Disclaimer: El universo y algunos personajes le pertenecen a Rick Riordan.

Solo la trama es mía y no obtengo beneficios económicos al escribir.


Extra 05.


Hades no podía moverse de su trono. Si lo hiciera, seguro se perdería algo. Lo sabía por experiencia.

Una vez tuvo que ir a resolver algo, parecía que algunos de sus súbditos eran ineptos, y cuando volvió... Cuando volvió se había perdido una parte fundamental de la trama. Claro, podía rebobinarlo, pero los dioses eran desagradables entre sí y de inmediato comentaban todo en Facegod.

¡Y no podía desconectarse ni por un segundo! ¿Qué pasaría si se perdiera algo? Luego lo llamarían Desactualizado y no lo permitiría. No se avergonzaría así.


El reality de los mestizos había sido popular durante siglos pero desde que Hermes se aficionó a las telenovelas y Poseidón lo siguió, ahí deberían haberse dado cuenta de que algo se cocía, nadie quiso quedarse atrás y... Lo cierto es que los demás la habían comenzado a ver para burlarse de Hermes y Poseidón pero se engancharon. Seguro era un plan de los titanes o de otros panteones para distraerlos y robar sus armas de poder. luego las usarían para sí mismos o crearían dobles suyos que se harían malvados...

Hades suspiró. Su cerebro ya iba en modo Culebrón.


-Juanita María Manuela, yo te amo. Mi corazón te perteneció desde el día que nos vimos.

-¡No puedes decir eso, Teodoro Santiago Adrián! Son mentiras. Viles mentiras. Te vi con Ana Josefa Catalina. ¡La estabas besando!

Hades estaba al borde de su trono. Seguro iba a pasar algo que trascendería para siempre los albores del tiempo y el espacio.

-Eso es una tontería. Teodoro Santiago Adrián nunca ha estado conmigo.

-No mientas, Ana Josefa Catalina. Sé lo que vi.

-Debiste soñarlo entonces. Teodoro Santiago Adrián se ve a escondidas en el granero con Jaime Marco Jasón.

-¿Qué? ¿No era una visión? -El dios del inframundo quería gritar como fangirl. ¡Era su ship favorita! Bueno, su pareja favorita era otra pero ambos habían muerto en un accidente de coche. Durante unos minutos estuvo esperando a verlos en el inframundo para darles la bienvenida y exigirles más escenas, pero después recordó que era ficción y destrozó su televisión. Hermes tuvo que traerle otra rápidamente.

Pero es que la historia de Teodosio Francisco Juan y Lorena Nuria Irene había sido igual a la bonita historia de amor que compartió con Perséfone.

Deméter no opinaba lo mismo, pero ella era una vieja amargada.

Así que había ganado una apuesta. Jaime Marco Jasón y Teodoro Santiago Adrián eran algo.

-Dadme todos vuestros dragmas, dioses inútiles. -Se carcajeó.

Y ahora las dos chicas se habían vuelto contra él y lo estaban apaleando. Ah, esperaba que no muriera.

Se enfureció durante la siguiente escena cuando Kimberly Diana le estaba contando a su hermana quien era el padre de los gemelos.

-No es mi esposo, Mario Eduardo. El padre de mis hijos es...

La emisión se cortó y Hades gritó tan fuerte que creó un terremoto que acabó con la vida de varias personas.

Eso le hizo enfadar más porque significaba trabajo extra.


Se enteró más tarde por Zeus de todas las personas de que el padre de los gemelos era Flavio Pedro, el tío paterno de ella con el que tuvo una aventura en secreto.


Otro terremoto sacudió Los Angeles y Zeus se carcajeó de su hermano desde su trono en el Olimpo.

-¿Otra vez esa novela? -Percy le preguntó. -La vi con mi madre hace algunos años y cuando todos van a la mansión de los Armendariz a celebrar que su hijo desaparecido volviera, lo había escondido su criada malvada, su hermana menor incendió la casa y todos murieron.

El que gritó esa vez fue Zeus. Le habían destapado el final.


Percy se fue de allí y llamó a Leo.

-Funcionó. Aunque ahora tenga una rabieta monumental. Bueno, eso le pasa por decir que las galletas que hice estaban ennegrecidas.

Era cierto, pero ¿y qué? Zeus a estas alturas debería saberlo mejor.

Le dejaría pensar durante unos días que ese era el final de verdad. Se lo había inventado. Ni siquiera le interesaba esa novela.

El corazón ardiente o quemado... Como fuera que se llame.