Disclaimer: HP no me pertenece


Un consorte Black

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16

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Draco Lucius Malfoy...

Lo primero que pensó Harry cuando abrió los ojos fue que este era su consorte. También que se había perdido la cena.

Detrás de Draco se ubicaba, en la mesa de lectura, un platillo con comida cubierto por una capsula de vidrio. Y Draco, frente a él, dormía profundamente. Acostado de lado, frente a Harry. Su respiración pacífica, la manera en que su respiración alzaba y bajaba su pecho llamó su atención y Harry se quedó mirando ese movimiento por minutos enteros. Probablemente de haber dormido en el otro lado de la cama, en lugar de mirarse se darían la espalda. Sería una lástima, porque de esta manera podía ver el rostro relajado del otro.

Era tan extraño saber que podía confiar en él, cuando por años enteros había estado alerta a su alrededor. Probablemente era lo mismo con Draco.

Draco Lucius Malfoy, repitió en su mente. El consorte Black. El consorte Potter.

Despejando la frente del slytherin, de los cabellos caídos sobre ella, Harry observó su rostro.

Era atractivo, eso era innegable. Y su rostro era tan diferente al de Ginny, quien creyó con quien se casaría una vez. Acercándose ligeramente, Harry enfocó sus ojos en los ojos cerrados del otro, y acercó su frente a la del otro, cerrando los ojos. Draco no se despertó, continuó durmiendo tranquilamente, enredado entre las cobijas, como un pequeño ovillo.

¿Draco lo había llevado a la cama o cómo llegó ahí? ¿Cuánto tiempo había dormido?

-Tempus-susurró Harry, y las dos de la mañana lo recibió.

Parece que he dormido mucho, pensó, y su estómago crujiendo le recordó que se había perdido la ultima cena en casa. Lo más silencioso posible, se acercó a la comida y comió su cena. El momento le recordó a cuando era pequeño y se escabullía para comer algo a espaldas de sus tíos. Sin embargo, también fue diferente. La comida había estado ahí, esperando por él. Bajo un hechizo de calentamiento. Con deleite, comiendo más de lo debido, alejó el resto de la comida y ,notando que vestía la misma ropa de la tarde, tomó un poco de ropa para tomar una ducha rápida.

Cuando salió, con una toalla secando su cabello y un pijama apropiado para dormir, miró a su compañero y notó con un poco de envidia que mientras Draco dormía tranquilamente, él estaba totalmente despierto.

¿Qué hacer?

¿Qué hacer?

Saliendo de la habitación, la cual apenas tenía una luz, se dirigió al pasillo y este se iluminó.

-Gracias, Grimmauld-exclamó agradecido. Sin embargo, no sabía exactamente a dónde ir. También pensó que no sería buena idea permanecer mucho rato despierto, ya que volverían al colegio al día siguiente. No, ese mismo día. Y si no dormía un poco más terminaría cabeceando en el desayuno y las clases.

-Mmm. ¿Hey, Grimmauld, alguna idea de donde debo ir hasta dormir de nuevo?

Grimmauld lo guió hacia la Biblioteca familiar.

Bien, pensó un poco apesadumbrado al adivinar que tendría que escoger un libro y leerlo hasta aburrirse, yo lo pedí.

Sin embargo, al llegar a la Biblioteca pequeñas llamas azules crearon un camino guiándolo a una pequeña puerta que le recordó al armario bajo la escalera. Cuando Harry dudó, las luces aparecieron agitándose, como motivándolo a entrar.

Grimmauld no me haría daño, se alentó una y otra vez, mientras silenciosamente y con temblor tomaba el pomo. Ella no me llevaría a este pequeño lugar si no hubiera un propósito.

Aunque la puerta parecía llevarlo a un rincón pequeño, tan diminuto como un armario de escobas, lo recibió un pequeño despacho, que más que el lugar donde Draco hacía su papeleo, parecía que alguien había tomado ese espacio para estar a solas. Tenía unos cuantos libros, y pergaminos. Un pequeño sofá y un escritorio. Harry, curioso se acercó a hojearlos. Habían libros de pociones, astrología, artes oscuras, defensa... un cajón se abrió haciéndolo saltar. Cuando Harry se asomó, descubrió que habían papeles encerrados ahí.

Sirius...

Ante el nombre de su padrino, Harry se sentó en la silla frente al escritorio y empezó a revolver los papeles. Parecía que alguien quería escribirle una carta a Sirius, pero nunca hizo una, o si las hizo las envío y dejó los borradores por ahí. Parecían líneas perdidas en el tiempo.

