Las cosas no podían ser fáciles para él ni siquiera una vez. Había esperado que todo fuera algo de entrar y salir en cuestión de minutos para luego perder otra hora cagándose de miedo por las calles del pueblo antes de mover un par de cajas preparadas de antemano y meterse a la cabaña. En preferencia antes de las tres de la mañana, cuando esa cosas rara que Mabel había mencionado salía y lo mataba de miedo desde la ventana.

Realmente necesitaba conseguir esas cortinas.

De todas formas, el mundo se la tenía jurada mientras le daba patadas a la ventana cerrada detrás de la escuela. Había intentado utilizar desde el destornillador hasta el cuchillo para poder forzarla, pero no logró nada que no fuera comprobar que jamás triunfaría allanando moradas o lugares públicos.

-Bien, el plan A fue un fracaso. –Se cruzó de brazos mientras miraba la ventana totalmente intacta y sin un rasguño después de todos los golpes e intentos de forzado anteriores. –Mabel tenía razón, debí traer un martillo. –Recogió todo en la mochila y la colocó con cuidado sobre sus hombros. –Tengo que encontrar una entrada. –Tan cerca y a la vez tan lejos.

Le gustaría poder decir "lo intenté" e irse a casa antes de que Stan decidiera darse una segunda visita a su cuarto y reconocer el montón de ropa oculto bajo las sabanas. Tal vez despertarse más tarde y decir que fue una idea estúpida. Pero no, tenía que hacerlo. No era su responsabilidad y podría ser simplemente una jugarreta de su mente... Todo Gravity Falls podía ser una mala pasada de la mente rota de un niño abandonado. Pero aun así... No podía dejar que esa cosa siguiera existiendo.

No podría soportar una escuela que tiene un agujero que traer la buena fortuna y la suerte a cambio de sacrificios. Le recordaba que su familia lo sacrificó para su propio beneficio. Era mejor terminar con eso y dar por cerrado ese capítulo de su vida.


Espero que el lugar no tenga cámaras. –Su anterior escuela tenía todo un sistema de vigilancia integrado en cada pasillo y aula en caso de que algún chico o chicos se emocionaran con alguna estructura escolar, o simplemente decidieran apuñalar a alguien. Por ahora no había visto nada, pero siempre podrían estar ocultas, tendría que dar una segunda mirada después.

-¿Ahora cómo podré meterme a escondidas a la escuela pública a la que... asistiré? –Lincoln se perdió en una ventana repleta de manos que no dejaban de golpear el vidrio dese el interior en el segundo piso. Las marcas frías de aquellas manos quedaban grabadas en el cristal mientras parecían luchar con desesperación desde el interior, en busca de una salida. –El que no vaya a creer que existen criaturas de fantasía no significa que no crea en fantasmas. –¿Cómo terminé metiéndome en esto?

Comenzó a revisar las ventanas en busca de alguna que no pareciera tener conectada cables y estuviera sin seguro. No encontró nada que no fueran dibujos de un cerdo antropomórfico con el nombre Miss Piggie. Además de unos números de teléfono y algunas palabras que podrían ser de doble sentido. Nada que no hubiera visto ya en su antigua escuela.

Debió estar vagando por una hora en busca de una entrada a la escuela cuando escuchó el sisear de una serpiente sobre él y se encontró con un ducto de ventilación abierto un piso sobre él. Decidió no perder el tiempo buscando entradas que seguramente no existían, pero sí perder el tiempo esperando a que esa maldita serpiente se alejara.

Tenía que admitirlo, había deseado usar la pistola gancho desde que la vio en la mochila. Simplemente necesitaba una excusa, y meteré en la escuela se la dio. Tal vez podría haber optado por algo más seguro y romper una ventana sin cables integrados, pero su niño interior no podía dejar de imaginarse subiendo como si fuera un agente secreto.

Sin darse cuenta comenzó a tararear una canción de espías mientras apuntaba hacia la ventilación y jalaba el gatillo. El gancho salió disparado con una pequeña explosión de aire comprimido, tenía que ser muy potente para poder llegar tan alto. Lincoln vio como el gancho perdía el objetivo por mucho y seguía su camino hacia el segundo piso y de ahí al techo. ¿Cuánta cuerda tenía esa cosa? Esperaba que fuera de las que se enrollan automáticamente, porque no quería sufrir dolores de cabeza al enrollarla cada vez que la usara.

