRINCESAS HAN ARRIBADO-

-Retírate-

Aquel soldado dio una reverencia y cerró la puerta tras de sí, Hitsugi, Tokaku y Suzu caminaron con determinación hacia la mesa del consejo, una enorme mesa de caoba finamente decorada que tenía dibujada al centro el escudo de la familia real, aquel mueble era una reliquia familiar, en esa mesa se tomaban las decisiones más importantes para el reino, sin embargo, para las tres princesas esa mesa era también el lugar donde su abuelo hablaba de forma más privada con ellas, ya fuera para una felicitación o una reprimenda; para mostrar su superioridad el rey era quien ocupaba el lugar principal de aquella mesa, una réplica del trono estaba ahí, imponente, terrorífico, a ninguna de las tres les agradaba ese trono, Hitsugi sabía muy bien que su primer acto sería cambiar ese maldito trono que solo provocaba una cosa: horror. Akiyama estaba sentado con una copa de vino, las recibió con una mirada más seria de lo normal, indicó con su mano tres asientos que se encontraban a su izquierda, las tres peli azules tomaron asiento sin dejar de sentirse nerviosas

-Ahora que las invitadas del reino Hanabusa se han ido es momento de tener una conversación que he estado posponiendo desde la noche del baile-

Las tres sintieron los nervios apoderarse de ellas al escuchar esas palabras, pero no lo demostraron permanecieron con sus rostros serios y asintieron

-Hitsugi ahora que has sido presentada y el reino sabe que eres su futura reina, es momento de hablar sobre los futuros cambios que se avecinan, principalmente sobre la forma de gobernar-

Sus rostros serios pasaron a ser de molestia, sabían que esa conversación no terminaría bien incluso antes de que iniciara

Tokaku, Suzu y Hitsugi ya habían perdido la cuenta de las veces en las que su abuelo había ignorado sus opiniones sobre el reino y, sobre todo, su posición al respecto de la forma de gobierno actual. Ellas tenían un plan nuevo para el reino, una nueva forma de organizar todo por el bien de su pueblo, habían pensado en cada detalle minuciosamente, no había fallas pero su abuelo parecía siempre ignorarlas… Pero no sería así en esta ocasión

Sumireko y Shiena aprovechaban cada momento que les fuera posible para estar cerca de sus parejas, ya que los deberás de cada una a veces les impedían pasar tiempo con ellas, pero esta vez contraria a la costumbre se encontraban sentadas frente a ellas y no a su lado

Shinya y Otoya las miraban nerviosas, las dos militares más poderosas del reino Hanabusa temblaban de miedo pues las miradas de las dos Hanabusa eran penetrantes y estaban notoriamente molestas demandando una explicación

-Otoya-

Shiena fue la primera en tomar la palabra, al pronunciar el nombre de su esposa ésta se puso firme en su asiento e incluso llevó una de sus manos al pecho haciendo un saludo militar

-¿Si, amor?-

-¿Puedes explicarme qué pasó la noche del baile?-

-¿Exactamente qué quieres que te explique? Pasaron muchas cosas-

-Tú me dijiste que Sumireko sabía que había rebeldes en el baile-

-Aja…-

-Pero yo no sabía nada- interrumpió la reina Hanabusa, Otoya miró a Shinya la cual solo negó suavemente con la cabeza, no tenían forma de evadir las preguntas ni de negar lo que estaba pasando. Las dos militares suspiraron profundamente, ni Sumireko ni Shiena descansarían hasta saber la verdad, era inútil seguir ocultando cosas

-Quiero una entrevista con los rebeldes… Ahora mismo- la voz de Sumireko era de autoridad, aquello era una exigencia de la reina, una exigencia que ni el mismo general podía evadir -Ustedes saben dónde está el campamento-

-Y es ahí a donde nos dirigimos. Su majestad ya me había ordenado eso, hablé con el general Namatame y está dispuesto a recibirnos-

Sumireko miró con algo de tristeza a Shinya, le dolía la forma en que se dirigía a ella cuando peleaban porque la peli plateada siempre se hacía menos argumentando que ella era simplemente una militar y no alguien de la realeza

-Shinya-

-Vamos a explicarles todo, lo prometemos-

-No queremos más secretos-

-No los habrá-

Shinya miró directo a los ojos de Sumireko, Otoya notó la tensión entre ambas y tomó la palabra

-Por nuestro honor de militares, por nuestra lealtad a ustedes, les juramos que no habrá más secretos-

Shiena y Sumireko asintieron, había una última cosa que le intrigaba a la peli naranja, tomó suavemente la mano de Shinya

-Ustedes dos también ayudaron a Namatame Chitaru a regresar al castillo para ver a Hitsugi ¿cierto?-

Las expresiones de sorpresa por parte de Otoya y Shinya no podían ocultarse, pasaron saliva aún más nerviosas

-Espera ¿Cómo sabes eso, Sumireko?-

-Es mi mejor amiga ¿Qué esperaban? ¿Qué me ocultara algo tan importante como su reciente relación con el coronel del ejército rebelde? Ella y yo no guardamos secretos… Bueno, no tantos-

Sumireko miró por la ventana del carruaje, sabía que en algún momento debería contarle a su amiga todo lo que estaba haciendo para ayudarle, pero aún no era el momento, debía esperar a resolver mejor las cosas, por ahora, debía saber si Namatame Chitaru era una persona adecuada para su amiga

El viaje no duró mucho tiempo, después de no más de un par de horas habían llegado a la tierra de nadie, lugar donde el ejército rebelde había establecido su campamento, ningún rebelde parecía estar asombrado por ver un carruaje real Hanabusa entrando en su territorio

-Te dije que les había advertido de nuestra llegada-

Shinya dijo sin mirar a Sumireko quien suspiró pesadamente

-Otoya ¿Te molestaría cambiar de lugar conmigo?-

-Para nada Sumi. Adelante-

Ambas intercambiaron lugares y Shinya se puso nerviosa, intentó alejarse lo más que pudo de Sumireko pero no podía en un lugar tan pequeño como lo era el carruaje, la reina se acercó a ella y susurró a su oído

-¿Hasta cuándo estarás molesta conmigo?-

-No estoy molesta contigo-

-¿Entonces?-

-Solo estoy pensando en muchas cosas-

-Apuesto a que una de esas es sobre nosotras-

Shinya asintió

-Me es difícil pensar en que tú me hayas elegido a mi como tu novia. Solo soy una militar, tú deberías tener a alguien mejor-

Sumireko estaba a punto de decir algo más cuando el carruaje se detuvo

-Hemos llegado-

-¿EN SERIO ESTÁS DE ACUERDO CON LAS DECISIONES DE TUS HERMANAS?-

-Lo estoy- Hitsugi hablo de manera decidida y firme

-USTEDES NO ENTIENDEN QUE ESA ES LA MEJOR MANERA- el grito del rey estaba lleno de ira, misma ira que compartían las tres personas que lo estaban escuchando, pero a diferencia de él ellas no podían exaltarse así. Para ganar esa discusión debían permanecer tranquilas, demostrar que tenían fe en sus decisiones y que no cederían. Mantenerse firmes, evitar perder los estribos, evitar rebajarse a su nivel. Las tres hermanas Datura habían prometido que la próxima vez que hablaran con su abuelo sobre la forma en la que gobernarían expondrían sus políticas y no recibirían un no como respuesta, era momento de que las tres comenzaran a escribir su historia en el reino Datura y la suya sería como una revolución, todo para que el pueblo y el reino prosperaran y dejaran atrás todos esos años de oscuridad, sufrimiento y dolor. No estaban dispuestas a ceder, estarían juntas en eso, apoyándose y creyendo en su proyecto

Sin embargo… Su abuelo era una persona bastante obstinada y no dejaría tan fácilmente que sus nietas tomaran el poder

-USTEDES, CHIQUILLAS INMADURAS, NO SABEN LO QUE ES MEJOR PARA EL REINO-

Tokaku se puso de pie, hizo un enorme esfuerzo por no gritar, simplemente encaró a su abuelo

-Y yo no entiendo cómo es que mezclar mi ejército con el tuyo y tenerlos de forma fija en las calles es algo bueno-

El rey respiró profundamente para calmarse, tomó asiento invitando a su nieta a hacer lo mismo, con la voz más amable dijo

-Tokaku eres muy joven y no entiendes algunas cosas. El pueblo necesita sentirse seguro, que sepan que pueden contar con el ejército real para que los crímenes del reino sean erradicados, deben sentirse seguros y confiados en que ninguna rebelión podrá acabar con su tranquilidad-

-¿Sentirse seguros con militares vigilándolos todo el tiempo? Discúlpame abuelo pero tu idea no es para que el pueblo se sienta seguro-

-Hitsugi tiene razón, eso solo va a asustar al pueblo. Ellos nos temen y eso es algo malo, además, es una demostración innecesaria de poder-

El rey soltó un gruñido de molestia al ver a Hitsugi y Suzu contradecirlo

-USTEDES DOS NO SABEN NADA SOBRE MILICIA ¡SU OPINION NO ES VÁLIDA!-

-Exactamente por eso su opinión tiene validez- defendió la mayor, haciendo que el rey se molestase aún más -No saben de milicia y la gran mayoría de los habitantes del reino tampoco, por eso pueden entender mejor cómo se sentiría la gente-

-Además Tokaku ya tiene un puesto de control para el crimen-

-Y ha resultado eficiente desde hace un tiempo los crímenes son menos recurrentes en el pueblo-

Akiyama dio un manotazo sobre la mesa, se puso de pie y gritó ya sin ocultar su coraje

-ELLOS DEBEN SABER CUAL ES SU LUGAR, EL PUEBLO DEBE RECORDAR A CADA MINUTO, A CADA SEGUNDO DE SU EXISTENCIA QUIEN MANDA-

-Entonces esa es la razón por la que quieres al ejército en las calles-

El rostro rojo del rey Akiyama solo mostraba un profundo enojo, carraspeó la garganta un poco

-No hagan que me arrepienta de incluirlas en el consejo real-

-Nosotras DEBEMOS estar presentes, somos las herederas y tenemos más voz y más voto que los demás concejales del reino-

-PERO YO SOY EL REY Y PUEDO QUITARLES ESE LUGAR-

Los cuatro Datura se miraron con intensidad, los cuatro sabían que debían parar esa discusión antes de hacer algo de lo que pudieran arrepentirse. El abuelo Datura tomó un gran trago de su copa y suspiró

-Bien, el numero de militares en las calles no aumentará, pero quiero que recuerden esto- Akiyama miró a sus nietas amenazante -CUANDO NO PUEDAN CONTROLAR A SU GENTE SE ARREPENTIRAN DE ESA DECISIÓN- el silencio se hizo presente, los ojos del rey viajaron hasta Suzu, dirigiéndole una mirada demandante, desafiante. Ella la devolvió de igual forma antes de hablar

