Cap. 6 Negociación

-Fue un gusto tenerte aquí, Isuke-san. Quiero que sepas que eres bienvenida siempre a mi hogar, por favor no dudes en pedirme cualquier cosa y espero tener la misma reciprocidad de tu parte-

Yuri dio un beso en la mano de Isuke como despedida antes de ayudarle a subir en el carruaje

-Claro que la habrá, Meichi-san-

-Seguiremos en contacto. Después de un viaje que debo realizar, mandaré a un mensajero para poder entrevistarme de nuevo contigo allá en Datura-

-Será bienvenida en nuestra casa. Hasta entonces, Meichi-san-

Yuri cerró la puerta del carruaje y dando una señal al cochero, éste arrancó con destino al reino Datura, la castaña mujer miró al carruaje alejarse, sonrió enigmática, como siempre lo hacía, se sentía satisfecha de haber conocido a Isuke pero algo la inquietaba

-Es joven, cometerá errores. Es tu trabajo intentar que no sean demasiados-

Nio estaba justo detrás de ella y asintió

-Los jóvenes siempre cometen errores. Son idiotas por naturaleza-

-¿Eso te incluye?-

-Siempre hay una excepción a la regla. Y yo soy esa excepción-

Yuri dio media vuelta y rio, sacudió la rubia cabellera

-Tú eres una engreída, eso es lo que eres- de inmediato Yuri dio un beso en la mejilla de Nio y susurró a su oído -Es momento de partir también. Tenemos negocios que hacer-

Nio entendió aquella orden y comenzó a movilizar a los sirvientes de la casa

-Iré por ti cuando todo esté listo-

La castaña solo asintió y se fue a su oficina. Cerró la puerta y tomó asiento en la elegante silla detrás del escritorio, no dejaba de pensar en Isuke, estaba sorprendida de lo hermosa y joven que era, su plan original era hacer el trato con Inukai Eisuke pero al enterarse de que tenía un heredero prefirió ir por esa opción, los jóvenes eran más manipulables y mucho más fáciles de convencer, sin embargo, había algo en Isuke que hacía que Yuri le tuviera respeto, no podía descifrarlo pero sin duda había sido una mejor elección la joven

-No me decepciones, Isuke. Tú y yo haremos grandes cosas-

Del cajón de su escritorio Yuri sacó un pequeño cofre, lo abrió y miró su contenido, suspiro triste. Poniéndose de pie fue hasta la ventana y miró hacia el paisaje, era magnífico, imponente, una hermosa vista hacia el mar, aunque aún se veía lejano, podía sentirse tan cerca

-Mi hogar…- sacudió su cabeza y volvió al escritorio -Concéntrate Yuri. Ojos en el objetivo-

El escritorio tenía varios papeles amontonados, Yuri comenzó a ordenarlos y a meter en un maletín aquellos que le serían de utilidad

Después de un rato, la puerta se abrió

-Te he dicho muchas veces que debes tocar la puerta-

-Lo siento, creí que era mi forma particular de hacerme notar-

Nio se acercó al escritorio de Yuri y se sentó sobre el

-Bájate, aún no termino de ordenar esto-

-Deberías darte prisa. El cochero está a punto de terminar su trabajo-

-Dame unos cinco minutos-

La rubia se colocó atrás de la silla y abrazó a Yuri por el cuello

-Mejor que sean diez-

Yuri dejó los papeles de lado y sonrió

-Sabes que necesito más de diez minutos-

-Yo solo quiero un abrazo y un beso. Pero… Si tú quieres algo más, puedo dar la orden de que esperen más tiempo- Nio le sonrió de forma coqueta a Yuri mientras acercaba su rostro, pero cuando estaba suficientemente cerca la mayor se levantó.

-No, necesitamos salir lo antes posible para llegar al reino Hanabusa antes de que anochezca-

-Lo sé, lo sé. Te espero en el carruaje entonces- la rubia se quejó al no obtener lo que ella quería, suspiró y caminó fuera del despacho, se detuvo en la puerta y volteo a ver a Yuri, sus ojos reflejaban molestia

-Quita esa cara, vamos a estar juntas durante todo el viaje-

-Lo sé, pero no puedo acercarme a ti "de manera informal" cuando hay más personas alrededor-

-Pero en el carruaje no hay nadie- la alegría pareció regresar al rostro de Nio al escuchar esas palabras, esbozo una sonrisa y salió corriendo, dejando a la mayor observando la puerta, pasados unos momentos ahora fue su turno de sonreír. Contrario a lo que aparentaba, Meichi Yuri no contaba con muchas cosas que la hicieran sentirse feliz o plena pero una de ellas definitivamente era Nio, Yuri estaba feliz de que a pesar de que lo que estaba planeando no era lo "correcto" no estaba sola en el proceso

Terminó de guardar los documentos necesarios y emprendió su viaje, aún le quedaba mucho trabajo por hacer

Tokaku recibía distintos ataques por parte de sus soldados, bloqueaba la mayoría de ellos y devolvía contraataques, pero a diferencia de otras ocasiones a estos les faltaba precisión, concentración. Quería enfocar toda su atención en el entrenamiento, pero no podía seguía sintiéndose molesta por lo de la noche anterior, muchas ocasiones le decían que su carácter era muy similar al de su abuelo, ambos serios, fríos, dedicados… tercos

Quizá era por eso por lo que nunca se habían llevado bien del todo, sin embargo Tokaku tenía la esperanza de hacerlo entrar en razón ¿Por qué no podía ver lo que era mejor para él reino?

¿Por qué se negaba a escucharlas? Era su turno de reinar, entonces ¿Por qué seguía imponiendo sus ideas? ¿Por qué aún las trataba como niñas?

Gruñó molesta mientras devolvía otro ataque, Hitsugi tenía un buen plan de gobierno, al igual que Suzu y ella misma, las tres habían hecho planes juntas y no estaban dispuestas a cambiarlos, iban a hacer de ese reino algo de lo que su padre podía sentirse orgulloso si aún estuviera con vida

-Tokaku-san…-

Iban a protegerse mutuamente y luchar por lo que amaban y creían correcto

-Tokaku-san-

Derribó al último soldado antes de desviar su mirada, encontrándose con esos ojos rosados que la hacían sentir paz cada que los miraba

-¿Sí?-

-¿No estás siendo un poco dura con ellos?- señaló a los soldados quienes jadeaban exhaustos intentando recuperarse -Me refiero a… Más de lo usual-

Fue entonces que Tokaku los examinó, se veían agotados, ni siquiera sabía cuánto tiempo llevaban peleando contra ella pero no debía descargar sus emociones contra ellos

-Tomen diez minutos- ordenó, antes de alejarse algunos metros y hacerle una señal a Haru para que la siguiera, una vez que se encontraron solas Haru preguntó

-¿Está todo bien?-

-Por supuesto ¿Qué podría estar mal?-

La voz de Tokaku se escuchaba enojada, incluso triste, por más que intentara disimularlo, Haru la conocía muy bien y sabía que algo le pasaba a la Datura mayor, con paciencia habló

-Te ves molesta y… ayer dijiste que irías a verme en cuanto terminará la reunión, no fuiste así que pensé que no debía molestarte pero no puedo seguir ignorando esto así que- Haru tomó las manos de Tokaku y sonriendo preguntó -¿Fue tan malo?-

Tokaku suspiró y le contó a Haru todo lo que conversaron la noche anterior, descargando al fin un poco de la molestia que sentía, cuando terminó, la pelirroja suspiró

-Ya veo-

-Incluso amenazó con retrasar el momento de Hitsugi para reinar si no "entramos en razón"-

-No estoy segura de que eso sea posible-

-¿A qué te refieres?-

-Bueno, como institutriz de Hitsugi he tenido que estudiar toda la historia de los Datura. Nunca se ha registrado que el rey actual pueda retrasar la coronación de su sucesor-

-Que no sucediera en el pasado no quiere decir que sea imposible- Tokaku suspiró nuevamente antes de sentir como Haru la envolvía en un abrazo

-Entiendo que la situación es estresante para ti, pero recuerda que no estás sola, estoy segura de que lo resolverán juntas. Y también me tienes a mi para apoyarte-

-Lo sé- Tokaku devolvió el abrazo y aspiró el aroma de su novia sintiéndose tranquila por un momento, disfrutando de la calidez que le brindaban los brazos de Haru, sintiéndose tranquila. Aún no comprendía como la presencia de la pelirroja se había vuelto algo tan importante para ella, pero se alegraba de tenerla y le aterraba él pensamiento constante de perderla

Rompió el abrazo y se separó un poco decidiendo que era el momento perfecto para poner en práctica una idea que había estado rondando en su mente desde hace varios días. Tomó la mano de su novia y caminó a paso lento en dirección a los soldados con los que combatía anteriormente

-He estado pensando en lo que pasó la noche del baile. Haru… aún si lo intento, no siempre podré a estar a tu lado para protegerte, por eso… quiero que seas capaz de hacerlo por ti misma-

-¿Cómo?-

-Quiero que aprendas a pelear-

-¿¡QUÉ!?-

Haru estaba completamente sorprendida, sabía que Tokaku nunca bromeaba así que aquello era demasiado en serio, el agarre de su mano era seguro pero de alguna forma Haru logró sentir un ligero temblor, aquello era derivado de lo que en esos momentos preocupaba a Tokaku

"¿Qué pasa por tu mente?"

