La escuela era bastante grande, y le recordó un poco a su antigua escuela en Royal Woods. Aunque era totalmente diferente, los pasillos parecían ser un poco más anchos y los casilleros eran de un color azul algo descolorido, o simplemente no los habían pintado y eran de hierro en pleno óxido. No le importaba mucho, de todas formas terminaría usando uno.

Los pasillos no estaban muy limpios y había folletos tirados por ahí, algunos de ellos tenían horarios, mientras que otros parecían promociones. Wendy le explicó que algunos lugares de Gravity Falls le pagan a la escuela para promocionar sus "refugios" de inadaptados. Un poco demasiado comercial para el gusto de Lincoln, pero nada a lo que no se hubiera acostumbrado después de casi tres meses en la Cabaña del Misterio. Era increíble que hubiera pasado tanto, aun le parece que fue ayer cuando lo echaron a patadas de su hogar, aun así ya no siente miedo de encontrarse con su familia por las calles. Ellos están en Michigan después de todo. Y él en California.

La paranoia y sensación de conocer a tal persona que aparece por la calle se esfumó hace tiempo, pero todavía sentía que había personas que parecían juzgarlo por el color de su cabello. ¿Realmente el pueblo tenía algo contra los alvinos? Algunas personas se quedaron viendo sus pecas por un minuto que lo hizo sudar como nunca antes de sonreírle y dejarlo en paz.

-¿Nervioso? –Wendy acarició sus cabellos blancos mientras lo dirigía por los pasillos. La chica lo había traído en su auto el fin de semana para tomar la prueba de conocimiento y revisar los materiales que necesitaría. –Tranquilo, el lugar no es tan malo como parece.

Un hombre musculoso disfrazado de verdugo pasó junto a ellos mientras giraba un látigo sobre su cabeza. Asintió con la cabeza a Wendy mientras pasaban y le robó una mirada a Lincoln antes de continuar caminando mientras silbaba una canción alegre. La boca de Lincoln se abrió mientras lo veía desaparecer por el siguiente pasillo con los ojos repletos de terror al ver ese látigo.

-Ese era Jimmy. Es el encargado de repartir la disciplina en el lugar. –Se rio un poco cuando lo dijo. –Es un buen tipo, por lo que no tienes que preocuparte mucho si te atrapan corriendo en los pasillos.

Lincoln la vio como si acabara de decirle que el pasto se estaba tornando azul y con sabor mentolado mientras los extraterrestres deciden convertir el cielo en una pantalla de cine gigantesca.

-El tipo tiene un látigo, Wendy. –Señaló el lugar por donde se había ido. –Y está vestido de verdugo español del siglo XIX.

Wendy se rio bastante. –Si sabes eso entonces el examen será pan con mantequilla, bola de nieve.

Tampoco sabía sobre verdugos porque quisiera, de alguna forma Lucy lo convenció de leerle sobre ellos antes de dormir. Tuvo pesadillas con estar subiendo a un podio mientras flacucho con capucha negra lo esperaba con un hacha chorreando sangre durante semanas.

-Ya no sé ni de que me sorprendo. Gravity Falls está lleno de cosas por donde quiera que mire. –Levantó la cabeza y vio lo que parecía ser el cuerpo de una serpiente gigante pasar por los ductos de ventilación. –Todo está en tu mente, Lincoln. Todo pasa en tu mente. –Se masajeó ambos lados de la cabeza mientras se convencía a si mismo que todo era producto de una locura pasajera que terminaría con él tomando té con pastelitos en el sillón mientras mira una maratón de películas de súper héroes.

-Estamos aquí, pequeño amigo. –Wendy abrió la puerta de un salón con el 4-B y lo invitó a pasar primero. Al menos el lugar era un poco idéntico a su antiguo salón, aunque las paredes tenían dos colores distintos: uno blanco superior y uno amarillo inferior, y los pupitres parecían estar hecho de un material plástico en lugar de madera.