-Tampoco vamos a obligar a la gente a pagar por visitar la iglesia y los santuarios-

-Siempre me ha sorprendido tu capacidad para saber exactamente qué es lo que quiero decirte- dijo el rey en clara burla hacia su nieta quien solo apretó los puños para no salirse de sus casillas -¿Y cómo pretende que éstos sigan funcionando, sacerdotisa?-

-Tal como lo hacía mi padre- el rey soltó una risa

-¿Su "estupenda idea" de que estos sean cuidados con el trabajo voluntario del pueblo? Eso no funcionó-

-Funcionó en su momento si él no hubiese muerto estoy segura de que seguiría funcionando-

-PERO MURIO, FUE ASESINADO Y LLEVO A SU ESPOSA AL MISMO DESTINO TODO POR SUS TONTAS DECISIONES-

Suzu sentía su sangre hervir, no iba a permitir que insinuara que su padre había sido el responsable de su propia muerte y la de su madre, no cuando ella sabía perfectamente que no era así, antes de que pudiese decir algo más sintió la mano de Tokaku sobre su hombro, vio como Hitsugi se levantaba, daba un paso al frente y hablaba

-Cuando nuestro padre gobernó a pesar de que fue poco tiempo hubo paz en el pueblo, la economía mejoró y nuestros recursos se aprovecharon sin agotarse, quizás no tomó las mejores decisiones en algunos aspectos pero nosotras lo haremos mejor. Aprendimos de sus errores y estamos seguras de que lograremos impulsar al reino Datura a la gloria, a una gloria aún más grande que la de antaño-

Tokaku se puso de pie también y poniendo una mano en el hombro de su pequeña hermana habló con decisión

-Hitsugi subirá al trono dentro de poco tiempo pero a diferencia de nuestro padre no estará sola, nos tendrá a nosotras y vamos a hacer que todo mejore siguiendo el ejemplo de nuestro padre-

Suzu sonrió al escucharlas a ambas tan decididas, su abuelo por otro lado negó con la cabeza y las miro molesto.

-Son igual que Dai, soñadoras sin remedio que piensan que todo debe ser color de rosa, son jóvenes y creen que todo se puede resolver de manera fácil- Akiyama se puso de pie miró de manera directa a sus nietas -No olviden que yo soy el rey y que puedo retrasar su llegada al poder si yo lo creo conveniente…-

Las tres princesas miraron sorprendidas a su abuelo

-¿Piensas quitarnos nuestro puesto en el consejo? ¿O solo quieres quitarnos nuestro poder que por derecho real nos pertenece?-

-Lo que quiero es que nos tranquilicemos y que ustedes mediten lo que ha pasado hoy y sus locas ideas. Tendremos esta conversación en otro momento. Pueden retirarse-

Las tres hicieron una reverencia y salieron, una vez que se alejaron lo suficiente de la sala del consejo dejaron salir un suspiro simultáneamente. Las tres, de alguna forma, se sentía derrotadas, enojadas, tristes, Hitsugi sonrió y dijo

-Bueno… eso pudo salir peor-

-También pudo salir mejor- Suzu solo suspiro nuevamente, tanto Tokaku como Hitsugi la miraron preocupadas.

-¿Suzu?-

-¿Si?-

-¿Estás bien?- desvió la mirada, evitando responder, no quería preocupar a sus hermanas pero tampoco era buena para mentir, mucho menos a ellas

-Te veías bastante molesta hace un momento, siempre te ves muy afectada cuando hablan sobre mamá y papá-

Hizo su mayor esfuerzo para sonreírles y acarició suavemente el cabello de Hitsugi

-Estoy bien solo...necesito un momento. Iré a caminar un poco, las veo más tarde-

-Suzu espera-

Hitsugi iba a ir tras ella pero sintió la mano de Tokaku sujetar la suya

-Déjala, lo mejor que podemos hacer es que se desahogue ella sola. Más tarde yo hablaré con ella. A Suzu le afecta más el que mencionen la muerte de papá y mamá, solo necesita tiempo, por favor Hitsugi, no la molestes-

Ambas peli azules vieron a su hermana alejarse

Suzu cruzó los jardines intentando dejar su mente en blanco, intentando despejar sus molestias y preocupaciones pero se sentía cada vez más abrumada y molesta por ellas. Por su pasado y sus pérdidas, todo lo que había pasado.

Su abuelo no tenía derecho de decir que su padre era el responsable de su propia muerte, no después de lo que sucedió en realidad, porque a diferencia de Hitsugi y Tokaku ella lo sabía, sabia la verdad. Misma verdad que la consumía día con día y le hacía imposible confiar en el actual rey. Ella quería darle el beneficio de la duda a su abuelo y pensar que todo había sido una coincidencia pero cada vez que Suzu investigaba sobre el tema no le quedaban más dudas sobre la muerte de sus padres: aquello no había sido un accidente

Llegó a uno de los jardines ocultos, donde se encontraba un pequeño altar con un retrato de su madre y su padre y sonrió con nostalgia recordando que en ese lugar solía jugar con su madre. Apretó sus puños hasta sentir sus uñas clavándose en sus palmas ella solía ser una persona calmada pero en ese momento necesitaba desahogarse, y no pudo evitar gritar, no fue un grito eufórico, ni intenso, ni siquiera duró mucho tiempo y probablemente no se escuchaba a más de algunos metros del lugar en el que se encontraba, pero para ella fue suficiente. Sintió como las lágrimas rodaban por sus mejillas

-¿Suzu-sama?- volteó sorprendida de que alguien más estuviese en ese lugar. Limpio sus lágrimas y respiro intentando que su voz no sonara quebrada

-Kouko-chan ¿Qué haces aquí?- la pelinegra no respondió su pregunta, en cambio la observó, analizándola y caminando hacia ella, al estar más cerca se arrodillo a su lado, fue en ese momento que Suzu notó que se encontraba de rodillas ¿En qué momento había caído? Kouko hizo una pequeña reverencia frente al altar y después se giró para mirarla

-¿Está todo bien?-

-¿Por qué preguntas?-

Suzu intentaba no quebrarse frente a la chica que amaba, sabía que, a pesar de todo, era la princesa heredera y debía cumplir con un papel de fortaleza en los tiempos difíciles
-Es inusual verle en este estado ¿Puedo ayudarla en algo?- Suzu sonrió ante la preocupación de la pelinegra, pero su sonrisa se borró de inmediato ¿En serio estaba preocupada por ella? Probablemente no, probablemente solo estaba siendo cortés, Suzu realmente adoraba a Kouko pero la chica había dejado más que claro el hecho de que sus sentimientos no podían ser correspondidos. Sonrió amargamente y preguntó en un tono burlón

-¿Estás preocupada por mí?-

Sabía que la respuesta sería de cierta forma negativa y que probablemente la chica se marcharía después de eso dejándola ahí después de que se lo pidiera amablemente para así poder seguir llorando por la frustración que sentía...

Pero no fue así

-Por supuesto que estoy preocupada, Suzu, es inusual y doloroso verte en este estado-

Sus ojos se abrieron con sorpresa y sintió sus mejillas encenderse, volteo a ver a Kouko notando que esta se veía ligeramente avergonzada

Definitivamente no se esperaba esa respuesta y mucho menos esa reacción

-Espera un momento ¿Acabas de decirme Suzu? ¿Solo Suzu? ¿Sin ningún honorífico?-

-Perdóneme es solo que por un momento olvidé mi puesto en esto-

Kouko iba a retroceder un poco pero Suzu tomó su mano impidiéndoselo

-No, por favor, no te vayas-

La pelinegra no iba a irse, no quería irse, quería estar ahí para su princesa, ayudarle en lo que fuera y consolarle en lo que sea que le estuviera aquejando

-No me iré a ningún lado-

Kouko no sabía bien por qué se estaba permitiendo tantas libertades con Suzu pero algo le decía que debía hacerlo, quizá el verla en ese estado le hacía olvidar su posición, pues algo dentro de ella le pedía a gritos que ya no ocultara sus sentimientos… Pero algo también le decía que recordara quien era Suzu y quien era ella...

Aunque por esta ocasión, solo por este momento lo mejor era mandar todo eso al diablo y ser ella misma

La pelinegra se sentó junto a Suzu y tomó su mano

-¿Quieres hablar de algo?-

La princesa se sorprendió de esa actitud por parte de su amada Kouko, recargó su cabeza sobre su hombro y suspiró pesadamente

-No importa cuánto nos esforcemos, el rey no puede vernos más que como unas chiquillas tontas que no saben nada del mundo. Él sabe perfectamente que en cuanto nosotras lleguemos al poder todo cambiará, él nos tiene miedo-

Kouko escuchaba todo atentamente mientras acariciaba el cabello azul cielo, ella también se sentía, de alguna forma, impotente por no poder ayudar a la princesa. El dolor de Suzu era también su dolor, su alegría la propia, Kouko sabía que lo mejor que podría pasarle al reino Datura es que las tres jóvenes princesas ascendieran al poder pero temía que si lo hacían algo malo pasaría, después de todo, la amenaza del ejército rebelde estaba latente cada día, aunque después de él encuentro que habían tenido con la coronel de este no estaba segura de sí seguir llamándoles amenaza.

"Lo que daría por verte feliz y sin estos problemas familiares"

Impulsivamente Kouko dio un tierno beso en la cabeza de Suzu quien se separó rápidamente al sentir ese contacto, su rostro sonrojado, Kouko, por otro lado, se sentía avergonzada "Tonta"

-Disculpa, no sé qué me pasó-

De nuevo iba a separarse pero Suzu tomó su rostro con sus manos

-¿Estás segura de que no sabes que te pasó? Creo que lo sabes y yo también lo sé Kouko- la pelinegra desvío la mirada, le era imposible mirarla a los ojos y mentirle.

-Estoy segura Suzu-sama-

-Me gusta más cuando soy solo Suzu…- acercó el rostro de Kouko al propio quedando separadas solo por pocos centímetros, la pelinegra sentía su corazón bombear con fuerza por el acercamiento, incluso sentía tortuosa esa mínima distancia que las separaba -Se que tienes los mismos sentimientos por mí que yo por ti y no voy a entender nunca porque te esfuerzas tanto en evadirlos-

-Porque no es correcto

-El amor nunca es incorrecto, mucho menos cuando este es correspondido, pero cuando no lo es resulta muy doloroso ¿Sabes?- Suzu se alejó un poco, Kouko suspiró y a pesar de que la princesa seguía sujetando su rostro se encontró a sí misma extrañando la cercanía que tenían hace un momento

¿Qué si sabía que era doloroso? Por supuesto que lo sabía, ella misma se hacía daño día con día al intentar reprimir sus emociones, pero aun cuando quería demostrarlo como hace unos minutos el pensamiento de que no estaba en posición para tener sentimientos hacia Suzu siempre era recurrente en su cabeza

-Kouko… Mírame y dime que no me amas-

-¿QUÉ?-

-Lo que escuchaste, mírame directo a los ojos y dime que no me amas-

-Suzu, yo…-

El azul miró directo al ámbar, ¿Cómo mentirles a esos ojos? ¿Cómo seguir negando ese sentimiento tan intenso?