-¡SOLDADOS!- llamó enérgicamente a todos, inmediatamente dejaron su descanso formándose ante su general -Cambiaremos la dinámica de hoy. Todos conocen a Ichinose-sama, bueno, a partir de hoy ella estará en algunos entrenamientos-

Los soldados intercambiaron miradas confundidos ¿Qué podía hacer la institutriz de la princesa ahí? El capitán Yoshihiro se acercó a Tokaku

-General, disculpe el atrevimiento pero ¿está usted segura de esto? Ichinose-sama es una persona a quienes todos admiramos y respetamos, no queremos que nada malo le pase-

-Precisamente porque yo tampoco quiero que algo malo le pase es porque está aquí, capitán-

-Pero general, esto es algo muy raro en usted-

-Estoy tomando una buena decisión, Yoshihiro, no estoy enloqueciendo, quiero defender a los que amo. Tú sabes lo que me une a ella, por favor, déjame actuar-

Yoshihiro asintió y se retiró, Tokaku miró a sus soldados

-Ichinose-sama está aquí para aprender a defenderse, seré yo la responsable de eso, entrenará con nosotros. No se preocupen por nada, todo estará bien… Además, sé que nadie de aquí lastimará a Ichinose-sama-

La preocupación de los soldados no hizo más que aumentar, pero confiaban ciegamente en su princesa así que si ella decía que todo estaría bien, lo estaría y ellos pondrían de su parte para proteger a la pelirroja y no ser tan rudos

-¡KANTO! AL FRENTE-

Kanto era el soldado más joven del ejército, recién ascendido de aprendiz a soldado era aún muy flaco y un tanto débil, Tokaku sabía que nada podría pasarle a Haru si peleaba contra él

-¡A SUS ÓRDENES SEÑOR!-

Tokaku tomó la mano de Haru para llevarla al centro del campo de entrenamiento pero la pelirroja la detuvo y habló en voz baja

-Tokaku-san, espera-

-¿Qué ocurre Ichinose?-

-¿Estás completamente segura de esto? Yo nunca he tomado una espada en mi vida-

-Vamos, yo ya te he enseñado algunas cosas-

-Solo por diversión y porque me gusta mucho verte con ella. Esto es muy diferente-

-¿Por qué?-

-Me estás pidiendo pelear. Yo jamás lo he hecho-

-Mira, Kanto es el más débil del ejército, puedes vencerlo, es un oponente fácil-

-Pero-

-Ichinose, por favor-

Haru vio la determinación en los ojos de su novia y no pudo hacer más que asentir y caminar hasta donde estaba el joven soldado

-Preparen a Ichinose-sama- dio la orden y se acercó a Kanto, susurrándole al oído -Solo quiero que sepas que si la lastimas, desearás no haber nacido-

Kanto trago saliva y tembló nervioso, su voz cortada por el miedo apenas y fue audible

-No-no-no-no se pre-preocupe ge-general-

El joven se puso en posición esperando a su oponente, Haru con mucha dificultad levantó la espada, era demasiado pesada para ella. Los soldados miraban con preocupación aquello, temían que algo malo pasara y temían que en verdad hubiera una amenaza muy grande como para que también Haru tuviera que aprender a pelear

-Bien, Ichinose, tú serás quien ataque, veamos cómo lo haces-

Haru respiró profundamente, se sentía nerviosa al saberse vista por todo el ejército, con todas sus fuerzas levantó la espada y dio un paso al frente, el golpe no alcanzó a Kanto, la espada se enterró en el pasto y Haru cayó a él. Varios soldados corrieron para ayudarla

-Estoy bien, estoy bien. Tranquilos-

Los ojos rosa miraron a la peli azul quien frunció el ceño

-¡ESCUDO!- rápidamente llegaron con un escudo para la pelirroja y la prepararon, la espada era pesada y el escudo era aún peor, Haru no podía creer en lo que se había metido -¡KANTO! TÚ SERÁS QUIEN ATAQUE AHORA-

Para el joven Kanto aquello era una tortura, quería que todo terminara ya, temía que cualquier ataque pudiera lastimar a la pelirroja, él no quería eso "Solo mide tu fuerza"

Con ese pensamiento, Kanto se acercó a Haru y lanzó un muy suave movimiento hacia el costado de la pelirroja que apenas y pudo evitar el ataque porque el escudo era demasiado pesado, Kanto con miedo lanzó otro ataque, igual de suave que el anterior, Haru solo se escondió tras el escudo

"Esto no está funcionando" pensó Tokaku con frustración -¡ALTO!-

La orden fue acatada y Kanto se detuvo cuadrándose antes su general temblando de miedo

-Descansa Kanto, no ha pasado nada malo, no has hecho nada malo. Retírate-

Kanto suspiró aliviado y regresó a la fila. Tokaku se agachó para ver a Haru

-¿Estás bien?-

-Si, pero tú estás loca. Mira que ponerme a pelear con armas reales sabiendo que no tengo ningún conocimiento en ellas es simplemente algo muy loco y muy estúpido-

Tokaku pasó saliva nerviosa, conocía muy bien a Haru para saber que estaba muy molesta pero que no lo expresaría para no avergonzarla ante su ejercito

-Tienes razón, lo siento. Me dejé llevar, pero es un hecho de que voy a entrenarte, solo que esta vez será diferente-

Dándole su mano para ayudarla a ponerse de pie, Tokaku dio una nueva orden

-¡CAPITÁN!-

Yoshihiro se acercó rápidamente y saludó

-Señor-

-Termina con el entrenamiento de hoy. Ichinose-sama y yo iremos al campo de entrenamiento infantil ¿Hay equipo?-

-Los niños no entrenan hoy, la armadura de cuero y las espadas y escudos de madera están a su disposición- dio una mirada rápida a Haru -¿Se encuentra bien, Ichinose-sama?-

-Perfectamente capitán. Gracias por preguntar-

-Te veré más tarde, Yoshihiro-

-A sus órdenes mi general-

El capitán se retiró a terminar el entrenamiento de ese día y Tokaku caminó de la mano de Haru

Fue un camino bastante incomodo, Haru no le hablaba para nada y Tokaku se sentía un poco mal por la decisión tan abrupta que había tomado, se detuvo en un jardín que estaba justo antes del lugar al que iban

-Tomemos asiento- Haru la obedeció pero no la miraba, la peli azul suspiró pesadamente -Mira Haru, no era mi intención exponerte o humillarte ante el ejercito-

-Eso no es lo que pasa. Tu ejercito siempre es muy amable conmigo, me siento estimada por ellos, lo que me enoja es que no seas honesta conmigo y me digas la verdadera razón de esta locura-

Tokaku cerró los ojos y se sentó junto a ella recargando su cabeza en el hombro de Haru, una señal que ella conocía bastante bien, así que ayudó a Tokaku a que recostara su cabeza sobre su regazo, una vez cómoda, Haru acarició el cabello y el rostro de su novia

-Tengo miedo-

-¿De qué?-

-De perderte. Haru, no podré estar siempre a tu lado para protegerte, creo que sería bueno si tú también supieras combatir. No quiero que nada malo te pase-

Haru sonrió enternecida de saber la verdadera razón detrás de todo eso, Tokaku ya tenía suficientes preocupaciones y si ella podía aligerar las un poco entonces lo haría sin dudarlo, por lo que no dijo nada más, besó a Tokaku

-Está bien, entonces entréname y te prometo que seré más fuerte-

Sumireko miraba por la ventana, analizaba cuidadosamente a las dos mujeres a la entrada de su castillo, la mayor de los Hanabusa era una persona organizada, le gustaba tener las cosas planeadas y que todo saliera tal y como ella lo anticipaba, no le gustaban las sorpresas desagradables, por lo que no le hacía ni un poco feliz que esas dos extrañas se presentarán en su castillo exigiendo una audiencia con el rey

-¿Dices que no viven en nuestro reino?¿Ni en nuestras colonias? - preguntó al joven soldado que había anunciado su llegada

-No majestad, son extranjeras-

-¿Pero quieren hablar personalmente con el rey?- esta vez fue Shiena la que habló

-Correcto su majestad ¿Qué deberíamos hacer?-

Sumireko intercambió miradas con su padre, Souma lucía igual de intrigado con toda esa situación, tras unos momentos el rey finalmente habló

-Déjalas pasar y llama al General Banba y al coronel Takechi por favor- el soldado asintió antes de retirarse a cumplir con sus órdenes

-Padre ¿Estás seguro de esto?-

Souma sonrió tiernamente a sus hijas y tomó sus manos

-Confío plenamente en que sea lo que sea ustedes pueden resolverlo-

-¿Nosotras?-

-Si, tú y Shiena encárguense de esto, creo que es momento de que empiecen a tomar decisiones por su cuenta. Es claro que yo debo comenzar a alejarme de algunos asuntos, mi salud debe ser mi prioridad, además, estoy seguro de que harán lo mejor para el reino. Confío plenamente en mis dos bellas hijas-

