-¿Cómo terminé aquí? –Continuó arrastrándose por los ductos de ventilación de la escuela mientras estando atento ante cualquier siseo que se escuchara a su espalda. Le recordó un poco a una película donde el protagonista descubría que se había estado arrastrando por el estómago del monstruo que se lo comió mientras dormía. No pudo dormir sólo en una semana. –Veamos Lincoln, diste una vuelta por la cafetería, luego terminaste en una biblioteca, finalmente en un campo de deportes y... No, enserio, ¿Cómo terminé arrastrándome por los ductos de ventilación? ¡No tiene sentido!
Continuó moviéndose con cuidado por los ductos de ventilación mientras trataba de no hacer ruido. Sería difícil entrar a una escuela si cualquier maestro descubriera que estaba reuniendo conejos del polvo en sus ductos. Y esos ductos no eran tan grandes como en su antigua casa, de hecho eran tan estrechos que sólo Lucy podría moverse sin problemas.
-Tengo que encontrar una forma de salir de aquí. –Finalmente buscaría a alguien para que le diera indicaciones, era mejor avergonzarse con Wendy que hacerla esperar más.
Vio una luz filtrándose por una rendija más adelante, y esperó que fuera algún lugar con una superficie cercana en la que pudiera dar un salto, volver a colocar la rendija y salir de ahí sin que nadie se dé cuenta de nada. Su primer crimen en una escuela a la que todavía no es admitido, sería la envidia de los chicos malos. ¿No había una mesa para ellos también? Tampoco esperó formar parte de ellos, y no tenía interés en pasarse cada recreo apoyado en los casilleros viendo la suela de sus zapatos
Sólo un poco más y podría... ¿Ver a Susan masturbarse sobre el escritorio? El ducto parecía pasar junto al aula donde tomó el examen, y lo primero que vio cuando llegó al final fue a su maestra estirada sobre el escritorio con la falda subida hasta la cintura, sus bragas en sus tobillos y acariciando su zona vaginal con sus dedos mientras se cubría la boca con la otra mano para ahogar los gemidos.
Su boca se abrió enormemente con una expresión de asco y un color verde comenzó a hacerse presente en sus mejillas mientras la veía. No es que fuera poco atractiva; en realidad era una mujer de aspecto normal, pero lo verdaderamente asqueroso en la escena era el viejo que se masturbaba sentado en la mesa del pupitre que había usado esa misma mañana. El viejo tenía arrugas por toda la cara y un enorme bigote de herradura. ¿No había visto su retrato en un cuadro en medio de la escuela?
Lincoln decidió hacer algo que en este punto ya tenía dominado: ignorar la escena y convencerse que no había visto absolutamente nada.
-Oh, papucho. –La voz de Susan le trajo suficientes escalofríos para competir con las pesadillas que tuvo cuando vio aquel video raro sobre trillizos que encontró en el historial de búsqueda hace un año. –Aquí viene otro trauma para el montón.
Se arrastró por los ductos de ventilación con una sonrisa nerviosa y el sudor cayendo por todo su rostro pálido y verde. Decidió ignorar los demás ductos que daban a los salones, especialmente el que mostró a tres personas con encapuchadas que daban vueltas alrededor de una estrella ocho puntos con la fotografía de una chica en medio.
Finalmente llegó a una desviación.
-De acuerdo Withe. Es hora de escoger un camino. –La decisión no fue muy difícil, sólo tuvo que escuchar el siseo de uno de los ductos para comenzar a arrastrarse con desesperación por el de la izquierda.
Lincoln se prometió a si mismo que si salía de esa escuela en una pieza pondría más atención a los mapas de la primera y segunda planta de los establecimientos públicos que siempre cuelgan en las entradas, eso o recordar cualquier cosa llamativa mientras daba vueltas con Wendy. ¿Por qué cada escuela nueva se sentía como un laberinto? También tuvo problemas similares cuando comenzó la primaria... los tres los tuvieron.
Se recostó un poco en la oscuridad que lo rodeaba. Los recuerdos siempre esperaban a que estuviera sólo y desesperado, o deprimido, o feliz. Siempre que estuviera sólo, su cabeza se distraía con el pasado si no tenía cuidado. Y una vez que comenzaba a recordar no podía parar hasta que algo llamara su atención o reuniera la suficiente fuerza de voluntad para mover el culo y encender la televisión.
En este caso era mejor seguir a ciegas hasta encontrar otro ducto o llegar al final del camino. Cualquier cosa sería mejor que perderse en un montón de recuerdos inútiles.
-Todavía queda camino por-Wah.