No puedo creer que me hayas dejado solo, con ellos. ¿Tú no quisiste servir a la familia, y me sacrificaste a cambio sabiendo que todo lo que odiabas me sería impuesto?

¿Nos dejaste por una familia como los Potter?

Estúpido gryffindor malvado...

Escuche lo que le hiciste a Severus, cómo Dumbledore te encubrió, ¿cómo siquiera pudiste?

Títere sin cerebro.

Él ha vuelto, y tengo miedo.

Su marca quema todo el tiempo, pica, desearía tomar mi brazo y arrancarlo...

Dicen que existe una forma de matarlo. En mi habitación...

Regulus... esto pertenecía a Regulus. Haciendo memoria, Harry recordó que la muerte de Regulus fue a los 18 años. Era apenas un poco mayor que Harry cuando murió. Pudo imaginar la traición que sintió cuando su hermano mayor se marchó, si podía escribir tales líneas. Por supuesto, Sirius también había sido joven. Rebelde y energético.

Hoy madre me obligó a aprender la técnica familiar, negromancia. Para ver si lo aprendí satisfactoriamente ella...

Harry sabía lo que hizo aunque no estaba escrito, ella tomó a alguien, lo mató y obligó a Regulus a revivirlo.

Mis manos tiemblan continuamente incluso en casa...

Cuando él me miró frente a padre y madre mi estómago dio un vuelco. Se acercó a mí y sonrió, mientras tomaba mi hombro como si me abrazara...

Se supone que no debía bajar la cabeza ante nadie. Y luego me tiraron frente a él, como ganado a punto de ser marcado.

Bellatrix disfruta cuando sus manos están llenas de sangre. Cuando me mira con esos ojos locos, y esa sonrisa blanca llena de dientes que podrían arrancarte la garganta...

Narcissa está embarazada. Escuché como le decía a mamá que esta vez no había tenido la regla. Cuando mamá sonrió y exclamó su alegría y cómo el niño le serviría con honor a él, Narcissa tragó saliva. Interrumpí su conversación y ella me miró aliviada, pero con terror. Ella no lo dijo, pero teme que su bebé pase por lo mismo que yo.

El heredero Malfoy, dos linajes perfectamente puros. Narcissa quiso ocultarlo, pero mamá se jactó de ello a voces frente a todos ellos. Cuando él se enteró sonrió tan feliz, sus ojos rojos parecían prometer tanto a ese niño aún dentro de Narcissa... aunque Narcissa se niega a confirmar el embarazo, y se justifica diciendo que aún no esta comprobado. Pero lo está. Narcissa no lo sabe, o quizá intenta ocultarlo. Pero tiene esa mirada que toda madre debería tener, y protege su vientre con su mano en ocasiones.

Las manos de Harry temblaron al imaginar a una joven Narcissa escuchando los planes del Lord Oscuro para su hijo.

Si tan sólo miraras más a tu propia familia, te darías cuenta que no somos todos malos. Tú eres él que se salvó a sí mismo. Y justificó sus actos egoístas. Quien me dejó toda la carga familiar, cuando debió ser nuestra carga, tu carga. Tú eres mi villano. Tengo un familiar en el lado correcto, que me mira como quien mira la peste.

Eres tan decepcionante.

Probablemente no tendré hijos a los cuales pasarle el apellido Black. Lo cual está bien, porque el apellido está maldito...

Narcissa me ha pedido que herede a su hijo. Lo haré. Le daré un lugar seguro. En cuanto nazca me aseguraré que ese hombre, que ninguno de ellos logré entrar a Grimmauld. Le heredaré la casa en vida.

Escuché que Evans espera un bebé y eres su padrino. ¿Cómo puedes...

Solo quería hacer feliz a madre después de lo triste que estaba cuando te fuiste.

Hoy le han encomendado a Kreacher una misión...

Esa fue la última nota.

Él murió antes de conocer a Draco, de heredarlo.

-Tú, ¿por eso activaste el contrato? ¿Porque Regulus quería heredar a Draco? Yo soy el heredero del hombre que se marchó... y tu querías a Draco ¿así que nos comprometiste?

Harry no sabía qué hacer con este conocimiento. Quería enojarse con la casa, pero sabía que él mismo odio tanto a Grimmauld...

-Grimmauld, ¿por qué me muestras esto? ¿Draco lo ha visto?

La mención de Draco detuvo por un segundo el aliento de Harry.

Se acercó a mí y sonrió, mientras tomaba mi hombro como si me abrazara...