"Es hora de que te decidas Kouko"

La pelinegra intentaba darse ánimos a si misma pero mentiría si no dijera que confesarse le aterraba, Suzu le sonrió

-¿Sabes Kouko-chan? Tengo miedo pero abriré mi corazón. Estoy lista para correr este riesgo- Suzu tomó aire, cerró sus ojos y antes de que pudiera decir algo sintió sobre sus labios la presión suave de otros labios, dio un pequeño brinco por la sorpresa, abrió de inmediato sus ojos y vio a una sonrojada Kouko dándole un tierno beso

-No quiero verte triste nunca más Suzu. Por favor, déjame estar contigo-

Kouko abrazó a Suzu

-¿Qué clase de confesión es ésta?-

-Suzu, por favor, no mates el momento, además, ésta no es ninguna confesión-

-¿Entonces cómo se supone que debo tomar ese beso y esas palabras?-preguntó en tono divertido, separándose un poco pero sin romper el abrazo

Vio el rostro enrojecido de la pelinegra y vio sus labios abrirse y cerrarse casi al instante, como si quisiera decir algo pero se hubiese arrepentido. Sonrió ante esa actitud tan inusualmente adorable en ella y besó su mejilla, provocando que el sonrojo de Kouko se volviera más intenso

-Bien, si tú lo dices no es una confesión, pero en ese caso- ahora fue Suzu quien besó a Kouko con la misma ternura con la que la pelinegra lo había hecho momentos antes -Déjame estar contigo también, por favor-

Kouko la miró durante unos segundos, los ojos ámbar llenos de determinación, de amor. La mirada que hace unos momentos estaba llena de ira y tristeza ahora irradiaba felicidad, pensó que prefería mil veces ver esa expresión en el rostro de Suzu

Y no pudo hacer otra cosa más que asentir

Shinya bajó del carruaje antes que las otras tres chicas, un soldado se acercó rápidamente a ella saludándola con respeto

-General Banba-

-Descanse soldado-

El joven soldado se puso en posición de descanso esperando a que las demás invitadas al campamento bajaran del carruaje, la segunda en bajar fue Otoya quien ayudó a Shiena y por último, con el porte más elegante bajó la reina Sumireko. El soldado hizo una torpe reverencia

-Bienvenidas. Permítanme escoltarlas hasta la tienda del general Namatame-

El soldado delante de las chicas caminó guiándolas, el paso era lento permitiéndoles a la reina y a la princesa Hanabusa observar con atención el campamento rebelde, de alguna forma les pareció impresionante, tal vez era el saber que existían muchas personas dispuestas a dar su vida por el bien de su pueblo, por el bien de las generaciones futuras; los rebeldes provenían del reino Datura y de algunas de sus colonias, todos estaban unidos por una sola causa: librar al reino de esa maldita familia, darles libertad y un futuro mejor, Sumireko sabía que ella podía ayudar a su causa pero, sobre todo, sabía que Tokaku, Suzu y Hitsugi sería las mejores gobernantes que el reino tendría por eso estaba ahí para llegar a un acuerdo con el general rebelde y ayudar a sus amigas…

Aunque… También estaba ahí por una razón aún más personal ¿Qué clase de persona sería Chitaru?

-Especial-

-¿Disculpa?-

Sumireko murmuró para ella aquella palabra pero dada la cercanía de Shinya fue audible para ésta

-Creo que este lugar es especial-

-¿Por qué?-

-Esto es más que una comunidad, más que un campamento, este es el hogar de muchas personas… Simplemente este lugar es especial por eso, porque es un hogar-

-Muchos soldados han creado una familia en este lugar, la tierra de nadie es un buen lugar para vivir. Es pintoresco de alguna forma, está rodeado de bosques, es lindo, supongo-

Shinya pensó en el lugar donde había nacido, era frío y montañoso, con pocos recursos para sobrevivir, contrastaba demasiado con el reino Hanabusa el cual era como un paraíso terrenal, cálido, con un excelente clima, una tierra fértil y bastante hermoso, era la tierra ideal con el gobierno ideal, a veces le parecía más un lugar de ensueño

-¿En qué piensas?-

-En la tierra a la que alguna vez llamé hogar-

-¿Se parece a este lugar?-

-Pfft, para nada, mi tierra es un lugar hostil, un lugar donde solo vive el más fuerte-

Sumireko sonrió por ver que Shinya hablaba con ella, eso era una buena señal

-Nunca me has contado sobre tu lugar de origen-

-No quiero decepcionarte y que veas que no soy precisamente una buena opción-

Y ahí estaba de nuevo, la peli naranja suspiró pesadamente ¿Por qué Shinya insistía en eso? ¿Por qué parecía que no podía comprender que solo quería estar con ella porque la amaba?

-Shinya-

-LLEGAMOS-

El joven soldado se detuvo frente a una enorme tienda, ambas Hanabusa se pusieron al centro escoltadas por sus oficiales, algunas personas curiosas se acercaron, después de todo, ver a alguien de la realeza era muy difícil en ese lugar. Se escuchaban murmullos pero nada de eso logró inmutar a las Hanabusa

-¿Lista hermanita?-

-Nacimos listas hermana-

Sumireko y Shiena intercambiaron miradas, respiraron profundamente y asintieron

Como si esa hubiera sido la señal de salida, los Namatame salieron de la tienda, utilizaban una casaca oficial que mostraba sus respectivos rangos. Sumireko los miró con atención, los tres pelirrojos y atractivos, valientes, honorables, elegantes, no parecían ser simples militares, había algo más en ellos que no había en otras personas de su oficio, era una especie de encanto único "Eso explicaría por qué Hitsugi cayó por Chitaru"

El general Yuudai dio un paso al frente y dio una reverencia sumamente elegante y amable

-Sus majestades, sean bienvenidas a la tierra de nadie. Me presento ante ustedes, mi nombre es Namatame Yuudai, general del ejército rebelde, es un placer-

Sumireko y Shiena respondieron la reverencia y acto seguido extendieron su mano al frente, la cual fue besada por el general

-Hanabusa Sumireko, reina de los Hanabusa-

.Hanabusa Shiena, princesa de los Hanabusa-

Después de esa breve cortesía, Yuudai retomó su lugar y carraspeó ligeramente su garganta para darles una señal a sus hijas quienes dieron un paso al frente

-Sus majestades, permítanme por favor presentarles a mis hijas-

-Namatame Haruki, capitán del ejército rebelde-

Haruki imitó el gesto de su padre hacia las Hanabusa, fue entonces cuando Sumireko no apartó sus ojos de Chitaru quien en seguida se presentó ante ellas

-Namatame Chitaru, coronel del ejército rebelde-

Si alguien le hubiera dicho a Sumireko que aquella pelirroja frente a ella era una rebelde simplemente no lo hubiera creído, es más, no podía creer que los Namatame fueran militares, más bien, parecían un rey con sus dos príncipes

Si, príncipes, Sumireko no podía describir a esas dos pelirrojas como princesas, su belleza iba más allá que la de una princesa y su encanto ni se diga, la peli naranja le sonrió de una manera satisfecha a Chitaru

-Un placer coronel. Un placer capitán-

Chitaru no pudo pasar por alto la mirada que Sumireko le daba, a diferencia de la mirada que Isuke le había dado esta era una mirada de mera curiosidad y entonces recordó que la reina Hanabusa era la mejor amiga de su princesa, suspiró un poco cansada "Entonces no solo es por asuntos políticos"

Yuudai se acercó a Shinya y a Otoya y estrecho manos con ellas

-General, coronel. Un placer verlas de nuevo-

-El placer es nuestro-

-Y el deber nos llama general-

-Entremos por favor-

Y así todos entraron a la tienda del general

-¿Puedo ofrecerles algo de tomar?-

-Vino estaría bien general, no queremos causar ningún tipo de molestia-

-En seguida- el general tronó los dedos y un soldado salió para cumplir la orden, Yuudai retomó la palabra -Banba-san nos informó que usted quería vernos majestad para que habláramos de lo que pasó la noche del baile de presentación de la princesa Datura-

-Así es general, a la princesa Shiena y a mi nos preocupa un poco que tanto el general Banba como el coronel Takechi estén tomando decisiones importantes sin consultarnos del todo sobre eso-

-Bueno, tengo entendido que usted sabe que queremos colaborar con el reino Hanabusa para poder dar un golpe certero al reino Datura y acabar de una vez por todas con su dinastía-

-Eso es lo que precisamente nos preocupa general Namatame… Sabrá que el reino Hanabusa tiene tanto interés como ustedes por acabar con el reinado de Datura Akiyama, sin embargo, no queremos acabar con las princesas herederas-

Yuudai abrió sus ojos con sorpresa

-Creí que ustedes estaban interesados en subyugar a los Datura-

-Mi padre tomó decisiones en el pasado para poner en aprietos al rey Akiyama y así pudiera ceder el trono al príncipe Dai, se logró, por desgracia, Datura Dai murió y Akiyama retomó el trono. Ahora hay una oportunidad de que las hijas del príncipe Dai tomen el poder y estamos presionando al rey a que ceda de una vez por todas el poder-

El general Namatame frunció el ceño e hizo su cuerpo ligeramente hacia adelante

-Me temo que no nos estamos entendiendo, majestad. El ejército rebelde busca terminar con los Datura, erradicar ese mal, terminarlo de raíz-

-Lo que usted busca es un genocidio general y eso lo haría igual de malo ante los ojos de la historia como lo es Akiyama-

Yuudai frunció aún más el ceño, no podía creer lo que la reina le había dicho, parecía que aquello era un golpe a su honor

-Majestad-

-Permítame general, aún no termino. Mire, quiero unir fuerzas con ustedes, el reino Hanabusa les proporcionará lo que haga falta para que lleven sus planes a cambio de un par de cosas: no caer en una guerra sin sentido y la más importante, no deben dañar a las princesas-

-Su alteza- la voz de Haruki llamó la atención de Sumireko -¿Por qué deberíamos proteger a las princesas Datura? ¿Qué garantía tenemos de que ellas no terminarán siendo como sus antecesores?-

-Me parece capitán- continuó Shiena -Que un gran prejuicio nubla su mente. Es muy joven para recordar todo lo que el rey Dai hizo en su momento, yo también, pero nuestro padre recuerda muy bien todo y lo que nos ha contado es realmente maravilloso-