Las herederas del reino Hanabusa intercambiaron una mirada de duda, a pesar de que el rey actualmente compartiera el trono con Sumireko y ambos tomaran todas las decisiones importantes para el reino era poco usual que le dejara encargarse personalmente de cosas que no estuvieran relacionadas con el reino Datura. Pero si su padre confiaba en sus capacidades no lo decepcionarían. Sumireko y Shiena asintieron y al unísono dijeron

-Así será padre-

Ambas se retiraron al salón donde sus "invitadas" esperaban su llegada, custodiando la puerta se encontraban Shinya y Otoya, portando sus uniformes y con un semblante estoico, al ver que no se encontraba el Rey acompañándolas, ambas les dirigieron una mirada curiosa. Sumireko acarició el rostro de Shinya y dio un breve beso en su mejilla

-Tranquilas. Nuestro padre considera que nosotras podemos lidiar solas con este asunto- Shinya sonrió orgullosa, Otoya por otro lado no cambió su semblante

Shiena miró extrañada a su esposa, se acercó con genuina preocupación y preguntó tiernamente

-¿Estás bien Otoya?-

-Si Shiena-

-¿Entonces a qué se debe tanta seriedad?-

-Estoy orgullosa de ti pero si me emociono justo ahora te llevaré cargando a nuestra habitación y Sumireko tendrá que hacer esto sin ti-

Shiena se sonrojó a lo que la mayor de las Hanabusa y la general comenzaron a reír. Le daba gusto que Otoya intentará ser más formal en lo referente a asuntos políticos pero no esperaba ese tipo de respuesta

-Me recuerdas una vez más ¿Por qué me casé contigo?-

-Porque soy adorable-

Sin dejar su posición, Otoya dio un beso en la frente de Shiena, la castaña iba a corresponderle el beso pero el carraspeo de garganta de su hermana las detuvo

-No quisiera interrumpirlas pero nos están esperando- ninguna dijo una palabra más, Shinya y Otoya abrieron la puerta dejando pasar primero a las herederas del reino Hanabusa. Tras cerrar la puerta ambas militares se acercaron a sus respectivas parejas, manteniéndose a una distancia prudente. Las cuatro pudieron notar como esas mujeres aún desconocidas las examinaban, como si tratarán de leer sus movimientos. Aunque aquello generaba una sensación de incomodidad en las princesas, debían comportarse de acuerdo a la educación recibida, por lo que tras una breve pero elegante reverencia, comenzaron con las presentaciones

-Les damos la bienvenida al castillo Hanabusa, me parece que no tenemos el placer de conocerlas. Soy Hanabusa Sumireko, heredera legítima del trono de los Hanabusa-

-Hanabusa Shiena, heredera legítima del trono de los Hanabusa-

Ambas princesas extendieron su mano derecha al frente la cual fue recibida por Yuri dando un delicado beso en cada una para después hacer una reverencia larga y elegante

-Es un verdadero placer conocer por fin a las princesas del Reino Hanabusa, mi nombre es Meichi Yuri y ella es Hashiri Nio-

Nio hizo lo propio, una reverencia corta para mostrar sus respetos a las princesas

-Por favor, tomen asiento-

Yuri se sentó frente a Sumireko pero Nio se quedó atrás de ella, a una distancia prudente como lo hacían Shinya y Otoya

-¿Qué las trae a nuestro castillo el día de hoy?-

-Esperábamos poder hablar de negocios con su majestad, el Rey Souma-

Sumireko pudo notar como la chica rubia miraba a Meichi y como parecía observar todo a detalle, incluso la mirada que le dedicó a su prometida y a su cuñada no fue de su agrado, había algo que tenía a Sumireko un tanto ansiosa y era que estaba segura de haber escuchado sus nombres en el pasado pero no lograba recordar dónde. Dejó de pensar en eso y volvió a la conversación

-Ambas estamos perfectamente capacitadas para atender cualquier cosa referente a nuestro reino- algo no estaba bien y Sumireko lo presentía, sin embargo, debía saber las intenciones de esas dos -¿Qué tipo de negocios quieren discutir?-

-Entiendo, sus majestades- Yuri miró a Shinya y a Otoya y suspiró un poco, ese suspiro fue audible para Nio quien habló

-Sus majestades… preferiríamos que fuese algo un tanto más… Privado. Si no les molesta- Nio dirigió su mirada a ambas militares. Shinya retó con la mirada a la rubia pero, en cambio, Otoya sintió un escalofrío recorrer su espalda

-Tanto Banba-san como Takechi-san tienen puestos importantes en nuestro ejército, es protocolo que nos acompañen a este tipo de reuniones. Ellas tienen la total confianza de la corona-

Tanto Yuri como Nio miraron un tanto incrédulas a ambas chicas, Shinya intercambió miradas brevemente con Otoya quien asintió. Dando un paso al frente, se presentaron

-Banba Shinya, general del ejército Hanabusa-

-Takechi Otoya, coronel del ejército Hanabusa-

Yuri sonrió un poco burlona y las miró de arriba a abajo

-¿No son muy jóvenes para tener altos puestos?-

Shiena intentó no mostrarse grosera pero aquella falta no iba a ser pasada por alto, llamando la atención de Yuri le dijo con suma seriedad

-Eso puede parecer pero no hay nadie mejor calificado para ello. No siempre la edad es símbolo de capacidad-

-Veo que este reino rebosa de talentos jóvenes, tal como esperaba de los Hanabusa, el reino más importante de la actualidad. Incluso tienen a los Datura prácticamente en la palma de su mano ¡A los Datura! Un reino sumamente orgulloso y lleno de glorias pasadas-

Esas palabras despertaron la atención de todas ¿Qué tenían que ver los Datura con estas mujeres? Yuri no les dio oportunidad de cuestionar algo más pues comenzó a hablar

-Majestades ¿Por casualidad conocen la villa Kuzunoha?-

-No tenemos el placer-

-¿Qué hay de ustedes dos?-

-He escuchado un par de rumores al respecto- Shinya sonaba desconfiada al respecto

-Nosotras somos sus fundadoras y orgullosamente puedo decir que hemos establecido un ritmo de vida que muchos reinos envidiarían, hemos creado un orden nuevo, algo que muchos otros lugares necesitan- Yuri chasqueó los dedos y Nio le entregó un bolso de cuero, del cual Yuri sacó algunos planos -Tengo entendido que la tierra Hanabusa es muy buena y fértil. Lo que venimos a proponerle es una estructura ideal para aprovechar sus sembradíos y evitar que seas sobreexplotados. Nuestro sistema permite que una vez que se coseche, la tierra sea nuevamente utilizada para el sembradío-

-¿Sin necesidad de dejarla descansar?-

-Exacto-

-Como un sistema en el cual se dividan las hectáreas en cuadrantes, utilizando tres de ellos para la siembra, el cuarto quedará como tierra virgen la cual posteriormente se utilizará para regenerar la tierra que ha quedado usada más no explotada-

Yuri miró con sorpresa a Shiena quien explicaba un método similar al que ella presentaba

-Básicamente así es, majestad. Nosotros en la villa utilizamos eso, además de un granero más grande y con una refrigeración compuesta de cupulas y cavas de diferentes tamaños para almacenar mejor todos los granos y vegetales que cosechemos para su posterior uso-

-Bueno, el granero que usted presenta es algo novedoso. ¿Le molestaría hablar de esto con alguno de nuestros maestros arquitectos?-

Yuri frunció ligeramente el ceño y asintió

-Parece que podemos llegar a un acuerdo entonces-

-No me malinterprete, Meichi-san- Shiena miró con una sonrisa un tanto altanera a la mujer frente a ella -No vamos a tomar una decisión así de precipitada, si nuestros arquitectos convienen que es algo bueno para nuestro reino entonces será cuando hablemos de acuerdos. Por ahora solo es una idea a considerar-

Meichi, respiró profundo y asintió

-Comprendo, su majestad. Sin embargo, si me lo permite, me gustaría proponerle otro tipo de negocios- Yuri sacó de la bolsa un cuaderno, al abrirlo habían tipos diferentes de telas, Sumireko y Shiena lo miraron con atención -En la villa Kuzunoha tenemos diferentes tipos de maestros expertos en telas y confección de vestidos. Podríamos ofrecerles algunos vestidos para ustedes y trajes para sus sirvientes y soldados-

Sumireko miró las telas sin ningún tipo de sorpresa

-Disculpe si soy grosera pero las telas que usted presume no son realmente un rival para las nuestras. Su catálogo es amplio, no voy a negarlo, pero la calidad deja mucho que desear. Podría traernos algunas cosas ya confeccionadas y así podríamos tomar una decisión mejor-

Meichi intentaba no mostrar la molestia que comenzaba a sentir al verse hecha menos por las princesas, simplemente asintió

-Sus majestades son difíciles. Pero creo que no tendrán alguna objeción con lo que voy a proponerles. General, coronel, por favor no vayan a asustarse, les doy mi palabra de que nadie saldrá herido-