Lincoln había esperado ser el único en el lugar, pero vio a una chica sentada sobre uno de los pupitres mientras descansaba sus piernas cruzadas en otra. La chica tenía un cabello rubio algo corto con algunos mechones azules y blancos. Su ropa era una camisa azul rasgada que dejaba ve su ombligo y la imagen del tanque de agua a la entrada del pueblo, pero en lugar de decir "Gravity Falls" el logotipo había sido alterado para decir "Depravity Falls", una falda corta blanca con una rasgadura en un lado tan grande que podría ver su mulso completo y la tira de lo que podría ser ropa interior de encaje negra, y finalmente zapatos sin media.

Lincoln se sonrojó un poco cuando la chica separó las piernas y volvió a cruzarlas. Aquella chica lo miró por un segundo mientras hacia una burbuja de chicle, la estalló mientras levantaba una ceja y finalmente miraba a Wendy. Entonces los desestimó a ambos mientras se colocaba unos audífonos conectados a un celular. Lincoln no tardó en escuchar la música desde esa distancia.

La chica se veía un poco mayor que él y lucía como todo un caso de la rebeldía adolecente e ignorancia paterna.

-Así que por fin la atraparon... –Wendy murmuró junto a él.

-¿La conoces? –Lincoln murmuró en voz baja.

Wendy sólo suspiro mientras le daba un empujón dentro del salón. –La maestra es un poco estirada, así que trata de arreglar bien tu ropa. –Ignoró su pregunta y comenzó a corregir su camisa verde mientras peinaba un poco su mechón blanco. Lincoln escuchó como la chica detrás de él parecía bufar un poco y se sintió todavía más avergonzado. –Y trata de sentarte al frente. Estaré esperando en el auto a que termines, así que no te pierdas o entraré por ti.

Se despidió cerrando la puerta y dejándolo totalmente sólo con la chica rebelde. No pasó un segundo antes de que sintiera que algo húmedo y pegajoso lo golpeaba detrás de la nuca. Se dio la vuelta y vio una bola húmeda de goma de mascar en el piso y a la chica sacando otra tabla de goma sabor cereza y retándolo a decir algo con la mirada.

Lincoln sólo pudo suspirar.

-De nuevo a la escuela.


Se llevó la mano a la nuca y volvió a sacar la goma de mascar sabor cereza que se había quedado pegada. O la chica tenía muy buena puntería y era más considerada de lo que aparentaba al no apuntarle al cabello, o tenía mala puntería y estaba apuntando al cabello blanco que por alguna razón molestaba a todos en Gravity Falls. En lo personal no le interesa, lo que le interesa es que no parece estar dispuesta a detenerse.

-Te molestaría parar con todo esto. –Se dio la vuelta y la encontró en la misma posición del principio. –¿Cuál es tu problema conmigo?

La chica le escupió su goma de mascar al a cara. –No me agradas.

-A mí tampoco me agradas, y no me ves tirándote goma de mascar o cualquier otra basura encima.

-Cállate, pequeña mierda de leche. –Aquella chica lo miró con ojos que prometían mucho dolor si seguía mirándola fijamente a la cara. Le recordó un poco a la forma en que Lynn lo miraba cuando trataba de quitarse ese traje, pero la diferencia era que esa chica daba todas las señales de tener una navaja. –Ahora date la vuelta antes de que te arranque los ojos y te obligue a comértelos, forastero.

Ciertamente podría ser considerado un forastero, aunque la forma en que se lo dijo podría ser considerado más un insulto.

La puerta se abrió antes de que pudiera responder.

Una mujer alta ya entrada en la madures entró meneando las caderas y sonriendo con los dientes hacia afuera. No parecía la estirada que Wendy había mencionado. En realidad, se veía agradable y bonita con cabello rubio rizado y un vestido blanco de dos piezas. La maestra recorrió el salón con la mirada.