Y ahora tenía que volver a tratar.

El gancho llegó hacia el techo y Lincoln estaba listo para tirarlo por si mismo cuando se enganchó en la reja de seguridad.

-¡AAAAAHH! –Sin darle tiempo a nada la cuerda se enrolló más rápido de lo que hubiera podido imaginar y comenzó a jalarlo por los aires. La visión elegante de él mismo con traje y una copa de vino se esfumó mientras lloraba como niña pequeña a la que le hubieran robado sus dulces. Finalmente llegó al final de la línea, pero el impulso fue tan fuerte que voló más arriba mientras el gancho se soltaba y terminó cayendo sobre el tejado de la escuela y rodando por el piso.

Cuando finalmente se detuvo se quedó con la cabeza mirando hacia el cielo estrellado. Dejó que su respiración se recuperara mientras se perdía en un recuerdo de él y sus gemelas mirando esas mismas estrellas en el jardín de la casa la primera vez que tuvo que dormir en el patio. En ese tiempo creyeron que las cosas se solucionarían, Linka incluso había dicho que posiblemente era un castigo por mentir y evadir sus tareas. Las cosas parecían otra de las típicas aventuras con su familia en ese entonces...

Terminó con sus recuerdos y se levantó con una nueva perspectiva de la vida después de haber pasado por algo que seguramente lo hubiera matado de no haber caído en el techo.

-¿Ésta cosa es siquiera legal? –Miró la pistola y se encontró con un medidor de presión que estaba al máximo. –Tengo que comenzar a revisar mejor las cosas que Mabel pone en mi mochila. –Bajó la presión del arma y la volvió a guardar. –Supongo que estoy dentro... En el techo, pero desde aquí puede ser más fácil entrar.

Ahora sólo tenía que bajar al sótano y encontrar la entrada a ese pequeño depósito de escobas y elementos confiscados para remarcar un círculo raro que conectaba a otra dimensión. Sí, las cosas sonaban así de extrañas, pero ya qué. De todas formas tendría que bajar para poder salir de la escuela.

-Ahora sí, que dé inicio la operación "Infiltrarse en la escuela para cerrar el portal que da buena suerte y fortuna a cambio de sacrificios humanos y poder tener una vida escolar mediocre para graduarme y tener un trabajo mediocre el resto de mis días y buscar un nombre más corto". –Comenzó a caminar hacia una puerta que daba al segundo piso de la escuela.

Sólo para descubrir que estaba cerrada.

-Maldita sea.


-No puedo creer que terminara aquí otra vez. –Lincoln se arrastró por los ductos de ventilación, al menos esta vez tenía una linterna para alumbrar a la enorme serpiente que lo devoraría entero en cuanto lo encontrara. Wendy le había advertido que Borita era totalmente inofensiva, y que aunque se comiera a una persona una o dos veces al día, siempre las devolvía cinco minutos después. –¿Qué clase de escuela tiene a una serpiente gigante mutante como mascota? Y para colmo la dejan dar vueltas por ahí.

El viento helado del ducto pesaba sobre su espalda, y le traía malos recuerdos de las pocas noches que pudo pasar en su cuarto vacío. El lugar no se veía más grande sin sus cosas, se veía terriblemente pequeño. ¿Lo volverían a convertir en un armario? O quizás Lucy por fin tendría su refugio de ultra tumba

Agitó su cabeza. Tres meses y aún no podía sacar de su mente todo lo que vivió como un Loud. Por lo menos no se perdía en su miseria como al principio. Con el paso del tiempo, quizás haya días en que no piense más en eso... Y no sienta deseos de estrangular a cada ardilla que vea en el bosque.

Siguió moviéndose hasta encontrar una rejilla, ni le importaba realmente cual fuera, sólo quería salir de ese conducto de ventilación antes de tener un segundo encuentro con Borita. No fue muy difícil quitarle los seguros a la ventilación y desatornillarla, finalmente saltó hacia el pupitre de un aula vacía.

