¡He vuelto!
Muchas gracias por seguir al pendiente de esta historia, realmente me hace muy feliz que haya más lectores que disfruten ver juntos a estos dos, por lo cual les he traído un capítulo más que estoy seguro de que disfrutarán. Allons-y!
…
3
Conversaciones nocturnas
Ya no era pequeño.
A decir verdad, ella muy pocas veces se detuvo a pensar en este detalle, pero Spike hace mucho dejó de ser un pequeño dragón. Sus garras estaban más grandes, sus púas dejaron de ser redondas para tomar algo de filo, su voz cambió y se había puesto más alto. Ya no necesitaba a Twilight para muchas cosas, iba y venía como quería –prueba de eso radicaba en su llegada– y ahora estaba ahí, compartiendo el chocolate con ella en completo silencio, como un gesto tan sobrio que le parecía impropio de él. Mientras tanto, ella solo podía desviar la mirada cuando se encontraba con la de Spike.
—Entonces… —habló él.
—Dime.
Sus miradas volvieron a encontrarse después de que Spike arrojó los dados; esta vez ninguno la desvió, por lo cual, Applejack trató de dirigirle una sincera sonrisa, cosa que Spike no hizo, sino que volvió a desviar la mirada a la vez que movía su canica en el tablero. La granjera agachó la mirada, sintiendo una terrible opresión en el pecho.
— ¿Qué has hecho estos meses? —preguntó ella, enseriando el gesto y su voz.
—No mucho en realidad —dijo Spike–. Fui a una de esas convenciones de cómics con Discord y Big Mac, ya sabes. Además, anduve vagando por ahí, haciendo el tonto. Ayudando aquí y a allá…
—Vaya, ¿tomaste un descanso? No me digas que lo hiciste todo de corrido.
Cuando Spike escuchó su forma de expresarse pensó que era una broma, pero cuando vio el gesto inexpresivo de Applejack mientras miraba el tablero, supo que se trataba de un frío desinterés. No estaba del todo cómodo, sin embargo, de nuevo, no esperaba otro trato por parte de ella.
— ¿Tú qué hiciste? Supe que tenían muchos deberes con el mapa.
—Bueno, nada del otro mundo —su voz seguía siendo fría—. Ayudé a una chica a confesarles una gran verdad a sus amigos. Pobre de ella, estaba en este dilema de no ser alguien productivo en la sociedad, al grado de mentirles a todos los que conocía solo porque se sentía inferior a ellos.
Spike se mostró interesado, incluso adoptó otra pose ahí sentado, recargando la cara en sus manos y mirándola, sonriente. Hasta entonces, ella también se relajó y prosiguió después de darle otro sorbo al chocolate.
—No fue fácil, porque se sentía opacada por los demás, que todos brillaban más que ella. Twilight luchó con todo para hacerle saber que valía mucho, pero de nada servía si pensaba lo contrario —con una sonrisa orgullosa, se señaló a sí misma para continuar su relato—. Tuve que hacer mucho esfuerzo para convencerla de decirles a sus amigos y su familia que ella no era una famosa bailarina como tanto les alegaba. Sí, señor, tan terca como una vaca que no quiere entrar al corral, pero logré convencerla.
— ¿Cómo?
Applejack se encogió de hombros.
—Bueno, una verdad a medias sigue siendo una mentira —dijo pasándole el dado a Spike—. Ella sí trabajaba en el auditorio, pero no como bailarina, sino como diseñadora de escenarios para obras teatrales.
—No entiendo —Spike movió su canica, cayendo en una casilla donde lo hicieron retroceder dos espacios—. Ser diseñadora de escenarios no está nada mal, es un buen trabajo, la verdad.
—No en una familia de bailarines —Applejack echó los dados, moviendo su canica hasta siete espacios antes de la meta—. Sus amigos no tuvieron problemas, pero su familia eran los delicados. A ella no le gusta el baile, es feliz como diseñadora y, aun así, tenía miedo de que su familia la juzgara. Ahora todo está bien, por fortuna.
Spike divagó en esa idea por unos segundos, mientras veía cómo la canica de Applejack era conducida hasta la meta, por consiguiente, ella tomó el plato de galletas, arrasando con todo lo invertido en su apuesta. Aunque el dragón no lo tomó a mal, ella quiso tener un gesto amable y tomó una de las galletas para dársela en la boca. Spike no pudo evitar sonrojarse con esta acción, a lo que Applejack solo sonrió para luego levantarse e ir a la cocina.
—Busca otro juego, iré por más chocolate.
Él obedeció, rebuscando entre los libreros y muebles de la casa, hasta dar con una cajita llena de fichas de dominó. No se trataba de un juego completo, más bien de uno compuesto por muchas fichas distintas, incluso con otros colores. Al voltear para regresar a su lugar, entre las sábanas y las almohadas junto a la chimenea, dio con una foto de Applejack cuando estaba pequeña. Ella cargaba a una mucho más pequeña Apple Bloom.
— ¿Qué miras, Spike?
—Oh, esta foto tuya —dijo tomándola del aparador—. Creo que nunca te había visto siendo tan pequeña. Ni siquiera tenías mi edad.
—Je, en qué cosas te fijas, dulzura.
Applejack se veía crecida, es decir, había dejado de ser una potranca pequeña. Estaba tomando forma esbelta y fuerte, endurecida; quizá estaba entrando a la pubertad, incluso su mirada seguía siendo tierna, inocente.
—En serio, te veías muy bonita.
Applejack servía otras dos tazas de chocolate y galletas.
—Oh, ¿significa que ya no lo soy?
—N-no, bueno, eres hermosa.