-Yo...creo que tienen razón- tanto Haruki como Yuudai miraron con sorpresa a Chitaru, no podían creer lo que estaba diciendo. La miraban curiosos y ligeramente molestos exigiendo una explicación. Chitaru suspiro intentando buscar las palabras correctas. No quería que le hicieran daño a Hitsugi, si existía alguna manera de protegerla de su propio ejército ese era el momento -Esas princesas no tienen culpa alguna de lo ocurrido en gobiernos anteriores, matarlas no es correcto. Eso definitivamente nos haría igual que los Datura-

-¡PERO SON DATURA! TODOS EN ESA FAMILIA SON IGUALES- Haruki estaba molesta, no entendía como su hermana podía defender a alguien de esa familia, Chitaru por otro lado, permaneció calmada. Si quería proteger a Hitsugi tenía que convencer a su padre con sus argumentos, pero tampoco debía levantar sospecha alguna

-Padre- ignorando claramente a su hermana Chitaru siguió con la misma calma -Nosotras somos muy jóvenes pero seguramente tú al igual que el rey Hanabusa puedes recordar el gobierno de Datura Dai. Así que te pregunto ¿Realmente fue tan malo?-

Yuudai cerró los ojos por un momento y suspiró pesadamente, claro que recordaba perfectamente a Dai y todo lo que había hecho, era algo que no podía negar aunque quisiera

-No...Datura Dai fue el mejor gobernante que este reino vio en mucho tiempo-

-Quizá esas princesas son iguales...quizá- Chitaru no pudo terminar ya que Haruki golpeó con fuerza la mesa

-¡BIEN! AHORA RESULTA QUE LOS DATURA SON BUENOS ¿ENTONCES PARA QUÉ DEMONIOS EXISTE ESTE EJERCITO? DÍGANME ENTONCES PARA QUE TENEMOS TODO ESTO MONTADO ¿QUÉ DIABLOS SOMOS ENTONCES?-

Haruki parecía un demonio enfurecido, no comprendía el cambio de su hermana, de la noche a la mañana ella pedía paz ¿Por qué? ¿Por qué parecía que Chitaru abandonaba todos sus ideales?

-Haruki por favor relájate-

Yuudai tomó la mano de su hija dándole un apretón, le sonrió de forma tranquila y Haruki solo pasó sus manos por su cabello desordenándolo un poco. Chitaru miró a su hermana seriamente

-Estamos aquí porque tenemos una misión, un deber el cual hemos jurado cumplir. Queremos que el reino sea un lugar mejor, para que todos seamos tratados de manera justa ¿Qué tan justo es culpar a tres personas que ni siquiera han llegado al poder? ¿Por qué culparlas por lo que sus antecesores han hecho?-

Haruki miró con los ojos bien abiertos a su hermana, volviendo a exaltarse

-ENTONCES SUGIERES QUE LAS DEJEMOS REINAR-

-Sugiero que, tal como lo dice la reina Hanabusa, no les hagamos ningún daño a personas inocentes, no importando su sangre, familia o apellido. Nadie nace siendo culpable por los crímenes de otra persona, condenarlas por actos que no han cometido sería ser tan malos como lo ha sido esa familia-

Todos guardaron silencio durante unos momentos, Haruki no sabía qué más decir, Yuudai estaba pensando seriamente en las palabras de su hija, la forma tan calmada en que dijo todo le sorprendía, pero era aún más sorprendente el cambio de actitud tan repentina de su hija mayor ¿Qué le había pasado para que de pronto cambiara de forma de pensar? Pero tenía un buen punto, no podía condenar a las princesas por las decisiones de sus antecesores, además, podían haber heredado algo de sus padres… Lo menos que podía hacer era darles el beneficio de la duda

-Tienes razón hija, ellas no son culpables de nada. Está bien, no dañaremos directamente a ninguna de ellas- Chitaru suspiró y sonrió aliviada con la decisión. Feliz de poder proteger a Hitsugi, sintió una mirada sobre ella y volteo encontrándose con los ojos de Sumireko observándola fijamente, como si estuviese analizando su comportamiento, tras un par de segundos le sonrió

-Me alegra escuchar eso y me alegra sobre todo que su coronel sea alguien con un gran sentido de la justicia. Debe estar muy orgulloso general-

-Lo estoy. Entonces ¿La alianza sigue en pie?-

-Por supuesto. Aunque formalidades son formalidades, en unos días la princesa Shiena vendrá para que se firme un acuerdo con todas las cláusulas, se revisará y si algo no les parece podemos llegar a un acuerdo-

-Me parece bien sus majestades-

Sumireko le dirigió una mirada a Shiena, tanto la castaña como Otoya se acercaron al mayor de los Namatame

-General no he tenido el placer de conocer su campamento ¿Sería tan amable de mostrárnoslo?-

-Con gusto-

Yuudai le ofreció el brazo a Shiena para que salieran juntos

-Ven Haruki-chan así podemos pasar el rato- Otoya paso su brazo por los hombros de la pelirroja, haciéndole caminar fuera de la tienda, cuando pasaron a lado de Chitaru, Haruki se detuvo un momento.

-En serio no te entiendo Chitaru. Pero esto no se queda así, hablaré contigo más tarde-

Chitaru no dijo nada, simplemente miró a su hermana salir de la tienda, suspiró pesadamente, por fin la reunión había terminado… Bueno, casi. Sumireko se acercó a Chitaru

-Coronel me gustaría hablar con usted en privado, si no le molesta-

Chitaru pudo reconocer en la voz de Sumireko algo que iba más allá de una simple petición, aquello era una orden, una a la que no podía decir que no

-No es ninguna molestia, acompáñeme por favor-

Antes de que pudiera salir de la tienda, Shinya se acercó a Sumireko y la tomó de la mano

-¿Qué crees que estás haciendo?-

-Voy a tener la reunión que de verdad importa. Por ahora déjame a solas con Chitaru. Regreso en unos minutos-

La peli plateada, suspiró pesadamente y soltó a Sumireko

-Al menos déjame escoltarte-

La reina asintió y caminaron siguiendo a Chitaru hacia su tienda, una vez allí Sumireko miró a Shinya

-Gracias general, puede retirarse-

La oji purpura dio una reverencia y se fue

Sumireko entró en la tienda de Chitaru y la examinó a detalle, era lo que esperaba de un militar de alto rango, todo en orden, montones de libros y mapas, una mesa de estrategias, una pequeña cama, nada lujoso, nada ostentoso, lo único que resaltaba eran los montones de libros que había

-¿Le gusta la lectura?-

-Es mi pasatiempo favorito-

-¿Algún género en especial?-

-Diría que dos, poesía y novelas-

-A Hitsugi le gusta la poesía-

Sumireko tomó un libro al azar sorprendiéndose al ver que era uno de poesía, lo abrió y leyó lo primero que encontró

-Por una mirada, un mundo, por una sonrisa, un cielo, por un beso ¡Yo no sé qué te diera por un beso!-

Chitaru no pudo evitar sonrojarse al escuchar eso y Sumireko sonrió, dejó el libro sobre un escritorio cercano y se puso frente a Chitaru extendiendo su mano

-Sumireko, mucho gusto- la pelirroja no entendió el gesto, miró con curiosidad a su interlocutora -Quiero presentarme ante ti como simplemente Sumireko, la mejor amiga de Hitsugi, sin títulos, sin honoríficos, solo una chica-

Entonces Chitaru sonrió y estrechó su mano

-Chitaru, soy la novia de Hitsugi, mucho gusto-

-No debes sonrojarte al decir novia-

-No puedo evitarlo Sumireko, es la primera vez que me encuentro en una relación-

-Y es la primera vez que mi amiga está en una relación también- la peli naranja suspiró, miró con algo de preocupación a la pelirroja -No vengo aquí a cuestionar su relación Chitaru, solo vengo a cerciorarme de que seas una buena persona para ella y a pedirte algo muy importante-

-¿Qué es?-

-Protégela, no dejes nunca que la lastimen. Ni siquiera tú-

-Yo sería incapaz de lastimar a mi princesa-

-Eres una rebelde que ha jurado acabar con su familia-

-Eso era antes, Sumireko, yo jamás le haría daño a Hitsugi. Yo realmente estoy enamorada de ella-

La determinación en aquellos rojizos ojos convenció a Sumireko de que Chitaru era una buena persona para su amiga, sonrió satisfecha

-Pude notar eso. Siendo honesta no pensé que la defenderías en la reunión-

-¿Por qué no lo haría?-

-Va en contra de los ideales de tu padre y tu hermana, incluso las defendiste a las tres-

-Sus hermanas son importantes para ella. Por mucho que me cueste aceptarlo, ahora las tres son mi prioridad-

-Tokaku es como tu enemiga directa-

-Pero solo quiere el bienestar de Hitsugi-

-¿Y tú qué quieres de ella?- Sumireko la miró de forma desafiante, Chitaru sonrió y sintió su rostro sonrojarse nuevamente ¿Qué quería ella de Hitsugi? Podía no tener mucha experiencia con las relaciones y con los sentimientos que hasta hace poco tiempo eran nuevos para ella, pero sabía la respuesta perfectamente. Era como si con solo escuchar esa pregunta su corazón le gritara las respuestas

-Lo único que quiero es cuidarla, quererla, amarla, ser feliz a su lado y hacerla feliz… Tú no eres la única que quiere su bienestar-

Sumireko se sintió feliz con esa respuesta, al parecer Hitsugi estaba confiando en la persona correcta

-Me alegra oír eso ¿Sabes? Un día deberías tomarte unas pequeñas vacaciones en el reino Hanabusa- la pelirroja la miro confundida ante la propuesta -Junto con Hitsugi claro, es terreno neutral no tendrían problema de estar juntas. Además… Es un reino bastante grande, nadie las molestaría y nadie las encontraría, podrían hacer lo que quisieran sin necesidad de esconderse. Piénsalo, es increíble estar allá-

Chitaru sonrió ante el pensamiento de estar con Hitsugi sin necesidad de esconderse y vivir libremente su amor, estrechó la mano de Sumireko

-Me encantaría Sumireko… Me encantaría-

-Por cierto Chitaru ¿Qué tan veloces son tus caballos?-

-¿huh? ¿A qué te refieres?-

-El reino Datura no está precisamente cerca y nosotros hicimos un tiempo considerable hasta llegar aquí-

-Bueno, tenemos caballos fuertes, podemos hacer el recorrido en aproximadamente dos horas o dos horas y media-

-Mmmm ya veo coronel… Ya veo-

… …. …. …. … …

Después de un largo rato en el que las invitadas del reino Hanabusa exploraron el campamento rebelde y conocieron a más oficiales era el momento de partir

