El diario en si era... único. Lincoln no entendía como alguien podía tomarse el tiempo para escribir tantas cosas que podrían ser fácilmente tomadas como tonterías y ganarle un pase al manicomio de Gravity Falls. El autor de dicho diario no podía tener los cables bien puestos. Por otro lado, posiblemente era lo mismo con él.

Tomó un poco más de té mientras se hundía en la lectura. Había encontrado el diario hace una semana y desde entonces no había podido apartar el ojo de cada una de sus palabras. Había distintas fórmulas que no podía entender, eso y símbolos raros que incluían figuras geométricas algo despintadas; cada una de ellas con una nota pegada que indicaba sus posibles significados y razones de sus formas. En otras páginas hablaban sobre la antigua civilización que habitó aquellas tierras antes de la fundación de Gravity Falls y el Dios del conocimiento al cual adoraban. Más adelante había una guía sobre distintos rituales; funciones, formas de llevarlas a cabo o destruir sus efectos. Las maldiciones y orígenes de éstas. Pero eran las referencias al conocimiento e historia de Gravity Falls lo que llenaban más de la mitad de las páginas.

-Wow. Esto si es interesante. –había esperado que fuera aburrido, desde que comenzó a leer las primeras páginas no pudo evitar relacionarlo con algo que leería Lucy, sin embargo, el modo en que el autor detallaba cada parte de sus "descubrimientos" le impedían desprenderse de el.

El primer día sólo le había dado una ojeada, no creyó que nada más que el mapa del "tesoro" fuera importante, una pequeña búsqueda que le fue imposible realizar por una S que a jurado una vendetta contra él, y unas aspirinas para relajar la mente y aclarar los pensamientos después de ver como una masa amorfa salía de la tienda, se robaba la bicicleta de un cliente y salía pedaleando como si su vida dependiera de ello.

No estaría de más decir que Mabel se enfadó mucho por no poder tener su diversión, pero tendría que ser paciente. Mientras tanto, habían acordado leer juntos el diario para ver su interesante contenido. Y lo que se convirtió en una lectura forzada con Mabel tras su hombro, se transformó en un verdadero interés para él. Ya no podía irse a dormir sin sumergirse en las palabras del Diario número 1.

Se restregó un poco los ojos mientras sentía como el sueño comenzaba a invadirlo cada vez más. Solía perderse en el tiempo cuando comenzaba a leer el diario, y era mejor dormir de una vez si no quería perder el conocimiento mientras cortara troncos de madera en el patio trasero. Miró su mano derecha mientras lo pensaba, algunos callos ya habían reventado y le habían traído una gran cantidad de dolor, pero no era nada que una buena crema de mala calidad a base de comida para perros no hubiera arreglado.

Ocultó el diario bajo la almohada y se cubrió con las sabanas de su nueva cama. Stan lo había ayudado a moverla desde otro cuarto de la casa, y sólo eso le había dado a ese cuarto todo el aspecto de una habitación. A Lincoln le extrañó un poco que tuviera más de una cama en una cabaña en donde vivía sólo, pero no le hizo muchas preguntas. Con la edad de Stan, no sería extraño que en el pasado hubiera compartido la cabaña con alguien más.

-¿Te vas a dormir tan temprano, Linc? –Mabel apareció junto a su cama. La chica estaba de rodillas en el piso con la cabeza apoyada en el colchón. –La noche aún es joven, tengamos una pijamada repleta de dulces, frituras y tacos. –Salto de alegría mientras lo miraba con muchas ilusiones.

-Eso lo hicimos hace unos días, y Stan se enfadó mucho cuando al entrar vio todos los envoltorios de tacos y bolsas dulces. –Lo hizo trabajar de mañana a noche sin parar para pagar todo lo que se había comido, sin mencionar que los dulces eran de la tienda y tendría que trabajar horas extra durante todo el mes para pagar por ellas. –¿Realmente me robé esas cosas, Mabel? –Si Mabel era parte de su imaginación de niño roto, entonces significaría que su cuerpo se movía sin darse cuenta. Eso sí era de miedo.

-No las robé, las tomé prestadas, Linc. No es mi culpa si no podemos devolverlas. –Se cruzó de brazos con un rostro enfadado. –Entonces... ¿Encontraste algo interesante en el diario, Linc? Últimamente lo lees cada vez que tienes tiempo y nadie te ve. –Señaló debajo de su almohada.

