Un capítulo más de esta historia, un poco más de recuento, ¿qué les digo? Me encanta poner este tipo de cosas en mis escritos, ojalá les guste. Allons-y!
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4
Más que una intención
Applejack, sin embargo, estaba dejándose llevar cuando lo apartó con un poco de fuerza; Spike creyó que solo se apartaron por unos segundos, que se daban un descanso para seguir, mas ella lo apartó al acercarse de nuevo. Esto lo dejó con un remarcado gesto de desconcierto. El temor no disminuyó.
— ¿Qué pa…?
—No quiero que hagas esto —dijo en un tono de voz casi autoritario.
Un amargo trago de saliva se deslizó por la garganta de Spike, el desasosiego comprimió su pecho y sintió sus ojos ponerse húmedos. Applejack solo bajaba la mirada, frunciendo el entrecejo y ocultando su rostro con el brazo.
—Yo pensé que… —murmuraba Spike, pero ella lo interrumpió de nuevo.
—Sí, sí me gustas.
—Entonces, ¿qué pasa? ¿Es porque eres mayor que yo?
Sin querer, Spike había mostrado el temor que Rarity le había dejado infundido. Una inseguridad que Twilight luchaba por revocar de su mente diciéndole muchas cosas sobre las cuales estaba fundamentado el amor; edad, raza y apariencia no importaban si los sentimientos eran correspondidos y verdaderos.
—Si fuera por la edad, ni siquiera te hubiera besado esa noche —declaró Applejack—. A mí no me importa nada de eso, me gustas por quien eres, Spike.
El silencio volvía, devorándolos con ansias. No obstante, dado este paso, él no estaba dispuesto a conformarse con una respuesta vaga. Afuera, el céfiro invernal menguaba, agitando las ventanas y haciéndose notar por las grietas.
— ¿Por qué me alejaste?
— ¡No quiero que hagas esto solo porque me gustas! —la voz de Applejack se había quebrado y dos lágrimas rodaron por sus mejillas—. Sé que yo no te gusto, sé que estás enamorado de Rarity. No quiero jugar a esto, Spike. No quiero que me correspondas solo porque te sientes en deuda o algo así.
Él se quedó estupefacto con esta acción por parte de Applejack; había visto llorar a sus amigas antes, incluso a Rainbow Dash, pero hallaban consuelo en las demás, en abrazos y desahogo llorando todas juntas. En este caso estaba solo y Applejack lloraba, ¿cómo manejar algo así? A final de cuentas no fue necesario. Fue ella misma quien se consoló sin más, no dejando escapar ni un gimoteo de su garganta, desviando la mirada hacia la chimenea y el fuego menguante mientras se quitaba las lágrimas del rostro y se limpiaba la nariz.
—Lo siento, no quise ponerme sentimental —comenzó a hablar con voz baja—. No me parece correcto hacer esto, ¿entiendes? No puedo besarte y fingir o dejar que finges que Rarity ya no te gusta solo para estar conmigo. Además… tampoco te estoy pidiendo nada, ni que seamos pareja o que le digas algo a Rarity o Twilight.
— ¿Pretendes que sea un secreto?
Applejack le devolvió la mirada, mostrándose más allá de afligida. Estaba devastada, como si hubiera hecho una acción terrible por haberlo besado aquella noche en la gala, ignorando que Spike se sentía exactamente igual desde la primera vez que no le dirigió el saludo en la calle e hizo que no la escuchaba cuando ella lo llamaba. Ahí fue cuando Spike comenzó a sentir las lágrimas asomándose por sus ojos y, a diferencia de Applejack, él no se contuvo por mucho tiempo. Lo hizo en silencio, sin dejar de mirarla y sintiendo cómo si el fulgor de la pequeña hoguera lastimara su visión.
—No es por edad ni porque seas un dragón —Applejack se acercó a él de nuevo, tratando de quedar a su altura para hablarle—. En serio, no es por eso. Creo que cuando alguien te gusta, no piensas en diferencias, sino en lo que te gusta de él o ella. Y me pasa contigo, en serio, hasta tu afición por los juegos de rol y los cómics y otras cosas que no entiendo, je.
Spike se sentó en el sofá, pensando en cuál sería el camino a seguir. Todo se estaba complicando, y que Applejack decidiera sentarse justo al lado suyo no ayudaba en nada. O tal vez sí, pero el sentirse rechazado en un primer momento estaba haciéndolo dudar, como si todo le fuera a salir mal. Una vez más, estando relajado y habiendo meditado un poco las cosas, decidió decirle la verdad también. El motivo de tanto silencio a lo largo de seis interminables meses.
—Cuando te dije que me sentía raro, que pensaba en muchas cosas…
— ¿Ajá? —animaba ella a seguir.
—Pensaba en el beso, ¿sabes? En el momento, las razones para hacerlo. Ambos lo hicimos, incluso pensé que fue un impulso mío, y que tú seguiste por no ser grosera conmigo. Jamás sentí ni reparé en que lo hiciste porque querías.
— ¿Por qué otro motivo lo haría?
—Me refiero a eso —dijo al fin Spike—. Nunca noté señales hasta la noche de la Gala, o quizá no las vi. Dejé de hablarte todos estos meses porque me sentí muy confundido, nunca advertí nada hasta que bailamos. Luego te besé y todo se puso de cabeza, Applejack.