-¿Sus majestades estás seguras de que no quieren descansar? Es un viaje aún largo para el reino Hanabusa podrían llegar para el anochecer-

-Le agradecemos su preocupación General y no queremos ser una molestia. Nuestros caballos son realmente veloces y nuestro cochero muy capaz así que no será problema el llegar a tiempo a nuestro reino-

-Además, contamos con el general Banba y el coronel Takechi, en manos más seguras no podríamos estar-

-Veo que no las haré cambiar de opinión. Permítanme al menos darles esta canasta con algunos bocadillos para el viaje-

Chitaru dio la canasta a las princesas quienes con un movimiento elegante de cabeza agradecieron el gesto

-Muchísimas gracias por todas sus atenciones general. Ha sido un honor conocerlo-

-El honor y el placer ha sido todo mío sus altezas. Tengan buen viaje y las veremos de nuevo por aquí-

Haruki y Chitaru se despidieron de las Hanabusa y de Shinya y Otoya. El general ayudó a Sumireko y a Shiena a subir al carruaje, dio unas cuantas instrucciones a Shinya y a Otoya y por ultimo las vio partir

-No creí que fuera así de agradable la reina más poderosa del mundo…-

-¿Confiarás en ella ahora?-

-Un poco más hija… Un poco más. Bueno, vayamos a comer algo y a descansar, más tarde podremos hablar de lo que pasó hoy-

El camino para el reino Hanabusa fue particularmente pesado para Shinya y Sumireko quienes seguían sin hablar más de lo necesario. Shiena y Otoya miraban aquello con preocupación, incluso cuando pararon para comer y descansar un poco la tensión se veía en ambas, incluso el darles su espacio fue un fracaso. Llegaron antes del anochecer al reino, Shiena y Sumireko sonrieron felices de estar al fin en casa

-Hogar dulce hogar ¿no es así?-

-Y es aún más dulce desde que estás conmigo-

Shiena abrazó a Otoya quien dio un tierno beso en su frente. Sumireko vio aquello y suspiró tristemente, volteó a ver el camino, el único contacto que Shinya y ella tuvieron durante todo el trayecto fue cuando ambas durmieron un poco y la peli naranja pudo recargar su cabeza en el hombro de su novia, pero en cuanto despertó Shinya cerró cualquier contacto

Minutos después habían llegado al castillo Hanabusa

-¡ABRAN LAS PUERTAS!-

Se escuchó gritar al cochero y la orden fue ejecutada de inmediato, una vez dentro, todos los encargados de las caballerizas así como diversos sirvientes estaban esperando a las recién llegadas

-Bueno, de nuevo en casa-

Sumireko volteó para ver a Shinya quien solo asintió y bajó del carruaje primero para ayudarle a la reina

-Sus majestades bienvenidas a casa-

La ama de llaves les sonrió a las princesas haciendo una reverencia

-Muchas gracias Nami-san ¿Dónde está papá?-

-El rey está en sus aposentos. Se ha sentido un poco cansado estos días, decidió ir temprano a reposar-

-Iré a verlo, por favor prepare mi baño-

-En seguida alteza-

-Yo quisiera algo de comer Nami-san ¿Podría avisar en la cocina que preparen algo? Solo iré a ver a papá e iré enseguida a comer-

-Claro majestad-

Shiena dio aquella orden y se acercó a Otoya

-Iré con Sumireko a ver a papá. Te veo en el comedor-

-Claro cariño, yo ayudaré a Shinya con lo que haga falta y te alcanzo-

-No olvides lavarte-

-No tengo cinco años-

-Es cierto, tienes seis-

Y dando un beso tierno en la mejilla de Otoya, Shiena caminó con Sumireko, la mayor de los Hanabusa le dirigió una mirada a Shinya pero la peli plateada la evadió y se dio la vuelta. No se sentía con los ánimos ni con el valor para hablar con Sumireko, aún no. Se acercó a los caballos desatándolos del carruaje para llevarlos a descansar, quería distraerse y ocupar su mente en algo más que no fuese Sumireko.

Desde su discusión lo único que rondaba en su cabeza eran los constantes pensamientos de inferioridad, se sentía agotada emocionalmente, lo único que quería era encerrarse en su habitación y descansar, aislada de todo, incluso de Sumireko

-Me parece que estás cometiendo una exageración-

-¿De qué hablas?-

Otoya acompañaba a Shinya a las caballerizas, la peli plateada se aseguraba de que todo estuviera en orden

-Ellas nos eligieron por una razón ¿no crees que estás siendo muy injusta con Sumireko?-

-Eso lo sé pero…¿Nunca te has sentido insegura sobre su relación?-

-¿Por qué debería?-

-Otoya ellas dos son herederas del reino más poderoso que hay y nosotras…-

-Y nosotras somos a quienes eligieron, podrían estar con quien ellas deseen pero están con nosotras ¿Tú por qué crees que sea?-

-Sumireko es caprichosa, posiblemente yo sea un capricho más y en cuanto un pretendiente mejor se le presente me dejará-

-¿Por qué insistes en hacerte y hacerle daño?-

Shinya desvió la mirada, si, ella sabía que lo que decía podía lastimarla pero Sumireko le había insinuado una orden y Shinya debía obedecerla, era el deseo de su superior, siempre que ella hacía eso no podía evitar recordar el lugar que tenía en este mundo, no importaba cuanto se esforzara, Shinya no era una noble y nunca lo sería

-Soy realista-

-Eres idiota-

-¿Perdón?-

-Cuando conocí a Shiena no sabía siquiera que ella era una princesa, la conocí simplemente como una chica linda que hablaba de política. La invité a salir de inmediato y ella aceptó, no supe que era una princesa hasta el último día… Jamás me hizo sentir menos y jamás me sentí menos porque yo conozco a Shiena, no a la princesa- Otoya puso una mano sobre el hombro de Shinya dándole un suave apretón -Y apuesto que tu conociste también a Sumireko, no a la reina, la amas por quien es, no por su corona. Deja ya de martirizarte-

-Ella merece a alguien mejor-

-Las únicas personas que conozco que son mejor que tú ya están comprometidas y no son del tipo de Sumireko, además, una ya está casada… Shinya, mira, creo que debes dejar atrás tus miedos. Arriésgate, alguien como Sumireko vale la pena… Siempre vale la pena si es amor- Shinya miró a Otoya y suspiró -Sería una buena idea que volvieras a hablar con Sumi-chan, podrías escabullirte esta noche hacia su habitación… Es una buena idea-

-¿Y?-

-¿Qué?-

-¿Me vas a contar que fue lo que paso contigo y Shinya?-

-¿Qué te hace pensar que algo pasó?-

-Sumireko por favor, es bastante obvio- la mayor de las Hanabusa suspiró y le contó la pequeña discusión que había tenido con su novia a su hermana. Necesitaba desahogarse y necesitaba consuelo, además de un consejo Shiena era bastante calculadora así que quizá la ayudaría a solucionar todo

-Bueno, creo que cometiste un error al querer sacarle la verdad a Shinya recordándole que tú eres la reina, hay algo en ti hermana que siempre hace sonar algo como una orden. Entiendo que eres la reina y todo eso pero ¿no crees que a veces tu forma de expresarte te ocasiona problemas? A veces parece que quieres recordarle que tú eres la reina y ella simplemente un soldado-

-No fue intencional ¿de acuerdo? Entré en pánico y yo solo quería que Shinya me dijera la verdad. Soné autoritaria pero nunca es mi intención recordarle nuestros rangos-

-Entiendo que tu intención no era esa y también que debías cuidar de Hitsugi pero debes cuidar tu forma de hablar-

-¿Desde cuándo los hermanos menores regañan a los mayores?-

-Desde que los mayores son unos tontos. Llegamos-

Abrieron delicadamente unas enormes puertas de caoba que daban a la habitación real, su padre no estaba en la cama, lo encontraron leyendo en un diván cercano al balcón

-Supongo que el rey aún no tiene sueño-

-El rey estaba esperando a sus hijas-

El padre de Sumireko y Shiena era el rey Souma, un hombre alto y delgado que lucía un rostro cansado y cubierto por una barba anaranjada igual que su cabello que se comenzaba a teñir de blanco, después de la muerte de su esposa comenzó a descuidarse y su salud se deterioró, razón por la que había decidido compartir el trono con su hija mayor. Por suerte para él ambas herederas eran responsables, cuidaban y amaban el reino y a sus ciudadanos, podía estar tranquilo sabiendo que su reino quedaba en buenas manos

Lentamente Souma se puso de pie para abrazar a sus hijas y posteriormente retomó su asiento

-¿Cómo estuvo el baile?-

-Interesante, muy interesante-

-¿De verdad? ¿Qué ocurrió?-

-Un pequeño percance con algunas personas inconformes-

-¿Personas inconformes?

-Si...verás...el trato con los rebeldes tuvo unos...avances inesperados y terminaron colándose en el baile-

-Por suerte nadie resultó herido y llegamos a un buen acuerdo con ellos. De hecho por eso llegamos tarde, estuvimos en una reunión con los líderes del ejército rebelde-

-Yo incluso diría que alguien salió beneficiada con todo esto- Souma miró con curiosidad a su hija mayor -Hitsugi conoció a alguien-

-¿Algún noble?-

-Pues…- el rey comenzó a toser violentamente, Sumireko se acercó alarmada a verlo, mientras Shiena le acercaba un vaso con agua, después de unos momentos la tos desapareció, pero ambas princesas seguían preocupadas por su padre quien tardaba en recuperarse de aquel ataque de tos. Cuando por fin pudo reponerse miró con ternura a sus hijas para tranquilizarlas

-Estoy bien, voy a estar bien no se preocupen-

-¿Estás seguro?-

-Por supuesto. Se que no soy el hombre más saludable del mundo pero no se alarmen de más, no me iré a ningún lado, al menos hasta que ustedes dos me den nietos- tanto Shiena como Sumireko se sonrojaron, provocando que Souma comenzara a reír, ellas se unieron a su risa cuando su vergüenza disminuyó. De nuevo el rey comenzó a toser y sus hijas lo ayudaron a que se recostara en su cama, una vez cómodo, Souma habló

-Takechi-san seguramente me dará nietos muy traviesos-

-Padre por favor, estar con Otoya ya es como cuidar a un niño pequeño, no me presiones-

-Otoya es muy linda, me alegra que te casaras con ella… Shinya es fuerte y sé que te cuidará muy bien Sumireko, será una buena madre también-

Una sonrojada Sumireko, carraspeó la garganta y se despidió de su padre

-Te dejaremos descansar padre, será lo mejor para ti-

-Ustedes también descansen mis pequeñas. Las veré en el desayuno-

Al salir de la habitación Shiena tomó la mano de su hermana

-Creo que deberías pedirle una disculpa a Shinya-san y hablar con ella con calma. Podrías… No sé… Hacerle una visita a su habitación-