Una rendija pareció ceder debajo de él y terminó cayendo de cabeza sobre un montón de cajas de cartón y equipos de limpieza. Las cajas cedieron y cayó a un piso duro y sucio totalmente de espaldas. Pensó que era el final, pero entonces sintió todo el peso de cajas repletas de diarios y revistas porno confiscadas por un conserje solitario caerle encima.
Cuando el desastre pasó, Lincoln se encontró sumergido en una oscuridad más profunda, lo suficiente para no ver a un grupo de mujeres pechugonas de los ochenta. Se quitó la revista de encima y movió las cajas con algo de dificultad mientras su cuerpo temblaba un poco por el frío de aquella habitación cerrada.
-Espero que esto no sea el inicio de lo que se me viene encima este año escolar. –Se puso de pie con algo de dolor y comenzó a revisar mejor el lugar. Había una pequeña rendija oscura en la pared por la que se filtraba un poco de luz. Parecía ser uno de esos vidrios oscuros de doble visión, pero eso era suficiente para poder ver algo en ese lugar.
La habitación no era muy grande, pero tampoco pequeña... en realidad era tan grande como su antiguo cuarto, con todo y las cajas. –Al demonio con esas cajas, Lincoln. Ya deja de pensar en eso.
Encontró la puerta sin mucha dificultad, pero estaba cerrada por fuera.
Estaba encerrado.
-Fantástico.
Diez minutos que le parecieron eternos tratando de encontrar una salida lo llevaron a algo que vio desde el principio pero quiso ignorar. Es decir, ¿Quién no va a ver un enorme círculo hecho con pintura fosforescente en medio de la pared? Especialmente cuando parece estar rodeado de un montón de símbolos raros y todo un párrafo de palabras en latín. Pero como siempre, para cuidar su ya frágil mentalidad de once años, decidió fingir que no vio nada. Ahora que no tenía nada mejor que hacer que no fuera dar saltitos inútiles para alcanzar la ventana, era mejor concentrarse en ese círculo.
Pudo reconocer el latín al pie por los libros que le leía a Lucy de pequeña, pero los símbolos... le recordaron a los símbolos que vio en el diario número 1. Hizo una maldición por no haberlo traído consigo, pero no creyó necesitarlo en... nunca. Era sólo un diario para pasar el rato, no creyó que realmente podría tener un uso que no fuera jugar. Quizás no lo tenga, pero nunca estaba de más tener algo que podría traducir los símbolos en la pared.
Pasó su mano por la pintura y la encontró caliente al tacto, entonces recorrió los símbolos y mientras uno de ellos lo quemó, otro lo congeló y el último le trajo una descarga eléctrica demasiado real para ser algo creado por su mente.
-De acuerdo, quizás haya algo de verdad en todo esto que me rodea. –Y si no, se recordó nuevamente que Gravity Falls tenía su propio sanatorio mental, y uno muy lleno por lo que había escuchado. –¿En qué me puede ayudar esto? –En nada. Quizás lo distrajera si pudiera traducir lo que decía, pero no había nada que pudiera ayudarlo a salir de ahí.
Dio un golpe en medio del círculo y se separó de la pared.
La pared en medio del círculo comenzó a revolverse y dar vueltas como si fuera un espiral antes de volverse un enorme agujero negro repleto de sonidos raros y gritos que sólo creyó escuchar en aquellos programas de ultratumba.
Lincoln se quedó viendo el enorme vacío oscuro frente a él. Una oscuridad más profunda que todo lo que hubiera visto antes, y que parecía invitarlo a estar en presencia de los peores terrores de la humanidad, criaturas tan monstruosas que se requeriría de la oscuridad infinita para no volverse locos al verlos.
-Bien, ya está. Me largo de aquí. –Apiló las cajas frente al círculo y las usó para escalar hasta la rendija. No lo había hecho antes por la fragilidad que algunas de ellas parecían tener, pero eso comenzaba a importarle bien poco. Golpeó la ventana oscura un par de veces hasta que cedió y se arrastró hasta estar fuera de la escuela. –¿Estaba en una habitación por debajo de la escuela? –Cuando salió se dio cuenta de que la ventana estaba contra la tierra del patio, eso lo situaba en una especie de sótano. –¿Cuándo exactamente terminé en el sótano? Ah, espero que esta no sea la única escuela en Gravity Falls. –Posiblemente no era así, pero apostaría lo que fuera a que es gratuita, por lo que Stan no lo mandaría a otro lado.
Rodeo la escuela y llegó hasta el auto en el mismo momento en que Wendy salía de la escuela con una serpiente gigante totalmente inconsciente bajo el brazo. La chica lo vio y sonrió animada mientras dejaba caer aún lado aquella aberración de la naturaleza.
