¿Debería odiarla? No es como si ella lo hubiera forzado a nada. En realidad, fue él quien pudo haberse puesto un poco brusco cuando se despertó y la encontró entre sus piernas. ¿Pero alguien podría culparlo? Aquella sensación en sus pantalones no lo dejaba pensar con claridad, sólo había podido perderse en lo que estaba pasando y dejó que su cuerpo actuara en lugar de su mente. No recuperó parte de la claridad hasta que descargó todo dentro de la boca de Mabel.
Y aun así le permitió seguir. Pudo haberla empujado o gritado hasta despertar a Stan, y en lugar de eso la dejó introducir su miembro dentro de ella y ambos... ambos tuvieron sexo. Así de simple. Lincoln Withe, a sus once años de edad, acababa de tener sexo... con un fantasma, o algo así. ¿Sería correcto sentirse culpable? No estaba seguro.
Se rascó la cabeza con fuerza mientras trataba de darle algún sentido a todo. Hacia menos de tres meses que estaba en Gravity Falls, y ya había perdido todo rastro de inocencia que le quedaba. ¿Por Mabel? La niña le había parecido muy inocente, incluso infantil, ¿Cómo pudo hacer algo como eso? Y no podría decir que era algo que acostumbrara, todavía podía ver parte de la sangre de su himen roto en su vientre mientras se duchaba. Estaba teniendo problemas para lavar aquella parte de su cuerpo, la sentía un poco más sensible de lo normal.
-Todo eso estuvo mal, Mabel. –Murmuró. No había podido verla a la cara desde que despertó, y estaba teniendo problemas para saber si realmente podría hacerlo algún día. ¿Realmente no fue violación? No podría decirlo, y los dos eran menores de edad. –Tendría que haber parado, pero no quería. Mierda, no quería parar. ¡Diablos!
Mabel no había reaccionado mucho cuando despertaron. No sonaba como si se sintiera culpable por nada, incluso le había ofrecido una repetición de mañanas. Lincoln había salido huyendo mientras ella le gritaba que no gastara toda el agua caliente o Stan se enfadaría. Estaba seguro de que ni siquiera se había molestado en cubrir su cuerpo con las sabanas. Aquella niña no parecía tener ni un gramo de pudor.
¿Eso los volvía novios o algo así? Para Lincoln no era desconocido que una relación empezara de forma brusca, especialmente desde Ronnie Anne... Pensar en ella le trajo algo de culpa. La chica lo había defendido mucho cuando los rumores de la mala suerte comenzaron a circulas y tuvo que usar el traje de ardilla. Pero finalmente se había cansado y lo había dejado a su suerte... No podía culparla. Nadie nunca le pidió que lo defendiera, y él mismo le había pedido que parara más de una vez. Todo eso estaba arruinando su reputación de chica mala, y sabía que para Ronnie Anne eso era importante.
La última vez que la vio, ella rehuyó su mirada. Sólo eso bastó para saber que habían terminado.
Así que no tenía que sentirse mal por tener relaciones con Mabel. Tenía que sentirse mal porque era un menor de edad que tuvo relaciones sexuales con una niña de trece años. Si alguien debía estar en problemas, entonces era ella. Pero ella podría no ser real, o un fantasma, o entidad rara, como sea. ¿Eso la dejaba en una zona gris? ¿A los dos?
Todo era demasiado complicado para darle algún sentido.
Lo mejor que podía hace era calmarse un poco y tratar de hablar con ella cuando tuviera el valor para hacerlo. ¿Pero cuando iba a ser eso? Toda esa presión dentro de su estómago lo hacía sentirse como si fuera a estallar, y creía que antes tenía problemas con eso del abandono y la horrible traición por parte de su familia. Pero no. El verdadero problema era una niña de trece años de edad que posiblemente sufría de un terrible trastorno bipolar. Eso o su realmente era parte de su mente y era un pervertido que soñaba con tener relaciones sexuales con niñas de trece años.