Otro breve momento de silencio se hizo presente, dejando que la yegua escuchara los sollozos que el dragón luchaba por contener. Mordiéndose los labios y huyendo de nuevo a su mirada, ella también dijo la verdad.
—No es tu culpa, Spike —lo abrazaba por detrás de los hombros—. No me comporté bien contigo, porque tampoco sabía expresar lo que siento. Es decir, eres el hermano menor de mi amiga. Siempre he sabido cuánto te gusta Rarity. Así que jamás te dije todo esto por temor a, ya sabes, dejar de ser tu amiga.
Voltearon a mirarse por algunos segundos para luego desviar la mirada. A pesar de estarse sincerando el uno con el otro, había muchas cosas más por decir, y no estaban seguros de si eran cosas buenas o malas.
—Para mí sería más difícil verte todos los días sabiendo que me odias —dijo ella.
— ¿Odiarte?
— ¡Me pasaron muchas cosas por la cabeza! —exclamó en voz baja—. No dejaba de pensar que me apresuré demasiado, que no respeté tus sentimientos por Rarity, que te hice sentir incómodo y por eso me evitabas…
—Tú representas la Honestidad, Applejack, por favor —pidió Spike tomándole por el mentón sin dejarla continuar—. Mírame, por favor.
Los ojos de ambos se conectaron por un breve segundo, como aquella noche en el baile; casi sintieron el impulso de besarse otra vez, de revivir aquel momento tan mágico y romántico. Incluso sentían sus alientos chocar en los labios del otro.
—Hace mucho que no estoy enamorado de Rarity —susurró Spike, dejándola incrédula. Todavía sin apartarse, siguió hablando—. La noche del baile no hizo más que confirmarlo, ¿sabes? He hablado de esto con Twilight y… ella siempre lo supo. Siempre supo que ella no me corresponde y que yo dejé de verla de esa forma. Me costó mucho, pero al final lo acepté.
Ella sonrió, porque de no ser por lo inocente de él, hubiera pensado que se trataba del discurso de cualquier patán luchando por tener opciones si la chica que quería lo rechazaba. Él no era así, podía verlo en sus ojos.
— ¿En serio?
—Cuando me transformé en un monstruo gigante —Spike alzaba las garras y sacaba los colmillos simulando aquella vez—. Cuando caíamos en picada me quise declarar, pero ella ya lo sabía. Jamás hablamos más de ese incidente, pero las cosas siempre fueron en un solo sentido. Rarity no me corresponde y solo me hice a la idea. La noche que bailamos me dejó confundido porque nunca me percaté de…
—Entiendo… —Applejack le puso el casco en la boca, sonriendo.
Por un breve segundo, Spike pensó que las cosas seguirían como estaban, hasta que Applejack agachó la cabeza y comenzó a reír. Su risa salía de una forma tan endeble y casi se confundía con el sonido de las brasas en la chimenea.
—Supongo que fui muy sutil, ¿eh? —decía mirando al fuego—. Yo no sé coquetear, solo podía pedir tu ayuda en la granja para pasar un rato contigo, ¿recuerdas? Cargando leña, ayudándome a cosechar, arreando al ganado, limpiando el jardín…
De pronto tuvieron sentido las tardes de trabajo cuando Applejack le daba de almorzar, conversaban más que trabajar y sus constantes roces cuando le enseñaba a hacer nudos o transportar la carga. Spike no pudo sino comenzar a reír con ella. No hubo pena, solo risa, y la tristeza quedó atrás. Haber dejado todo atrás, el silencio de los últimos seis meses ya no importaba, porque la cortina de humo se había desvanecido. Siendo así, una vez más se quedaron mirando a los ojos y la distancia fue disminuyendo hasta besarse otra vez; se sumergieron una vez más en aquel mar de sensaciones tan agradables y de las cuales estaban ansiosos por saciar.
Tenían toda la tormenta por delante.
…
Yo lo dije, me encanta poner este tipo de cosas en mis historias, ¿qué puedo decir? Soy todo un romántico 7u7
Sergex: ¡Esto es de antología! El dragón se ha enamorado de la granjera JAJAJAJA. Bueno, tenía más cosas que contar respecto a estos dos, y todavía no he terminado, pero esto será en los capítulos siguientes. Nota aparte: adoré tu referencia XD.
Siri-X: Por experiencia propia sé que un beso puede ser más caótico del inocente gesto que aparenta ser, sobre todo, si es con la persona indicada o, como dirían los habitantes de Equestria, "su pony especial". Ahora, Spike no dio ningún primer paso, fue ella quien lo dio, incluso tratando de arreglar las cosas; el dragoncillo lo único que hizo fue dar una patada de ahogado y, considerando el final de este capítulo, creo que le salió fantástico :v
Byakko Yugure: Créeme, son pocas las veces que he escrito algo que provoca diabetes e irónicamente, terminan siendo de mis fics más populares XD. Para el caso, realmente estoy intrigado de saber cuál es el otro. Y bueno, han pasado varios días de tu particular finde, así que sé que estás mejor y espero que dure :v