Esta vez fue turno de Applejack para sonrojarse, pero no lo dio mucho a notar hasta que Spike continuó hablando.
—Realmente muy hermosa… —murmuró con algo de pena, pero lo suficientemente alto para que ella escuchara.
—Gracias por el piropo, terroncito —dijo ella de igual modo–. Es lo más bonito que me haya dicho alguien en seis meses.
Ella lo invitó a sentarse de nuevo para seguir jugando. La caja de fichas se rompió en el momento que Spike la puso en el suelo, dando a notar cuan desgastada estaba. Rápidamente apartaron un montón y tomaron siete fichas cada uno, teniendo Applejack la mula de seis para dar inicio al juego. Todo seguía en silencio, pero al menos estaban un poco más relajados.
No obstante, Spike sentía un ligero vacío en el estómago al meditar un poco más las palabras de su amiga. Seis meses era el tiempo que había pasado desde la Gala del Galope. Y, como ella solía decir, era la pura verdad.
—Spike, ¿puedo preguntarte algo?
—Seguro, ¿qué pasa?
Un segundo después, el dragón se arrepintió de haber respondido que sí. Applejack no levantaba la mirada, sino que se mantenía fija en las fichas de dominó, acomodando las que le tocaban a ella; luego de unos segundos de silencio, se atrevió a encararlo, con el mismo gesto ausente de toda la tarde.
— ¿Por qué estuviste evitándome desde la Gala?
La respuesta oscilaba en la lengua de Spike, debatiéndose por salir y decir las cosas tal cual eran. Sin embargo, sus motivos le parecían tan ridículos que sentía vergüenza solo de pensarlo.
—Me asusté, supongo —Spike se llevó la mano detrás de la cabeza, centrando su mirada en el fuego de la chimenea—. Lo que sucedió allá me hizo pensar en muchas cosas, cuestionarme otras. Tenía la cabeza hecha un lío y…
—Te comprendo —dijo ella.
— ¿De verdad? —Spike ni se atrevía a mirarla.
El juego se detuvo, incluso el viento dejó de soplar, o quizá ellos dejaron de escucharlo. Lo cierto es que no importaba, no por ahora.
—Es decir, sé cómo son las cosas —continuó diciendo ella—. Bueno, es obvio que no me ves de la misma forma que yo te veo a ti. Créeme, lo comprendo, tanto como entiendo que tú estés enamorado de Rarity.
—No sé qué decirte.
—No es necesario que digas nada —lo contentaba con una enorme sonrisa—. Solo hubiera querido que lo habláramos, incluso quise demostrarte que todo estaba bien, pero me…
—Te evitaba, lo sé —Spike cerraba los ojos, avergonzado de su comportamiento—. Yo jamás quise que las cosas fueran así, pero estaba muy confundido. Y cuando te veía, me sentía raro porque… quería…
Se miraron a los ojos sin decir nada, pero cada uno sintiendo sus corazones palpitando con fuerza. Ella veía su sonrojo, y él veía el de Applejack. Al final, Spike no dijo nada una vez más, pero la granjera sonrió con solemnidad. Sintiendo las palabras salir por su boca con una facilidad tremenda, como si anhelara decirlo. Después de todo, era una gran verdad que, por muy incómoda, necesitaba sacar para hacerlo saber.
—Bueno, Spike… —él alzó la vista—. Tú sabes que me gustas. Con eso me doy por bien servida.
A diferencia de otros momentos, esta vez, Spike no sentía presión ni deseos de echarse a correr. En cambio, bajo la mirada extrañada de Applejack, se fue acercando hacia a ella, apoyándose en sus rodillas. Fueron unos segundos de incertidumbre, pero logró acercarse para robarle un beso en los labios. Poco a poco, la yegua fue bajando la guardia, sus labios se movieron, las piezas de dominó hicieron un sonido estridente al moverse cuando Spike se acercó lo suficiente.
Applejack subía los cascos por el pecho de Spike, muy lento, y los dos trataban de ahogar el sonido de sus respiraciones agitadas que daban a notar su enorme nerviosismo, su deseo reprimido. Inmersos en el tacto de sus labios, en sus extremidades temblando por haber roto la distancia, se olvidaron de lo sucedido en los meses anteriores. Nada más que silencio.
Un silencio que se estaba rompiendo con ese beso.
…
¿No adoran cuando la historia se queda en un punto importante? Bueno, esta es la parte donde dejo la historia en pausa durante 6 meses. Ok, no es cierto. Y con esto terminamos, espero que les haya gustado. Ahora procedo a responderles sus reviews, ya saben que no cuesta nada dejarlos, ¡hasta la próxima!
—Slash.
Guest: ¡Lo sé! También es mi ship favorito, pero al menos compenso la poca lectura con una actualización rápida XD.
X-Siri: Bueno, ¿va como lo imaginabas? Cualquiera se arriesgaría a salir con mal clima si de verdad le interesa arreglar las cosas. Nunca me ha pasado, pero no soy ese tipo de persona :v
Zim: Lo sé, no hay muchas historias de ninguno de esto dos, ni siquiera como pareja. Supongo que por eso me gusta tanto, porque es escaso y es muy bueno. Muchas gracias por leer n_n
Sergex: Sí, la historia va poniéndose cada vez más cálida, ¿no te parece? Tanto por el comportamiento de estos dos, como la tensión que se respira.
Juan Carlos Alonso: Aquí está el nuevo capítulo, bro. Ojalá te guste.
Byakko Yugure: Entonces dejémoslo en empate, ¿te parece? Por ahora, ya tengo otros planes en mente XD