La primera opción era la mejor, por lo que se quedaría con ella.
-Que frío. –Pudo ver su propio aliento mientras entraba a su cuarto. ¿El lugar siempre había sido tan frío por las mañanas? Tendría que apreciar más esas cobijas por la noche, también podría ser porque estaba usando sólo una toalla. Se abrazó a si mismo mientras se dirigía al pequeño armario junto a la ventana. Stan le había preparado una gran cantidad de ropa vieja, usada y con uno que otro agujero de polillas. –Creo que hoy usaré el morado, y esta chaqueta, ¿Marron? –También podría haber sido blanca antes. A Stan no le preocupaba mucho mantener limpia esa ropa.
-Mhg,
Trató de ignorar el pequeño murmullo de la chica durmiendo desnuda en su cama. Mabel aun seguía ahí, removiéndose en sus cobijas mientras sujetaba fuertemente la bola navideña contra su pecho. La idea de preguntarle para que había incluido una bola navideña en su... pequeño encuentro cruzó por su mente en un primer momento, pero se borró totalmente al recordar que ¡tuvieron sexo!
La vio por un segundo mientras levantaba la ropa. Toda la zona del pecho estaba al descubierto y podía ver sus pechos aun en formación. Esos pequeños puntos rosados parecían invitarlo a una segunda ronda, y lo más extraño es que no veía para nada incomoda o desconsiderada la idea de ir ahí y presionarlos, o lamerlos, o hacer lo que quisiera con ellos. Después de lo que habían hecho anoche, sentía como si pudiera simplemente comenzar a besar cada parte de Mabel y no estaría mal.
Pero lo estaría, ¿Verdad? Mabel podría enfadarse... O dejarlo hacer lo que quisiera. Tal vez estuviera despierta, esperando a que tomara el control por ella y tuviera ese mañanero del que habló hace una hora. Se sonrojó al darse cuenta de que había estado pasando la vista por su cuerpo y regresó su vista hacia sus pantalones. La idea de estar desnudo frente a ella tampoco sonaba tan mala ahora. Después de lo que habían hecho... ¿Qué importaba si lo veía desnudo?
-No estoy pensando claramente. –Su murmullo pareció agitar un poco el sueño de Mabel, ya que la chica se removió un poco y abrazó con más fuerza la esfera navideña.
Se dio la vuelta y se quitó la toalla. –¿Otra vez está del revés? –La máscara tribal había regresado a mirar al frente. ¿Estaba sonriendo? La ranura de la boca... ¿Tenía una ranura antes? Creyó recordar una forma como una gran O, pero antes de eso nada. Ahora parecía una D invertida. –¿Qué pasa con este lugar?
Comenzó colocarse la ropa interior vieja e hizo lo mismo con su ropa. Era un poco difícil acostumbrarse a ropa nueva que es vieja. Tendría que encontrar algo del montón y tomarlo como su nuevo conjunto. Su camisa naranja debería estar seca por la tarde, pero no podría usar lo mismo para siempre. ¿Quizás Stan tuviera algo de colores similares por ahí? Aun así, lo mejor era desprenderse de aquellos colores tan llamativos. No quería seguir usando algo que le recordara su antigua casa, o a sus gemelas.
Se sentía raro tener miedo a su propia familia. Le asustaba que Stan entrara por la puerta y le dijera que era hora de ir a casa. Que todo esto sea demasiado bueno para ser verdad y tuviera que regresara a su casa. O tal vez Stan era conocido de sus padres y ellos se dieron cuenta que quizás necesitaría un poco de aire fresco mientras todo esto se calmara. Tal vez Stan les escribiría en un viejo ordenador repleto de virus y bugs para decirles como está... y finalmente se lo confesaría y podría regresara a que todo sea como antes.
