¡Molto-bene!

He llegado con el siguiente capítulo de esta historia; me alegro de que les haya gustado el primer capítulo, para ser honesto, no esperaba tan fantástico recibimiento. En fin, los dejo con el siguiente capítulo. Allons-y!

2
Aislados por la nieve

La brisa trajo consigo un espeso banco de niebla que impedía ver más allá de unos pocos metros. El viento aumentaba la velocidad y la nieve cubría más y más el suelo, pero al menos había llegado a Sweet Apple Acres. Ahora, el camino hasta la puerta de entrada le parecía lejano, pero sabía que no debía retractarse. Había llegado el momento de enfrentar la situación que estaba evitando, además de disculparse por su conducta. Caminaba con decisión hacia la puerta, cubriéndose el rostro debido al viento helado, hasta llegar y golpear tres veces.

Nadie respondió, por lo cual decidió golpear con más fuerza y gritar el nombre de la granjera, quien no se hizo presente hasta un par de minutos después, caminando desde el granero con ayuda de unas raquetas de tenis puestas en sus botas de nieve. Una vez más, la mirada de Spike huía a la de ella.

— ¿Spike? —preguntó incrédula la yegua— ¿Qué henos estás haciendo aquí? La tormenta está por llegar. Vamos, te llevaré donde Twilight.

— ¡No! —gritó debido al viento causando mucho ruido— ¡Vengo a hablar contigo!

Aun con la condición climática empeorando a cada momento, Spike vislumbró cómo el semblante de Applejack cambió tras escucharlo. Sin embargo, la yegua frunció el entrecejo y lo sujetó por uno de sus brazos para luego jalarlo hacia afuera de la granja.

— ¡Hablaremos cuando termine la tormenta! ¡Debo llevarte a casa!

Applejack no pudo avanzar más allá del cercado que rodeaba su propiedad, pues el viento y la nieve comenzaron a caerles con mayor velocidad, impidiéndoles la visión; más allá, la niebla había dejado oculto el camino, sumándose que estaba poniéndose oscuro, por lo que caminar así, sería suicidio. Además, Spike se negaba a irse, oponiendo resistencia hasta un punto en el que ella creía demasiado terco. Hubo un momento donde el clima amainó lo suficiente para dejarlos escucharse sin mucho esfuerzo.

—Entremos —ordenó Applejack señalando su casa—. Te llevaré con Twilight cuando todo esto termine, ¿está bien?

Caminaron con prisa hasta la casa para refugiarse del frío; una vez estuvieron dentro, se quedaron escuchando el fuerte tifón que estaba agitando las ventanas y las puertas, suspirando con tranquilidad al saberse a salvo. Sacudieron la nieve de sus cuerpos y luego se limpiaron el rostro, tallándose los ojos y agitando sus extremidades. Applejack se quitaba sus raquetas mientras abría las cortinas, solo para descubrir que el clima tan agresivo había dejado la granja en total ausencia. El granero, los corrales y el huerto apenas se vislumbraban a través de la espesa niebla consumiéndolo todo.

— ¡¿Qué diantres estaba pensando Twilight cuando te dejó venir con este clima?!

—Ella no sabe que vine contigo.

— ¡¿Qué?! ¡¿En qué diablos estabas pensando?! ¡¿Eres tonto o algo parecido?!

A pesar de lo exaltada, Applejack no estaba enojada. Sí, estaba reclamándole, pero luego comenzó a inspeccionarlo con suma atención, sacudiéndole la nieve de las escamas y relajándose cuando lo vio sin ninguna herida.

— ¿Qué te pasa, cubito de azúcar? —decía sujetándolo por el mentón—. Es peligroso estar allá afuera con este clima, ¿no te das cuenta de que puedes poner en riesgo a Twilight también si sale a buscarte?

Spike se ahorró decirle que precisamente por la insistencia de ella estaban hablando ahora. Twilight había depositado en él una enorme cantidad de culpa que no pudo resistir luego de pensarlo por poco más de una hora. Aquello no tenía necesidad de decírselo y mucho menos Applejack debía enterarse, pues hubiera sido un pésimo inicio de conversación luego de tantos meses sin hablarse. Sí, incluso peor que este.

—Tranquila, ya no soy un pequeño que no puede hacer nada —dijo Spike, tomando sus cascos con delicadeza—. Dame papel y pluma, por favor. Le mandaré un recado para decirle que estoy aquí contigo y que estoy bien, ¿sí?