-No sé si sea buena idea… Shinya está bastante molesta ya no quiero que lo esté aún más-

-¿Molesta? Sumireko ¿acaso no conoces a tu propia novia?-

-¿A qué te refieres?-
-No está molesta, está deprimida- detuvo su caminata ¿Shinya deprimida? Estaba tan concentrada en ella misma que no había pensado fríamente en lo que su novia sentía

-¿No has pensado que es momento de hacer pública su relación?-

-Shinya no quiere hacer eso por su rango militar y demás cosas que honestamente no entiendo. Siempre encuentra un pretexto para eso-

-Pero puede que eso sea lo que necesita para sentirse un poco más segura, eres una reina después de todo, si yo estuviera en su lugar tendría mucho miedo de que cualquier persona de otro reino quisiera venir a arrebatarme a la persona que amo- Sumireko meditó las palabras de su hermana, pero antes de poder decir algo más escucho unos pasos a sus espaldas

-Shiena-chan-

-Otoya te dije que me esperaras en el comedor-

-Lo sé, pero tardaste mucho así que quería sorprenderte- la peli purpura mostró la bandeja que llevaba en una de sus manos -¿Qué te parece si cenamos en nuestra habitación?-

Sumireko sonrió al ver a su hermana y cuñada sonriendo mutuamente, mirándose con amor. Le daba gusto que su hermana encontrara a alguien que la amara realmente, aun si para muchas personas Takechi Otoya no era el mejor partido para una princesa, Shiena era feliz con ella y eso era más que obvio para cualquiera que las mirara, estar cerca de ellas era como sentirse contagiado por su amor. Su sonrisa creció al pensar una cosa ¿Ella y Shinya tendrían el mismo efecto?

La peli naranja, respiró profundo, era hora de enfrentar sus errores y solucionar las cosas con la persona que amaba

-Las dejare solas para que puedan disfrutar su cena-

-¿A dónde crees que vas cuñada? Alguien te envió algo- Sumireko se percató en ese momento de que Otoya cargaba otra bandeja, se la entregó con una sonrisa -Quizá Shinya esté deprimida pero eso no significa que deje de preocuparse por ti-

Sumireko miró la bandeja y sonrió al ver que eran unas galletas de manzana, las favoritas de Sumireko, acompañadas de una deliciosa taza de té de limón, sintió como su corazón se derretía y sonrió enternecida. De pronto sintió una mano sobre su hombro, levantó la vista y miró a Otoya quien le sonría de forma dulce

-Creo que ambas ya se hicieron sufrir lo suficiente ¿No crees?-

-Supongo que si…-

-Sumireko ¿Sabes por qué Shiena y yo nos casamos tan pronto?-

-¿Por qué la embrujaste?-

-Casi, pero no… Cuando me di cuenta de lo mucho que la amaba decidí que no me importaba lo difícil que fuera, no estaba dispuesta a arriesgarme y perderla- y ahí estaba de nuevo esa palabra: perder. Sumireko sentía miedo cada vez que escuchaba esa palabra, ya no quería perder a nadie que amaba, Otoya pudo sentir ese temor y de forma más dulce habló -Hay muchas cosas que yo no entiendo sobre política y posiciones sociales, por desgracia Shinya las entiende ¿No crees que es momento de dejarle en claro tus prioridades? No como reina, si no como persona, como la chica que la ama-

Sumireko se sorprendió ante esas palabras, era inusual escuchar a Otoya hablar con esa seriedad pero tenía razón. Sabía lo que tenía que hacer

-Gracias Otoya. Las veré por la mañana- caminó a paso acelerado hasta su habitación para dejar la bandeja que Otoya le había entregado e inmediatamente después salió. Shinya insistía en tener una habitación lejana a la suya pero que fuese accesible de cierta forma para así poder protegerla, estaba al otro extremo del pasillo. Con el castillo ya sin sirvientes que pudieran chismorrear Sumireko casi corría para llegar con Shinya y hablar, debía hacerlo, debía solucionar esto, pensaba en las palabras correctas para decirle a su novia, como disculparse, como dejarle en claro que ella era lo más importante en su vida y que no quería perderla de ninguna forma...

Cuando llegó a la mitad del pasillo se sorprendió de ver a Shinya caminando de forma lenta e insegura en su dirección, se notaba avergonzada. La general Banba era muy confiada en sí misma y muy extrovertida… A menos que estuviera lidiando con emociones negativas, Sumireko se detuvo y sonrió al verla así, ella era la única persona que podía ver una versión tímida e insegura de Shinya y esta era la segunda ocasión que eso pasaba, la primera fue cuando le confesó sus sentimientos, su sonrisa se amplió ante el recuerdo

Se acercó a ella ante la mirada sorprendida de la peli plateada

-¿Ibas a verme?-

El sonrojo en el rostro de Shinya aumentó, Sumireko juraba que incluso había visto como temblaba ligeramente

-No...bueno...quizá si-

-¡Qué coincidencia! Yo iba a verte también ¿Quieres que vayamos a tu habitación?-

-Mi habitación es mucho más pequeña y menos lujosa, no quiero incomodarte- Sumireko frunció el ceño al escucharle decir eso, pero cambio su expresión casi de inmediato tomando la mano de su novia, retomando el camino hasta la habitación de ésta

-SUMIREKO QUÉ-

La peli naranja puso un dedo sobre la boca de su novia y susurró

-Shh. No grites, no queremos despertar a nadie-

-Lo siento pero ¿Por qué hacia mi habitación?-

-Porque me gusta y el que sea pequeña no problema, no me molestaría en lo más mínimo renunciar a muchas de mis comodidades por ti-

Sin protestar Shinya caminó al ritmo que Sumireko le marcaba, una vez que llegaron a la habitación, Sumireko se sentó en el borde de la cama, sin soltar a Shinya, quien se veía nerviosa pero ésta no se sentó

-¿No quieres sentarte?-

-Estoy bien aquí, además, así puedes estar más cómoda-

-¿Puedes dejar de pensar lo que sea que te está atormentando?-

-¿Qué te hace pensar que estoy atormentada?

-Por favor te conozco bastante bien- sin más Sumireko dio un pequeño jalón a Shinya para que se sentara junto a ella, una vez cerca de ella, recostó su cabeza sobre el hombro de su novia -Sabes que nunca me ha importado tu origen, ni tu posición ¿verdad?-

-Por ahora-

-¿A qué te refieres con eso?-

Shinya se puso de pie y caminó hacia la ventana, miró al cielo estrellado y con la voz entrecortada dijo

-Sumireko, un día vas a despertar, te vas a dar cuenta que yo no tengo nada que ofrecerte, que no soy nada ni nadie y que realmente no soy lo mejor para ti-

-¿Quién dice que no tienes nada que ofrecerme?-

-Eres una reina, yo no soy una princesa, soy general de un ejército. Tú ya lo tienes todo ¿Qué puedo ofrecerte yo? NADA, no tengo nada. Cuando te des cuenta de eso… Vas a notar que estar conmigo es un error- Shinya sintió como su cintura era rodeada por unos delicados brazos que daban un apretón a su cuerpo, puso sus manos para romper ese abrazo, al separar esas manos sus mejillas fueron sujetadas por las mismas obligándole a encontrar sus miradas

-Mírame… Shinya, mírame-

El violeta de esos ojos miraron directo al azul profundo y no pudieron evitar derramar algunas lagrimas

Ahí estaba el general más temido del mundo rindiéndose ante el amor que le profesaba a la reina más poderosa del mundo quien también lloraba

-No necesito que me ofrezcas nada, aparte de tu amor, entiéndelo por favor-

-Pero…-

-PERO NADA-

Y entonces Sumireko besó a Shinya con desesperación, con pasión, con amor… Si Shinya no iba a entender con palabras entonces lo haría con acciones

Dolía, a Sumireko le dolía que Shinya siempre se hiciera menos ¿Por qué no podía entender que la amaba por quién era? Si ella fuera una campesina con apenas un huerto y una vaca no le importaría, la amaría así no tuviera nada

Cierto, había cometido un error, pero ¿Qué podía hacer? A Sumireko la habían educado para ser una reina y una reina nunca puede mostrarse inferior a nadie excepto ante una persona, la que ella eligiera para pasar el resto de su vida. Hablar siempre con autoridad era un mal hábito que el oficio le obligaba a tener ¿Por qué Shinya no podía entender eso?

El beso se fue profundizando, de repente Sumireko sintió como dos fuertes manos la sujetaban y ahora sentía el frío del muro en su espalda, estaba contra la pared a merced de Shinya quien la besaba de igual forma desesperada, pasional y amorosa

Cuando se separaron para tomar aire ambas juntaron sus frentes, Sumireko limpió las lágrimas de Shinya que aun rodaban por sus mejillas

-No soy de la realeza-

-No me importa-

-Toda mi vida seré militar-

-Lo sé-

-Tú y yo no somos iguales-

-¿Y eso qué?-

-¿Qué dirán de ti cuando sepan que no te casaste con un noble?-

-Dirán que soy la reina más feliz que hayan visto en su vida porque me casé con la mujer que amo- Sumireko abrazó por un momento a Shinya y susurró a su oído -Quiero estar contigo siempre-

Shinya le devolvió el abrazo a su prometida

-¿Aún si solo soy un militar?-

-Eres la persona que amo, no me importa. Podrías ser campesina y yo te amaría igual ¿Crees que me importa a lo que te dedicas?-

-A veces pareciera que si-

-Entiende, fui educada de cierta forma y… bueno, suena estúpido pero ciertos hábitos no son tan fáciles de olvidar. Amor, mi intención nunca fue herirte, lo lamento si te hice sentir mal- Sumireko rompió ese abrazo solo para que Shinya la viera, le sonrió de forma tierna -¿Me perdonas?-

¿Cómo decirle que no a esa sonrisa?

-Entonces ¿De verdad no te importa que yo no tenga nada que ofrecerte más que mi amor?-

-Eso es lo único que quiero, Shinya sabes que si fuera por mí, todas las personas dentro y fuera del reino estaría enterado de nuestra relación. Si no lo he declarado es porque tú no quieres que lo haga, pero cuando estés lista lo haré y no me interesa en lo más mínimo lo que cualquier persona diga. Porque te amo y lo único que quiero es tenerte a mi lado por el resto de mis días-

Shinya dio un tierno beso en la frente de Sumireko

-¿Eso significa que me perdonas?