-Bienvenidos futuros alumnos de la escuela primaria de Gravity Falls. –Los saludó a ambos con una sonrisa aún más grande que antes. –Espero no tener que usar la regla con ustedes dos. –¿Eh? Su mirada se dirigió hacia la chica detrás de él. –Señorita Northwest, nos alegra que decidiera retomar sus estudios, pero ese no es el tipo de atuendo que se espera de alguien que regresará a la escuela. Y trate de sentarse bien. –La voz de la maestra sonó un poco más fuerte mientras la miraba.

-¿Le gustaría freír hamburguesas?

La maestra hizo una pausa mientras se quedaba viéndola fijamente. –Mi nombre es Susan Reiner y me encargaré de darles su examen de conocimientos. –Y así de simple desvió el tema. Lincoln no entendió muy bien cómo la chica detrás de él pudo librarse tan fácilmente con algo que era claramente una violación a las normas escolares. Por otro lado, no quería meterse tanto con ella, así que lo ignoró y esperó no tener que verla tan seguido después de hoy.

Susan se dirigió a su escritorio y retiró dos pequeños grupos de hojas.

-No se preocupen tanto por el tiempo y tómenlo con calma. Si no pueden con una pregunta o no la entienden, entonces siéntanse libres de continuar con la siguiente. –Dejó uno en el pupitre de Lincoln. –Este examen es para probar sus conocimientos y darles los materiales necesarios para aumentarlos y que puedan adaptarse fácilmente a su clase. –Dejó otra hoja en el escritorio de la chica Northwest. –Oh, ¿Por qué no tratan de hacerlo juntos? Señorita Northwest, podría darle una pequeña guía a al señor Withe, después de todo, este es un material que ya ha visto dos veces. –Si fue una pequeña venganza por lo de las hamburguesas o no, no podría decirlo. Y estaba un poco más preocupado por el apellido que Stan le había dado.

Desprenderse del apellido Loud había resultado ser más fácil de lo que hubiera imaginado. Probablemente fuera por el sentimiento de rechazo por parte de su propia familia, ¿Podría considerarse un Loud después de lo que su familia le hizo? La respuesta era sencilla. De todas formas, lo más vergonzosos fue el apellido. Stan no parecía haberse esforzado mucho al escogerlo.

Lincoln no esperó a que la chica diera una respuesta antes de ver su examen.

-Esperen, ¿Lo del matrimonio con pájaros carpinteros era real? –Levantó su examen señaló la pregunta con los ojos abiertos. –Yo creí que era una sátira a los libros de historia de Gravity Falls. ¿Cuándo exactamente se volvió legal casarse mamíferos?

-Señor Withe, entiendo que sea nuevo y no entienda mucho de la historia que rodea a Gravity Falls, pero el matrimonio con los pájaros carpintero no debe ser tomado como una burla. –Los ojos de Susan brillaron mientras inflaba el pecho. –Podemos ser considerados el primer pueblo en aprobar el matrimonio libre entre dos especies totalmente diferentes. –Lo más escalofriante es que aquella maestra de escuela primaria realmente parecía orgullosa de sus palabras.

-¿Eso no les trae problemas con la sociedad protectora de animales? Quiero decir, los pájaros ni siquiera pueden tener un pensamiento consiente, ¿Cómo siquiera pueden contraer matrimonio? –Eso ya entraba a la escala de zoofilia y no sólo era mal visto por la sociedad, sino que también era un crimen.

-La sociedad protectora de animales respeta nuestras tradiciones joven Withe, se aprecia el interés. Ahora la vista en su hoja. –Los ojos de Susan no admitían reproche.

Con un suspiro regresó a su examen. El pueblo realmente estaba loco, y eso lo convertía en el lugar perfecto para él.


El examen debió durar al menos una hora. A parte de la... curiosa historia de Gravity Falls, no encontró mucho problema con matemáticas, literatura, y ciencias, todo parecía ser un material que ya había visto en Royal Woods, quizás un poco más de lo que esperaba, por lo que tendría que estudiar y reestudiar algunas materias, pero no era nada que no pudiera controlar. Lo más difícil sería...

-Ouch.

Eso.