Applejack lo miraba a los ojos, entreabriendo la boca con gesto ausente para luego asentir en completa tranquilidad. Sí, Spike ya no era un bebé dragón. Applejack todavía estaba tratando de asimilarlo.

Luego de entregarle lo que solicitó, Spike mandó el recado a Twilight utilizando su aliento de fuego. Aquello también era una prueba inequívoca de cuánto había crecido en el último par de años, pues había mejorado el hechizo de mensajería –como le decía él– para mandar recados no solo a la Princesa Celestia, sino también a quien él quisiera.

"Vine con Applejack antes de que empezara la tormenta. Lamento salir sin avisar, pero estoy bien, hablaré con ella y te veré cuando termine"

"Avísame de cualquier cosa, ¿está bien? Mucha suerte"

"Gracias"

"Hablaremos de tu castigo cuando llegues a casa"

Spike prefirió no responder el mensaje, solo se resignó al castigo impuesto por Twilight cuando estuviera de regreso en casa. Entretanto, seguía a Applejack con la mirada, quien estaba colgando su chaqueta y su gorro en el perchero de la entrada. Las raquetas se quedaron tiradas debajo del sofá, luego se dirigió hacia la chimenea para encenderla.

— ¿Qué dijo Twilight? —preguntó la granjera, tratando de encender un leño con ayuda de un fósforo y unas gotas de líquido combustible.

Spike quiso ser de ayuda, así que se acercó para tomar el leño y echarlo dentro luego de encenderlo con una débil llamarada de color verde. A diferencia del fuego natural de su cuerpo, el tronco y los restos que quedaban dentro se envolvieron con el típico fuego naranja de una fogata.

—Nada, que todo está bien —dijo, restándole importancia— ¿Qué estabas haciendo afuera? ¿Dónde están Big Mac y la Abuela Smith?

—Me aseguraba de que los animales estuvieran a salvo —dijo con voz débil—. No sé cuánto tiempo durará la tormenta, luego iré a echarles un vistazo. La Abuela Smith y Big Mac están en casa de mis tíos Golden. No regresarán hasta la semana entrante.

El fuego de la chimenea comenzó a tomar cuerpo y Applejack echó dos leños junto al que empezaba a consumirse. La luz de las llamas iluminó toda la estancia de forma endeble, lo suficiente para dejarlos verse sin mucho esfuerzo. Applejack miraba con atención la fogata, permitiéndole a Spike ver su mirada ausente, sus ojos llorosos y poco animados. Nada que ver a los lindos y vivaces ojos verdes que la caracterizaban. Ahora más que nunca se sentía culpable.

—Bonita bufanda —agregó Applejack.

—G-gracias, Rarity me la regaló —dijo Spike.

—Sí, lo supuse.

La yegua tomó tres velas que estaban por encima de la chimenea y luego de encenderlas tomó rumbo hacia la cocina sin decirle nada a Spike. Se trataba de una actitud fría por parte de ella, pero no esperaba menos. Decidió tomarse unos minutos antes de seguirla, y así poder pensar en las palabras correctas para decirle. Sin embargo, luego de tantos meses evitándola e ignorándola después de la Gala del Galope, ahora la sentía tan ausente, como si recién estuviera conociéndola. De hecho, como si Applejack sintiera auténtico enojo y repudio hacia él.

—Ven, Spike —llamó ella desde la cocina al cabo de un rato.

—Ya voy —respondió con torpeza.

—Come algo —dijo la granjera cuando lo vio entrar.

En la mesa había un par de sándwiches de avena y dos vasos de leche. La cocina estaba apenas alumbrada por las tres velas que ella había tomado hace solo un momento, además de tener una cacerola en la estufa con la llama baja. Antes de que Spike tomara asiento, Applejack le puso un zafiro encima a uno de los sándwiches, indicándole cuál era el suyo.

Por un breve segundo recordó una de sus conversaciones de hace varios meses, casi un año, donde ella le había contado cómo fue en busca de gemas junto con Rarity para probar uno de los inventos de Apple Bloom que no era sino una pócima capaz de mostrarle dónde se hallaban estas gemas. De algún modo, supuso Spike, Applejack se las arregló para tener un poco si él llegaba a ir de visita; no es como que no pudiera comer nada sin una piedra brillante, solo le daba un sabor extra.

Tantos gestos de amabilidad no hacían sino hacerlo sentir todavía más culpable, por ende, antes de sentarse a comer con ella, se vio en la necesidad de sincerarse. No importaba que las palabras no vinieran a su mente, que se trabara al hablar o que se quedara en blanco. Necesitaba arreglar las cosas con ella de la forma que fuera. Entonces tomó aire para comenzar a hablar.