-No sueñes, Lincoln. –El rostro enfadado de sus padres no era asunto de broma. Aquel hombre del que sólo había conocido la comprensión... Nunca lo había visto tan enfadado como cuando tiró los restos de la cabeza de ardilla en medio de la sala. Entonces comenzó con toda esa basura de ser un riesgo para la familia. –Vivimos once años juntos... ¿Me dirán que hubieran sido mejores sin mí? –Se rio un poco, pero fue una sonrisa vacía y sin alegría. –Ahora no estoy con ustedes. Pueden tener tanta felicidad familiar como quieran.
Mala suerte. Todo por la mala suerte.
¿Él tenía mala suerte? Fue rescatado por estafador y llevado de contrabando a un pueblo en medio de la nada, pero no lo consideraba mala suerte sino un rescate. Stan lo había rescatado. Le dio una casa, un nombre, y ni siquiera le pidió explicaciones de nada. Había conocido a personas fantásticas, quizás algunas menos que otras, recordando a aquella chica rebelde que le dijo abiertamente que no le agradaba, pero fuera de ella todos los demás eran grandes personas.
Mierda, incluso perdió la virginidad con una linda chica la otra noche, y comenzaría la escuela el próximo mes. Para eso no faltaba mucho. Su vida había vuelto a iniciar esa noche.
-"De en medio de la inmundicia y la desesperación, atravesando el abandono y el dolor de la traición. Yo renazco". –¿Dónde había escuchado eso antes? Aquellas palabras le parecieron familiares, pero a la vez desconocidas. La imagen de Lucy pasó por su mente en el momento de terminar de decirlas, pero no era algo que ella usaría.
-"Y su falso amor sólo avivaran las llamas azules de la venganza".–Mabel lo abrazó desde la espalda. Lincoln pudo sentir su cuerpo a través de su torso desnudo. La sensación le trajo nuevamente una descarga eléctrica por toda su espina dorsal.
-No busco venganza, Mabel. Sólo quiero olvidar. –Lincoln se dio la vuelta y vio a Mabel completamente desnuda. La chica no parecía sentir frío de ningún tipo y no se esforzaba por cubrirse de ninguna forma. –Y sobre lo de anoche...
Las mejillas de Mabel enrojecieron mientras ocultaba sus manos detrás de su espalda, se le veía genuinamente avergonzada. –Lo siento, Lincoln. Creo que exageré, pero... Realmente me gustas mucho. No sé qué es, pero hay algo en ti que hace que mi corazón lata muy fuerte y rápido. Sé que no es sólo por ser mi mejor y más grande amigo en mucho tiempo, es algo más. –Tomó la mano de Lincoln y la colocó en medio de su pecho. –Puedes sentirlo, Lincoln. Incluso ahora sólo puede latir sin control.
Lo sentía. El corazón de Mabel latía de formas que nunca había sentido antes. No era un experto ni un genio capaz de razonar con lógica y matemáticas tan bueno como Lisa, pero... ¿Un ser humano no debería llamar a emergencias? O al menos intentarlo mientras se arrastra por el piso y se sujeta el pecho con desesperación al darse cuenta de que está sufriendo un ataque cardiaco. Pero bueno, él no era el experto.
-Sí... Está bien, Mabel. Los dos perdimos la calma y... y actuamos en consecuencia y... bueno... –Esto era difícil. No esperaba ver a Mabel tan pronto, mucho menos hablar con ella. Le hubiera gustado poder ignorarla, pero se vería mal ignorar a la chica con la que perdió la virginidad y viceversa. –Es sólo que nunca creí que mi primera vez sería así... En realidad, nunca pensé en nada de eso. Sólo tengo once años y... Bueno, jamás sentí mucho interés por esas cosas. Quizás vivir con doce chicas diferentes tuvo algo que ver con eso. Ya sabe... Porque sabes, ¿No? –La Mabel con la que soñó parecía saber mucho de su familia, él mismo se lo había explicado mientras cepillaba sus dientes con pasta sabor chocolate por toda la tierra que se había comido.
-Lo sé, Lincoln. –Mabel tomó su hombro con suavidad. –Esos monstruos no se merecen un segundo pensamiento.