-No estoy seguro. –Había encontrado muchas cosas, y todo lo parecía interesante. –Creo que lo más interesante serían los pensamientos del autor, Mabel. –Había unas cuantas páginas que relataban algunas experiencias con sucesos paranormales por parte del autor, y como sus pensamientos más profundos sobre el tema. –Cualquiera lo tomaría como un loco... La persona que escribió el diario parecía estar obsesionada por obtener conocimientos sobre todo lo que tuviera que ver con lo paranormal, y todavía más. Algunas de sus aventuras detallaban sacrificios e incluso muertes. –Esas memorias eran más oscuras, pero lo más oscuro eran las justificaciones del autor para permitir las muertes e incluso participar en un ritual de sacrificio de niños por un bien mayor. –Me alegra que no sean más que los desvaríos de un loco. Comienzo a entenderé porque Stan quería tirarlo. –De no ser tan interesante, Lincoln también lo hubiera tirado. O de haber llegado a la parte donde relata la autopsia a un bebé que se había tragado una semilla capaz de engendrar diablillos que podrían haber destruido el pueblo.

-¿Y si no lo fueran, Lincoln? –Mabel se subió de un salto a la cama y se acostó junto a él. –¿Y si todo lo que relatara resultara ser verdad?

Lincoln se rio un poco ante eso. –Bueno, eso explicaría todas las locuras que he visto hasta ahora. –Había referencias a algunas criaturas que habitaban el busque y sobre seres responsables de crear distintos escándalos en Gravity Falls, pero el diario no se centraba en ellos. –Todo menos tú. No hay muchos datos sobre alucinaciones con vida propia, o los fantasmas. ¿Eres alguna de esas cosas, Mabel?

Mabel le sonrió con sus dientes cubiertos por metal y alambre. –Quizáaaaas. –No le importaba mucho de todas formas. La presencia de Mabel se había convertido en algo cotidiano, incluso relajante. El ánimo de la niña le recordaba un poco a como había sido su antiguo hogar, y la nostalgia el permitía un rápido cariño por la chica.

Lo suficiente para tratar de dejar atrás el incidente del póker. Aunque había veces en que no podía dejar de verla sin recordarlo, especialmente por las mañanas cuando se encontraba con una sorpresa púber y a Mabel haciendo equilibrio con un vara sobre la nariz. ¿Cómo había podido cambiar tan rápido de personalidad? Según Mabel, sólo estaba asustada, pero a veces sentía que había más... No es como si fuera a tocar el tema otra vez, prefería mantenerse alejado de eso si es posible.

-Creo que sería divertido ver que tanto del diario es real y que no, Mabel. –Lincoln no pudo evitar sacarlo otra vez mientras habría una página al azar. –Me gustaría saber cuánto se basó en el verdadero Gravity Falls y cuanto en sus propias fantasías. –Suspiró. –Además, Stan no me paga por lo que no puedo ir al arcade, y tampoco conozco a muchas personas a parte de Wendy, y ella está castigada por hacer de vaga otra vez. –Le hubiera gustado poder pasar más tiempo con Wendy, hasta ahora era la única persona fuera de la tienda a la que podría llamar amiga, pese a la diferencia de edades.

-Tranquilo, Lincoln. Dentro de poco podrás volver a la escuela, y con lo genial que eres seguramente harás muchos amigos nuevos... Pero no me olvidarás, ¿Verdad? –Mabel se arrodillo junto a él y lo miró con súplica. –Soy tu mejor y más cercana a amiga, ¡No puedes olvidarme! ¿Entiendes Linc?

-Tranquila, Mabel. No voy a olvidarte. –Le sería difícil cuando todavía puede recordar sus dedos en su... uf, otra vez esos pensamientos raros. Era mejor alejarse de ellos.

-Por supuesto que no. Además, es imposible que olvides a una chica que a jugado con tú hermanito pequeño. –Miró cierta parte de Lincoln con una sonrisa.

-¡Mabel! –Lincoln se cubrió con el diario sobre las sábanas. –Acordamos no volver a tocar el tema.

-Lo siento, no pude evitarlo, Linc. –Comenzó a reír mientras se acostaba nuevamente junto a él.

Lincoln apoyó la cabeza en la almohada y levantó el diario. Ya no se sentía tan raro estar tan cerca de Mabel, era incómodo en ocasiones, pero no desagradable. Comenzó a dar vuelta las páginas antes de detenerse en una de las más confusas de todas.

-Wow. El autor estaba emocionado cuando escribió todo esto. –Mabel señaló algunas letras muy junto a las otras y las primeras faltas de ortografía que Lincoln había visto en todo el diario.