Yuri se puso de pie y se colocó detrás de Nio, tomandola por la cintura solo se escuchó un choque de metales, Yuri levantó el ante brazo y remangó su camisa dejando ver una cuchilla oculta, Nio, desabrochó el saco que llevaba y dejó ver una muy ligera armadura de metal

-Tenemos un socio que es el mejor creando armas. Podríamos ofrecerles este tipo de armas-

Sumireko dio una sonrisa de superioridad, miró a Shinya y asintió, poniéndose de pie, la peli naranja caminó hasta Yuri, poniéndose frente a ella dijo

-Atáqueme-

-¿Perdón?-

-Escuchó bien, atáqueme. Le prometo que nada malo pasará-

Yuri sacó la cuchilla y cuando iba a dar un golpe, la cuchilla salió volando de su mano gracias al impacto de otra que había salido desde la dirección de Shinya. Incrédula, Yuri miró a la peli plateada

-Nosotros tenemos cuchillas más cortas, aunque debo admitir que si no fuera por la pericia del General Banba esto habría tenido un desenlace trágico. Por favor, retomemos nuestros asientos-

Yuri ya no pudo evitar más fruncir su ceño, nada estaba saliendo como había planeado

-Me parece que podemos ver sus armas- Shiena miró brevemente sorprendida a su hermana, Sumireko simplemente cerró los ojos un momento -Si usted puede darnos una demostración entonces hablaremos de negocios-

Meichi dio una media sonrisa, no era lo que esperaba pero su plan aun podía seguir adelante

-Será un placer, alteza. Dígame ¿Cuándo podemos regresar?-

-Le parece en dos semanas ¿o es muy pronto?-

-Dos semanas es perfecto. Vendré con una comitiva para mostrarle todo lo que le he propuesto-

Sumireko se puso de pie para dar por terminada la reunión, Yuri hizo lo mismo y se despidió de las princesas

-Hasta entonces sus majestades. Si hay algún problema, mandaré a un mensajero-

-Las estaremos esperando. Por favor, permitan que las escolten fuera-

Con esa señal, Banba fue hasta la puerta, llamó a un par de sirvientes

-Por favor, escolten a Meichi-san y Hashiri-san hasta su carruaje y si necesitan algo proporciónenselos-

Una vez que ambas mujeres fueron escoltadas fuera del castillo, Otoya dejó escapar un sonoro suspiró y abrazó con fuerza a Shiena quien sintió como su esposa temblaba

-¿Otoya? ¿Qué pasa?-

-No me agradan esas dos-

Shiena acarició la espalda de su esposa y dio un tierno beso en su mejilla para calmarla

-Si bueno… Creo que compartimos tu sentimiento-

-No, no es eso… realmente no me agradan, tienen una vibra un tanto extraña. La forma en que miraban todo, su insistencia, algo no me cuadra en ellas-

-A mí tampoco, es por eso que decidí invitarlas de nuevo- Sumireko fue hasta su prometida -Shinya, amor, ¿Qué hay de esa villa?-

La peli plateada tomó la mano de su prometida y comenzó a jugar con ella para calmarse un poco

-No sé mucho sobre eso, solo he oído rumores-

-¿Qué tipo de rumores?-

-Qué apareció casi de la nada, pero cuenta con suficientes recursos para no depender de un reino, sus pobladores parecen no tener un pasado, es como si su vida comenzara en la villa, cierto es que es un lugar sumamente rico pero es… Demasiado extraño-

-¿Crees que podrías investigar un poco más?-

-Claro-

Sumireko suspiró pesadamente y comenzó a caminar junto con Shinya hacia la salida

-Será mejor ir a descansar un momento para olvidar esta desagradable experiencia- y antes de salir se dirigió a su hermana -Por cierto Shiena-

-¿Sí?-

-¿Ya tienes listo el contrato para los Namatame?-

-Solo faltan algunos detalles que debemos discutir-

-¿Tomará mucho tiempo?-

-No. Estará listo para mañana-

-Perfecto, entonces después del almuerzo trabajaremos en el… Por cierto, necesito pedirte un favor-

-¡Ya llegué!-

-Bienvenida hija-

Una voz conocida para Isuke le llamaba desde la cocina, sonrió al saber de quien se trataba y fue hasta donde su papá estaba, abrazándolo por la espalda se acurrucó

-¿Cómo te fue? ¿Tienes hambre? ¿Estás cansada?-

-Estoy bien papá. Solo un poco cansada por el viaje, es realmente un lugar lejano y el último tramo es una tortura-

-Debemos decir que nos asustamos un poco cuando no te vimos regresar por la noche-

-Querrás decir que tú te asustaste, querido. Yo confío plenamente en Isuke-

-¡MAMÁ!-

Isuke se lanzó a los brazos de Eisuke quien la abrazó con ternura y dio un beso en su frente

-Bienvenida cariño ¿Cómo te fue con Meichi-san?-

Eisuke tomó asiento en una silla cercana e hizo un ademán para que Isuke también tomara asiento, de inmediato un par de platos con un pedazo de pastel apareció frente a ellos

-En un momento sale el té-

-Gracias cariño-

Eisuke dio un beso a su esposo y prosiguió la conversación con su hija

-¿Y bien?-

-Bueno, Meichi-san me comentó acerca de un negocio que quiere hacer con nosotros. Quiere que proveamos de armas tanto a los Datura como a los rebeldes-

-¿Eso no es peligroso?-

-Vendemos armas, Yamato. Lo único que hacemos es vender, si vamos a ponernos a moralizar nuestro trabajo entonces mejor hay que dedicarnos a otra cosa. Somos mercenarios de la muerte-

-Eso último es lo que me preocupa. No quiero que a nuestra hija le pase algo-

-Tranquilo papá. Isuke no es una niña tonta. Isuke acaba de hacer un gran negocio. Meichi nos prometió riquezas, solo debo ayudarle con unas cosas, además, nos prometió protección. Ella vendrá a vernos para que no tengan miedo de que algo malo pase-

Eisuke sonrió orgulloso al saber que su hija haría algo bueno en el futuro, dejaba su legado en buenas manos

-¿Ves, Yamato? Nuestra hija es tan lista como su madre. No tienes de qué preocuparte- y tomando la mano de su hija dio un beso en ella -Y hablando de negocios, me dijiste que el General Namatame quería verme ¿no? Bueno, casualmente estoy afinando los últimos detalles de algunas armas que pienso ofrecerles. Acompáñame al taller para que aprendas también a hacer armas-

-Mamá yo ya se hacer armas-.

-Pero no de todo tipo, tengo un proyecto nuevo entre manos y si todo sale bien, en dos días podríamos ir a venderles estas armas-

Isuke asintió y fue al taller de Eisuke, una vez ahí observó lo que estaba en la mesa, parecía ser una especie de rifle pero era de mayor tamaño a los que había visto anteriormente

-Mamá-

-¿Sí?-

-¿Qué es esto?-

-Oh…es un prototipo-

-¿De qué?-

-¿Isuke alguna vez has fallado un disparo?-

-No, yo nunca fallo - Eisuke sonrió ante la respuesta de su hija, acarició cariñosamente su cabello y caminó hasta una mesa con varios planos sobre ella

-Tal vez tu no, pero algunas personas si ¿Sabes por qué?-

-¿Por qué son idiotas?-

-En parte si y en parte por la distancia, quiero crear algo que sea lo suficientemente preciso y certero para apuntar a un objetivo aún desde una distancia lejana- Isuke observó los planos, era una excelente idea, no pudo evitar sonreír y sentirse orgullosa de Eisuke, siempre había admirado lo dedicado que era a su trabajo y lo creativo que siempre era.

-Es una buena idea mamá, estoy segura de que ganarás mucho dinero con esto-

-Ganaremos-

-¿Es lo que les llevaras a los rebeldes?-

-Eso quisiera pero dudo que esté lista pronto-

-Hmm- Isuke tomó los planos y los llevó hasta donde se encontraba el prototipo, analizó ambas cosas por un momento antes de comenzar a hacer unas anotaciones sobre los planos -Puede estar lista si te ayudo-

-Te agradecería mucho que hicieras eso

Pasaron el resto de la tarde haciendo las correcciones en los planos y los próximos días modificando el prototipo. Para cuando llego el día de la reunión con los rebeldes Isuke se sentía agotada, no acostumbraba a trabajar tanto en el taller de Eisuke, no porque fuera una persona floja, simplemente no tenía mucho interés en el tema de las armas, aunque tenía un talento natural para ello y había hecho su mayor esfuerzo para aprender todo lo que Eisuke le había enseñado a lo largo de los años simplemente no llegaban a gustarle.

Isuke intercambio miradas con su madre, era obvio que Eisuke estaba contento con los resultados y como siempre la veía orgulloso, no importaba si a ella no le gustaba ese negocio, verlo así de contento hacía que valiera la pena su esfuerzo, después de todo amaba a sus padres y sabía perfectamente que lo que Eisuke más quería era un sucesor, alguien a quien transmitirle todos sus conocimientos para que fuese su heredero, Isuke estaba dispuesta a ser esa persona.

.-.-.-.-.-.-.-.-.