-Linc, por un momento creí que ya estabas siendo digerido por Borita. –Señaló a la serpiente en medio de la entrada. –Por cierto, esa es Borita. Borita es la mascota de la escuela, es inofensiva cuando recuerdan darle de comer, aunque de vez en cuando se come a alguien en broma, pero tranquilo, siempre termina devolviéndolos. ¿Verdad Borita? –Wendy le habló a la aterrada serpiente que ya estaba retirando la rejilla de un ducto de ventilación con enormes y afilados colmillos chorreantes de un líquido verde que parecía derretir el metal.
-Wendy... por favor, sólo regresemos.
-No quiero repetir algo como eso nunca más en toda mi vida, Mabel. –Lincoln estaba recostado en medio de la cama con los brazos abiertos mientras miraba al techo. Era una posición que se había acostumbrado a tomar cada vez que algo parecía burlarse de todo su sentido de la realidad. –¿Y sabes que es lo peor? Creo que ese tipo era el director. No soy nadie para juzgar a otros pero por favor.
Dejó escapar un pequeño gemido cuando sintió el peso de Mabel sobre su vientre. La chica se había sentado sobre él y lo miraba con una sonrisa de frenos para afuera. Parecía realmente divertida por lo que había relatado. Quizás debió guardarse lo que vio en el salón de clases, pero quería sacarlo todo y Mable siempre parecía dispuesto a escucharlo.
-¿Pacífica se viste como una prostituta, Lincoln? Me hubiera gustado verlo. –Mabel se rio de forma oscura mientras se agitaba un poco en su vientre. Lincoln ignoró las peligrosas cosquillas mientras recordaba a la chica rebelde que había visto en el salón.
-¿Sólo te interesa eso? Te acabo de contar mi heroica huida de una serpiente gigante y como terminé en una extraña habitación del sótano donde había un círculo que parecía contener un reino habitado por criaturas cuya presencia despertarían el terror de los soldados más valientes. –Y no se guardó nada cuando vio a la maestra y el director, había esperado al menos un comentario sobre eso.
Mabel sonrió mientras se acostaba sobre él y lo miraba fijamente. –Lo siento Lincoln, pero me parece realmente gracioso el modo en que ha cambiado Pacífica. ¿Sabías que los Northwest son la familia más rica en todo Gravity Falls? No sólo son descendientes del "fundador" de Gravity Falls, pero también es la chica más popular del pueblo. –Se rio por lo bajo. –Apostaría lo que fuera a que sigue siendo popular... detrás de los baños, o en los callejones oscuros. –Entonces estalló de risa mientras se dejaba caer junto a él en la cama. Lincoln sintió el peso de Mabel sobre su brazo izquierdo y lo retiró con cuidado mientras la chica seguía riendo.
-Comienzo a sospechar que la chica no te agrada mucho, Mabel.
-¿Por qué lo dices, Linc? Me agrada Pacífica. –Dijo con su sonrisa inocente, todo rastro de burla se había desvanecido. –Es más linda de lo que crees, y posiblemente muchos hombres de Gravity Falls pensaran lo mismo... cuando no tiene nada puesto. –Y volvió a reír. –Oh, Pacífica, ¿Cómo terminaste de esta forma, mi amiga? No me importa, de todas formas es hilarante.
-Me alegra que te diviertas, pero yo no sé nada sobre ella, Mabel. –Wendy no le había dicho mucho sobre Pacífica en coche, sólo que se alejara de ella mientras siguiera con su etapa de rebelde sin causa. –Tomó el examen conmigo, y la maestra Susan... –Trató de no temblar por el nombre. –...Por lo que mencionó, parece que repitió dos veces el último año de primaria y que sus padres se tomaron muchas molestias para readmitirla.
-¿En serio? –Mabel colocó su cabeza en la misma almohada que él y lo miró con todo el interés que puede tener una niña inocente al ver algo que realmente desea. –¿Realmente repitió dos veces el último año? ¿Qué más pasó? ¿La expulsaron o lo dejó? ¿Tuvo romances turbios con maestros? ¿Usa ropa interior de encaje? ¿Crees que se venda en las esquina?
Lincoln se alejó un poco por todo el mar de preguntas. –¿Qué dijimos sobre invadir mi espacio personal, Mabel? De todas formas, todo lo que sé es que es una rebelde que se mete en muchos líos con la escuela y que podría terminar siendo mi compañera de clases el próximo mes. –Los resultados serían enviados a la cabaña del misterio la próxima semana, y el próximo mes continuaría sus estudios.
La sonrisa de Mabel creció y se volvió más escalofriante. –Rodeada por chicos de once años durante meses... –Mabel se relamió los labios. –Dulce.
-Sí, creo que la chica no te agrada mucho Mabel. ¿Algún problema con ella?