-Todavía no entiendo muy bien esta parte, pero el autor parecía estar hablando sobre algo... un "Dios" muy antiguo que lo ve y lo sabe todo. –Había encontrado algunas referencias sobre Él en otros de sus escritos, pero nada tan grande como lo había relatado el autor en esas pocas páginas. –Todo lo que pude entender es que el autor realmente creía en la existencia de ese Dios y estaba buscando una forma de invocarlo en este mundo. –Cerró el diario y lo guardó nuevamente bajo la almohada. –Mientras no tenga que sacrificar vírgenes o bebés, o manchar bebés con la semilla del pecado, supongo que era libre de tratar de invocarlo. ¿Mabel?

Mabel se había quedado callada y sumamente sería mientras miraba el techo de su habitación. Todo el humor parecía haberse borrado de su joven y lindo rostro mientras se mantenía en silencio más tiempo del que Lincoln hubiera esperado con ella dentro del mismo cuarto.

-...Jamás debieron desenterrarlo. –Murmuró.

-¿Mabel? –Lincoln le dio un golpecito en el brazo para llamar su atención.

-¿Sí, Linc? –La sonrisa de Mabel regresó como si nunca se hubiera ido.

-No es nada. –Mabel podía ser un poco excéntrica a veces, pero no era una mala chica... quizás un poco pervertida en ocasiones, pero nada que no pudiera detener. –Stan me dijo que podría empezar la escuela el próximo mes, pero antes tengo que tomar una pequeña prueba de conocimientos para ver cuánto sé sobre los temas actuales. –Stan ya le había dado un pequeño libro que tocaba los temas básicos sobre la historia de Gravity Falls. La había dejado sobre el escritorio sin molestarse en seguir leyéndolo cuando llegó a la parte sobre casarse con pájaros carpinteros. ¿Era un libro de broma acaso? –Me darán un resumen de todo lo que me falte por aprender y un poco de tiempo para ponerme al día.

Mabel tembló un poco. –Las pruebas pueden ser aterradoras. ¿Cuándo será, Linc?

-La próxima semana. Wendy me llevará y me traerá de vuelta. –Al menos no todos en la escuela serían desconocidos, y Wendy le prometió mostrarle cómo funcionaban las cosas en aquella prisión. –Todas las escuelas parecen ser lo mismo: populares, nerds, jugadores de futbol, músicos, góticos y los infaltables perdedores. –Lincoln podía darse ya una idea de cuál grupo conformaría. Él no era bueno en nada que no fuera comics de súper héroes o jugar videojuegos.

-¿Y cuándo tendremos tiempo para nuestra búsqueda del tesoro, Lincoln? –Mabel infló las mejillas mientras agitaba un poco los brazos.

-Cuando Stan deje de torturarme por todo lo que me comí de la tienda, Mabel. –Le dio una mirada acusatoria.

-Oh, lo disfrutaste, y no lo niegues, Linc.

-No lo haré. –Lo malo vino cuando toda esa comida chatarra llegó a sus intestinos. –Pero no más pizza de caramelos a lo Mabel. Todavía me recupero de la última.

Mabel resopló mientras se levantaba de la cama. –Tengo que volver a mi cuarto ahora, nos veremos mañana, Linc.

-Nos veremos, Mabel. –Lincoln lo pensó un poco antes de sentarse en la cama y detenerla. –Oye Mabel, de casualidad... ¿Tú cuarto es el ático?

-Sí. ¿Por qué? ¿Quieres verlo, Lincoln? –Le sonrió.

-Stan me dijo que me alejara de él. –Y no tenía razones para contradecirlo, mucho menos si Mabel también encarnaba su curiosidad infantil. Lo que explicaría un montón de cosas.

-Tío Stan puede ser un gruñón a veces, pero si no quieres verlo está bien, Lincoln. –Se despidió con la mano y una sonrisa.

-Pero ibas a llevarme ahí la primera vez que nos vimos... –Eso lo había estado molestado un poco desde hace tiempo. Mabel había tratado de llevarlo al ático, pero después no lo había mencionado otra vez. Le parecía un poco extraño.

Mabel tardó en contestar, y cuando lo hizo fue después de reír un poco. –Me emocioné por tener un nuevo amigo y quise mostrarte mi cuarto, lo cierto es que no estaba limpio; tenía suéteres y gomitas por todas partes. ¡Pero te lo mostraré cuando esté limpio, Lincoln! Sólo ten paciencia.

-...Está bien. –Lincoln no quería meteré más en el tema. Tenía mucho sueño para tratar de saber nada más. –Buenas noches. –Lincoln se recostó.

-Dulces sueños, Lincoln. –Le dedicó una sonrisa antes de cerrar la puerta tras ella. –Que no tengas pesadillas.