Una vez que llegaron al campamento rebelde Isuke instintivamente comenzó a buscar a cierta persona con la mirada.

-O te gusta mucho el campamento o estás buscando a alguien-

-¿A quién podría estar buscando yo en este campamento horrible?-

-No lo sé… Quizá a una chica pelirroja que te está viendo desde aquellos árboles - Isuke levantó la mirada encontrándose con los ojos dorados de Haruki observándola desde un árbol a la lejanía, cuando sus miradas se cruzaron Haruki le sonrió.

Isuke sintió su corazón agitarse y desvío la mirada.

-No la conozco-

-Hmm… ¿Sabes? Quisiera saber más sobre la chica idiota que conociste en el baile-

-¿Qué hay que saber? Te dije que se fue sin despedirse- Isuke comenzó a jugar con mechones de su propio cabello, cuando Eisuke quería saber algo siempre conseguía que le dijera la verdad

-Dijiste que era comerciante de…-

-De ropa o algo así-

-La primera vez dijiste caballos- Isuke se sonrojó provocando que su madre comenzará a reír

-¡Mamá!-

-Está bien, podemos hablar de esto de regreso a casa - Isuke asintió, ambos llegaron hasta la entrada, siendo recibidos por Haruki, quien al ver a Eisuke hizo una reverencia

-Inukai-san, es un placer para nosotros recibirlo aquí nuevamente-

-El placer es mío- Haruki observó a Isuke y repitió la reverencia, al levantarse le dirigió una sonrisa y un guiño, Isuke desvío la mirada ante ese gesto

-El general estará contento de verlos, por favor síganme-

Haruki caminó al frente de los Inukai, su porte gallardo llamó poderosamente la atención de Isuke quien no podía dejar de verla

-El uniforme le queda sumamente bien ¿no crees?-

Eisuke le susurró aquello a su hija quien no pudo evitar sonrojarse

-¡MAMÁ!-

-¿Todo está bien?-

Por el grito de Isuke, Haruki se volteó alarmada, incluso desenfundó su espada

-¡QUE TE IMPORTA!-

-Estamos bien, Namatame-san. Isuke es un poco… Ruidosa ¿no es así, cariño?-

La peli rosa gruñó y se cruzó de brazos, Eisuke sacudió su cabello tiernamente y le ofreció el brazo para continuar caminando. Haruki guardó la espada y prosiguió con su guía

-Así que ella es la idiota… No tienes mal gusto aunque creo que eso de que te gusten rebeldes lo heredaste de papá-

Isuke ignoró los comentarios de su mamá y se dedicó a observar a la pelirroja frente a ella ¿Por qué le era tan atrayente? ¿Por qué incluso en ese uniforme militar tan simple hacía que el cuerpo de Isuke se erizara de emoción al verlo?

-¡Hemos llegado!-

Dos soldados que custodiaban la entrada a la tienda del general se cuadraron al ver a Haruki saludándola con respeto

-Llama al general-

Acto seguido, un soldado entró, de inmediato salieron de la tienda Yuudai y Chitaru. Eisuke sonrió feliz por ver al general, sonrisa que fue devuelta de la misma forma

-¡GENERAL!-

-¡NIÑO!-

Ambos se abrazaron y rieron de buena gana

-Había pasado mucho tiempo desde la última vez que te vi-

-Lo sé, viejo. Es solo que ahora tengo también la labor de ser padre- Eisuke orgulloso señaló a su hija quien saludó con una reverencia -Y tú sabes cómo es esto-

-Dímelo a mí. Tengo a dos y créeme, a veces me vuelvo loco- Haruki y Chitaru fruncieron el ceño y miraron a su padre quien al sentir las miradas, volteó a verlas -Estoy bromeando, estoy bromeando… Bueno niño ¿A qué debemos el honor de su visita?-

-Ya lo sabes, Yuudai. Traemos algunas armas nuevas que serán aún mejores que las que tiene el ejército Datura-

-¡PERFECTO! Vayamos a verlas-

-¿Podrías prestarme a algunos de tus soldados? Es para que me ayuden a bajar todo-

-Claro, nosotros estaremos en el campo libre-

-Isuke, espera aquí por favor-

-Pero… Pero-

-Sin peros, cariño. Se buena niña, por favor-

Isuke odiaba cuando su mamá la trataba de esa forma tan infantil, lo odiaba porque sabía que había una intención oculta en eso. Simplemente gruñó

-¿Me permite, Inukai-san?-

El general le ofreció su brazo para caminar, Isuke solo asintió y lo tomó del brazo, de reojo miró a Haruki y a Chitaru que caminaban detrás de ella, le molestaba el hecho de que fuera el general quien la llevara y no alguna de esas dos idiotas. "Van a pagarmela"

Una vez en el campo libre, Yuudai preguntó amablemente

-¿Necesitarán algo, Inukai-san?-

-¿Tiene dianas? Las necesitaremos para las pruebas-

-De inmediato-

El general fue a dar las instrucciones y fue en ese momento que Haruki aprovechó para acercarse

-Hola Isuke-sama- la peli rosa la ignoró, simplemente frunció el ceño y miró a otro lado -Me alegra que estés aquí-

De nuevo, no obtuvo respuesta de la peli rosa

u-Jajaja ya veo, la ley del hielo. Bien en ese caso, me dedicaré a solo alabar tu belleza- Un leve sonrojo en el rostro de Isuke -¿Podría comparar tu belleza con una mañana de primavera?-

-¡¿PERO QUE ESTUPIDECES ESTÁS DICIENDO?!-

-¡Lo sabía! Sabía que sería cuestión para que me hablaras-

-Te crees muy inteligente ¿no?-

-No me creo, lo soy-

-Eres demasiado engreída. Tú y yo vamos a tener un duelo-

-Será un placer pelear con alguien tan hermosa-

-Ahora si me lo permites- Isuke dio un golpe ligero en el rostro de Haruki con su abanico y caminó directo a Chitaru quien al verla solo suspiró -Hola coronel-

-Inukai-san-

-Por favor, no seas tan formal. Isuke está bien-

Chitaru cerró sus ojos respirando profundamente, la presencia de Isuke no le agradaba para nada, le incomodaba que la peli rosa se le insinuara demasiado

-Isuke-san-

-Así está mucho mejor- la peli rosa sonrió y acarició la barbilla de Chitaru con su abanico -¿Cómo has estado?-

-Muy bien gracias-

Isuke frunció el ceño ligeramente al darse cuenta de que Chitaru no tenía intenciones de iniciar una conversación pero si quería molestar a la otra pelirroja debía esforzarse

-Es un lindo día para entrenar ¿no es así?-

-Si, por supuesto-

-¿Te gustaría tener un duelo amistoso conmigo?-

-¿Quieres pelear de nuevo contra mí?-

-Si, pero en esta ocasión con algo más tranquilo… Dime ¿Qué tan buena puntería tienes?-

La pelirroja miró con curiosidad a su invitada, no tuvo oportunidad de responder porque en ese momento llegaban los padres de ambas con todo lo necesario para la demostración de armas

-Muy bien, Eisuke me ha comentado que ha traído unas espadas nuevas-

-Hojas largas, hojas cortas y hojas ocultas. Todas de muy buena calidad, si alguno de ustedes quisiera probarlas sería un completo honor para nosotros-

Eisuke volteó a ver a su hija y le guiñó el ojo entregándole una cajita, Isuke solo asintió y la tomó. Haruki, por otro lado, admiró una bella espada con la empuñadura de metal macizo, que parecía proteger el puño de su portador, la hoja era delgada y larga, no era tan pesada, de hecho, era bastante ligera, dando unos cuantos espadazos al aire Haruki sonrió por lo bien hecha que esa espada estaba

-Capitán, puede probarla en combate si quiere-

-Me encantaría, Inukai-san-

-¿Le parece que su rival sea mi hija?-

Haruki sonrió complacida, Isuke sonrió arrogante

-Será un placer-

Isuke puso la caja que su padre le había dado en el suelo, entregó su abanico a su padre y el largo vestido que llevaba se volvió uno sumamente corto en un instante, Isuke aventó la tela que sobraba de ese vestido hacia donde estaba Eisuke y acomodó su cabello. Los presentes estaban asombrados de la increíble figura que tenía la joven Inukai, algunos soldados la miraban embobados, Isuke se había quitado la parte de abajo del vestido en un movimiento rápido pero demasiado sensual, eso era para provocar a las dos pelirrojas, miró rápidamente a Chitaru quien no tenía ni una sola expresión en su rostro, incluso miraba hacia otro lado, cosa que hizo enfurecer a Isuke y al voltear a ver a Haruki esa expresión cambió por un sonrojo, Haruki la miraba embobada, con una sonrisa tierna dibujada en su rostro, había algo más que deseo en su mirada, era como si… Como si de alguna forma Haruki la desnudara pero también como si se entregara… El hecho de que a Isuke nunca la hubieran visto así y mucho menos que le hubieran provocado esa reacción de timidez la hizo enfurecer aún más. Sonrió con malicia "Tú serás quien me las pague"

De la cajita sacó dos pequeñas cuchillas que traían un mango que podía colocar sobre sus nudillos, Haruki sonrió confiada "Esto será fácil"