Miro detrás de él y se encontró a la misma chica Northwest sentada tras él mientras le daba patadas a su silla. La maestra le había pedido que se acercara más a la pizarra para anotar los materiales en una hoja y la chica se había sentado detrás de él y comenzado a darle golpecitos a la silla mientras descansaba su cabeza en su brazo. Ni siquiera parecía haber tocado la hoja del examen y mucho menos interesada en nada que no fuera escuchar música a todo volumen por medio de su celular.

-¿Qué? –Le dijo de forma brusca mientras lo miraba con la nariz arrugada.

-Nada. –No valía la pena decirle nada, de todas formas dudaba que volviera a verla tan seguido después de hoy. Por ahora sólo quería preocuparse de si la escuela lo tomaría como un caso perdido o le dejarían un rincón donde ocultarse los próximos años hasta que tuviera un título que presumir en la pared de aquella trampa para turistas durante el resto de su vida. –Eres muy bueno con esto del pensamiento positivo, Lincoln. –Mabel se lo había recomendado, pero sin importar cuanto lo intentara sólo podía ver el lado negativo de las cosas.

-Lápices aun lado, niños. –La palabra estuvo de más. Lincoln ya había terminado, y Northwest ni siquiera había levantado el suyo. –Pueden dejar sus trabajos sobre el pupitre yo misma los recogeré, por ahora pueden retirarse. Estoy segura de que les ha ido fantástico a ambos y espero verlos iniciar este mismo mes. –Sacó una hoja de papel y la leyó antes de continuar. –Señor Linc Withe, tengo entendido que es nuevo en Gravity Falls, espero que con el tiempo pueda llegar a apreciar nuestras tradiciones y aceptar éstas tierras como su nuevo hogar. –Lo miró con una sonrisa, una que desapareció al ver a la chica tras él. –Señorita Pacifica Elise Northwest, espero un poco más de usted este año. Sus padres se tomaron muchas molestias para lograr que fuera readmitida en nuestro establecimiento.

Pacifica no hizo nada más que no fuera una mueca y se metió su último chicle de cereza a la boca. Lincoln estaba seguro de que este si terminaría en su cabello si no se alejaba de la chica ya mismo.

-Eso es todo lo que tengo que decirle a ambos. Los libero, por favor traten de repasar los temas que sintieron más complicados.

Pacifica no tardó en levantarse del pupitre con un golpe y salir por la puerta sin darle una segunda mirada a ninguno de los dos. Al menos no tendría que preocuparse por algo mojado y pegajoso detrás de su nuca.


-Bien, estoy perdido. –Miró el pasillo que ya debió de recorrer tres veces. No podía creer que pudiera perder el sentido de la orientación tan fácilmente. Ya no sabía si la izquierda era su izquierda o su derecha. Era más fácil cuando Wendy lo dirigía, pero la chica había decidido esperarlo en el auto mientras tomaba el examen. Podría esperar a que se hartara de esperarlo y lo encontrara sólo y asustado en medio de un pasillo a sólo medio metro de la salida, o podría buscar a alguien que le diera indicaciones.

El problema es que la escuela estaba vacía. No podía ver a nadie por los pasillos; ni conserjes o maestros, sólo él y algo que se ha estado arrastrando por los ductos de ventilación como si lo estuviera acechando. Por supuesto, todo eso posiblemente estaba dentro de su mente. Ninguna serpiente gigante que vive oculta dentro de la escuela podría estar planeando comérselo cuando estuviera descuidado.

Tomó el siseo sobre él como una señal de comenzar a correr sin mirar atrás e ignorar la sospechosa ráfaga de aire y el golpe seco que hizo temblar el piso detrás de él. Seguramente no era nada importante.

Y ya que se perdía cada vez más cunando tomaba caminos que creía conocer, lo mejor era tomar caminos que no conocía. Tarde o temprano encontraría una ventana abierta por la que podría salir y rodear la escuela. Ya inventaría una excusa para su tardanza que no incluyera serpientes imaginarias con mucho apetito.