-Si...disculpa aceptada-

-Te prometo que seré más cuidadosa-

-De acuerdo-

Un tierno beso y un abrazo fueron suficientes para que ambas arreglaran sus diferencias, entrelazaron sus manos y juntaron sus frentes

-Oye Sumireko-

-¿Sí?-

-Te amo-

-Y yo te amo a ti, nunca quiero que olvides eso

Isuke se sentía victoriosa, había logrado que a la idiota pelirroja la volvieran a atrapar los del ejército rebelde y había vuelto a poner nerviosa a la coronel Namatame

Se sentía incluso con suerte y esa era la razón por la cual sonreía de camino a su reunión con las personas que sus padres habían logrado conectar

-Meichi Yuri… ¿Qué clase de persona eres?-

Eisuke no le había dicho demasiado a su hija, solo lo indispensable, eso era que solo estaban con Meichi por negocios

"Y esa es justa la razón por la que debes ir con ella. Debemos cerrar un trato grande. Papá y yo creemos que ya estás en edad de involucrarte en el negocio familiar, después de todo eres mi heredera"

Isuke llevaba varias horas en aquel carruaje, lucía cansada y aburrida

-Ojalá que esto valga la pena-

El carruaje comenzó a brincotear

-¿QUÉ DEMONIOS ESTÁ PASANDO?-

El cochero abrió la pequeña ventana que daba al interior del carruaje y sumamente apenado habló

-Discúlpeme Inukai-sama, estamos a poco tiempo de llegar, es solo que no hay otra forma de llegar que atravesar este camino de piedras-

-Hazlo rápido- la peli rosa cerró la ventanilla y gruñó -Maldita sea, lo que me faltaba-

Tal como dijo el cochero, pasando aquel camino encontraron una pequeña villa, casas pintorescas, rodeado de talleres, era algo realmente lindo

-¿Qué es este lugar?-

A Isuke le sorprendió encontrar una villa como esa que no estuviera bajo la tutela o control de algún reino, era algo autónomo. El cochero tomó la calle principal que al final tenía una casa enorme, era como un palacio miniatura. Conforme avanzaban su curiosidad crecía aún más, si ese lugar no estaba bajo el gobierno de nadie ¿Por qué era tan diferente esa casa? Era obvio que alguien importante vivía ahí, alguien que no era igual al resto de los habitantes de ese lugar, tal como suponía ese era su destino

-Hemos llegado Inukai-sama- el cochero detuvo el carruaje y se acercó para abrir la puerta ayudándole a bajar

-Espera aquí- ordenó y avanzó lentamente, observando detenidamente la puerta frente a ella, para después mirar alrededor nuevamente. Esa casa era demasiado diferente, aunque no estaba dividida del resto de la villa, pues incluso había casas más pequeñas a su lado, era como si quisiera aparentar ser igual al resto aunque era más que evidente que no era ese el caso. Demasiado llamativa y lujosa al punto de simular un palacio en miniatura, con la diferencia de que no había ningún tipo de custodia o algo que le diera el estatus de palacio, Isuke se sentía más intrigada a cada momento que pasaba ¿Qué clase de persona era Meichi Yuri?

Isuke tocó la puerta y casi al instante fue abierta por una chica rubia de baja estatura, lucía muy despreocupada para ser una sirviente y demasiado joven para estar involucrada en todo eso, la chica la miró un momento antes de sonreír, Isuke sintió un mal presentimiento al ver esa sonrisa

-Oh, tú debes ser la hija de Eisuke-san- a la peli rosa le tomó por sorpresa que la chica supiera quién era ella, aunque era algo obvio considerando que estaba esperándola, pero, aun así era inusual que reaccionara de forma tan casual. Hasta hace poco no muchas personas sabían que Eisuke tenía un heredero e incluso se sorprendían al enterarse de que su heredero era una mujer, era la primera vez que no recibía una reacción de sorpresa y eso alegró un poco a Isuke. La chica hizo una reverencia no tan elegante, un poco burda

-Soy Hashiri Nio mucho gusto-

-Inukai Isuke-

Isuke estiró su mano la cual fue recibida por una fuerte sacudida y un apretón por parte de Nio

-Un placer Isuke-san, te estábamos esperando- la peli rosa soltó su mano y discretamente la sobó para aminorar la molestia que le había provocado ese apretón -Por favor pasa- Sin esperar nada más, Nio comenzó a caminar dentro de esa casa e Isuke caminó detrás de ella, sin poder evitar observar discretamente a su alrededor, había bastantes adornos muchos referentes a pavos reales, el suelo era de mármol y los muebles también lucían costosos, pinturas exquisitas que representaban en su mayoría pasajes de guerras de novelas conocidas, de igual forma paisajes de diversos lugares y algunos retratos de personas ataviadas con elegantes vestidos, lujosas joyas y demás cosas que solo podían pertenecer a la realeza, de igual forma pudo ver algunos animales disecados y grandes candelabros, vio un enorme salón de fiestas e incluso Isuke pudo jurar que había visto un salón de juegos, aquel era un lugar precioso y lujoso que a la peli rosa impresionó de inmediato, al llegar al despacho pudo notar la preciosa mesa de madera fina con toques dorados que estaba en medio de esa enorme habitación, así como la chimenea, el enorme librero y una pintura a gran escala de una mujer castaña sentada en una silla que simulaba un trono y a su lado una chica rubia, Isuke no pudo observar nada más porque una voz la llamó detrás de ella

-¿Qué tal estuvo tu viaje Isuke-san?-

Isuke volteó y miró a una mujer castaña que le sonreía de forma amable, su rostro era realmente atractivo, era una mujer madura con unos hermosos y enigmáticos ojos rosa, vestía traje como los hombres que lejos de darle una actitud tosca resaltaba su bien formada figura, su cabello largo y café le daba un aire elegante y sofisticado, extendiendo su mano para tomar la de Isuke y depositar un suave beso en ella

-Meichi Yuri, mucho gusto-

La peli rosa se congeló por un minuto, no supo cómo reaccionar ante aquella sonrisa tan galante que la castaña le daba, Eisuke ya le había advertido del encanto que Meichi Yuri podía tener pero no creyó que de verdad fuera posible. Yuri la invitó a tomar asiento en el sofá que había y una vez que se sintió más cómoda respondió

-Con demasiada turbulencia para mi gusto-

-Lo dices por el camino de piedras ¿Cierto? Estamos pensando en abrir un camino alterno para evitar eso o bien hacer algo con esas piedras. Tal vez uno de nuestros maestros constructores encuentre una solución pronto-

-Deberían, es demasiado incómodo viajar así-

-¿Y tardaste mucho en llegar?-

-Algunas horas-

-Debes estar cansada, por favor acompáñanos a comer- Yuri se puso de pie y ofreció su mano a Isuke para ayudarle a ponerse de pie -Nio, por favor-

Y con esa simple orden la rubia se puso al frente y guio a ambas mujeres a otra habitación que estaba en otra ala de la casa. Nio se detuvo frente a una puerta y la abrió de par en par, al entrar Isuke pudo notar que la mesa ya estaba servida para tres personas, era un verdadero banquete, había cerdo asado, ternera y pollo, ensaladas verdes y también dulces, arroz y pasta, pan de trigo y de centeno, y, por supuesto, vinos de todos tipos

Yuri abrió la silla para Isuke quien se sentó a su izquierda y posteriormente hizo lo mismo con la silla de Nio quien se sentó a su derecha

-Por favor ponte cómoda y charlemos un poco-

Las tres mujeres se sirvieron en sus respectivos platos y conversaron de cosas un tanto triviales, después de un rato Yuri miró a Isuke y sin más dijo

-¿Sabes porque te hemos invitado hoy?-

-Entiendo que quieren hablar de un negocio-

-Así es pero quizá no sea el tipo de negocio al que tú estás acostumbrada- Isuke miró con atención a Meichi quien se limitó a sonreír de forma enigmática -Dime ¿Te gusta vivir en un reino como Datura?-

Isuke frunció ligeramente el ceño y miró extrañada a su interlocutora

-No entiendo la pregunta-

Nio entró a la conversación, sin mirar a ninguna de las dos y sin dejar de comer dijo

-She refiere a shi- la rubia sintió la mirada desaprobatoria de Yuri y tragó el bocado que tenía -¿Te gusta vivir en un lugar que está prácticamente a punto de estallar en guerra?-

-Las guerras son crueles Inukai-san ¿Tú crees que cuando esa guerra estalle alguno de los dos bandos va a pensar en el resto del pueblo? En civiles como tú… Sería una lástima que todo el pueblo sufra por una guerra en la que no están involucrados ¿No te parece?-

Isuke tomó un trago de su copa, realmente el que la guerra estallase o no, no era un asunto que le preocupara, papá les había asegurado que si eso llegase a pasar tenían un lugar al cual huir y nada malo les pasaría, así que si su familia y ella podían salvarse los demás podían irse al demonio, sonrió traviesa

-¿Pretendes detener la guerra?-

Yuri soltó una elegante risa desconcertando un poco a la peli rosa

-No, pretendo que el reino Datura caiga usando la inteligencia y no la fuerza. Los Datura deben pagar por todo lo que han hecho, sin embargo, yo no pienso entrar en una desgastante guerra, para acabar con ellos se debe ser más listo que fuerte... Cómo pudiste notar esta pequeña villa está en excelentes condiciones, no tenemos delincuencia ni pobreza, todos tienen una tarea y la cumplen, el nivel de educación es elevado y el poder no recae en una sola persona, todos tienen voz y voto en las decisiones que se toman para la villa, es la utopía hecha realidad- Yuri hizo a un lado su plato y miró directo a la peli rosa, tomó su mano para llamar su atención -Isuke-san, yo creo que puedo expandir este estilo de vida al reino Datura. Por supuesto es mucha carga para un par de personas, necesito a alguien más, alguien que sea de confianza, alguien que sea inteligente y astuta, necesito con quien compartir todo el poder y las riquezas que vienen junto con el trono de los Datura-

Isuke esbozó una sonrisa, su padre le había dicho que Meichi Yuri tenía un gran negocio entre manos, pero nunca se imaginó que fuese algo tan grande como apoderarse del reino Datura. Riquezas y poder… ese era un trato en el que definitivamente estaba interesada y uno que no podía rechazar

-Te escucho-

-¿Estuviste en el baile de la princesa no es así?-

-Sí… ¿Cómo sabes eso?-

-Nio también estaba ahí esa noche-

Isuke volteó a ver a la rubia quien le sonrió, terminó su bocado y dijo

-Ser pequeña es un buen camuflaje, además, de que permite pasar desapercibida, como sea, te seguí desde que llegaste, vi cada uno de tus movimientos, haces una muy buena pareja con ¿Cómo dices que se llama? Bueno, da igual, lo que importa es que te llevas muy bien con el capitán del ejército rebelde, fue una lástima que solo bailaran una canción, me gustó como bailaban, después de eso hubo una pelea… Por un momento pensé que los rebeldes matarían a esa pelirroja, pero no, ese rebelde con pinta de príncipe salió al rescate y salvó la noche… Por cierto, no debiste irte después de que el general Datura Tokaku te interrogara, dieron un pastel delicioso de postre-