-Ninguno. Sólo me parece divertido el modo en que han cambiado tanto las cosas, Linc. –Bajó sus manos hasta tocar su entrepierna sobre su falda. –Me pone tan caliente saber lo que está pasando Pacífica. Oh, ¿Quieres divertirte un poco, Linc? No tienes que hacer nada, sólo mantente de espaldas mientras Mabel se ocupa de-
-No gracias. –Lincoln prefería mantener el cierre cerrado.
-Como quieras... puedo esperar. –Saltó de la cama y comenzó a moverse con pasos delicados hacia el escritorio junto a la pared. Pasó su dedo por la bola navideña mientras dejaba salir una pequeña risa burlona. –Tendrías que llevar el diario contigo desde ahora, Lincoln. Tal vez te cueste creerlo, pero cosas muy extrañas e inexplicables suceden en Gravity Falls. Podría ser bueno tener una pequeña guía que te indicara algunas cosas.
-¿De un diario que encontré en la basura, Mabel? –Agradeció el cambio de tema, todavía sentía pequeñas hormiguitas trabajando dentro de sus pantalones cuando recordaba aquel juego de póker. –Por otro lado, aquellos símbolos eran parecidos a los que vi en el diario. ¿Puedes pasármelo? Me gustaría ver si reconozco algo de eso.
-Tengo hambre, me voy a la cocina por un sándwich y algo de soda de frutas. Nos vemos esta noche, Lincoln. –Mabel salió por la puerta sin mirar atrás.
Lincoln suspiró. La actitud de Mabel cada vez parecía más complicada de entender.
Se levantó con un suspiro tratando de ignorar lo que una posible alucinación o fantasma podría estar pensando y se acercó al pequeño escritorio. La bola navideña se veía un poco sucia por lo que la limpió con cuidado con una parte de su camisa verde. Le gustaba mucho como aquella bola navideña se sentía al tacto: cálida y agradable. También le traía algo de valor cuando las cosas se ponían algo aterradoras por la noche. Como con la máscara que usaba para tapar el vidrio roto y que de vez en cuando parecía darse la vuelta por si sola. O los misteriosos aullidos y ramas de árboles que rasgaban la ventana cuando se supone no había árboles plantados cerca de la ventana.
Tenía que conseguir esas cortinas urgentemente.
Abrió el cajón y vio la mano de la portada del diario número 1 brillar. Le había tomado un poco de esfuerzo limpiarlo, pero por fin logró hacer que esa vieja mano brillara hasta el punto de poder ver su reflejo en ella. Quizás era demasiado cuidado para algo que encontró en la basura, pero le gustaba tenerlo limpio.
-Veamos...Creo que los símbolos estaban por aquí. –La página repleta de símbolos estaba un poco más gastada que las otras y repleta de imágenes distintas y algunas idénticas, pero con significados totalmente diferentes dependiendo de qué símbolo estuviera antes y cual después. Era una lectura dura para Lincoln, y por las memorias del autor, parecía haberlos memorizado casi todos por sus recorridos en Gravity Falls. –Esto parece un idiota entero, cielos.
No tuvo que buscar mucho, ya que encontró la imagen del círculo que encontró en la escuela en la siguiente página.
-"Portal de sacrificios al mundo de los dioses oscuros". –El sacrificio humano es depositado en el portal y todos los implicados en el sacrificio obtienen buena fortuna y buena suerte por el resto del año. –Que basura. –Lincoln se sintió asqueado en cuanto leyó sobre la buena suerte y la fortuna. Como si esas cosas realmente existieran. –¿Qué hace esto en la escuela? –Según el diario, era necesario un sacrificio joven al ser las almas más puras y aun sin corromper.
Continuó leyendo sobre el portal hasta llegar a una clave para destruirlo. El portal parecía ser más fácil de cerrar que de abrir: la apertura requería de sacrificios de sangre por parte de todos los implicados, seguido por rituales que tomaban un año de prácticas perfectas y un sacrificio que sea admitido por el emisario del portal o costaría la vida de todos los implicados. Para cerrarla sólo requería repintarlo de rojo y dejar que se desvaneciera por sí sólo. Pero tiene que ser después de medianoche y antes del alba.
-Hora de probar si eres o no un pedazo de basura. –Desde que leyó las palabras "suerte" y "fortuna" se había decidido a destruir ese círculo. No iba a tolerar que algo así existiera, aun si era una mentira. –Ahora, ¿Dónde vi ese marcador rojo?
-Mientras movían el sofá, así que está bajo la cama, Lincoln. –Mabel señaló desde la puerta mientras se comía un enorme sándwich de jamón.
-Gracias Mable.