Wendy se encontraba leyendo una vieja revista de la guantera mientras esperaba a Lincoln. Dentro de poco serían las doce, por lo que el examen tendría que haber terminado hace quince minutos. Si se perdió, entonces le daría otros cinco minutos para encontrar la salida y no avergonzarlo al ir por él.

Todavía tenía problemas para creer la historia de Stan, nunca lo vio como un buen samaritano que rescatara niños de la calle sin tener ninguna razón oculta. Pero ya le había dado su advertencia, no sólo ahora, sino hace un año después de que todo el desastre terminara. Si lo que pasó entonces se repetía con Lincoln... El niño parecía realmente haber sufrido mucho y no necesitaba meterse en la mierda del pueblo.

Un fuerte golpe en su ventana llamó su atención, y Wendy se encontró viendo el rostro enfadado de una chica de cabello rubio corto y mechones teñidos. Dejó la revista aun lado y bajó la ventanilla de su chiche.

-Pacifica. Por fin te convencieron de regresar a la escuela.

-Era la escuela o me cortaban el crédito, Wendy. –La chica era totalmente diferente a como había sido hace dos años. Después de los acontecimientos no sólo había tenido que volver a cursar el mismo año, sino que lo había repetido al salirse de la escuela mucho antes. Y su vida... bueno, se había ido por caminos muy diferentes a los que sus padres hubieran deseado. –¿Qué pasa con la copia de Gideon?

A Wendy le ofendió aquella comparación. –Linc no es como Gideon, y no están relacionados, si te interesa saberlo.

-No me gusta.

-Tienes que dejarlo atrás, Pacifica. –Las cosas serían más fáciles para la chica frente a ella si pudiera dejar el pasado en el pasado y olvidarse de todo. Aunque tampoco iba a culparla por no poder hacerlo, lo que ocurrió hace un año no es algo que pueda ser solucionado con simple terapia y un montón de drogas. –No quería lastimarte, y lo sabes.

-Deja esa mierda de una vez, Wendy. Ya tuve suficiente las primeras mil veces. –Sacó un fajo de billetes del bolsillo trasero de su falda y lo arrojó sin cuidado dentro del coche. –Sólo vengo por lo de siempre, y no finjas que no tienes uno a mano siempre que lo necesitas.

-Estamos en un sitio público.

-Sólo dámelo de una vez, Wendy. –Se arregló el cabello con molestia. –No quiero volver a casa hoy.

Wendy finalmente suspiró y abrió la guantera. Había un montón de envolturas de hamburguesas apiladas ahí dentro, algunas de ellas todavía tenían restos de grasas, carne y condimentos. Wendy enterró la mano dentro de toda esa basura y sacó una pequeña bolsa transparente con algo verde dentro de ella. Se la arrojó a Pacifica y la chica la recibió sin dificultad alguna.

-Ya vete, prefiero que no te vean cerca de mí con eso en la mano, Pacifica. –La policía había ido a tocar a la puerta de su casa hace un mes, y de no ser porque siguen siendo los mismos estúpidos de siempre, seguramente ya estaría pagando años con un traje naranja.

-Como si nadie sospechara. –Pacifica abrió la bolsa y saco un poco de marihuana. –Al menos tu basura es de mejor calidad que la de aquel idiota. –La miró con molestia. –Y mantén a ese imbécil de cabello blanco lejos de mí, me da asco sólo verlo.

-Es un niño, Pacifica. –Había veces en que Wendy no podía tolerar la nueva actitud de la niña junto a su coche. –Un niño muy agradable y considerado.

-Entonces es un marica. –Se despidió de la chica sin decir nada más.

Wendy la siguió por el espejo retrovisor hasta que la chica se perdió. Siempre había deseado que Pacifica Northwest tuviera un cambio de actitud, pero nunca le hubiera deseado nada como esto. Y mucho menos convertirse en su burro particular. Le gustaba pensar que de no ser ella sería cualquier idiota que podría verle la cara de niña rica y poner en riesgo su vida.

Comenzó a contar el dinero con algo de culpa y lo guardó en la guantera.

-Será mejor que entre por Lincoln.