Monstruos. La frase había cruzado por su cabeza más de una vez, incluso antes de todo esto, pero nunca se atrevió a usarla. Y Mabel lo hacía de forma tan fácil.
-¿Y dónde nos deja eso, Mabel? Quiero decir, ya sabes. –Tragó saliva. Acababa de recordar que Mabel estaba desnuda frente a él y volvió la vista aún lado, pero la acción le pareció de más, ¿Por qué no podía ver el cuerpo de la chica con la que tuvo sexo anoche? Regresó la vista y miró un poco más, cuando se dio cuenta de que Mabel guardaba silencio mientras veía su zona más privada levantó la visión con desesperación. -¡Lo siento!
Mabel sólo sonrió. –No me molesta, Linc. –Se acercó de forma coqueta. –No hay nada que no conozcas.
-Sí. Entonces somos... ¿Novios?
Mabel pareció pensarlo detenidamente mientras comenzaba a rodear su cuerpo. –No lo sé... ¿Novios? Eres muy lindo, Lincoln. –Sonrió con lascivia. –Y sabes cómo tratar a una chica. –Su cara se volvió aún más roja de lo que un tomate. Estaba seguro de que se refería a cuando se despertó y forzó su cabeza a... eso. –A quien engaño, me gustas mucho como para decirte que no, Linc. –Mabel se lanzó a sus brazos y le dio beso directamente en la boca. Lincoln sintió su lengua invadiendo su boca, pero en lugar de alejarse la atrajo más hacia si mismo y le devolvió el beso.
Y así terminaba eso. Su novia era un fantasma. Le pareció el típico título de cualquier novela juvenil, pero era verdad. Y todo había pasado tan rápido que ni siquiera se había dado cuenta de nada. Simplemente conoció a Mabel, se volvieron amigos, tuvieron sexo y ahora eran novios. ¿No había algo mal con ese orden?
-Sólo... no me dejes, Lincoln. –Susurró frente a su cara.
-No lo haré. –Jamás la abandonaría. Le había demostrado más amor que su verdadera familia. Ella y Stan podrían ser considerados la única familia que encontraría en Gravity Falls, todo lo anterior al apellido Loud tendría que ser dejado atrás.
Ahora era Withe.
Linc Withe, y tenía una linda novia.
-Y no olvides nuestro trato, Linc. –Mabel lo apretó con fuerza mientras levantaba una mano repleta de llamas azules. La mano derecha de Lincoln comenzó a arder con llamas similares. El pánico lo obligaba a agitar la mano mientras gritaba por ayuda, pero en lugar de eso se mantuvo viendo esas brillantes llamas azules. No lo quemaban, y se sentían realmente reconfortantes. –Este trato nos une más que cualquier pareja de amantes. Mientras lo mantengas será como si nuestros cuerpos aún estuvieran unidos, Linc.
Lincoln sintió como su conciencia se sumergía en aquellas llamas.
Y entonces su mundo entero se congeló.
El sudor comenzó a correr por su frente mientras su corazón se paraba por más de un segundo. Sus pupilas se contrajeron y la saliva se acumuló en su garganta, sentía la necesidad de tragarla, pero no podía.
Miedo.
No.
Horror.
No.
Algo más.
Sentía un terror tan profundo que no podía competir con nada que hubiera sentido antes. Inconscientemente trató de comparar ese terror con el rostro enfurecido de toda su familia cuando algo malo pasaba y él no usaba el traje de ardilla.
Era algo más profundo que le pesaba directamente en el alma.
Justo detrás de él.
Escuchó como algo caía, y supo que era la máscara. Aquella máscara tribal parecía temblar en el piso de madera de su habitación mientras los vidrios de su ventana se agrietaban.
Había algo afuera de la ventana. Algo que había apoyado la mano contra el cristal y lo veía fijamente.