Haruki estaba ciertamente confiada porque jamás había visto que alguien peleara con una falda y mucho menos una tan corta, ambas se pusieron frente a frente en posición de pelea, dieron un par de vueltas como preparando el terreno, en ningún momento dejaron de verse

-Descuida, Isuke-sama, seré gentil contigo-

-Lo mismo digo, seré gentil contigo… Idiota-

El primer ataque fue dado por la peli rosa quien era sumamente rápida, eso tomó desprevenida a Haruki quien apenas pudo detener su ataque, el característico sonido del metal chocando se hizo presente. Haruki logró hacer que Isuke retrocediera empujándola con la misma espada, era el momento de la pelirroja de atacar, dio un par de espadazos que fueron rápidamente rechazados por Isuke; la intención de Haruki no era lastimar a Isuke pero ésta parecía querer provocar daño, así que la capitán ya no se contuvo en sus ataques poniendo más fuerza en ellos, uno, dos, tres espadazos fueron rechazados con suma gracia por la peli rosa quien sonreía satisfecha

-¿Es todo lo que tiene, capitán?-

Dando un codazo al estómago de Haruki logró que retrocediera y que se agachara un poco por el impacto

-Me estaba conteniendo porque eres una dama pero veo que no quieres que te muestre mi caballerosidad-

Haruki iba a dar un golpe arriba haciendo que Isuke subiera su defensa y ese acto le permitió a Haruki tomarla desprevenida por la cintura, abrazándola fuertemente pegándola a su cuerpo, poniendo la cuchilla de la espada sobre su cuello y acariciando la cintura con su mano libre, le susurró al oído

-Aunque podría mostrártela más tarde. Acompáñame a tomar algo-

Isuke apretó los dientes y tomando la muñeca de la pelirroja llevó su brazo atrás de su espalda provocándole dolor por la torcedura que forzaba, ahora siendo la peli rosa quien estaba detrás, le contestó con un susurro que a Haruki se le antojó demasiado provocativo

-No me interesa nada que venga de ti-

Y dándole un fuerte empujón para que cayera la apartó, sin embargo, la capitán no cayó, solo rio

-Eres bastante fuerte. Pero vamos a ver hasta donde puedes soportar-

Ya sin importarle su fuerza Haruki tomó vuelo para darle un golpe a Isuke, cuando la espada ya iba a impactar, las cuchillas de Isuke detuvieron la espada y lograron zafarla del agarre de Haruki, la espada salió volando, la pelirroja miró aquello y luego sintió un nuevo golpe sobre su estómago, seguido por otro en su barbilla y finalmente uno en su espalda, ya en el suelo Haruki sintió el peso de la bota de Isuke quien lanzó sus cuchillas una a cada lado del rostro de la pelirroja y atrapando la espada, Isuke la puso sobre el cuello de Haruki quien vio desde abajo a la peli rosa, esto solo hizo que le gustara más porque se veía como una imponente diosa

-Me parece, capitán, que no merece ese título-

Haruki se sentía extraña, nunca nadie le había ganado y, sin embargo, no se sentía molesta por eso

Isuke se fue no sin antes clavar la espada en el suelo y mirar a Chitaru quien estaba sumamente sorprendida, no pudo hacer más que aplaudir, acción que fue imitada por los demás

-EXCEPCIONAL INUKAI-SAN. EXCEPCIONAL- repetía el general sorprendido de ver a la chica, sonreía complacido y aplaudía -Un talento como el suyo nos sería útil aquí en el ejército-

-Gracias, general. Pero esto no es para mí- Isuke miró con desprecio alrededor, cambió esa expresión al escuchar como su padre se aclaraba la garganta, sonrió falsamente -Soy más una mujer dedicada a trabajar en un ambiente tranquilo y cómodo. Pero muchas gracias por su cumplido-

Eisuke asintió para su hija dándole a entender que había hecho un buen trabajo, Isuke le sonrió de vuelta y su sonrisa se hizo más grande al ver como Haruki seguía tirada ahí en el piso conversando con su hermana

-Te viste muy mal ¿Sabes?-

-Le di oportunidad-

-Creo que estás sangrando-

-Ahorita lo arreglo-

Con la ayuda de Chitaru, Haruki se puso de pie, tomó la espada y caminó hacia los Inukai

-Excelente espada, Inukai-san, aunque creo que no es muy de mi estilo. No me ayudó mucho en la pelea- entregándole la espada a Eisuke le sonrió, aprovechó que éste iba a guardar la espada para acercarse a Isuke, se acercó a ella para hablarle en voz baja -No siempre soy así de mala peleando-

-Seguramente eres peor… Pero supongo que diste tu mejor esfuerzo- miró con arrogancia a Haruki y rio

-¿Qué te parece tan divertido, Isuke-sama?-

-Que ese puesto de capitán que tienes no sirve de nada. Lo tienes solo por ser hija del general. Patético-

Un golpe al orgullo de Haruki quien frunció el ceño, sin embargo sonrió traviesa

-Me hiciste sangrar, muy pocas personas lo logran ¿Sabes?-

-Deberías limpiarte-

-Tienes razón- Haruki se acercó demasiado a Isuke poniéndola nerviosa, rápidamente llevó su mano hasta el prominente pecho de la peli rosa quien se sonrojó y en un movimiento muy rápido sacó el pañuelo que la joven guardaba en su pecho -Tomaré prestado esto. Gracias-

La pelirroja acercó el pañuelo a su nariz para aspirar el aroma que tenía, le gustaba el aroma de Isuke y sonrió limpiando la sangre que salía de su boca y su nariz

-Te lo devolveré después-

Isuke se congeló por eso, apretó dientes y puños, iba a gritarle unas cuantas cosas pero escuchó como su padre aclaraba más sonoramente la garganta y tuvo que aguantarse "MALDITA IDIOTA"

-Isuke ¿Puedes ayudarme por favor?-
-Por supuesto- Isuke tomó aire y se giró a ver a su madre. Estaban en una reunión de negocios no podía darse el lujo de alterarse, ya encontraría el modo de que desquitar su enojo contra Haruki. Se acercó hasta una de las cajas, donde se encontraban dos arcos. Tomo uno de ellos y le entregó el otro a Eisuke
-General ¿Quién es su mejor tirador?-
-Me enorgullece decir que mi hija lo es. Chitaru, ven aquí por favor-
-Si padre- Chitaru se acercó y Eisuke le entregó un arco, la pelirroja lo sostuvo examinándolo, admirando el acabado de la madera y los detalles metálicos que éste tenía y que al igual que la espada tenía una empuñadura que protegía su mano
-Como podrás notar es más liviano que otros además de que también es más resistente- Eisuke sacó una daga y le dio una estocada al arco, pero este no recibió ningún daño visible
-Impresionante-
-Coronel ¿Puede mostrarnos cuál es la mayor distancia que puede alcanzar con un arco?- Chitaru asintió y dos soldados ajustaron la diana a la distancia con al que Chitaru entrenaba normalmente. Isuke se acercó a Chitaru y le entregó una flecha
-Gracias-
-Es un placer- Isuke acarició la mano de Chitaru y se mantuvo cerca de ella, la pelirroja se sintió incómoda por el contacto nuevamente. Desvió su mirada hacia el frente y disparó la flecha dando fácilmente en el blanco
-Con estos arcos es más que seguro que puedes alcanzar una distancia mayor a la que estás acostumbrada-
-¿Cuánta distancia?- Eisuke le dirigió una mirada a Isuke, ella asintió y tomó la mano de Chitaru, haciendo el ademán de alejarla varios metros más
-¿Por qué no lo intentas desde aquí para comprobarlo?- Chitaru asintió y lanzó un nuevo tiro, pero este cayó ligeramente fuera del centro de la diana -Intenta de nuevo pero esta vez trata con esta-
Isuke tomó una flecha de las que había traído y la colocó en las manos de la pelirroja, para después rodearla y hacer ligeros cambios en su postura, aprovechando para acercarse a ella o dar caricias rápidas sobre su piel. Buscó de reojo a Haruki y esbozo una sonrisa burlona al ver su expresión. La menor de los Namatame estaba notablemente molesta, no le gustaba ni un poco ver a Isuke tan cerca de su hermana, mucho menos ver el contraste con el que la peli rosa las trataba, mientras que con ella era bastante agresiva con Chitaru era amable, incluso le coqueteaba, Haruki suspiró, no era la primera vez que una chica mostraba atención en Chitaru en lugar de en ella. Pero en ocasiones anteriores no le había molestado en lo más mínimo, incluso le insistía a su hermana en intentar algo con dicha persona, pero esta vez no
Estaba molesta pero no con su hermana, después de todo era bastante notorio que ésta solo ignoraba los coqueteos de Isuke, sin embargo la sensación de malestar estaba latente en su cuerpo
El sonido de la flecha impactando contra su objetivo la distrajo, esta vez Chitaru había acertado al parecer gracias a la pequeña ayuda de Isuke
Fijó su mirada sobre la peli rosa, como si con ello pudiera encontrar respuestas al remolino de pensamientos que se desataba en su cabeza. Se sintió molesta al ver un nuevo acercamiento entre ellas
¿Por qué? ¿Qué era diferente? ¿Qué era lo que tenía Isuke de especial?
Vio como Isuke se preparaba para lanzar un tiro y no pudo evitar mirarla embelesada tal y como lo había hecho hace un rato, al parecer no importaba lo que hiciera de alguna manera se veía increíblemente hermosa con cualquier acción que realizaba, su cabello se agitó cuando dejó ir la flecha y Haruki soltó un suspiro de manera involuntaria
-Hermosa- susurró, un carraspeo y una voz a su lado la hicieron tensarse
-¿Perdón?-
-Decía que… son… hermosos esos arcos Inukai-san-
-Lo son, pero no tanto como mi hija- Eisuke le sonrió a Haruki provocándole escalofríos, caminó dejándola atrás -Capitán ¿Podría ayudarme con esa caja?- Haruki asintió nerviosa y tomó la caja un tanto pesada, pero no lo suficiente para no poder seguirle el paso a Eisuke
-Entonces ¿Qué le parecen nuestros arcos, coronel?-
-Debo admitir que estoy impresionada-
-Si eso les ha impresionado creo que les complacerá ver esto- Eisuke tomó la caja que Haruki cargaba y la abrió, sacando un rifle de un tamaño considerablemente grande. Los tres Namatame lo miraron confundidos, a diferencia de las armas anteriores éste no lucía elegante ni detallado -Me disculpo porque no es tan agradable a la vista como mis otros trabajos, pero éste solo es un prototipo-
-Cuando esté listo lucirá así- Isuke le entregó a Yuudai los planos, quien quedó asombrado al ver la cantidad de detalles que tendría
-Estoy más que orgulloso de decirles que aunque la idea en un principio fue mía ese es un diseño de Isuke-
-Tu hija tiene un excelente gusto-
-Tengo una duda- Haruki tomó el rifle entre sus manos y lo examinó
-¿Si?-
-¿Para qué es el catalejo?-
-Ese catalejo, junto la fuerza que tiene el arma, permite que el tiro sea muchísimo más preciso y certero que cualquier flecha-