Él le hizo eso a Draco también. Todo mundo habló de la forma que él extendió su mano hacia Draco, sonriendo, llamándolo. Como sus padres llamaron también y solo entonces Draco caminó. Hermione decía que su mirada parecía insegura, culpable. Que sus pasos habían sido lentos. Como lo fueron los de Harry, cuando se preparó para morir,

Su marca quema todo el tiempo, pica, desearía tomar mi brazo y arrancarlo...

Draco la cubría todo el tiempo, como avergonzado de ella. Cuando estaba pensativo solía rascarla...

Tú eres mi villano.

Sirius siempre dijo que Regulus estaba orgulloso de servir a Tom. Estas cartas no decían eso. Estas cartas solo decían que había querido hacer feliz a su madre.

Mis manos tiemblan continuamente incluso en casa...

Él ha vuelto, y tengo miedo.

Draco también debió sentirlo, Harry lo sintió, pero Draco vivió con él.

-¿Me mostraste esto para que no sea como Sirius con Regulus?-preguntó y acomodando las cartas y dejándolas en su lugar, permaneció quieto. Pensó en cuanta ayuda fue Sirius para sus padres, para Remus... en lo feliz que parecía en las fotos de su adolescencia, en cuán buen amigo fue para sus padres. Y pensó en lo triste, solo y desesperado que Regulus debió sentirse. Sin nadie a quien decirle esto. Él era su padrino, y Harry lo amaba, le dio palabras de aliento, lo consoló. Fue grandioso para sus padres, para él. No parecía haber hecho lo mismo con su hermano.

¿Siquiera escuchaste?, se preguntó.

¿Preguntaste?

Un sonido de aparición y un jadeo hicieron a Harry saltar.

-¿Kreacher, por qué estás aquí?-preguntó.

-¿Por qué el amo está aquí? ¿Leyó el corazón del amo Regulus? Harry Potter no tenía derecho de tocar las cosas del amo Regulus.

El elfo parecía ansioso. Hubo un sonido y Kreacher movió las orejas y miró a la pared más cercana.

-El amo Regulus no quería que nadie viniese aquí. Prometiste que guardarías el secreto-reclamó, aparentemente a la casa, y aunque sonaba enojado, pequeñas lágrimas aparecieron en sus ojos.-Mi amo, mi amado amo estaba tan solo y era tan joven... si Kreacher hubiera sabido, si Kreacher hubiera podido salvarlo... tal vez Kreacher debió ser un elfo libre para no obedecer su última orden. Perder su dignidad de elfo hubiera sido mejor que verlo desaparecer.

Las lágrimas brotaron sin parar del elfo, quien miró el cajón y lo abrió con cuidado.

-Mi pobre amo Regulus. Era tan amable. Todo el mundo lo juzgaba duramente. La ama pedía tanto de él... Él solo quería ... él dijo que algún día él educaría al Heredero y Kreacher podría servirle. Que Kreacher debía proteger al futuro amo hijo de la joven Narcissa. Kreacher esperó tanto por su llegada. Pero ese hombre vino e impuso a su heredero. Ese hombre vino a la casa que no amó y no protegió y se volvió el nuevo amo de Kreacher, e intentó ordenarle- se burló con amargura.

Sirius...

-Kreacher lo desprecía, Kreacher jamás podrá perdonarlo por dejar al amo Regulus solo. Por huir de sus obligaciones y decirle cosas tan crueles al amo. Por rechazar la mano del amo y darle la espalda. Por sonreír como si se arripintiera, sabiendo que el joven amo no quería que se fuera, pero alejándose de todos modos. ¿Supo él cuanto mi amo lo necesitaba?

-Kreacher-exclamó Harry y el elfo lo miró.

-No mailinterprete a Kreacher. Kreacher ha aprendido a apreciar a Harry Potter y está tan feliz de que el amo Draco esté aquí, después de todo. Está satisfecho de que el amo Harry lo cuide, lo escuche y lo proteja... Es solo...Amo Draco era la esperanza del joven Regulus. Cuando Kreacher lo vio llegar, cuando habló a Kreacher con la misma suavidad y la misma mirada del amo Regulus...

Las lágrimas de Kreacher brotaron sin parar.