-Wah. Mucho mejor. –Estiró su cuerpo mientras saltaba del pupitre al piso enlosado del aula. En la pizarra había restos de una formula química y algunos pequeños retratos en la esquina hecho por estudiantes no tan desesperados por salir cuando sonaba la última campanada. –Terminemos con esto de una buena vez.

No podía ser tan difícil llegar al sótano en una escuela vacía, sólo tenía que evitar el pasillo donde vio esas manos transparentes chocar contra el vidrio y seguramente podría estar bien.

-¡Como se me ocurrió siquiera hacer esto! –Por supuesto, ahora que estaba a dentro sintió todo el pánico que había estado reprimiendo desde que salió de la cabaña. –Sí me atrapan estoy perdido. Me llevaran a la cárcel, harán preguntas y finalmente... Oh, podría meter en muchos problemas a Stan... Y me regresarían a mi antigua familia en Royal Woods. –Se dio una bofetada para recobrar el control de sus emociones. –Bien, tranquilo, Linc. Puedes hacer esto. Sólo llegas al sótano y quitas la traba antes de salir y regresas antes de que nadie se dé cuenta de nada.

Los aullidos de criaturas que venían de más allá de la tumba comenzaron a escucharse cuando sujetó el pomo de la puerta. –¿En serio? La escuela ya tiene una serpiente gigante. –Señaló la ventilación como si estuviera hablando con alguien y pudo ver el enorme cuerpo pasando por el lugar donde había estado hace un minuto. –¿Además de eso hay fantasmas? Esto tiene que ser un mal chiste.

Y sin tener idea de donde le salía el valor, salió por la puerta.


Debió pedirle un mapa de la escuela a Wendy. Si terminó arrastrándose por los ductos de ventilación la primera vez que visitó la escuela con Wendy debió saber que terminaría totalmente perdido por la noche y sin ninguna guía. No se podía evitar, no estaba en la naturaleza del hombre pedir indicaciones.

-Y ahora estoy dando vueltas en círculos mientras reviso cada salón de clase. –Estaba seguro de que había abierto la puerta del salón de ciencias al menos tres veces mientras buscaba las escaleras. Siempre que daba una vuelta terminaba en el mismo lugar sin siquiera saber cómo y cuándo se daba la vuelta para regresar terminaba en otro totalmente diferente. ¿Cómo puede ser eso posible?

Ya había pasado por el mismo anuncio sobre un baile escolar cuando se apoyó contra la pared y lentamente terminó sentado en el piso. A este paso el conserje lo encontraría durmiendo en medio del corredor por la mañana. Esto ya pasaba de la simple desorientación. Algo no estaba bien, y creía saber que era.

Retiró el diario número 1 y comenzó a leer más sobre los puntos de alta gravedad.

Advertencia:

Los puntos de alta gravedad suelen traer distorsiones al mundo cuando se encuentran inestables. Por alguna razón, muchos de estos puntos pierden su estabilidad durante la noche, pero la mayoría de ellos parece estar en perfecto equilibrio mientras nada ni nadie altere su balance.

Se saltó un poco esa parte y fue hasta más abajo.

Algunos puntos de alta gravedad son más peligrosos que otros; mientras que algunos pueden causar distintos mareos y fallas de gravedad menor en el ambiente, otros pueden trasportarte a distintas partes de la zona de efecto o simplemente dejarte encerrado en un espacio abierto sin salida, pero siempre es temporal. (Advertencia: he descubierto muy recientemente que algunos de ellos pueden dejarte atrapados durante días en un momento del tiempo específico) (Recomendación: siempre llevar agua, comida y armas cuando se visiten algunos de estos puntos durante la noche)

-Perfecto. –Lincoln volvió a guardar el diario y suspiró. –"El hombre del plan", el nombre me queda demasiado grande. –Pero sobrevivir a doce hermanas no era lo mismo que meterse en una escuela por la noche en un momento donde todas las teorías de la física se iban por el caño al jalar la cadena. –Tengo que comenzara revisar mucho mejor esta cosa. –Golpeó el lugar de su pecho donde guardaba el diario.

Se levantó con molestia. ¿Debería intentar por los ductos de ventilación? Borita parecía poder moverse sin dificultad por la noche, a menos que esta vez se arriesgara a moverse por él y por las noches buscara algún árbol alejado de la escuela para dormir sin miedo a perderse en una noche que podría durar días.