Isuke se sintió incómoda al saberse vigilada, pero, sobre todo, se sentía incómoda de que alguien como Nio se hubiera metido en su privacidad, había algo en ella que le desagradaba, razón por la cual simplemente le frunció el ceño y miró a Yuri

-Isuke-san, sería muy conveniente que sigas… conviviendo con el capitán del ejército rebelde-

-¿Por qué?-

-Si tú puedes conseguir información del ejército rebelde, nosotras podemos dársela a los Datura y mientras más cerca estemos de ellos, más fácil será destruirlos desde dentro-

-Entonces lo que me estás proponiendo es que sea una especie de espía ¿correcto?-

-Lo que te propongo es que utilices la hermosura natural que posees para un fin-

-Pero mi padre me mandó a venderle armas-

-Y debes seguir vendiéndoselas, no es bueno que cortes tu recién creada relación con los rebeldes. Además… Quién sabe, ellos también estén interesados por saber cosas de los Datura-

Isuke pensó aquello un poco

-¿Estás proponiendo que sea una especie de doble agente?-

-Algo así, mira, lo importante es derrocar a los Datura, acabar con ellos y si podemos contar con los rebeldes de nuestro lado será lo mejor-

La joven Inukai pensó aquello un momento, Yuri simplemente le sonrió

-No debes responder ahora, terminamos de comer y esto solo fue una proposición. Si no te parece o quieres discutir algo más será un placer conversarlo, pero será más tarde. Por ahora ¿te parece que demos una vuelta por la villa? Es un viaje largo para que regreses hoy mismo a casa, será mejor que te quedes a descansar y partas mañana por la mañana-

Isuke aceptó la invitación de Yuri quien tomó su bastón y un sombrero

-Nio, por favor arregla la habitación de Isuke-san y más tarde encuéntranos en la plaza principal-

… … … …

Isuke estaba realmente impresionada de que aquella pequeña villa fuera tan prospera y tan pintoresca, le gustó demasiado el lugar, lo que más le llamaba la atención era que parecía completamente autónomo, era autosustentable y no requería demasiadas cosas del exterior, sus habitantes lucían tranquilos y felices, nada que ver con los habitantes del reino Datura, Isuke sintió algo de lastima por aquellos plebeyos, no todos tenían las mismas oportunidades ni mucho menos los mismos recursos, los Datura se habían encargado de acabar con todos los recursos de su tierra y luego de la conquista por parte de los Hanabusa eso no hizo más que empeorar las cosas

También pudo notar una gran diferencia en comparación al reino, al caminar por la villa notaba que todos los habitantes veían a Yuri con admiración y respeto, a diferencia de los Datura a quienes todos veían con miedo, con odio y resentimiento. Ese lugar en cambio estaba cubierto por una atmósfera agradable

Yuri tenía razón en algo, era inevitable la guerra y cuando eso pasara aquel reino se iría al demonio, a ella no le interesaba en lo más mínimo el reino pero si su familia, Isuke confiaba ciegamente en sus padres, Eisuke dijo que podría mantenerlos a salvo pero ¿Qué tal si eso no bastaba? No quería ni pensar en la posibilidad de que su familia fuese herida.

Y si estaba en sus manos evitarlo, lo haría sin dudarlo

Isuke era capaz de hacer cualquier cosa por su familia y justo ahora se le presentaba una oportunidad de asegurar su bienestar y su protección, cada vez la decisión era más que obvia

Después de todo, si no fuese por ellos probablemente hubiera muerto cuando era solo una niña o algo aún peor. Pero gracias a Eisuke es que pudo sobrevivir, conoció lo que era una familia de verdad, una vida digna. Esta no solo era una oportunidad para obtener poder y riqueza, sino que también lo era para agradecerles y retribuirles a sus padres todo lo que ellos dos habían hecho por ella desde hace tantos años

Luego de caminar durante un rato su recorrido término en la plaza principal, específicamente en una enorme fuente con un imponente pavo real en el centro, los niños jugaban cerca de esta y los adultos consumían algo en los comercios cercanos. Nio llegó a su encuentro luego de un rato, Yuri volteó hacia Isuke y con una amable sonrisa preguntó curiosa

-¿Y qué te parece?-

-Admito que es un lugar bastante agradable-

Yuri llamó la atención de Isuke y ambas se sentaron en una banca cercana, tomó su mano y la miró directo a los ojos

-Sea cual sea tu decisión sobre nuestro acuerdo, tú y tu familia son bienvenidos aquí, siempre que lo deseen-

Isuke asintió como agradecimiento, hace tiempo que Eisuke hablaba sobre tomar vacaciones, quizá esa villa podría ser una buena opción

-Por cierto, Isuke-san, tenemos un festival esta noche ¿Quieres quedarte un poco?-

Lo medito un momento, la propuesta sonaba bien pero estaba agotada por todo lo que había sucedido desde la noche del baile, si accedía a ir al festival eso terminaría por convencerla de aceptar el trato y eso no era conveniente. Necesitaba pensar sin distracciones de por medio

-No gracias, solo quiero descansar-

-En ese caso- Yuri llamó a Nio quien estaba comprando un pan -Nio te llevará de regreso a la casa

-Déjame escoltarte hasta tu habitación, Isuke- Nio la llevo dentro de la casa guiándola hasta una habitación enorme, con la misma decoración extravagante que el resto de la casa -¿Es bonita no?-

-No está mal-

-¿Sabes? Si aceptas nuestra propuesta obviamente tendrías muchos privilegios de este tipo-

Nio le sonrió de la misma forma que hace un rato, esa sonrisa definitivamente le daba un mal presentimiento, ese lugar era increíble si pero algo estaba inquietando a Isuke desde hacía un rato

-¿Cómo llegaron a tener este tipo de vida? ¿Vienen de alguna familia noble o algo por el estilo?-

Nio levantó los hombros

-Yo soy solo una subordinada en medio de todo esto ¿Cómo pretendes que sepa algo así, Isuke?- la sonrisa de Nio creció, era obvio que estaba mintiendo. La peli rosa se molestó por la forma en que la rubia pronunciaba su nombre, de una forma muy relajada, demasiado informal

-Es Isuke-sama para ti-

Isuke no pretendía ser amable con la rubia por lo que aquello sonó como una orden, la cual Nio recibió sin chistar

-Como digas Isuke-sama-

La peli rosa miró con desconfianza a la rubia

-Tú sabes algo-

-Quizá si o quizá no-

-¿No eres muy joven para estar involucrada en algo tan grande como esto?-

-Yuri confía plenamente en mí y de ninguna forma pienso decepcionarla-

-¿Qué tipo de relación tienes con ella exactamente?-

-Esa es información que discutiré con gusto cuando seamos más cercanas-

-¿Más cercanas?- Isuke no entendía que se refería la chica, pero ésta no le dio respuesta, se dio la vuelta y caminó fuera de la habitación, se detuvo en el marco de la puerta y la miró de nuevo

-Claro, Isuke-sama. Tengo el presentimiento de que tú y yo nos vamos a llevar muy bien, por ahora descansa. Te veo por la mañana-

Nio cerró la puerta al salir, Isuke se quedó observándola un par de segundos, muchas cosas sobre esas mujeres no le cuadraban del todo y tenía muchas dudas al respecto, pero la propuesta podía ser su mejor opción para hacer algo por su familia y para estar más cerca de Haruki

Sintió su rostro acalorarse ¿Por qué pensaba en la pelirroja en ese momento? Ella no era un factor importante para esa decisión, o al menos no debía serlo

-Isuke solo lo hace por su familia, el poder y la riqueza… ¿Qué tan poderosa puedo llegar a ser?-

A cada momento que Isuke pensaba aquello más se convencía de que debía aceptar la propuesta, debía arriesgarse para tener un futuro como siempre lo había soñado, y ¿Quién sabe? Incluso conseguir estar con el príncipe que siempre había soñado

Isuke durmió con una sonrisa de seguridad en su rostro, ya no había ninguna duda, iba a aceptar aquello

"¿Qué es lo peor que podría pasar?"

A la mañana siguiente, Isuke ya había tomado una decisión, Yuri le había prometido poder y riqueza algo que Isuke desde siempre había deseado, papá y mamá le habían dicho que podía conseguir eso si trabajaba duro, pero, la castaña mujer se lo había puesto en bandeja de plata solo debía ser más inteligente que el resto y utilizar su encanto natural ¿Qué había más fácil que eso?

Antes de ir a desayunar, Isuke pasó a la oficina de Yuri

-Isuke-san, buenos días-

-Buenos días Meichi-san, he tomado una decisión ya-

-Qué bueno y ¿Cuál es?-

-Acepto su trato, acepto trabajar con usted a cambio de todo lo que me ha prometido, con la condición de que cumpla su palabra y nos dé a mis padres y a mi protección y un lugar en esta villa-

-Por su puesto Isuke-san entonces- Yuri estiró su mano -¿Trato hecho?-

Isuke estrechó su mano y sonrió

-Trato hecho-

Legan: ¡ Hey! ¿Qué onda? ¿Cómo están? Antes de iniciar pues feliz año, espero que sea un gran año para todos n.n Pues andamos cumpliendo propósitos de año nuevo, hemos prometido ser más responsables en todos los aspectos de nuestra vida, por eso decidimos trabajar arduamente en nuestros trabajos ¿cierto Inucchi?

Inucchi: Cierto, cierto. Como lo han notado de pronto no actualizamos como deberíamos, pero vamos a compensarlo pronto :3 y aquí está el primer pasito para ello

L: Así es, estamos intentando ser buenos fickers y cumplir tiempos y demás cosas, no prometemos actualizar cada semana, ni cada mes, o algo por el estilo, simplemente prometemos no irnos a hiatus n.n vamos pasito a pasito

I: Creo que son suficientes disculpas, tampoco queremos aburrirlos

¿Qué les pareció el capítulo? ¿Las cosas se calmaran? ¿O se descontrolaran? Quisiera saberlo

L: Cualquier queja, tomatazo o ladrillazo favor de dirigirse a mi no padre que aguanta mejor los golpes que yo

I: Exactamente

Diríjanse conmigo para los golpes...esperen ¿Qué? Bueno si, háganlo

Sigan pendientes de la historia, nos leemos en un futuro no tan lejano

Legan di la frase

L: ¡INUCCHI ESCRIBIÓ UN LEMON Y DEBE INCLUIRLO EN SU ABC!

Digo ¡QUE EL FANDOM DE AKUMA NO RIDDLE NO MUERA!

I: OYE ESO NO ERA PARA DIVULGAR

NOS VEMOS - C VA RODANDO