-Él se parece tanto al amo Regulus, habla como él, tiene un comportamiento similar, una edad parecida a cuando se fue... Él rió suavemente cuando Kreacher le contó historias del amo Regulus. Escuchó a Kreacher con paciencia, acarició sus orejas con la misma amabilidad... pero Kreacher puede ver la misma tristeza en su alma. Puede ver como ese hombre lo dañó igual que dañó al amo Regulus. A veces mira a la distancia como él lo hacía y Kreacher sabe que está preocupado y recuerda. Y Kreacher puede ver que Harry Potter quiere apoyar al consorte, y está agradecido de que Consorte tenga al amo. Kreacher solo desearía que amo Regulus hubiera tenido a alguien así para él. Quizá de haberlo tenido estaría vivo. -Guardó silencio, y Harry no se atrevió a interrumpir su llanto silencioso-Por favor, amo. Por favor. No toque este pedazo. Mi amo se ha ido. Y no volverá. Pero Kreacher tiene algo de él, aquí. Perdone la deslealtad de Kreacher. Kreacher será un buen elfo de ahora en adelante. Obedecerá al amo, cuando lo pida. No llamará a la amiga sangre sucia. Solo no toque este pedazo. Amo ya ha tocado la habitación del amo Regulus una vez. Tenga compasión de Kreacher. Kreacher vio al amo nacer, lo cuidó y vio crecer, y lo vio morir, aun cuando él salvó a Kreacher de morir. Debió dejar a Kreacher morir, así Kreacher no lo hubiera visto irse, o no se hubiera ido.

-Oh, Kreacher.

Harry, abrazó al elfo con compasión.

-Esta bien, si quieres más a Regulus o a Draco-le dijo-está bien. No vine aquí con la intención de molestar. No creo que Grimmauld tampoco quisiera herirte.

Kreacher permaneció con las orejas bajas.

Harry extendió su mano y las acarició.

Un elfo viejo, llorando. Harry deseó que Dobby hubiera llegado a esa edad.

Supuso entonces que este era el punto de Grimmauld. Harry jamás recuperaría a Dobby, Kreacher jamás volvería a ver a Regulus. Pero Harry podía nuevamente ser un amigo cercano a un elfo, y Kreacher podía tener nuevamente un amo apreciado.

Draco lo había dicho, Kreacher y la casa necesitaban avanzar.

Harry ya confiaba en la casa, ya la conocían.

Ahora debía conocer a su elfo.

-Todo está bien, Kreacher. Ve a descansar. Dejaré la orden que nadie entre jamás. Ni siquiera Draco. Esto será solo tuyo.

El elfo asintió y desapareció.

Harry decidió volver a la cama. Lo más cuidadoso posible se acostó y miró a Draco. Lo miró, y lo miró.

De algún modo se quedó dormido, mirando al rubio.

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Harry tenía que admitir que la única razón por la que estaba en movimiento era porque Draco tenía su mano sujetando la suya para asegurarse que no se acostara en el lugar más cómodo cercano, y se estaba encargando de todo. Bostezó ruidosamente, lo que hizo que se ganara un golpe en las costillas de parte del rubio.

-Entonces,-dijo finalmente Draco, después de un sin fin de instrucciones- los veremos en las vacaciones. Por favor, cuiden bien de la casa.

Los elfos asintieron con alegría.

-Si, amo Draco.

-Y cualquier cosa que necesiten, no duden venir a nosotros.

-Entendido.

-Y obedezcan a Kreacher.

-¡Si!

La energía de los elfos jóvenes, Harry la envidiaba tanto.

Kreacher se acercó a Draco y le ofreció su equipaje de mano.

-Cuídese mucho, amo Draco. Amo Harry.

Harry pudo notar la mirada de pérdida en Kreacher y se acercó con una sonrisa.

-No te pongas así, Kreacher. Sólo estaremos unos meses más en Hogwarts, entonces Draco volverá. Con más inteligencia y graduado.

Draco lo miró con la ceja alzada.

El elfo miró a Harry como preguntando si eso era seguro, y Harry sonrió suavemente y asintió.

-Kreacher cuidará Grimmauld Place, maestros. No tienen nada de qué preocuparse.

Draco sonrió.

-Me alegra. De esa manera solo tendré que preocuparme de estudiar. Muchas gracias, Kreacher.

Soltando la mano de Harry, Draco hizo una reverencia leve a los elfos.

-Dejaré todo a su cuidado.

Los elfos asintieron entusiasmados, y miraron a Harry. Draco mismo guardó silencio y luego miró a Harry, como preguntando ¿no vas a decir nada?

Harry tosió.

-Espero que cumplan con todas las obligaciones que Draco les dejó.

La mirada de Draco se oscureció y lo miró como ¿eso es todo?

Harry tosió.

-Y dejaré todo a su cuidado hasta nuestro regreso.

La mirada no vaciló.

-Confío en ustedes.

-¡Haremos bien nuestro trabajo, amo! - exclamaron los elfos.-¡Confíe en nosotros!

Cuando la mirada de Draco parecía que ya no lo juzgaría si se iban, aunque sí parecía haber deseado que dijera algo mejor, Harry tomó los polvos flú y miró a Draco.

-Bien, vamos, Draco.

Draco sonrió y asintió.