-Esperen un segundo. –Había algo en ese recordatorio que lo desconcertó. –¿Armas? –Aquellas palabras significaban que las cosas podrían volverse peligrosas por la distorsión de la realidad, más de lo que una rasgadura en el continuo espacio tiempo podría significar. Pero él no era el experto, por lo que prefería concentrarse en las cosas que sí podrían matarlo. –Espero que ésta sea de la distorsión que te deja atrapado un minuto antes de escupirte por ahí.

Unos minutos después, Lincoln ya estaba caminado por los pasillos mientras leía el diario. Tenía que haber algo ahí dentro que lo ayudara a superar ese obstáculo, y que no incluyera arrastrarse en el hogar de una serpiente gigante. Pero si esto seguía así, no le veía otra opción. En el peor de los casos daría lo mismo.

Pero todo lo que veía eran planos para una máquina cuyas instrucciones no entendía, más referencias sobre el ojo que todo lo ve, memorias y más que nada, el interés del autor por esos puntos de gravedad. Todo parecía estar relacionado. El autor había querido construir una máquina que aprovechara los puntos de alta gravedad para crear una máquina capaz de viajar entre dimensiones. No detallaba mucho sobre ello, y todo daba a entender que había dividido sus anotaciones en otro diario.

A Lincoln le hubiera gustado tenerlo ahora, pero ni siquiera sabía cómo un diario así pudo llegar al fondo de la basura de una trampa para turistas. Quizás alguien había tratado de vendérselo a Stan como una atracción que detallaba las causas de los eventos inexplicables de Gravity Falls, y Stan lo había comprado en un impulso... o robado cuando nadie miraba. Y cuando lo leyó decidió que era basura y lo tiró. Esa era la explicación más razonable.

Al menos tenía mucha información sobre las consecuencias de la alta y baja gravedad, sin mencionar explicaciones para distintos eventos y puntos de gravedad que tenía que evitar a toda costa. Aunque por ahora todo eso daba igual, no cambiaba el hecho de que estaba atrapado en uno de aquellos puntos.

De haber estudiado el diario más detenidamente... Seguramente le hubiera dado igual, no iba a creer algo así hasta que lo viviera.

Se había quedado enfrascado tan profundamente en la lectura que no notó cuando las luces parecieron encenderse y todo quedó iluminado. Sólo se dio cuenta de que algo estaba pasando cuando un timbre amenazó con dejarlo con un grave caso de tinnitus.

-¿Eh? ¿Ah? ¿Qué? ¿Ya amaneció? ¿Cuánto estuve leyendo? –Miró el diario sin entender nada de lo que estaba pasando. Las puertas de las aulas a su alrededor comenzaron a abrirse y chicos mayores comenzaron a salir.

Wendy le explicó que en la segunda planta de la escuela asisten los chicos de secundaria, y que la mayoría de ellos podían ser unos idiotas, pero no eran malos. También que se mantuviera alejado de cierto grupo de chicos hasta que comenzara a sentir cosquilleos cada vez que una linda chica se acercaba.

No tenía sentido. ¿Cómo no fue capturado en toda la noche? ¿Cómo ni siquiera se sentía cansado? Después de caminar y leer tanto tendría que estar muerto en el piso, o haber sido capturado por el conserje.

-¿Hey Wendy? ¿Hamburguesas en mi casa el viernes por la noche?

-¿Wendy?

-Lo siento, tengo trabajo en la Cabaña del Misterio. –La voz de Wendy lo obligó a darse la vuelta.

Lo que vio dejó a Lincoln con la boca abierta.

El pasillo parecía dividido en dos partes; una era el pasillo oscuro y frío, mientras que la otra, en la que él se encontraba, estaba iluminada y repleta de jóvenes. En cuanto los chicos llegaban hacia el pasillo oscuro, se desvanecían sin dejar rastro o sonido alguno.

Una chica pelirroja estaba parada en los límites del pasillo y miraba hacia él sin verlo: Era Wendy. Se veía unos centímetros más baja, todavía usaba ropas masculinas un poco diferentes a las anteriores, pero lo que llamó más la atención de Lincoln es que no tenía ninguna cicatriz en su labio.