—Perdóname si te estoy causando problemas —dijo en voz baja, llamando la atención de Applejack—. Yo realmente quiero disculparme contigo por lo que pasó allá, en el castillo.

Hubo un momento de silencio en el que Applejack buscaba algo en la alacena.

— ¿De qué hablas? No pasó nada en el castillo —dijo ella.

—Me refiero a… ya sabes —decía con igual torpeza y nerviosismo—. Por no hablarte y eso. Fui muy grosero.

—No te preocupes, no pasó nada.

Applejack había sacado una barra de chocolate de mesa que luego echó en la cacerola. Spike estaba atónito por la naturaleza con la cual decía aquello. Incluso el breve pensamiento de que Twilight le había mentido solo para que hablara con ella le pasó por la cabeza. Aun así, decidió indagar un poco más, porque de verdad le importaba.

—Pensé que estarías molesta —dijo agazapado.

—Bueno, llevas seis meses haciendo lo mismo —Applejack batía el chocolate en la estufa sin voltear a verlo—. Supongo que ya estoy acostumbrada.

Hasta entonces ella dejó de lado su labor y se sentó frente a él en la mesa, degustando su sándwich y dándole dos tragos a su leche. Spike hizo lo mismo, procurando apartar la gema para comerla al final, tal y como hacía Pinkie Pie con una fresa o cereza en el pastel. Todo en silencio, solo mirándose a los ojos de vez en cuando, pero su mirada huía a la del otro, volviendo incómoda toda la cena. Cuando sus platos estuvieron vacíos, se quedaron un momento más en silencio hasta que Applejack se atrevió a romper el hielo.

—Entonces…

— ¿Sí?

— ¿Solo querías disculparte?

—Bueno, sí…

— ¿No quieres hablar de nada más?

La mirada de Applejack seguía teniendo ese tinte ausente y triste. Spike no sabía qué hacer ni qué responder, entonces tomó lo que creía era una salida fácil.

—N-no, supongo que no.

—Oh…

Applejack tomó los dos platos y los vasos para echarlos al fregadero, luego salió de la cocina, tomando una vela y sin decirle nada a Spike. Él se había quedado solo, escuchando los pasos de su amiga –o examiga– subiendo por las escaleras, mientras él estaba maldiciéndose mentalmente por no tener el suficiente valor de hablar de lo sucedido en la gala. Se metió el zafiro a la boca y salió de la cocina masticándolo mientras trataba de pensar. Cuando se dio por vencido fue hacia la sala para buscar la pluma y otro pedazo de papel para pedirle un consejo a Twilight.

—Spike —escuchó la voz de Applejack a sus espaldas.

Cuando volteó, la vio parada en el umbral de la sala mientras le sonreía; traía dos gruesos cobertores y algunas almohadas en el lomo. Aquello sí que no lo esperaba.

—Mueve el sillón frente a la chimenea, ¿sí, dulzura?

Bien, y con esto hemos terminado, espero que les haya gustado. Ya saben que cualquier comentario es bienvenido, quiero conocer su opinión de este segundo capítulo (mentira, por cada review me dan 20 pesos mexicanos :v) Sin nada más por decir, contesto sus reviews, ¡hasta la próxima!
—Slash.

Sergex: Muchas gracias por leer n_n

X-Siri: Capítulos cortos para que sea más cómodo de leer (qué trucazo, ¿no? XD)

Profesorslendy: ¡Gracias, compañero!

Kashike: Más del que quisiera, debo decir. Vaya que muchas cosas han cambiado, pero he tenido la oportunidad de estar al corriente y traer un amigo al fandom Brony (lo sé, un poco tarde, pero más vale tarde que nunca XD) Respecto a lo de Spike, bueno, sea como sea, siempre preferiré verlo con Applejack o Rarity, es lo bueno de los fanfics XD. Qué agradable saber de ti otra vez, yo estaré encantado de tenerte en esta historia.

Byakko Yugure: Amigo, créeme que es por ti que he regresado a este lado del fandom, así que estás haciendo un gran, GRAN, trabajo XD. Sobre todo, te agradezco no solo por alentarme a sacar esto por fin de mi computadora, sino por ayudarme también a corregirla. Es para mí un placer presentarte las historias con las cuales yo inicié, lo que siga, ya correrá por cuenta tuya, solo lamento haberte traído al fandom tan tarde X'D