-No voltees, Linc. –Mabel sonrió mientras veía detrás de su hombro. ¿Cómo no podía temblar? ¿Cómo no podía gritar de terror o desmallarse si podía ver algo cuya sola presencia le traía el más grande terror que hubiera sentido en su vida? –Mírame a mí. –Mabel acarició su mejilla y colocó su rostro contra el suyo. No lo había notado antes pero... ella era más alta que él. Era natural, él sólo tenía once.
Mabel se relamió los labios mientras miraba detrás de su hombro y nuevamente hacia él.
-Quiero que lo vea, Linc. –Mabel no dijo mucho mientras volvía a besarlo. Esta vez el beso fue más tranquilo, y Mabel movió un poco su cabeza aún lado para poder ver por aquella ventana mientras lo besaba. Lincoln cerró los ojos con fuerza para no ver ni por el rabillo del ojo lo que había detrás de él. Que le llamaran cobarde le importó un rábano.
El beso se volvió más profundo y el ambiente comenzó a calentarse mientras las llamas azules crecían. Mabel gimió un poco mientras restregaba su cuerpo desnudo más contra él.
El terror se desvaneció y todo a su alrededor pareció recobrar sentido. Lincoln cayó de rodillas frente a una Mabel que estallaba de risa mientras se sujetaba el estómago. No podía entender nada. Pero se sintió extrañamente feliz... feliz de haber sobrevivido.
-Ja ja ja. Lo siento, Linc. Pero tenía que hacer eso, ya sabes, por el peligro. –Comenzó a tocar su zona vaginal y uno de sus pechos mientras gemía. –Eso me puso tan caliente. Pensar que un cuerpo femenino tan fresco podría llegar a sentirse así... Ahh, es tan placentero.
-Mabel... eso...
-Es hora de que me devuelvas el favor de anoche, Linc. –Mabel sujetó su cabeza en el piso y la atrajo contra su entrepierna. –Me gustaría que comenzaras directamente con algo fuerte y salvaje, por favor.
-¿Cómo? –Lincoln nuevamente se confundió. ¿No había sentido eso de ahora? ¿Y quería tener relaciones después de eso? –No, espera, ¿Qué fue eso de ahora, Mabel?
Mabel resopló. –Sucede a veces, pero tranquilo, sólo puede salir hasta las seis de la mañana y no puede entrar a la cabaña, Linc. Pero no salgas después de las tres de la mañana, podría ser peligroso.
-¿Qué?
-Ya lo dije, ahora, ¿Te comerás mi taquito o te quedaras viéndolo, Linc? –Mabel forzó su rostro contra su vagina con una fuerza desconocida antes de que pudiera decir nada. –Tú y yo tendremos mucha diversión, Comodín.
¿Comodín? Lincoln no lo entendía pero... Bueno, realmente no entendía nada la mayor parte del tiempo. Las cosas extrañas pasaban a diario en ese pueblo, o al menos eso es lo que Mabel le había dicho, por lo que ya podría ir acostumbrándose. Tenía curiosidad por esa cosa de la ventana, era mejor ir paso a paso.
Un paso a la vez.
-¿Me amas, Mabel? ¿Realmente lo haces? –Tomó de las caderas a Mabel y se separó con todas su fuerzas. Aquella chica realmente tenía brazos delgados, pero esa fuerza no era normal, y por lo que había visto esa chica seguía una estricta dieta de dulce.
-Lo hago. ¿No recuerdas mi corazón, Linc? Ahora late incluso más rápido. –Se tocó el pecho mientras forzaba su cabeza más cerca de su raja.
-Sí eso es posible...
Amor.
Un amor más profundo del que pudo sentir con su verdadera familia. ¿O eso era falso amor? Si lo hubieran amado alguna vez no hubiera terminado así, se hubieran dado cuenta de que lo estaban lastimando. Pero no lo hicieron. Ni siquiera Linka o Liberty.
Ni siquiera Liberty.
Comenzó lamer las partes más íntimas de Mabel mientras ella gemía.
¿Qué podía ser eso sino amor?