-¿Todavía tienes que trabajar para ese viejo tacaño, Wen? Al menos eres cincuenta dólares más rica cada semana. –Otro chico se metió en la conversación.

Wendy se rio ante eso.

-Stan no es tan malo como parece, Nate. Aunque si es muy tacaño, al principio quería pagarme con bales de comida caducos con su fecha alterada con marcador.

-Ja, ¿Cómo terminaste trabajando en un lugar así, Wendy?

-Me hago la misma pregunta todos los días, Nate. –Wendy desapareció al momento de cruzar la línea.

-¿Entonces qué? ¿Tú te apuntas? –Le preguntó a un chico algo obeso junto a él.

-Siempre que no vuelvas a pasarte con esa porquería que fumas estoy bien.

-Ssh. ¿Quieres que toda la escuela se entere estúpido? –Le dio un golpe en el brazo y siguió adelante.

Lincoln lo vio todo sin poder creerlo. Extendió el brazo hacia el camino de unos chicos y los chicos lo atravesaron como si no estuviera ahí.

-...Es real. –Murmuró en voz baja mientras miraba el diario en su mano. –Es real. –Una pequeña risa escapó de su garganta. –¡Es real! ¡Sí! ¡Todo esto es real! ¡No estoy loco! ¡No estoy loco! –Comenzó a reír y saltar por todos lados. –Oh, mi Dios todo esto es real. –Y entonces el pánico lo invadió totalmente. Toda esa basura escrita y cosas raras en la escuela realmente podían ser ciertas. Algunas podían quedarse en la zona de alucinaciones por un tiempo para evitar perder la cabeza, pero todo lo demás era totalmente real.

-¡Estoy en medio de una escuela en un punto de gravedad inestable que podría tenerme atrapado días enteros sin comida ni agua! –Tenía que decir a su favor que desde un principio nunca había terminado de convencerse de nada. –Sin mencionar cualquier cosa peligrosa que podría aparecer si no tengo cuidado.

Volvió a revisar el diario con más atención que antes.

En estos momentos se encontraba en un momento del tiempo que fue "atrapado" y se repetía una y otra vez de forma infinita cada vez que la distorsión perdía estabilidad. No era peligroso, pero tenía que salir de ahí o corría el riesgo de quedar atrapado en ese momento del tiempo y repetir las mismas cosas una y otra vez por toda la eternidad.

-¡Eso es peligroso! –Le gritó al diario y comenzó a correr hacia el otro lado del pasillo. La salida de ese laberinto interminable tenía que estar del otro lado de aquella visión del pasado.

Siguió caminado hacía llegar a las escaleras. A su alrededor todo seguía iluminado y repleto de chicos que iban y venían. Bajó sin pensarlo dos veces y se encontró con niños menores.

Los pasillos eran tan similares a su antigua escuela que casi se sintió nuevamente ahí. En su estómago se formó un nudo al pensar que en cualquier momento un chico saltaría para burlarse de su traje de ardilla, o golpearlo por traer mala suerte, o cualquier tontería que se les ocurriera. Quizás se cursara con Lynn y ella lo golpearía cruelmente por no usar el traje.

O cruzaría miradas con Linka y Liberty mientras es abusado y ellas simplemente desviarían la mirada mientras apuran su paso. Se había sentido tan rechazado en ese momento que no dudó en escapar de la escuela poco después y destrozar el traje en el vertedero de basura.

-Entonces todo me estalló en la cara.

Esa noche Stan lo rescató de todo eso.

Nada de lo que veía era real, ni estaba pasando en Royal Woods.

-Chicos, aparten a la chusma. –Una chica rubia sumamente linda y con ropas finas le dijo a un grupo de chicos junto a ella mientras les extendía un fajo de dinero. Lincoln suspiró mientras veía la clásica niña rica popular de la escuela. Si tenías dinero podías fácilmente comprar la popularidad.

No se quedó para ver lo que sería una barrida de lo que ella consideraría la gente común y comenzó a caminar nuevamente por los pasillos ahora vivos de la escuela de Gravity Falls. Esperaba encontrar una salida pronto, o terminaría por repetir todo lo ahora vivido hasta la eternidad...

Quizás ya lo estaba haciendo.