-Además de que alcanza distancias mucho mayores, aunque debe ser utilizado por una persona que tenga suficiente fuerza y precisión- Isuke se acercó hasta Haruki y sujeto el rifle, retirándolo de sus manos mientras susurraba -Así que dudo que tu puedas hacerlo. Coronel ¿Por favor podría intentarlo?-

-Con gusto- Isuke le entregó el arma a Chitaru mientras le explicaba su funcionamiento, una vez más acercándose lo más posible, con una de sus manos guio la de la pelirroja hasta el gatillo

-Probablemente no puedas controlar el primer disparo, mantente lo más firme que puedas- Chitaru asintió y fijó el blanco, después de unos segundos jaló el gatillo, sintiendo como su cuerpo era empujado hacia atrás, pero el movimiento no fue tan intenso como para derribarla. Isuke sonrió al ver que había dado en el blanco -Creo que alguien aquí si es digna de su título-

Haruki sintió su orgullo herido una vez más, tanto por los acercamientos que Isuke tenía con su hermana como por las palabras que había dicho

-Vaya- Chitaru miró por el catalejo para cerciorarse de que había dado en el blanco que estaba demasiado lejos -Una flecha jamás llegaría a esa distancia ni sería tan precisa en su objetivo-

-Lo sé, por eso esta es una de las mejores armas que tendremos. Será una gran ayuda para su batalla contra los Datura- Isuke se acercó provocativa a Chitaru, cada palabra que le dirigía iba con una voz demasiado sensual -Es un arma que los hará ganar. Sin embargo, debe utilizarse sabiamente, es un arma para atacar por sorpresa y de manera oculta. Cuando esté lista, podríamos probarla en algún lugar más oculto ¿Qué opinas?-

La mirada de Isuke puso aún más incómoda a Chitaru quien ya quería que acabara esta tortura, le molestaba demasiado que Isuke se le insinuara de esa forma, pero lo que le preocupaba era que Haruki malinterpretara toda esa situación. Amablemente, Chitaru respondió

-Discutiremos eso después- caminó hacia su padre -Esta arma es muy buena. Las flechas y arcos igual, creo que no hay mucho que pensar, general-

Yuudai asintió y le sonrió a su hija, miró a Eisuke

-Bueno, niño, confío en mi coronel así que tenemos un trato-

-Perfecto, vayamos a hacer el papeleo entonces- Eisuke miró a su hija -Por favor, se tu quien guarde las armas-

Isuke asintió, Yuudai al darse cuenta que la peli rosa se quedaría, sonrió travieso

-Haruki, acompáñame a la tienda-

-¿Qué? ¿Por qué yo?-

-Porque es momento de que te involucres más en asuntos que no sean solo bélicos-
-Pero Chitaru es mejor que yo-
-Es momento de que aprendas-

A regañadientes Haruki siguió a su padre, Chitaru quería decir algo para que no la dejaran sola con Isuke pero fue imposible, tanto Yuudai como Eisuke apretaron el paso para alejarse lo más pronto posible. La pelirroja suspiró pesadamente cerrando los ojos, dio un masaje a su cuello "Gracias, padre"

-Por favor, recojan todo y acérquenme las cajas. Después retírense, el coronel me ayudará ¿verdad?-

Los soldados la miraron confundidos por la orden que aquella extraña les daba, la pelirroja solo asintió y ellos obedecieron. Isuke vio con arrogancia a los soldados, se sentía bien tener poder, le gustaba. Una vez que los soldados habían dejado todo cerca de Isuke, se fueron

-Coronel…-

La pelirroja captó lo que debía hacer y tomando la caja donde el rifle con el catalejo venía la sostuvo para que Isuke lo guardara, aprovechando que estaban solas, Chitaru dijo con seriedad

-No aceptes-

-¿Perdón?-

-No aceptes la cita que mi hermana va a proponerte-

Isuke miró confundida a Chitaru, terminó de guardar el rifle y bajó la caja, se acercó a Chitaru

-¿De qué hablas?-

-Haruki va a venir lo más pronto que pueda y te va a pedir una cita, no aceptes- Isuke contuvo sus deseos de sonreír, había tratado terrible a Haruki ese día ¿Y aun así iba a pedirle una cita?

-¿Eso en que te incumbe a ti?-

-En que no voy a soportar que juegues con mi hermana-

-Chitaru-san- la pelirroja sintió como su sangre hervía al escuchar su nombre de la forma en que Hitsugi la llamaba pero con la voz de Isuke -Acaso ¿estás celosa?- la peli rosa rodeó el cuello de Chitaru acercándose peligrosamente a su rostro, ya sin tratar de ser amable, Chitaru quitó los brazos de Isuke rápidamente, tomándola con fuerza la miró ya molesta

-He intentado ser amable y rechazarte de forma cortés , pero ya basta. No vuelvas a tocarme, no vuelvas a intentar seducirme. No me interesas, que te quede claro. Como te dije yo ya tengo a alguien y si te digo que no aceptes no es por celos, es porque Haruki está interesada en ti-

-He escuchado mucho sobre tu querida hermana, ella está interesada en prácticamente cualquier mujer-

-Pero se comporta diferente esta vez y tú solo quieres jugar con ella y eso es algo que no voy a permitirte ¿Te quedó claro, Isuke?-

Isuke miró enojada a Chitaru, cuando ésta la soltó, rápidamente tomó el rostro de la pelirroja con su mano obligándola a verla

-Nadie me rechaza, nadie me dice que no. Vas a ser mía, solo seré paciente… Y si para entretenerme debo utilizar a tu hermana, lo haré. No debiste desafiarme, Chitaru- y sin más le dio un beso en la comisura de los labios -Cuando agotes mi paciencia, será en los labios-

Chitaru retrocedió y miró a Isuke con molestia ¿Por qué tenía que tomar todo como un reto? No importaba cuánto le insistiera, su corazón ya le pertenecía a alguien y eso no iba a cambiar

-Entonces me aseguraré de estar lo más lejos posible de ti- Chitaru tomó las cajas que contenían las muestras de las armas y camino lejos de Isuke para llevarlas al carruaje de los Inukai, pero apenas había avanzado un par de metros cuando sintió la mano de Isuke revolver su cabello

-¿Qué tan fácil crees que te será alejarte de mí? Estaré aquí con mucha frecuencia-

-Siempre hay deberes que cumplir cuando eres coronel, ya encontraré el modo - Chitaru apresuró el paso dejando a Isuke molesta. Ella en realidad no estaba interesada en Chitaru pero el rechazo de la pelirroja era algo nuevo, nunca nadie la había rechazado y ella definitivamente no sería la primera persona en hacerlo. Además ver la molestia de Haruki por su "interés" en su hermana le producía satisfacción

-¿Todo bien Isuke-sama? - Isuke se giró al escuchar la voz de Haruki

-¿No se supone que deberías estar cerrando el trato?-

-Ya está cerrado, vine a entregarte la lista de las cosas que compramos - Haruki le entregó la lista a Isuke quien miró con atención aquel contrato, frunció el ceño ligeramente

-Para que su pedido esté completo falta un cargamento más, está en el carruaje. Trae a alguien que pueda cargarlo-

-Yo puedo cargarlo-

-Lo dudo mucho pero haz lo que quieras- Isuke camino lejos de Haruki, escuchando como la pelirroja reía detrás de ella.

-No tienes mucha fe en mi ¿Verdad?-

-¿Por qué debería tenerla? No te conozco-

-En Chitaru si confías-

-Ella luce mucho más confiable que tú-

-Tienes razón… pero- Haruki susurro en el oído de Isuke -Ella no está interesada en ti, en cambio, yo si-

Isuke se tensó al sentir tan cerca el aliento de Haruki y una vez más esa extraña sensación de electricidad recorrió su cuerpo. Empujándola le gritó

-PERO YO NO ESTOY INTERESADA EN TI, IDIOTA-

-Eso podría cambiar. Creo que eche a perder tu pañuelo, no quieres que te lo devuelva lleno de mi sangre ¿O sí?-

-¡IIIUUUGGGHH! Obviamente no-

-Entonces déjame comprarte uno nuevo- Haruki tomó la mano de Isuke acariciándola suavemente -Podemos vernos hoy al atardecer-

Isuke miró fijamente a Haruki, su sonrisa y el brillo de sus ojos le resultaban molestos pero también atrayentes… Quería decir que no, pero al mismo tiempo quería decir que sí. Desvió su mirada intentando no ver más a Haruki, notó la mirada molesta de Chitaru a lo lejos y sonrió con malicia

"Además Meichi dijo que sería bueno estar cerca de esta idiota"

-Bien, te veo al atardecer-

Haruki sonrió como nunca lo había hecho, llena de emoción y una alegría un tanto infantil, hizo un pequeño festejo de victoria

-Te veo en la fuente principal-

Y antes de dejar a Isuke dio un beso en su mano acción que logró paralizar y sonrojar a la peli rosa, quien sin más se subió a su carruaje. Después de un rato Eisuke se subió también y ambos Inukai se fueron

Durante el trayecto Eisuke no dejaba de ver a su hija con una sonrisa traviesa acción que molestó a Isuke quien ya sin ocultar su molestia dijo

-¿QUÉ?-

-Nada, princesa, nada. Es solo que a veces olvido lo mucho que has crecido-

-¿De qué diablos estás hablando? Deja tus cursilerías de lado y no me molestes-

-Mmmm así que no te fue nada bien con la hija de Yuudai… Chitaru ¿no es así? No creí que ella fuera tu tipo-

-NO LO ES Y YA DEJA DE MOLESTARME, MAMÁ-

-Entonces ¿Por qué estás sonrojada?-

-NO LO ESTOY Y DEJAME EN PAZ?-

Eisuke intentó no reírse de su hija, le causaba gran curiosidad ver por primera vez a su pequeña con un interés en alguien, aunque, si era sincero, le sorprendía que se hubiera fijado en alguien muy por debajo de su nivel. Él esperaba que se enamorara de algún comerciante rico o de alguien que tuviera un título nobiliario, que se enamorara de alguien del ejército rebelde era una enorme sorpresa. Lo único que Eisuke no comprendía era el por qué su hija le coqueteaba a la mayor de las hijas de Yuudai cuando era más que obvio que por quien sentía atracción era por Haruki. Sabía que Isuke no era buena para expresar sus sentimientos pero su comportamiento en esta ocasión era exagerado "¿A qué estás jugando, Isuke?"

Haruki vio partir el carruaje, ligeramente sonrojada. Suspiró y caminó de regreso, no pudo evitar ver a Chitaru completamente molesta por lo que había pasado, iba a seguir de largo para no hablar con su hermana pero ésta la detuvo tomándola del brazo

-No salgas con ella, por favor-

-¿Qué? ¿Por qué no?-

-No lo hagas. Tengo un mal presentimiento sobre ella-

Haruki frunció el ceño y apartó su brazo violentamente, encaró a su hermana

-¿De qué hablas?-

-Inukai Isuke no me da buena espina. Ella no es para ti-

-¿Lo es para ti?- Chitaru miró a Haruki seriamente -Dime, Chitaru, acaso ¿estás interesada en Isuke?-

-¿Qué? No digas estupideces. Isuke no me interesa-

La determinación en la voz de su hermana hizo que Haruki se sorprendiera y, extrañamente, se calmara

-¿No?-

-No, Isuke no me interesa. Si te digo que no vayas con ella es porque quiero cuidarte-

-Ya tengo edad suficiente para cuidarme sola. Además ¿Desde cuándo te preocupa con quien salgo?

-Desde que te comportas de manera extraña

-¿A qué te refieres?

-Nunca te había visto tan emocionada por salir con alguien. Nunca había visto que tus ojos brillarán de la forma que lo hacen cuando la miras a ella.

Haruki se sorprendió de escuchar eso ¿Su comportamiento era diferente alrededor de Isuke? Era cierto que se estaba esforzando más de lo que lo hacía normalmente pero eso era debido al carácter de Isuke ¿Verdad? A Haruki no le interesaba ninguna persona de forma seria, siempre había sido así. Isuke no iba a ser la excepción.

-Por favor, Haruki, piensa bien las cosas

-Te estas preocupando de más Chitaru, nunca soy yo quien termina con el corazón roto, así que puedes estar tranquila. Ahora, si me lo permites, debo irme-

Haruki dejó a Chitaru tan rápido como pudo evitando así escuchar un tedioso sermón de su hermana quien solo suspiró-

-Tonta, solo quiero protegerte-

-Fue una mañana interesante ¿no te parece?-

Chitaru volteó a ver a su padre quien la miraba con cierta picardía

-Lo fue. No creí que Inukai-san tuviera armas tan buenas-

-¡Vamos, hija! No lo digo por las armas-

-Entonces-

-Su hija es realmente hermosa ¿no lo crees así?-

La pelirroja suspiró pesadamente, sabía hacía donde iba esa conversación y honestamente no quería tenerla. De nuevo su padre se metía en su vida intentando convencerla de salir con alguien. A Chitaru aquella actitud de su padre le parecía molesta pero tolerable porque sabía que el general no lo hacía por malicia, realmente se preocupaba por ella, sin embargo, en esta ocasión era diferente. Ella ya tenía a alguien a su lado, por desgracia, era una persona que su padre no podría aceptar, al menos, no por ahora. Debía mantener su relación en secreto, pero eso no significaba que no iba a darle su lugar a Hitsugi

-Padre, por favor, no intentes jugar al casamentero-

-¿Por qué dices eso?-

-No creas que no vi todos tus esfuerzos porque la señorita Inukai se acercara a mi-

-Ella parece interesada en ti-

-Ella está más interesada en venderse a sí misma-

-Chitaru, es una dama. No le faltes al respeto-

-Perdón, padre, no era mi intención. Es solo que Isuke-san no me interesa en lo más mínimo-

-¿Por qué no?-

-Bueno...- Chitaru no pudo evitar sonrojarse ligeramente y sonreír bobamente, acción que no fue pasada por alto por Yuudai

-Espera ¿Te gusta alguien ya?-

-¿QUÉ?-

-Mmm eso explicaría muchas cosas…-

-NO, PADRE- Chitaru carraspeó su garganta y con más calma dijo -Es solo que, Inukai Isuke no me agrada, pero no quería decirlo de forma grosera-

-Entiendo. Entonces te pido una disculpa, hija-

-No pasa nada-

Yuudai sonrió al saber que su hija ya pensaba en alguien, no iba a presionar a su hija, confiaba en que le contaría todo a su debido tiempo, por ahora solo podía ver lo feliz que su hija comenzaba a ser

-Bueno, si me lo permites, tengo algunas cosas que hablar con nuestro capitán de caballería. Tomate el día hija. Te veo en la cena-

Chitaru asintió y fue a su tienda a cambiarse para ir a ver a su princesa, habían pasado varios días desde la última vez pudieron verse y Chitaru se sentía cada vez más ansiosa con su encuentro. Extrañaba a Hitsugi, anhelaba verla lo más pronto posible.

.-.-.-.-.-.-

Legan: ¡Hola a todos! Espero que este capítulo haya sido de su agrado, honestamente seguimos empeñados en ser más responsables por eso hemos estado trabajando duro en todos los proyectos que tenemos juntos, tan comprometidos estamos que fuimos a las pirámides a iluminarnos pero los dioses del hiatus no aceptaron nuestro sacrificio ¿Verdad Inucchi?

Inucchi: Correcto, los dioses bajaron y se comenzaron a burlar en nuestras caras diciendo que ni ellos nos podían volver fickers responsables, la ventaja es que somos tercos y queremos demostrarles lo contrario. Así que nos esforzamos en traerles capítulo lo antes posible :3 esperamos que lo disfrutaran

L: Ya comienzan las cosas turbias en esta historia ¿Qué pasará? Lo descubriremos

Gracias por leer nuestra historia, esperamos que la hayan disfrutado y por último

¡Di la frase Inucchi!

I: ¡Legan escribió un lemon Otoshie y no lo quiere publicar!

Digo... QUE EL FANDOM DE ANR NO SE MUERA